N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Capítulo 12: Demasiado Dolor
Miro a Keigo que se encontraba sentado en su escritorio haciendo los deberes, ella igualmente se estaba concentrando en los suyos aunque no estaba resultando del todo, su cerebro estaba en lo que había sucedido en la sala del castaño, es que simplemente no podía creer que su padre lo abofeteara y de paso a ella también, su mejilla aún dolía porque vaya que tenía la mano pesada - ¿Quieres algo de comer? - pregunto de pronto su novio y asintió con la cabeza, eran las seis de la tarde y no había probado bocado y en verdad le apetecía.
- Vamos - este le extendio la mano por lo que la tomo para caminar hacía la salida de la habitación, fue entonces cuando penso que quería ver en verdad a Eiji, quería verlo para poder sentir sus brazos rodeandola de nueva cuenta, quería sentir una y mil cosas con él otra vez, técnicamente no estaba engañando a Keigo o quiza si pero eso no importaba porque solo quería sentir los labios del otro sobre los suyos, despejo su cabeza cuando llegaron a la cocina por lo que se concentro en tomar un vaso y buscar una leche en el refrigerador.
Entonces detuvo todos sus movimientos - ¿Dónde esta tu personal? - le pregunto con calma y el castaño dejo de hacer lo que estaba haciendo para mirarla con un suspiro - Espera - le pidio mientras este tomaba algunas cosas de la cocina para al parecer preparar un refrigerio, eso si que era demasiado raro, por lo general él no tocaría esas cosas y mucho menos andaría en la cocina pero al parecer no era del todo como recordaba, después de unos minutos el castaño coloco un sandwich con papas al lado y un vaso de leche.
Tomo asiento con un refrigerio idéntico - Ahora si puedes preguntar lo que quieras pero antes tengo que pedirte una disculpa... siento mi comportamiento de estos días, siento haberte golpeado, Dios soy un imbécil - le aseguro y Sakuno tan solo sonrió levemente mientras negaba con la cabeza - No es tu culpa aunque si debiste decirme que algo malo te estaba sucediendo, ¿por qué no lo hiciste? - pregunto con calma mientras tomaba una papa y se la llevaba a la boca con calma observando que su novio tan solo bebía leche con calma, quiza con demasiada calma.
- No podía, incluso en esa situación mi orgullo gano - aseguro con una sonrisa algo triste, fue entonces cuando ella se dio cuenta de que Keigo había cambiado, tenía otra aura rodeandolo, no la identificaba pero más o menos se daba una idea de la misma - Eso no importa... te entiendo - le aseguro con una sonrisa tranquilizadora notando que este sonreía más o menos calmado aunque no lo estaba del todo - No tengo sirvientes porque a él le molestan desde que mamá le pidio el divorcio - contesto a su pregunta inicial tomandola por sorpresa.
Claro que sabía que los padres de este tenían problemas pero jamás había pensado en el divorcio puesto que los padres de Keigo eran la clase de personas que se preocupaban demasiado por el que diran pero al parecer no era así ahora, era completamente diferente y eso llamaba demasiado su atención sobre todo porque no comprendía como es que Keigo había terminado con su padre si su madre lo adoraba, siempre lo apoyaba en todo, lo amaba como a nada en el mundo por eso se le hacía complicado entender porque esta no había luchado por su custodia.
- ¿Y ella? - pregunto refiriendose a su madre y noto que el castaño apretaba demás el tenedor que estaba usando para las papas, algo malo había pasado y quería saberlo para poder apoyarlo en todo - Tiene un amante por eso pidio el divorcio, creí que ella siempre estaría para mi pero desde que se mudo a Italia hace cuatro años no ha reparado en mi - contesto como si nada pero Sakuno bien sabía que él estaba sintiendo demasiado dolor, debajo de esa mueca de indiferencia, del orgullo, de todas las cosas materiales Keigo sufría demasiado.
Desde que eran niños él siempre se esforzaba en ocultar sus sentimientos, siempre, recordaba que cuando él había vivido en Inglaterra para mejorar su tenis los niños se burlaban, fue entonces cuando aprendio a ser el Rey, el llamado Ore-sama, escondio cada sentimiento en lo más profundo pero bien sabía que tras la partida de su madre esos sentimientos querían salir y él se estaba esforzando por no dejar que salieran, no deseaba que su padre le hiciera daño por eso se estaba guardando todo pero eso solo le hacía más daño.
- Continuemos con los deberes - dijo él después de unos instantes para tomar las cosas y caminar a la cocina, ella tan solo se levanto de la silla y camino con dirección a la habitación de Keigo porque sabía que este... estaba llorando.
- Ire por ti a tu casa mañana, ve con cuidado - asintió ante las palabras de Keigo para que este bera su mejilla con suavidad, se veía cansado, no quería dejarlo pero ella también necesitaba ir donde Eiji, lo necesitaba demasiado, en verdad que si - Descansa - se despidio abordando el auto de este que la llevaría a casa, se acomodo en el asiento notando que este emprendía la marcha, viro la vista observando que el castaño se despedía aún con la mano, cuantas veces desde que eran niños no lo vio haciendo lo mismo cuando sus padres salían de viaje.
Keigo podía haber sido una persona amable aunque lo era a su manera, podía haber sido miles de cosas pero la vida no fue justa con él, de alguna manera entendía su dolor y quería hacer algo para ayudarlo y para ello necesitaba estar en esos brazos solo una vez más, entonces si que podría dar lo mejor de sí para poder equilibrar todo y buscar su felicidad al lado de Eiji porque de verdad que lo quería, lo amaba y solo soñaba con un final feliz a su lado, solo con él.
Eiji miro a su gatito dormir plácidamente sobre su cama, eran las ocho y estaba esperando la visita de Ayumi, sus padres no estaban en casa y él quería hablar con ella anque el tonto de Momoshiro había insistido en que no hablarían pero si que lo harían, claro que sabía a que se refería y de solo pensarlo los colores subían a su rostro pero daba lo mismo porque no pensaba tener intimidad con Ayumi, la quería pero no de la manera en plan de pareja, su corazón solo le pertenía a Sakuno, solo a la cobriza, a nadie más.
El timbre sonó y tomo aire porque vaya que lo necesitaría para terminar con ella, había tomado la decisión de ir tras la cobriza y así lo haría - Deseame suerte - le susurro a su gato aunque tenía que hacerla subir para poder hablar más cómodamente aunque sus padres no regresarían hasta la mañana y su hermana pues ella estaba en una fiesta así que técnicamente la casa era solo de él, abrio la puerta y observo a su novia con una enorme sonrisa además de que estaba hermosa, no pensaba negar que era hermosa pero su tipo eran las cobrizas.
- Pasa - le cedio el paso y esta con movimientos pausados entro a su casa, estaba nerviosa, Dios en verdad que iba a matar a Momoshiro por sus palabras tan fuera de lugar, la miro detenidamente con una sonrisa, era demasiado inocente, de verdad no quería hacerle daño, era lo que menos deseaba pero era necesario, uno de sus gatitos paso por los pies de la chica asustandola brevemente - Lo siento, es demasiado juguetón - se disculpo y la castaña nego con la cabeza para sonreirle tranquilizadoramente, iba a ser demasiado complicado poner fin a su relación.
Sakuno se detuvo en la casa de Eiji, las luces estaban apagadas, era demasiado increíble que recordase donde vivía, respiro agitadamente, había estado corriendo hacía esta después de que terminara con sus deberes los cuales se le hicieron demasiado complicados, se llevo una mano al pecho y camino hasta la ventana de la habitación del chico, podía imaginarse siendo rodeada por esos brazos, tal y como había pensado esta se encontraba entreabierta, sonrió para observar el árbol que estaba cerca de la misma, sería facil subir hasta su habitación.
Con cuidado subio el árbol para impulsarse con los pies y aterrizar en le balcón de la habitación de este, sin embargo, se detuvo cuando escucho un leve grito, la ventana estaba abierta por lo que con una mano temblorosa abrio un poco y sintio las lágrimas agolparse en sus ojos... Eiji estaba teniendo intimidad con su novia, no estaba equivocada porque él se veía desnudo, la tenue luz lo dejaba ver perfectamente, y las piernas de ella estaban rodeando su cintura, no estaba ciega como para no darse cuenta de que estaban haciendo el amor.
Retrocedio un poco escuchando gemidos y alguna que otra palabra de amor, sintio demasiado dolor en el pecho por lo que se llevo una mano a este y trato de tranquilizarse aunque no podía porque las lágrimas ya habían aparecido, dolía demasiado, con pasos torpes bajo del balcón pero no calculo bien y termino estrellandose con el piso, le dolio la espalda además de sentir que algo se clavaba en su muñeca, bajo la vista y observo varias espinas de rosa dejando una herida algo fea en la palma de su mano.
El dolor físico no era nada comparado al dolor emocional que sentía en esos momentos, dolía demasiado tanto que costaba respirar, Eiji ya no era de ella, es más nunca lo había sido, era una tonta por creer lo contrario, se levanto del piso como pudo y salio corriendo de allí, no quería mirar atrás, no quería saber nada del chico nunca más en su vida, solo quería que dejara de doler demasiado, solo eso quería.
- ¿Te sientes bien hermano? - le pregunto Yuuta a Fuji quien se levanto de su cama y asintió con la cabeza aunque no era así, mañana iniciaba una etapa en Hiotey y estaba demasiado nervioso si era sincero, no se comparaba a nada que hubiere sentido antes - Si - mintió escuchando la risa de su pequeño hermano que nego con la cabeza desde el marco de la puerta de su habitación - Mientes, te ves demasiado nervioso - le aseguro su hermano y sonrió al darse cuenta de que jamás podría ocultarle algo a este porque lo conocía demasiado bien.
- Estare bien - ataco como si nada mientras se colocaba las pantuflas pues era la hora de la cena y su madre se volvería loca si no bajaban cuanto antes - Puedo pedirte algo hermano - lo llamo Yuuta antes de que comenzara a bajar las escaleras por lo que se detuvo ladeando la cabeza esperando a que este continuara y noto que su hermano pequeño estaba nervioso, al menos daba esa impresión - ¿El qué? - pregunto con calma notando que su hermano apretaba ligeramente los puños mientras se mordía el labio.
- No la quieras como nos quieres a nosotros - pidio en un susurro y Fuji tan solo solto una suave risa que llamo la atención de su hermano, dio media vuelta y camino hasta donde Yuuta se encontraba para sonreirle levemente - Ustedes son mis hermanos y ella tambien lo es, querre a cada uno como solo se hacerlo pero ella nunca va a ser mejor que tu Yuuta, tú eres tú y ella es ella, los amare igual - le aseguro y su hermano asintió un poco más relajado porque vaya que había estado nervioso durante ese intercambio de palabras.
- Bien entonces a cenar - el ojiazul asintió observando que su hermano bajaba de prisa las escaleras, era obvio que amaría a cada uno por igual pero amaría en secreto un poco más a Sakuno porque debía cuidar de ella, era su hermana pequeña, su niña y siempre tendría que estar ahí a su lado, siempre.
El claxón del auto sonó por doceava vez pero Sakuno no se había levantado de la cama, le dolía demasiado la cabeza, después de salir corriendo de la casa de Eiji había empezado a llover, obviamente había terminado empapada en su totalidad por lo que más seguro era que tuviera fiebre, aún sentía demasiado dolor, se estiro con demasiada dificultad para tomar su celular, le dolía demasiado el cuerpo, sentía demasiado frío y al mismo tiempo calor, tecleo unas palabras y se acomodo en la cama, tenía unas tremendas ganas de vomitar en verdad.
En menos de cinco minutos escucho pasos en la escalera, agradecía que las llaves de su casa estuvieran en una maceta, le dolía demasiado la garganta - ¡Sakuno! - su puerta se abrio dejando ver a un Keigo demasiado preocupado, ella alzo un poco la mirada pero cayo a la cama de nueva cuenta cuando sintio una punzada en la garganta, le dolía a horrores y era su culpa porque ni siquiera había corrido cuando la lluvia comenzo, no al contrario se había quedado en esta a llorar sobre el suelo maldicendo su suerte.
- M-Me d-duele... la g-garganta - le murmuro con los ojos cerrados al castaño que tan solo aparto la ropa mojada del suelo para colocar una mano sobre su frente - Llamare al doctor y a la escuela para avisar que no iremos - asintió con la cabeza para ver que este colocaba más o menos en orden sus cosas para bajar a la cocina lo más seguro que a preparar algo de comer, le dolía demasiado el cuerpo, lo sentía entumecido y sentía demasiado sueño pero algo le decía que si se dormía no sería bueno por lo que lucho con todo para no quedarse dormida.
No entendía como es que de verdad había terminado haciendo el amor con Ayumi, todo había pasado demasiado rápido, cuando había querido detenerse miles de imágenes de la chica llorando lo habían abordado y había sido imposible, era un estúpido de verdad, ni siquiera había podido ir donde Fuji para hablar con este porque no tenía el valor suficiente, se odiaba a sí mismo, de verdad que sí, suspiro tomando la mano de Ayumi para entrar a la escuela, veía todo negro, como si quisiera morir, no merecía seguir viviendo.
Antes de decir algo más o algo sintio que Ayumi se sujetaba de su pecho, pensaba decirle que las personas los veían pero esta se desvanecio en sus brazos por completo, un miedo que no supo identificar se apodero de su alma, de su cuerpo - ¡Ayumi! - trato de que ella reaccionara pero no daba señales de querer hacerlo - ¡Ayuda! - grito desesperado mientras veía que la chica no respondía en lo absoluto, de algo estaba seguro, ella no estaba embarazada porque a penas hace unas horas habían tenido intimidad por lo que sin duda alguna era demasiado pronto para un desmayo.
Sentía demasiada preocupación por la chica en sus brazos, no quería perderla aunque no sabía porque.
- Bien, cada cinco horas, gracias - Keigo despidio al médico para cerrar la puerta de la casa de Sakuno y subir corriendo como loco, solo quería que esta se recuperara, el médico le había dicho que su fiebre estaba demasiado alta por lo que le había dado indicaciones para que estaba bajara un poco así que tenía que darse prisa, tambien le había dicho que su garganta se cerraría dentro de nada por lo que debía tener paciencia y darle un cuaderno para que escribiera lo que quería decir y no se esforzara.
También le había dicho que sus defensas estaban demasiado bajas por lo que le había hecho una lista de las cosas que ella necesitaba comer, abrio la puerta y la observo en la cama, se acerco hasta donde ella notando que su frente estaba perlada de sudor, tenía que darse prisa para bajarle la fiebre de lo contrario podría tener problemas de pulmonía y eso no podía permitirselo - Sakuno - la llamo pero ella no abrio los ojos, tan solo quería seguir durmiendo un poco más - Tengo que meterte a una tina con hielo por lo que necesito que solo te coloques una toalla alrededor del cuerpo - parecía que le estaba hablando a un muerto porque ella no respondía en lo absoluto.
- Sakuno - no, ella no respondía en lo absoluto, por Dios no quería verla desnuda o con ropa interior pero ella no pensaba moverse de la cama, trago duro para caminar hasta la ducha y preparar una tina con el hielo que había traído de la cocina, se dio prisa en tomar una toalla y caminar donde la cobriza, con manos temblorosas la despojo de la camisa y de inmediato se cubrio con un brazo, tendría que hacer todo así porque no pensaba verla en esa situación, con movimientos tontos y con miedo abrio los ojos al verla con la toalla envuelta en su cuerpo, solo la había dejado en ropa interior.
La cargo con cuidado para caminar a la ducha y cerrar la llave del agua fría, en verdad que se veía helada, la deposito con calma notando que ella ni siquiera se movía, el médico tenía razón cuando había dicho que ni siquiera lo iba a sentir porque para entonces ya estaría más o menos con delerios debido a la fiebre, la cobriza suspiro levemente cuando fue entrando en contacto con los hielos, tenía que asegurarse de dejarla ahí unos diez minutos además de medio bañarla con el agua helada para después asegurarse de hecharle un poco agua caliente y después llevarla a la cama.
En menos de media hora Sakuno ya estaba descansando en la cama, la fiebre no había bajado en lo absoluto pero supuso que era debido a que el efecto tardaba en llegar, si en diez minutos no bajaba llamaría al médico y a urgencias, se sento en el borde de la cama esperando a que esta medio se moviera y noto que se aferraba a las sábanas, estaba teniendo una pesadilla o algo así, suspiro un poco para levantarse y caminar hasta su lado, tomo una silla y la coloco a un lado para tomar su mano y cerrar un poco los ojos.
Sakuno se movio en la cama sintiendo el frío y al mismo tiempo la fiebre, su garganta seguía doliendo demasiado, quería despertar pero no podía, todo estaba demasiado borroso cuando abrio un poco los ojos pero sintio que algo la jalaba al sueño de nueva cuenta, solo escuchaba gritos lejanos - ¡Prepara la intravenosa! ¡Esta teniendo un ataque, muevete! - un golpe seco y alguno que otro movimiento en su pecho sentía pero no podía despertar - ¡Cargalo de nueva cuenta! ¡Haz lo que te digo! - esos gritos sonaban desesperados y eso no le gustaba.
- Doctor se ha ido, se ha ido - alguien dijo, si hablaban de ella era imposible porque seguía ahí, estaba viva, sintio que alguien la abrazaba y depositaba un suave beso en su cabeza, sintio que alguien la tomaba de la cintura, agua colandose en su piel, el sol quemando sus manos y su cabeza debido a la intensidad, sintio algun cosquilleo en los pies y observo a delfines juguetones, quería quedarse con ellos pero una mano la jalo de nueva cuenta y sintio que salía a la superficie ahogandose con fuerza, quería respirar, el aire le faltaba...
- ¡Aaaaaaaaaaaaaaa... - el grito se atoro en su garganta porque esta dolía, la cabeza le dolía demasiado, sentía frío y calor al mismo tiempo, antes de decir algo más solo sintio que tenía de nueva cuenta demasiado sueño, sentía demasiado dolor pero no sabía porque, solo quería olvidar todo lo relacionado con Eiji, solo quería que dejara de doler...
N/A
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