Los personajes no me pertenecen. Son de la gran autora Meyer. Yo sólo los uso un poco para diversión mía y de los lectores.
Mi nueva vida
Mi vida era buena hasta los 5 años, cuando papá desapareció y mi mundo se derrumbó.
Siempre fui la bebita de papi, y como no serlo al no tener mamá, mi padre era lo que más amaba en la vida. Claro, quería mucho a mis abuelos, Marie y Robert, pero mi papá era mi mejor amigo, mi compañero y mi héroe.
Siempre iba con él a todas partes, me encantaba ayudarlo con sus trabajos, ir a visitar a sus amigos, todo por estar con él, porque cuando estaba cerca de él me sentía feliz, tenía la capacidad de irradiar tanto amor y ternura con su sonrisa que era imposible no quererlo.
Todos los que lo conocían decían que era como un niño pequeño en el cuerpo de un adulto enorme por su tamaño pero yo siempre lo considere como un enorme oso de peluche, mi enorme oso de peluche.
Pero un día que fue a cazar nunca volvió. Yo lo esperaba sentada cerca de la ventana para ver cuando volvía pero ya se estaba pasando mi hora de dormir y me costaba tener los ojitos abiertos, la abuela me dijo que vaya a dormir y que si volvía me despertaría. La obedecí y me fui a acostar, mientras me preparaba para dormir podía escuchar que el abuelo se preparaba para ir a buscar a papá y de cómo lo iba a regañar por tenernos a todos tan preocupados.
Escuchó un ruido, es la puerta que se abre y pienso que es papá, que ya llego y que lo puedo ir a abrazar y él me dará el beso de las buenas noches y podré dormir tranquila.
Pero cuando llego a la sala veo a mi abuela sentada en una silla llorando, al abuelo parado mirando hacia la nada, los amigos de papá mirándome con tristeza y con lastima en los ojos pero lo que de verdad llama mi atención es que uno de ellos tiene el sombrero de papá que está manchado con un liquido rojo, no sé lo que es pero algo muy amargo que siento en el fondo de mi corazón me dice que papá no va a volver.
Han pasado 12 años desde que papá murió, jamás encontraron su cuerpo pero en donde estaba su sombrero ensangrentado había un gran chaco de sangre y todos suponen que unos osos lo mataron y se lo llevaron o algún otro animal carroñero. A mi no me importa que habrá sido porque de todas formas había perdido a mi padre y ahora estoy más sola que nunca.
Cuando papá murió fue como si una parte mía se hubiera ido con él, ya no era la niña feliz qué siempre reía, ahora me costaba mucho hacerlo. No comía bien, apenas hablaba y no podía dormir bien por las pesadillas en las cuales veía a mi padre siendo atacado por los osos pero en algunas era mi padre el que los terminaba matando con sus propias manos.
Para los abuelos también fue duro perder a su único hijo pero fue peor ver que su nietita se estaba dejando morir para ir con su papá, cuando me di cuenta de cómo los lastimaba decidí esforzarme por ellos y hacer lo único que mi papá sabía hacer, vivir alegremente.
Fue difícil, yo no era como él alegre y vivaracha pero por lo menos cuando sonreía ya no parecía tan falso y no dolía tanto, hasta había ocasiones, contadas, que salían naturalmente.
Cuando cumplí 12 fue como volver a tener 5 años, la abuela contrajo una enfermedad en el invierno con la que no pudo pelear. Estuvo todo el inverno y parte del verano combatiendo contra ella hasta que no pudo más y nos dejó.
Eso fue suficiente para que las pocas ganas de vivir que tenía se redujeran a nada. Mi abuela Marie, la única persona a la que podía llamar mamá se había ido dejándonos desamparados al abuelo y a mí, pero en este caso fui yo la que tenía que ser fuerte por mi abuelo.
El abuelo Robert que siempre fue para mí un hombre fuerte y seguro, con la muerte de la abuela parecía perdido, sin saber donde estaba parado. La muerte de la mujer que lo había acompañado por casi 50 años fue mucho para él y yo veía como poco a poco su vida se iba apagando como la llama de una vela.
Hasta que él también dijo basta, los médicos decían no saber porque un hombre sano, que hasta hace poco trabajaba haciendo muebles de madera, podía estar tan deteriorado sin estar enfermo. Pero yo sabía que sí estaba enfermo, tenía lo que yo padecía de pequeña y que gracias a ellos pude mejorar, estaba enfermo de tristeza, extrañaba tanto a la abuela que apenas podía continuar y si duro 5 años más fue mí pero ya era tiempo que se vuelvan a reencontrar con el amor de su vida. Yo lo entendía y esperaba de todo corazón que me esperaran los dos juntos, con papá, así podíamos volver a ser la familia feliz que éramos.
Es por eso que me encuentro aquí, en el bosque, porque ya no sé qué va a ser de mi vida. Los únicos motivos que tenía para vivir ya no están y nunca tuve a ese ser amado para que me ayude con este terrible momento.
Todos los amigos de mis abuelos y mi padre siempre nos brindaron su apoyo cuando él murió, y ahora que ellos también se fueron recibí mucha ayuda de parte de todos ellos, se preocupan tanto por mi y que les estoy muy agradecida, pero sé, en el fondo de mi corazón que acá ya no hay nada para mí.
El bosque siempre me pareció un buen lugar para pensar y desaparecer del mundo, por lo menos algunas horas. Recuerdo que siempre venía a jugar con papá o, a veces, sola para el terror de la abuela. Ella me decía que no vaya, que era peligroso para alguien tan pequeña y tan torpe, yo no hacía caso, solo quería jugar con los animalitos y escuchar a los pajaritos cantar, cuando volvía lo hacía con algún golpe o con raspones en las rodillas y echando todo tipo de maldiciones, que aprendía de papá, porque alguna rama se metió en mi camino.
Aunque todo cambió cuando papá se fue, mis abuelos más que nunca me prohibieron ir pero de todas formas ya no tenía ganas, todo había perdido sentido para mí.
Hace tiempo que no venía pero todo parecía igual. El sendero por el que se llegaba a un lago, las flores de todos colores que me gustaba cortar y regalarle a la abuela, el árbol donde papá iba marcando mí crecimiento y donde subíamos para ver el atardecer. Parecía todo igual, que nada había cambiado pero, lamentablemente, no era así.
Cuando estaba inmersa en mis pensamientos siento que alguien me está viendo y me asusto, porque nadie conoce este lugar solo mi familia. Me doy vuelta para ver qué es y mi reacción es de admiración y miedo, mucho miedo.
Es un hombre joven, tal vez unos 19 o 21 años, alto y de buena musculatura, cabello negro que hace resaltar, aun más, su pálida piel casi, como el papel. Pero sus ojos, eso es lo que más me aterran, sus ojos tan negros como dos grandes trozos de carbón que me miran con deseo, pero no físico he aprendido a reconocer esa mirada, sino como un hambriento viajero que luego de tanto viajar al fin encuentra algo con que alimentarse.
- Dime pequeña, ¿qué hace una linda chica como tú en un lugar tan peligroso? ¿Tus papis no te dijeron que en el bosque hay muchos peligros que te pueden hasta matar con una sola mano?- su vos era hipnótica y suave, pero dejaba entrever una nota de sarcasmo a veces. Una parte de mi cerebro me decía que huya pero otra parte decía que sería inútil, que solo lograría lastimarme y capaz hacer enojar más a este sujeto. Como mi cuerpo no respondía, estaba paralizada, opte en responderle y dejar que pase lo que tenga que pasar.
-No tengo…- mi vos salió como un murmuro pero por su expresión sabía que me escucho.
-No tienes ¿qué?- todavía podía ver ese hambre en sus ojos pero ahora vi un brillo de curiosidad, eso fue lo que me animó a seguir.
-No tengo padres, no tengo ninguna familia… así que… si usted piensa hacerme algo… hago ya por favor- termine de hablar con todo el valor había en mi ser, ya no tenía nada por lo que luchar, solo quería que todo terminara y estar con mis seres queridos.
-No entiendo…- su respuesta me obligo a levantar la vista del suelo. Me miraba desconcertado como si me hubiera salido otra cabeza, yo solo quería terminar con todo- Veo que tienes miedo, estas temblando como una hoja y estas tan pálida como yo… pero aun así no haces nada para huir… por salvar tu vida... sabes que corres peligro conmigo… ¿por qué? no lo entiendo- parecía que estaba resolviendo un difícil enigma.
-No hago nada por mi vida porque sé que sería inútil, solo conseguiría prolongar el sufrimiento. Además no hay nada por que luchar, ya te dije que no tengo padres ni familia, estoy sola- al terminar esa frase de mis ojos salieron las lagrimas que clamaban por salir desde el entierro de mi abuelo pero mantuve mi miraba fija en la suya para mostrar mi determinación.
Estuvimos unos minutos así, sin apartar nuestras miradas. En sus ojos podía ver como se debatía por algo importante pero en los míos solo había la aceptación de mi destino. Luego de unos quince minutos él, por fin, pareció tomar una decisión.
-Si estuviera en mis manos alejarte de esta soledad y darte, por lo menos, un amigo ¿aceptarías las consecuencias que eso conlleva?- se reflejaba la duda en su vos pero en sus ojos veía un rastro de esperanza. Esa pizca de esperanza inundo mi corazón y pensé que todavía podía ser feliz, que había alguien como yo solo y que nos podíamos hacer compañía.
-Si aceptara ¿me prometerías que nunca me abandonarías?- no podría soportar que alguien más me deje, ya había perdido a mucha gente querida, esta sería la última vez que abriera mi corazón a alguien.
-Lo prometo- a penas dijo eso asentí con la cabeza para afirmar mi decisión. Como si fuera por arte de magia él llego a mi lado y apartando mis cabellos de mi cuello se fue acercando, hubo un momento en que olfateo como un perro mi cuello e hizo una especie de gruñido que me hizo temblar, volvió a verme a los ojos y volví a asentir con la cabeza. Mi decisión estaba tomada para bien o para mal.
Fue como sentir que dos agujas te perforaban la piel y te succionaban sangre, pero el ardor que vino después jamás lo podré describir.
-No te preocupes pequeña, ya no estarás sola yo te voy a cuidar- me decía mientras me acariciaba el cabello y me cargaba como una bebé. Por un momento creí estar con mi padre, y fue tan lindo sentir eso, pero solo duro un momento, después todo se puso negro.
Wau, de verdad no creí tener tan buena aceptación. Muchas gracias a FloR KelleR (fuiste la primera muchas gracias), , nadeshiko19 y cintygise por dejar sus comentarios.
Con respecto a su pregunta voy a tratar de actualizar todos los lunes, este capítulo debía de ser para el próximo lunes pero sus mensajes me hicieron tan feliz que decidí adelantarlo un poquito jajajaj.
Bueno para el próximo lunes tratare de tener uno nuevo y si no puedo es porque ya empecé la facultad, 4 año de abogacía no es fácil pero como decimos acá "el que quiere celeste que le cueste" jajajaj. Besos y éxitos para todos.
