N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Capítulo 14: Muerto (a) En Vida
Eiji se dejo caer sobre una banca cuando sintio que Fuji colocaba una bebida delante de él, alzo la mirada y sonrió levemente para tomarla con sus manos - ¿Estas seguro? - pregunto porque había escuchado la conversación, le sorprendía que más personas no lo hicieran pero estaba bien porque eso solo los iba a lastimar más - Si - contesto en un susurro mientras cerraba los ojos y se recargaba en su amigo quien tan solo coloco una mano sobre su pierna para sonreirle y tratar de confortarlo, era lo único que podía hacer por el momento.
- Estoy aquí - aseguro y el chico gato tan solo asintió con la cabeza mientras tomaba aire, era momento de verla, no podía postergarlo para siempre así que debía tomar valor en ese momento y caminar a la habitación de Ayumi que seguro lo esperaba - Debo verla - el ojiazul asintió con la cabeza para verlo colocarse de pie, tomar aire y caminar con un poco de miedo pero con decisión hacía la habitación de su novia, una vez la puerta estuvo cerrada se levanto para caminar a la ventana y bajar la vista en busca de Sakuno.
De inmediato la reconocio, ella salía corriendo para lanzarse a los brazos de alguien, su pequeña princesa estaba lastimada y si quería que sonriera de nueva cuenta debía darse prisa y buscar la oportunidad de que esos dos estuvieran juntos de lo contrario ni siquiera el mismo Cupido podría hacer que quedaran juntos después de todo lo que estaba sucediendo, debía actuar cuanto antes por que de lo contrario en verdad que tanto Eiji como ella se odiarían, sabía que su amigo lo hacía por su bien pero también sabía que él se estaba lastimado y le dolía verlo así.
Ambos eran personas importantes para él y de verdad quería verlos felices por lo que cuanto antes debía de actuar para juntarlos o de lo contrario terminarían separados y de alguna manera sabía que eso solo los mataría.
Sakuno salio corriendo del hospital para ver a Keigo apoyado en el auto, este al verla abrio los ojos asombrada por verla de esa manera, con las lágrimas saliendo de sus ojos mientras hipaba, de inmediato se lanzo a sus brazos llorando más que nunca, sintio que este pasaba una mano por su espalda mientras la abrazaba fuertemente, ella de verdad necesitaba más que nunca un abrazo, lo necesitaba de verdad porque Eiji la había lastimado en serio, acababa de tener un ataque respiratorio que casi le costaba la vida y había ido donde él para nada.
Coloco su mejilla sobre el pecho de Atobe quien aumento la intensidad del abrazo - Todo estara bien - aseguro este en un suave murmullo y ella nego con la cabeza, nada iba a estar bien y ella lo sabía, no entendía porque Eiji estaba en el hospital, quiza por eso la había alejado pero es que sonaba demasiado convicente que la hacía dudar, era más que claro que en verdad él no la quería, un sollozo escapo de sus labios y se sujeto de las caderas del castaño para no caer, su pecho dolía demasiado tanto que costaba respirar.
Eiji la miro sentada en la cama con una sonrisa, con la sonrisa de siempre, esa sonrisa que siempre le dirigía a él, una tierna, llena de amor y que él había ignorado porque solo la estaba usando para olvidar a la cobriza, era una mala persona en verdad - Siento esto - se disculpo ella y nego de inmediato, no era su culpa el estar enferma, no era culpa de nadie o quiza si del destino - ¿Por qué no me dijiste nada? Ni siquiera sabía que tus padres estaban muertos - hablo en un tono pausado porque no estaba enojado en lo absoluto.
- No quería que estuvieras conmigo por lástima - contesto ella bajando la mirada y él quería golpearse con la pared, quiza no había estado con ella por lástima pero si por un tipo de venganza lo cual lo hacía sentirse más que mala persona - Soy tu novio, merecía saber la verdad - camino con pasos calmados a donde ella se encontraba, esta al verlo acercarse se aparto un poco y termino recostada sobre la pequeña cama para que él se recostara a su lado, él así lo hizo, se sentía demasiado calmado el ambiente y ella tenía que estar así, en total calma por lo que no lo arruinaría.
- Lo siento - se disculpo en verdad con una sonrisa y él tan solo acaricio su mejilla con suavidad - No pasa nada, debes dormir - hablo seriamente cuando noto que estaba un poco más delgada, al parecer ni siquiera se había dado cuenta de ello, mucho menos cuando habían tenido intimidad, no entendía porque no lo había notado, se culpo por ser tan tonto pero cuando ella lo beso suavemente lo saco de sus pensamientos por lo que solo le sonrió con calma - ¿Estaras aquí cuando despierte? - pregunto ella cerrando los ojos.
- Lo prometo, estare aquí - aseguro besando su frente y ella tan solo asintió para acomodarse en su pecho, se notaba que estaba demasiado cansada así que lo mejor era no incomodarlo, lo mejor era estar a su lado ahora que más lo necesitaba.
Era viernes en la noche, Sakuno se encontraba recostada en la cama con los ojos hinchados, Keigo estaba preparando la cena, sabía que no debía preocuparse porque después de todo este sabía usar muy bien la cocina, los edredones no le daban calor en lo absoluto, las palabras de Eiji seguían repitiendose en su mente una y otra vez, diciendo que no había un nosotros y todas esas cosas que le habían dolido, tomo aire y se llevo una mano a la mejilla derecha, las lágrimas seguían saliendo, se sentía horrible.
La puerta se abrio y observo al castaño con una bandeja, desde donde se encontraab se observaba la cena, se sentía como muerta en vida, extrañaba los brazos calidos de Eiji, claro que no habían tenido nada pero ese beso, ese beso había hecho que sus sentidos se dispararan en todos los sentidos y ahora no había nada de nada entre ellos, era más que claro que él no la amaba y ni siquiera la había amado porque no había tomado la oportunidad que le estaba dando, ni siquiera la había visto como Sakuno sino como una persona más.
- Tienes que cenar algo - señalo Atobe con calma y ella nego con la cabeza dando media vuelta para darle la espalda pero este tan solo dejo la bandeja en la mesa para rodear la cama con calma y colocarse frente a ella - Sakuno - la llamo pero ella tan solo cerro fuertemente los ojos, no le apetecía nada de comida en lo absoluto y hablaba en serio, lo único que quería hacer era comer, ni siquiera podía mirar a la cara a Keigo porque era como decirle que lloraba por alguien a quien en verdad había aprendido a amar y ahora no había nada de nada entre ellos.
- No quiero - hablo seriamente pero este tan solo la descubrio para que se levantara y logro su objetivo por completo - Vamos, tienes que cenar - abrio los ojos y lo observo demasiado preocupado por ella así que suspiro tomando asiento en la cama - De acuerdo - de inmediato el castaño camino por la bandeja de comida para colocarla sobre sus piernas, con cuidado Sakuno la acomodo para comenzar a cenar en silencio, Atobe miro su reloj lo que llamo la atención de ella - ¿Tienes algo que hacer? - pregunto con calma ladeando un poco la cabeza.
- Cena con unos accionistas - contesto a su pregunta con un gesto cansado, para ser jóven era considerado como el heredero de la empresa de su padre por lo que su tío le enseñaba cosas los fines de semana y también algunos viernes - Deberías irte entonces, no te preocupes por mí - hablo seriamente y él la miro con una sonrisa ladeada asintiendo con la cabeza, no la dejaría así pero de verdad tenía que irse si no quería meter en problemas a su tío con el maldito de su padre, no es que le gustaran las cenas con gente mayor pero era necesario.
- Volvere mañana en la mañana - hablo para levantarse de su asiento y besar su frente con suavidad, después tomo su cartera y volteo a verla por última vez - Hablo muy en serio, cena bien - dicho esto camino hacía la puerta para cerrarla con suavidad, se concentro en sus pasos hasta dar con que había cerrado la puerta principal, no dejaría que se preocupara más por ella así que continuo con la cena, lo menos que necesitaba era morir por culpa de las palabras de Eiji, claro que dolía pero saldría de ello con todo, al menos eso pensaba.
Eiji abrio los ojos con calma y observo a Ayumi durmiendo con calma, su respiración era calmada, como si ni siquiera estuviera respirando, se levanto con calma de la cama pues su estómago pedía algo de comida, volvería lo más rápido que pudiera por lo que con pasos calmados salio de la habitación observando a Eiji recostado en dos bancas de la sala de espera, en verdad que su amigo era único, incluso lo había esperado, camino donde él con paso calmado para moverlo levemente pues lo mejor era que se fuera a casa.
- Fuji - lo llamo suavemente y este se levanto de un salto mirando en todas direcciones, al parecer había pensado que lo estaban corriendo o algo así - ¿Sucedio algo malo? - pregunto de inmediato mientras tomaba asiento correctamente, Eiji tan solo sonrió un poco y nego con la cabeza - Ve a casa, yo me quedare con ella - aseguro y su amigo ojiazul se levanto de un salto colocandose su suéter, su cabello estaba un poco desacomodado pero eso no le importaba en lo absoluto - ¿Seguro? - pregunto seriamente y asintió.
- Si, ahora mismo cenare algo y volvere, gracias por todo - se sentía en verdad agradecido porque después de todo lo malo que le había dicho ni siquiera merecía haberle hablado - Volvere mañana en la mañana - aseguro su amigo jalandolo de la mano para abrazarlo con fuerza, su amigo estaba más que necesitado por un abrazo - Gracias - agradecio de nueva cuenta tomando fuerza porque en verdad que se sentía mal por todo lo malo que le había dicho a su mejor amigo, muchas personas pensaban que su mejor amigo era Oishi.
No, no era él, claro que habían pasado muchas cosas juntos, jugaban juntos al tenis pero la persona a la que más confianza le tenía era a Fuji - Cena algo bien - le dijo este mientras lo abrazaba por última vez para despedirse con la mano y comenzar a caminar, Eiji tan solo se sento en el asiento con calma llevandose las manos al rostro, se sentía cansado en su totalidad, lo único que deseaba en esos momentos era escuchar la voz de Sakuno, que ella le dijera que todo iba a estar bien pero eso no iba a poder ser.
Ella seguramente lo odiaba por lo que le había dicho, incluso él mismo se odiaba, se sentía muerto en vida y tan solo hace unas horas que la había dejado ir para siempre, no quería ni imaginar como sería de ahora en adelante, el solo pensamiento le dolía demasiado, lo único que necesitaba era verla de nueva cuenta y besarla por última vez pero era más que obvio que nada estaba saliendo como pensaba, como pensaba que sería porque la enfermedad de Ayumi había camabiado por completo su vida.
Tomo aire con calma, ni siquiera podía respirar bien, nada estaba saliendo como él deseaba que saliera, estaba perdiendo a una chica buena y había perdido por completo a la mujer que amaba, solo quería decirle que se sentía muerto en vida porque se estaba dando cuenta de que ella jamás lo perdonaría, se estaba dando cuenta de que ella era como el aire para respirar pero ahora no tenía ese aire y no respiraba bien, sentía que la vida se le iba con solo pensar que sería de alguien más, se sentía muerto en vida con solo pensar que lo odiaba.
Se sentía muerto en vida con solo pensar que alguien más la besaría, que alguien más la abrazaría, que alguien más la desposaría, dolía demasiado pero la decisión estaba tomada así que no podía hacer más, tenía que cenar y volver de prisa con Ayumi antes de que ella despertara, después de todo una promesa era una promesa.
Dejo la bandeja en la cocina y regreso sobre sus pasos, solo quería descansar un poco, lo único que deseaba era dormir, se sentía muerta en vida al pensar que quiza alguien valioso para él se estaba muriendo en el hospital, ella quería estar a su lado tratando de consolarlo pero él no se lo había permitido, tan solo la había lastimado, era consciente de que ella en su momento también lo había lastimado pero era demasiado feo que ahora él fuera quien le hiciera daño cuando ella le había dado una oportunidad.
Se dejo caer en la cama con calma, le dolía demasiado la cabeza, las lágrimas salieron de nueva cuenta y no las detuvo, tan solo se giro para abrazar uno de los tantos peluches que se encontraban cerca y lloro, lloro como jamás lo había hecho, no había pasado ni siquiera un día y ya se estaba muriendo, se sentía muerta en vida tan solo con pensar que él no la amaba, que ya no sentía nada por ella, que quiza en verdad amaba a su novia porque después de todo habían tenido intimidad, se estaba volviendo loca en buscar una opción para no creer en sus palabras.
Ella iba a contraer matrimonio con Atobe, anunciarían su compromiso y justo cuando penso que podía haber una opción él le decía que no, que ni siquiera había un nosotros, no podía darle vueltas y vueltas al asunto porque ni siquiera sabía que pasaba en concreto, lo mejor era dejar a Eiji con su novia, lo mejor era seguir con Atobe y tratar de tener una vida con él porque después de todo era y sería la persona con la que compartiría su vida quisiera o no, lo mejor era dejar de sentirse muerta en vida y continuar con su vida aunque eso significara dejar atrás a Eiji.
Abrio la puerta de la habitación de Ayumi y la observo aún recostada pero ya despierta, le sonrió un poco para acercarse - ¿Te sientes cansado? - pregunto ella y nego de inmediato, no le apetecía hacerla sentirse culpable cuando ella no tenía la culpa de nada en lo absoluto - Solo fui a cenar un poco - contesto sentandose en la cama con cuidado, la castaña se recosto en su pecho con suavidad, lo único que quería era hacerla sentir bien y si el que la abrazara la hacía sentir mejor pues no pondría resistencia aunque era más que obvio que le gustaba pensar que era Sakuno en vez de Ayumi.
- ¿Cuánto tiempo vivere? - pregunto en un susurro y a él se le helo la piel por esa pregunta, no sabía que decirle pero también sabía que no podía mentirle, eso no iba con él, lo mejor era decirle la verdad porque tarde o temprano se iba a enterar - El médico dice que quiza un mes, ¿por qué nunca me dijiste que tenías leucemia? - pregunto con calma aunque su tono de voz era un tanto severo, la castaña tan solo apreto el agarre de su suéter cerrando los ojos - Tenía miedo de que por eso no me amaras como yo lo hago contigo, porque yo te amo en verdad - contesto ella y Eiji tan solo llevo una de sus manos a su espalda acariciandola suavemente.
Quería a Ayumi pero no la amaba, no podía amarla porque su corazón ya le pertenecía a alguien - Ayumi yo te amo en verdad - aseguro aunque no fuera del todo cierto, la chica lo miro y lo beso suavemente en los labios, al parecer ella era feliz y así estaba bien - ¿Puedes hacerme una promesa? - pregunto ella separandose un poco de su regazo y él tan solo asintió con la cabeza, lo único que deseaba era que ella fuera feliz en sus ultimos días - Promete que no habra nadie después de mi... por lo menos promete que no habra nadie durante un año - los ojos de Eiji se abrieron demasiado por esa promesa.
No es que no pudiera cumplirla es que no deseaba hacerlo, él de verdad quería superar su muerte y ser feliz con Sakuno si para ese entonces ella no estaba con alguien pero Ayumi no se lo estaba poniendo demasiado fácil - Lo prometo - aseguro besando su frente, lo haría así tuviera que poner su felicidad a un lado, lo mínimo que le debía después de usarla para olvidar a Sakuno era cumplir esa promesa, lo haría en verdad.
Sakuno se removio en la cama sintiendose mal de nueva cuenta, no había parado de llorar en lo que iba de noche, se sentía mal por todo lo que estaba pasando, una parte de ella quería continuar y dejar atrás a Eiji peor otra parte se aferraba a este aunque no quisiera, no sabía si era cariño u otro sentimiento, claro que sabía que lo amaba porque dolía y según ella cuanto más amabas más dolía pues entonces ella estaba completamente enamorada de Kikumaru porque de verdad que dolía el pecho, tanto que costaba respirar.
Se sento en la cama y se abrazo a sus rodillas, no entendía porque era que él no había tomado la oportunidad, era en ese momento cuando más se arrepentía de no haber estado con él antes pero es que sus padres y su empresa la necesitaban, pensaba dentro de su persona que ella iba a ser feliz, que iba a costar pero que iba a ser feliz y ahora todo resultaba contrario, no podía hacer nada porque nada estaba saliendo como quería, primero de verdad pensaba que iba a ser feliz aunque costara demasiado y ahora no había nada.
Eiji no la amaba, ni siquiera sabía si todavía la quería, se abrazo a sus rodillas apretando con fuerza los edredones y más lágrimas resbalaron de sus mejillas, era imposible el controlarlas, dolía demasiado, quería gritar y decirle que lo odiaba, que lo quería, que lo amaba y que era un tonto por no decirle la verdad, tal vez más adelante sería demasiado tarde y no habría una oportunidad de estar juntos, ella tenía la oportunidad de levantarse e ir al hospital, decirle todo lo que estaba sintiendo pero no podía porque no quería arruinar más las cosas.
Claro que podía levantarse e ir y decirle que lo necesitaba, podía pero tenía que dejarlo ir como él ya lo había hecho, aunque doliera tenía que levantarse y seguir adelante, tenía que dejar de sentirse muerta en vida para poder continuar, eso era lo que tenía que hacer quisiera o no, tenía que seguir cuanto antes, no podía darse el lujo de seguir sufriendo por alguien que no decía la verdad, por alguien que seguramente no sentía lo mismo que ella, después de todo él había tenido intimidad con su novia.
Era momento de dejarlo atrás por mucho que pesara... era momento de comprarse un gato para recordarlo y olvidarlo por completo.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
