N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Capítulo 15: Felicidad
Domingo en la mañana, lo menos que necesitaba era levantarse, en serio, lo único que deseaba era dormir y dormir, la cabeza le dolía, no había parado de llorar durante toda la noche, no quería a nada ni nadie cerca, dio vueltas en la cama de nueva cuenta, tenía deberes escolares pero poco le importaba, lo único que deseaba era que dejara de dolor, su pecho dolía demasiado porque Eiji no estaba a su lado, lo quería tener cerca, lo deseaba más que a nada en el mundo pero él simplemente le había dicho que no la amaba, que no había un nosotros.
Se sentía demasiado cansada, lo único que deseaba era despertar de un sueño porque estaba segura de que era un sueño, suspiro de nueva cuenta, tenía que seguir adelante pero decirlo era más fácil que hacerlo, ella no deseaba seguir adelante, su felicidad estaba al lado del chico gato, sin embargo, este había dejado muy en claro que no quería nada con ella, ni siquiera mirarla, si él tan solo le dijera las cosas como eran, lo que estaba sucediendo estaba segura de que juntos podrían pero no lo hacía y eso dolía.
Escucho algunos pasos subiendo las escaleras y fue cuando maldijo el haberle dado una llave de su casa a Keigo, no deseaba salir de nueva cuenta de la cama aunque no era un opción puesto que en verdad tenía que terminar la escuela, anunciar su compromiso con el castaño, quiza era que tuviera que dejar de lado a Kikumaru para seguir porque tenía demasiadas cosas que hacer y al mismo tiempo nada, la puerta de su habitación se abrio y diviso al castaño que solo la veía y negaba con la cabeza.
Dio media vuelta sobre la cama dandole la espalda, no quería hablar con nadie y ese era un mensaje demasiado claro - Tienes que levantarte - hablo él y ella no dijo nada, sintio que este caminaba donde ella para descubrirla de los edredones alejandola de los mismos, su mirada era de total seriedad y demasiada furia, no lo había visto así - No quiero - le gruño molesta mientras trataba de jalar de nueva cuenta los edredones recibiendo un manotazo de parte de Keigo que la miraba de verdad como si quisiera matarla.
- No tengo la menor idea de que demonios sucedio en el hospital pero si tengo la idea de que te levantes de la cama, dejes de llorar, hagas los deberes escolares y salgas conmigo a las cuatro de la tarde porque mi tío nos ha citado - aseguro este y ella abrio los ojos asombrada, el tío de Atobe quería verlos, eso no era bueno y ella francamente no tenia el valor suficiente como para verlo, no deseaba verlo, decían que era intimidante, suspiro para negar con la cabeza y tratar de jalar los edredones de nueva cuenta pero desistio ante la mirada de muerte del castaño.
- No quiero, no puedo... esta situación me sobrepasa - le aseguro bajando la mirada, escucho un enorme suspiro de parte de su prometido que camino hasta el lado de la cama donde se encontraba, la tomo del mentón con suavidad y le sonrió un poco, ella no podía devolverle la sonrisa, ni siquiera para eso tenía fuerzas, es que simple y sencillamente Eiji le afectaba demasiado porque era importante para su persona - No te pido que me digas que sucedio porque se que no me tienes la suficiente confianza pero si te pido que me tomes de la mano y obtengas fuerza de mí porque te necesito - le aseguro él y ella abrio los ojos asombrada.
No esperaba que su prometido dijera cosas como esas, por lo general le hubiera exigido que le dijera que demonios sucedía y lo más probable es que le hubiera ido a romper la cara al chico gato pero parecía... diferente, no sabía si estar asustada o sonreirle por lo que acababa de decir, le sonrió un poco para abrazarla con suavidad, el castaño la rodeo de inmediato acariciando su espalda - Gracias - le agradecio en el oído y este tan solo solto una suave risa, hace mucho que no lo escuchaba reir de manera franca.
- Quiero verte sonreir, se que me porte como todo un imbécil cuando te dije que fueras mi prometida, quiza el que mi padre me haya amenazado técnicamente no me justifique pero quiero... ser tu felicidad Sakuno - le aseguro cuando la separo levemente de su cuerpo, ella tan solo le sonrió para besar su mejilla y asentir con la cabeza - Hay que intentarlo - pidio en un suave susurro, ni ella misma sabía que estaba haciendo porque se suponía que quería y amaba al chico gato pero él le había dado suficientes razones para dejarlo ir, quiza era el momento indicado de comenzar de nuevo.
- Gracias ahora hay que darnos prisa para ver a mi tío, es a las cuatro en su casa - asintió no tan convencida para tomar su mano y salir de su habitación, mientras bajaban las escaleras lo miro de reojo, se veía diferente, tenía un aura diferente pero no quería indagar sobre ello al menos no por el momento, entraron a la sala donde reposaban las cosas de estudio - Hare mis deberes, ¿qué haras tú? - pregunto mientras soltaba su mano para tomar asiento en uno de los sillones observando que él tomaba una mochila.
- No termine todos ayer así que... - no termino la frase porque era obvio que haría lo mismo que ella, no le apetecía desayunar así que decidio enfrascarse en los deberes escolares alejando a Eiji de su cabeza, era momento de dejarlo atrás porque él mismo ya lo había hecho.
Eiji la miro dormir, había sido una noche demasiado complicada, no entendía aún muy bien la situación pero Ayumi se había sentido mal durante la noche, había vomitado todo lo que había comido durante la tarde, los doctores lo sacaron de la habitación para revisarla, ahora ella dormía profundamente, el médico le había dejado muy en claro que fuera donde él para explicar la situación pero no tenía el valor, este había desaparecido por completo durante la noche, estaba asustado y tenía demasiado miedo, solo la quería a ella.
Alguien toco suavemente a la puerta por lo que volteo observando a Fuji que le sonreía levemente, le hizo una seña para que saliera por lo que se levanto de su asiento sin hacer demasiado ruido, salio a paso sigiloso de ahí y antes de que su amigo le dijera algo solo se lanzo a sus brazos sacando el llanto que pugnaba por salir, se aferro a su espalda como si su vida dependiera de eso, no podía, no podía más, ni siquiera llevaba dos días y ya sentía que se iba a morir con tan solo verla tratando de respirar.
Era demasiado para enfrentarlo solo, entendía que sus padres trabajaran pero un día, solo pedía un día del consuelo de su madre pero no, ellos ni siquiera respondían sus llamadas, de no ser por Fuji lo más seguro es que ya se hubiera lanzado de una ventana, solo quería que dejara de dolor, la quería hacer feliz, rezaba para que Dios le diera más vida y entonces él mismo sacrificando su dolor la haría feliz, solo le daría felicidad pero no quería que lo dejara, no iba a poder con ello, no iba a poder.
- L-La extraño - murmuro a punto de derrumbarse por completo, su amigo el ojiazul tan solo paso una mano por su espalda buscando su calma, entendía que necesitara a Sakuno, quiza era egoísta pero la necesitaba a pesar de haber sido él mismo quien hubiera dicho que no la quería cerca, que no había un nosotros, solo la quería un poco más después de eso simplemente podría seguir, solo la quería besar una vez más y podría entonces solo enfocarse en Ayumi, ella lo necesitaba pero él necesitaba a la cobriza más que nunca.
Atobe empezo a guardar sus cosas, eran las dos de la tarde por lo que aún faltaba tiempo, por fin había terminado la montaña de deberes, ahora si estaba al día con todo - Ire a terminar unas cosas que tengo que entregarle a mi tío y volvere por ti a las tres y media, date prisa hermosa - le beso las comisuras de los labios y salio de allí lo más rápido posible, Sakuno suspiro, ella no quería ir pero no tenía opción porque después de todo era la prometida de Atobe, era más que claro que de ahora en adelante haría cosas que no quería hacer.
Suspiro cuando el timbre sonó, se le hacía raro porque no esperaba a nadie pero seguramente era el castaño diciendo que se le había olvidado algo así que dejo de nueva cuenta las cosas en la mesa de centro para caminar a paso calmado, lo raro de Atobe era que no estaba tocando el timbre como loco para que le abriera lo más pronto posible, giro la perilla y cerro los ojos - ¿Qué se te... - la pregunta se trabo en su garganta, nada salía de la misma, no era su prometido ni nadie que esperara... era Fuji quien solo le sonreía.
- Hola - saludo con la mano este y ella no supo que contestar, jamás en su vida había pensado que este la visitaría, es más apostaba a que ni siquiera sabía donde estaba su casa, era una verdadera sorpresa - H-Hola sempai - contesto tratando de que su voz sonara normal aunque era demasiado complicado porque estaba muy nerviosa - ¿Puedo pasar? - pregunto este y ella asintió con la cabeza haciendose a un lado para darle espacio al ojiazul que entro aún con la sonrisa, ella tenía miedo, en verdad miedo.
No deseaba más pretendientes, ya tenía los suficientes por el momento y uno de ellos le había roto el corazón en mil pedazos así que lo menos que deseaba en esos momentos era llorar de nueva cuenta o enamorarse porque se había prometido que iba a buscar su felicidad con Atobe y el que otro chico la rodeara no iba con sus planes en definitiva - ¿Qué lo trae por aquí sempai? - le sostuvo la mirada y este tan solo cerro los ojos mientras ladeaba la cabeza, aún le sonreía y algo le decía que esa sonrisa no era buena señal.
- Quisiera hablar contigo de... Eiji - la cobriza abrio los ojos asombrada, eso si que no, esa era la persona de la que menos deseaba hablar en esos momentos, no, se negaba rotundamente ahora - Con todo el respeto no deseo hablar de ello con usted, sin sonar grosera, sin embargo, si es todo por lo que esta en mi casa le pido que se retire, tengo una cita - señalo sonando de lo más normal, entonces los ojos de Fuji se abrieron para observarla fijamente y Sakuno sintio que quería salir corriendo y esconderse bajo la cama.
- No creo que Atobe sea un buen partido - comento este como si nada y ella tan solo encarno una ceja, él no lo conocía, no tenía ningun derecho para hablar de ello - Solo vayase, no deseo que hable mal de mis conocidos - ataco molesta señalando su puerta, quiza estaba siendo grosera pero poco le importaba, su cortesía ya se había ido cuando él dijo que hablarían sobre el chico gato - Es necesario que hable contigo... Eiji te necesita - le señalo como si fuera lo más obvio del mundo, Sakuno se tenso ligeramente cuando escucho eso.
¿Qué la necesita? Si claro como no y los patos volaban, ella no pensaba ir donde él porque él mismo le había dejado muy en claro las cosas con ese tono frío y mordaz, estaba tratando de superarlo, se lo había dicho a Atobe, no pensaba caer en esos juegos, no de nuevo, se iba a comprar un gato y hasta ahí, no más - Lo siento pero no tengo el tiempo, le pido se retire - le pidio lo más amablemente posible al ojiazul que suspiro de frustración, esperaba que le gritara por como se estaba comportando pero tan solo sonrió, eso si que la descoloco por completo.
- Solo ve donde él, Eiji es demasiado tonto como para pedirte ayuda, si de verdad lo quieres ve con él, voy ahora mismo... vamos - Fuji dio un paso hacía adelante intentando tomarla de la mano pero ella nego con la cabeza, ¡claro que lo amaba!, pero era eso justo por lo que no quería ir, él no sentía lo mismo que ella y se había encargado de hacerselo saber no de una manera muy bonita porque primero había tenido intimidad con esa chica, ella no iba a tolerar ser la segunda novia de alguien, tenía su orgullo.
- No pienso ir, he sido más que clara en ese asunto - señalo subiendo el tono, estaba harta de ese tema, si Eiji de verdad la necesitaba no estaba del mal buscarla pero no porque el señor tenía orgullo, pues que se quedara con su orgullo y punto, quiza era como el ojiazul le estaba diciendo que él no iba a venir donde ella porque era tonto pues bien que no viniera, ella ya lo había ido a buscar una vez y él le había dicho que no, esas palabras le habían dolido pero el chico gato ni siquiera había demostrado otra emoción.
- ¡¿Por qué son demasiado tontos?! ¡Lo dos se quieren, entonces dejen de actuar así! - le grito molesta y ella tan solo se contuvo para no contestarle - El asunto es entre él y yo, yo no pienso ir donde él, no tengo porque así que es hora de que se vaya, se lo pido de la manera más amable - señalo de nueva cuenta su puerta y el ojiazul tan solo la miro por última vez antes de salir, sin embargo, sintio su mirada en su espalda, la estaba observando fijamente - Solo espero que cuando te des cuenta de tu error no sea demasiado tarde - señalo este y ella tan solo solto una suave risa.
Se dio media vuelta observando a su sempai con una ceja encarnada y una sonrisa de furia en los labios - ¿Qué no sea demasiado tarde? ¿En seri? Yo no fui quien dijo que no había un nosotros, no fui yo quien dijo que su novia lo necesitaba más que nunca, no fui yo quien le rompio el corazón, no fui yo quien uso un tono mordaz y frío cuando le estaba pidiendo una oportunidad, usted no tiene ni idea de lo que yo sufrí, él no me necesita porque si lo hiciera vendría aquí y no lo mandaría a usted, si tanto me desea en su vida que venga y me lo diga, a diferencia de él yo continuare porque él me dejo más que claro que no quería nada conmigo, pues bien estoy intentando buscar mi felicidad y mi felicidad en este momento es Atobe - le señalo molesta mientras lo tomaba del brazo para sacarlo de su casda, no podía más, se estaba ahogando.
Una vez cerro la puerta corrio hacía su habitación, no pensaba llorar de nueva cuenta, ella tenía orgullo, dejaría de llorar por alguien que no merecía la pena, eso iba a hacer.
Fuji dio un suspiro grande, es que no entendía a su hermana, dio media vuelta y entonces abrio los ojos asombrado - Eiji - murmuro aún anonadado de que su amigo estuviera en la casa de Sakuno, este le sonrió para pasar, toco el timbre y se escucharon algunos pasos demasiado apresurados - Y-Yo... - trato de decirle algo pero este tan solo le sonrió negando con la cabeza, la puerta se abrio así que dio media vuelta y Sakuno lo vio asombrada, al parecer no esperaba que la visitara, noto que ella quería gritarle pero antes de eso aparto su muñeca de la puerta para entrar como un torbellino y cerrarla con suavidad.
El ojiazul no sabía que hacer, Dios la curiosidad lo mataba pero no era momento de eso por lo que dio pasos hacía atrás, lo mejor era dejarlos solos, esperaría a su amigo porque algo le decía que no se iba a llevar una sorpresa grata, solo esperaba que Atobe no llegara pronto porque entonces si que estarían en problemas y no le apetecía tener un altercado con el capitán del Hiotey.
Sakuno seguía sin creer que el chico gato estuviera delante de ella, se veía demacrado, como si no hubiera dormido bien, entonces Fuji tenía razón cuando le había dicho que la necesitaba, se mordio ligeramente el labio porque lo único que deseba hacer era perdonarlo y abrazarlo pero no, no podía ser, antes muerta que rebajarse de nueva cuenta ante él, ella tenía orgullo por si no lo sabía - Fuera de mi casa, no lo he invitado a entrar - señalo molesta tratando de dar media vuelta pero antes de ello este la sujeto por la mano apretandola un poco.
- Un año, solo un año - pidio él en un susurro, ella ni siquiera entendia de que demonios estaba hablando, era demasiado contradictorio, ella se casaría en menos de un año, ni siquiera sabía porque le estaba pidiendo tiempo - No entiendo - señalo dandose cuenta de que se estaba dejando llevar ortra vez, es que el solo verlo le afectaba demasiado - Solo dame un año... ella me necesita, ni siquiera se si en un año la superare pero es una promesa - le pidio de nueva cuenta, entonces exploto, ya no podía más.
- ¡Vete! ¡¿Un año?! ¡¿Para qué?! ¡Ni siquiera me dices la verdad, estoy harta, vete, fuiste tú quien dijo que no había un nosotros, pues bien, no lo hay! ¡Deja de hacerme daño y vete de mi casa, a diferencia de ti yo estoy tratando de buscar mi felicidad! ¡Atobe sera mi felicidad, luchare por él... lo amar... - no termino la frase cuando sintio un golpe en la pared, ni siquiera se había dado cuenta de que Eiji la estaba acorralando por completo, se asusto pero bien sabía que él no le iba a hacer daño, lucho porque las lágrimas no saliera, no quería más humillaciones.
- No lo digas... no digas que lo vas a amar, te pido un año - susurro sobre sus labios y antes de besarla recibio un golpe en el abdomen cortesía de la rodilla de ella, estaba furiosa por lo visto - ¡Fuera de mi casa! Deja de ser egoísta, si la quieres quedate con ella pero dejame en paz... ¡dejame buscar mi felicidad que tú ya no lo eres! - le grito agitada mientras las lágrimas salían, él la miro asombrado y dolido por sus palabras, era el momento definitivo de su relación si es que alguna vez tuvieron uno, aunque lo dudaba, al menos de parte de él.
- Se feliz Sakuno - le dijo él dando media vuelta para salir tropezando de la casa, cuando la puerta se cerro ella cayo al suelo llorando, el llanto era incontrolable, si era lo que quería entonces... ¿porque dolía?, fácil... porque Eiji era su felicidad.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
