CAPITULO III
No debí salir de la cama esta mañana…
El trasero me duele muchísimo, y cada vez que trato de sobármelo con las manos, solo puedo sentir el calor… un inmenso y punzante calor. Hunter hizo un muy buen trabajo con mi castigo, me dio más de 40 azotes con la pala y luego me dejo de cara a la pared como por media hora, y luego… luego papá me dio su típico regaño:
"No vuelvas a jugar con mis cosas, o te voy a dar una paliza con la correa"
No me impresiona la amenaza, papá siempre la hace, por todo, por malas notas, por malos trabajos de granja, hasta cuando tenia 7 años y tuve un… accidente mientras dormía, moje la cama y el me levanto a cuerazos.
Me senté a desayunar por la mañana y no podía dejar de hacer mis muecas de dolor, de ser por mi no estaría usando estos vaqueros de tela áspera que lastiman a mi culo, y ahora que lo pienso… papá puso esta estúpida regla de no andar desnudos por la casa, como una especie de Castigo adicional, quería que el dolor en la piel reafirmara su lección…
— Comételo todo. — ordeno papá, mirándome muy serio, tenia el plato lleno con el poco queso que me tocaba comer ese día. No podía comer, no con este dolor en el culo, pero sabia que eso podría aumentar a nivel máximo si no lo hacia… tome el tenedor y lentamente deslice el primer pedazo de queso por mi boca.
Escuche a papá decir que necesitaría revisar la cerca de nuevo, que tenia el presentimiento de que se estaban cayendo a pedazos, y como siempre… conto su historia de odio hacia la granja, que su padre (ósea mi abuelo) lo había educado para mantenerla de pie y que por eso nunca la dejaría, pero eso no significaba que le gustara hacerlo. Siempre me pregunto si los adultos son todos iguales, llorando por la vida que les toco vivir… o si, simplemente les gusta hacerlo.
Nuevamente, me dejaron en mi cuarto solo, papá y Hunter se fueron a revisar y era… simplemente injusto, yo también podía ayudar, y de buena manera. 10, 20, 30 minutos pasaron y no podía dejar de pensar en ellos, apenas cerraba los ojos y me los imaginaba sin cabeza, sin brazos, o sin algo de su cuerpo… no podía dejarlo de lado.
Escuche disparos, dos, cuatro, muchos disparos, todos de la escopeta de papá, la había disparado como 1000 veces en toda mi vida y conocía a la perfección su sonido. Me asome por la ventana, pero no pude ver nada… solo seguía escuchando los disparos.
— Aguarda aquí, Clay. — le dije a mi perro, me puse una camiseta por encima de la que llevaba y salí corriendo de la casa, mis pies se resistían a correr, no querían moverse, ni llegar a un lugar donde seguramente me encontraría con una pesadilla…
Pese a todo, me abrí paso por el campo, guiándome por los sonidos de disparos, que se escuchaban cada vez mas cerca. Finalmente, llegue hasta papá y sentí… sentí ganas de orinarme encima… Era la primera vez que veía a uno… uno de ellos, de esos monstruos que salían en la televisión.
Había gran cantidad de esas cosas alrededor de mi familia, papá disparaba a la derecha y Hunter a la izquierda, pero por más balazos que les daban a esas cosas, no los mataban, ellos seguían aproximándose más y más. Luego de unos segundos, Hunter le dio un balazo en la cabeza a uno de ellos, y lo hizo caer, permanentemente.
— ¡Papá, dispárale a la cabeza! — grite, papá me miro desconcertado, sorprendido de que estuviera ahí, pero reacciono justo a tiempo para matar a uno de ellos. Luego a todos los demás…
Conté 15 cadáveres, todos y cada uno con mutaciones horribles, sus rostros eran como los de muertos, muertos vivientes como los de las películas y los juegos de Resident Evil, con la carne descomponiéndose a pedazos, ¿Qué cosa son?
— Buen trabajo. — escuche decir a papá entre dientes, pues parecía bastante consternado con lo que tenia frente a sus ojos, con todos los cadáveres.
— ¿Papi? ¿Qué son estas cosas? — pregunte en un murmullo, y no saben lo arrepentido que estoy de haberlo hecho. Papá giro a mirarme, estaba molesto y en dos zancadas se me acerco y me apretó la oreja con todas sus fuerzas, haciéndome aullar del dolor.
— ¿Qué demonios estas haciendo aquí? ¿No te dije que te quedaras en la casa? — y papá me empezó a arrastrar de la oreja por el camino de vuelta.
— Auuu, papaaaa, no esperaaaaa…. Aaaaayyyy. — le gritaba, pero estaba bastante seguro de que ni otro ataque de esas cosas, harían que me soltara mi pobre orejita.
— Hunter, sigue revisando la cerca… ya sabes, dispara a matar. — le ordeno papá, el me miro con compasión pero se enfundo el rifle al hombro y continuo su camino. — Vamos mocoso. — me dijo, y volvió a arrastrarme.
— Papá suéltame, por favor. — le rogué, pero el no me soltó, solo apuro el paso y me arrastro de vuelta a casa. Pero en lugar de entrar, me llevo al granero… Oh no, estoy en graves problemas, muy graves.
— Te dije claramente que te quedaras en la casa niño, y te voy a enseñar a no desobedecerme nunca mas — me decía, y acto seguido me presiono por detrás de la nuca y me obligo a inclinarme sobre una vieja mesa de madera, reconozco que tarde en reaccionar un rato, pues cuando intente moverme y dialogar con el, sentí el primer golpe de su cinturón contra mi trasero, dibujando una franja roja seguramente sobre mi piel.
Grite como un loco, pues papá nunca mide sus fuerzas cuando se trata de castigo, el piensa que entre mas dolor nos causa, mas aprendemos la lección, pero no estoy seguro de que funcione, ya no…
Papá me dio 20 azotes con la correa, fuertes y sólidos en todo momento, así que yo ya estaba hecho un mar de lágrimas, respirando con dificultad, pero eso no le detuvo de tomarme por la oreja de nuevo y regresarme a una posición vertical.
— Como ya te he dicho, estoy muy cansado de tu desobediencia… estoy arto de que hagas lo que te viene en gana jovencito, y te prometo que después de esta noche, nunca, nunca vas a volver a tener las ganas de desobedecerme. — papá sonaba como un monstruo feroz de película de Disney, como un dragón furioso apunto de lanzar una llamarada por la boca, no quería mirarlo, no quería, pero…
"DESNUDATE MUCHACHO"
Ok, eso replico unas 100 veces contra mi cerebro, machacándolo y haciendo que me llevara las manos inconscientemente hacia mis nalgas, para tratar de protegerlas de lo que estaba por venir. Me solté a llorar más fuerte e irremediablemente me deje caer de rodillas al suelo, arrastrándome hasta las piernas de mi papá para abrazarlas.
— Papi, no… por favor… ya me castigaste mucho esta semana, por favor. — le rogaba con mi corazón sujeto a mi puño, literalmente.
— Y tú sigues portándote mal de todas formas, así que te voy a dar exactamente lo que necesitas chico, ahora… desvístete antes de que termines con la poca paciencia que me queda. Me dijo mientras se armaba paso hasta el armario y sacaba la gruesa y horrible correa negra que llevaba a su lado más de 20 años, mi hermano me dijo alguna vez que incluso con ella, mi abuelo le solía pegar a papá.
Me quede tirado en el suelo, inmóvil, solamente viendo como mis lagrimas caían sobre la tierra y fabricaban lodo, ya no me importaba nada… mi culo estaba perdido, y entonces sentí la mano de papá tirando de mi cabello.
— Mírame cuando te hable jovencito. — Me dijo, pero levanto mi cara (con su agarre)y me obligo a hacerlo, solo vi puro enojo y decepción en su mirada, lo mismo que siempre veía, pero esta vez era diferente, era como si se estuviera dando por vencido conmigo, por primera vez en mucho tiempo…
Debí de haber imaginado que papá no me dejaría ir, pues me soltó una fuerte bofetada, una que hizo vibrar toda la piel de mi rostro, y entonces caí al suelo…
— ¡Eres débil! ¡Me tienes harto! — Papá me dio una patada en la espalda, haciéndome caer de frente contra el suelo, empecé a arrastrarme para levantarme y… ¿Defenderme?, pero no pude pues una ráfaga de latigazos cayo sobre mi espalda…
— AAAAAAAYYYYYYYYYYYY
Solo recuerdo haber gritado, gritado como nunca antes lo había hecho. El cinturón de papá seguía cayendo sobre mí, y no solo en mis nalgas, ahora me estaba pegando en la espalda, en las piernas, por todas partes.
Los golpes de papá eran tan fuertes que estaba seguro que se estaban formando hematomas en toda mi piel, y mis gritos debían de ser tan fuertes que mi hermano llego corriendo hasta el granero y se le fue encima.
— Papá basta, por favor. — Escuche decir a Hunter, pero papá debió de haberlo empujado fuera de su camino, ya que 5 azotes mas cayeron sobre mi espalda. Yo lloraba desesperadamente, pues si Hunter no lo había podido detener de pegarme, entonces nada lo haría
— ¡Suficiente! ¡No quiero hacerte daño! — Escuche gritar a Hunter de nuevo, solo que esta vez papá dejo de pegarme y yo instintivamente me di la vuelta y mire con horror… Mi hermano, Hunter estaba apuntando a papá con su arma, se estaba poniendo en su contra por mí.
— Baja eso. — Ordeno papá molesto, y yo no me hice esperar para ponerme de pie y salir corriendo como el maldito correcaminos.
Me dolía todo, las piernas, las nalgas, la espalda, pero eso no me detuvo para correr entre los pastizales hasta el bosque, donde finalmente pude dejarme caer de espaldas contra un árbol, abrace mis rodillas y aun tembloroso deje que mi desesperado llanto me inundara. Me sentía impotente, papá me había dado una verdadera e injusta paliza, se había comportado como un animal y yo no me había podido defender, padre tenía razón, yo era débil, muchísimo y si seguía por ese camino… jamás podría sobrevivir en este nuevo mundo.
Tome una decisión… Jamás regresare a esa casa… Odio a papá, lo odio, es un maldito idiota que no ha traído a mi vida nada más que puro dolor, y yo no sé que hice para merecer tal cosa… no se que le hice…
— Papá, es tu hijo… es tu niño. — decía Hunter para calmar a padre, aun recordaba el día en que Tristán había llegado al mundo, y lo emocionado que habían estado todos por el nuevo bebe, en especial su padre quien había dedicado su alma a criar al chico, a los dos… aun no entendía en que momento eso cambio…
—Hunter quita esa cosa de mi rostro, o te juro que voy a dar una paliza que jamás en tu vida vas a olvidar muchacho. — amenazo el hombre, quien pese a parecer alguien rudo, tenia miedo de lo que pudiera pasar con esa arma.
— No. — murmuro Hunter con todo su pesar, pero es que ya estaba harto de ver como su hermanito era maltratado, de escucharlo llorar y de verlo todo lastimado como había sido unos minutos antes. — No lo hare, no hasta que te calmes papá.
— ¿Calmarme?... ¿acaso eres estúpido?... ¡Tu hermano es un rebelde! ¡Pudieron haberlo matado ahí fuera! — grito padre, haciendo ver a Hunter que su enojo no era irracional como había pensado, estaba enojado por sentir temor por la vida de su hijo, pero eso no justificaba la tremenda paliza que le estaba dando al chico.
Hunter se quedo examinando a su padre unos momentos más, y poco a poco fue bajando el arma hasta estar calmado. — Lo se, papá te preocupa que Tristán se este arriesgando al salir ahí fuera, pero no golpearlo no es la forma de…
Antes de que Hunter pudiera siquiera terminar con la oración, su padre se le lanzo encima, lo derribo y descargo una docena de fuertes puñetazos en su rostro. Ahora estaba desquitando su frustración contra el pobre Hunter, pero este ya no estaba ciego, ya no mas, así que en un rápido movimiento se quito al hombre de encima, (descubriendo por primera vez su verdadera fuerza) y ahora el se fue encima de su padre, tomo la escopeta de nuevo y la puso como una barrera inmovilizadora sobre el cuello de su padre.
El hombre luchaba por quitarse a su hijo de encima, sorprendido de que el muchacho tuviera incluso más fuerza que la suya, empezó a suplicar. — Hunter… soy tu padre. — decía con dificultad pues el aire empezaba a irse de sus pulmones, y en ese momento Hunter supo que su padre estaba conociendo la sensación que les provocaba en cada paliza, la sensación de debilidad.
Finalmente Hunter logro calmar sus ansias asesinas y se hecho para atrás, dejando respirar y toser a su padre de nuevo. — Me largo de aquí, y el chico se va conmigo. — murmuro Hunter al cabo de unos segundos de estar sent5ado, no hizo falta que girara pues estaba seguro de que eso había causado un impacto en su padre, y no lo estaba haciendo por eso, lo estaba diciendo de verdad pues su hermano estaría mejor ahí fuera (con los monstruos muertos) que con el monstruo viviente.
— No puedes hacer eso, te puedes largar si quieres… pero tu hermano se queda, soy su padre y me necesita. — dijo el hombre consternado, Hunter dejo salir un bufido de su boca y se puso en marcha a la salida.
— No necesita más terror en su vida, no con esas cosas por ahí fuera. — dijo Hunter en la puerta, y antes de que pudiera salirse del granero, sintió un dolor punzante en la cabeza y cayo inconsciente sobre la tierra. Pues su padre acababa de golpearlo con una varilla, y ahora lo miraba orgulloso por haberlo derribado.
El padre soltó la varilla e inmediatamente tomo el látigo que había sobre la mesa, lo enrollo en su mano y salió con paso firma a los pastizales, dispuesto a encontrar a su hijo menor y darle lo que en su retorcida mente, se merecía.
*Este capitulo es algo sádico, lo se pero quería presentar las cosas como son dentro de una familia disfuncional, espero que nadie se ofenda por ello.
Por favor Review!
