N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Capítulo 18: Cirugía
- Todo saldra bien - aseguro Eiji con una enorme sonrisa mientras Ayumi le sonreía de la misma manera aunque a ella se le veía un poco forzada, el médico había preparado cuanto antes la cirugía debido a que la condición de ella no era la mejor por lo que debían darse prisa - Te amo Eiji - murmuro ella sobre sus labios, deposito un casto beso sobre los mismos para que las enfermeras se la llevaran, la despidio con la mano, cuando las puertas se cerraron se sujeto de la pared, quiza no estaba haciendo las cosas bien.
Estaba renunciando por completo a Sakuno y bien que lo sabía pero no podía hacer nada, la decisión ya estaba tomada, solo esperaba que ella no lo odiara más de lo que ya hacía - ¿Estas seguro de esto? Me refiero a que esta bien la decisión de la cirugía pero no ha quedarte con ella - hablo Fuji desde atrás mientras colocaba una mano sobre su hombro en señal de apoyo, el chico gato tan solo dio media vuelta sonriendo - Ella quiere una vida a mi lado - comento seriamente y su amigo ojiazul tan solo lo miro fijamente.
- ¿Y qué quieres tú? - pregunto hablando en serio, Eiji tan solo lo rodeo para caminar a un asiento, ahora más que nunca necesitaba tomar asiento, respirar y tratar de hacer a un lado las ideas malas - Eso no importa, si ella me necesita estare allí, fin de la historia - contesto como si nada escuchando una suave risa de su mejor amigo que nego con la cabeza para tomar asiento a su lado con un gesto cansado - Solo espero que estes demasiado seguro de esto porque no hay vuelta atrás, he oído que el compromiso con Atobe esta más cerca para ser anunciado - comento tirando su última carta.
- Le deseo lo mejor - contesto como si nada mientras se colocaba de pie, estaba colocando una barrera ante su amigo para que no siguiera insistiendo con el tema, a él no le hacía bien en lo absoluto, Eiji solo quería dejar en claro que no importaba cuanto amara a Sakuno su destino nunca había sido estar a su lado y estaba bien con ello - Ire por algo a la cafetería - comento comenzando a avanzar antes de que el ojiazul notara que las lágrimas estaban saliendo, tenía que detenerlas cuando antes sino quería más sermones.
Bajo las escaleras con calma, viro a la derecha y no se fijo muy bien hasta que choco con alguien - Lo siento - se disculpo ante el niño ojiazul que le dedico una suave sonrisa - No se preocupe, fue un accidente - comento este tomando su mano para levantarse del suelo - ¡Ian! - grito alguien, esa voz se le hacía conocida, con todo el miedo del mundo alzo la vista y la observo corriendo a donde estaban - Lo siento, quería una paleta - hablo el pequeño de nombre Ian que se disculpaba con Sakuno, al parecer ella aún no notaba de quien se trataba.
- Lo siento, de verd... - no termino de hablar cuando alzo la vista y lo observo, sus miradas se cruzaron, él quería lanzarse a sus brazos y llorar como un niño pequeño pero eso no era posible, ya no así que nada podía hacer - No te preocupes, ha sido un accidente - le contesto a la cobriza que le lanzo una mirada gélida para tomar la mano del pequeño niño y dar media vuelta, al parecer a ella no le gustaba estar cerca de su persona - Keigo me matara si se entera que casi te pierdo pero bueno, vayamos por la paleta - le dijo al pequeño quien sonrió enormemente.
La observo alejarse y de alguna u otra manera idealizo esa imagen como que ella era la madre de su hijo, ese niño ojiazul sería como el hijo que había soñado tener con ella pero era justo eso, un sueño, un sueño que ya no podía hacerse realidad por mucho que lo deseara.
Sakuno se detuvo frente a la máquina expendidora observando que el pequeño depositaba el dólar y se concentraba en buscar su dulce favorito, su corazón latía demasiado rápido, el haber visto a Eiji con los ojos llorosos le había removido sentimientos, de un día para otro no lo iba a olvidar, lo sabía muy bien, aún lo amaba, era claro que quería a Keigo pero no lo amaba, no podía hacerlo al menos no por el momento, solto un suspiro ladeando la cabeza por donde había visto al chico gato, no estaba allí.
Quería saber porque lloraba, preguntarle todo lo necesario, hacerlo hablar para aclarar todo de una vez por todas - Listo - el pequeño ojiazul la saco de sus cavilaciones por lo que tomo su pequeña manita para comenzar a andar, la necesidad de ir y buscarlo era demasiado pero no podía y no lo haría, si él no le decía las cosas ella no pensaba rogarle para que lo hiciera, doblo a la izquierda y lo observo subiendo las escaleras al otro piso, ellos habían ido al hospital porque el pequeño Anthony se encontraba mal.
Según su madre era normal que se le bajara un poco la temperatura del cuerpo y sintiera mucho frío por eso en el hospital le aplicaban un tratamiento cómodo que siempre terminaba agotandolo - No vuelvas a separarte - le pidio al niño que asintió con la cabeza, era domingo en la noche, no sabía que hora exacta era pero si sabía que la luna ya estaba casi en su punto, los padres de los niños estaban en la habitación del ojiverde así que tanto Keigo como ella habían quedado al cuidado del pequeño Ian.
Aunque mejor dicho ella había quedado al cuidado del pequeño porque Keigo estaba hablando por teléfono de unos asuntos importantes, no pensaba decirle nada proque era la verdad, él no le iba a mentir, se detuvieron cerca de este e Ian tomo asiento junto a su prometido que anotaba algo en una agenda, era veloz en anotar sin duda alguna - Bien, hasta luego - dicho esto colgo y miro al niño que comía encantado de la vida un chocolate, le revolvio un poco el cabello y este empezo a reir suavemente.
- Lo siento, era importante pero yo lo cuidare así que si quieres ir a la cafetería ve - le dijo Keigo mientras colocaba al pequeño en sus piernas, ella pensaba decirle que no era necesario pero recordo a Eiji así que le sonrió con un gesto de ternura - No tardo, te traere algo - aseguro y su prometido asintió con la cabeza para verla partir, no se dio cuenta cuando estaba corriendo, solo quería hablar con Eiji por última vez, solo una vez más donde le sacaría toda la verdad.
Fuji alzo la mirada cuando escucho pasos cerca de donde se encontraba, su amigo estaba medio dormido sobre dos bancas así que no entendía quien venía si a esa hora casi nadie pasaba por ahí porque después de todo era una área en remodelación, observo a una figura que venía corriendo, un médico no era porque se le notaba en la vestimenta, abrio los ojos asombrado cuando observo a Sakuno correr como loca a donde se encontraban, se levanto de inmediato como espantado pero feliz por que por fin se arreglarían las cosas, al menos eso esperaba él.
- Fuji deja dormir - le reprendio su amigo cuando lo sintio levantarse como un rayo - Luego dormiras, despierta - lo jalo de la mano provocando que este cayera de las dos bancas al suelo, su amigo se llevo de inmediato una mano a la cabeza - ¡Eres un animal! - le grito mientras lo señalaba, alzo la vista y observo a Sakuno delante de ellos con la respiración entrecortada aparentemente por una carrera, tenía una mano en el pecho tratando de regular su respiración, Fuji le sonrió pero ella solo miraba al chico gato.
- Los dejo solos - aclaro tomando sus cosas para bajar a la cafetería, camino con paso calmado ladeando la cabeza observando a esos dos, ahora ella era quien lo buscaba, solo esperaba que su amigo no termira por romperle el corazón a su hermana porque entonces si que se las vería con él, ahora solo dependía de los dos que hubiera algo más, una oportunidad más o se quedara como un mal recuerdo porque ninguno de los dos había sabido como luchar por lo que sentían, con una última mirada los abandono, él no podía hacer nada, solo dependía de ellos.
- ¿Qué estas haciendo aquí? Vete ahora - le señalo este molesto dando media vuelta, no quería perderla pero era necesario, Sakuno lo tomo del brazo para detenerlo de su huída, era ella quien estaba insistiendo, era ella quien le estaba pidiendo una oportunidad pero él no podía tomarla, por más que lo deseara no podía hacerlo - Quiero la verdad, me has mentido siempre, solo por esta vez dime la verdad - le señalo molesta, de inmediato noto que la voz se le estaba quebrando, era ella quien estaba luchando y no él.
- ¿Quieres la verdad? Bien, no te amo, nunca lo he hecho, no me gusta la gente hueca, plástica y que se cree linda cuando no tiene ni una pizca de lindura, no te amo, no puedo amar a una persona que solo se preocupa por ella misma, estas comprometida con Atobe Keigo lo que quiere decir que eres una interesada, no me interesa el porque estas aquí esa es la verdad así que vete - se solto de su agarre bruscamente provocando que ella terminara chocando con una banca, resistio ver si se había lastimado.
Ella lo miro desde donde se encontraba, no había medido su fuerza, cuando se enojaba podía ser más brusco que Momoshiro pero no estaba enojado solo quería demostrarlo, la cobriza lo miro con los ojos llorosos, noto que un moretón se encontraba en su brazo derecho, casi se adelanto para abrazarla pero retrocedio y coloco una expresión de cansancio - Mientes - aseguro ella con una voz temblorosa, la estaba lastimando de nueva cuenta, sabía que ella queria saber la verdad, era lo único que deseaba pero le diría la verdad que él deseaba que ella supiera.
- No miento pero si tanto te interesa saber porque estaba llorando te lo dire, la mujer que amo, mi novia esta en una cirugía en estos momentos, he pagado para que la realicen, quiza no viva y estoy rezando porque si lo haga para pasar lo que me queda de vida a su lado, deja de molestarme, no te amo, nunca lo hare, no puedo hacerlo porque no me gustan las personas como tú, Ayumi es la mujer de mi vida - aseguro dando media vuelta para continuar con su camino, era el fin, era en definitiva el fin de su historia si es que alguna vez tuvieron una.
Sakuno se sostuvo de la pared, por fin había escuchado la verdad, esa verdad que tanto se había empeñado en no descubrir aunque una parte de ella lo deseaba, la había escuchado y como había previsto dolía, dolía demasiado, él no la amaba es más nunca lo había echo, él mismo se lo estaba comprobando con sus acciones, no le había dolido apartarla bruscamente de su cuerpo, ni siquiera la miraba, no la amaba, las lágrimas salieron de inmediato, se recargo en la pared y cayo poco a poco hasta el suelo.
Se abrazo a sus rodillas como cuando era niña y sus compañeras la molestaban, sufría demasiado, era el final de lo que ambos habían tenido si es que habían tenido algo, ella ahora podía irse en paz porque había luchado hasta el último momento, su orgullo no importaba cuando se trataba de Eiji aunque se empeñara en que lo creyeran así pero ahí estaba diciendole que quería la verdad, la verdad por solo una vez, sus palabras estaban clavadas en su pecho, no podía hacer nada para sacarlas, no podía hacer nada.
Las lágrimas brotaron de sus ojos sin dar tregua alguna, se sujeto con fuerza de las rodillas, escondía su rostro entre las mismas, dolía demasiado, Eiji la había dejado, ella misma sabía que esto pasaría, algo se lo decía pero no por eso el dolor era menos, lloro como una niña pequeña, ella había luchado, él ni siquiera lo había hecho porque no la amaba, nunca lo había hecho, eso lo había dejado en claro, dolía, dolía demasiado.
- ¡No puedo creer que le hayas dicho eso! ¡¿Hasta cuándo pensaras en ti?! ¡Maldita sea Eiji! ¡Dile la verdad a Sakuno, dile que la amas, que nunca has dejado de hacerlo, que quieres una vida a su lado, quieres una familia a su lado, deja de pensar en Ayumi, ella no necesita tu maldita lástima, no te mientas diciendo que la amaras algún día porque no es así, no podrás amarla, tu corazón le pertenece a Sakuno! ¡Se egoísta solo esta vez! - le grito Fuji mientras lo jalaba de la camisa, la gente de la cafetería los miraba asombrados.
- ¡¿Y tú qué diablos sabes de esto?! ¡Se que la amo, se que mi corazón siempre sera de ella pero Ayumi me necesita, ella quiere vivir a mi lado, me necesita, no puedo dejarla sola Fuji, no puedo y no pienso hacerlo! ¡Sakuno sera feliz, quedare solo como un recuerdo, un mal o buen recuerdo eso dependera de ella pero me olvidara! ¡Ella sera feliz, no puede serlo a mi lado porque hay una mujer que me necesita más de lo que Sakuno me necesita! ¡Se que siempre sera ella, lo se muy bien y duele, no creas que no duele! ¡Maldita sea mi corazón esta quebrado Fuji, solo... solo deja que... - no termino de hablar cuando cayo derrumbado al suelo.
Fuji lo abrazo en el suelo mientras su amigo se aferraba a su abrigo, la había perdido para siempre, le había colocado los últimos clavos a lo que una vez tuvieron o aspiraron a tener - Si tanto la amas porque no luchas por ella, esta en la sala de pediatría - ambos voltearon la vista observando a Atobe que estaba en el marco de entrada a la cafetería, se veía calmado, al menos eso aparentaba - ¿Q-Qué... - Eiji no termino de hablar cuando fue levantado y arracado de los brazos de su amigo por la fuerza de Keigo.
- ¡Dijiste que la amas, entonces ve por ella porque si no lo haces la perderas para siempre, me encargare de que se enamore de mí, me la llevare de Japón, adelantare mi boda dejando de lado la escuela, decide! - le grito preso de la furia, no todos los días se veía al gran Atobe gritando pero el momento lo ameritaba, con un gesto rápido Eiji se solto de su agarre y lo miro con furia - No pienso ir tras ella, si quiere morirse que lo haga, mi novia me necesita - aseguro como si nada, Fuji sabía que por dentro se estaba quebrando más.
Eiji estaba mintiendo, incluso podía sonar calmado pero no lo estaba, estaba muriendo por dentro - Bien, no dejare que se muera, adelantare mi boda, no la busques más porque no la encontraras, eso te lo aseguro, comprate un gato cuando la recuerdes porque nunca la volveras a ver - siseo este dando media vuelta pero fue detenido por su amigo que le sonreía - Ella nunca te va a amar Atobe, nunca, ella solo me ama a mí - aseguro este recibiendo un puñetazo de parte de Atobe que lo condujo directo al suelo.
- Cuando pasen los años y la veas como mi esposa, embarazada de mí, me diras si crees que ella te amo - dicho esto siguio avanzando como si nada, Eiji se levanto y salio de allí corriendo, de inmediato Fuji lo detuvo por si quería ir tras el castaño pero solo lo vio entrar a los baños y comenzar a patear puertas, paredes con los puños - ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa! - grito sacando todo lo que lo estaba matando, lo suejeto fuertemente de la cintura para que dejara de hacerse daño, no le haría bien a Ayumi verlo así, no le haría bien, lo sostuvo mientras lloraba como niño pequeño.
- ¿En serio? - pregunto Sakuno sorprendida por el repentino viaje que Keigo le acababa de proponer, no era un viaje de negocios era por placer y no tenían fecha de regreso, no sabía cuando regresarían, se había lavado la cara y este estaba incado delante de ella sosteniendo su mano con suavidad, quiza el irse y alejarse de Japón le haría bien - Podemos contraer matrimonio allá, por favor - pidio este y ella sonrió dandole con esa sonrisa la respuesta - Esta bien - Keigo se inclino para besar sus labios suavemente.
Estaba feliz de que él le propusiera algo como eso, quería alejarse un tiempo de su país, olvidar a Eiji, formar una vida lejos de él, olvidarlo y enterrarlo en lo más profundo de su corazón como un recuerdo - Pero antes de irnos quiero que me regales un gato - iba a cumplir su promesa de comprar un gato para olvidarlo, para recordarlo de esa manera, solo recordarlo de esa manera - Lo que tu quieras linda - aseguro este y ella lo abrazo suavemente - ¿Se van de viaje? - pregunto su tío Usui provocando que ambos alzaran la vista.
- Si - contestaron los dos al unísono y este tan solo les sonrió feliz porque comenzaban nuevos planes juntos - Me alegro por ustedes - aseguro y ellos rieron un poco, Sakuno estaba calmada porque se distraería y además porque lo iba a olvidar, haría lo posible para olvidarlo lo más pronto posible y al lado de Keigo lo haría, este se inclino y deposito un suave beso sobre sus labios para sonreirle después, ese vaje le haría bien.
- La operación fue un éxito, logramos extraer las células malignas y compensarlo con células prototipo, tiene que seguir un tratamiento que resistira por completo, es fuerte, estara bien, sin embargo, estara en observación durante las siguientes 24 horas, la podran ver mañana - aseguro el médico que se veía demasiado cansado, Fuji miro a Eiji que le sonrió confortablemente, por dentro esa sonrisa era quebrada pero había sido su decisión, ahora le tocaba vivir con lo que había decidido.
Él solo tendría que afrontar lo que vendría porque después de todo él había tomado una decisión al hacer la cirugía de Ayumi, que viviera como pudiera porque él solo se había ahorcado.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
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