Disclaimmer: Los personajes de Sakura Card Captor le pertenecen a CLAMP. Ojalá me pertenecieran para hacer más capítulos de Syaoran y Sakura.
Advertencia: La historia puede contener escenas sexuales para mayores de edad y un lenguaje subido de tono.
POV Sakura Kinomoto
La semana había pasado rápido, pero últimamente me sentía muy sola. Mi hermano siempre se la pasaba con su horrorosa novia Nakuru o en el trabajo, aún no tenía confianza con mis nuevas amigas, sin mi padre ni mi madre en casa. La verdad, todo estaba muy triste. Así que decidí ir a visitar a mi madre Nadeshiko al psiquiatra después de clases.
Esperaba que Kerberos me pasara a recoger en el instituto. Era mi chofer desde hace 4 años, es joven, solo tiene 30 años, pero es como mi mejor amigo. Tenía el pelo rubio y ojos color gris, también tenía el cuerpo bien marcado, ya que era mi guardaespaldas también (sí, Touya es muy sobre protector). Quizás con su presencia nuevamente no me sentiría tan sola... En ese momento, vi al chico de ojos color ámbar que se iba caminando, y vi como miró hacia donde mi. Lo salude con la mano un poco ruborizada y con una sonrisa simpática. Él simplemente me ignoró y siguió caminando. La verdad me sentí estúpida, ¿qué le ocurría a aquel chico? No lo había visto socializar con nadie. Ayer, cuando le pregunté a Tomoyo sobre él, me dijo que entró en primero de preparatoria y que siempre estaba solo. Decidí hablarle el lunes, así no estaría solo todo el tiempo, y quizás lograría ser su amiga. En ese momento escuché la bocina de Kerberos, y vi el auto estacionarse frente a mí. Me subí rápidamente y lo abracé fortísimo.
-Te extrañé esta semana- le dije con exagerada felicidad.
-Yo también pequeña Sakura- me respondió con amor- Así que iremos a ver a tu madre, ¿cierto?- dijo mientras ponía el auto en marcha con una sonrisa en el rostro. Me limité a asentir con la cabeza, y le conté todo sobre la semana, Touya y Nakuru, mi soledad y tristezas, las amigas que había hecho y sobre aquel ambarino misterioso... En lo que se mostro sorprendido y feliz, ya que luego de que falleció mi padre, mi interés por una relación o un chico se había esfumado.
POV Syaoran Li
La semana pasó muy despacio, al menos para mí. Cuando salía de clases, vi a la tal Kinomoto parada en la entrada de la escuela cuando me percaté de que se acercaba un mini auto de lujo. Era lo común. Volteó, me saludó con la mano, yo me limité a desviar mis ojos de ella, no quería involucrarme con esa gente. Aunque debía admitir que esa chica era linda. Seguí caminando hasta que llegué a casa, mis padres aún no estaban, así que me duché y llamé a Meiling para que viniera. Teníamos 3 meses en lo que ella llamaba "una relación", pero para mí, era solo sexo. Ella vivía cerca de aquí, por lo que llegaría en unos minutos. Me terminé de cambiar y justo tocaron la puerta.
-¡Hola querido Syaoran!- me saludó plantándome un beso en la boca.
-Meiling, pasa- dije.
-¿Cómo te fue esta semana?- preguntó mientras se acostaba en mi cama, con sus mini shorts con las piernas ligeramente abiertas y veía su celular. Ya me tenía caliente.
-Todo bien, pero ahora estaré mejor- me limité a decir cuando me subí encima de ella. Le quité el celular y empecé a besarla. Para esto era lo único que la necesitaba, aunque a veces me daba pena porque ella me quería, pero yo no creía en relaciones, ni en el amor.
Pasamos un buen rato, hasta que la despedí de la casa media hora antes de la hora acostumbrada de que llegaran mis padres. Me duché de nuevo y me puse a pensar en el asco de vida que tenía. Solo iba de la escuela a la casa y viceversa. No tenía amigos, y ¿cómo no? Si la fama que tengo es de chico problemas. Y sí que me había envueltos en líos grandes desde pequeño. ¿No podía ser un chico como los demás? Con dinero, actividades extracurriculares como deportes, fiestas y millones de chicas tras de mí. No. Solo era el pobretón y becado Li. Oí la puerta abrirse y mi madre entró a mi diminuta habitación.
-Hola querido- saludó mi madre con una sonrisa.
-Hola ma- respondí.
-¿Cómo te fue en la escuela hoy?- Me limité a responder con el dedo pulgar en alto- Me alegro… ¿Te sientes bien?
-Si mamá- dije cortante. Tenía un nudo en la garganta y no quería hablar con nadie.
-Bueno, te dejaré en paz- dijo- la cena estará lista en una hora. Me limité a asentir y cuando hubo cerrado la puerta, tiré a la pared la almohada del enojo. Las lágrimas amenazaban con salir. Cerré los ojos y me puse a escuchar música en mi mp3. Una hora después mi madre me llamó para cenar. Nos sentamos todos y ella bendijo la mesa. Vi a mi padre callado, lo cual era inusual en él.
-¿Pasa algo?- le pregunté.
-No, no pasa nada- dijo cortante. Mi padre era muy amable, pero cuando algo le molestaba actuaba bastante frío y pesado. Creo que había adoptado esa personalidad, pero convirtiéndola en mi típica.
-No lo creo- me limité a decir, si no me quería decir, que se trague sus problemas.
Suspiró, y unos segundos de silencio después soltó- es sobre mi jefe, sabes que no puedo hablar del tema Syaoran- y terminamos de comer en silencio. Ese jefe de papá siempre traía un misterio.
POV Sakura Kinomoto
Llegue a Centro Psiquiátrico Kings Park, era más pequeño que el de Tokio, pero mucho más organizado y bonito.
-Buenas tardes señorita, ¿qué desea?- me preguntó la amable secretaria del lugar.
-Buenas tardes, quisiera saber la habitación de mi mamá- respondí.
-Claro pequeña, ¿cómo se llama tu madre?
-Nadeshiko Kinomoto
-Es en la 326, ¿me permites tu identificación? Retírala cuando salgas de la habitación y entrega esto- me dio un boleto a cambio de mi identificación. Asentí y fui caminando con Kero por los pasillos. Mi madre cayó en depresión después de la muerte de mi padre, y aún no sabe la razón de por qué no puede hablar. A veces voy y siento que ni siquiera sabe que estoy ahí. Cuando llegué a la habitación, toqué la puerta. Nadie respondió, así que entré.
-Buenas tardes mamá- dije simpática, aunque con un nudo en el corazón, pero debía ser fuerte por ella- Mira, traje a Kero.
-Buenas tardes señora Kinomoto- dijo Kero saludándola con las manos.
Mi madre volteó al escuchar el apellido, y semi-sonrió. Siempre hacía eso, aunque eso no me bastaba. Tengo un año esperando que todo regresara a la normalidad y pudiera hablar, volver a decirme que era su pequeña, que me abrazara y me dijera que todo estaba bien. Veía tristeza en sus ojos, quizá se sentía incómoda en ese lugar, así que decidí hacerle un regalo para la próxima vez que regresara. Me quedé unas tres horas con ella hasta que el horario de visita terminó, ya que la iban a dar de cenar, la pondrían a hacer alguna actividad y luego a dormirla. Volví a casa y la cena estaba en la mesa, tanto la mía como la de Kero, y una nota de Nakuru diciéndome que había salido a una reunión de trabajo con mi hermano.
Al finalizar, le mostré dónde estaba su habitación y subí a la mía. Me puse a rebuscar en las cosas de mi padre que había podido tomar a escondidas de Touya cuando recogíamos en nuestra vieja casa en Tokio, y que escondía en el fondo de mi armario. Nadie sabía de la existencia de este bolso, lo había encontrado cuando empacaba la maleta de mi madre para llevarla al psiquiatra dentro de una gaveta de mi madre. Descubrí una caja llena de cartas que le había escrito a mi madre y me puse a leerlas.
Había muchas de amor, y algunas canciones escritas. También habían algunos objetos como un pañuelo y... ¿Un arma? ¿Por qué le daría mi padre un arma a mi madre? Seguí leyendo las cartas con cuidado de no tocar la pistola que había dentro, hasta que me topé con una que explicaba los objetos. Estaba escrita con la letra mi padre y tenía la fecha de unas semanas antes de que mi padre falleciera.
Tomoeda, 10 de Julio / 2012
Querida Nadeshiko:
He sido perseguido por unas personas estos últimos años. No sé quiénes son la verdad. Por eso he sido sobre protector contigo y con Sakura, pero al parecer, este asunto se me ha ido de las manos y mi tiempo se agota.
Te regalo esta arma con el pañuelo para que puedas defenderte y puedas cuidar de nuestra pequeña hasta que se pueda. Váyanse de la ciudad, escapen solas. No le digan nada a Touya, ya que a él también lo mantienen vigilado, y cualquier movimiento mal planeado podría arruinarlo todo.
Te amo Nadeshiko. Tú y mis hijos son lo mejor que me han pasado en toda mi vida. Perdón por meterlos en este problema.
Te amé siempre.
Fujitaka Kinomoto.
Terminé de leer con mi cara empapada en lágrimas. ¿Qué era todo esto? ¿Habían asesinado a mi padre a propósito? ¿Mi madre está hospitalizada por la culpa de algún idiota? ¿Estará suelto aún la persona responsable de todos estos actos? Estaba tan confundida y tenía tantas preguntas. No podía ni imaginar a alguien que quisiese hacerle daño a mi padre, fue el hombre más dulce de toda la Tierra. ¿Sabía Touya algo de esto? El trabajaba con mi padre y sigue haciéndolo con mi tío en la inmobiliaria familiar... No podía seguir pensando sola, salí de mi habitación y fui directo a la de Kero, su cara pasó a una de preocupación, y me eché a llorar en sus brazos.
-¿Qué pasó pequeña Sakura?- me dijo mientras me pasaba su mano por el cabello mientras yo le llenaba su camiseta de lágrimas.
-Kero…-dije entre llantos- mí padre fue asesinado a propósito- vi como palideció.
-P… ¿Por qué dices eso?- preguntó preocupado abrazándome más fuerte.
-Mira lo que encontré en una caja de pertenencias de mi padre- le mostré la caja, donde sólo había dejado el arma, el pañuelo y la carta que me había dejado atónita. El semblante de Kerberos cambió notablemente.
-No debiste haber visto eso Sakura- dijo mientras guardaba todo y cerraba la caja con una cara de que ocultaba algo.
-¿Acaso sabes algo sobre esto Kero?- mi estado de ánimo fue de triste a enojo en un segundo.
-No sé quién mató a tu padre, ni sé sus razones o si lo hizo a propósito. Lo único que puedo decirte es que me pidió que te cuidara, y fue la última promesa que llegue a hacerle antes de que muriera- me dijo con un semblante bastante serio- guarda esa caja donde la encontraste, y procura que nadie más sepa de su existencia.
Mi cabeza empezó a dar vueltas. Nada de esto tenía sentido. ¿Qué debía hacer ahora? Creo que seguiré buscando pistas hasta dar con el causante de este problema. El dolor no me dejaría dormir, mientras recuperaba fuerzas, me eché a llorar en brazos de mi segundo padre, Kero.
¡GRACIAS POR SU PACIENCIA! Y ya comencé a escribir el tercer capítulo, así que no tarda en llegar. Estoy de vacaciones, así que las actualizaciones estarán cerca una de la otra hasta el 14 de mayo que regreso a la universidad L. Después de ahí actualizaré dos veces por semana.
¡Gracias por sus reviews!
Xoxo.
