N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 16: Accidente

Sakuno limpio sus lágrimas después de varios minutos, su cuerpo no respondía del todo, aún estaba temblando lo cual no era en lo absoluto bueno porque Keigo no tardaba en llegar y ella ni siquiera arreglada estaba, debía darse prisa si no quería que este se preocupara más por ella, no deseaba verlo mal por su culpa, como pudo se levanto de donde se encontraba y camino con dirección a las escaleras peros sintio un leve mareo, no podía seguir así, Eiji ni siquiera le decía la verdad, no entendía a que le tenía miedo.

Era más que claro que ella no lo iba a dejar cuando supiera sus razones, si ella misma había ido a pedirle otra oportunidad y ahora venía diciendo que le diera un año y quien sabe que cosas más, pues no, ella no era plato de segunda mesa, no más, se había prometido a sí misma que no iba a llorar de nueva cuenta por él y aquí estaba llorando de nueva cuenta, eso no era aceptable, se limpio por completo las lágrimas y corrio hacía su habitación, cerro la puerta y camino con paso rápido a la ducha, no deseaba que Keigo se molestara.

Abrio la llave de la ducha y de inmediato comenzo a bañarse, necesitaba borrar cada rastro de lágrima de sus ojos y mejillas, lo menos que necesitaba era que le preguntaran si estaba bien cuando fuera a la casa de su tío, no lo conocía, solo había escuchado hablar de él en pocas reuniones cuando asistía porque de un tiempo dejo de ir, quiza fue cuando tomo la decisión de alejarse de la alta sociedad porque quería vivir como una chica normal pero ahora todo estaba completamente al revés ya que vaya que viviría como una chica de sociedad, mejor dicho como una dama de sociedad.

El agua le proporciono el calor que más que nunca necesitaba, se sentía helada y sabía que la razón era él, el haberle dicho que ya no era su felicidad la había matado por completo pero es que era así porque se suponía que si la amaba como decía lo normal era que le dijera la verdad pero ni siquiera se esforzaba por decirsela y eso la estaba matando, claro que podría ir al hospital y preguntar pero esas cosas no iban con ella porque fácil y sencillo ella no tenía porque investigar, él tenía que confiar en ella y decirselo.

Salio de la ducha a pasos apresurados para buscar algo sofisticado que colocarse, al final se decidio por un pescador de color café, una blusa strapless de color blanca que se ceñía un poco en su busto, se coloco unos zapatos de plataforma de color blanco con franjas cafés, se rizo un poco el cabello para buscar una bolsa donde verter todas las cosas necesarias que necesitaría, el timbre sono y salio de su habitación, vaya que el tiempo había pasado demasiado rápido, al parecer si que había estado llorado algo de tiempo.

Bajo las escaleras con calma, tomo las llaves de su casa y abrio la puerta observando a Keigo que le sonreía como siempre, vestía casualmente, como si fueran a tener una cita, ella al menos había pensado que vestiría un tipo de traje pero era todo lo contrario, cerro la puerta y etse beso su mejilla tomandola por sorpresa - Te ves hermosa - murmuro cerca de su oído para tomarla de la mano, ella tan solo se sonrojo un poco para caminar de su mano que la guiaría hasta el auto, era momento de conocer al famoso Atobe Usui.


- E-Ella... no m-me a-ama - aseguro Eiji que estaba recostado en los brazos de su amigo Fuji, no entendía aún que hacía este en la casa de Sakuno pero él después de darle miles de vueltas al asunto había decidido ir a su casa, le había dicho a Ayumi que necesitaba darse una ducha, que volvería en menos de dos horas, no había sido fácil para él el mentirle a una persona que estaba muriendo, era todo lo contrario pero es que de verdad que necesitaba verla aunque fuera una vez más, explicarle sus razones pero nada había sido como lo tenía planeado.

Sakuno no lo amaba, al menos eso le había dado a entender, no era su culpa si no la suya propia por decirle que no había un nosotros y demás mentiras, era el precio de la decisión que había tomado precipitadamente, tomo aire mientras las lágrimas seguían saliendo - Si sigues llorando de esta manera, tus lágrimas se agotaran - hablo con un deje de burla su amigo que al parecer intentaba darle ánimos pero eso no iba a servir, él solo la quería a ella, no quería a nadie más en esos momentos pero contra todo prónostico se encontro riendo ante esa leve broma de parte del peliazul.

- L-Lo sé - aseguro separandose un poco para sonreirle a su amigo castaño que tan solo le revolvio un poco el cabello, para su edad Fuji era alguien muy maduro, al parecer esa era su estirpe, se limpio el rostro con un pañuelo, ventajas de estar en su casa, había reprimido las lágrimas en la calle pero nada más llegar a su hogar se había dejado caer y había comenzado a llorar como un bebé - Debes darte una ducha, le dijiste que no tardarías - asintió para levantarse, era domingo así que mañana sería lunes y podría distraerse con la escuela o al menos eso esperaba.

Camino a paso calmado hasta las escaleras pero se detuvo para voltear a ver a su amigo que lo miraba con una expresión serena - ¿Qué hacías en su casa? - pregunto y no noto nada de miedo o alguna otra emoción además de tranquilidad en su rostro - Pensaba tocar pero fui demasiado cobarde así que cuando me di la vuelta tú ya estabas ahí, quería ayudarte pero preferí no hacerlo - aseguro con una sonrisa que él tan solo devolvio para subir de prisa las escaleras, debía darse una ducha rápida sino quería lastimar a Ayumi.

Por su parte Fuji dio un gran suspiro, no podía decirle que si había hablado con Sakuno sobre los dos porque primero que nada tenía que hacerle entender a su pequeña hermana que ellos dos habían nacido para estar juntos, un maullido lo saco de sus cavilaciones, bajo la mirada y observo a un gatito completamente amarillo, este ronroneaba, se acerco a él y lo comenzo a acariciar, su amigo vaya que tenía muchos gatos de mascota pero estaba bien porque eran lindos, lo acaricio con mimo y le sonrió suavemente.

- Haz feliz a tu amo cuando este solo - le murmuro para seguir acariciandolo, el gatito tan solo emitio un maullido y se echo a sus pies, al menos quizo creer que si había entendido porque necesitaba que alguien cuidara de Eiji después de que saliera del hospital para volver a la escuela, aunque bien sabía que durante las tardes iría al hospital pero ncesitaba qu el tiempo que estuviera en casa haciendo los deberes alguien le hiciera compañía y el gatito era perfecto para ese trabajo aunque por lo general la gente lo llamaría loco pero poco le importaba.


El auto se detuvo frente a una mansión enorme, un poco más grande que la de Keigo y eso ya era decir mucho, la puerta se abrio y el conductor le sonrió, ella le devolvio la sonrisa para bajar a la par que Atobe lo hacía por la otra puerta, escucho el cerrar de las mismas y noto que la limusina se alejaba a lo que parecía ser el garage, tomo un respiro tratando de calmarse aunque era mas que evidente que estaba demasiado nerviosa, no era para menos cuando estaba a punto de conocer al tío de su prometido.

- Vamos - su prometido la tomo de la mano para comenzar a andar y ella temblo ligeramente, era oficial, tenía demasiado miedo, se detuvo por completo cuando el castaño rió mientras la observaba, ella tan solo encarno una ceja no entendiendo de que diablos se reía - Calma, mi tío no es como mi padre de hecho es completamente lo opuesto, es una buena persona, estoy seguro de que se llevaran bien además esta su esposa y sus hijos - le aseguro meintras reanudaba la caminta, ella tan solo se aferro un poco más a su mano, tomando fuerzas de él.

La puerta se abrio y de inmediato fue recibida por empleados que iban y venían de un lado a otro - ¡Joven Keigo! - grito una mujer anciana que corrio a abrazar a Atobe que le devolvio el abrazo, eso era demasiado raro, él no era de las personas que iban por allí y abrazaban gente - Hola nana - saludo con una sonrisa deslumbrante, bien eso si que no lo entendía en lo absoluto, la mujer le sonrió y beso su mejilla en repetidas ocasiones - Y esta linda jovencita debe ser la niña que te ha robado el corazón - comento mientras caminaba a donde la cobriza se encontraba.

Sakuno le sonrió y esta la abrazo por lo que hio lo mismo con algo de miedo, después de unos segundos se separo y beso su mejilla - Es muy linda - le aseguro al castaño que tan solo asintió con la cabeza - B-Buenas tardes - saludo algo nerviosa lo que provoco la risa de la mujer e inesperadamente la de Keigo también, odiaba que la gente se riera de ella pero por alguna extraña razón le había gustado demasiado la risa del castaño por lo que no dijo nada - Su tío esta en el jardín - aseguro la ancina y él asintió.

- Ire donde él ahora mismo - con una sonrisa tomo su mano para comenzar con su camino - Me sorprende que rías - comento con un deje de burla y este se detuvo para acorrarla entre la pared y su cuerpo, eso si que la había tomado por sorpresa, de pronto se sintio demasiado nerviosa por la cercanía de su cuerpo al suyo, solo sabía que quiza no quería que se apartara - Te enteraras de cosas que no sabes de mí, mi tío es muy hablador, espero que después de ello no me tengas lástima - esa última le provoco un temblor a su cuerpo.

Keigo se se separo y la conduzco de la mano de nueva cuenta, ¿por qué había dolor en su mirada?, no quizo preguntar así que tan solo se dejo llevar, ¿lástima?, ella jamás le iba a tener lástima en lo absoluto o... quiza si.


Con pasos sigilosos entro en la habitación de Ayumi que dormía aún, se notaban su ojeras, como si no hubiera dormido en días a pesar de que siempre dormía, sabía que las medicinas y los tratamientos la cansaban pero siempre que estaba con él sonreía, no dejaba de hacerlo y eso solo provocaba que él sintiera deseos de querer aventarse de una ventana porque la culpa era demasiada, claro que era más que consciente de que le había prometido que un año pero si después de ese año no la olvidaba o no la superaba toda su vida iba a ser un caos.

- Hola - saludo ella abriendo un poco los ojos, se notaba que estos se estaban apagando - Hola - la beso suavemente para después acariciar su mejilla, se inco para estar a la altura de la cama y sonreirle, ella le devolvio la sonrisa con gesto cansado - ¿Te sientes bien? - pregunto ella algo alarmada, de inmediato asintió con la cabeza, no entendía porque se preocupaba por él cuando ella era la que estaba muriendo, era algo que escapa de su claro entendimiento - Mientes, ¿qué sucedio? - pregunto intentando sentarse sobre la cama pero de inmediato la detuvo.

- No lo hagas, estas cansada - señalo y ella nego con la cabeza apartando sus manos de su cuerpo para sentarse con quejidos doloros, al parecer su cuerpo se estaba acabando más pronto de que lo se veía o de lo que habían estimado los médicos - ¿Qué sucedio? ¿Por qué lloraste? - pregunto llevando una de sus manos a su mejilla, la comenzo a acariciar con un gesto de ternura, en un momento desesperado se había lanzando a sus brazos y las lágrimas volvieron - No quiero perderte - susurro mientras comenzaba a hipar.

Ella era una gran persona entonces no entendía porque Dios le hacía eso, él la necesitaba para continuar después de que Sakuno lo rechazara, de verdad la necesitaba para tan siquiera tener algo a que aferrarse pero ahora todo estaba de cabeza y él no podía hacer nada más que aceptar lo inevitable, se aferro con fuerza a su cuerpo, porque cuando había tomado la decisión de cumplir la promesa impuesta por la castaña bien sabía que iba a perder a la cobriza, solo esperaba que en ese tiempo ella no se comprometiera con Atobe porque de lo contrario él moriría en vida.


- Un gusto conocerte querida - saludo la mujer del tío de Atobe que estaba jugando con los niños por lo que aún no lo conocía, la mujer era pelirroja y de ojos verdes, era muy linda, era de nacionalidad española según sabía por parte de Keigo - El gusto es mío señora Emma - aseguro haciendo una leve reverencia pero la señora tan solo rió suavemente - No me digas señora, me haces sentir vieja, dime por mi nombre - señalo esta con una sonrisa tranquilizadora por lo que asintió con la cabeza viendo como su prometido también jugaba.

Nada mas llegar los niños se habían lanzado sobre él buscando que jugara con ellos, se veía tan bien corriendo con los pequeños y haciendolos reir, estaba más que segura que sería un buen padre - Emma, querida, ven a jugar con los niños, tengo que conocerla - el señor Usui hablo colocandose de pie, a pesar de tener un traje blanco que seguro costaba demasiado estaba jugando con los niños, estaba más o menos sucio pero a él no parecía importarle en lo absoluto - Voy - señalo ella dejando su taza de té para colocarse de pie no sin antes sonreirle de nueva cuenta.

El tío de Atobe mejor conocido como Usui, era rubio de ojos azules, no tenía ningun parentezco con el padre de Atobe pero no iba a preguntar por el momento, este se acerco hasta donde se encontraba sentada para sonreirle y extenderle la mano que ella de inmediato estrecho - Un gusto Sakuno-chan - la sonrisa de este era tranquilizadora, como si con ello le dijera que no le haría ningun daño y que estaba en casa - E-El gusto es mío - a pesar de que había luchado porque su voz no saliera nerviosa no lo había logrado en lo absoluto.

El hombre tomo asiento a su lado llevandose a la boca un vaso de refresco - Keigo eligio bien - aseguro este y ella lo miro con una ceja encarnada, no era un objeto, pensaba replicar pero este la miro directamente a los ojos con una sonrisa - No me malentiendas, no he pensado que eres un objeto de subasta - aseguro tratando de calmarla, ella tan solo asintió - Lo quiero mucho - aseguro sosteniendole la mirada y este asintió mientras la seguía mirando a los ojos, de pronto se inlcino y le acomodo un mechón de cabello que se había escapado en un peinado improvisado pues el viento estaba algo fuerte.

- Cuando era pequeño él tenía muchos amigos, se divertía demasiado con ellos pero un día... cuando jugaba en casa con ellos, su padre llego con una enorme caja de regalos, yo estaba allí y supuse que se había acordado de su cumpleaños que había sido dos días antes pero no era así, esa caja de regalos era para un niño de nuestro círculo, se lo tendio y le alboroto el cabello, me quede en shock cuando vi eso y Keigo se esforzo en demostrar que no le había importado pero mi niño estaba muerto por dentro - Sakuno se quedo helada, ¿qué clase de padre hacía algo así?

No contesto tan solo siguio escuchando el relato - Dos días después de ello, el niño al que el padre de Keigo le había dado ese regalo tuvo un accidente pero no un accidente normal, mi niño en un ataque de ira lo empujo y cayo por las escaleras, no fui intencional y Dios y yo lo sabemos, el niño cayo por demasiadas escaleras por lo que cayo en coma... - instintivamente la cobriza se llevo las manos a la boca tratando de no gritar ante ese relato, el señor le sonrió amablemente de nueva cuenta tratando de que se calmara.

- Ese día el niño en cuestión le dijo a mi niño que su padre no lo amaba, que él era más hijo de él y muchas cosas más, mi niño lo empujo pero no contaba con que saliera de esa manera, cuando mi hermano se entero no dudo en abofetearlo delante de miles de personas en el hospital y de darle un puñetazo después mandandolo al piso, le dijo que lo odiaba, que era una escoria, que nunca debio haber nacido, Keigo no derramo ni una sola lágrima, desde accidente se aislo por completo, cambio completamente pero si te soy sincero cuando esta conmigo es él de nueva cuenta y se que contigo también porque he visto como te mira... él te ama - aseguro el señor y ella tan solo asintió con la cabeza, eso si lo sabía y ellos no tenían idea de como deseaba amarlo para olvidar a Eiji.

- Desde accidente se convirtio en alguien egocéntrico, egoísta, altanero, frío y demás cosas pero estoy seguro de que contigo no es así, solo te pido que lo ames y que estes a su lado siempre porque él te necesita - ella asintió mientras la señora y los niños corrían a la casa para traer más cosas para le juego, antes de que el señor dijera algo más ella se levanto de su silla corriendo a donde estaba él jadeando después del partido de futbol, tropezo varias veces para lanzarse sobre sus brazos, él sorprendido le correspondio.

- N-No fue tu culpa - aseguro mientras las lágrimas seguían saliendo, él temblo ligeramente y solo la estrecho más fuerte, Sakuno se aferro a él tratando de darle calor y de decirle que no era su culpa, que ella estaba allí, que nadie más lo iba a lastimar, Keigo se aferro aún más fuerte mientras pensaba que si estaba en lo correcto al haberla esperada porque cada día le iba a demostrar que la amaba y que no quería que se fuera de su lado.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.