Traducción autorizada por sunshineoptimismandangels. La pueden encontrar bajo ese nombre acá en Fanfiction, en S&C y en Tumblr.


TIMER

CAPÍTULO 2


En la escuela secundaria las cosas se pusieron más difíciles para Kurt.

La intimidación había empeorado. Lima no era grande y una vez que Kurt comenzó en McKinley todo el mundo ya sabía que era gay. Incluso si él no hubiese estado fuera, sentía que todos lo hubiesen sabido con solo mirarlo. Él no estaba hecho para mezclarse entre los demás.

Los atletas parecían apuntarlo específicamente, llamándolo por apodos, empujándolo contra los casilleros y arrojando frío granizados en su cara cada vez que tenían la oportunidad.

Kurt lo odiaba. Era doloroso, tanto física como emocionalmente. Pero se mantuvo fuerte, no iba a permitir que nadie lo derribara. ¡Especialmente cuando faltaban poco menos de 750 días para conocer a su alma gemela!


En su segundo año las cosas mejoraron un poco. Kurt había visto el anunció para el Club Glee y sabía que quería unirse.

Cantar siempre le hacía sentir mejor, más conectado. Estar en un grupo de gente que amaba la música tanto como él tenía que ser algo bueno.

Nuevas Direcciones termino siendo una montaña rusa de drama y canto, pero estaba bien. A Kurt le encantaba, finalmente tenía amigos. La intimidación no se detuvo, pero ahora Kurt estaba mejor protegido para manejarlo.

— ¡Hey fenómeno! —Kurt volteo la cabeza de su casillero para ver a uno de los grandes jugadores de futbol detrás de él.

— ¿Qué quieres Azimio? —Kurt preguntó con un suspiro. Él no traía un granizado en la mano, por lo que era algo bueno.

— Yo estaba hablando con los chicos y, ¿adivina de que nos dimos cuenta? —

Kurt suspiró antes de enderezar su espalda y mirar a su verdugo a los ojos— Oh, por favor, ilumíname. —Dijo sarcásticamente.

— Nos dimos cuenta que tu cronometro de tiempo debe ser falso. De ninguna manera tendrías un alma gemela. Por un lado, una persona gay no puede tener una real alma gemela. Y también…—Dijo, inclinándose cerca mientras empujaba a Kurt contra el casillero.

Kurt hizo una mueca de dolor.

— ¿Quién podría amarte a ti? —Terminó Azimio.

Kurt mantuvo el aliento cuando Azimio agarró su muñeca— Apuesto a que eso ni siquiera funciona, ¿verdad? —Se rio cuando comenzó a picotear sus dedos contra el cronometro de Kurt, los números ya marcaban 361.

— ¡Basta! —Gritó Kurt, el miedo lo recorría. No a su cronometro. Podían decir y hacer lo que quisieran con Kurt, pero no podía aceptar eso, no a su cronometro.

— ¡BASTA! —Kurt gritó de nuevo cuando Azimio bloqueo su muñeca con un fuerte apretón.

— Hey, ¿qué está pasando aquí? —Azimio y Kurt voltearon para ver a Mercedes y Tina.

— ¡Dé-déjalo e-en paz! —Tina tartamudeo, su cara sonrojada de rabia.

Mercedes se acercó y puso un dedo en el pecho de Azimio— No quieres tener un problema aquí, ¿verdad? —

Azimio volteo los ojos y luego levantó las manos en señal de rendición— Lo que sea. —Dijo y comenzó a retroceder. Volteo de nuevo hacia Kurt— Si es real, ¿te imaginas lo decepcionado que estará tu alma gemela cuando te conozca? —

Kurt apretó su muñeca contra su pecho, abrazándola con su otro brazo. Su corazón latía con fuerza y sus ojos se llenaban de lágrimas, pero no iba a llorar, él no dejaría que Azimio se llevará la victoria.

— ¡Oh, K-kurt! —Dijo Tina.

— Estoy bien —Kurt respondió— Nada de lo que él dice importa, nada de lo que dice cambia el hecho de que mi alma gemela me está esperando. De que podré conocerlo en menos de un año a partir de ahora. —

Mercedes sonrió— ¡Ese es mi chico! Nunca te dejes vencer, no valen la pena. —

Kurt sonrió débilmente y siguió a las chicas a comer.

Por el resto de la semana, sin embargo, Kurt cuidaba un poco más de su muñeca, mirando más a menudo y frotando los dedos contra su cronometro de forma protectora. Estaba tan enamorado de esta alma gemela que ni siquiera había conocido, y su cronometro de tiempo era su única conexión.

Ya en la cama por las noches le susurraba a su cronometro: — Espero estés bien. Que las personas no te intimiden así. No puedo esperar para conocerte. —Apretaba cálidamente sus labios contra su cronometro, a pesar de que sabía que era una tontería. Incluso, a veces le cantaba como lo había hecho cuando era niño.

Poco menos de un año, eso es todo el tiempo que le quedaba. El tiempo no podía moverse lo suficientemente rápido.


Kurt tenía 16 años cuando su mundo se vino abajo por segunda vez. La pérdida de su madre cuando apenas era un niño le había sacudido hasta la medula, cambiándolo a la persona en que se había convertido. Se podría pensar que el destino ya le había dado golpes suficientes, pero parecía que no era el caso.

Habían pasado unas semanas desde que Azimio había intentado arrancarle el cronometro de su muñeca y Kurt seguía siendo muy protector con ella.

Estaba sentado en el sofá con su papá, un partido de futbol en el fondo. Kurt no estaba prestando real atención al juego, el su lugar estaba hojeando una revista y disfrutando de la pacifica noche, inconscientemente frotando el pulgar encima de su cronometro.

El corazón de Kurt comenzó a golpear contra su pecho, latiendo tan rápido que dolía, lo escuchaba retumbar en sus oídos como un tambor. Se sentó dejando caer la revista al suelo, su respiración aumentando a medida que el pánico comenzó a apoderarse de él.

Presiono una mano contra su pecho, tratando de contar sus respiraciones. ¿Estaba teniendo un ataque al corazón? ¿Así es como se siente un ataque al corazón? Entonces sintió un fuerte dolor en el hombro, como si hubiese golpeado contra algo duro. Dejo escapar un grito de angustia mientras se levantaba del sofá para luego caer de rodillas en el suelo.

— ¡Kurt! —Su padre gritó, levantándose para luego arrodillarse junto a él— ¿Qué te pasa? ¿Estás bien? —

Kurt trato de recuperar el aliento y contestar, pero en su lugar se dobló cuando sintió un golpe en el estómago.

— ¡Oh, dios mío! —Kurt logró gritar antes de caer de lado, todo su cuerpo asaltado por el dolor y el miedo.

— ¡Kurt! —Su padre sonaba frenético y podía sentir sus manos cerniéndose sobre él, tratando de descubrir lo que estaba mal.

Kurt seguía gritando mientras el dolor florecía por sobre su abdomen y hombro, en la mejilla… Se acurrucó en una bola en el suelo, llorando y gritando como el dolor continuaba.

— Pa-papá—Dijo con miedo, no entendía lo que le estaba pasando. Esto no era un ataque al corazón, se sentía como si le estuvieran dando una golpiza brutal.

Oh, dios.

Finalmente todo hizo clic. Kurt estaba a salvo. Él estaba en casa con su padre y nadie estaba allí para hacerle daño. Así que si Kurt estaba a salvo… algo le estaba pasando a su alma gemela.

— ¡No! ¡No! —Kurt gritaba, todavía acurrucado de manera protectora mientras las sensaciones de dolor continuaban— ¡Déjenlo en paz! Por favor. Por favor. ¡De-déjenlo e-en paz! —

Las lágrimas corrían por el rostro de Kurt mientras su padre lo tomaba en sus brazos. Lo abrazó con fuerza y Kurt podía oír la ahogada respiración de su padre, él también estaba llorando.

Burt debió haber llegado a la misma conclusión que Kurt pues comenzó a mecerse hacia adelante y hacia atrás repitiendo: — Él va a estar bien. Todo estará bien. Él va a estar bien. —

Sin embargo, no se sentía como si fuese a estar bien. Sentía que su alma gemela tenía los huesos rotos y la piel magullada. Kurt casi podía saborear la sangre en su boca.

Sentía que eso nunca terminaría. Pero finalmente lo hizo. El cuerpo de Kurt todavía temblaba por el dolor, pero ahora se estaba desvaneciendo. Lo que le estaba sucediendo a su alma gemela debía haber terminado. Kurt se quedó aferrado al pecho de su padre, temblando y llorando.

— Yo… tengo que encontrarlo. —Kurt dijo finalmente— ¿Qué pasa si él esta solo o necesita ayuda? Qué pasa sí… ¿Y si él me necesita? —Kurt preguntó con la voz quebrada por todas las emociones contenidas— Tengo que encontrarlo. —

— Kurt. —Dijo Burt secando las lágrimas en los ojos de su hijo— No es así como funcionan las cosas, todavía tienes que… —Burt levantó suavemente la muñeca de Kurt y miró hacia abajo para ver cuantos días quedaban. Pero luego se congeló, su cara palideciendo por lo que el cronometro mostraba.

— ¿Qué? —Kurt dijo, su corazón aun golpeando en su garganta— ¿Qué pasa? —Kurt miró hacia abajo a donde estaba su muñeca, esperando ver el número 340 en el cronometro. El corazón de Kurt se detuvo y de pronto se sintió mareado, escalofríos recorriéndolo por completo.

Kurt parpadeó, él sabía que eso debía ser un error. Su cronometro marcaba 000.

TBC