«DDR» Los personajes de Soul Eater le pertenecen a Okubo Atsushi»

«N/A » Esta historia participa en el III Desafío: Accidentalmente enamorado. Del Forum de DZ del GE.

CAPITULO VI FINAL.

REALIDAD Y UNIÓN.

.

.

—Buenos días —pauso, miro las expresiones de desconcierto de mis compañeros y amigos al ver que falta alguien a mi lado. Intento que eso no me desconcentre y continuo—. Me llamo Maka Albarn y mi compañero es Soul Evans quien lamentablemente no pudo asistir por motivos de fuerza mayor. Por lo que, seré quien de la presentación en representación de ambos. Muchas gracias. Ahora… procederé explicarles:

Verán, el uso de remedios de origen vegetal se remonta a la época prehistórica, y es una de las formas extendidas de medicina presente en todas las culturas conocidas. Muchas tribus de diferentes partes del mundo han empleado… —Con su atención captada tanto en mis palabras como en la estructura que con ayuda de Spirit traje desde casa, la situación parece controlada y mis nervios comienzan a esfumarse—, el clima de nuestra ciudad Death City es desértico, lo que quiere decir que recibe pocas precipitaciones a lo largo del año...

.

La presentación transcurre sin mayor contratiempo. Los demás alumnos parecen entender el tema a pesar de que no se me da muy bien explicar de forma simple sin usar definiciones complejas. Algo que debo agradecer al chico que hoy no está conmigo, él fue quien escribió el discurso evitando que dijera cosas demasiado nerds. Las fotos de nosotros trabajando en el proyecto se reproducen en la pantalla aunque trato de mantenerme serena ante las imágenes de su filosa sonrisa o la mirada indescifrable con la que nunca noté que me miraba… sé que no puedo engañarme y decir que no me afectan. Hay una opresión latente en mi corazón que nada tiene que ver con la recuperación.

Al finalizar, un aplauso general resuena en el salón, Stein se acerca lamentándose que Soul no haya podido estar. Dice que a pesar de ello, su calificación no se verá afectada. Pienso que tal vez sea algo en mi mirada o mi reciente decaída, pero él parece entender la difícil situación entre ambos; aunque seguro no como se lo imagina.

Black Star y Kid bajan de sus asientos para ayudarme a mover la estructura metálica con las plantas suspendidas en pequeños recipientes de plástico biodegradable. Apenas el espacio es librado, con las palmadas de mis amigos como si fuera una niña pequeña, subo a mi asiento para prestar atención al resto de la clase. Inevitablemente miro el asiento vacío, la extraña sensación de frialdad a mi lado ¿Tanto me había acostumbrado a su presencia? Para el poco tiempo, es demasiado… aterrador.

No sé cómo pensé que sería fácil manejar todo esto. A pesar de que vine a la escuela al día siguiente tratando de aparentar una gran felicidad ante la mirada de preocupación de mis amigos, lo que menos me esperaba es que el chico de mis problemas desapareciera. No encuentro otra forma de llamar a este suceso más que eso. Él no volvió a aparecer en las siguientes semanas.

Los sentimientos que experimenté al ver que no regresó, se comparaban al dolor. Aun cuando dije que intentaría olvidar aquello que creía sentir por él, esto sólo lo hizo más fuerte y sin darme cuenta, anhelaba verlo de nuevo.

Nadie supo más de él, Kid incluso intentó averiguar con su padre y la única respuesta que tuvo es que se trataban de asuntos familiares y que podría transferirse de regreso. Por supuesto que nadie de nosotros lo creyó. Pensé que eso era lo que merecía después de todo lo que le dije, o tal vez es que él se rindiera con tener a su chica. Cualquiera de los dos, era mi culpa.

Black Star había sugerido que podríamos averiguar en donde se quedaba en Death City e ir a visitarlo antes de que se fuera, pero dolida como estaba, traté de actuar indiferente lo que provocó que desistieran de la idea. He tratado de ser fuerte, por mi recuperación, por mis amigos… pero esto comienza a superarme. No sé si sea tan fácil olvidarlo como creía, tal vez sólo consiga aferrarme más a él.

.

.

—¿No quieren ir al Death Buck´s a celebrar? —sugirió Black Star cuando al fin las clases acabaron.

—¿Qué hay que celebrar? Que yo sepa nadie cumple años hoy —preguntó Kid, mientras caminamos por los pasillos de la escuela rumbo a la salida.

—Daaaa, no seas aguafiestas rayitas ¡Vamos a celebrar que al fin nos hemos quitado de encima el odioso y aburrido trabajo de Stein! —Black no tarda en colgarse del cuello de Kid con amplias señales de molestarlo, cosa que logra de inmediato.

—¿¡A quién le dices rayitas?!

Antes de que comenzaran a pelear, Liz intervino con un sonoro suspiro.

—Black Star… yo soy quién debería celebrar ya que al fin me he liberado de ti.

—Mi hermana no paraba de quejarse en todo este tiempo —dice Patty imitando las muecas de fastidio de Liz, lo que nos provoca risas.

—N-no sabría lidiar con Black, me alegra que no estuviera con él —la afirmación de Chrona sólo provoca el estallido de más carcajadas y la mirada de molestia del chico azul.

—Chicos… calmémonos —Tsubaki intenta hacerlos entrar en razón antes de que sigan llamando la atención de los demás

Al final, Black Star gana y terminamos yendo a la cafetería.

Nos sentamos en una mesa junto a la ventana bastante amplia para que todos estemos. Me doy cuenta que incluso éste lugar me recuerda a él porque aquí comenzó nuestro intento de conocernos mejor. Irónico que cuando quieres olvidar algo, el mundo juega en tu contra para recordártelo.

Mientras esperamos nuestras órdenes nos entretenemos charlando de las proezas divertidas para hacer el trabajo. Claro que, la única que no cuenta nada soy yo.

De forma fugaz observo a las afueras del local sorprendiéndome al notar la figura que está en la esquina, observándome con sus intimidantes orbes rojos. Echo un vistazo a mis amigos pero nadie aparte de mi parece notarlo. En cambio, la persona ahí parece estar esperando a que vaya hacia él. Mi pulso comienza a acelerarse.

Le enfrento la mirada, sin saber lo que quiere estando ahí. Cuando veo que se da media vuelta, perdiéndose en el callejón que conecta con la otra calle, lo entiendo. Quiere que le siga.

¿Ir o no ir? Me encuentro confusa decidiendo qué es lo correcto. Sé que sin importar lo que pase ahí, el resultado va a dolerme. ¿Por qué no puede hacerlo más sencillo? Irse y dejarme sola, viviendo con su recuerdo contando con el tiempo para olvidar. Justo en eso, lo decido. Acabar de una vez.

Me levanto de la mesa con brusquedad, sorprendiendo al resto. Me disculpo con ellos dando una excusa tonta para irme. Sé que no debería mentirles pero si les digo la verdad se preocuparían mucho y no quiero arruinar el ambiente. Ellos entienden y me dejan ir sin más preguntas a excepción de Chrona. Cuando paso a su lado alcanza a decirme en voz baja que deje las cosas se den por sí solas. Lo ha visto, el brillo en sus ojos me lo gritan. Ella me apoya y casi es un respiro contar con su ánimo.

Apenas salgo del local, cuidando de que ellos no me vean cosa que así parece ser pues se ve una pelea entre los chicos de nuevo, camino apresurada yendo a la dirección por donde el albino se fue. De pronto hay una tensión rodeándome, la que aumenta cuando encuentro su figura apostada en la pared con las manos en los bolsillos.

—Creí que no vendrías —gira su rostro para mirarme, ojeras cuelgan de sus ojos y la palidez invade su cuerpo. No ha dormido en días, estoy segura.

—Creíste mal.

—Lo sé —sonríe apenas, desganado.

—Escuché que quieres transferirte.

Niega sonriendo.

—En realidad… estaba enfermo.

—¿Enfermo de qué?

—De aquí —señala su corazón—, pero no lo cura ningún doctor ni haciendo trasplante.

Muerdo mis labios para calmar mis nervios. Intento no verme afectada por su presencia, camino hacia la pared contraria para recostarme en ella, y estar de frente a él. No sé cómo responder a su comentario así que solo observo el suelo.

—¿Qué tal el trabajo? —pregunta.

—Stein nos puso cien. Ha dicho que es espléndido y que juntando los proyectos de todos podríamos crear el primer jardín botánico de Shibusen —logro contestar sin titubeos.

—Cool. Eso sí que ayudaría, ya vez, los hospitales tienen soluciones complicadas para pequeñas cosas —dice, sin verme. Su flequillo blanco oculta sus ojos.

Trago duro, armándome de valor.

—Soul, dudo que hayas querido que estuviera aquí sólo para saber de la tarea o hablar de hospitales… —digo endureciendo mi tono, con el fin de que no vea que estoy a punto de echarme a llorar— Sé directo y dime que quieres.

—No te alteres —Contrario a lo que esperaba, él reacciona preocupado, mirándome casi asustado. Ahí está, ése lado que tanto me gusta y del que temo más que ningún otro— Te puede hacer mal y…

—Estoy bien —Le corto, deteniéndolo antes de que se acerque a mí.

Él parpadea confuso, hasta que suspira, revolviéndose los cabellos.

—Lo siento. No era mi intención, es sólo que…

—¿Sólo que qué Soul? Tú ya no tienes nada que ver conmigo —refuto molesta. Va mal, mis ojos arden.

—No lo entiendes.

—¡¿Qué es lo que no entiendo?! —termino por explotar.

Soul se sobresalta pero no discute conmigo. Vuelve a suspirar, seguro reuniendo coraje para lo que sea que vaya a decir.

—Maka… tienes razón.

La declaración me toma por sorpresa.

—¿Eh? —exclamo confundida.

—Tú no… eres la chica que conocí, de la que me enamoré. A la que amé, mi técnico.

El dolor se apodera de mi interior. Duele, duele mucho. Sé lo que viene ahora. Él se irá y jamás lo volveré a ver y… ¿No es mejor así? ¿¡Por qué temo que suceda si es lo correcto!?

—Cometí un error contigo, realmente pensé que eras la misma persona y me obligué a buscarte desesperadamente en todo lo que hacías. Pero después de todo este tiempo, me di cuenta que en realidad no era así —explica, mirando al cielo como si la persona que busca estuviera viéndolo. Le observo, con el temblor presentándose en cada parte de mí. Quiero que termine de hablar para que pueda correr a casa y llorar— Ella era impulsiva, terca, testaruda pero se preocupaba por todos incluso a costa de su propia vida. En realidad era frágil también, necesitaba de alguien que estuviera con ella para aferrarse a seguir adelante aunque no lo reconocía. Tú también tienes algo de eso. Pero no igual.

—Entiendo —logro decir cuando acaba—. S-supongo que entonces te has resignado. Es lo mejor Soul, y creo que esto… es el adiós ¿No? Eres una gran persona, estoy segura de que ella quiere que sigas…

—También era mala fingiendo, como tú —Me corta, soltando una risa escandalosa. Alzó la mirada, más que confundida—, sé que me amas.

Siento el calor inundar mis mejillas. Oprimo los puños sin levantar la vista del suelo, mi mano derecha viaja hasta la mochila en dónde yace aquél objeto que no me pertenece.

—Olvídalo —digo, encogiéndome de hombros—, aunque quisieras, jamás podrías olvidarla. Y ya te había dicho que no soy su reemplazo. Soul, por favor… —suplico, dejando salir un par de lágrimas que parecen conmocionarlo— No me hagas sufrir más.

Lo siento acercarse hacia mí a paso firme. Quiero correr, huir, encerrarme, pero mi cuerpo se ha detenido. No obedece mis órdenes.

El albino llega hasta mí, me toma de los hombros atrayéndome a él para abrazarme. Me sorprendo pero no intento apartarlo sino que al contrario, correspondo el abrazo escondiendo mi rostro en su pecho mientras siento el peso de su cabeza en mi hombro.

—No me pidas que me aleje de ti. Es cierto, me he resignado a que no eres ella, pero sabes… no me importa porque… me di cuenta de que te amo. Es extraño; lo sé pero es verdad. Te amo, quiero protegerte, estar siempre contigo. Velar por tu salud, por lo que hagas. Ser tu admirador eterno.

No puedo retener más las lágrimas. Corren por mis mejillas mojando su camisa ante su declaración ¿Es posible llevar una vida juntos con el recuerdo de otra persona?

—Siempre me compararás —consigo decir entre sollozos.

—Trataré de evitar hacerlo. Quiero conocer y entender a ésta chica en mis brazos. Perdí a alguien importante pero he conocido a alguien que también se ha vuelto indispensable. Maka… no puedo olvidar los recuerdos de lo que son mi mundo, pero trataré de crear nuevos en éste, contigo y los demás. Soul Eater murió, Soul Evans está aquí. Solo eso y nada más. Por favor, te suplico que no me dejes.

.

«Lo siento» Es apenas un susurro audible lo suficiente para que yo lo capte. Un estremecimiento me recorre al identificar la voz. Mi voz.

«No pude cumplir la promesa de estar juntos siempre» Suena tan triste, que hace que me sienta del mismo modo. No soy yo quien habla, no es Soul y no hay nadie más aparte de nosotros en éste lugar. Pero la voz está presente, viene de mi cabeza.

«La vida jugó en contra, pero… quiero que seas feliz. Es lo único que… pido» Tan impredecible como llegó, así se fue.

—Ella dice que… quiere que seas feliz, q-que lamenta no haber podido cumplir la promesa.

Su cuerpo se tensa, algo húmedo se aloja en mi camisa escolar. Lo abrazo más fuerte al escuchar sus sollozos.

—Realmente… es una idiota.

Quiero abrazarlo mucho más fuerte, decirle que lo siento por ella. Que yo estoy aquí y que estaré siempre para él. Pero algo me lo impide, la pérdida de fuerza en mis brazos, el repentino mareo y la sensación de la caída inminente.

No entiendo lo que pasa, apenas siento sus manos tomarme en brazos. Mi visión borrosa que se apaga con la figura de sus ojos en lágrimas, gritando mí nombre.

La oscuridad comienza a ocupar todo, engulléndome. Sintiendo la pérdida del peso y la extraña sensación de estar flotando. Cierro los ojos, ya no veo nada.

Estoy vagando sin rumbo, sin sentir el suelo ni el techo. Como si volara entre la oscuridad hasta que una luz se hace presente en la lejanía. Acercándose, inundándome. La luz toma forma, cambia, se acomoda. Una chica frente a mi aparece y me pregunto si no es sólo un espejo lo que veo. Mi reflejo. La otra chica, Maka Albarn.

Es demasiado extraño esto ¿Qué ha pasado? Es como si estuviera… en mi propia alma. La calidez que nos rodea, los ruidos que no hay, las presencias que no existen aquí. Solo ella y yo.

Extiende su mano derecha desnuda, imito su gesto extendiendo la misma pero con el guante blanco puesto sin siquiera saber cuándo me lo coloqué. Al momento de que nuestros dedos se tocan, muchas sensaciones e imágenes son enviadas a mí. Un intercambio de recuerdos.

Al fin, he entendido todo lo que pasó.

Fue ella, siempre fue ella.

Ella intervino para que mi nombre saliera con el de Soul. Quería que la persona que amaba dejara atrás lo que le atormentaba, incluso sabiendo que era su recuerdo lo que lo hacía. Él estaba obsesionado conmigo y si no hacía algo, terminaría consumido por los rastros de locura que seguían en él, producto de ésa sangre negra que contrajo en su mundo.

Por eso, ella se las arregló para juntarnos y poder interactuar. Que él se diera cuenta del error que estaba cometiendo porque aunque a ella le doliera, jamás podría regresar…

No tenía un cuerpo en éste mundo. Nunca lo tuvo.

Lo que vi aquella vez en ésa batalla no era todo. Ella ocultó algo más: su inminente muerte. A diferencia de Soul, la batalla le había afectado a tal grado de que una simple abertura en su resonancia le había provocado la absorción de la sangre en su sistema. Su propia defensa antimagia actuaron en su contra intentando repeler el ataque de la magia y la locura, destruyéndola.

Ella no podía permitirse, el que sus amigos supieran que moriría, aunque tal vez no en ése día, si en un futuro no muy lejano. No podría resistir ver el sufrimiento de Soul, o peor aún, verse perdida en conciencia para destruir todo cuanto amaba.

Eligió la muerte. Y ésa decisión la trajo aquí, vagando apenas como un resquicio de alma.

No se condenó ella sola, lo hizo también conmigo. Al llegar aquí, nuestras conciencias intentaron fusionarse provocando que nos repeliéramos. Eso ocasionó mi infarto, mi cuerpo débil no podía soportar tal hecho fantástico. La presión era demasiada.

Su única oportunidad, con las pocas energías que tenía fue encerrarse en mi alma con sus recuerdos. Esperando que mi corazón se estabilizara.

Y parece que al fin lo ha hecho.

Ahora somos una… por poco tiempo. Ya ha sido demasiado, tener que mantener todos los recuerdos ocultos para que no me afecten han gastado lo que conservaba de energía. No podrá soportar estar aquí más tiempo, desaparecerá por completo uniendo todo lo que le queda conmigo para proteger mi corazón y alma, eliminando la sangre negra que ha traído con ella.

Se irá para siempre…

Su esencia, sus recuerdos, su alma. Desaparecerá por completo de éste mundo y ni siquiera podré recordarla. Todo habrá sido un sueño para mí.

—No quiero —digo desesperada, apretando sus manos entre las mías—, no quiero que te vayas ¡Él te necesita!

Ella me mira, sus ojos casi fantasmales brillan por la presencia de lágrimas en ellos.

—Ahora te tiene a ti —asegura, sonriendo.

Siento un nudo en la garganta, las lágrimas bajan por mi rostro sin límite.

—¡Debería tenernos a las dos! —clamo, impotente.

—Eso es… imposible… ya lo sabes ¡Podrías morir por lo que estoy haciendo ahora! —Recrimina, sacando su frustración y dolor con lágrimas abundantes — ¿Crees que quiero esto?¡Pero quería decirte todo antes de que me vaya! ¡QUERÍA DESPEDIRME DE ÉL!

—¡AUN QUEDA UNA OPORTUNIDAD! —clamo por encima de su dolor. Lloro también, por ella, por él. Por mí— Has luchado mucho, no puedes dejar que esto se acabe así ¡No puedes solo rendirte! ¡No eres así!

Ríe, sarcástica. Negando lentamente.

—No insistas. No puedo hacer nada. Una vez lo intenté y casi mueres —Ella sabe de lo que hablo, si es porque estamos en una misma alma o no… ella no lo acepta— ¿Quién dice que esta vez no será así?

—Lo soportaré —digo, decidida. Sintiendo la adrenalina subir por mi cuerpo—, ahora que sé todo esto ¡Lucharé también!

—Es una estupidez ¿Por qué no solo lo aceptas y vives feliz? Yo lo estoy aceptando.

—Pero no porque seas feliz —replico, acercándome a ella para abrazarla en un impulso fugaz— No reniegues del coraje de la esperanza ¡No es algo que yo haría! Y sé que tú tampoco.

La siento tensarse, dudando. Si nuestras almas son forzadas a unirse de nuevo, todos sus recuerdos… su ser se unirían con el mío. Dos vidas diferentes en un mismo cuerpo. ¿Podría al fin soportarlo? ¡Por supuesto que sí! No soy la misma chica insegura, él me ha dado fuerza. Mi padre, mis amigos ¡Incluso ella! Los amo, los amo a todos ¡Y por ése amor es que lo soportaré! Cargaré con ambas ¡Fortaleciendo mi alma!

Parece que mis intenciones le llegan a ella, porque comienza a reír.

—Ciertamente, eres igual de terca que yo. Me gusta tu fuerza interior.

—Nuestra fuerza ¿Lo entiendes? ¡Es nuestra alma que vibra! —grito finalmente, soltándola. Ella sonríe, agradecida. Limpia las lágrimas de su rostro y cruzando su mirada con la mía, dice:

—Soul tiene razón, somos idiotas.

Vuelve a reír y yo la acompaño también. Estaremos juntas, por él. Por mí.

Ella extiende sus manos y yo hago lo mismo. Cierro mis ojos dejándome llevar por la calidez que su cuerpo emite, uniéndose a la mía propia. Casi como si mis sentidos se encogieran, o puede que sea yo quien se encoge pero la sensación de que mi cuerpo se ha ido convirtiéndose en una pequeña esfera, es muy sobrecogedora.

Nos acercamos con una atracción entre magnética y mágica, poco a poco. Siento algo surgir de mi espalda, suave y poderoso. La sensación de plumas cayendo sobre mi cuerpo o hundiéndome en ellas.

El calor aumenta, es demasiado abrasador y fuerte, casi asfixiante. Junto a ellos, miles de imágenes comienzan a fluir a un vértigo intimidante en mi cabeza.

Un piano.

Blair.

Chrona y la sangre negra.

La sangre de Soul.

Ashura.

Medusa.

Soul protegiéndome siempre.

Grito. La voz rasga mi garganta sintiendo el óxido aferrarse a mi paladar, la pesadez del cuerpo y el atronador dolor de mi cabeza como si fuera aplastada. El pulso acelerado, las ganas de llorar, las náuseas consumiéndome, la sensación de miles de dagas apuñalando mi corazón y el olor ferroso que inundan mis fosas nasales. Todo es tan doloroso que lo único que puedo seguir haciendo es gritar.

—¡MAKA! ¡MAKA! ¿QUÉ TE SUCEDE? ¡REACCIONA!

—Soul —susurro finalmente cuando los sentidos me golpean al tiempo que la oscuridad marca presencia de nuevo. El dolor se acaba y… mi consciencia también.

«Vámonos»

.

.

.

«Lágrimas y dos destinos. Mi mano y tu mano
ahora cambiarán dentro de un sueño ¡Muévete! ¡Muévete
!

Una gran aceleración alcanza a toda el alma

y para protegerla me haré más fuerte

Las reglas de la muerte son la paz y la justicia

Una sublime espada que lo teñirá todo de rojo

llegarán los deseos que nos unieron en el momento de nacer ¡Lucha! ¡Lucha!»*

.

.

UN AÑO DESPUÉS.

—¡No puedo creer que estemos aquí! —grito para que puedan oírme ya que la música es demasiado fuerte.

—¡No puedo creer que el viejo te haya dejado venir! —exclama el albino a mi lado sonriéndome con su mueca torcida de dientes afilados.

—Mientras no le hagas nada indebido a su princesa todo está bien, lo que me parece increíble es que YO siendo tan divino y grandioso tenga que hacerla de niñera y guardaespaldas personal ¡NO ES DIGNO DE MÍ!

Tsubaki codea a su novio regañándole por su mal comportamiento, aunque luce muy divertida.

—Mono asimétrico ¡No dejas apreciar el concierto! Agradece que he sido benevolente pagándote las entradas —Kid lo recrimina ganándose un bufido de Black, el resto nos reímos.

—No te hagas Kid que bien que lo has hecho para quedar bien con tu noviecita —dice Liz en tono juguetón.

El susodicho se sonroja así como mi amiga Chrona quien atina a jugar con sus dedos diciendo algo de que no sabe lidiar con halagos.

—¡Y doble diversión celebrando que nos hemos graduado de Shibusen! —exclama Tsubaki alzando también la voz.

—Ni qué decir de los «tortolitos» que se van a Inglaterra a estudiar la universidad.

Todos voltean a vernos de forma pícara. Soul y yo también nos sonrojamos.

—¡ESTO ES GENIAAAAAAAL! —El grito de Patty casi nos deja sordos pues ni el excesivo volumen de los cantantes la iguala— ¡Estar en la presentación de los Death Angel´s en Death City en vivo y en primera fila!

Todos estamos de acuerdo ante lo dicho por la pequeña Thompson. Ésta banda se ha hecho muy famosa a pesar de tener unos cuantos meses de haber sido agrupada, no podíamos perdernos la oportunidad de estar presentes en el inicio de su gira internacional además de que… tiene mis canciones favoritas que ni ellos saben que escribirán.

—Maka —Soul toma mi mano obligándome a verle—, te amo.

—Yo también te amo, Soul Eater.

.

«Dos destinos que se apuntan juntos.
Con tus ojos, tus ojos.
Seré capaz de creer ¡Muévete! ¡Muévete!»

.

FIN

.

.

*Fragmento de la canción Mauve-iro No Sympathy [ Simpatía en color malva ] del Character Song de Soul Eater.