N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Capítulo 17: Risas Infantiles
Keigo la apreto un poco más contra su pecho, estaba feliz de que ella no le tuviera lástima, al menos eso se le notaba, la separo un poco y beso su frente, noto que ella estaba llorando, lloraba por él - Gracias - le agradecio mientras limpiaba las lágrimas que salían de sus ojos, la amaba y ya no podía ocultarlo pero no pensaba presionarla en lo absoluto, quería que ella lo amara por cuenta propia y no por obligación - ¡Juguemos al futbol! - lo dos niños producto del matrimonio llegaron corriendo donde ambos se encontraban.
Sakuno se limpio las lágrimas y sonrió cuando uno de los gemelos le entrego la pelota de futbol con una enorme sonrisa - ¿Juegas con nosotros? - pregunto el otro gemelo y ella asintió con una enorme sonrisa - Vamos - los dos eran castaños pero el mayor por dos minutos tenía los ojos azules como su padre y el menor tenía los ojos verdes como su madre, sintio el agarre del niño de ojos azules en su mano para comenzar a andar lejos de Keigo que solo le sonreía desde donde se encontraba como si pensara que ella no sabría jugar futbol.
- Yo me llamo Ian - hablo el niño de ojos azules mientras jugaba con su mano, le resultaba gracioso como este miraba la palma de su mano - Yo me llamo Anthony - hablo el niño de ojos verdes mientras jugaba con la pelota - Tu mano es suave, ¿cómo te llamas? - pregunto Ian ladeando la cabeza y Sakuno podía jurar que ahí mismo iba a morir de amor, es que simple y sencillamente esos niños eran un encanto - Sakuno - contesto a su pregunta y el niño ojiazul tiro más de ella hasta detenerse en el enorme jardín de la mansión.
- No tienes que jugar si no quieres - hablo el castaño detrás de ella y la cobriza tan solo lo miro encarnando una ceja - ¿No crees qué pueda? - pregunto con calma escuchando la suave risa de él acompañada de las risas infantiles - Las niñas no juegan futbol, juegan con muñecas - hablo Ian recibiendo un golpe suave en la cabeza de parte de su hermano que lo miraba mal - Se respetuoso - hablo molesto caminando donde ella para tomarla de la mano, bueno al menos alguien estaba de su lado, lo cual la hizo feliz.
- Bien, en ese caso, ¿dos contra dos? - pregunto Atobe mientras se arremangaba un poco la camisa y la miraba con una leve sonrisa de egocentrismo, no iba a cambiar pero extrañamente no le molestaba por el contrario se le hacía lindo - Claro pero si nosotros ganamos... jugaremos al té y ustedes se vestiran como deseemos - el pequeño Anthony solto una suave risa seguramente pensando en como se vería su hermano vestido de una especie de muñeca, Atobe la miro anonadado por ese reto.
- Me encantaría pero no creo que haya vestidos para nosotros en la mansión - hablo acompañado de la risa del pequeño ojiazul que choco su puño con el de su prometido, eran tal para cual - ¡Claro que los hay! - hablo la señora de la casa y la cobriza los miro con una mano en la cintura - Pero si nosotros ganamos, seran nuestros servientes por lo que quede de la tarde - comento el niño muy seguro de sí mismo, el pequeño ojiverde asintió para tomarla de la mano y caminar hasta colocar el balón en el centro.
- Bien - Keigo la miro con una sonrisa, como si supiera que ella iba a perder pues bien en ese caso le iba a demostrar que no pensaba perder por nada del mundo porque el ver al gran Ore-sama vistiendo un vestido era algo digno de ver.
Eiji cerro la puerta de la habitación de Ayumi, necesitaba descansar y ella ya se había quedado completamente dormida, el doctor le había dado algunas pastillas más para los dolores, estaba demasiado cansada, solo le sonrió para después caer rendida en el mundo de los sueños, tenía que ir a casa y empezar con los deberes, no podía darse el lujo de bajar de promedio y conociendo a sus profesores bien sabía que a ellos no les iba a importar tanto su situación así que con pasos calmados camino hasta un asiento.
Iba a esperar a que ella despertara para despedirse e irse a casa, claro que sabía que eso la haría ponerse triste pero tenía que entenderlo ¿Has comido? - pregunto su amigo tomando asiento, asintió con la cabeza aunque era más que obvio que no era así, solo había desayunado un vaso de leche acompañado con un pan, su estómago no pedía más comida quiza por que no sentía con ánimos de comer como Dios mandaba, su amigo ojiazul lo miro no creyendo pero no dijo nada y él le agradecio en silencio.
- ¿Cómo es qué sigues conmigo? Dije cosas feas - aseguro este mientras subía sus rodillas y se abrazaba a las mismas como un niño que tiene miedo de los monstruos que puede haber debajo de su cama - Eres mi mejor amigo - aseguro este sencillamente y Eiji se mordio el labio - Pense que aparte de perderla a ella te perdería a ti - comento en un tono bajo escuchando la suave risa del ojiazul que tan solo suspiro mientras lo miraba - Jamás me vas a perder Eiji pero considero que si no quieres perderla a ella le digas toda la verdad - se sincero Fuji.
El chico gato tan solo nego con la cabeza, no podía decirle porque no quería que ella le tuviera lástima, sus ideas eran equivocadas pero no quería decirselo porque quería protegerla de verlo con otra, al menos así veía él la situación - Lo mejor es que deje irla - comento enterrando más la cabeza entre sus piernas como si quisiera desaparecer por completo de la faz de la tierra, Fuji de verdad que no entendía como es que esos dos eran necios, lo bueno es que mañana era lunes y pondría en marcha su plan para juntarlos costara lo que costara.
Se levanto llamando la atención de su amigo que de inmediato alzo la mirada y lo observo con miedo - Ire por algo a la cafetería porque se que no has comido, no tardo - el chico gato asintió con la cabeza dejando que este se marchara con paso calmado, estaba demasiado agradecido con él por quedarse a su lado cuando más lo necesitaba, tomo aire para levantarse puesto que tenía que hablar con Ayumi y explicarle las cosas.
Keigo la miro anonadado, a ella le causaba gracia ver su rostro, había ganado la apuesta, poco le importaba que estuviera llena de lodo y pasto, a ella nunca le importaba como se veía, el pequeño Ian estaba respirando con dificultad mientras su gemelo brincaba por todas partes - ¡Ganamos, ganamos! ¡Ganamos mamá! - le grito desde donde se encontraba a su madre que le sonrió mientras aplaudía, ella era algo buena en futbol si tenía que ser sincera, no era muy buena deportista al menos en los demás deportes porque si que jugaba bien en el tenis.
El futbol no era de sus deportes favoritos pero al menos había ganado por un marcador de 3-2, el castaño tan solo se levanto del pasto y la miro con una leve sonrisa, al menos afrontaba su derrota con la cabeza en alto - Hemos perdido así que supo... - no termino la frase cuando la señora de la casa lo tomo por el antebrazo mientras al pequeño lo jalaba de la mano - ¡Vamos! - grito y Keigo la miro con unos suplicadores que claramente decían "no dejes que me lleve" pero ella tan solo rió suavemente.
Ian se quejaba mientras se aferraba con sus pequeños pies al pasto pero su mamá lo cargo en un movimiento ágil para llevarselo, Anthony solto una risa infantil y sin darse cuenta ella lo hizo también, sonaba como cuando ella reía en su infancia rodeada de sus amigos, rodeada de Atobe y Ryou, era agradable que esos pensamientos acudieran a su cabeza, miro al pequeño ojiverde que corrio al encuentro de su padre quien lo cargo en brazos mientras frotaba círculos en su espalda, este se acerco a donde ella.
- Has terminado toda sucia - señalo este con una suave sonrisa y ella hizo un gesto con la mano restandole importancia al asunto, poco le importaba la verdad porque vaya que se había divertido con los niños y con su prometido - No importa, me he divertido - aseguro y el señor Usui rió altamente mientras su hijo jugaba con su cabello - Jamás se habían divertido así - comento señalando al pequeño que se bajo de sus brazos para ir donde ella, ladear la cabeza y estirar sus manitas con un puchero en los labios.
Sakuno juro que ahí mismo había podido derretirse, ese niño si que la iba a matar de ternura, se inco para cargarlo con suavidad, este enrollo sus piernitas en su cintura sujetandose fuertemente para pasar sus manitas por su cuello, apoyo su cabeza en el hueco del mismo y tomo aire, al parecer estaba cansado, el señor le hizo una seña para que lo siguiera por lo que camino detrás de este sintiendo como el pequeño ojiverde suspiraba por pausas en su cuello - Toma asiento - le indico este y ella con movimientos suaves tomo asiento en una silla de jardín.
Acomodo al pequeño para que no se torsiera y este tan solo se agarro un poco más a su cuello, era una lindura - Gracias por el día de hoy, todos nos hemos divertido - aseguro este mientras bebía un poco de vino, la cobriza tan solo le sonrió - También me he divertido, mi familia esta lejos así que he estado sola - comento ella mientras bebía un poco de jugo - Mi hermano se esta encargando de eso - ella lo miro no entendiendo muy bien y el señor tan solo encarno una ceja para después sonreirle.
- Quiza mi niño no te lo haya dicho pero ha sido él quien le ha pedido a su padre que se encargue de las empresas de tu familia, no es como un chantaje si es lo que estas pensando, es solo que él desea que nada te coloque triste, él solo quiere verte feliz - Sakuno tan solo sonrió aún más, de verdad que él si la amaba y ella se esforzaría en amarlo porque Eiji ya era un sueño lejano, solo se compraría un gato y después todo quedaría como un recuerdo bueno porque malo no lo era en lo absoluto.
- ¿Quieres a Keigo? - pregunto el niño separandose un poco y ella le sonrió asintiendole con la cabeza - ¡Ian estara feliz cuando se entere de que tiene novia! - grito mientras se recargaba de nueva cuenta, no entendía de donde esos niños sacaban energía pero le gustaba la sensación de cargar al pequeño quiza en un destino no muy lejano ella tambien cargaría así a sus hijos, ansiaba ese momento.
- No importa porque se que no puedes estar aquí conmigo siempre, tienes cosas que hacer como estudiar - aseguro ella acariciando suave su mejilla, él tan solo le sonrió mientras se inclinaba para depositar un suave beso en sus labios - Te quiero - murmuro sobre ellos y la castaña tan solo lo abrazo fuertemente mientras las lágrimas seguían saliendo - No quiero morir, quiero vivir siempre contigo - esas palabras lo tomaron por sorpresa, lo hicieron sentirse más culpable por no ser sincero con sus sentimientos.
- Hay una manera - ambos voltearon hacía la puerta observando al médico que les sonreía desde ahí, por primera vez en su vida Eiji deseo que esas palabras fueran mentira porque no deseaba estar siempre al lado de ella, no podía porque no la amaba, su enfermedad era incurable, no podía ser cierto, tenía que ser una broma, incluso aunque la tecnología estaba avanzada no era capaz de ayudar mucho - ¿C-Cómo? - pregunto ella con miedo mientras el médico entraba y cerraba la puerta detrás de si.
- La operación nunca ha sido un éxito, solo se ha intentado en dos personas y no ha funcionado, se podría decir que es experimental, puede funcionar o no puede, es costosa - comento el médico y ambos se miraron, ninguno de los dos tenía tanto dinero como para costear una operación como la mencionada - Intentelo, yo correre con todos los gastos - aseguro Eiji y las dos personas en la habitación lo miraron asombrados, las palabras habían salido de su boca como si nada, quizo golpearse con algo por hablar sin pensar, sabía que era malo que deseara su muerte cuando antes había pedido que la dejaran vivir.
Ni él mismo se entendía pero después de las palabras de ella quería complacerla, quería decirle que vivirían juntos siempre - Empezare con los trámites, programare la operación cuanto antes - aseguro el médico levantandose para correr prácticamente a la salida de la habitación - Gracias - agradecio Ayumi mientras lo besaba con suavidad, quiza no era lo que quería pero ya lo había dicho, era momento de que sucediera lo que tuviera que suceder, no podía hacer nada cuando ya había hablado.
Iría con Fuji a pedir un préstamo a sus padres que pagaría en cuanto comenzara a trabajar para hacer la operación de Ayumi, si ella tenía aún deseos de vivir él se los haría realidad o al menos lo intentaría, le sonrió para abrazarla de nueva cuenta y trazar círculos en su espalda, la dejaría dormir para después ir con su amigo que seguro si que lo odiaría pero era su decisión después de todo, al menos tendría que ayudarle.
- Anthony - Sakuno removio al pequeño que se separo un poco mientras se tallaba uno de sus ojitos, Dios era demasiado lindo - ¿Mmmmm? - este abrio pesadamente los ojos para ladear la cabeza aún en los brazos de la cobriza que ya se encontraba de pie, delante de ellos estaban los dos perdedores con vestido, lo más grandioso del asunto era que el pequeño Ian traía una peluca pero Keigo no se quedaba atrás porque tambien portaba una, se veían como mujeres en verdad aunque fuera difícil de creer.
Los vestidos que usaban eran como de películas de princesas, con encajes y volados, eran hermosos, el que su prometido usaba era de color amarillo, mientras que el del pequeño niño era de color azul claro, se veía hermoso con sus rizos rubios mientras que el castaño usaba una peluca castaña rizada, era increíble el como parecían mujeres - ¡Una foto! - grito la señora de la casa para lanzarse hacía ellos y comenzar a tomar recuerdos de ambos - ¿Me lo puedo quitar ya? - pregunto su prometido con un leve rubor en las mejillas.
Ella asintió mientras el pequeño ojiverde trataba por todos los medios de no reir por que su hermano si parecía una mujer - Si fuera una niña Ian... te habría robado un beso - aseguro provocando un silencio en todos, este se volvio a su cuello para morderse ligeramente el labio, después de unos segudos todos estallaron en risas mientras los pequeños hacían lo mismo, sus risas infantiles podían escucharse posiblemente en toda la mansión, era uno de esos días en los que los adultos se comportaban como niños y ella deseaba que hubieran muchos más.
- Anthony - su hermano murmuro su nombre como una amenaza para después correr a cambiarse, Keigo le siguio cuidando no pisar la tela del vestido lo que a ella si que le haría gracia por si se caía pero este tan solo camino a prisa dentro de la mansión, el pequeño niño se aferro más a ella y sonrió, deseaba algún día ser una excelente madre como la esposa del señor Usui lo era porque se notaba a kilómetros que esos niños eran demasiado felices, después de unos minutos su prometido llego con el pequeño ojiazul en brazos.
- ¡Una foto! - antes de que los dos se dieran cuenta ya estaban delante de la cámara con los dos niños en brazos, al parecer ambos estaban dormidos, Keigo la tomo por el hombro para acercarla mientras ambos sonreían, era un bonito recuerdo sería uno hermoso, los niños no se movieron y ellos solo rieron cuando la foto fue tomada - Te quiero - le dijo seriamente para verlo a los ojos, él sonrió para pasar del otro lado a Ian y besarla suavemente en los labios cuidando el no despertar a los niños.
El grito de la señora de la casa los hizo voltear la cabeza, tambien había capturado ese momento pero no le molestaba en lo absoluto, estaba muy feliz de que momentos como aquellos fueran capturados porque deseaba recordarlos por siempre porque sabía que Eiji no era suyo y ella no pensaba esperarlo por mucho que lo amara sobre todo porque él no le decía la verdad y así no se podía tener una relación, él lo sabía o al menos debía de saberlo, ella lo iba a dejar atrás si no se daba prisa pero sin darse cuenta Sakuno ya había iniciado un camino lejos del chico gato, solo se daría cuenta cuando doliera de verdad.
- ¡No puedo creerlo! - grito Fuji mirando a su amigo que lo miraba con la mirada triste y perdida - Ella quiere vivir - aseguro como si nada después de contarle lo que estaba planeando, el ojiazul estaba como loco porque no entendía la necedad de su amigo - ¿Vivir? Va a vivir a costa de tu felicidad, cada día que la veas dormida al lado de ti en una cama sabras que no la amas porque amas a Sakuno, no vas a poder con ello aunque ahora lo pienses, si tanto deseas morir solo ve y tirate de un puente - le hablo seriamente mientras lo señalaba con el dedo y con una mirada acusadora.
- Solo quiero que me ayudes Fuji - hablo Eiji alzando la mirada observando a su amigo que suspiro mientras relajaba los puños, si eso quería pues bien lo iba a ayudar - Mis padres te prestaran el dinero sin ningun problema - contesto a su petición para dejarse caer en una banca, fue dos minutos después cuando noto que su amigo lloraba, se desmorono por completo, Eiji no era una mala persona y quiza ese era un problema porque al ver a la chica pedir por su vida algo sin notarlo se había removido y lo había forzado a tomar la decisión.
Su amigo era una persona muy buena pero por esa razón iba a vivir como muerto en vida pero si era lo que quería pues entonces lo ayudaría porque Eiji tendría que aprender de la mala manera lo que significaba perder a la persona que más se amaba en la vida, lo más seguro es que tuviera que comprarle más gatos para cuando se sintiera solo.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
