Los personajes no me perteneces son de su autora Kioko M. Parte XI

Desde hace tanto que Te Amo, que Te Deseo Candy

…Y así agitadamente, rozando su nariz con la de ella- susurró

-Cásate conmigo Candy-

-Albert también Te Amo- y apenas besando por encima los labios del joven, temblorosamente murmuró - seré tu esposa y esta vez no me alejaras de ti, ¡Sí Albert, si quiero casarme contigo¡

Y el beso se volvió más intenso, más demandante. –Candy, volverás a cambiar de apellido serás una Andrew nuevamente.

Candy se separó un poco de su rostro y con una traviesa sonrisa contestó- Creo que podré manejar esa situación

Candy Te Amo, y yo a ti Albert

Nuevamente se prolongo un urgente abrazo, acompañado, por un ardiente beso, pero unas hambrientas tripas empezaron a replicar.

¡Pequeña no has comido! Será mejor que vayamos a casa, además no tarda en oscurecer, mira tu sola con todo ese equipaje oh Candy mi amor, debes estar exhausta.

Caminaron tomados de la mano, Albert cargando los estorbosos cuadros y Candy su vieja maleta.

-Lo siento estuve buscando la Villa de los Andrew pero al parecer nadie, la conoce recorrí tantos lugares que …

Es lógico Candy, Londres es muy grande, pequeña ven, aquí deje aparcado el auto, ven vamos sube…

Una vez en el interior del auto y partiendo rumbo a la mansión….

-Olvidaba lo frio que puede llegara a ser Londres- comentó la chica

-Albert le prestó su chaqueta y la abrazó, la besó nuevamente, pero esta vez, también besó las mejillas de la chica, cerca de su oreja y rozó con su nariz, el delicado cuello.

-Creo que con eso se apacigua el frio- dijo Candy coquetamente.

¡Candy!, exclamo Albert bastante abochornado mientras componía su postura para encender el auto

¡Candy, es mejor que lleguemos pronto a casa, he escuchado nuevamente el rugir de tu estomago ¿o quieres comer algo en el camino pequeña?

¡no, Bert, realmente estoy agotada, quiero ir a casa!

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Ya en el camino

-¿Por aquí queda el lugar donde trabajas Bert?

Un poco más lejos, solo que me gusta caminar y si llevo tiempo doy una rápida visita al zoológico -Por eso decidí buscarte en el zoológico- dijo la rubia y ambos se miraron traviesamente y comenzaron a reír -Jajajajajajajajaja -

Pequeña veo que traes contigo los cuadros, te dije que me serían enviados

Oh no Albert, no pude confiárselos son tan valiosos!

Candy, pequeña ¿Cuándo llegaste?

Ayer, pero es que no supe donde estaba la villa así que la pase con una agradable familia que conocí en el barco,

No cambias Candy siempre haciendo amigos, pero debes tener cuidado puede ser peligroso, ¿pero como es que no diste con la Villa? ¿Acaso nunca fuiste?

Al parecer solo una vez, creo que mientras estuve en Londres a la Sra. Elroy se le olvidó invitarme jejejejeje,

Candy lo siento tanto, sabes siempre he puesto un alto a la Tía cuando se trata de ti, pero realmente puede ser muy testaruda, lo lamento tanto mi pequeña.

-No tienes porque- no eres tú quien lo hace.

-Pero Candy, créeme la Tía realmente deberá guardarse sus comentarios, nunca he permitido que exprese opinión alguna sobre ti, y ahora que serás mí esposa me encargaré que ni los piense….-

-La Sra. Elroy no es mala, solo que, no nos conocimos en las mejores circunstancias- sonrió Candy.

-Crees que se oponga a que sea tu esposa-

No tiene por que hacerlo, yo soy el que da las órdenes no ella, que intente hacer su voluntad es otra cosa

Un poco antes de llegar a la villa, Albert aparcó el automóvil,

-Cásate conmigo lo más pronto posible Candy, realmente te necesito a mi lado-.

-Albert mi amor, pero desde ahora estoy a tu lado, nada nos separará seré fuerte y enfrentare a la tía-

Mi dulce Candy, se dirigió hacia ella y empezó a besarla suave, tierna y gentilmente, en sus labios, sus mejillas, cerca de su oído, los besos subsecuentes se volvieron más intensos, sin embargo volvieron a ser suaves y tiernos cuando llegaron al cuello, donde más que besos fueron ligeros roces que le hacia el rubio con su nariz.

Albert se acomodó para seguir recorriendo el breve tramo que los llevaría a la residencia

Y Candy muy ruborizada, descubrió en silencio a lo que se refería Albert, cuando dijo "te necesito a mi lado"

Bien llegamos,

Vaya es más grande de lo que recuerdo

-¿en serió crees eso? –

-Pero mira Albert son Las Dulce Candy de Anthony!, pero los rosales se ven tan descuidados

-La Tía mandó a traer de Laekwood, muchas de sus rosas pero al parecer, no ha sido fácil que se adapten al clima. Entremos Candy hace frio

Una vez adentro -¡Elsa por favor prepárele una habitación a la señorita y mire, encárguese de esto-, y le entrego la maleta con la ropa, algo sucia debido a que literalmente barrió las calles de Londres. -Pero, antes que sirvan la cena-

Claro señor como ordene

¡Señorita Candy que Sorpresa!. Exclamó George

Candy corrió a abrazar al buen George

George al reconocer la inmensa cara de alegría y amor que tenía William, supo descifrar lo que sucedía. ¡Que gusto verla señorita Candy!, pero se le ve un poco cansada por el viaje, es mejor que me retire, Señor, si gusta, me encargare yo mismo de la reunión y…

-En serio George creo que te tomaré la palabra-dijo un Albert muy entusiasmado

Oh no Albert, no faltes a tus responsabilidades por mí, sé que de ti dependen muchos negocios, y personas, no lo hagas, verdaderamente es necesario que no faltes a tus obligaciones

Entonces Señor es mejor que se cambie, la puntualidad es prioridad con estos socios.

-Pero George aún faltan unas horas- y Candy, no es exactamente una reunión de negocios, son de esas cenas que poco me agradan-

-entonces Señor iré en representación suya, pero debemos ultimar detalles

Señorita Candy siéntase bienvenida,

-Gracias George-

Señorita con su permiso,

-Pequeña no tardo-

Un Albert, que difícilmente ocultaba la alegría en el rostro, se dejó conducir por George.

-Y bien George que detalles son importantes-

-Señor, si hubiera ido con ella a Nueva York, la señorita Candy hubiera llegado junto con nosotros a Londres.

Albert solo se limitó a mirar a George con una sonrisa de complicidad.

-Una cosa más William, eres un caballero, ten eso en mente-

Albert se sintió como regañado, desde hace mucho que George no lo llamaba William ni lo tuteaba

Terminaron de cenar, y…...

Realmente será bueno que descanses pequeña, mañana partiré temprano, pero nos veremos en la comida.

Quisiera saber, sí puedo acompañarte, bueno solo saber donde trabajas, yo quisiera… sé la difícil situación que estas enfrentando y sabes que puedes contar conmigo!

El rubio se quedó sin palabras solo atinó a decir: -Candy- Gracias, y así se me irá rápido el día,

-Hasta mañana Mi Candy-

Y solo se despidieron con un beso en la mejilla, ya que mayordomo, y ama de llaves se encontraban presentes.

Candy se retiró a descansar y a darse un buen baño

Tocaron la puerta de la biblioteca donde se encontraba Albert

-Adelante-

Señor, disculpe, pero me…

-un tanto apenada y sin querer repetir, lo que Candy había dicho, prosiguió-,

….me dice la señorita si tendrá alguna pijama que ella pueda usar, pues su ropa, mmmm se llevó a lavar y…..

Oh es verdad, bien mire, puede tomar algunas prendas de mi Tía y… acompáñeme

Cuando la mucama regresó le entregó a Candy unos grandes, muy grandes camisones y una pijama rayada que bien conocía, Oh Albert aún la conservas… pues mejor me pondré la pijama, pero es tan vieja .

Cuando ya todos en la mansión se encontraban descansando

La chica salió a hurtadillas y tocó a la puerta de la gran habitación del Patriarca, pero no recibió respuesta, así que dio vuelta a la perilla y abrió.

Entró lentamente,

El joven que ya se encontraba en su cama, analizando lo recién vivido y pensando…. ¿Qué es lo que necesitaba hablar con Terry?...Por lo qué no escucho el llamado a la puerta, pero el sonido de las pisadas y una presencia lo hizo voltear

-¡Candy!

¡Hola!, vaya es bastante grande tu habitación y también muy fría

¡Candy, no esta bien que estés aquí!

Oh disculpa, solo quería decirte que me sentí muy feliz, al saber que aun conservas esta vieja pijama.

Albert se sentó y bastante serio dijo, -si es un bello recuerdo-

Candy aun en el lumbral de la puerta preguntó: ¿Sucede algo Albert?

SÍ estas aquí, ¿Por qué necesitabas ir a Nueva York?

-A despedirme de su camino, es verdad que Susana ya no está, dice que sus sentimientos no han cambiado, pero la eligió desde antes que yo llegará, cuando se decidió, él sabia que nuestra vida juntos había muerto y fue él quién dijo que los muertos no regresan, que abriera los ojos que mirara alrededor, cuando lo hice todo era verde, vi que la vida sigue y seguí, lo amé es verdad pero fue hace tanto. Dijo firmemente la dama

Ella se acercó y se sentó en la esquina inferior de la cama, su mirada se perdió en la nada y continuó seriamente.

…..Sabes Albert el amor es como un rosal, se cuida, se riega, se poda y florece bellamente, no obstante, si se descuidada, se marchita y muere.

Desde hace tanto que no estoy con él, y ese amor se marchitó, murió, fue amor y se transformó en recuerdo, pero murió y los muertos no regresan, la vida sigue, yo seguí y no vuelvo la mirada atrás.

-Candy realmente necesitaba saberlo- mencionó el rubio seriamente.

La chica se recostó y se abrazó a la cintura del joven, y muy dulcemente dijo -Preferí seguir adelante, y me venció el fuerte impulso de buscarte. Suelo ser impulsiva, no se sí eso sea correcto, creo que la Sra. Elroy tiene razón soy atolondrada-

-Candy pequeña realmente hacer un viaje de esa índole puede ser riesgoso para una señorita.

Pero que dices Albert, este viaje me fue mucho mejor que cuando viaje de polizón.

¿De polizón dices? mencionó el rubio sorprendido

Si, esa vez conocí a un chico que quería ser capitán de barco, espero que lo haya logrado

Candy eso fue muy peligroso, -y estrechándola fuertemente continuó -, sin embargo gracias al cielo no les pasó nada.

- Además esta vez también cargué con mi amuleto de la suerte mira- y le mostró el broche

-Candy realmente lo has cuidado tan bien, gracias eso significa tanto para mí-

-Albert te puedo preguntar algo-

Si dime

-Cuando me escribiste esa carta donde me pediste que te acompañara terminando tu trabajo ¿aún sigue en pie?-

Jaja jaja ja pero que cosas dices Candy, creo que ahora las cosas se adelantaron estarás conmigo antes que se termine el trabajo jajaja Candy

Y Albert, por que no me lo habías recordado, porque no volviste a mencionarlo, creí que te habías arrepentido.

No es así mi amor, no es así, solo que cuando quería que averiguaras mi amor por tí, me enteré de que Susana había muerto, Candy sería incapaz de ser una molestia en tu camino.

Candy lo miró fijamente, pues lo último que el rubio le dijo la lleno de ternura. Se sentó tomó el rostro del chico en sus manos y dulcemente lo incitó incansablemente a buscar su boca, a dibujar sus labios en un jugueteo que los sumergió en un estado de inconciencia, despertando instintos primitivos, donde las mordidas son dulces y la asfixia breve, sin embargo el crujir de la antigua pijama, los regresó ligeramente a la cordura.

-Candy, creo que se rasgó la pijama-

-SÍ creo que fue bajo la manga, no debiste permitirme comer esos pastelillos extra-

No es eso, la pijama es muy vieja.

Y acostándose sobre el pecho de la rubia, obligadamente le expresó

-Candy muy pronto compartiremos el lecho, pero no ahora, eso será cuando absolutamente puedas nómbrame tuyo y yo llamarte mía.

FIN DEL FLASH BACK