Traducción autorizada por sunshineoptimismandangels. La pueden encontrar bajo ese nombre acá en Fanfiction, en S&C y en Tumblr.
TIMER
CAPÍTULO 3
El 000 era para Kurt una bofetada.
Él se puso de pie, tambaleándose un poco hacia atrás, agarrándose la muñeca mientras miraba fijamente a esos números. Los ceros solo se quedaron ahí por un momento antes de que el cronometro se desvaneciera a negro.
— ¡No! —Kurt gritó, enloquecido por la preocupación y el miedo— ¡NO! —Se quejó, apretando su muñeca con tanta fuerza que podía sentir su pulso latir demasiado rápido bajo su piel.
— Kurt. —Su padre dijo, también poniéndose de pie. Kurt levantó la mirada por un segundo para ver el rostro y los ojos enrojecidos de su padre.
— ¡No! —Kurt repitió sacudiendo la cabeza. Volvió a mirar hacia abajo donde su cronometro seguía en negro— ¡Regresa! ¡Regresa! —Las lágrimas obstruían ya su garganta y le hacían difícil respirar.
Había un frenesí en el interior de Kurt y él sabía que estaba temblando, sentía que se deshacía en mil pedazos.
Entonces, su cronometro se iluminó de nuevo, marcando 000 por un momento hasta que el hermoso numero 340 reapareció.
— Oh, dios mío. —Kurt se cubrió la boca con la mano, mientras un sollozo escapaba de sus labios. No podía apartar los ojos del cronometro, de los números que le anunciaban que su alma gemela todavía estaba con vida, los números significaban que Kurt iba a sobrevivir.
Sin embargo, su euforia solo duro un momento.
Los números parpadeaban y después todo se volvió negro de nuevo.
Las rodillas de Kurt cedieron bajo él y los brazos de su padre llegaron a estabilizarlo, permitiéndole caer en el sofá.
— ¡Detente! —Kurt le gritaba al cronometro. No entendía lo que estaba pasando. Miraba a su padre con los ojos empañados de lágrimas.
— Kurt… —Burt comenzó, mirando hacia abajo al cronometro.
— ¡¿Qué está pasando?! —Kurt gritó con enojo. No, no estaba enojado con su padre, no realmente. Estaba aterrorizado.
— No lo sé hijo… —Burt se detuvo cuando el cronometro de Kurt parpadeó de nuevo y luego, el numero 340 apareció de repente.
Kurt se puso tenso, temeros de que el cronometro desapareciera de nuevo. Rozaba los números con el pulgar— Quédate conmigo. —Le susurró.
— Su corazón debe estar… —Burt miró a Kurt a los ojos y se aclaró la garganta— Su corazón debe estar latiendo y deteniéndose. —
— No. —Kurt dijo, negando con la cabeza casi con violencia— ¿Qué hacemos? —
Burt suspiró— No lo sé. Solo podemos esperar. —
Kurt se mordió el labio y miró a su muñeca. Los números empezaban a parpadear de nuevo— No lo hagas. ¡No hagas eso! —Kurt suplicó, su cuerpo temblaba y su corazón se sentía apretado, no podía hacer que se detuviera, el cronometro se quedó en negro de nuevo.
Kurt se sentó en el sofá en silencio, casi sin pestañear, conteniendo la respiración. El cronometro seguía a oscuras. Kurt comenzó a sostener su muñeca con tanta fuerza que sus uñas se clavaron en su piel. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que el cronometro se quedó negro esta vez? ¿Segundos? ¿Minutos? ¿Acaso Kurt podría contarlos?
— ¡Ni se te ocurra! —Kurt le gritó de repente a la pantalla negra, como la sangre comenzaba a fluir, la ira lo hacía también sobre el miedo— No puedes hacer esto. No puedes dejarme. ¡No te atrevas! —
— Hijo. — Las manos de Burt se envolvieron alrededor de las garras de Kurt, liberándolo un poco antes de que Kurt se pudiera hacer más daño en la piel— Lo siento mucho. —La voz de Burt se rompió y algo dentro de Kurt respondió.
— ¡NO! —Se puso de pie y se alejó de su padre hasta que su espalda estaba pegada a la pared de la sala de estar— ¡No papá! ¡No! —
Su padre estaba llorando abiertamente ahora, no lo había visto así desde el funeral de su madre.
Su padre se había rendido. Pensaba que la alma gemela de Kurt estaba muerto.
Kurt volvió a mirar el cronometro en negro, cerró los ojos y contuvo la respiración. Te necesito. Pensó y luego abrió los ojos y lo dijo en voz alta, hablándole a su cronometro de tiempo como si fuese su alma gemela la que estuviera ahí con él.
— Te necesito. Vuelve. Por favor, vuelve. —
El cronometro parpadeó, pero se quedó en negro.
— Tenemos la oportunidad de conocernos pronto. Muy pronto. He estado esperando toda mi vida por ti. Por favor, no te rindas. Por favor. —
Volvió a parpadear, pero todavía no había números.
— ¡Escúchame! —Exigió Kurt, voz ahogada pero determinada, un poco rasposa por las lágrimas— ¡Tú no te vas a morir! No te permito el dejarme. ¡Te necesito y me necesitas! —
El cronometro parpadeó y Kurt llevó sus labios a su muñeca plantando un beso suave en el cronometro— Te amo. —Kurt dijo en voz baja mientras lágrimas volvían a caer de sus ojos— Vuelve a mí. —
El cronometro parpadeó y los números 000 regresaron. Kurt no podía respirar. Entonces el 340 finalmente volvió a aparecer. Kurt se dejó caer contra la pared, sus extremidades temblaban. Se sentó acurrucado en el suelo respirando entrecortadamente.
— Quédate conmigo. Quédate conmigo. —Kurt no podía dejar de mirar al cronometro en su muñeca.
En algún momento Burt pasó un brazo alrededor de sus hombros y lo llevó de nuevo al sofá. Kurt se sentó junto a su padre, acurrucado a su costado, con los ojos todavía en su cronometro. El número todavía era 340.
Burt había apagado el televisor en algún momento y se sentaron en silencio. Burt miraba a su hijo. Kurt miraba su cronómetro.
— Quédate conmigo. Quédate conmigo. Quédate conmigo. —Kurt repetía como un canto o una oración. Como si sus solas palabras mantendrían a su alma gemela con vida. Kurt no sabía cuánto tiempo habían pasado así sentados, pero al final el 340 había cambiado a 339.
Kurt no quiso decir mucho, pero con el tiempo sus ojos comenzaron a cerrarse. Apoyó la cabeza en el hombro de su padre, acomodo la muñeca en su pecho sosteniéndola sobre su corazón. El agotamiento causado por el miedo, el dolor y el pánico de la noche le estaban cobrando factura— Quédate conmigo. —Kurt susurró una vez más antes de quedarse dormido.
Kurt despertó lentamente. Con el cuerpo pesado y la mente confusa. Estaba en el sofá, una gruesa manta echada sobre él. Podía oler café y huevos revueltos en el aire. Bostezó mientras comenzaba a incorporarse.
Los acontecimientos de la noche anterior le golpearon como un tren de carga. Dejó escapar un grito y miró hacia abajo a su muñeca.
339
Todavía tenía 339 días para conocer a su alma gemela. Su alma gemela que estaba viva y bien.
Kurt se puso a pensar en el dolor que sufrió ayer por la noche y en el cronometro deteniéndose e iniciando otra vez. Puede que su alma gemela no estuviera bien, pero al menos estaba con vida. Kurt suspiró y cerró los ojos de nuevo.
339 días parecían mucho tiempo, pero al menos su alma gemela estaba todavía por ahí en alguna parte.
TBC
