Hey hola!, me sorprendí que el primer de Kuroshitsuji que hago en el primer capitulo haya conseguido tantos review en un corto periodo detiempo.
Llevo mínimo un año en Fanfiction y mis fanfics no parecían conseguir lectores, así que me pone feliz y me inspiro a más. Sin más que decir espero que los siguientes capítulos los dejen picados.
PD: La apariencia de Evangeline es la foto de la historia, por aquellos que pensaron era Ciel
Disclaimer: Kuroshitsuji no me pertenece es propiedad de Yana Toboso, este texto es solo entretenimiento.
Su mayordomo: Contratado.
-Gracias- le agradecí la manta.
-Lamento mi descortesía y permítame presentarle a la hija de Duque Scottney, Lady Elizabeth Essel Cordilia Middleford –
-Vamos Sebastián ya habrá tiempo de formalidades, solo llámame Lizzy-
Aquella señora me aterraba, de la manera en la que se desenvolvía y hablaba, ¿enserio llevo la sangre de aquella persona?, gotas de agua caían de la punta de mi nariz al suelo.
-Creo que debe ir a cambiarse las prendas mojadas si no quiere atrapar un resfriado-continuo el mayordomo.
-Yo me encargo de eso Sebastián-dijo Lizzy me halo del brazo y me llevo arriba subiendo las escaleras, recorrimos los largos pasillos, y mientras pasaba eso la manta cayo de mis hombros.
-¡O que alegría volver a ver a mi hija!, ¡ojala Ciel estuviera aquí para verte!-dijo Lizzy
¿Ósea que mi padre no se encontraba?, se nota que lo tenía con el alma en un hilo.
-Está era tu habitación-dijo Lizzy jalándome adentro de la habitación, era una sensación agradable y pacífica la que me dejaba ese cuarto, había una cama con una sabana azul media noche con unos cojines blancos bien adornados con un patrón tejido a gancho, los muebles de un color canela y una alfombra del mismo tono de las sabanas, mientras que en la pared tenía un papel tapiz color gris con estampado blanco perla de varias flores con un cuadro que destacaba enseñando una familia constituida por una hombre alto al parecer con un parche en el ojo posando su mano en la cabeza de una pequeña niña de cabello negro mientras que a lado de ella una chica rubia sonriendo muy tiernamente.
-Esa foto la sacaron cuando cumplías años, desde entonces está colgada aquí, le pedí especialmente a Sebastián que la despolvara diario para que estuviera visible a tu regreso-dijo con un tono de nostalgia para mirarme de frente luego y pasar su mano sobre mi mejilla.
-Eres la viva imagen de Ciel-kun… bueno basta de hablar de lo triste, será mejor que te cambie toda esa ropa mojada-termino con una sonrisa. Tímidamente intente regresársela.
-¡Ven esto será emocionante!-dijo ella llevando frente al armario, poco a poco lleno la cama de vestidos coloridos y de colores demasiado llamativos para mi gusto, uno por uno lo probo en mí, hasta que se decidió por uno no muy estorboso color blanco con azul y lo aparto para mañana. Luego le hecho vistazo a mi cabello y se dispuso a cepillarlo mientras yo estaba en un camisón color hueso con los pies descalzos escuchando sus diversos comentarios sobre Ciel y su enorme parecido hacia a mí. Me estaba cayendo dormida con las cepilladas hasta que comentó algo.
-…el día que te perdimos… fue en el cumpleaños de Ciel…-
-¿Cómo paso eso?-
-Vaya ¡has hablado!-dijo alegremente mientras me abrazaba desde mi espalda.
-Duquesa Middleford…-dije –dime mamá por favor-me corrigió de inmediato
-Mamá…. ¿cómo me perdieron?-
-Fue un enorme descuido de mi parte, en la fiesta de Ciel, te cuidaba yo mientras mantenía entretenidos a los invitados, en algún momento de la fiesta me invitaron a bailar, y te quitaron de mi agarre, no logre ver quien era pero cuando logre enfocar mi atención ya era tarde, te habían llevado, y luego Ciel estaba por ir de viaje por mucho tiempo y no podía quedarse aunque él lo quisiera... Pero hace unos meses me entero por una fuente que iban a vender a la heredera Phantom y de eso se encargo Claude, ¿Qué te paso mientras no estabas con nosotros?
Mi mente comenzó a trabajar, pero cuando intente recordar más allá de los diez años los recuerdos eran muy difusos y borrosos era como intentar cavar en la arena, cada vez que cavas más hondo la arena suave de arriba se desliza llenando el agujero.
La arena suave era lo único que recordaba con buena memoria y detalle exquisito, trabajaba en una mansión grande de un comandante de Scotland Yard aunque el nombre no lo recuerdo como recuerdo aquella mansión, apenas era una niña y al ser así no laboraba con asuntos pesados, simplemente me encargaba de sencillas tareas como ayudar a traer los cubiertos a la mesa por ejemplo.
Luego de eso hubo un incidente con la policía de Scotland Yard, al parecer el dueño había atrapado a un jefe de la mafia y algunos miembros decidieron vengarse asaltando la mansión con sus fuerzas, un sirviente me ayudo a escapar de lo peor, por desgracia fui encontrada y metida al mercado negro específicamente en tráfico de órganos y prostitución hasta este punto de mi vida carecía de un nombre y llegado a esa estúpida habitación llego el apodo de "princesa" o "preciosa", al principio fue molesto y desesperante pero con el tiempo parece que me volví ignorante ante esto, perdí la furia poco a poco, perdiéndome en pensamientos casi vacíos. Afortunadamente nunca fui contratada como cortesana, ¿pura suerte?, empiezo a sospechar que a pesar de mi pésima suerte a la larga me llego una racha de buena suerte. ¿o no…?
-No recuerdo con exactitud... supongo que tal vez lo precipitado de esto no me deje recordar-
-Oh vaya, estás temblando de frío- dijo Lizzy , me alegre de no haberle dicho nada pues tenía una bajo margen de atención. ¿¡Qué clase se hombre se casaría con esta mujer?!.
-Iré por algo caliente y algunas mantas extra- dijo Lizzy abriendo la puerta y saliendo corriendo mientras gritaba a los lejos -¡Regresare en breve!-
Logre ver como seguía una ruta entre los pasillos hasta que se perdió de mi vista, ajuste el guante de encaje de mi mano izquierda.
-Disculpe My Lady ¿Gusta té caliente?- dijo una voz a mi espalda, era Claude con una charola y encima una taza de té con varios panecillos y en su brazo colgaba la manta que anteriormente portaba. Asentí con la cabeza. Entre y detrás de mis pasos entro él dejando la charola en la mesa de noche y seguidamente la manta la coloco de nuevo en mis hombros bajando un poco mi temblor.
-Me parece que necesitaba la manta- dijo él
-Si, muchas gracias-
Claude dio una leve reverencia -Enseguida me retiro- lo acompañe a la puerta donde añadió. -¿Puedo hacerle un comentario?-
-Adelante-
-El guante de encaje no esconde bien la marca del demonio, le sugiero que toma esas precauciones-
-¿Marca?...-
Suavemente tomo mi mano izquierda y retiro el guante aún mojado, le dio vuelta dejando la palma viendo hacia abajo.
-Este símbolo es una marca que deja el demonio para seguir a su contratista, ¿No se lo han comentado My Lady?-
Negué con la cabeza, sonrió levemente y acomodo sus lentes.
-Yo no soy apto para decirle más del tema, eventualmente le informaran pero como dije, solo fue un comentario, ahora si me permite me retiro-
Tomo otra vez mi mano dejando el guante en mi puño, cerrando dulcemente mi palma hasta rodear al trozo de tela, dio una reverencia tomando un candil.
-Buena noche My Lady- se retiro definitivamente
Entre poniendo en mi mano el guante, sonaba muy serio para ese tema.
Me senté en un silla de madera que había en la habitación para beber el té, casi no era bebedora del té pero me relajaba en algunas ocasiones.
Fui cayendo dormida gracias al efecto de aquel té hasta caer en brazos del sueño.
-o-o-o-o-o-o
-¡Ya llegué!- grito Lizzy entrando con varias sabanas. Pero aunque su grito fue fuerte no fue suficiente para despertar a Evangeline, de inmediato se tapo la boca con fuerza mientras miraba si no había levantado a la joven.
-¿Me permitiría arropar a la joven Phantom?- dijo Sebastián a un lado de Lizzy cargando varias sabanas.
-Adelante Sebastián- dijo Lizzy desanimada.
Sebastián cargó a Evangeline y la llevó a la cama arropando y limpiando el pequeño rasguño de su mejilla.
-¿Sucede algo Madame?- dijo Sebastián aun curando la mejilla.
-Quería pasar la noche con mi propia hija-
-Madame sea consciente de que todo fue apresurado y que debe estar excesivamente cansada, le recomiendo tome su tiempo con ella hasta mañana en la fiesta- Acabo con la herida y recogiendo la bandeja.
-Si tal vez tengas razón -
Sebastián dio una ligera sonrisa y apago las velas de la habitación cerrando la puerta atrás suyo.
O-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Esa noche tuve un sueño que fue el principio de una extraña sensación, no puedo llamarlo pesadilla, porque estaba muy consciente que dormía, pero estaba igualmente consciente de estar en la habitación sobre la cama. Vi o creí ver algo moviéndose entre las sombras, pronto vi que se trataba de una araña aunque no una pequeña era grande porque note que llegaba de un lado al otro de la alfombra frente al hogar cuando pasó por ella. Continúo moviéndose de un lado al otro con la siniestra y flexible inquietud de una bestia enjaulada.
Simplemente me veía recostada sobre la cama respirando pacíficamente, sus pasos se hacían más rápidos y la habitación se oscurecía más y más; por fin estuvo tan oscura que ya no pude ver más que unos ojos amarillentos y penetrantes. Sentí que subía con ligereza a la cama, los dos ojos se acercaron a mi cara cerca de mi mejilla, en eso desperté de golpe, la habitación estaba ligeramente iluminada por la luz de la noche que se asomaba por entre las cortinas, mire a mi alrededor sin lograr divisar nada, pero por el rabillo del ojo vi una figura masculina, conforme yo respiraba la figura estaba más cerca de la puerta hasta que deje de sentir aquella presencia.
Sentí tranquilidad de respirar y moverme como para incorporarme un poco y tranquilizarme, pase mi mano por mi cabello para echar mi cabello hacia atrás, y sentía mi rasguño de mi mejilla ligeramente húmedo. Me recosté de espaldas y mire el techo hasta quedarme dormida.
Nunca había tenido un sueño así de fuerte, se sentía tan real y escalofriante. Después de eso no soñé nada más que con un parejo negro que fue afectado por la luz que llego.
-Buen día mi Lady, es hora de levantarse- escuché decir del mayordomo ojos rojos.
Abrí los ojos lentamente con algo de cansancio, lo primero que vi fue a aquel mayordomo parado a un lado de mí, me incorporé y me senté al borde de la cama.
-¿Durmió bien My Lady?- dijo el dejando un pequeño plato con lo que parecía agua en la mesa de noche, asentí con la cabeza.
-¿Te llamas Sebastián? ¿O me he confundido?-
-Me llamaré como usted guste, después de todo soy su mayordomo, ¿podría levantar la cabeza un poco?-
Ligeramente levanté la mirada, se acerco a mi cara con un pequeño trapo y comenzó a frotarlo en mi mejilla, no traía guantes blancos como anoche y noté aquella marca en su mano izquierda.
-¿Qué es esa marca en su mano?-le pregunté
-Por favor no se mueva aún no acabo- dijo el tomando un poco más de la cosa del plato. -¿No recuerda cuando cayó al río?- dijo después ya acabando y poniéndose nuevamente sus guantes.
-No mucho…-
-Usted hizo un trato conmigo, descubrir y exterminar a sus secuestradores.- palidecí un poco ante ese comentario, las palabras de Claude tomaban un poco más de forma. El se arrodilla sobre una pierna y tomando mi mano izquierda de la marca.
-…el trato fue cerrado a cambio de su alma, seré su mayordomo-demonio hasta el momento en el que muera o se cumpla el contrato, My lady.-besó la marca, algo que hizo que me ardiera un poco.
Se levantó y su gesto sombrío cambio a su habitual sonrisa. Parecía una broma, pero ¿de dónde más iba a saber lo que soñé?
-En unos momentos vendrá Lady Elizabeth a vestirla- dijo él, ¿Ah?... esa idea no era una opción para mí. Al parecer le divertía mi cara de horror y sonrió antes de irse.
Mire mi mano con la marca… un demonio. Me levante completamente y camine hacia la ventana reflexionando sobre todo lo que estaba pasando hasta el momento.
Un estruendo se escucho en la dirección del pasillo, sonó como si se estrellará algo.
De inmediato entro una chica de cabellos entre rojizo y magenta cayendo al piso de mi habitación, derrapo algo fuerte como para levantar la alfombra un poco. Corrí hacia ella para ver si se encontraba bien, ella estaba algo noqueada pero reacciono bien… bueno en lo que se considera normal… para…en fin ella estaba bien.
-¿Hay dónde estoy?- dijo ella con un tono de voz ronco y agudo.
-Amm…-
-¡Amo Ciel!-dijo ella apresurándose a abrasarme y sacudirme por los hombros. -¿A decidido volver?, Lo hemos extrañado todos-
-E…Espera….- logre calmarla.
-Espera…-acomodo sus lentes un que tenían una rayón -…perdone, no es el joven Phantomhive, ¿cierto?- Negué con la cabeza.
-¡Entonces es cierto lo que dijo Madame Elizabeth!, es idéntica a Ciel- solamente asistí con la cabeza, entonces se levanto de golpe y cerró la puerta. –Hay que arreglarla joven Phantomhive-
-¿...primero que nada quién es usted..?-
o-o-o-o-o-o-o-o
-Ya tardo Evangeline… tal vez deba ir… y ayudarle o….-
-Tranquilícese-saco su reloj de bolsillo mirando la hora -iré a buscarla si lo desea aun hay tiempo de sobra.- dijo Sebastián
-Por favor Sebastián, y busca a Claude por favor, hace rato que no lo veo-
-Como ordene-dijo el algo serio
o-o-o-o-o-o-o-o-o
Le agradecí a Maylene por haberme arreglado, aunque rompió unas cosas al entrar a la habitación, era lo de menos. La parte difícil fue llevar el guante de encaje todo el tiempo, y a petición mía Maylene encontró uno que oculto mejor mi mano.
Mi cabellera era bastante larga debo admitir, incluso hubo que corta un poco por lo salvaje y rebelde que era, y con un poco de esfuerzo se pudo acomodar en dos trenzas bastantes sencillas pero suficientemente fuertes para resistir la selva de cabellos negros.
Ya estaba lista, Maylene abrió la puerta y justo en ese momento iba a tocar Sebastián razón la cual la probé sirvienta escasa en vista se impulsara adelante siendo atrapada por el mayordomo.
-Cuidado, las alfombras pueden ser estorbosas- dijo el con una sonrisa.
-Emm, sí -dijo ella reincorporándose y sacudiendo su falda con el delantal. Sebastián extendió su mano hacia mí invitándome a caminar, tímidamente la tomo.
- ¿Se encuentra nerviosa?-
-¿Debería estarlo?- Sebastián sonrió –Madame Elizabeth quisiera pasar el día con su hija-
No era una noticia alegre pero no había remedio, no hice ningún gesto, sentí como Sebastián me ponía algo en el dedo anular
-¿Qué es esto?-
- Es una pieza de plata adornada, que mantiene una esmeralda de corte de piedra de color azul oscuro, es un anillo de la familia único que se ha transmitido a través de su familia por generaciones en la familia Phantomhive. Cuide bien de él-
-Así lo haré…-dije mientras me guiaba por el laberinto de pasillos.
Hey hasta luego, espero dejen otro review para incitarme a más. *O* Además ya quiero escribir la parte en donde salga el excéntrico y legendario Undertaker *TT* *baba
