N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Capítulo 19: Viaje
- Mañana nos vemos - Keigo se despidio de ella puesto que él mismo se encargaría de comprar los boletos a España, allí era donde irían, ahí era el viaje que cambiaría su vida porque vaya que se esforzaría en amarlo, en ser una buena futura esposa para él, antes de que este se fuera se inclino para depositar un suave beso en sus labios pero ella lo sujeto un poco fuerte del cuello para que no se separara puesto que tan solo era un roce pero ella deseaba algo más, deseaba que él comenzara a comportarse como un novio.
Él no tardo en corresponder aunque con movimientos torpes, mordio ligeramente su labio escuchando un soplido de parte de él que solo la hizo sonreir un poco, si Eiji era feliz pues ella misma se iba a esforzar en ser feliz, al separarse este le sonrió mientras negaba con la cabeza - No quería presionarte y aquí estas tú metiendo presión - señalo su futuro marido con un gesto de burla lo que la hizo sonreir un poco más - ¿Cómo es Marbella? - ahí era donde vivirían, su familia tenía varias propiedades en esa costosa zona de España.
Marbella era conocida por ser el lugar de residencias de políticos, famosos artistas, gente acaudalada en pocas palabras por eso no le sorprendía que Atobe tuviera una residencia allí - Marbella te ama a ti así que tú tienes que amar a Marbella, es hermosa, te encantara - aseguro él con un gesto infantil mientras depositaba un suave beso en sus labios - Prepara las maletas - pidio después de separarse y ella asintió con la cabeza para sonreirle mientras ladeaba la cabeza - Antes de irnos, durante la mañana ire a la librería - hablo y este tan solo suspiro.
- Bien, estare aquí a las tres de la tarde, te llamare cuando compre los boletos, descansa cariño - Sakuno asintió con la cabeza para sonreirle por última vez mientras él besaba su mano para después depositar un beso en su mejilla y sonreirle cariñosamente - Nos vemos mañana - se despidio de ella mientras la cobriza cerraba la puerta, mañana empezaba una nueva vida, una vida sin Eiji y podría con ello, claro que podría con ello.
Se encontraba sentado en la sala de espera, Fuji lo esperaba mientras él leía algunos documentos que el médico le había entregado para ayudar con las terapias de Ayumi - ¿Estas realmente seguro de esto? - pregunto su amigo llamando su atención, dejo a un lado los papeles y dio un sonoro suspiro, era frustrante que una persona siguiera insistiendo sobre el tema cuando era más que obvio que él no quería hablar de ello - Lo estoy Fuji, se que sera egoísta pero te necesito - aseguro ladeando la cabeza observando al ojiazul.
Fuji solo coloco una mano sobre su hombro - Vamos, te llevo a casa - asintió con la cabeza tomando su abrigo mientras el ojiazul comenzaba con su camino, solo tenían 17 años pero parecían adultos por las decisiones que estaban tomando, bueno al menos él parecía un adulto, no quizo ser egoísta y por eso Ayumi estaba viviendo en esos momentos, no quizo se egoísta y por eso había perdido claramente a la mujer que amaba, no podía hacer nada porque la decisión estaba tomada, lo hecho, hecho estaba quisiera o no.
- ¿Estarás para mí? - pregunto llamando la atención de su amigo que se detuvo pero no volteo a verlo, solo lo escucho dar un suspiro enorme - Si Eiji, estare para ti... siempre - aseguro este continuando con el camino por lo que le siguio el paso, ladeo un poco la cabeza observando el enorme hospital detrás de él, era como una cárcel porque dentro de ese había firmado su sentencia cuando había dejado atrás a Sakuno, era momento de seguir quisiera o no - Siempre seras tú - aseguro en un suave murmullo.
- ¡¿Vienes o no?! - ladeo la cabeza sonriendo a su amigo que lo esperaba en su auto, camino hasta llegar a este para abordarlo, el aire se sentía diferente, claro que lo era porque nunca más la vería, bien sabía que Atobe iba a cumplir su promesa de apartarla de su lado, lo sabía muy bien pero no haría nada porque era lo mejor, era lo mejor y tendría que vivir con ello apartir de ese momento quisiera o no.
Desperto con un poco de sueño, era temprano y tenía que ir por los libros que había pedido a librería a las diez de la mañana, tan solo eran las ocho pero era momento de levantarse por lo que se arrastro por la cama hasta la linde de la misma y busco sus pantuflas aún con los ojos llenos de sueño, al encontrarlas se las coloco o al menos hizo el intento porque en un mal cálculo de su peso termino sobre el suelo, solto un quejido fuerte mientras negaba con la cabeza, tenía que despertarse antes de que algo peor sucediera.
Abrio poco a poco los ojos mirando su habitación, iba a extrañar toda su casa pero si su novio había dicho que le gustaría Marbella tenía que ser así, lo sabía, lo sentía, aunque primero tendría que conseguir un gato pero eso sería después por el momento lo mejor era caminar a la ducha para poder desayunar algo, camino tomando su bata en el camino, abrio la llave del grifo y sintio el agua caliente, era una sensación cálida, solo la había sentido con Eiji, se golpeo la frente con los azulejos de la ducha, tenía que dejar de pensar en él.
- Olvídalo - susurro para comenzar a ducharse, el viaje le vendría bien, sabía o mejor dicho tenía que convencerse de ello cuanto antes porque si no lo hacía era más que obvio que su destino no le iba a gustar y no podía darse ese lujo, tenía que intentar buscar su felicidad porque después de todo él había sido quien había dicho que no la amaba, la había llamado hueca y plástica además de haber dicho que no tenía nada de linda, ¡ella era linda!, era más que seguro que él solo tuviera ojos para su novia, el amor de su vida.
Con esos pensamientos salio de la ducha, lo iba a olvidar porque no veía bien amar a una persona que había dejado muy en claro que no la amaba y que nunca lo había hecho, miro sus maletas hechas, el viaje cambiaría su destino y tenía que entenderlo de una vez por todas.
Eiji salio de su casa con pasos calmados, tenía que ir por unas cosas que había encargado en línea para cuando Ayumi despertara, si ella iba a ser la mujer de su vida tenía que comenzar a preocuparse por darle cosas lindas, por ser detallista con ella, la tienda estaba algo lejos pero era más que seguro que lo que había comprado le encantaría, solo deseaba ver su sonrisa, eso era lo único que deseaba en esos momentos, era obvio que ella no era Sakuno pero la haría feliz, la haría muy feliz.
Tomo el autobús perdiendose en la música, tomo asiento en los asientos más alejados de las personas, tenía que ser feliz costara lo que costara, recordaba que Fuji le había gritado que Ayumi no necesitaba su maldita lástima, él lo sabía pero aún así quería verla feliz, bien sabía que ella misma le había dicho que era su felicidad pues entonces iba a luchar por hacerla feliz y darle todo su amor, eso haría, recargo la cabeza en la ventana viendo a la gente pasar entre risas, apresuradas, con leves gestos de cansancio.
Ellos mismos tenían sus problemas así que no podía quejarse y solo le quedaba tratar de ser feliz, olvidaría a la cobriza para ser feliz.
Bajo del autobús con calma, había desayunado algo delicioso antes de salir de casa, tenía que darse prisa sino quería que Atobe se enfadara aunque conociendolo bien sabía que no se enfadaría, alzo la cabeza y abrio un poco los ojos, podría reconocerlo donde fuera incluso si parecía despreocupado, lo estaba seguramente, su celular sonó por lo que lo tomo del bolso que cargaba y sonrió al ver la llamada de Atobe así que no dudo en contestar mientras continuaba con su camino, Keigo era capaz de hacerla olvidar que estaba a punto de pasar cerca de Eiji.
- Hola amor... ¿ya estas en casa? - se escuchaban algunos ruidos y gritos de "¡¿dónde coloco esto?!" o "¡ayuda también Atobe!", solo sonrió ante esos gritos mientras su novio reía levemente - Estoy cerca de la librería, ire en cuanto pague - aseguro sonriendo mientras Eiji se acercaba un poco más, no tenía la vista alzada, jugaba con algo en sus manos pero escuchaba música, se veía despreocupado pero feliz al mismo tiempo, lo veía acercarse cada vez más mientras la gente caminaba pensando en sus propios asuntos.
- Date prisa, el vuelo sale a las cinco pero recuerda que tenemos que estar antes en el aeropuerto - comento este con una suave risa mientras escuchaba maldiciones seguramente de sus amigos, eran graciosos si lo pensaba bien - Lo sé, estare en casa pronto - Eiji estaba cerca, alzo la vista y la miro por unos segundos para después mirar hacía adelante, no dolía, no dolía porque solo la suave risa de Keigo inundaba su mente - Date prisa cariño - susurro este mientras se seguían escuchando las maldiciones que causaron la risa de su prometido.
- Te quiero Keigo - sentencio con una enorme sonrisa mientras pasaba cerca de Eiji que continuo con su camino como si nada, ella hizo lo mismo, no lo miro, solo miro hacía adelante - También te quiero Sakuno - solto una suave risa antes de colgar, guardo el celular y continuo con su camino a la librería, su viaje esperaba por ella y extrañamente no se le hacía doloroso porque bien sabía que iba a olvidar a Eiji.
Eiji camina a la tienda que no estaba demasiado lejos, "te quiero Keigo", esa frase se repetía una y otra vez en su cabeza, no estaba escuchando música, no lo hacía porque no encontraba su canción por lo que había terminado pausando la misma y continuo caminando como si nada escuchando las conversaciones de la gente que caminaba cerca de él pero cuando la miro se derrumbo pero demostro que no era así, se veía hermosa con ese atuendo, bueno ella siempre se veía hermosa pero al parecer estaba vez era diferente.
Sakuno se veía feliz, él la había dejado llorando después de haberle dicho cosas terribles pero ella no lloraba, parecía feliz, estaba bien que lo fuera porque él tambien se esforzaría en ser feliz con Ayumi, quiza sería la útima vez en que la vería y estaba bien, alzo la cabeza mirando la tienda un poco más allá, antes de continuar se detuvo, la gente seguía pasando, volteo por donde la vio y la observo a lo lejos, se veía segura al caminar y feliz, no importaba cuanta gente pasara, él solo podía verla a ella, solo a Sakuno.
Dio media vuelta continuando con su camino, era momento de empezar de nuevo, era momento de olvidarla por mucho que doliera porque vaya que dolía.
Abrio la puerta de su casa mientras Keigo tomaba los libos que había adquirido para su deleite, le gustaban demasiado y el autor solo había accedido a publicar otra reedición por que muchas personas lo habían pedido, esos libros costaban demasiado, agradecía que era capaz de costearlos porque de lo contrario se estuviera muriendo, era su escritor favorito, solo se habían reeditado 10,000 copias en todo el mundo, en esos momentos sentía un poco de pena por las personas que lo deseaban y que quiza no habían logrado comprarlo.
- Es hora de irnos - susurro este mientras pasaba sus manos por su cintura, algunos empleados bajaban sus maletas - Lo se - aseguro mirando su casa, le había mandado un mensaje a su madre diciendole que se iría de viaje con Keigo, que haya terminarían la escuela o mejor dicho que tendrían clases particulares, no había contestado pero eso no era lo importante porque de igual manera se hubiera ido, necesitaba unos cambios de aire urgentemente, suspiro mientras su prometido besaba suavemente su mejilla.
- Pero antes de irnos, te tengo una sorpresa - señalo él mientras se separaba con suavidad de ella, trono los dedos y ella sonrió, aún tenía esa manía, en cuestión de segundos entro un hombre con algo en sus manos, su prometido camino hasta donde este se encontraab para quitar lo que parecía una jaula de sus manos, abrio los ojos emocionada cuando él descubrio la misma, miro a una gatita completamenta blanca excepto por sus orejitas que eran cafecitas, sus ojos eran hermosos, de un verde espectacular.
Sus bigotes eran pequeños pues se veía que ella era pequeña - ¡Gracias! - salto a los brazos de su prometido que en un rápido movimiento hizo a un lado la caja moviendo al animalito que maullo para abrazarla suavemente - No agradezcas pequeña - murmuro este mientras colocaba la jaula en el piso para abrirla, de inmediato la cobriza tomo al animalito que se apego a su pecho en un ronroneo, Dios, era demasiado linda la criatura - Es niña, solo hace falta que le des un nombre - susurro este mientras colocaba sus manos sobre sus hombros en un gesto de cariño.
- Nana - murmuro y el castaño beso su mejilla - Bien, Nana y nosotros debemos irnos ahora - hablo este por lo que asintió con la cabeza para tomar la mano de su prometido y caminar fuera de su casa, escucho el sonido de la casa siendo cerrada y suspiro, miro por última vez su casa y sonrió, no la vería en un buen tiempo, miro a Atobe que se colocaba los lentes, era muy guapo, no dudaba que podría enamorarse de él - ¿Cuánto tiempo estaremos de viaje? - pregunto llamando su atención, uno de los autos que lo acompañaban emprendio la marcha.
- El tiempo que tu decidas linda - contesto este como si nada, Sakuno se llevo un dedo al mentón como pensando para después sonreir - ¿Para siempre? - pregunto y su prometido solo sonrió mientras la tomaba de la mano - Si así lo quieres - contesto este ayudandola a adentrarse en el auto, eran las tres de la tarde, era momento de abordar el avión y olvidar al que una vez fue su primer amor, como había dicho ahora tenía un gato, sería un grato recuerdo de Eiji pero tenía que olvidarlo, Marbella le vendría bien sin duda alguna.
- Ella se va Eiji, Atobe esta cumpliendo su promesa, su vuelo sale a las cinco, no tengo idea a donde pero tienes que detenerla o... la perderas para siempre - hablo seriamente Fuji del otro lado de la línea, se le escuchaba agitado, él no podía ir a buscarla, si ella había tomado la decisión de irse que lo hiciera, él tenía que olvidarla - No - aseguro cortante mientras colgaba la línea, solo escucho algún grito, seguro su nombre pero no le apetecía seguir hablando con su amigo, no quería hacerlo porque era capaz de ir por ella.
Su celular sono de nueva cuenta, miro el número de su amigo, después le pediría disculpas pero no pensaba ir, camino hasta su habitación para acomodar un poco, sus padres llegarían en dos días, la casa tenía que estar impecable en palabras de su hermana mayor, acomodo su ropa, sin querer su mirada viajo al reloj de su pared, las 4:15, suspiro para tomar sus llaves de la mesa de centro de su habitación, tomo su chaqueta y una bolsa, corrio por las escaleras para salir de casa como loco y correr hasta la parada del autobús.
El aire no llegaba a sus pulmones pero poco le importaba, abordo un auto dandole la dirección mientras se llevaba una mano a su agitado pecho, tenía que calmarse un poco, solo un poco.
- Pasajeros con destino a Marbella, favor de abordar en el ala este - Sakuno tomo la mano de Atobe con calma mientras un empleado llevaba a su gatita dentro de su jaula a un lugar, se detuvo mientras su prometido daba sus pasaportes, fue por instinto pero volteo hacía donde la gente se encontraba con sus seres queridos, miro entre la enorme multitud, Keigo contestaba unas preguntas para después jalar un poco su mano, su mirada esperaba... esperaba encontrar a Eiji pero eso no era una película, era la vida real.
Miro la puerta de abordaje y dejo de mirar a la multitud, una lágrima traicionera resbalo por su mejilla por lo que de inmediato se la limpio comenzando de nueva cuenta con su camino de la mano de Keigo que sonreía porque empezaba su viaje - Sakuno - la llamo por lo que alzo la mirada observando sus ojos que la miraban con preocupación - E-Extrañare esto - señalo y este solo sonrió para besarla suavemente, no como un beso que ella esperaba pero era un beso lleno de cariño y de complicidad.
- Volveremos cuando tu quieras - aseguro mientras la tomaba de nueva cuenta de la mano para seguir caminando, ella pensaba decirle que ahora mismo quería volver, que no quería ir aunque antes había pensado que si pero es que los recuerdos de Eiji cuando lo encontro en la calle, parecían simples extraños, ella había estado bien en ese momento pero ahora todo parecía demasiado complicado, demasiado sufrimiento sentía en ese momento, no podía, de verdad que no, caminaron hasta los asientos de primera clase siendo guiados por una azafata.
Ella solo había deseado que el viaje no le supiera tan amargo ahora que lo veía tan real pero también deseaba haber escuchado su nombre siendo gritado por alguien que la detendría mientras le decía que la amaba, la escena parecería tan de película pero ella sabía que eso no era una película, ella no era la actriz... esto era la vida.
- Gracias por seguir con vida - murmuro Eiji mientras abrazaba a Ayumi que se aferro con fuerza a su pecho, estaba bien, se veía mejor, más estable había dicho el médico, Fuji miraba la escena desde el marco de la puerta, cerro después de unos segundos para caminar por los pasillos, se detuvo en las enormes ventanas del hospital que ahora le parecía tan maldito, no precisamente por cuentos de terror sino porque ahí una historia de amor había acabado sin siquiera tener la oportunidad de florecer.
Alzo la mirada observando la estela de un avión, ellos no estaban tan lejos porque después de todo seguirían viendo el mismo cielo ¿no?.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
