Hola gente bonita, de facciones bien definidas y de carácter reconfortante (?) ¿notaron la tardanza? Si lo se ¡CUATRO MESES!, :S excuse moi, pero tuve un problema de enormes magnitudes, además unos cuatro largos y agotadores y cansados días de platicas con mi madre para saber ¡si me pasaba algo! que desencadeno meses de platicas diarias que ellas, increíblemente cansado mentalmente. Horas de estudio irritante, repaso del repaso del repaso que he visto en un repaso en clase ;_; pero lo malo es que parece que no funciona en mi cabeza, hay algún troll en mi cabeza que en cuanto se pegan bien firme este viene con una palanca de GTA. Un conflicto enorme con una amiga que aún no se ha resuelto y toneladas de trabajos en equipo pff!. El estrés a niveles tan altos como el colesterol en comensales de McDonald (?).

Como sea se que no es excusa pero es la única verdad.

En cuanto a la historia, como ya casi acabo la historia, tal vez acabe por actualizar en DEMASIADO tiempo, en está época del año es en donde fanfiction empieza a bajar de actualización y ya note porque así que tranquilos, la historia ya está fríamente calculada con un poco más de romance y para compensar la tardanza este cap será más largo, un poco recortado a lo planeado pero aun siendo aclarado y además para que no coman ansias les revelo de una vez un secreto vital de la historia.

Serán (espero) dos partes, está hoy y la próxima pues veamos cuando será subido. Ya si sale más creo que sería que subiendo este capitulo les ayude un poco a retomar un poco la historia que quedo medio olvidada.

Benne, espero acepten mis más formales disculpas (?) e inviertan este tiempo de ocio a leer y ¿porque no? mandarme sus mensajes de odio por la tardanza (con amor por favor :) )haha okey no.

Capitulo 12: Ese mayordomo, sellos de demonio parte I:

¿Qué debía hacer?

-No hubo buena pinta desde el principio- dijo Ciel sonriendo, Bathory estaba a punto de retirarse y se detuvo en seco en la puerta. –Por cierto Ciel, quisiera que me mandarás saludos a Evangeline, hace mucho que no le he visto, ¿podrías con ese favor?-

El corazón se me detuvo y tuve que sostenerme firme de Sebastián, estuve a punto de clavarle las uñas. Mire a Ciel quién se parecía pacífico y nada inmutado por el comentario, sonrío como de costumbre.

-Sería un honor Condesa, le diré que lo haga cuando asistamos a su funeral- la susodicha le observó de arriba hacia abajo, le hervía la sangre no hacia falta intentar adivinar, simplemente no dijo nada y salió colérica. Verla enojada sin mover algo me daba la impresión de que tramaba algo para nosotros, y temo decir que no parecía ser un regalo de bienvenida, un pastel o algún presente, únicamente teníamos que estar alertas a todo, este demonio era peligroso.

No averiguamos que tramaba en realidad, pero teníamos que atraparla a cualquier costo, era todo o nada, venganza o fracaso. Tanto Ciel como yo estuvimos de acuerdo con hacer con lo que pidió, sería la única forma de desenmascarar lo que tramaba y descubrir el dato importante que tenía a los shinigamis contra la espada y la pared.

Astuta la Carmilla al separarnos pero sin embargo tomamos esto como una ventaja, nuestro objetivo no era más que obtener información de algún miembro del consejo ¿como llegó a ese rango?, ¿quien es en realidad?, ¿que buscaban al llegar aquí?, ¿como averiguaron de la secta? ¿qué tan sanguinaria era Carmilla? y más importante si conocen la identidad de los otros miembros y si hay alguno peligroso.

"Mi equipo" era algo bueno, aunque el shinigami estaba ocupado en otra cosa, algo lo mantenía en alerta y simplemente se distraía con facilidad, mientras que Tayler era organizado y tenía una estrategia. Teníamos a la mira a una chica del Consejo, gracias a Knox , de nombre "Dalia Guilty", sin más información que quisiera revelar el compañero. Yo la vigilaba la mayor parte del tiempo oculta desde una ventana que conectaba con algunos pasillos, siendo una especie de catacumba, podría decirse que la observaba desde una cuadrado en la pared a la altura del suelo.

Tayler traía consigo un reloj, donde averiguamos que llevaba un horario riguroso, ningún cambio, nada relevante en esto. Se levantaba antes de amanecer a las 4:00 de la mañana donde se esmeraba entre 19 a 25 minutos en arreglarse con todos los adornos de la necesaria secta, se arropaba con vestido liviano, fresco, que descubría parte de sus hombros, como una segunda capa de piel que se adhiere a su cuerpo grácil y escuálido, dejaba a la vista algunos tatuajes con unos sellos de estrellas, con palabras borrosas algo muy parecido a los del contrato con Sebastián, algo que llamo demasiado mi interés y con cada detalle como ese lo anotaba en un pedazo de papel que logramos encontrar debajo de las camas Tayler y yo.

Luego de eso se ponía a leer, pasaba aproximadamente de tres a cuatro horas, en ese tiempo me ponía a anotar algunas de las palabras que lograba definir de la espalda, intente contarlos mientras se sentaba dándome la espalda, a mi vista eran 15, no eran iguales, variaba el tamaño conservando la misma figura de la estrella invertida un poco menos sofisticada que la de Sebastián, incluso quitaba mi venda y me ocupaba de comparar la mía con las suyas durante esas horas., algo difusos eran mis anotaciones pero se las podían arreglar para leerlo.

Ella cuando se cansaba, se levantaba poniéndose una capa donde se dirigía a comer, y si yo pensaba que Ciel demoraba en comer, pues ella en limpiar la mitad del plato era otra hora y cuando menos me percató acaba siendo las 9:00 de la mañana, cuando terminaba era seguirla a en una serie de recorridos del laberinto de pasillos donde se dedicaba a espiar a la otra chica del consejo. A diferencia de Dalia ella carecía de "marcas", y se expresaba muy abiertamente, al parecer se llevaba excelente con los demás miembros. Esto era útil, si mi deducción de la comunicación entre ellos era acertada, ella sería la candidata perfecta para obtener las respuestas, pero por el momento mi investigación estaba fijada en Dalia, y estaba solo a un paso para sacar lo que queríamos saber.

Noté mucho recelo, envidia hacia su compañera de cabellos dorados; tal vez era desconfianza, pues esto era un juego: uno en donde tus aliados al mismo tiempo son tus enemigos, en donde confiar en sujetos nuevos era darle los grilletes a alguien que desconoces si te puede encerrar o dejar libre.

-Suspiros- mientras las anotaciones se extendían en las partes blancas del papel; Sebastián estaba de nuevo ahí cuidándome, le costaba algo de trabajo ir a hacer esa obligación demoniaca pues su grupo lo mantenía al margen: William y Grell, el primer mencionado era quien se arraigaba y observaba con más cuidado a Sebastián y en cuanto a Grell era un clavo difícil de sacar de la tabla de madera calidad mayordomo.

Del otro lado tenemos a Ciel Phantom con un grupo de mujeres, así es mujeres que no parecen muy brillantes del todo, o al menos eso dice el. Aunque era aburrido no veía caso hacer otra cosa, y vaya que se de aburrimiento. –"¿por qué te la pasas espiando a esa mujerzuela?, no le veo sentido-" me dijo Grell una vez que me lo encontré en mis vigías, -"No veo algo mejor que hacer"-.

Era fácil decirlo para el, el tenía un registro seguro de a vida de Dalia, sin embargo puede equilibrar el juego con mis observaciones, dudo que el supiera algo acerca de las marcas, o simplemente lo paso por alto (o eso quisiera que pasara), todo estaría bien mientras el shinigami de William no metiera sus cartas en este juego, donde Ciel, Sebastián y yo conocemos las cartas del campo. La revisión de Dalia fueron de 4 días cuando una idea se le ocurrió a Ciel. El punto era ver que sucedería si se altera su itinerario pero al mismo tiempo agrandar algo de su envidia y observar el resto.

Primero y el más fácil de alterar era sin duda el libro que repasaba, el texto era sencillo, lo que le fue fácil a Sebastián reescribirlo con las modificaciones adecuadas en menos de unas horas, no se esperaba menos me menciono Ciel, a está hora del día comenzaba a cabecear desde mi escondite y está no era la excepción, en estos días despertaba en la habitación con Sebastián a un lado mío con Ciel leyendo las notas aproveche esa ocasión para preguntar formalmente a Sebastián para que eran las marcas de las estrellas, y consultando las palabras exactas que uso fue: "Es un marca que sella el contrato, es veámoslo como un firma", eso sin duda no dio muchas pista pero el continuo "Debo agregar que tiene otro propósito, no solo es una marca para cerrar un pacto, es una marca que deja el demonio para seguir a su contratista, imagine el trabajo que es tener el doble". Cuando le mencione de ese inusual detalle quiso analizarlo el mismo, pero más de cerca aclarando que no conocía algún demonio con ese estilo de pentagrama, incluso le pregunte su opinión a Ciel pero no pareció concentrado en eso, como fuera Ciel siempre era cerrado en algunos asuntos así donde Sebastián parecía ser la mayor fuente de información. Un ejemplo muy reciente y claro con las malditas pesadillas y digo malditas ¡porque eso es lo que son!, simplemente aparecieron y comienzan a acosarme como si se tratase de una cinta cinematográfica, pero normalmente despierto con esa pesadilla.

Siempre debe de salir Ercebeth, si no es ella es Lady Elizabeth en su habitación con la sabana blanca encima, justo el momento donde le quito la manta con mis manos manchas de rojo el olor imperdible, el cadáver, el tacto cálido del carmesí , o el momento donde matan a Sara los gritos, gritaba Ad Libitum una y otra vez, su voz grabada permanentemente en mi conciencia, es pequeña voz que me recuerda que el silencio es tu compañía cercana, yo su muñeca de ojos azulinos, esos ojos azulinos que apreciaron su propia muerte, el instante donde caí al Támesis el azul profundo inundando mi alrededor , la corriente arrastrándome a su merced, esas burbujas de aire que restaba mi vida cada segundo, el temblor de la helada noche de ese instante, un vago recuerdo de la noche de la tragedia de los Phantom donde era pequeña, ahora recuerdo a un hombre de cabellos castaños corriendo tras de mí con velocidad increíble sin que lograra siquiera tocar algún cabello mío, solo que he notado que todos los involucrados en estos recuerdos dolientes, Sara, Lady Elizabeth, Ercebeth, Sebastián e incluso yo con los ojos verdes, no unos esmeralda vivaces como Lady Elizabeth, eran más profundos, penetrantes, brillosos y venenosos con luz propia con la pupila alargada como felino, y para mi preocupación eran de manera insólita familiares, los había visto en algún lugar, lo sabía, pero mi cabeza no quería recordar, parecía que por alguna razón me había asediado ese sueño, he ahí mi incógnita, ¿sueño? o más bien un recuerdo, tal vez yo misma lo suprimí, simplemente quería olvidar al parecer.

Mucho me había insistido el demoniaco ente para que habláramos del tema, Ciel intento persuadirme en ocasiones pero no sacaría nada más de mi boca. Era de esperarse que aunque no pudiera sacarme nada al respecto Sebastián intentará calmar las pesadillas con algunos de sus métodos, oferta que tuve que aceptar, ¿qué otra mejor opción tenía? ¿entregarme a la desesperación? ¿caer en la locura? ¿dejar que eso me infectara hasta podrirme por dentro?, ninguna era una opción para mí, no dejarme vencer ahora que este juego de ajedrez estaba siendo jugado por mí, y ahora más que nada la estrategia debía ser aplicada.

Día siguiente, 4:00 de la mañana primera fase del plan, la lectura de aquel texto que motivaba al lector a sentir recelo, las palabras le podían meter ideas que le fuera independientemente de su opinión, mirar con otros ojos a los que le rodeaban, se trataba de una triple traición que se adaptaba y encajaba con las cualidades que en su momento le rodeaban, esa era la parte más fácil, lo siguiente era convencerla que había cometido fatales errores en algún momento. Además teníamos una ventaja en esto pues tomamos el registro de Grell sobre Dalia donde de pura suerte o coincidencia encontramos la causa del resentimiento hacia su compañera Anna Lestrade, dicho nombre descubierto por algunos pensamientos de odio.

Dalia Guilty era hija única de una familia de clase media baja, al meno por unos años hasta que nació su hermano menor, y debido a la importancia de tener a un varón en estas épocas sus padres invirtieron un poco mas de atención hacia su hermano, concluyendo obviamente que al ser hija única debió sentirse olvidada. Escapo viviendo de robos hasta que escucho sobre la secta donde se desahogo con los entrantes de la secta ganándose su lugar, pero estaba Anna que logro entrar con sus encantos y poder para manipular a la gente volviéndolo a hacer sentir más pequeña de nuevo.

Bastante tiempo de inversión, análisis y escapadas de los dioses de la muerte que parecían saber algo, ese algo era sospechoso, incluso más para ser su naturaleza. Como sea, llegó el momento donde ella debía leer el libro, todos se situaron a sus posiciones para hacer una especie de "treta demoniaca" bautizo Sebastián.


P.O.V Dalia Guilty

Aquella mañana como siempre levantarme diario para hacer mi rutina, siempre debía mantenerme en estado relajado o de lo contrario cosas malas podrían ocurrir. El día anterior fue un dolor de cabeza increíble, únicamente buscaría no provocarme de una o otra manera, pero hay cosas que no puedo pasar por alto, sospecho que Anna a estado vigilándome todo el tiempo –Bufe- debe estar buscando una forma de hacerme caer, debería buscar una mejor forma.

Olvidando esto, comencé a leer el libro que había tomado de la biblioteca de la que no tenemos que entrar para nada, era una historia algo trágica, todo de manera sutil dio un giro radical en la trama. "El estúpido libro" ese seria el titulo adecuado, fui a cambiarlo por uno mas decente y entretenido, o algún otro que me ayudara a matar tiempo mientras no sea luna llena, seguir el recorrido de los pasillos enredados y laberintos que debería ser recortado; en esta época se ve innecesario el uso de ellos, se ve lejano la situación de algún ladrón en primer lugar por la entrada escondida y diversos escondijos donde uno puede entrar, y simplemente diciendo que el pillo tuvo suerte de lograr entrar sería matado por Carmilla.

Al fin llegando al área correcta, bajando las escaleras de piedra que te metían hacia el interior de las catacumbas, donde antes había lapidas, tumbas y restos de los antiguos sacerdotes de una época mas medieval, se hallaba el sitio donde la Señora depositaba sus malos recuerdos, una serie de libro cuyos personajes puede conocer a la perfección ese ser sin alma. El olor era penetrante, un leve sito donde se sentía la humedad, ojala pudiera largarme de aquí.

La puerta era una pesada, una muralla a mi parecer y una exageración para resguardar solo libros que redactaban su vida, y aquel libro que había tomado iba bien al principio para decaer en picada con un ataque de celos que tuvo entre su "Amada" y un sujeto que hacia llamar como ángel. Se que no es buena idea leer esas cosas pero era lo que me mantenía distraída de Ana.

El estante de donde lo tome reunía tanto polvo que los lomos de los libros no se podían leer con facilidad, tuve que soplar creando una pequeña nube que cegó la vista y me hizo estornudar y toser, con las manos tuve que disiparla con movimientos rápidos. No todos los estantes estaban llenos de libros, en algunos habían muchos huecos y algunos ya ocupados por arañas que había decidido hospedarse en aquel lugar, sería una curiosidad que últimamente había visto bastantes arañas, en la mirada que avente al estante mis ojos comenzaron a seguir a una de ellas, la criatura aun con ausencia de luz brillaban sus ojos, tuve que acercarme a encender la vela que cargaba, al mirar donde estaba la araña, esta ya había desaparecido.

Fue interesante, es decir mire de cerca y hubo uno que me llamo la atención, normalmente las pastas estaban gastadas, con el cuero sin trato dignos durante años, con unos simbolitos o mínimo alguna marca que supongo era para identificar los tomos del resto de esa biblioteca, me acerque más para dedicarle mi atención, era tentador, como alguna pieza que al retirar podría desencadenar una catástrofe, mire a ambos lado de mis hombros en busca de alguna presencia, asegurarme de que nadie me viera dentro, ya con el sitio libre tome el libro cercando la luz incandescente de la vela, y con el brillo anaranjado solo se veía la textura de la portada con unos relieves en las esquinas de un decorado barroco, levante la "tapa" del texto adentrándome en curiosidad.

-¿Te gusta leer?- escuche de repente de un voz joven, lo que me dio un salto de inmediato casi tirando el libro y además, a un cabello de que la flama tocara los textos que por su antigüedad provocaría un incendio inminente, debería tener más cuidado con eso, más aun cuando las puertas de salida son lejanas y cerrada con una profunda inversión a que nadie entrará…. O saliera, sería una horno de carnicería humana (ignorando que de por medio ya es un sitio de carnicería humana).

Levante la vela iluminando el pequeño recinto encontrándome con una niña de cabellos rizados que estaba sentada en un rincón con un libro en sus manos, pasando las hojas con suavidad, primero que nada ¿qué hacia allí?.

-¿Qué hace aquí? No deberías estar aquí- reclamé ya recuperando un poco de mi presencia que se me fue bajada por la intermisión de la joven. Subió la vista dejando reconocer unos ojos azules con brillo entre ocre y ambarino reflejado de la pequeña llama que sostenía mi mano derecha, simplemente sonrió con aire de burla –creo que está niña me estaba cayendo mal-

-Creo que no debería estar aquí, pero ¿tu también deberías?- soltó con aire relajado, ¿cómo podía mantener esa actitud en un sitio como este?, y ¿cómo es que una niña entro a una secta como tal?, ¿sería una de las futuras víctimas de sacrificio?, le observe notando su capa de miembro concluyendo que no era así, ella había sobrevivido a la prueba de Carmilla y ese demonio.

-Ehmm.. a.. pues… ¿qué hace una niña aquí en una secta? Y peor aún leyendo estos libros que a mi parecer no deben ser leídos por nadie- cuestione. Cerró el libro de golpe levantándose y sacudiendo polvo con sus manos, comenzó a avanzar a mi dirección.

- no soy una niña- dijo seria -Además, si estos libros no pueden ser leídos por nadie, no deberías leerlos tampoco- respondió ignorando altaneramente mi pregunta.

-Solo espera a que Carmilla se entere, no te ira tan bien como esperas- intente intimidarla un poco, tal vez incluso podría manipularla para mi beneficio o entretenerme un momento. Sonrió como si nada y empezó a empujar la puerta saliendo, lo tome como un victoria, y seguro esa sonrisa una mascar para ocultar su preocupación, pero se detuvo y regreso aun sin voltear a mirar atrás.

-Si fuera así, me pregunto que hará al saber que haz estado aquí leyendo- cerró la conversación y escuche como sus pasos se alejaban por las escaleras y con ellas una luz que seguro había prendido en el trayecto, no se pero esa niña me dio una mala espina, ella no era normal, su mirada era penetrante, esperaba no encontrarla de nuevo cerca.

Seguí con mi rutina pero una simple pregunta puede ser la puerta que induzca al inicio de una serie de eventos desafortunados, que van de la mano con el resultado a la pregunta.

-¿Cuál sería su respuesta a mi pregunta?-

¿Cómo logro entrar a la secta con exactitud? Inclusive como es que permanecía aun con vida en su estadía, según me había enterado había llegado una cantidad considerable de miembros nuevos de varias edades y en su mayoría hombres, pero no había escuchado de alguna niñata…. ¿Sería que….? Imposible, ningún niño puede nacer en la secta y ser criado en silencio, está prohibido, incluso si llegase a pasar sería lanzado a ritual sin duda.

-Recargue mi cabeza en mi palma de mi mano mientras comía, aquel dolor de cabeza se volvía insoportable y esas marcas demoniacas me ardían con inusual calor anormal- algo le sucedía a la Señora era evidente, algo la perturbaba, solo espero que eso no la lleve a tomar mi vida prematuramente.

-¡Dalia!- llego apresuradamente mi poco agradable compañera Anna o Anne como le gustaba que le nombran, no hacia falta esperar que el resto del consejo llegará a sentarse conmigo. La repentina llegada de Anne me había provocado un enojo que seguro duraría el resto de mi día, ni me moleste en responder.

-Dalia, ¿despertaste más amargada que ayer?- comentó James, ese sujeto tan creído, parecía que amaba molestarme.

-Si, me atormenta encontrarme con tu molesto ego, se casarías con tu espejo si pudieras- regresé al joven Narciso*.

-No es momento de molestarse entre nosotros- llegó Catherine a calmar a todo mundo como ella acostumbra, si había alguien que pudiese ponernos unidos sería Catherine.

-¿A qué se debe está reunión familiar?- pregunté con amargura, estar con ellos no era algo que me agradaba y viceversa, debía haber una razón para la conmovedora junta.

-He escuchado rumores muy alarmantes, iré directo al grano sin rodeos- aclaró Alphonse, esperó a que todos mantuvieran una postura seria para continuar, eso incluye a Anne que bajo su enorme estado de perpetua alegría.

-Ya dinos- dijo Catherine ansiosa e igual de desesperada que yo por saber.

-La "Señora"…- está palabras hecha con una acento de burla -… a conseguido reemplazos de nosotros, y ellos solo lograran reemplazarnos si logran asesinarnos, esto es una burla- acabo enojado. Su carácter era uno que se debía medir si se quería tratar con el, su cara daba inmediata idea de su personalidad, indicaba una profunda emoción de gran intensidad dramática, con una gesto con su cabeza extendida delante y cuando llegaba a hablar estaban esos dientes blanquecidos, y en varias ocasiones con ojos con tal sentimientos que se veía apasionados y vidriosos, cuando lo he visto reír dan la apariencia de ceguera enloquecida, furiosa. Sus labios delgados aumentaban su expresión de violencia y ansiedad, una cara que expresaba vehemencia, en cambio James era algo más inmaduro, mientras impregnaba personalidad de arrebato el de aquel sujeto era simplemente primitiva e incluso al punto de ser infantil.

La actitud de Alphonse no podía mejorar el momento pues todos sabíamos el significado de eso, ya había empezado todo, algo estaba presionando a La Señora, y los que sufrirían las repercusiones seríamos nosotros.

-¿Cómo estás seguro?- pregunto James, pero esa pregunta parecía un chiste frente a los alarmantes hecho que desencadenaban el desastre, ¡Carmilla se largaba de la secta!, ella podía escabullirse ya que no había ninguna atadura que la tiende aquí, ella es libre y además de que tiene un trato especial de parte de la sombra que cubre Londres.

Aun no entiendo como es que ella le sirve fielmente, una cosa es agradecimiento pero limpiar evidencias a los ojos de Scotland Yard, parecía una deuda de vida sin pagar, y si fuese así, que debía su vida a ese monstruo (que veo lejano pues ese ser parece libre de sentimientos de misericordia o piedad), ¿por qué escapar?, y aún más decirlo al mundo de manera libre ¡decírselo en la cara y restregárselo a la mismísima mano del demonio!, si había algo de lo poco rescatable en esa chica, era valentía, algo de lo que tendría que aprender.

No pude resistir más y me levante de la mesa, si algo más que no tolero y no soportaría un minuto más, eran las discusiones que le dan mucha vuelta al asunto. Iría a mi habitación (si es que así se le puede llamar), despejar todas esa dudas de una vez, reflexionar si realmente…. ¡CRASH!

Choque con algo, cuando alce era la misma chica de los espeluznantes ojos azul oscuro, como hubiera querido que hubiese sido una pared o una piedra, lo que menos quería era enredar más mis teorías, y más aun con la cuestión al aire: Una simple pregunta puede ser la puerta que induzca al inicio de una serie de eventos desafortunados, que van de la mano con el resultado a la pregunta.

-Tu otra vez- le repliqué reincorporándome al mismo tiempo que ella. -¿escapas de tu inaudible muerte?- me preguntó, será ¿que ella sabía todo lo que pasaba con La señora?, no, supongo que ella se refiere a otra cosa.

Resople con sorna -¿tu piensas que puedes matarme?, supongo que eres de ese grupito de sobrevivientes que busca asesinarnos a mis compañeros a mí-

Soltó una risita peculiar, se podría decir que no sonó infantil, para nada infantil o de algún niño -¿Cómo sabes que nosotros somos tus predadores?, ¿no será que…?- comenzó a alejarse otra vez, creo que tenía prisa con algo, ella no podía irse, no dejándome en un suspenso.

-¿QUÉ? ¿SERÁ QUÉ?- casi gritándole le objete.

-Que una de tus compañeras, ¿es la que planea asesinarte?, suponiendo que inventarán que quieren eliminar a todos- dio la vuelta y en su mano sostenía una pieza de ajedrez, era un alfil, y curiosamente la sostenía con una mano vendada, la mano izquierda del pecado. –si únicamente quieren eliminar una pieza del tablero- termino tirando la pieza hacia mi dirección y torpemente pude tomarla.

-No veremos luego Dalia Guilty- termino y se fue con su paso acelerado. Afirmo lo que digo, esa niña no era normal, tal vez una parte de mi imaginación, de mi subconsciente que me avisa del peligro, hay personajes más allá de la nube de humo de Carmilla, y no solo es uno.

Como aquel día….

-Esos días oscuros las campanas de la catedral no llamaron a orar, sin no mas bien a sentencia aplicada a aquellos victimarios sangrientos, criminales dominados por las mas bajas pasiones en las que puede caer un ser humano, criminales que causaron dolor, llanto y muerte a sus víctimas y familiares.- recité por lo pasillos en susurros solo para mi, recordando más profundamente.

-Llegando el momento de ejecución estos homicidas fueron asistidos por los frailes, que atravez de la confesión pecaminosa buscaban la paz espiritual, al amanecer de los fieles difuntos, siendo el sexto día de la semana a las seis horas, seis campanas tañeron anunciando así el inicio de su peregrinar, su ultimo peregrinar, iban por la capital de la plaza pero no iban solos, no, iba con ellos una curiosa y morbosa multitud que unía sus voces en una sola oración, "Asesinos Malditos asesinos! Ad libitum.- narre con la voz baja que solo los demonio podían escuchar.

Me acercaba a mi habitación, como se acercaba el fin del párrafo, el único que cuenta esa tragedia de 14 de Diciembre. –La sangre se queda con la sangre, y los de venas llenas de ceniza con la ceniza deben estar, seguían coreando las múltiples oraciones en versos bíblicos, retorciendo de ira a las criaturas, que algunos cayendo en desesperación pedían el perdón del mismo Dios, la persona que habían dejado atrás hace mucho- recordé, mi memoria me fallaba.

Abrí el libro al comienzo de las hojas, esperando ahogar preocupaciones antes de terminar ese recordatorio.

-Esos demonios víctimas de su propia especie, cayeron al vacío por pactar con ella, el demonio con el que los demonios hacen pactos… ¿cómo se llamaba? la autonombrada reina de la perdición-. Gruñí, no recordaba su nombre, pero tenía la sensación de que eso tenía que ver con el asunto de la secta.

Cerré la puerta con lentitud, probablemente por saber que había alguna presencia de más en mi habitación, al mirar atrás solo deje soltar un grito luego de ver mi sangre manchar las hojas de un libro ajeno, la pieza de ajedrez era lanzada fuera del tablero…. Creo que ahora lo recordaba.

-El demonio… el demonio era….- se cerró mi garganta antes de pronunciar mi ultima palabra, descarada la vida, malagradecida mis actitudes…. Infierno halla voy.

FIN P.O.V Dalia Guilty


*Narciso: A grandísimos rasgos Narciso es quien tiene un desmedido amor a si mismo; creen que el mundo girar en rededor suyo. Proviene del mito de Narciso, aquel que quedo enamorado de su propia imagen al contemplarla en el espejo del rio, tanto fue así, que fue incapaz de separar su mirada de su propia imagen, a causa de ello murió. Por extensión, a algunas flores que crecen en las riveras de los ríos se les llama Narcisos

El sig. cap saldrá Claude Faustus para enredar más la trama y el secreto vital de la historia esta un poco cifrado pero, en los sig. cap lo entenderán, creo que me salió bien la ortografía aunque siento que estoy sobre esforzando la trama... ¿que piensan?, creo que debería variarle un poco como le he hecho en este cap, siento que así la narración no queda tan insípida, dijo luego cansa leer lo mismo del personaje, así que intentare variar levemente.

y queridísima guest: gracias por comentar n_-! y si como me avergüenza la ortografía de los primeros cap, en otro momento me dedicare a corregir los 12 capítulos, tal vez hasta vacaciones, ahora estoy ocupadísima.

Bueno me despido con está frase que todas quisiéramos oír de Sebastián: duerme bien...si no despiertas mientras te violo xD

Autora off!