No se porque no puedo dejar de llorar, me digo a mi mismo que todo esta bien y que nunca mas voy a tener que regresar al infierno en el que estuve viviendo los últimos 15 años, me digo que soy un chico fuerte y que… que puedo arreglármelas solo por el mundo, pero la cosa es que… es que no se que es el mundo ahora, eh visto a esas cosas tratando se comerse a papá y a Hunter, y no me dieron miedo, bueno no mucho al menos… pero no se que haría si me encontrara a uno de esos caminando por la noche, yo solo… simplemente no se.

Estuve vagando por el bosque sin ningún temor, había recorrido los caminos cientos de veces solo y los conocía mejor que la palma de mi mano, pero cuando oscureció… bueno, digamos que desee haberme vestido con algo mas de ropa, pues únicamente tenia puesta una camisa blanca con la bandera de Inglaterra en el frente, y esta no tenia mangas, así que tenia mucho frio, quizá hasta me podría morir de hipotermia y me dejaría de preocupar por los zombies, por papá y por… papá.

Llegue hasta el viejo poso de agua junto a la carretera, muy lejos de casa debo decir, y me quede sentado en el borde del mismo, saque una cubeta de agua con mucho esfuerzo y bebí el liquido de las palmas de mis manos, me lave la cara también y me quede mirando hacia el cielo, las estrellas brillaban mas que nunca (O es que quizá jamás lo había visto por culpa de papá) y por primera vez en mi vida, me di cuenta de que era libre, podía escapar a donde quisiera, vivir como yo quisiera y estaba seguro de que como el mundo estaba ahora, podría conseguir todo lo que quise siempre pero nunca había podido tener.

Forcé una sonrisa en mi cara y me puso en camino hacia el otro lado de la carretera, LO que tendría que dejar atrás para comenzar con mi nueva vida

Me sentí como Julie Andrews dando vueltas en esa estúpida película de la novicia rebelde, pero fue solo un segundo pues las luces de un carro aproximándose por la carretera me regresaron a la realidad. Vi el coche, era una camioneta azul… oh mierda, la camioneta de papá se acababa de parar a escasos metros de mí.

Escuche el portazo y vi como la sombra de papá bajaba del auto y se abría paso hacia mi con grandes zancadas, recuerdo la sensación de hielo sobre mis piernas, las sentía congeladas pero de alguna forma me las arregle para hacerlas correr, correr tan de prisa como pudieran. Baje el risco de la carretera y llegue hasta los arboles, donde empecé a correr mas de prisa, pues me podría perder de vista si e lograba adentrar en ellos.

Papá se quedo parado de repente, miro los montones de arboles que tenia enfrente, los que servían de obstáculos entre nosotros pero por alguna razón se empezó a burlar, tan fuerte que su risa hizo eco en el bosque, lo que fue aterrador.

— ¡Tristan Skylar! ¡No te puedes escapar de mí! — grito tan fuerte como había podido, y estoy seguro de que supo de inmediato que lo podía escuchar

No se cuanto tiempo estuve corriendo, pero estoy seguro que fue un buen rato, pues mis piernas ya no daban para mas y mi respiración… era como la de un globo apunto de estallar en mil pedazos. Me quede apoyado en un árbol, con los brazos apoyados sobre las rodillas para tratar de recobrarme, Dios ayúdame.

— Tristán, ven aquí ahora mismo… Y te prometo que tu castigo no será tan duro como lo mereces. — escuche decir a mi padre, bueno escuche el eco, porque realmente no podría definir con exactitud desde donde provenía su voz.

Millones de escenas pasaron mi mente en ese momento, justo como dicen que pasa cuando estas apunto de morir, cuando toda tu vida pasa por delante de tus ojos, solo que yo no estaba viendo toda mi vida, solo estaba viendo cada paliza que papá me había dado durante los últimos 12 años (y eso que recuerde) veía mi trasero de diferentes tonos de rojo, a veces los hematomas que formaban, sentía el dolor de nuevo, ese dolor punzante que con el tiempo se fue haciendo mas y mas fuerte, hasta el punto en que me acostumbre a el, tanto como para que pareciera gustarme…

Estaba en una especie de trance, con las horribles imágenes de mi mismo llorando por los rincones de casa, pero entonces… caí al suelo, llevándome la mano a la cara para sobarme el puñetazo tan fuerte que papá me acababa de dar.

— Aquí estas, pequeño cobarde. — escuche decir a papá, y luego sentí la punta de su bota estrellándose contra mi estomago, yo grite y me retorcí entre la tierra para protegerme, pero el no dejaba de patear…

— Papá, noooo…. Por favor, no me pegues. — le rogué, pero me metió una patada en la espalda como respuesta a mis suplicas-

— Eres un cobarde, y no consentiré ese comportamiento en ninguno de mis hijos… y ahora lo vas a ver chico. —me dijo, gire a verlo de reojo y vi como desenrollaba el látigo que traía en las manos, luego descargo contra mis piernas…

El látigo hacia un ruido espantoso al cortar el aire, y cada que lo escuchaba, me preparaba mentalmente para sentir el ardor sobre cualquier parte de mi piel. Me sentí impotente de nuevo, pero me dije a mi mismo que no podía seguir con esto, ya no podía, así que me empecé a arrastrar por la tierra tan rápido como pude, aguantando los latigazos sobre la espalda que me estaban dando… encontré una piedra en el camino y en un ultimo esfuerzo, me gire y se la arroje con todas mis fuerzas a papá en la cara. El grito y se hecho para atrás, dejando caer el látigo al suelo, lo que me permitió volver a ponerme de pie y correr, al menos todo lo que podía pues los latigazos habían lastimado mis piernas y no tenían la misma fuerza de antes.

Llegue a un nuevo risco, pero por estar volteando a ver que papá no fuera tras de mi, me tropecé y caí rodando hasta el fondo, fue una suerte que no me pegara contra las afiladas piedras que ahora podía ver a mi lado, pues eso habría sido mi triste final…

Las palmas de mis manos estaban sangrando por el impacto, mi ropa estaba toda desgarrada y ahora podía ver que también tenia sangre brotando por algunos de los lugares en que el látigo me había pegado. Era todo un desastre, pero de todas formas, me seguí arrastrado por la tierra, tan lejos como pude.

— Oh pobre, pobre Tristán… siempre has sido débil, has sido toda una nenita de papá, y yo tengo la culpa… nunca supe criarte como era debido, y ahora… aquí estamos, jugando al gato y al ratón… créeme hijo, no vale la pena que sigas escapando, ya me has hecho enojar bastante y nada, ¿escuchaste bien?... nada te va a salvar del látigo. — se escuchaba decir a papá

Recuerdo que un frio sudor recorrió mi espalda, ya no podía continuar más por el camino y papá debía de estar muy cerca ya de mí, así que me deje caer sobre la tierra al fin, esperando únicamente a sentir el dolor del látigo otra vez…. Y Así fue…

El látigo caí desde mis nalgas hasta mi espalda, y yo únicamente gemía, tratando de imaginarme que estaba en mi cama, durmiendo.

Pensé que era el final de todo, y que estaba bien… que dejaría de sufrir y de tener miedo por fin, pero… paso lo que no esperaba. Primero escuche un montón de gemidos extraños, y luego gruñidos, y luego… los gritos de papá.

Deje de sentir el dolor del látigo para sentir un terror indescriptible, me gire poco a poco con el dolor en mi cuerpo y entonces vi lo que pasaba… No se ni como, ni de donde, pero esas cosas habían aparecido y ahora… se estaban comiendo a papá, eran tres, uno de ellos le había desprendido el hueso de la pierna, mientras que los otros dos mordían ambos extremos de su cuello, papá solo gritaba mientras la sangre y los huesos brotaban de su piel.

Estaba aterrado, las lágrimas comenzaban a caer por mis mejillas, pues papá tenia una mano estirada hacia mi, esperando que lo ayudara y seguramente lo habría de hecho de haber podido, pero la soberana paliza que me dio me había lastimado tanto que no podía ni moverme.

Papá lo merece, Papá lo merece, Papá lo merece

Mi cerebro no dejaba de decirlo, el se lo merece, por ser un bastardo que me arruino cada momento feliz de mi vida, que me lastimo tantas veces y en todas las formas posibles… Papá lo merece, lo merece.

El ultimo grito de papá fue desgarrador, fue escuchar a una gran ballena hacerse pedazos en su habitad… cayo al suelo, hecho pedazos, con un brazo zafado, una pierna incompleta… cosas que no me atrevo a describir, ESTABA MUERTO.

Probablemente hubiera dejado mi mirada clavada sobre el cuerpo sin vida de papá, hubiera llorado pero esas cosas…. No me dieron oportunidad, habían estado tan ocupados comiéndoselo que no se habían dado cuenta de mi presencia, pero ahora… caminaban hacia mi, me logre arrastrar entre la tierra solo un metro y una de esas cosas me logro tomar del pie, yo gritaba desesperado y trababa de patear, pero el dolor era tan fuerte…

Sabía que la hora de mi muerte había llegado, que todo terminaría de esta forma tan… tan dolorosa, y quizá estaba listo para ello… pero entonces, escuche el grito de un hombre desconocido, y alcance a ver como la punta de una flecha atravesaba la cabeza de los monstruos, haciéndolos caer frente (y alguno que otro sobre) de mi.

Me quede atónito, podía sentir la sangre de mi cuerpo helarse y él dolor… poco a poco desaparecía de mi. Entonces el misterioso hombre salió de entre las sombras, me miro asombrado (supongo que por mis heridas) y entonces me apunto con…. una ballesta

— ¿Te mordieron niño? — pregunto, yo negué con la cabeza, esbozando una pequeña sonrisa en mi rostro… porque estaba seguro de que una mordida de esas cosas, dolía menos que la paliza que me dieron.

*Este capitulo no es el final, aun queda historia para rato. De hecho ya la tengo escrita en mayor parte, vienen cosas que créanme no esperan leer, como por ejemplo lo de este padre abusador, que de una vez aclaro. No representa a nadie específicamente, solamente fue una invencion y espero haberlo echo bien.

Por favor Review!