Nada de esto me pertenece, todo es propiedad de JK, Rowling y de Warner
Muchas gracias a todos los que han leído el capítulo anterior, pero como siempre en especial a Orion, Astoria, mi adorado Micropuff y... su pequeño minimo.
Este capítulo es más alegre que el anterior, igualmente espero que os guste
Los tres sois adorables!
AMORTENTIA:
Él siempre la mira desde la distancia, vela y cuida de ella. Aunque luna joven, carismática, y retadora Walburga nunca se de cuenta de ello. Pero a Orion nunca le importa, al menos no la mayoría de las veces.
No mientras pueda verla leer todos los días frente al fuego, de la sala común de Slytherin, imperturbable, tranquila, incluso con cierto aire etéreo. Es la imagen perfecta de la calma antes de la tempestad.
Aunque sin duda preferiría estar sentado a su lado, sintiéndola contra su pecho y pudiendo acariciar sus cabellos.
Orion suspira imperceptiblemente desde su butaca y vuelve a prestar atención a lo que dice su amigo Abraxas, aunque manteniendo su atención en ella, hasta que la ve subir a la habitación de las chicas.
Al día siguiente lo primero que tiene es pociones con Slughorn, no es que no le guste esa asignatura, sencillamente la encuentra aburrida, predecible…
Como todas las mañanas, los Black desayunan juntos, antes de acudir cada uno a sus respectivas clases. Es el único momento del día en que comparten algo todos. El tranquilo y analítico Cygnus, quien se sienta a su lado. Su hermana Lucretia la cual le dirige un tranquilo saludo antes de servirse un desayuno.
Y después llegan ella y su hermano pequeño Alphard, como siempre, discutiendo acaloradamente. Mi primo se sienta a mi otro lado, mientras que Walburga se sienta al lado de Cygnus, dirigiéndose sendas miradas de odio, sin querer maquillarlo.
- ¿Qué ha sido esta vez?- pregunta Cygnus a mi lado, mientras se unta mantequilla.
- Tu hermana es una arpía
- Y tu hermano un gusarajo subnormal
- Si, bueno, eso lo recalcáis dos veces al día- comentó mi hermana sin despegar la vista del periódico
Intentó no reírse, aunque a veces era imposible.
- ¿No podéis esperar a después del desayuno para intentar mataros?- preguntó, mientras fingía repasar sus deberes.
- No tendría ni la mitad de mi mal genio- comentó Walburga, peinándose un rizo rebelde- ¿Me pasa alguien el chocolate?
Como cada mañana desde que ella entró en Hogwarts, le pasa el chocolate caliente y ella le sonríe, entonces Orion agradece estar sentado o que haya alguien entre ellos dos.
Una vez terminado el desayuno, se dirige con sus amigos a las mazmorras, dispuesto a dormir un rato más mientras el resto de sus compañeros se pelear por hacer decente una poción, que él hará en la mitad de tiempo.
Aunque su plan se ve frustrado al ver una gran poción en medio de la sala y a todos sus compañeros alrededor de ella.
Deja sus libros sobre el pupitre y, al igual que el resto, investiga la poción, la cual es de un tono rosado
- Bienvenidos alumnos, por lo visto ya habéis visto la poción que vamos a trabajar hoy- comentó alegremente el profesor Slughorn
- ¿Que es profesor?- preguntó una compañera a su lado
- Amortentia señorita Rossier. Decidme ¿que aroma tiene?- preguntó alegremente
Orion inhaló con lentitud, intentando discernir los distintos olores. Al primer momento le supo a Chocolate caliente, pero en un segundo momento notó el olor a madera quemada. El último olor no supo que era con seguridad, aunque si tenía claro que no era la primera vez que lo olfateaba.
Varias personas comentaron los diferentes matices de la poción, aunque yo seguía manteniendo mis tres aromas particulares. Hasta que por fin un Revenclaw preguntó el por qué.
- A cada persona le recuerda a algo o a una persona especial, por eso no todos sentís lo mismo.
Cuando la clase acabó Orion seguía absorto, intentando averiguar cual era el último aroma que, por algún motivo su memoria se negaba a clasificar. Tan en su mundo estaba que no se dio cuenta de que chocó bruscamente con alguien a la salida de las mazmorras.
Entonces ese embriagante olor le invadió una vez más, mucho más profundo y notablemente más concentrado.
Alzó la vista y vio a su adorada Walburga molesta, recogiendo todos los libros que se han esparcido por el suelo.
- ¿Recuerdas lo que es mirar alrededor Orion?- pregunta claramente molesta.
- Lo lamento Walbur, déjame que te ayude
Se inclina a ayudarla y una vez más vuelve a sentir ese fuerte aroma que le embota los sentidos.
- Es lo mínimo que puedes hacer. Además ¿Se puede saber donde tienes la cabeza?- preguntó ella con el labio torcido, claramente molesta.
-Pensaba en cosas- responde con una sonrisa.
Ella solo alza las cejas y le mira con escepticismo. Después encoje los hombros y sigue su camino hacia el final del pasillo.
Orion se gira en el último momento antes de que ella gire la esquina.
- Walburga, una pregunta.
Ella se detiene, molesta.
- Orion, tengo clase ¿Qué quieres?
Duda solo un momento, pues no sabe como reaccionará ella ante una pregunta tan extraña. Jamás le ha gustado quedar en ridículo delante de ella.
- ¿Qué perfume llevas?
- Ninguno- responde desconcertada- De verdad, llego tarde. Nos vemos en la Sala Común.
La ve correr por el pasillo a saber donde y el solo puede quedarse ahí mirando como su cabello negro ondea al ritmo de sus pasos. Quedándose solo en medio del pasillo
Así que chocolate, madera quemada y el puro aroma de Walburga.
Sonríe y niega con la cabeza.
Sabía que sentía algo más que un encaprichamiento, pero no hasta ese punto.
Claramente ella va a ser su perdición.
Fin!
QUE NO!JAJAJAJA solo de este capítulo. Aunque seguramente me intente volver a centrar en 3º generación o en palabra clave. Que los he abandonado por casi un mes.
Espero que os haya gustado y como siempre, quiero comentarios, Muchísimas gracias
