No he acabado un fic y ya empiezo con otro…pero no pude resistirme. X'3
Así que, ¡Empecemos! pero antes:
Disclairmer: Hetalia no es de mi autoría, pertenece al Gran y Awesome Hidekaz Himaruya-sama, sabrán que me he apoderado de él cuando la serie se vuelva un gran crossover sin sentido lleno de yaoi~
Nos encontramos en alguna parte de Suiza, en una de las conferencias mundiales, que, como ya se imaginarán, era un caos.
Naciones peleaban por allá, otras solo se insultaban, unas comían, aquellas se estaban durmiendo y en el cuarto de limpieza se escuchaban ruidos (Sí, "esa" clase de ruidos)
¿Dónde estaba el alemán que siempre imponía orden? Fácil: había contraído una fuerte gripe y su hermano albino le había dicho que no podía asistir en esas condiciones, que debía reposar y que como era súper awesome, él se encargaría de representarlo, cosa que no ayudaba en la actual situación, considerando que el prusiano alentaba aquél desastre:
—¡No puedes conmigo marimacha!—Se burlaba Gilbert mientras corría lejos (no, no huía) de una molesta húngara—¡Kesesesese! ¡Soy demasiado awesome para—Lo calló un sartenazo en la cara.
Pero en otro rincón de la sala, la representación de Islandia, Emil Steilsson, era ajeno a todo conflicto, leía pacíficamente un libro mientras comía regaliz, eso hasta que fue interrumpido:
—Is~
El islandés tenía un dulce en la boca, y como es de mala educación hablar con la boca llena, hizo un sonidito con la garganta para indicarle a aquella persona que lo escuchaba.
—Dilo—Ya, sabía quién era, se pasó el bocado, pero se hizo el desentendido:
—¿Qué cosa?
—Eldste bror (Hermano mayor)—Si aún no adivinan de quién se trata, les diré que es el hermano mayor del islandés, Lukas Bondevik, representante de Noruega.
—No, ya estoy grande para decirte así.
—Entonces, si fueras más pequeño…¿Lo dirías?
Emil se lo pensó por unos momentos, sus mejillas se pusieron ligeramente rosas:
—Quizá.
—Una, sólo una vez, dilo: "eldste bror~"—Acompañando las últimas dos palabras, el noruego hizo un pequeño gesto con su dedo, como si dirigiera una orquesta con él.
—No—Y el albino se hecho otro dulce a la boca. Iba a ser una laaarga reunión.
La junta terminó. No porque se hubiera encontrado una solución a alguno de los múltiples problemas de interés mundial, no, había finalizado porque un suizo se hartó y los corrió a todos los presentes antes de que destrozaran más aquella parte de su casa.
—Vlad, ¡Vlad! ¡Despierta!—La representación de Inglaterra, Arthur Kirkland, movía a su amigo, tratando de despertarlo:
—No…no…no otra saga de Cr*púsculo, todo menos eso…nngh—Hablaba entre sueños, Vlad Eminescu, representante de Rumanía, quién se había quedado dormido desde el inicio de la reunión.
Inglaterra frunció el ceño, Vash ya les estaba poniendo mala cara y si se tardaba más, probablemente sacaría la escopeta. Tenía que despertarlo rápido.
El inglés sonrió con malicia, se acercó al oído del rumano y susurró:
—Oh, sí, otra saga, con varios volúmenes y más películas: Todos los adolescentes las verán y Drácula perderá la poca dignidad que le quedaba. Luego cuando esos jóvenes crezcan, les leerán a sus hijos, y estos a los suyos y pronto los vampiros clásicos quedarán en el olvido y no habrá nadie que les haga justicia…
El rumano fruncía el ceño y apretaba los ojos:
—No…no…¡No!…¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!—Se despertó gritando y sudando frio, topándose con los ojos burlones de Arthur—¿Fuiste tú? ¿¡Por qué has hecho eso!? ¿¡Tienes idea de cuánto me asustaste!?—Chilló molesto.
—Sí, sí, whatever you say (Lo que digas). Vamos, la reunión ha terminado—Dijo cubriéndose la boca para que su amigo no viera las risitas que se le estaban escapando.
Venían caminando por el pasillo, cada uno abrazando un folder de documentos, ya para salir de la casa del suizo, cuando Inglaterra soltó un suspiro. El ojirojo alzó una ceja:
—¿Qué sucede? ¿Te sientes bien?
—Yes, I'm fine…but…Extraño cuando mis niños eran más pequeños…—Sonrió con nostalgia—Cuando Alfred me dejaba cocinarle y cuidarle, Seychelles era tan adorable de pequeña~ New Zeland and Australia, eran tan tiernos, incluso ese niño (cuyo nombre no recuerdo), aunque se parecía a France, adoraba cargarlo y jugar con todos ellos…
El rumano se acercó y le hizo un pat-pat a su amigo, compartiendo su sonrisa nostálgica, más por tratar de consolarlo que por compartir el sentimiento.
—¡Hey! ¿Qué te parece si vamos por un traaaa—No, un trago no. En el actual estado del británico, si llegaba a probar una copa del alcohol, las consecuencias serían FATALES, tosió—por un café? O té si quieres…¡Es más! ¡Invitemos a Nor!—Dijo sonriendo, tratando de animarlo.
—Oh, yeah, that sounds good—Seguía sin entender como hacía Vlad para hacerlo sentir mejor—¿Éste viernes al cuarto para las cinco?—Sugirió a sabiendas de que el rumano llegaría a las cinco.
—¡Claro! Por cierto…—se separó de su carpeta y busco algo—Toma~ Creo que la olvidaste en mi casa la última vez—Le tendió al inglés una revista porno.
Arthur se sonrojó de golpe y le arrebató la revista guardándola bajo los documentos que tenía en su carpeta (Donde por cierto se alcanzó a distinguir otra revista del mismo género).
Rumanía emprendió la carrera, cuando estuvo a una distancia razonable alzó una mano y le gritó:
—¡No te olvides de decirle a Nor~!—Alcanzó la puerta, salió, pero se asomó una vez más y le dedicó una sonrisa burlona a su amigo que venía corriendo hacia él, dispuesto a propinarle un golpe en la cabeza—¡Y sí vi las otras revistas!—¿Debo mencionar que el de cejas pobladas se sonrojo más? Ahora sí, el rumano se fue a toda velocidad en dirección al hotel en el que se hospedaba.
Rumanía iba corriendo, se le había hecho tarde. Arthur lo golpearía, seguramente, pero al llegar…Vio a sus dos amigos con aura un depresiva, tan grande e imponente que asustaba a las personas que pasaban por ahí.
—¡Oigan! ¿Qué pasa con ustedes?—Rumanía tomo el hombro de cada uno y sintió escalofríos al mínimo contacto. Empezó a sacudirlos.
—Ah, llegaste…—Primero habló el de ojos verdes.
—Entonces ya entremos…—Siguió el nórdico.
Parecían fantasmas. Daban miedo, mucho miedo. El sitio donde se sentaron fue una esquinita de la cafetería. Una esquinita que se quedó desierta al menos hasta tres lugares lejos de la mesa del trio.
—¿Ya vieron todos los postres? ¡Mira todas esas variedades de té! Oh, Lu, ¡Mira! Tienen galletitas de mantequilla ¡Con forma de animalitos!—Vlad le mostró la foto del menú al noruego.
Apenas levantó la mirada, la volvió a bajar y suspiró. De repente se sintió más frio en la cafetería.
—¿Q-qué v-van a ord-denar?—Enviaron a una empleada recién contratada para atenderlos. La pobre joven temblaba de miedo.
El rumano suspiró. Ninguno de sus amigos parecía tener intenciones de ordenar, vaya, ni el menú habían visto, así que le dirigió la sonrisa más encantadora que pudo a la joven:
—Un té negro, un café americano ah…un café fantasía, una orden de galletas de mantequilla, una rebanada de pastel de chocolate y…ehm…¿Tienen scones?
La joven se tranquilizó un poquito ante los gestos.
—A-ah, sí, sí, pero sólo tenemos de vainilla y de chocolate.
—Creo que los que siempre trata de hacer son de vainilla…¿O serán de chocolate…?—Frunció un poco el ceño, pensativo, es que siempre estaban quemados, no estaba seguro de que sabor eran—¡Vainilla, por favor!—Decidió adivinar.
Un rato después llegó su orden. El rumano comenzó a picar las mejillas de sus dos amigos.
—Miren, ya llegó la comida, vamos~—esto parecía requerir medidas drásticas—yo pagaré la cuenta, así que coman, por favor~—Las palabras mágicas. El noruego movió un poco la nariz y levantó la cara.
—Café—Se llevó más de la mitad de la taza con un solo trago. Comió tres galletas de un bocado.
—Scones~—El inglés cruzó las piernas y se llevó uno a la boca, degustándolo, seguido de un sorbo de té, mezclando ambos sabores y disfrutándolos.
—Desgraciados—Rumanía hizo los ojos en blanco. Suspiró, y se llevó un gran trozo de pastel a la boca, recargando su codo en la mesa y la mejilla sobre su mano. Al menos parecían haber recuperado sus ánimos.
Cuando aquella aura desapareció por completo, Noruega fue el primero en contar sus penas.
—Is no quiere decirme eldste bror. Hoy le estuve insistiendo desde después del desayuno, le insistí y le insistí hasta que llegó a su cuarto y me cerró la puerta en la cara. Ah, señorita, ¿Podría servirme un poco más?—Levantó su taza para dársela a la joven que los atendía.
—Me encontré con Alfred esta mañana. Le conté mis nostalgias y me ha dicho que debo superarlo. Fui a ver a…¿Canadá? Ese chico que también cuidé, su hermano. La puerta de su cuarto estaba abierta pero no había nadie. Le hable por teléfono y supuestamente me contestó, pero no oí nada—Incluso por teléfono, Canadá es ignorado—Mmm~ Están deliciosos, ¡Otra orden de scones, please!—Se terminó el que tenía—¿Y tú, Vlad?
El rumano jugaba con el tenedor sobre un plato vacío, pensando en la cuenta. Tardo un poco en responder:
—A-ah ¿Yo? Eh, pues…¡Esa marimacha de Hungría! Ella, ah, es muy molesta, luego no le hago nada y tengo que esquivar sus sartenazos, ahaha~
Silencio.
—Cierto, tu hermano aún es pequeño—Sonrío Inglaterra—Recuerdo cuando tenía a Hong Kong~ Era muy travieso y a veces molesto, pero era tan lindo cuando dormía~
Aura depresiva, otra aura depresiva amenazaba con emanar otra vez de las dos naciones. Oh no, por favor no, le había costado mucho trabajo que desapareciera y…
—Sve me dio esto. Dijo que lo encontró limpiando su casa y creyó que me gustaría—Habló el del ricito flotante y puso sobre la mesa un libro viejo de cuero. Se iluminaron los ojos de Rumanía.
—¡Es de magia!—Tomó el ejemplar y empezó a revisar las páginas. Mientras leía los títulos notó que sus dos amigos se estaban deprimiendo (otra vez)—¡Mira, Iggy! ¡Venga! ¿No quieres intentar una?—Le mostró al británico una página al azar.
—"Poción de rejuvenecimiento…"—Murmuró y pestañeo un par de veces como procesando aquello—Norway, ¡Mira esto!—Se paró de golpe y se acercó al aludido mostrándole la receta—¡Deberíamos intentarlo!
—Si…los ingredientes son fáciles de conseguir y el procedimiento es muy sencillo—Se notaba entusiasmo en su voz, consideren, claro, un entusiasmo del tipo noruego, es decir, casi invisible.
—¿Que sea en la casa de Rumanía?
—¿Por qué en la mía?
—Porque los desastres siempre ocurren en MI casa—Dijo el de cejas pobladas.
—¿Y porque no en la de Nor?
—Por qué en mi casa hay un danés. Un danés que podría causar una catástrofe solo con su presencia.
—En mí casa será—No había más que replicar.
—¡Come on, Magic Trio~!—Inglaterra fue el primero en salir, seguido de Lukas. Vlad estaba a punto de retirarse cuando la joven lo detuvo y le mostró la cuenta. El ojirojo palideció: ahora iba a ser él quien se deprimiera...
Continuará…quizá…
Normalmente son Iggy y Nor los que siempre sufren, ya era el turno de Vlad (?)
Sigo traumada con Moldavia y bueno, mi artista preferida de Pixiv, Gori (¡Osea como que soy tu fan No. 1! ¡Te amo! ¡Cásate conmigo, Gori! (?)) subió hace tiempo una imagen que me llenó de inspiración ~ Y aquellos que ya me han leído en otras ocasiones saben que siempre he dicho que desperdiciar inspiración es un pecado que se paga en el Hades, sin yaoi ni chocolate (?)
¿Les ha gustado? ¡Dejen sus reviews diciendo que les ha parecido!
¡Nos leemos~!
