N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Especial Japón
Salio del hospital de la mano de Ayumi, ella tenía un departamento, ahí era donde ahora iban a vivir los dos juntos, cuando se lo había dicho a sus padres estos se habían vuelto locos argumentando que eran niños, que si se iba jamás volviera, que dejarían de pagar sus gastos, no dudo en irse con ella porque lo necesitaba, solo empaco sus cosas, las que él había comprado con su dinero pues su madre le dijo que si se iba solamente se llevara lo que era suyo más no lo que ellos con sus esfuerzos le habían comprado.
Continuo con su camino cuando alzo la mirada, una estela de un avión se divisaba en el cielo, quiza allí iba ella, quiza no, uno nunca sabía, con pasos calmados sujeto de la cintura a la castaña que se aferro a sus brazos para no caer, aún estaba medio dolorida por los exámanes que le habían hecho para comprobar si la cirugía había funcionado además de que las terapias comenzaron en cuanto se había coloco de pie por ella misma, nuevamente lo había hecho él porque solamente entrar en la habitación y verlo la hizo levantarse ante el asombro de los médicos.
- Eiji - ella lo llamo mientras esperaban un taxi, él ladeo la cabeza para observarla con una sonrisa, con esa que solo le dedicaba a él, se veía hermosa, no era Sakuno pero sabía que podría llegar a amarla que solo era cuestión de tiempo, al menos se aferraba a esa probabilidad - ¿Sucede algo? - pregunto calmado y ella solo nego con la cabeza para dejar la maleta con sus cosas sobre el suelo, se acerco y deposito un suave beso en sus labios, sinceramente el chico gato no estaba acostumbrado aún a esos besos pero era solo cuestión de tiempo, todo era de tiempo.
- Vamos - la tomo de la mano para abordar el auto que esperaba por ellos, cerro la puerta una vez los dos estuvieron dentro y ella se acomodo sobre su hombro cerrando los ojos, se notaba que aún estaba cansada - Son una pareja muy linda - señalo el conductor y él solo le sonrió agradecido, la verdad era que ni siquiera pensaba en si eran una buena pareja o no, poco le importaba eso, solo quería esos halagos con alguien como la cobriza, bien sabía que Ayumi era hermosa pero no se comparaba en lo absoluto con Sakuno, para nada.
Antes de darse cuenta ya estaban en el departamento, la movio suavemente y ella abrio poco a poco los ojos para sonreirle un poco - Vamos - pago el taxi para cargar las cosas y con la otra mano sostuvo la suya, así entraron al edificio, no estaba tan mal después de todo - Por aquí - ella lo condujo hasta el que parecía ser el elevador, abordaron y el silencio se hizo presente, las puertas se abrieron de nueva cuenta para dar a un pasillo pequeño, caminaron por el mismo hasta dar con la puerta del que supuso era su departamento.
Ella abrio para sonreirle - Adelante, ahora tambien es tu casa - aseguro y él sonrió levemente, ¿su casa?, bueno pues no quedaba de otra porque ella lo necesitaba, quiza era que Fuji tuviera razón cuando le dijo que ella no necesitaba su lastima pero no podía dejarla sola porque no tenía a nadie, era así de simple, admiro el espacio, era extenso a pesar de verse pequeño, sobre todo era acogedor, estaba más que seguro que pronto se acostumbraría, en menos de cinco minutos ella le había mostrado todo.
- Lamento que hayas dejado a tu familia - hablo ella mientras colocaba una taza de té delante de donde se encontraba, alzo la mirada observando como se sentaba delante con la mirada cohibida, como si le diera pena el que la viera, eso jamás iba a suceder - No pasa nada, tú me necesitas - contesto muy seguro para depositar la taza sobre la mesa, se levanto con cuidado para verla a los ojos, ella se sonrojo de inmediato, en eso al menos se parecía a Sakuno, nego con la cabeza, tenía que dejar de pensar en ella como fuera porque solo se lastimaría.
- Pero es que... - no la dejo terminar cuando la beso suavemente, lo menos que quería era que ella se sintiera culpable de lo que había pasado cuando no era su culpa, le acaricio con suavidad la espalda mientras tarareaba una canción - Ira bien Ayumi, conseguire un trabajo, va a ir bien - aseguro mientras se intentaba dar ánimos él mismo, estaban solos, aunque tenía a Fuji era más que obvio que no siempre le pediría dinero, no, eso no iba con él, tenía que pagar la deuda de la operación, todo iba a estar bien, estaba seguro de ello.
Los dos primeros meses fueron demasiado, tenía dos trabajos e iba a la escuela, no dejaba que ella hiciera algo, el médico le había dicho que no podía sobre esforzarse al menos durante un año, ella había llorado porque se sentía una carga pero no lo era, pocas veces se cruzo con su hermana en el transporte, ella quería acercarse pero siempre terminaba por salir corriendo, estaba bien, no la culpaba sobre todo porque gracias a ella tenía a un gatito que había nacido de una de sus gatitas, era más que obvio que ella no lo había llevado.
Aún recordaba la sorpresa cuando lo vio en la puerta, al menos ella aún lo quería y eso era más que suficiente, Ayumi estaba encantada con la mascota así que si ella era feliz eso significaba que estaba haciendo un buen trabajo, salía del trabajo a paso calmado, aún tenía que hacer deberes pero no eran demasiados así que podría descansar bien por primera vez en la semana, bajo la calle con dirección a la estación del metro cuando un auto se detuvo a su lado, siguio caminando, sabía quien era pero poco le importaba, habían discutido de nueva cuenta.
- Eiji - ladeo un poco la cabeza observando a su amigo Fuji quien manejaba un deportivo descapotable, jamás se había imaginado que él manejara siquiera un auto pero al parecer entrar a Hiotey lo había cambiado - Tengo prisa - contesto como si nada, antes de darse cuenta su amigo bajo del auto y lo detuvo por el antebrazo con fuerza, bien, eso le molestaba demasiado - Te estoy hablando - siseo molesto, ese no era su amigo, era una persona que desconocía de verdad - ¿Qué quieres? - pregunto simplemente porque no le apetecía discutir.
- Ella se fue hace tres meses a quien sabe donde y tu estas como si nada - contesto a su pregunta, fue cuando noto que estaba medio alcoholizado, ¡Dios!, quería golpearlo por hacer quien sabe que cosas en su vida últimamente - ¿Y? No puedo hacer nada - contesto soltandose de su agarre, dio media vuelta cuando sintio que era nuevamente jalado pero antes de siquiera prevenir un ataque este llego impactandose directo sobre su mejilla derecha, eso si quera tomarlo con la guardia baja, jamás lo había esperado.
- ¡Deja de creerte el maldito héroe que no lo eres! ¡No eres más que un imbécil de clase baja, con Sakuno eras feliz pero ahora pareces un zombie! ¡¿Te has mirado?! ¡Estas acabado, no amas a esa mujer, estas pagando una deuda que ni siquiera es tuya, su operación, da pena mirar que cuentas monedas! - grito y eso si que dolio, claro que contaba monedas porque ahora podría decirse que tenía una familia, una responsabilidad pero su amigo parecía que ahora no tenía ni una, era como una especie de vividor porque denotaba que había estado en una fiesta.
- ¿Terminaste? - pregunto y este solo lo miro absorto, quiza esperaba un golpe o gritos pero francamente él no deseaba discutir, no tenía porque hacer algo que no fuera el mantenerse calmado, dio media vuelta y camino con la cabeza en alto, sabía que después de esa pelea todo había acabado, su amistad, todo, no iba a haber otra oportunidad en lo absoluto y eso él mismo lo juraba.
A los cinco meses ya había acabado la escuela preparatoria, Ayumi iba a empezar su tercer año, solo tenía un empleo que lo remuneraba bien, ella trabajaba medio tiempo en una cafetería, todo iba bien, las terapias tambien así que no había ningun problema, salio de la universidad a la que ingresaría, finalmente se había decidido por una carrera, estudiría medicina general especializado en cardiología, la carrera no costaba demasiado así que todo estaba bien, miro a lo lejos a una amiga de su hermana que lo saludo con la mano, él solo devolvio el saludo.
Ella no estaba con sus amigas así que no tenía caso intentar acercarse, no la había visto de nueva cuenta así que suponía que todo estaba bien, continuo con su camino por el campus con dirección hacía la salida mirando a los nuevos estudiantes que tambien parecían perdidos por eso él había ido una semana antes para asistir con un grupo pequeño por un recorrido universitario - ¿Eiji? - alzo la mirada que tenía en unos papeles observando a Fuji de la mano de una chica que era bien parecida, seguramente su novia.
Solo le sonrió a manera de saludo para seguir caminando, faltaba poco para salir de la universidad cuando alguien lo tomo del brazo, en un movimiento rápido se solto de ese agarre, ya sabía quien era - Tengo prisa y es en serio - no mentía, tenía que ir a la escuela por ella porque le molestaba que en el transporte alguien la molestara - Lo siento - se disculpo este y él solo nego con la cabeza, por el momento no tenía ningun sentido hablar de ello, la herida aún estaba fresca - Luego Fuji, luego - aseguro para dar media vuelta y continuar con su camino.
Él le había prometido que siempre iba a estar ahí, había fallado a esa promesa, solo quería descansar, era lo único que necesitaba, no podía más por el momento, los recuerdos de ella habían vuelto dos días antes cuando por accidente descubrio el anuario que le había quitado a Ryoma de su clase solo para poder admirarla, no entendía como es que estaban con él, bueno si lo hacía pero deseaba no hacerlo, había admirado sus facciones, la amaba, nunca había dejado de hacerlo, eso lo sabía muy bien, ese mismo día le había hecho el amor a Ayumi pensando en Sakuno.
Se odiaba por eso, se odiaba más que nunca pero eran demasiados sentimientos que lo estaban matando por eso quería tan lejos de Fuji por un tiempo porque no deseaba que los recuerdos volvieran.
Su primer día en la universidad, siete meses después de que ella se hubiera marchado, poco sabía, no se había encontrado con nadie conocido, estaba nervioso pero de inmediato hizo amigos, conocio a una chica llamada Yura, era buena persona, demasiado lindo además de que siempre sonreía, de inmediato se la presento a Ayumi quien quedo encantada con la misma o al menos eso demostraba - Tu novia me da miedo - le dijo un día ella mientras comían en la cafetería, él alzo la mirada de su comida para verla a los ojos no entendiendo de que estaba hablando.
- ¿Por qué? - pregunto con calma aunque si sabía a que se refería, era más que obvio las miradas que le mandaba a su amiga rubia - Tu sabes porque - contesto ella y solo asintió con la cabeza, sabía muy bien así que no tenía porque hacer el tonto - Es buena persona - aseguro pero Yura solo nego con la cabeza dandole a entender que ni él mismo se lo creía, era cierto, le había contado todo lo sucedido con Sakuno, la tonta de su amiga solo había llorado mientras maldecía a la vida y quien sabe a quien más, le había causado un poco de risa pero al final había terminado llorando.
- No es cierto Kikumaru Eiji, es una loca, tu si que viste como me ataco cuando tome tu mano - señalo, era cierto, era día de deportes, estaba cansado por el trabajo así que ella tomo su mano dandole consuelo, ese día Ayumi fue a su universidad para ver las carreras que daban, los vio y la fulmino con la mirada además de apartar a la rubia de su lado de una manera brusca provocando que esta cayera al suelo por el empujón terminando con la muñeca derecha lastimada, la castaña se había disculpado de inmediato argumentando estrés.
Yura solo le había sonreía aunque era más que consciente de que quería matarla en el fondo - No puedo dejarla sola - aseguro y ella solo nego de nuevo con la cabeza - Eres tonto, dejala, le salvaste la vida ya - contesto ella como si nada y él solo se levanto, la próxima clase casi empezaba además de que tenía que ir a su trabajo porque estaba corto de personal por el momento pero era bueno porque le pagaban el doble - Vamos - la rubia solo suspiro mientras negaba con la cabeza, quería golpear a su amigo pero con eso no iba a lograr nada.
Su primer año con dos meses empezaba, Ayumi estaba más que insoportable, incluso había conseguido el trabajo que estaban solicitando donde él laboraba, lo estaba sacando de quicio pero sabía que no podía molestarse, no con ella porque no le hacía bien a ninguno de los dos, era demasiado pero no podía gritarle o encararla, de momento no - ¿Me estas escuchando? - pregunto su novia y asintió con la cabeza, la verdad era que no pero no podía decirse eso si no quería que esta comenzara a gritar en el transporte.
- Continua - contesto simplemente y ella sonrió enormemente para seguir hablando de lo que la estaba molestando supuestamente, decía que le molestaba el que estuviera demasiado con su amiga Yura así que de inmediato la detuvo con la cabeza para que guardara silencio - Ni se te ocurra empezar - señalo calmado y ella solo lo miro desdeñosamente lo que provoco una suave risa, era imposible pelearse con ella, le molestaba demasiado claro que si pero no podía pelear con ella porque se le hacía aún así linda.
- Es que me molesta que siempre esten pegados, cuando entre a la universidad estaras conmigo siempre - de alguna manera él sabía que iba a cumplir esas palabras lo que si que le provocaba miedo, demasiado miedo - Bien - contesto simplemente para tomarla de la mano y bajar del transporte, dieron media vuelta cuando chocaron con alguien, él abrio los ojos espantado, ¿qué hacía alguien como él allí? - ¿Kikumaru Eiji? - pregunto un Gakuto con una suave sonrisa, asintió aún en estado de shock mientras su novia los miraba no entendiendo.
- ¡Hey, cuanto tiempo! - grito este mientras le extendía la mano, no eran muy amigos pero este estaba demostrando que si lo eran - Si, cuanto tiempo - contesto con una leve sonrisa - Un día hay que reunirnos por los viejos tiempos ya sabes, se que no somos muy amigos pero me encantaría recordar viejos tiempos, por cierto escuche el rumor de que tú y la no... - no lo dejo terminar cuando cubrio la boca del pelicereza con un gesto nervioso, miro a su novia para sonreirle, ella solo encarno una ceja, algo le decía que so no iba a terminar bien.
- Ahora vuelvo - arrastro a Gakuto lejos de Ayumi que mantenía su mirada de lince sobre este, solto al chico que lo miraba con expectación - Ella es mi novia, no creo que le hubiera gustado que terminaras esa frase - el pelicereza asintió de inmediato entendiendo a que se refería - Lo siento, era solo que te iba a decir que escuche que ella esta embarazada, Atobe mantiene contacto con nosotros así que lo sabía, no es que hubiera querido decirtelo pero solo pienso que te gustaría saberlo porque oí que eran algo - comento este en un tono de pena.
Eiji aún no salía del limbo, ¿ella estaba embarazada?, claro que lo estaba, no era como si lo fuera a esperar después de todo él mismo había sido quien la había hechado a los brazos de Atobe, era solo su culpa - No te preocupes, claro que me gustaría que nos reunieramos - dicho esto ambos intercambiaron números de celular, Eiji se despidio con la mano del pelicereza que abordo el auto que estaba aparcado por allí - Vamos - la tomo de la mano para comenzar a andar aunque sabía que estaba esperando una explicación pero no tenía ánimos de inventar algo.
- ¿Quién era? - pregunto y él solo nego con la cabeza - Un amigo - contesto simplemente apretando el paso, el acomodar estantes lo distraería por completo de la noticia... ella estaba embarazada y eso lo estaba destrozando demasiado - ¡Eiji, estas llorando! - ese grito fue suficiente para darse cuenta de que estaba llorando cuando ni siquiera lo había sentido, tomo la mano de Ayumi más fuerte para detenerla y fundirse en un abrazo con ella, dolía demasiado, siempre había pensado que ella sería la madre de sus hijos, esa realidad estaba muy lejos.
- Pasara - susurro sobre el cuello de ella aferrandose más a su abrazo, claro que iba a pasar, él se iba a encargar de que así fuera costara lo que costara.
- ¡¿En serio?! - grito Yura cuando él le dio la noticia, un año seis meses, Ayumi estaba embarazada de una semana - Si - contesto notando la mirada de sus compañeros de clase debido al grito de su amiga que daba vueltas por su asiento como león enjaulado, su reacción había sido un simple beso acompañado de palabras de amor que no sentía en lo absoluto, claro que había podido evitarlo pero algo de parte de ella se lo impedía, el haberle dicho que quería un bebé fue suficiente para dejar de usar protección y empezar el plan de quedar embarazados como la castaña había dicho.
- ¡Deberías estar feliz, vas a ser papá! - grito de nueva cuenta la rubia pero él seguía mirando por la ventana - Lo estoy - contesto simplemente sintiendo que sus compañeros felicitaban a Yura creyendo que ella era la madre porque después de todo siempre estaban pegados y Ayumi ultimamente no estaba pegada a él anunciado que era su novia, por el contrario, se juntaba con un chico y eso era lo único que sabía - Ella no es la madre - contesto ante la tercera persona que la felicitaba, Yura asintió con la cabeza.
Sus compañeros se disculparon para felicitarlo a él, con una sonrisa correspondio a las felicitaciones como si nada aunque lo único que deseaba era salir corriendo o desaparecer - ¿No estas feliz? - pregunto la rubia sentandose delante de él llamando por completo su atención, estaba feliz, era un pedacito de ambos así que seguro sería hermoso o hermosa pero simplemente era algo más, él igualmente había roto la promesa de solo tener hijos con Sakuno aunque la aludida no estuviera enterada porque él lo había decidido por los dos.
Dio un enorme suspiro mientras asentía con la cabeza - He visto a animales más felices - señalo esta llamando su atención, le mando una mirada de muerte diciendo que guardara silencio pero ella solo sonrió abiertamente para dar paso a una carcajada - ¿Crees qué sea un buen padre? - pregunto de pronto en un tono demasiado serio para su gusto, la rubia inclino la cabeza - Nadie nace sabiendo ser padres, aprenderas con el tiempo pero de una cosa estoy segura, esa niña es muy afortunada... igual que Ayumi - aseguro con una sonrisa enorme.
- Estoy seguro que el hombre que ames sera afortunado - aseguro este besando suavemente su mejilla centrandose para la clase que estaba por comenzar, a veces deseaba haberse enamorado de Yura, no era Sakuno pero al menos era una gran mujer.
Segundo año sin Sakuno y empezaba con el parto de su esposa, de hecho casi a mediados del segundo año, Ayumi estaba recostada con calma aunque sabía que estaba nerviosa - Hola - la puerta se abrio y él pensaba que era el médico pero resulto ser el amigo de su novia porque aún no eran marido y mujer, él aún no tomaba esa decisión, no quería precipitar las cosas aunque ya lo estaban por completo pero ese no era el punto - ¿Qué haces aquí? - pregunto cuando este le enseño un ramo de rosas a la castaña que sonrió abiertamente.
- ¡Gracias! - agradecio feliz de la vida mientras ellos dos comenzaban una plática, él estaba allí por sino se habían dado cuenta - Ayumi - la llamo y ella solo le dijo algo al oído al chico castaño que le sonrió para salir de allí como si nada, el siguiente en entrar fue el médico que procedio a revisar la dilatación - Estas lista - aseguro este comenzando a dar órdenes para que fuera llevada a la sala de partos o no escucho como puesto que seguía pensando quien era ese chico y porque Ayumi parecía tan encantada con el mismo.
Dejo de pensar en esas cosas, no le hacían ningun bien además de que no tenía tiempo para gastar en suposiciones, ella sería incapaz de engañarlo - Eiji - lo llamo ella mientras preparaban todo, agradecía que pudiera costear el hospital de lo contrario estaría dandose de golpes contra la pared - ¿Mande? - pregunto colocando toda su atención sobre ella quien solo lo tomo de la mano, beso la misma y le dedico una enorme sonrisa llena de amor - Gracias por todo - quizo darse golpes contra la pared por lo que estaba sucediendo pero solo le devolvio la sonrisa.
- No agradezcas - en menos de tres minutos el parto ya había comenzado, sujeto fuertemente su mano, se imaginaba que era Sakuno quien estaba haciendo esfuerzo para traer a su pequeño hijo porque sería niño, pero no lo era, era alguien más y la estaba lastimando pensando en alguien más, se concentro en darle ánimos a la castaña que sujetaba con demasiada fuerza su mano, de pronto se escucho el sonido del llanto, su pequeño campeón había llegado a salvo, se veía saludable, el agarre en su mano se fue haciendo cada vez más flojo.
- Lo hiciste bien - aseguro mientras besaba su frente con suavidad y ella solo cerro los ojos, al parecer estaba cansada, eso estaba bien porque se había esforzando en traer una vida más al mundo - En unos momentos tendran al niño con ustedes - hablo una enfermera y ambos asintieron con la cabeza, no se había dado cuenta que ella seguía despierta - ¿Te encuentras bien? - pregunto con calma y ella solo asintió, se notaba que estaba cansada, el médico les había dicho que todo estaba bien, que ella podía concebir así que no había algún problema en intentarlo.
- Su niño - él tomo al pequeño bebé en sus brazos, la castaña nego con la cabeza cando quizo darselo pero supuso que era porque estaba cansada, si eso era, arrullo al pequeño que dormía plácidamente, era muy lindo, lo movio un poco y este abrio sus ojitos, eran de color miel como los de ella, su cabello sería como él, en ese caso todo estaba perfectamente bien - ¿Quieres cargarlo? - pregunto de pronto y su novia nego con la cabeza, siguio insistiendo al tratar de juntar sus manos para que lo sostuviera.
- ¡Te dije que no! - grito furiosa y él sintio las miradas de los doctores sobre los tres pero solo se disculpo con una sonrisa, ellos siguieron con lo que estaban haciendo, miro de mala manera a la castaña que solo cerro los ojos, a ese paso su noviazgo iba a terminar de mal en peor.
Dos meses después se encontraba en casa cuidando del pequeño bebé, tenían problemas, Ayumi se negaba por todos los medios a darle pecho al bebé por lo que había recurrido a la mamila, el médico dijo que estaba bien pero que necesitaba leche materna por lo que había contratado una nodriza que estaba haciendo bien su trabajo pero solo por hoy le estaba dando leche en polvo y no de la nodriza, eran las siete de la noche y su novia no llegaba, esta había asegurado que tenía un trabajo que entregar y por eso había salido, él ni siquiera lo creía pero no pensaba decir nada.
Mecio al pequeño en brazos, la puerta se abrio así que camino con dirección a la sala, observo a su novia entrando a la casa con pasos tambaleantes, de un tiempo para acá después del embarazo bebía, no podía más - Hola - saludo ella dejando su bolso además de su abrigo, la miro, la ropa la tenía levemente desacomodada, bien, era más que suficiente - Se acabo Ayumi - sentencio dando media vuelta y ella de inmediato corrio donde él, se aparto de inmediato para que no despertara al niño, la castaña trato de que se detuviera pero apreto el paso con dirección a la habitación del pequeño.
Cerro la puerta escuchando los golpes en la misma, dejo al pequeño mientras le sonreía - ¡Abre la puerta Eiji, hablemos! ¡Te amo! - grito, si seguía así iba a despertar al niño, salio más que furioso para tomarla del brazo con gesto neutra - Guarda silencio, mira como vienes Ayumi... ¡tenemos un hijo! - susurro gritando mientras ella solo lloraba, no podía soportar verla en ese estado - N-No me dejes, E-Eiji te amo... si me dejas me muero - aseguro la castaña y él solo quería golpearse con algo porque iba a ceder, lo estaba viendo.
- Te di una nueva vida y la estas desaprovechando, no amas a nuestro hijo, solo vives de fiesta - siseo molesto dando media vuelta pero ella se aferro a su espalda mientras seguía llorando - N-No me d-dejes - se notaba que estaba destrozada, nego con la cabeza - No seremos novios, vivire aquí mientras dejas el alcohol pero después me ire, no somos nada desde hoy Ayumi - dicho esto continuo con su camino, solo escucho los sollozos de ella pero poco importaban, tenía mejores asuntos que atender, su hijo era su prioridad.
No se le hacía para nada difícil ir con él a la universidad, por el contrario porque sus compañeras lo cuidaban demasiado así que estaría bien, tenía que estar bien, inevitablemente penso en Sakuno, ella si que sería una buena madre.
Su tercer año, faltaban dos meses para recibirse de médico cardiológo, Dios estaba demasiado emocionado, tenía al pequeño bebé en brazos en la hora del almuerzo, el niño contaba con seis meses, aún era pequeño, sonrió al verlo removerse suavemente en sus brazos buscando más comodidad - Por lo que entiendo no son nada pero siguen viviendo juntos... es raro - concluyo Yura con una leve risa, su amiga por fin había sentado cabeza con un estudiante de leyes, se le veía feliz, tenía tres meses de embarazo.
- Deja de comer eso, come esto - aparto las frituras colocando vegetales delante de la madre que solo asintió con la cabeza, él era un experto en el tema después de todo - Me ire en un mes de allí, ella... dijo que estaba bien - continuo con el relato, de hecho todo estaba bien, la castaña estaba de novia con aquel chico que los había visitado cuando estaba en labor de parto, el chico castaño de nombre Yurito, sus ojos eran miel, era una buena persona por lo poco que lo conocía, habían quedado con que él se haría cargo del niño.
Ayumi no podía y no quería, las razones no se las dijo pero como le urgía salir de ese departamento no pregunto más - ¿Un mes? ¿Dónde vas a vivir? - pregunto la rubia interesada en lo que estaba contando mientras comía una zanahoria como conejo, no le había dicho que había llamado a Sakuno, bueno que al menos lo había intentado, solo escucho su voz dos veces y después colgo como un niño que ha hecho una travesura, bueno ella le colgo, solo necesitaba escucharla hablar, su voz seguía siendo igual de suave, seguía transmitiendo sentimientos.
- Rentare un departamento - contesto como si nada, tenía un contrato listo en el hospital general de Japón al salir de la universidad, los médicos de allí visitaban a los futuros caridológos cuando llevaban a cabo una práctica, ese dí él había sido el mejor por lo que le ofrecieron una planta puesto que el médico de cardiología estaba pronto a retirarse y él era el mejor candidato - ¿Rentaras? Me parece que estas siendo desconsiderado con los pobres - comento esta en un tono de burla que le saco por completo una carcajada.
Esa era una enorme mentira porque ella venía de una familia acaudalada - Solo quiero darle lo mejor a Yui - contesto simplemente mientras su hijo con su manita derecha apretaba su muñequito, era una lindura sin duda alguna - Tambien dale amor - señalo ella y él solo asintió, claro que le daría y mucho, era solo que no sabía que iba a hacer con Ayumi, el niño era más que claro que iba a necesitar una madre.
Mediados de su tercer año, hora de marcharse del departamento que compartía con Ayumi, no había vuelto a ver a Fuji desde hace un tiempo, no se había cruzado con nadie más y eso lo agradecía - ¿Esta todo listo? - pregunto la castaña con una sonrisa, Yurito hace mucho que vivía con los dos, era más que obvio porque eran pareja - Si, la mudanza se ha llevado todo, solo me llevo la pañalera, los gatitos ya estan en el auto - contesto a la pregunta de la castaña que estaba de la mano de su novio, se solto para caminar hasta donde se encontraba y abrazarlo.
La abrazo por la cintura cuidando el no lastimar al pequeño niño de un año que dormía placidamente en sus brazos, era muy lindo - Nos vemos después y solo quiero que estes enterada de que no me molesta que no quieras nada que ver con Yui, es tu decisión, en ese caso te pedire que cuando te invite a las reuniones con la que sera mi esposa delante de él no digas nada - Ayumi asintió, Eiji sabía que era como si nunca hubieran tenido nada y ese niño fuera solo de él porque así era, ella no quería nada que ver con Yui.
- Lo hare pero deberas decirle a la que sera tu esposa todo - inclino la cabeza en señal de aceptación para despedirse con un beso en la mejilla y salir, era momento de ir a su nuevo departamento además de que era momento de empezar una nueva vida, abordo su auto cuidando el no despertar al pequeño al colocarlo en su silla, emprendio la marcha, se sentía liberado, había pensado que todo iba a terminar mal, que ella no lo iba a dejar ir pero ahí estaba, con dirección a su nueva vida.
El cuarto año comenzo con demasiado trabajo, su hijo ya contaba con un año y medio, era una lindura, las enfermeras se morían con solo verlo, sus ojitos se hacían grandes cada que lo veían, era fácil tratarlo porque no lloraba ni nada, agradecía que hubiera sacado sus genes, tenía una cirugía en menos de una hora pero se encontraba con el pequeño en su oficina, su secretaria entro por la puerta - ¿Lo has visto? - Liann era una buena mujer, al menos eso le parecía, habían agarrado muy buena confianza desde sus inicios como médico en labor.
Alzo la mirada de unos papeles y la miro, traía algo en las manos, lo identifico como la revista mensual de la medicina japonesa, salía en la portada - Han mandado a hacer espectaculares, en cada uno sales tú - señalo ella mientras jugaba con el pequeño que había despertado, tomo la revista para medio hojearla, era verdad, en portada aparecía él - Bien - contesto simplemente devolviendo la mirada hacía los papeles mientras la pelirroja solo suspiraba - Nunca nada te parece - señalo molesta mientras comenzaba a jugar con el pequeño Yui que reía a grandes vocecitas.
Sin duda alguna su secretaria era linda, sobre todo al verla jugar de esa manera con su hijo, fue cuando se dio cuenta de que nuevamente estaba pensando en ella, en Sakuno.
No tenía ni ida de como había terminado en la cama con Liann después de una fiesta de trabajo pero ahí estaba despertando con un dolor de cabeza agudo y con ella durmiendo a su lado, la verdad es que no le disgustaba en lo absoluto, eran principios de mayo del cuarto año, le gustaba la idea de sentir el calor de una mujer si era sincero, Sakuno estaba un poco olvidada y estaba bien así, era algo que debería quedarse allí por un momento, la removio con suvidad notando que estaba completamente desnuda, no le sorprendio.
- Liann - la llamo suavemente pero esta solamente apreto un poco más las sábanas, el llanto del niño se comenzo a escuchar - Liann - la volvio a llamar y esta abrio los ojos poco a poco mientras se removía en la cama - ¿Dónde estoy? - pregunto ella aún adormilada, Eiji se levanto con cuidado de la cama colocando las sábanas de nueva cuenta sobre la misma cubriendo la desnudez de la pelirroja - ¡Oh por Dios! - al parecer ella caía en cuenta de donde estaban y que habían estado haciendo, si era sincero le gustaba la mueca de miedo y de vergüenza que mostraba.
- Tranquila - le dijo antes de salir de la habitación para ver a Yui que pedía un mimo mañanero, escucho algunas leves maldiciones a unos pasos de la habitación y sonrió, después de diez minutos de estar con el pequeño volvio, la observo sentada en la cama con la mirada baja así que no dudo en acercarse donde ella para tomarla del mentón obligandola a que lo viera - Lo siento - se disculpo ella y él nego con la cabeza - Aunque estuviera medio ebrio eso no quiere decir que me hubieras obligado, he sido yo quien te trajo aquí, no es un acostón... me gustas - hablo en serio y la pelirroja abrio los ojos asombrada por la confesión.
Un sonrojo se apodero de inmediato de sus mejillas por lo que se inclino para besarla suavemente, ella se entrego al beso con calma, quiza Liann era la elegida.
Principios del quinto año, dos años cumplía Yui, se encontraban en su fiesta, Liann quien era su novia no tardaba en llegar puesto que era la encargada del pastel, los niños jugaban, sus colegas médicos conversaban, las esposas hablaban entre risas, él solo estaba sentada leyendo una revista importante de finanzas, cuando algo llamo por completo su atención, un artículo sobre el empresario Atobe Keigo, esperaba ver a Sakuno a su lado, de hecho su corazón comenzo a latir como loco al pensar que aunque fuera la vería en fotos pero no aparecía por ningun lado.
Ella no estaba al lado de su esposo sino una mujer de cabello rubio y ojos azules, medio leyo el artículo encontrandose con que era su secretaria, no imaginaba lo que la cobriza debía de haber sentido si hubiera leído ese artículo, se levanto instintivamente caminando hacía dentro de la enorme casa, necesitaba tomar un vaso con agua, seguro Sakuno había sufrido, él quería estar a su lado pero no podía, era algo con lo que no podía simplemente, apreto los puños tratando de calmarse, ese no era su problema, no lo era en absoluto.
- ¿Amor? - tomo aire para ir al encuentro de su novia que cargaba en brazos al pequeño Yui quien al verlo extendio sus brazitos para que lo cargara por lo que de inmediato lo hizo para besar su mejilla - Vamos - tomo de la mano a la pelirroja para emprender la marcha a la fiesta, era hora de comenzar a disfrutar de la tarde junto con sus colegas y amigos más cercanos.
Mediados de su quinto año y estaba comprometido con Liann, estaba más feliz que nunca aunque aún el velo de Sakuno estaba adornando su closet, se encontraba en un restaurant junto con sus colegas cuando observo entrar a alguien conocido, de inmediato lo reconocio como Fuji, este le había dicho quien era la cobriza, era su media hermana, al principio no le había creído pero después de explicaciones y gritos se había encontrado con la verdad, se levanto de su asiento diciendo que iría al sanitario para seguir a la pareja.
Al parecer su amigo había sentado cabeza - Fuji - lo llamo provocando que este se detuviera por completo para soltar por instantes la mano de una castaña de ojos verdes que volteo igualmente este, de inmediato el ojiazul tomo su mano - ¡Eiji! - grito feliz de la vida para caminar y soltar la mano de la chica que sonreía amigablemente, recibio un abrazo por parte de su amigo que se veía feliz de verlo - Cuanto tiempo, te preseo a mi esposa Anabeth - saludo a la chica o a la señora con una sonrisa y estrechando su mano.
- Un gusto Eiji-kun, te espero arriba cielo - beso la mejilla del ojiazul que sonrió para verla partir - ¿Cómo has estado? - pregunto cuando la señora ya no estaba a la vista, el ojiazul solo se encogio de hombros - Encontre el amor, ¿cómo estas tú? - pregunto y él solo desvio la mirada, el verlo no le parecía ver a Sakuno pero el verlo si provocaba que los recuerdos volvieran y eso era lo que menos deseaba, la cobriza tendría que estar enterrada en un cofre a miles de metros bajo tierra, eso era lo que tenía que pasar.
- Estoy comprometido con una buena mujer, tengo un hijo de dos años, me ha ido bien - aseguro aún sin mirarlo, su amigo lo tomo de la mano para que lo mirara, lo encontro sonriendo - Ella esta casa con Keigo, tienen dos hijos, fueron gemelos - comento como si nada, la había mandado a investigar porque después de todo era su hermana - Me alegro - contesto demasiado inseguro, su amigo solo solto un suspiro mientras negaba con la cabeza - ¿La olvidaste? - pregunto un tanto incrédulo por su respuesta.
- Ayumi no es la persona con la que contraere matrimonio es alguien más, una persona maravillosa, por supuesto que la olvide - contesto mirando a los ojos, por un momento su amigo demostro sorpresa pero no demasiado, le sonrió mientras le alborotaba el cabello - Tengo que irme, no es bueno hacer esperar a una mujer, me alegra que hayas olvidado a mi pequeña hermana, fue un gusto volver a verte - aseguro mientras lo abrazaba con calma para después separarse, era más que obvio que ni siquiera la había olvidado, no podía.
Se daba cuenta en ese momento que nunca jamás, absolutamente había podido olvidarla, era su vida pero pronto la olvidaría, cuando contrayera matrimonio con Liaan ella quedaría en el pasado porque después de todo nunca más la volvería a ver, no era como si ella fuera a volver a Japón así que todo estaba bien, con esos pensamientos regreso con sus colegas.
Finales del quinto año, a solo cinco días de que terminara el año, ya estaba casado, había sido una ceremonia con solo amigos más allegados, todo estaba bien, todo estaba como debería de estar - Es muy hermosa - caminaba con dirección a su consultorio cuando escucho hablar a varias enfermeras mientras hojeaban una revista, al parecer era el chisme del mes, hubiera continuado con su camino si no hubiera reconocido a Sakuno, de inmediato se acerco donde las enfermeras que al verlo se asustaron y levantaron de inmediato.
- ¿Me puedes prestar la revista? - le dijo a una de ellas que asintió para extenderle la misma, la tomo y observo en primera plana a Sakuno, estaba hermosa, se notaba esa aura de madre que era más que obvio que tenía, no estaban sus hijos, el artículo decía que debido a negocios su esposo y ella vendrían a Japón, se sostuvo de la pared alarmando a las enfermeras pero sonrió en señal de que estaba bien, no podía ser cierto, ella no podía volver, su vida estaba bien o al menos eso pensaba pero no podía volver.
Su cabello era rizado ahora, su piel seguía igual de hermosa, usaba lentes negros, parecía famosa bueno lo era porque su esposo era famoso, se mordio ligeramente el labio, eso no podía estar pasando, cualquier cosa menos eso, de verdad que eso no podía estar pasando, ella no podía volver porque de alguna u otra manera sabía que iba a ser él quien la buscara y eso no podía suceder, solo esperaba que no se encontraran, solo esperaba eso.
N/a
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