Disclaimmer: Los personajes de Sakura Card Captor no me pertenecen, les pertenecen a los de CLAMP.
Advertencia: La historia puede involucrar en algunos capítulos un lenguaje fuerte, los que no puedan tolerarlo pueden buscar otro fanfic.
POV Sakura Kinomoto
El fin de semana me la pasé haciendo los deberes del instituto, horneando pasteles con Kero y viendo películas con mi odiosa cuñada, ya que Touya había salido de la ciudad de sábado a domingo por asuntos del trabajo. Y pensándolo bien, prefería ocultarle lo de la carta de papá, no quería preocuparlo más y estaba bastante ajetreado con el trabajo. Además, solo ganaría más protección si es que es posible. Buscaría pistas por mi cuenta y a espaldas de mi hermano.
-¿Qué quieres de cenar "cuñada"?- dije resaltando el asco en la última palabra.
-Uhm, se me antoja sushi, ¿quieres mandarlos a comprar o lo harás tú mocosa?- respondió.
-Mándalos a comprar, ya estoy cansada y tengo que dormir temprano.
-Está bien. Y oye Sakura, te he visto muy cabizbaja estos últimos días, y sé que nuestra relación no es la mejor. Le hice daño a tu hermano cuando lo engañé con Spinel, pero de verdad me arrepiento, me sentía sola ya que tu hermano vivía metido en el trabajo y solo discutíamos, pero creo que ya eres lo suficientemente madura para perdonarme y dejarlo ir, ¿no?
Quedé muda y analizando lo que me había dicho. Mi hermano sufrió demasiado con la infidelidad de Nakuru, pero se ha recuperado totalmente. La he como basura desde el día en que Touya la perdonó, y por supuesto, se ha defendido. Creo que debería darle una oportunidad, además, con un novio como mi hermano quien vive metido y hablando del trabajo no esperaba más, aunque ha cambiado bastante por ella. Suspiré. Lo haré por mi hermano- Está bien, lo pensé bien y tienes razón. Discúlpame por haberte tratado como lo he hecho este último año, pero tienes que dejar tu actitud antipática conmigo también.
-Estoy de acuerdo Sakura, quiero que seamos amigas o algo así, al fin y al cabo vivimos bajo el mismo techo- sonrió. Nunca la había visto sonreírme. Le devolví el gesto- Volviendo al tema, ¿te pasa algo? Este fin de semana te la has pasado extraña.
-N… ¡No!- Me vio de una manera extraña y para que no sospechara tenía que decir algo- Es que Touya no me deja salir, y extraño llevar una vida normal.
-No es que quiera ser tan sobre protector contigo Sak, algún día lo entenderás- ¿Qué es lo que entenderé? Todos sabían algo que yo no, hasta Nakuru. Averiguaría qué oculta mi hermano y lo que pasó con mi padre para poder entender todo de una vez por todas- Y pide los rollos, mocosa. Tengo hambre.
-¿Lo de mocosa seguirá?- Dije fingiendo que me molestaba y ambas soltamos una carcajada. Pedí el sushi y cenamos con Kero quien se nos unió al final. Luego me fui a mi habitación a releer la carta de mi padre. Sentí cuando Touya llegó y cómo se reía con Nakuru. Al parecer, era feliz con ella. Decidí ir a dormir cuando vi que dieron las doce.
POV Syaoran Li
-¡Syaoran despierta! Ya nos vamos y se te hará tarde si no te das prisa- Mi madre vino a despertarme con sus gritos. Cerró la puerta y se fueron. Me levanté y me comí el emparedado y el té que estaban sobre la mesa. Me duché y salí disparado al instituto. Cuando entré vi a Kinomoto y su grupo charlando, volteó hacia mí y sostuvimos la mirada del otro por lo que pareció una eternidad hasta que ella decidió quitarla. El día transcurrió de manera normal. Hoy nos tocaba prácticas de fútbol y de las porristas para los que pertenecían a los grupos.
Los chicos nos fuimos a cambiar de ropa para jugar cuando entró Yamasaki más emocionado que una cabra al entrar a los vestidores.
-¡¿Vieron a la chica nueva?! Está en las pruebas para entrar al grupo de las porristas, y lo hace asombroso. Tienen que verla- gritó. Todos los chicos salieron como niños por una paleta, ¿a caso no habían visto una chica bailar? Salí de los vestidores y allí estaban todos los chicos casi babeando por las porristas, como de costumbre. Me acerqué para decirles que fuéramos a jugar cuando vi a Kinomoto haciendo una rutina más complicada de las que acostumbraban a hacer las chicas y de manera perfecta. Me quedé prendido mirándola hasta que terminó, todos la aplaudieron y ella fijó la vista hacia donde estaba y luego miró a la profesora.
-¡Excelente Sakura! ¿Dónde aprendiste a bailar así?- preguntó la profesora.
-Bueno, he estado en clases de gimnasia desde muy pequeña- respondió poniéndose roja. Se veía más linda roja. Me quedé observándola un rato más hasta que sentí unas manos posándose en mis hombros.
-Ey Li, ¿te enamoraste?- me dijo Yamasaki riéndose hasta que lo vi con mi cara de pocos amigos- Eh traquilo, era una broma, vamos a jugar- terminó de decir. Le di un último vistazo a Sakura y luego me fui a jugar.
POV Sakura Kinomoto
Luego de mi presentación de baile la profesora me dijo que estaba bienvenida en el equipo, lo cual me hizo muy feliz. Nunca antes había pertenecido a una escuela, y me encontraba todo tan encantador que las chicas se reían de mí en buen sentido, porque todo me lo encontraba asombroso y nuevo. Nos la pasamos practicando hasta las 6. Mentiría si no dijera que se me escaparon un par de miradas al juego de fútbol que había en las canchas, donde el defensor central era Li. Más temprano llegamos a cruzar miradas, pero las desvié. El chico me había tratado muy mal, mientras yo solo buscaba ser buena persona. Mis amigas y yo nos dirigíamos al portón de la escuela esperando que nos fueran a buscar.
-Sakura, bailas estupendo, me encantaría que me enseñaras algunos trucos- dijo Chiharu con una sonrisa mostrando sus impecables dientes. Si no mal recuerdo, me había dicho que su padre era dentista.
-Es cierto Sak, deberías enseñarnos a todas- dijo Tomoyo.
-Claro chicas, cuando quieran.
-¿Qué tal si nos quedamos mañana después de clases para practicar?- sugirió Rika.
-Por mí no hay problemas- dije emocionada. Amaba bailar y aún más estar con estas chicas. Aunque en el fondo, sabía que quería ver jugar de nuevo a Syaoran. En ese momento Kerberos llegó y me despedí de las chicas. Lo saludé con un beso en la mejilla.
-Buenas tardes pequeña Sakura- me saludó mientras ponía el auto en marcha.
-Buenas tardes Kero, adivina quién entró al equipo de porristas- le dije mientras me señalaba.
-Me alegro por ti pequeña, sabía que podrías- le sonreí en respuesta, el siempre me apoyaba en todo- Le compré a la señora Kinomoto unos dulces para que mañana se lo llevemos al centro.
-Cierto, mañana salgo a esta misma hora, me ducho aquí en el instituto y vamos a llevárselo.
-Está bien pequeña- En ese momento vi al joven Li caminando, y me dio mucha pena pues comenzaba a llover.
-Kero detén el auto, vamos a llevar a ese chico a su casa, es el ambarino del cual te conté.
-¿No es aquel que le habló de mala forma?
-Sí, pero seré más humana que él- Me sonrió con gratitud y admiración, el siempre ha dicho que tengo un corazón enorme. Bajé la ventana del auto y le grité- Li, ¿no quieres un aventón?- Vi como volteó extrañado y pensando la respuesta mientras le caía el agua encima.
-No, está bien Kinomoto.
-Vamos, está lloviendo y es peor que cojas un resfriado- Al parecer lo convencí pues asintió y subió al auto- ¿Por dónde queda tu casa?- Pregunté con el corazón latiéndome a mil por hora, sabría donde vive aquel castaño y lo tenía en el mismo auto, con todo su pelo mojado en la cara el cual intentaba inútilmente peinarlo. Me indicó la dirección y llegamos a un barrio pobre, no sabía que el joven Li vivía aquí. Llegamos a una pequeña casa de una planta y lo dejamos en la entrada.
-Ehm… Gracias por el aventón Kinomoto, y gracias señor- dijo refiriéndose a Kero.
-No hay de qué Li, cuando quieras- saludé con la mano y con una sonrisa. Primera vez que lo veía actuando amablemente.
-Y buena presentación la de hoy- dijo de repente, con lo cual me quedé helada. Se dio media vuelta y entró en su casa, y pusimos en marcha el coche.
-¡¿OISTE ESO KERO?!- grité de emoción. Kero soltó una carcajada.
-Si pequeña Sakura, aunque, el joven vive en un lugar peligroso. ¿Seguro que es buen muchacho?
-Claro que si, o al menos eso creo. Lo único que he visto es que fuma cigarrillos.
-Tenga cuidado- me advirtió. Pero no me importaba nada más que el pequeño cumplido que me había hecho el castaño más hermoso que he visto en toda mi vida. Al llegar a casa cené con Touya, Nakuru y Kero. Mi hermano se encontraba feliz porque había decidido hacer las paces con su novia, vimos una película todos juntos hasta que a mi hermano lo llamaron al celular del trabajo y salió afuera a hablar. No me había parecido extraño hasta hoy, mi hermano nunca me ha llevado a su trabajo, ni ha hablado de él. Tampoco hablaba con su jefe, es decir mi tío Eiji, frente a nosotros. Mañana le llevaría a mamá una de las cartas de amor de papá. Quizá así le refrescaba la memoria de algo y obtenía algunas respuestas.
POV Syaoran Li
Entré a casa, me duché y comí alguna fritura que encontré en la nevera. Me acosté y cerré los ojos, y me vino el rostro de la castaña Kinomoto a la cabeza. La verdad que era hermosa, pero no podía llevar por su belleza, lo más seguro es que era una tonta cualquiera. Me paré al escuchar el portazo de la puerta cuando mis padres llegaron.
-Hey, ¿qué hay de cenar?- dije al salir.
-Se dice buenas tardes Syaoran- dijo mi madre- trajimos unas tortitas y té de la casa del señor Kinomoto. Observé a mi padre con un poco de sangre en la mejilla.
-Papá, ¿qué te pasó?
-Nada que te importe Syaoran, ahora cállate y pon la mesa.
-Si me importa papá, ¿fue tu jefe? ¿Hay que matar a ese hijo de puta?
-Syaoran, he dicho que te calles. No te metas en lo que no te importa, ya hemos cargado suficiente con tu pasado, y nos matamos para pagarte el psicólogo al que fuiste para tenerte más o menos controlado como estás- al mencionar eso, me sentí mal de nuevo. Ninguno de mis compañeros tenía estos problemas.
-Hien, tranquilízate- le dijo mi madre.
-Se me quitó el hambre de repente- dije encerrándome en mi habitación. No es la primera vez que mi padre viene con sangre en alguna parte del cuerpo, o con algún moretón.
Flashback
-Papá, ¿qué les pasó a tus nudillos? Están llenos de sangre.
-No te preocupes hijo, no es nada.
-Claro que es algo papá, ¿te hirió alguien?
-Syaoran, cálmate. Lo que pasó fue… Fue que resbalé entrando en la casa del señor Eiji. El suelo de su patio es de cemento, y aterricé con los puños.
-No te creo.
-Pues que me importa maldito mocoso. ¿No ves que te digo la verdad? Por eso es que eres un inútil, solo sabes meterte en vidas ajenas. Preocúpate por la tuya.
Me enojé bastante al escuchar aquel comentario, así que salí a dar una vuelta cuando divisé a Meiling unas cuadras más adelante. Al llegar a ella, me dio un beso, como acostumbrábamos a hacer desde pequeños.
-¿Escuchaste la noticia de la radio?
-No, ¿qué pasó?
-El señor Fujitaka Kinomoto ha muerto. Hubo un ataque de disparos al carro donde iba con el jefe de tu padre, su hijo y otro representante de la inmobiliaria del difunto y el tal Eiji. ¿A caso no te contó tu padre?
Kinomoto… Eiji Kinomoto… Fujitaka Kinomoto… ¡KINOMOTO! ¿Cómo no lo había pensado antes? ¿Sakura será familiar de aquellas personas? Pero… Ella no se parece a esa familia, son crueles y explotan a mis padres de una manera insensible. Bueno, no la conozco, quizá se hace la buena y es otra estúpida de aquella familia. Que confusión, ya vería cómo me las arreglaría para saber un poco más sobre ella.
POV Sakura Kinomoto
Al otro día fui al instituto y me quedé con las chicas enseñándoles la rutina y de vez en cuando veía de reojo al chico de ojos ámbar. Al terminar, Kero me dejó en el centro donde se hospedaba mi madre, dejé mi identificación y entré. Mi mamá volteó a verme y semi-sonrió.
-hola mamá- me acerqué y tomé su mano- ¿te encuentras bien?- me pasaba sus dedos por mi brazo como una niña. Sonreí con mis ojos llenos de lágrimas, cuánto extrañaba a mi madre.
-adivina mamá, te traje un regalo- me vio de forma expectante y saqué los dulces del bolso de mi instituto. Destapé la caja y le pasé unos de los bombones, en seguida lo degustó y me pidió mas, le di tres y los otros se los puse en una gaveta que tenía donde vi una fotografía de papá. Se me retorció el corazón en el pecho, aún pensaba en él. Me acordé de la carta que llevaba en el bolso, la busqué y le dije que la había encontrado en una caja de papá. Comencé a leerla en voz alta y mamá empezó a gritar y a moverse de forma extraña. De repente se encontraba tirando por el aire las sillas de su habitación y sus objetos. Comenzó a gritar con más fuerza y me miraba a los ojos con desesperación, saltó hacia mí y me tiró al suelo donde yo comencé a gritar también del miedo.
-¡MAMÁ ME HACES DAÑO!- mis lágrimas empezaron a bajar en grandes cantidades por mis mejillas cuando escuché a los enfermeros entrar a la habitación. La tomaron con fuerza por los brazos mientras me seguía gritando de una manera que daba miedo.
-Tienes que irte, la dormiremos- me dijo un enfermero.
-¿Qué la puso así?- preguntó el otro.
-Solo le leía una carta de mi padre- dije en sollozos.
-Qué extraño, tuvo que evocarle algún recuerdo, es mejor que salgas, ya es tarde- asentí y llamé a Kero. Aún lloraba cuando me vino a recoger y le conté lo sucedido, y no me di cuenta cuando caí dormida.
Espero que les guste el capítulo. Digan sus críticas y sugerencias :)
¡Un beso desde República Dominicana!
