«DDR» Los personajes de Soul Eater le pertenecen a Okubo Atsushi»

«N/A » Esta historia participa en el III Desafío: Accidentalmente enamorado. Del Forum de DZ del GE.

.

CONOCIENDO.

.

.

—Con permiso —saluda, entrando de forma sigilosa.

—No te preocupes, no hay nadie.

—De todas formas, es de buena educación.

—Como quieras, aunque eres al primero al que le oigo decir algo como eso —menciono.

No es propio de aquí hacerlo, lo que me hace pensar que tal vez él no sea de éste país. Shibusen es una institución muy reconocida internacionalmente y por su status es de esperarse que haya alumnos de otras partes del mundo. Tsubaki y Black Star por ejemplo son de Japón.

—Tus padres deben de ser gente importante, tu casa es muy acogedora y tiene un estilo moderno muy cool —comenta mientras observa mi hogar.

—¿Cool? Bueno… gracias por el halago y pues… vivo con mi padre, es el Coordinador Superior de la escuela. La mano derecha del director.

—Oh, eso es genial ¿Qué hay de tu madre?

Bajo la mirada tratando de ignorar el pequeño escozor del pecho antes de hablar:

—Mi madre… falleció hace un año.

El semblante del albino cambia a uno de comprensión.

—Lo siento

—No te preocupes... ven, subamos.

Alejo los malos recuerdos de mi mente y le sonrío para no preocuparlo de más. Apenas nos estamos conociendo y sería estúpido que se llevara una impresión frágil de mí. Es lo que más detesto. Mi nuevo compañero, Soul Evans, se deja guiar hasta la planta alta con rumbo a mi habitación. El único lugar en dónde puedo estar tranquila y sentirme en casa.

Una vez arriba, abro la puerta y le hago señas para que entre.

—Vaya, así que éste es el cuarto de una chica. Definitivamente no es cómo lo imaginaba, esto es mejor —sonríe mostrando su extraña dentadura afilada; su comentario me causa gracia y creo que lo ha dicho para hacer que mi ánimo vuelva.

—¿Enserio? Gracias de nuevo, aunque la verdad no le veo gran cosa.

Le resto importancia, dejo mi mochila sobre el escritorio y le sugiero que haga lo mismo. Soul toma asiento en una de las sillas mientras sigue observando el lugar.

Aunque en realidad mi cuarto si es algo grande comparado con la de las chicas de nivel medio. A pesar de que tengo lo necesario: mi cama, un escritorio, mi librero personal y el clóset. Ah, y otras cosas por ahí cómo el computador y una pequeña radio.

No, nada de póster de chicos.

—A mí me parece bien, es muy agradable; me recuerda a… —Se queda callado.

—¿A…? —Le animo a continuar aunque no parece tener intenciones de hacerlo.

—No, nada, olvídalo. —Su mirada se posa en su mochila. Tal y cómo él hizo antes, no insisto en el tema ya que parece no agradarle.

Me cambio los zapatos y me acerco al librero para buscar lo que nos ayudará a avanzar con el proyecto de Stein. Han pasado dos semanas desde que nos dejó el trabajo, por cierto, se trata de elaborar un proyecto innovador tomando como base las plantas con propiedades curativas que hemos visto en su clase de Biología. Siquiera es mejor que hacer disecciones con ardillas.

No tenía sentido empezar a hacerlo desde ya pues tenemos tiempo suficiente y no es por presumir pero tengo un gran coeficiente intelectual para hacerlo hasta en una semana...

Está bien, en realidad quería retrasar lo más posible el tener que hablar con Soul. No es él, sino yo… de nuevo; lo que pasa es que no soy nada buena relacionándome con los chicos, es más, si fuera por mí evitaría el contacto con ellos porque, normalmente ellos buscan a las chicas cuando intentan ligar y raras veces para una amistad verdadera ¿No?

Demasiado me costó poder llegar a entablar amistad con Kid y de hecho, creo que la que estuvo a punto de cometer tal irracionalidad de intentar «algo más» fui yo. Podría llamarse suerte el que no tuviera el valor necesario para hacerle frente. Ahora es feliz tratando de conquistar a Chrona. Con Black no fue así ya que es un idiota y no entra en ello, claro, si es que no se trata de Tsubaki.

Pero… ya no puedo seguir retrasando el hablar con el albino, el tiempo no se detiene y por lo que he averiguado somos los únicos que no han empezado nada aún. Debo dejar atrás mis inseguridades.

La primera opción era ir a la biblioteca para investigar pero luego recordé que en casa tenía algo sobre el tema. A mi madre le gustaba no sólo llenarme la cabeza de historias fantásticas sino también de conocimiento, decía que algún día podrían servirme de algo; ahora se lo agradezco mucho.

—¿No hay problema con tu padre? —pregunta el albino, mirando una pequeña fotografía de mi familia; de lo que era mejor dicho.

—No te preocupes, él suele llegar tarde después del… trabajo —«Después de estar en el cabaret» me gustaría decir.

—Es un hombre admirable.

—Sí que lo es —digo entre dientes apretando los puños con fuerza.

Trato de controlarme, los sentimientos negativos no le hacen bien a mi salud. Intento alcanzar el libro de Plantas que está en la parte superior del librero, mi baja estatura no ayuda mucho y cómo la silla la está usando mi compañero, no puedo hacer más que estirarme al máximo.

—Déjame ayudarte —El albino se hace oír muy cerca de mí, tanto que hasta puedo sentir su aliento en mi nuca lo que me pone muy nerviosa— ¿Cuál es?

—E-el de tapa azul, al fondo —tartamudeo, alejándome rápidamente de él.

Soul extiende su brazo izquierdo alcanzándolo fácilmente.

—Listo —Me da el libro, ofreciéndome de nueva ésa sonrisa torcida tan singular. Evito mirar a sus ojos que me hacen sentir más nerviosa aún.

—G-gracias.

—¿Me vas a agradecer por todo lo que diga o haga? Para eso somos compañeros —menciona con diversión.

—Lo siento, pero no encuentro otra manera de decir que aprecio tu ayuda.

—Ya te dije, no hay de qué. Además, no quiero que te sientas incómoda conmigo… no es sólo por el trabajo, también espero que podamos ser amigos.

—Claro… amigos.

¿Quiero que sea así? He pasado mucho tiempo rehuyendo del contacto con otras personas que no sé si estoy lista para abrirme a alguien más. Pero éste chico… hay algo que me causa cierta curiosidad de él. No sabría explicarlo pero siento que lo conozco de algún lado.

—Genial, Maka —Mi cuerpo se estremece al oírle pronunciar por primera vez mi nombre— ¿Qué sigue ahora?

—Oh, ha-hay que investigar un poco sobre lo que queremos hacer. No es un trabajo difícil pero requiere tiempo y mucha creatividad. Veamos…

Comienzo a hojear el libro buscando algo que pueda sernos útil, tomo asiento a un lado de la cama, él hace lo propio en la silla. Permanece expectante observando mis movimientos lo que no ayuda mucho a mi mente a concentrarse.

—Hmmm ¿Puedo preguntarte algo?

—¿Eh? —Despego la vista de la información que estaba leyendo para mirarle— Por supuesto.

—No quisiera incomodarte.

—No te preocupes, pregunta lo que quieras, con gusto responderé.

—Bien —sonríe satisfecho— ¿Tienes… novio?

Me sorprendo al oírle.

—¿Qué clase de pregunta es ésa?

—Perdón, te dije que no quería incomodarte. Además… dijiste que responderías a todo —Rehúye la mirada, algo en su voz me dice que no lo pregunta con segundas intenciones, aun así, no quisiera responder.

—E-eso dije pero no esperaba que fueras tan… directo. Hubieses preguntado otra cosa diferente cómo si tengo todas mis vacunas o si he hecho las compras del día o…

—Ya —Me interrumpe—. Entiendo, debo ser más «discreto». Lo siento.

—No, perdóname tú. Creo que fui algo grosera —acepto, fue mi error no decirle que había temas que no quiero tocar.

Regreso mi atención al libro, empezando de nuevo a releer lo escrito aunque su pregunta no se aleja de mi mente.

—Y entonces… —La voz del albino vuelve a interrumpir mi fallido intento de concentración en la lectura.

—¿Entonces qué? —Le animo a continuar esperando que ésta vez no me deje con la duda.

—¿Lo tienes o no? —Mi cara ha de mostrar confusión, se apresura en aclarar—: no me respondiste hace rato ¿Tienes pareja?

Si contesto con algo irónico propio de mí, no llegaríamos a nada y arruinaría el buen momento que llevamos hasta ahora.

—Bien, te responderé pero no esperes que diga más. No tengo novio ni nada ¿Contento?

—Mucho —responde ensanchando su sonrisa.

—¿Cómo?

—¿Eh? No nada, es decir, se me hace raro pues… no estás nada mal aunque… igual te falta algo —Desvía la mirada de nuevo, sin dejar ésa extraña sonrisa en el rostro.

—¿Debo tomar eso cómo un cumplido? Porque si es así déjame decirte que ésas cosas no funcionan conmigo si lo que intentas es conquis…

—No quería que sonara así. Sólo quiero conocerte un poco más, poder entenderte y ayudarte en todo lo que pueda.

Su comentario me asombra, suena sincero y su mirada también lo demuestra. Lucho para ignorar los pensamientos extraños que mi conciencia quiere hacer aparecer. Éste trabajo es muy importante y no debo distraerme demasiado si es que quiero volver a obtener la mejor puntuación de la clase para demostrarle a mi padre que no lo necesito, que puedo valerme sola.

Demasiado tengo con las dichosas tarjetas que siguen llegando a mi casillero los lunes. Con la de hoy tengo seis y ni rastro de quién las escriba. He intentado de todo para descubrir al escritor: hacer guardia desde que abren la escuela hasta que empiezan las clases, le he pagado al conserje para que vigile, cambié la contraseña y hasta intercambié de casillero con Tsubaki, que por cierto la tarjeta apareció en el suyo. Nada funciona ¿Cómo le hace? Me estoy empezando a asustar.

Si fuera una carta no tendría problema, ya he recibido antes y el chico no tardaba en aparecer y en ser desechado por mí. Pero éstas sólo tienen dos o cuatro frases a lo mucho… demasiadas cosas en qué pensar.

Mejor a lo importante, veamos… «La planta conocida como Abedul ayuda a bajar la fiebre, inflamaciones, a tener una mejor lactancia e incluso apoya en la alopecia…» Suspiro resignada, de nada sirve seguir intentando leer, no estoy muy concentrada y el albino ya da muestras de aburrirse. Supongo que es mi turno de tratar de entablar una charla amistosa.

—Bien —Cierro el libro llamando su atención— ¿Qué hay de ti?

—¿Eh?

—Bueno… —Abro el libro de nuevo pasando las hojas cómo si buscara algo— ¿Tienes… novia? ¿Cuántas has tenido?

De reojo noto que Soul se sorprende. Oh si, dulce venganza.

—Demasiado directa —ríe—. No, no tengo y mucho menos he tenido.

—¿Cómo? Acepto que quería que sintieras lo mismo que yo cuando me preguntaste eso pero tampoco bromees así. No soy tonta.

—Es enserio, no bromeo. —Su expresión se vuelve seria.

—Ajá. —Ruedo los ojos. Aquí se acaba mi intento de ser «buena compañera».

—Maka… —Otra vez ése extraño escalofrío me recorre cuando pronuncia mi nombre—. Es la verdad.

Una parte de mí le cree, pero los hombres pueden engañar fácilmente.

—¿De verdad no estás mintiendo? —pregunto un tanto ansiosa, a pesar de tratar de mantener mi voz serena. Tal vez quiero creer que hay otras personas aparte de mis amigos en los que puedo confiar.

—No. Yo… tengo otro tipo de intereses.

Levanto una ceja, confundida.

—¿Eres gay?

—¡¿Qué?! ¡NO! ¡Claro que no! ¿Cómo puedes pensar eso? —grita nervioso y no puedo evitar reír por su expresión.

—Entonces… no eres gay —Retomo el tema luego de frenar la risa. Él se apresura en negar con la cabeza—. Si no es así y no has tenido novia ¿Qué pasa? ¿Cómo es que uno de los uno de los chicos más sexy´s de la escuela no ha tenido novia? Porque te he visto hablar con varias chicas; de hecho hasta club de fans tienes, que por cierto, son de temer.

Me mira un tanto extrañado, supongo que no sabía lo de las Fans. Lamentablemente he sido víctima de ésas chicas lunáticas por culpa de mi «lugar preferencial» a su lado. No es mi culpa que el azar me ponga ahí.

Soul alborota sus llamativos cabellos blancos mientras una mueca soñadora le invade.

—Pues… ésas chicas si me pedían salir con ellas pero siempre las he rechazado. Aún… no ha llegado la indicada.

—Oh. —Su respuesta en parte, me satisface, aunque no sé qué esperaba exactamente.

—Espera —continúa, su expresión se torna a una pícara— ¿Te parezco sexy?

—¿Eh? No yo… es decir, supongo que algo ¡No! Realmente... —Trato de responder pero sólo termino balbuceando cosas ininteligibles y sonrojándome al máximo nivel.

Soul comienza a carcajearse sin limitación, incluso tomándose del estómago. Estoy a punto de aventarle el libro para que se calle cuando vuelve a hablar.

—Perdón, perdón, es que pusiste una cara muy graciosa. Fue inevitable no reír.

Suspiro por segunda vez para tranquilizar mi acelerado corazón.

—He de tener una cara graciosa —bromeo al observar mi reflejo en el pequeño espejo del escritorio: mis mejillas están coloradas, tengo el ceño fruncido haciendo que mis ojos verdes se vean más pequeños de lo que son.

También noto que aún es temprano, hasta ahora no hemos avanzado nada, tal vez lo ideal es que en verdad sigamos conociéndonos un poco más. Ya con calma mañana podríamos retomar el trabajo.


.

.

—Así que vives solo.

—Sí, aunque de vez en cuando salgo a pasear con unos amigos. Ya sabes, cosas de chicos.

Su comentario me hace gracia pero evito decir algo que lo haga enojar.

—¿Cómo le haces con la comida? ¿Vas a un Restaurant o la compras hecha?

—Pues, a veces la compro, otras voy a algún lugar pero usualmente yo mismo la preparo. Mi departamento es bastante acogedor y tiene de todo, además no es tan difícil preparar alimentos cuando has crecido con… alguien que lo hacía muy bien.

—Oh ¿Eso quiere decir que tu familia también es de dinero?

—Supongo, mis padres están en la industria de la música clásica; mi hermano toca el violín, mi padre el violonchelo y mi madre la flauta dulce.

Su respuesta me deja aún más sorprendida.

—¿Y tú tocas algún instrumento? —pregunto curiosa.

Amplía su sonrisa, cómo si recordara algo.

—Sé tocar el piano, pero más cómo entretenimiento que como trabajo. No quiero vivir de ello, tengo otro tipo de metas y sueños. En parte por eso estoy aquí, estoy mostrándoles que puedo hacer las cosas a mi manera y que no acabará en desastre. Es mi vida y quiero llevarla a mi modo.

—Wow, eres muy admirable Soul. Creo que ahora cambio mis impresiones de ti.

—¿Impresiones? ¿Qué clase de impresiones tenías de mí?

—Oh, es que… creía que eras del tipo desobligado, flojo y don Juan. Nunca te he visto prestarle tanta atención a las clases.

El albino ríe por mi comentario; me alegra mucho saber que tiene buen humor.

—Ya vez que no y las clases no las necesito… digo, he salido más o menos bien gracias a mi… buena memoria.

—Nadie es tan bueno ni tan malo, cada quién tiene sus propias capacidades y esto no lo harás solo. —Le digo haciendo mención al compañerismo del que habló antes.

—Tienes razón, pero, no creas que te dejaré el trabajo pesado a ti eh.

—Me alegra oír eso —sonrío.

Le doy un sorbo a mi café, se ha enfriado un poco después de todo éste rato hablando. Como no avanzábamos mucho en mi casa, le sugerí que viniéramos a tomar algo al Death Buck´s, lamentablemente no he hecho las compras así que no tenía mucho que ofrecerle. Por suerte él no se molestó ni nada, al contrario, incluso quiere pagar lo que yo consuma.

Me alegra que me permita saber más de él ¿Cuántas han tenido éste privilegio? Además, es un chico agradable, muy lejos de lo que pensaba. Creo que estoy aprendiendo que no hay que dejar llevarnos por lo que vemos sino por lo que las personas demuestran al momento.

Soul continúa bebiendo el suyo, aunque no borra ésa sonrisa encantadora… digo… uff no sé ni que debería pensar. Desvío la vista hacia la ventana cómo si hubiera algo importante. Mala idea porque si hay algo interesante afuera.

—Oh ¿No es tu padre ése? Es parecido al de la foto —menciona sin saber lo mucho que duele confirmar que en verdad es él.

—Sí, lo es… —Oprimo el vaso de café, deformándolo ¿Por qué de tantos en el mundo tenía que verlo a él?

—¿Será alguna conocida?

—No tengo idea.

Soul se da cuenta de mi cambio de humor, voltea a verme confundido. No sé qué expresión he de tener pero él enseguida se levanta de su lugar para acercarse a mí, preocupado.

—Maka ¿Estás bien? Yo… no sabía que te afectara. Lo siento, no debí decir nada.

Limpio rápidamente algunos rastros de lágrimas que se escaparon. No puedo soportar ver a mi padre saliendo con una mujer diferente todos los días.

—No te preocupes, no es nada.

—¿Cómo que no es nada? Estás llorando…

—Ya es tarde, es mejor que me vaya a casa. Gracias por todo lo de hoy Soul, en verdad ha sido muy divertido, sino te importa, mañana podremos seguir con el trabajo. —Le interrumpo, esperando que me comprenda.

—Maka… está bien. Dejémoslo para mañana, ya pensaré en algo para el proyecto.

—Excelente —Hago un esfuerzo por sonreír, tratando de regular mi respiración agitada.

Soul paga lo que consumimos. Cuando salimos, me despido agradeciéndole una vez más por todo. Para mi sorpresa, pone su mano en mi hombro.

—Comprendo cómo has de sentirte con lo de tu madre y con lo de tu padre, sonará tonto que lo diga pero… conocí a alguien que tenía un problema similar hace tiempo.

—¿Enserio? —Le pregunto, observando que sus ojos han perdido brillo. Baja la mirada haciendo que su flequillo blanco cubra sus ojos carmín.

—Sí y lamentablemente la perdí… pero… la vida sigue, aún hay razones para seguir adelante y si no, es cuestión de encontrarlas. A veces, hay trabas en el camino, nudos que aparecen y que cuestan deshacerlos pero con la voluntad suficiente es posible lograrlo. Estoy seguro de que es lo que dirían ellas.

—Soul… —Sus palabras son reconfortantes. Perfectas para la situación.

Es extraño que ambos tengamos esto en común ¿Quién habrá sido ésa persona para él?

Aparta su mano dándose la vuelta para tomar el camino opuesto al mío.

—Maka ¿Crees… en el destino?

—¿Destino? Creo que no. El destino lo escribimos nosotros día a día. No hay nada establecido aún.

—Así que eso piensas.

—¿Esperabas otra cosa?

—Supongo.

Comienza a andar, alejándose. La duda se apodera de mí.

—¡Soul! —Le grito, él voltea, esperando— ¿Tú crees en ello?

Sonríe antes de retomar su andar, apenas logro escuchar su respuesta:

—Tal vez.

.

¿El destino eh?


.

.

«Continuará».