Canción:Wishes de Superchick
S-T-O-R-I-E-S. O-F. U-S.
4. Deseos
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Desearía que nosotros hubiéramos funcionado
Desearía no tener estas dudas
Desearía no estar preguntándome qué estás haciendo en este momento
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*Basado en un hecho personal
Él era un chico muy listo. Ocupaba los primeros puestos del salón y por ende todo el mundo le consultaba por tareas. No era especialmente atractivo, pero a ella le encantaban sus ojos negros ocultos tras esos lentes de marcos azules y su cabello negro como el carbón. Siempre lo miraba de lejos mientras charlaba con sus amigas, y le sonreía tímidamente cuando se cruzaban en una que otra clase durante el día. Ella sentía su piel erizarse y sus mejillas sonrojarse cuando esto pasaba. Su ritmo cardíaco aumentaba cuando sus amigas le comentaban algo acerca de él.
Pero el año escolar pasó rápido, y sin darse cuenta, ya estaban a puertas de salir de la secundaria. Ese último año tuvo suerte de que le toque en su salón. Lo pudo conocer mucho más. Conversaban (ya que lo sentaron cerca a ella varias veces) y hasta incluso él le preguntaba si tenía pareja para algún trabajo en grupo.
—Oye Sakura...
—¿Sí?— ella volteó a ver al chico de sus sueños, jalando tímidamente un mechón de su cabello rosa.
—¿Vas a la fiesta de Hinata?— le preguntó, tratando de hacerse el desinteresado.
—Creo que sí. ¿Necesitas un aventón?— le dijo sonriente, como siempre.
—Gracias. Yo te puedo llevar a tu casa, si tus papás no pueden.— se ofreció él, cortésmente.
—Suena bien.
Ella sabía que así como a ella le gustaba él, a él también le gustaba ella. ¿Entonces por qué no la invitaba a salir? Él sabía que ella era demasiado buena como para rechazar una salida (Lee era la única excepción), incluso si era como algo más que amigos. Porque la parte más difícil hasta entonces había sido acercarse a él. ¿Tan complicado se le hacía invitarla a salir? A Sakura le parecía un poco adorable su timidez, pero internamente deseaba que deje a lado un poco esa timidez para que puedan llegar a ser algo más que amigos. Ese era un sueño que ella misma había creado: el poder llegar a ser algo más con él. Al parecer él también lo quería, pero ese era un cuento de hadas que no podrían cumplir nunca. Era un poco triste, pero era la cruda realidad. Él tenía que madurar un poco más.
—¿Estás consciente de que Sasuke te quiere mucho?— le preguntó un día Naruto.
Sakura tenía leves sospechas de que le gustaba a Sasuke, pero esta pregunta la había tomado por sorpresa.
—¿Entonces por qué no me invita a salir?— le preguntó ella de vuelta.
—¡Oh vamos! Tú sabes muy bien cómo es él. Tú tienes que invitarlo a salir.— Naruto le suplicó.
Ella de verdad deseaba que las cosas pudiesen funcionar entre ellos. Que esa chispa de verdad existiese y que cuando la bese, se sienta completa por primera vez en su vida. Quería que la tome entre sus brazos y que se sienta como si de verdad ella encajaba en ellos. Pero a veces también deseaba no pensar en eso, en no cuestionarse esas cosas. Porque de alguna manera, ese tipo de emociones la estresaban. Porque a veces no podía dejar de preguntarse qué estaba haciendo él en esos momentos. Si estaba trabajando, si estaba estudiando, si estaba jugando en la computadora, si estaba escuchando música, si estaba en el centro comercial con sus amigos.
A veces deseaba que dentro de ella internamente no sepa que lo suyo nunca funcionaría. Porque él era muy terco, él era muy orgulloso. Porque ella tenía otras prioridades, porque ella no tenía tiempo. Deseaba dejar de tener esos pensamientos y simplemente dejarlo ir.
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El tiempo pasó. Ella tomó su camino y él tomó el suyo. Él nunca la invitó a salir y ella nunca le confesó lo que sentía. Pero a pesar de todas las cosas que habían sucedido entre ellos, ¿por qué ella aún tenía ese sentimiento tan extraño en el fondo de su corazón cuando escuchaba su nombre por ahí? El que se haya vuelto un famoso arquitecto no facilitaba las cosas del todo. Su nombre ahora era muy conocido.
Pero, ¿por qué aún, después de todo ese tiempo, estaba esperando su llamada? No tenía ningún sentido para ella. Él le había roto el corazón cuando había invitado a una chica muy linda al baile de fin de año, y ella con las justas se la había arreglado con el primo de su mejor amiga. Le había roto el corazón cuando lo vio sonreír mientras que bailaba con ella al ritmo de Kesha. Era una inmadura que aún no aprendía las cosas. Él le había roto el corazón, pero ella era una tonta que aún no aprendía de sus errores.
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Un día, una llamada la sorprendió. Era de él. Había sido tan ciega. Él había ido hacia un lado, y ella hacia el otro. Pero el mundo es redondo, y eventualmente se tenían que encontrar. Al comienzo no había reconocido su voz; pero después de unos segundos, supo que era él. Aún seguía tomando las mismas pausas para hablar.
—¿Estás libre el sábado?
Y ella no tardó en decirle que no, y que sonaba bien salir a ponerse al día. Porque tal vez las cosas entre ellos funcionarían. Porque tal vez sus dudas habían valido la pena. Por que tal vez sí quería saber lo que estaba haciendo en esos instantes. Porque internamente sabía que sí funcionaría. Porque ya se había cansado de desear y ya no quería decir adiós.
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900 palabras
18 de abril de 2014
Finalmente, después de mucho tiempo, me animé a sacar un nuevo songfic... Esta vez basado en una experiencia personal (a pesar de mi corta edad) y a la vez en una canción con la cual me reconozco bastante :) Es por eso que es más cortito, me cuesta plasmar este tipo de ideas en un SasuSaku.
Cuidense
Hats
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