Al día siguiente se escuchaba el andar muy tranquilo y decidido de un joven, por los largos pasillos de Kaleido, todos los que se encontraban en ese momento se corrían para dejarle paso y susurraban por la bajo mientras pasaba al frente de ellos, hasta que llego a una puerta y entro sin permiso.
—¡Kalos...! —vociferó, acercándose a donde estaba el moreno leyendo el diario—. Hoy es la reunión, ¿no es así? ¿Dónde están todos?
—Así es Yuri… —contestó, sin desviar la mirada del papel—.Tranquilo, ya van venir. Sabes como son. Toma asiento.
El rubio acepto la invitación, sentándose en un sillón negro que allí se encontraba. Estaba un poco molesto porque siempre era él quién llegaba a tiempo.
Los minutos se fueron sucediendo, hasta que la puerta de la oficina abrió paso a Sara, trajeada con vestido blanco largo. Al igual que Yuri, entró sin golpear y se sentó a la derecha de Kalos.
Después, llegaron Mía, Anna, Marion y Rosetta. Leo ingresó con su andar misterioso y se recargo contra la pared con los brazos cruzados, observando a cada una de las personas con las que trabajaba mientras éstos entraban en la oficina y se iban ubicando en sus lugares correspondientes.
Cuando Kalos vio que ya estaban casi todos, dejo el diario y los miro para empezar con la reunión, pero la puerta volvió a abrirse.
—Llegue justo a tiempo… —entró al lugar una mujer con lentes negros—. Pensé que no llegaba.
Todos la miraron y se acercaron uno por uno a saludarla, felices de verla, a excepción de Leon que se quedo en el lugar. Yuri se abrió paso para buscarla y ponerse delante de ella.
—Hola Señorita…al final yo tuve razón —tomó su mano con delicadeza entre las suyas y plantó un suave beso en el dorso, sin dejar de sonreír.
—Bueno… sí —retiró la mano, sonrojada —. Vamos a ver que tiene Kalos que decirnos— se apresuro a decir para desviar las miradas de los presentes.
—Buenos estamos todos aquí porque tengo… —empezó a decir Kalos pero fue interrumpido, nuevamente, por el sonido de la puerta abriéndose sonoramente.
—OIIII, PERDON POR LLEGAR TARDE…! —entrando agitada como un huracán—. Me quede dormida jefe… perdón, perdón —se disculpaba al ritmo que asentía con la cabeza, mirando a cada uno de los que están allí—. ¡ Señorita Layla! —exclamó al verla, lanzándose enseguida hacía ella, atrapándola en un caluroso abrazo—. ¡Qué alegría de verla por aquí!
—¿S-Sora? Yo también estoy feliz de verte —exclamó, sorprendida por la acción de su amiga.
Sin embargo, no pudieron ponerse al tanto de todo porque se separaron al escuchar que Kalos empezaba hablar.
—Bueno como les iba diciendo hasta que fui interrumpido por Sora —la miró con reproche, haciendo que ésta se sonrojara por la vergüenza—, tengo el agrado de decirles que este año el escenario Kaleido Star cumple 40 años… Esperen, esperen, déjenme continuar —detuvo, viendo que el trío de amigas se pusieron felices y todos los presentes empezaban hablar, al contrario de los tres profesionales, quienes se mantenían estoicos—. Por eso vamos hacer un mega espectáculo con todos los el elenco… incluyendo a los del primer año, a los que están en la actualidad y a los ex acróbatas... —miró a Yuri y Layla quién estaba emocionada, pero mantenía la compostura ante lo que estaba escuchando—. Por eso tienen diez meses para prepararse. Mia, vos vas a trabajar con el guion… —todos se quedaron mirando a Mia y Kalos, incluso Layla miraba al moreno para saber a donde quería llegar con todos esto.
—Jefe... ¿Está seguro que yo haga el guion de esta obra? —pregunto Mia un poco dudosa de sus habilidades.
—Mia… Confió en vos, además hiciste otros guiones de obras que fueron todo un éxito —le respondió Kalos.
—Pero no los hice sola, tuve ayuda, todavía me falta mucho para hacer unos buenos guiones —objetó, apretando los puños con fuerza.
— Quedate tranquila pequeña, porque ahora no estás sola.
Todos giraron las cabezas para ver quien fue la que dijo eso y dos figuras entraron al lugar, ubicándose al lado de Mia, que ella los vea con asombro y felicidad por estar allí.
—Simon y Cathy... Gracias por venir —les dijo Kalos a los recién llegados.
—No hace falta que agradezcas, con esta propuesta no había mucho que pensar —le contestó la mujer, buscando con la mirada a Layla y cuando la encontró le sonrió, pero la rubia no estaba feliz de verla porque sabía que estaba allí para controlarla—. Cuando se trabaja con el elenco de este escenario ocurre siempre la magia... por eso acepte.
—La dama ya contesto por mí... —cedió Simon, dirigiéndose a donde estaba Layla y saludándola.
—Bueno si no les importa… ya pueden retirar para empezar con los preparativos —todos se dieron vuelta para retirase del salón, estaban emocionados por el proyecto—. Layla, Yuri, León y May, ustedes no, por favor. Quisiera hablar un poco más.
Mientras todos se dirigían a la salida, Cathy volvía a mirar a Layla y le hizo una seña, indicándole que la esperaba afuera. Layla respondió con un simple asentimiento.
Sora dudó, deseaba quedarse para saber que ASUNTO era tan importante para que Kalos despidiera al resto. Además, quería conversar con Layla tras un largo período de tiempo sin verse. Solían conversar a menudo por teléfono e, incluso, Sora había viajado a Nueva York para ver una de las obras de su amiga. Se quedó mirándolos, indecisa, hasta que por fin se decidió a abandonar la habitación cuando Layla se acercó, asegurándole que luego podrían conversar tranquilamente.
—¿Kalos por qué pediste que nos quedemos nosotros? —rompió el silencio Leon, cuando la japonesa cerró la puerta—. Estoy apurado, tengo que seguir con mi entrenamiento.
—May asintió, de acuerdo con Leon, Yuri miraba a su jefe serio, en cambio Layla permanecía pasiva y tranquila, esperando a que Kalos se decidiera a hablar.
—Tranquilo Leon. Cómo ustedes saben, este año se celebra el Festival Circense, y a los que ganaron en ediciones anteriores, les permiten regresar sin tener el pase dorado. Quería pedirles que participan, que compitan. Si hay más de un grupo del mismo circo, las chances de ganar aumentan. Me gustaría que ustedes cuatro fueran y ahora viene lo interesante de esto...Tienen solo seis meses para entrenar, ustedes que dicen, ¿aceptan el reto? — preguntó sonriente mientras veía la cara de los presentes.
—¿Por qué estoy yo en lugar de Sora? —cuestionó May, mirando alternativamente a Leon y a su jefe.
—Ya sabes la respuesta. A Sora no le gusta ese tipo de competencias —respondió de modo cortante Layla. Durante la explicación de Kalo había permanecido en silencio, analizando su respuesta al caso.
—¡Ah, es cierto! Bueno en ese caso, Leon y yo aceptamos —contestó May entusiasta, mientras su compañero asintió, de acuerdo con la decisión de su colega.
—Bien, ya tenemos a un dúo, nos falta el otro. ¿Ustedes que dicen? –Preguntó, volviéndose hacía Yuri y Layla, mientras acomodaba sus anteojos sobre el puente de la nariz.
Kalos sabía la respuesta, porque en los ojos de Layla pudo distinguir una flama de pasión ardiendo en su interior y Yuri siempre seguía a su cómplice.
—Mi palabra aquí no vale nada. Yo voy a seguir y ayudar a mi compañera como siempre lo he hecho —contestó Yuri volviendo su cabeza para mirar a Layla—. A pesar que no estoy de acuerdo con esto porque vas a tener mucha exigencia este año, voy a estar en tu lado en todo momento —acotó dirigiéndole una sonrisa a su compañera.
—Acepto —exclamó la rubia mirándolo fijamente a los ojos—. ¿Vas a poner de vuelta la misma condición de que si perdemos….? —quiso preguntar, pero Kalos la interrumpió.
—No, ésta vez no. Pueden volver, por eso van a ir dos equipos. Bueno ahora si esos es todo, vayan a pensar en una nueva técnica —terminó Kalos dándose la vuelta para ver por la ventana.
Los presentes ya se dirigían a la salida, cuando Kalos volvió a tomar la palabra.
—¡Oh, cierto! Layla quédate un poco más por favor, me gustaría preguntarte algo.
Layla se quedó parada en el marco de la puerta, y volviéndose inquirió:
—¿Qué me tienes que preguntar Kalos? Estoy un poco apurada.
—¿Te hiciste el examen médico, Layla?
Esa pregunta hizo que ella se quede dura abriendo los ojos. Se había pasado por alto de ir al hospital para que Kate le haga todo el examen, y para colmo hoy fue su primer día de trabajo en el negocio de la empresa ( a pesar que no hubo mucho movimiento, tenía que conocer a todo el personal), que se olvido por completo de este tema de su salud. Estaba a punto de contestarle, pero por el largo silencio Kalos supo la respuesta.
—No pierdas más tiempo, hazlo, no quiero que te lastimes o te pase algo de vuelta como lo de hombro, ¿entendiste? —ordenó, volteando a verla.
—Mi hombro está bien. Voy a hacerme el chequeo médico de inmediato —le contestó un poco molesta porque todo el mundo estaba preocupado por su hombro—. Y gracias por tu preocupación hacia tus artistas, aunque algunas veces no digas nada para no distraernos, en el fondo lo piensas, como paso aquella vez en el acantilado. Ya me retiro, tengo cosas que hacer —terminó de decir, saliendo por la puerta ante la mirada atenta de Kalos.
Cuando se dirigía al bar, para encontrarse con Sora, Layla diviso por el rabillo del ojo una pequeña silueta de color dorado volando por el pasillo.
—No puede ser —pensó alarmada— ¿Cómo es que todavía puedo verlo? Debe ser producto de mi mente por el cansancio del viaje.
—¿Señorita Layla, se encuentra bien? —le preguntó Sora al acercarse, notando la cara de asombro que puso su amiga— ¿Qué le dijo el jefe?
—Sí, estoy bien —contestó, buscando con la mirada la pequeña aparición—. Eh… me dijo que voy a estar acá por un tiempo —mintió, no tenía razón para preocuparla.
—¡Qué bueno, señorita Layla! Tengo muchas cosas que contarle —sonrió mirando a la rubia.
Se ubicaron en una mesa cerca de la ventana, donde Sora le contó sobre el escenario durante estos años, el cambio de León, cómo ella fue ganando experiencia en las técnicas y como sus amigas la ayudaban. Layla, por su parte, escuchaba con gran detenimiento, sin interrumpir. Cuando comenzó a contarle sobre su vida en Broadway, fueron interrumpidas por la llegada de un agitado muchacho.
—¿Joven Yuri por qué está tan agitado? —preguntó Sora preocupada, mientras él trataba de recuperar el aliento.
—H-hola…S-Sora… Perdón, pero vas a tener que prestar un rato a Layla. Hay unas cosas que tenemos que hablar —respondió mirando a las dos.
—¡Yuri! ¡No soy un objeto! —reprochó Layla, molesta—. Pero tiene razón. Sora, vamos a tener que continuar en otro momento nuestra charla.
—Está bien. De todos modos tengo que ir a entrenar con las chicas —señaló la puerta del bar dónde estaban sus amigas llamándola—. Un gusto verla. Estoy feliz con su regreso, nos veremos más seguido. Adiós señorita, joven Yuri.
Los dos la saludaron mientras veían como se iba por la puerta.
—Bueno señorita, al fin solos. Hay que pensar en la nueva técnica. ¿Tienes algo en mente? —cuestionó el ruso.
—No, todavía nada. Déjame pensar un poco en casa, en un lugar tranquilo —adoptó una posición pensativa.
—Trata de que no sea algo arriesgado, para que no te compliques el hombro —sugirió.
—¡Yuri! ¡No quiero que toques ese tema!
—Bueno, está bien, entonces te llevo a tu casa —propuso Yuri. Sabía que de nada serviría replicar, solo lograría enfadarla más y terminarían peleando—. ¿Vamos?
Mientras se dirigían al estacionamiento, pudieron distinguir a una persona con dos valijas que estaba esperando a alguien en la luz del atardecer. Cuando los vio venir fue a su encuentro.
—¡Al fin saliste Layla! Te estuve esperando, ¿por qué tardaste tanto? —cuestionó Cathy.
—Estaba hablando con Kalos y Sora —respondió sin darle importancia—. Y, ¿por qué me esperabas?
—¿No es obvio? Te esperaba para ir a tu casa, me voy a quedar allí —manifestó la pelicorto.
—Como siempre —suspiró—. Bueno, está bien. ¿Yuri tienes lugar en tu auto?
—Claro que sí, para dos señoritas siempre.
Cargaron las valijas de Cathy en el auto. Cuando llegaron a la mansión, Layla ubicó en una habitación a la "invitada" y luego bajo para decirle a Yuri que en cuanto tuviera alguna idea de su técnica nueva lo iba a llamar. Él asintió con la cabeza y antes de retirarse le dio un beso en el dorso de la mano haciéndola sonrojar.
—Adiós. Hasta mañana mi princesa.
Después de haber cenado, las dos mujeres estaban afuera en el balcón tomando café.
—¿Así que cuando Kalos te llamo solicitando que vuelva, vos pusiste la condición de que ibas a trabajar para esta obra si me convencías? ¿O me equivoco, Cathy? —dio un sorbo a su taza mientras esperaba.
—Oh, querida, siempre me sorprenden tus acertadas deducciones —miró asombrada a su amiga—. Ya te lo dije, en este lugar ocurre la magia y cuando él llamo, sabía que era algo pesado —miró su reloj pulsera—. Bueno, creo que es hora de que nos vayamos a dormir, ya es muy tarde, mañana tenemos muchas cosas que hacer —se levantó pero antes de entrar se volvió hacia su amiga—, ¿vienes?
—En un rato —sonrió, deseaba quedarse a solas, reflexionando y sintiendo la agradable brisa—. ¿Podrías llevar las tazas adentro?
—Como quieras, pero no te quedes mucho tiempo afuera—conminó mientras recogía las cosas—, si te enfermas por este viento fresco, Kalos se muere.
Cuando se quedó sola en el balcón, se recargó en la baranda, mientras el suave viento mecía su larga melena rubia. Miró hacia arriba, a la gran noche estrellada. Cerró sus ojos, relajando sus sentidos, permitiendo que la brisa acariciara su piel.
—Pensé que mi deber había terminado —abrió sus ojos y miró sobre su hombro—, por eso no te iba a volver a ver. Pero cuando hoy vi un aura, sabía que eras vos. Estoy sorprendida de poder verte.
—Yo también lo estoy. Pero eso significa que tienes otro deber con el escenario Kaleido, por eso puedes volver a verme —le contestó el pequeño muñeco.
—¿Otro deber…? ¿A qué te refieres con eso Fool?
—Mi deber es mostrar nuevas técnicas o llevar por el camino del escenario a las acróbatas, pero no puedo decir con exactitud de porque me pueden ver. Ustedes son las que tienen que descubrir eso —detalló el espíritu—. Con permiso, vuelvo a las habitaciones con Sora, es una alegría que me puedas volver a ver.
—Ya veo. Fool no le digas a Roseta ni a Sora que te puedo ver.
—Como usted ordene —dicho esto desapareció.
—Un nuevo deber… —repitió en su mente. Un escalofrío la estremeció—. Me voy adentro antes de que me enferme, mañana será otro día.
NOTA DE AUTORA:
Acá esta el 4to capitulo, perdón por tardar demasiado, se me complico con la universidad ( es muy exigente la carrera que yo elegí , que entre parciales, parcialitos y exámenes finales que si o si le tengo que dedicar mi tiempo ) también este año estoy complicada de salud. PERO a pesar de eso, siempre trato de hacer una o dos oraciones cuando tengo tiempo de mi fanfic, para ir adelantando.
MUCHAS GRACIAS POR TENER PACIENCIA ( Y EL PROX TAMBIEN VOY A TARDAR) Y TAMBIEN POR TOMARSE UN TIEMPO EN LEERLO.
Este capitulo se lo dedico a: Carlesme alejandra; Himiko Hayashi; SanLay-cvrt; mariana garcia; Argin Heart y a HeliomasterAtrox
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