Como siempre todo esto es propiedad de Jk. Rowling y de Warner. Esta historia es sin ningún ánimo de lucro.
Si, se que he tardado en subir los capítulos, culpad a los exámenes, una no puede estar a tantas cosas y mantener una media decente, es lo que hay, pero en ningún momento he abandonado la historia, bueno ninguna de ella, pero subo esta la primera porque hace poco ha sido el cumpleaños de mi adorado Micropuff o como otros la conoceréis Walburga Black.
Quiero dar muchísimas gracias por sus comentarios a Reyes, o también extraño mcuho los roles de esos dos, conclusión, vosotras que conoceis a su user COACCIONAD A ORION y que vuelvan
Reina Marmelade, me imagino quien te lo habrá dicho, tanto como perfecta... yo diría pasable
Orion, mi querido Orion, espero que este te guste más, no quedas tan mal como le dijiste a micropuff o al menos eso espero, y si, tu teletubbie, mi abogada de pleitos pobres me habla de ti y te extraña aunque nunca lo dirá
y a XDXDXD me gusta ver a Orion como un casanova y bueno Meredith... en el amor y la guerra todo vale y siempre debe haber daños colaterales
Os dejo con la Historia
BIBLIOTECA
Si Orion le gustaba un lugar más que Hogwarts era la casa de verano de los Black, ya que podía contemplar él sólo a si amada Walburga sin miedo a ser descubierto o que ella fuera cortejada por otros. Las únicas otras figuras masculinas en varios kilómetros eran Cygnus y Alphard, y eso le llenaba de tranquilidad.
Aunque eso seguía sin facilitarle la idea de acercarse a ella,
Cuando era joven todo era más fácil, estar con ella, hablar con ella, jugar, hacerla reir… Ahora todo había cambiado, Habían crecido y Orion no podía estar cerca de su amada Walbur sin que sus palabras sonasen crueles o despectivas, todo con el objetivo de ocultar su necesidad de ella, de su olor, de sus palabras, de su sonrisa, del brillo de sus ojos o el sonrojo de sus mejillas. Todo su cuerpo reaccionada tan solo con sentirla cerca.
Cuantas veces se había quedado prendido viéndola volar en su escoba desde la ventana de su habitación. Cuando sobrevolaba los terrenos se la veía feliz, libre, invencible… etérea.
Inalcanzable.
Se sentía indigno de tocarla, él o cualquier otro hombre. No había criatura que, bajos sus ojos, se mereciera a Walbur.
Aun así esa casa tenía sus contras, sus demonios, algo que oscurecía los apacibles días de verano y este problema tenía nombre y apellido.
Arcturus Black
Odiaba las constantes recriminaciones de su padre, por no ser suficiente, por no estar a la altura del apellido de la familia. Por ello cuando deseaba escapar de los golpes de su padre y de la indiferencia de su madre, se refugiaba entre las miles de estanterías de la Biblioteca de la vieja mansión, a salvo entre los antiguos libros y su infinito conocimiento
Y ese día, tampoco fue la excepción.
Cerro tras de si la puerta con furia, llevándose las manos a la cara, intentando controlarse, calmase, hallar un poco de paz, entre toda las marea de emociones que le impulsaban a liarse a golpes contra el primer objeto que tuviese a mano.
Por Salazar, estaba deseando volver a Hogwarts solo para perder de vista a ese hombre.
Buscó entre las estanterías algún libro de pociones avanzadas que le resultase interesante, cuando su mano dio con el lomo del libro, sus dedos se encontraron con otros dedos blancos moteados de tinta que pertenecían a una mano menuda.
- Vaya, Orion, no sabía que eras tu
Apartó la mano con brusquedad, intentando no hacer caso al cosquilleo que brotaba de sus dedos.
- ¿Qué haces aquí?- preguntó con dureza, antes de permitir mirar sus ojos.
Si, era rudo con ella, pero a ella no parecía importarle lo más mínimo nada de lo que hiciese
- Estudiar, no puedo estar todo el verano mirando las musarañas o sobre la escoba ¿verdad?- comentó ella casualmente, haciéndose con el libro y uniéndolo a un gran montón que tenía bajo el brazo
Ella pasó a su lado, embriagándolo con su aroma. Cerró los ojos intentando no perder el control de sus instintos más bajos. Se giró para verla sentarse en uno de los escritorios del fondo de la sala.
Torció el gesto al ver que ella no tenía pensado marcharse de la sala, de su refugio particular. Pero tenerla para ella solo en una sala…. Era una idea demasiado atractiva como para desaprovecharla.
- Y… ¿Cómo te han ido los Timos?- preguntó Orión intentando buscar un tema para hablar con ella y así poder retenerla.
Ella le respondió pícaramente con una sonrisa.
- No me quejo.
Solo con esa sonrisa el se quedó sin aliento, ella tenía demasiado efecto sobre él. Miró para otro lado para que ella no se diese cuenta y eso significaba, aunque le doliese, que debía ser cruel con ella.
-Ya supongo, aunque para lo que va a servirte cuando te conviertas en la mujer de alguien
No se volvió para ver como ella cambiaba su expresión por una indiferente, para ocultar la herida que le había hecho.
- Mira, he venido aquí para estudiar y tu para… vete tu a saber, pero dudo que hay sido molestarme. Así que, simplemente ignorémonos.
No supo si fue su tono desapasionado, la frialdad o el cansancio con el que habló lo que más le enfadó. Pero escogió un libro al azar y se sentó en una de las butacas, mientras que ella escogió uno de los escritorios, por suerte o para su desgracia, en su campo de visión.
Cada vez que elevaba la vista la veía más y más estresada por alguna redacción que la traía de cabeza y eso a él le resultaba muy cómico, de igual modo que lo divirtió ver como Walburga tiraba la pluma en alguna parte del escritorio irritada.
Tras un rato escuchó su voz llamándole, pero creyó imaginárselo.
- Orion, maldita sea, hazme caso- exigió ella, mirándole con reproche.
- ¿Qué quieres Walburga?- comentó pasando la hoja de su libro con desinterés.
- Ayúdame en pociones… tu eres mejor que yo y no entiendo donde puede estar mi fallo en la poción de los muertos en vida.
Que se le iba a hacer, estaba enamorado de esos ojos, mas con ese gesto de niña enmarcado en los rizos negros. Solo por eso abandonó la comodidad de su sillón para ir hasta el escritorio y revisar su tarea, explicándole con paciencia infinita donde estaban los fallos, disfrutando de su cercanía, pudiendo rozar su piel sin miedo.
Pero, por desagracia todo acaba y también la redacción, y Walburga ya no lo necesitaba más, volvió a sentarse mientras ella ordenaba sus libros y sus pergaminos, aunque para su sorpresa no se marchó, sino que eligió un libro y se sentó en la butaca de al lado.
- Creí que te irías- comentó este un tanto sorprendido
- No me apetece salir, hace demasiado calor- dijo tranquilamente, haciéndose un ovillo sobre si misma y leyendo en paz.
Orion intentó alzar la vista lo menos posible. Hasta que escuchó un sonido sordo a su lado y vio un libro en el suelo, el de Walburga y ella mientras dormía plácidamente, apoyando la cabeza sobre sus brazos.
Se arrodilló a recoger el olvidado libro y su rostro quedó a tan poca distancia del de su amada que sentía su respiración y no pudo evitar unir sus labios con los de ella, disfrutando de su dulzura y su delicadeza, acariciando con los dedos la suave piel del cuello, aunque con temor a profundizar el beso y despertarla.
- Walbur…. Ojala pudiera hacer esto cuando estuvieras despierta, que me pudieras responder… no te haces una idea de cuanto desearía que fueses mía, porque no se como lo has conseguido, yo ya soy tuyo… Te prometo que un día encontraré el valor y te confesaré todo lo que siento por ti, y esa vez…estarás despierta.
Con pesar se levantó, la miró una última vez, y salió de la biblioteca cerrando con cuidado la puerta tras de si, y allí fue donde quedó escondida la primera vez que Orion expresó sus sentimientos en voz alta y por desgracia solo los libros escucharon esas palabras.
Pasarían muchos años hasta reunir el coraje necesario para volver a decirlas… pero aun peor es saber que esa joven Walburga ya le correspondía y ese beso sería uno de sus mejores sueños, o eso pensaría ella.
Y aquí el final de este capítulo, espero que os haya gustado tanto como para dejar un comentario. Nos leemos en el siguiente capitulo
Y a pesar de todo lo que ha pasado en este mes, no voy a quitar los comentarios de mi hermana de Wiiiiiiiii ni el resumen de la historia, toda palabra se dijo o fue escrita por un motivo y por ello debe conservarse. Si molesta a alguien pues que se le va a hacer... Es lo único que puedo decir.
no os olvidéis de comentar
