N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 13: Distancia

Con paso calmado entro a la casa de la mano de Keigo, le dolía cada parte de su cuerpo, odiaba los hospitales por esa simple razón se había marchado en cuanto le dieron de alta, había perdido lo que quedaba de clases por el resto de la semana, era viernes en la tarde y ni siquiera tenía ánimos de algo - ¿Puedes sola? - le pregunto Keigo cuando se solto de su mano, claro que podía sola aunque no fuera así porque le dolía todo el cuerpo, odiaba que las pastillas que le habían recetado la estuvieran acabando, asintió con la cabeza para caminar con paso calmado.

- Gracias por estar aquí - agradecio con una sonrisa que el castaño tan solo contesto con otra - Se supone que eres mi novia, es mi deber estar a tu lado - aseguro este como si nada y ella sonrió aún más, él no la amaba, solo le tenía demasiado cariño pero por las razones que ambos conocían lo mejor era quedarse juntos, ella ya no deseaba que Eiji intentara algo con ella ni siquiera ella misma quería intentar algo con el chico, no lo odiaba porque no sabía que era odiar pero estaba demasiado molesto con él, al menos de eso si estaba segura.

- Quiero dormir - le murmuro con gesto cansado a su novio quien asintió para incarse frente a ella dandole la espalda, ella comprendio el mensaje de inmediato y se sujeto de su cuello con sus dos manos, él la tomo de las rodillas para alzar sobre su espalda, Sakuno tan solo dejo que la llevara por las escaleras, la fiebre había bajado debido al control del médico que llevaba su caso, había tenido complicaciones según este y había sido él quien había pensado que la había perdido cuando su corazón dejo de latir pero gracias a Dios estaba bien.

El sonido de las escaleras era lo único que se escuchaba en toda la casa - Mi chofer traera lo que la escuela te dara para que cuando llegues el lunes estes al corriente con los demás - asintió suavemente mientras aspiraba el aroma de la colonia del chico que la cargaba, olía a dulce, no demasiado pero si era dulce, en los brazos de Keigo se sentía bien pero extrañaba al chico gatuno, sentía la necesidad de buscarlo, quiza lo odiaba o quiza eran celos pero solo sabía que dolía - Keigo - lo llamo suavemente mientras este abría la puerta de su habitación para caminar hasta su cama.

- ¿Sucede algo? - pregunto este mientras la depositaba sobre la cama con suavidad, Sakuno se mordio un poco el labio porque no sabía como preguntar algo que simple y sencillamente le daba demasiada vergüenza - ¿C-Crees qué soy bonita? - el castaño abrio los ojos asombrado, claro que era bonita así que no entendía porque de pronto preguntaba cosas como esas, no había necesidad de siquiera dudar de lo hermosa que era, la cobriza quería preguntar, no es que no se sintiera segura de sí misma pero es que era culpa de Eiji ese sentimiento que tanto odiaba.

Ella no era insegura pero quiza por no ser tan bonita como esa chica él no la quería, quiza era eso o mejor dicho ella estaba segura de que era así, se mordio un poco más fuerte el labio, de verdad que odiaba sentirse así pero el chico gatuno le daba las suficientes razones como para dudar de su persona - Lo eres, ¿de dónde piensas que no eres bonita? - pregunto con calma el chico mientras tomaba asiento en su cama con una leve sonrisa pero antes de que ella contestara este coloco un dedo sobre sus labios sorprendiendola por completo.

Sakuno abrio los ojos ante el contacto de sus dedos sobre sus labios - No hagas eso, te lastimas - le susurro este y ella dejo de hacer presión para que sus labios dejaran de ser mordidos, el castaño sonrió conforme - N-No sé es solo que no me siento bonita últimamente - contesto a su pregunta causando una suave risa de parte de Keigo lo que la hizo hacer un mohín, no tenía que reirse de sus inseguridades, ya tenía suficiente con ellas - No tengo la menor idea de quien te hizo pensar lo contrario pero eres bonita, eres hermosa, no pienses lo contrario - aseguro este mientras besaba su frente.

- Gracias - agradecio mientras se acomodaba en la cama, Keigo se subio un poco más para abrazarla y cerrar los ojos, tenía que decirle algo que su padre le había ordenado pero no sabía como por eso tan solo necesitaba fuerzas y la mejor manera de obtenerlas era en los brazos de la cobriza, solo esperaba que ella no lo odiara como él ya hacía.


- ¿Cuánto tiempo? - pregunto Eiji con calma aunque su estado no lo demostraba, Ayumi tenía leucemia, estaba a punto de morir, y eso no era lo peor, lo peor es que ni siquiera tenía un familiar vivo, él ni siquiera había tomado la molestia de preguntarle sobre su familia, era la peor persona del mundo por jugar con los sentimientos de una persona que estaba a punto de morir, era una escoria en el mundo, ni siquiera sabía nada de ella que no fuera su nombre, más patán no podía ser en definitiva.

- Como mínimo dos semanas - contesto el médico con un semblante serio, Eiji apreto los puños, esto no podía estar pasando, se negaba a creer que estaba pasando, él amaba a Sakuno pero no podía verla en estos momentos porque Ayumi lo necesitaba como nunca nadie lo había necesitado, no pensaba alejarse de su lado en lo que le quedaba de vida aún si eso significara perder por completo a la cobriza, estaba preparado para ello, trato de calmarse aunque no podía - ¿Puedo verla? - pregunto y el médico asintió con la cabeza.

- Vamos - ambos se levantaron para salir del consultorio y caminar hacía la habitación de la chica, sin embargo, el chico se detuvo - Necesito hacer una llamada - el hombre asintió para que Eiji diera media vuelta tomando su celular con manos temblorosas, más que nunca necesitaba a Fuji, era la única persona que quería ver en estos momentos, necesitaba a su mejor amigo en estos momentos en los cuales se sentía la peor persona sobre la Tierra - ¿Bueno? - sentía unas tremendas ganas de llorar, de golpear algo, de gritar y maldecir.

- F-Fuji... - su voz no quería salir, no deseaba llorar pero le era imposible, se sujeto de la pared tratando de no caer en un pozo - ¿Eiji? ¿Qué sucede? ¿Etás bien? ¿Qué pasa? - su amigo sonaba alarmado, él no deseaba alarmar a nadie, era lo que menos deseaba pero es que quería un apoyo, quería sentir un abrazo en este momento - E-Ella... l-leucemia... h-hospital - ni siquiera era capaz de formar frases coherentes, su pecho dolía, su cabeza parecía querer explotar, la imágen de Sakuno acudio a su mente y el llanto ya no logro ser controlado.

Quería a Sakuno pero era necesario tomar distancia con ella, era necesario colocar límites por el bien de Ayumi - ¿Hospital? ¿Qué sucede Eiji? - pregunto su amigo más que alarmado, lágrimas caían de sus ojos, era demasiado injusto que alguien como ella muriera - H-Hospital c-central - quería golpear a alguien, quería gritar y despotricar contra toda persona que estuviera en su camino - Voy para allá - dicho esto su amigo colgó, Eiji sintió que alguien colocaba una mano sobre su hombro apretandolo ligeramente dandole un poco de apoyo.

- Ella necesita que estes bien, en cuanto termines de sacar todo entra - aconsejo el médico para dar media vuelta y marcharse, el chico solo se quedo allí incado frente a la pared mientras las lágrimas se deslizaban de sus mejillas, dolía demasiado, dolía porque había jugado con ella porque jamás la había amado aún cuando se lo decía pero en lo que le quedaba de vida iba a hacerla feliz así tuviera que olvidarse y colocar distancia con Sakuno.


- ¿Sucede algo? Te ves pensativo - comento la cobriza acariciando el cabello de Keigo que al parecer tenía demasiado sueño pero no quería dormir - Tengo que decirte algo y espero que no me odies - murmuro este tratando de sonreir aunque no fue capaz de hacerlo por completo, Sakuno se sento en la cama para mirarlo mejor, nada podría ser más mal que el saber que Eiji le había hecho el amor a otra mujer - Dilo - susurro con calma notando que este cerraba los ojos y apretaba ligeramente las sábanas, se notaba que tenía miedo.

- Mi padre quiere que anunciemos nuestro compromiso dentro de una semana en una fiesta que dara en la mansión - apreto un poco más los ojos, al parecer esperaba que lo golpeara o algo así pero no lo haría, ya nada podría salir más mal - Esta bien, aunque tendras que comprarme algo elegante - aseguro mientras se dejaba caer de nueva cuenta en la cama, elcastaño lo miraba como si hubiera dicho algo demente lo que le causo una suave risa que termino siento contagiada por Keigo quien también rió un poco.

- Gracias - agradecio este mientras se acercaba más a ella para abrazarla, Sakuno sonrió mientras lo apretaba más en la espalda, sabía que él más que nunca la necesitaba, no es que no quisiera contraer matrimonio con ella pero era necesario hacerlo, ambos lo sabían, quiza era una desventaja haber nacido en familias adineradas aunque la de ella ya no lo era tanto pero eso no importaba en ocasiones solo importaba el apellido como en ese caso, todo iba a estar bien o al menos eso pensaba pero antes que nada necesitaba ver a Eiji y decirle que lo amaba y que haría lo posible para estar juntos.

- ¿Puedo pedirte un favor? - pregunto ella y él asintió casi medio dormido - Lo que sea - aseguro este mientras tomaba aire, se sentía demasiado bien la cama de Sakuno, estaba calientita además de que el aroma de ella se impregnaba por completo en sus fosas nasales haciendo que el aroma se quedara por más tiempo del necesario y eso le gustaba demasiado en verdad - Busca a una persona por mí - Keigo asintió tomando su teléfono, no podía negarle nada después de que ella se fuera a comprometer con él, le debería mucho y una vida no alcanzaba para pagarle de eso estaba seguro.


Fuji entro como loco al hospital, choco con varias personas pero solo siguio corriendo, su amigo estaba mal, miles de preguntas invadían su mente, no deseaba pensar que algo malo le había sucedido a Eiji porque entonces si que se iba a matar, no sabía nada de Sakuno pero había escuchado rumores de que estaba enfermo lo que lo ponía mal porque no deseaba que nada malo le pasara a su ángel, doblo el pasillo buscando con la mirada a Eiji después de leer letreros de las áreas del hospital.

Solo recordaba de la conversación algo de leucemia por lo que nada más llegar y bajarse del taxi había corrido al área de enfermedades terminales, seguía buscando con la mirada a su amigo cuando se detuvo observando a un chico que estaba sentado en el suelo mientras lloraba, la gente que pasaba solo lo veía con lástima, no necesitaba asegurarse de si era su amigo no porque lo era, con paso calmado se acerco hasta donde este para colocarse en cuclillas, tenía los ojos rojos y lágrimas bajaban de sus mejillas.

Eiji al verlo se lanzo a sus brazos apretando su suéter con fuerza mientras dejaba que el llanto siguiera saliendo, no necesitaba preguntar si estaba bien o no o que pasaba, ninguna persona de su familia estaba mal como para estar en el hospital, Eiji estaba así por su novia, algo tenía la chica y no necesitaba preguntar si estaba en lo correcto, lo conocía demasiado bien como para saber la verdad - E-Ella... d-duele - con tranquilidad deslizo su mano por su espalda tratando de confortalo aunque bien sabía que de momento eso era más que imposible.

- Tranquilo - susurro mientras su amigo seguía llorando, Eiji era fuerte pero no a tanto grado, era demasiado sensible y conociendolo era capaz de querer estar cada día en el hospital, más que nunca lo necesitaba y no pensaba dejarlo solo, después arreglarían las cosas pero de momento su amigo quería estar a su lado y él no iba a negarselo, estaría ahí hasta que la chica muriera porque su amigo solo no iba a poder con ello.


- ¿Estás segura? - pregunto con calma Keigo dentro del auto, ella le había contado más o menos todo y algo le decía que en verdad estaba enamorada de Kikumaru pero no quería decirle si estaba o no en lo correcto - No tardo - contesto ella evadiendo su pregunta para salir del auto, el castaño tan solo suspiro viendo como ella caminaba con paso seguro, en momentos como estos agradecía tener auto propio porque de lo contrario su conductor se lo infarmaría a su padre y en verdad no deseaba problemas con este mucho menos con su faceta agresiva.

- Suerte - murmuro al aire mientras se recargaba en el asiento con calma, se sentía cansado después de todo lo que había sucedido con Sakuno pero a pesar de no haber dormido bien y mucho menos haber comido bien no podía irse así como así de su lado, ella más que nunca lo necesitaba y él tan solo quería estar a su lado, no la amaba pero era necesario que su matrimonio se llevara a cabo, la familia de Sakuno casi estaba en la quiebra y ella lo sabía así que de alguna manera eso hacía un poco más fáciles las cosas.

Sonrió levemente, a pesar de no amarla siempre la iba a cuidar de todo y de todos, no dejaría que nadie la lastimara, era su deber como su futuro esposo cuidar de ella y así debía ser, solo esperaba que Kikumaru no la lastimara porque si lo hacía él mismo se encargaría de medio matarlo con sus propias manos porque nadie iba a lastimar a la persona que más quería en el mundo.


No quería ver a Ayumi, aún no, quiza con un semblante mejor pero ahora no, la tarde había caído, casi no pasaba nadie por el área que se encontraba, Fuji ahbía ido por algo de comer a la cafetería así que solamente estaba él sentado en una de las bancas de espera, se sentía terriblemente mal, le era imposible afrontar esa situación, necesitaba demasiado apoyo, sus padres estaban enterados cuando los había llamado y habían dicho que llegarían después de organizar algunos papeles en China pues estaban de viaje debido a su trabajo.

Necesitaba a su familia pero también entendía que ellos tenían necesidades, sentía que quería llorar de nueva cuenta pero tomo aire, debía dejar de llorar si quería ver pronto a Ayumi pues estaba seguro de que ella más que nunca lo necesitaba y tenía que ser fuerte, demasiado fuerte solo por ella - ¿Eiji? - abrio los ojos cuando escucho ea voz, de inmediato alzo la vista y observo a Sakuno delante de su persona, no, esto no podía ser verdad, no deseaba hablar con ella, era momento de colocar la distancia pero tan solo de pensarlo provocaba que su corazón doliera.

- ¿Sucedio algo? ¿Tu familia esta bien? ¿T-Tu novia esta bien? - pregunto con calma y sintio unas tremendas ganas de abrazarla y decirle que más que nunca la necesitaba, que la quería y que la amaba pero no lo haría, Ayumi lo necesitaba más que nunca - No es tu asunto, vete - le señalo desviando la mirada, noto que ella negaba con la cabeza para inclinarse y acercar su mano pero antes de que lo tocara la aparto de un manotazo - E-Eiji... quiero hablar contigo... sobre nosotros - alzo la mirada observando que ella estaba dispuesta a aclarar su situación.

Quizo golpearse porque ella había elegido el momento menos indicado para hablar de esas cosas - No hay un nosotros, yo amo a Ayumi, ese es el punto final, vete, mi novia me necesita y no quiero que te me acerques en adelante, no me busques, no intentes nada porque no hay un nosotros, nunca lo va a ver, tienes que entenderlo, lo menos que necesito es lastimarte, vete, coloca una distancia entre nosotros y no busques razones - se levanto de su asiento para rodearla pero fue demasiado visible ver que ella estaba llorando mientras se mordía el labio y apretaba los puños.

- Mientes, ¡¿qué sucedio?!, ¡tu rogabas por esta oportunidad y estoy aquí porque quiero un futuro contigo aún si eso significa la ruina de mi familia y tú solo te vas!, ¡dime que sucede porque si te vas juro que en mi vida volvere a buscarte! - le grito molesta mientras lo sujetaba del brazo con la poca fuerza que le quedaba, Eiji se zafo de su agarre para mirarla con una expresión indiferente en el rostro - No quiero nada contigo Riuzaky, mi novia me necesita, si me disculpas - dicho esto comenzo con su camino con la cabeza en alto aunque por dentro quería morir.

Lo hacía por ambas, quiza Sakuno no lo iba a entender pero lo hacía por su bien porque quiza después de lo de Ayumi ni siquiera él sería capaz de abrirse por completo de nuevo y no deseaba lastimarla, no deseaba lastimar a la persona que más amaba en en el mundo, las cosas iban a estar bien o al menos lo iba a intentar, era por el bien de todos, Fuji lo miro de frente para dejar las cosas en una banca y abrazarla con cuidado y con calma, más que nunca necesitaría un hombro donde llorar.

Quiza mañana quisiera matarse por lo que acababa de hacer pero las palabras ya estaban dichas y contra eso no iba a poder nadie, las lágrimas siguieron saliendo con fuerza, se odiaba por lastimar así a Sakuno pero era más que necesario colocar distancia entre ambos, después de todo ella se iba a comprometer con Atobe Keigo, ella no lo perdonaría y por primera vez en su vida Eiji pidio que de verdad ella no lo perdonara porque solo la iba a lastimar más porque simple y sencillamente él no se iba a recuperar tan pronto de Ayumi, le iba a llevar tiempo y no quería que Sakuno cargara con eso, las cosas así eran mejor, al menos eso quería creer.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los reviews.