N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 21: Empatía

Sakuno salio de la escuela a donde sus hijos asistirían, era un buen colegio, la abuela de ellos la había elegido argumentando que ahí era donde sus dos hijos habían estudiado, las instalaciones eran perfectas así que no había nigún problema con que sus dos pequeñas adoraciones asistieran, camino con paso calmado hasta el auto que esperaba por ella cuando alguien la detuvo por la muñeca, dio un respingo al encontrarse con Ian que le sonreía abiertamente, ese chico si que sabía como causarle escalofríos en cada parte del cuerpo.

- ¿Qué haces aquí? - le pregunto con calma y este solo ladeo la cabeza mientras le sonreía - Formo parte del equipo de arquitectura para la modificación del gimansio - contesto simplemente y ella encarno una ceja, ese niño era un genio, por algo su empresa ya era mundialmente conocida, se especializaba en diferentes áreas lo que le permitía sin duda alguna el tener negocios diferentes en cada parte del mundo destinados a diferentes ramas - ¿Qué haces tu aquí? - pregunto él aún sosteniendo su mano, ella solo suspiro.

- Creo que es mejor que me sueltes Ian entonces con gusto respondere tu pregunta - aseguro ella mirando su muñeca, el chico solo sonrió para jalarla aprisionandola en sus brazos lo que si que la tomo por sorpresa - Me gusta más tenerte cerca - murmuro cerca de su oído hasta que un carraspeo los hizo separarse, de inmediato miraron a Atobe que los miraba con una ceja encarnada - Creí que estabas viendo la escuela de los gemelos - comento este sin quitar la vista del chico que le sostenía la mirada sin ninguna pizca de miedo.

- Asistiran aquí - contesto simplemente notando que su secretaria bajaba del auto, ladeo un poco la cabeza mirando a la chica castaña que tenía un brillo en los ojos y... la falda un poco subida, un nudo en la garganta comenzaba a formarse - No has pedido mi opinión, es por eso que estoy aquí, no son solo tus hijos - señalo este en un tono molesto mientras su secretaria se quedaba atrás esperando para hablar - ¿Y? No es mi culpa que nunca tengas tiempo para ellos, sere yo quien los cuide así que me hare cargo de su educación - contesto mordazmente mientras soltaba la mano del ojiazul que se mantenía callado.

- ¡Cuidado Sakuno! - le grito a modo de amenaza y ella rió como si nada - Ni se te ocurra Keigo, puedes con cualquier mujer menos conmigo - le advirtio mientras miraba a Ian que asintió con la cabeza para caminar dentro de la escuela, ella no quería que escuchara la discusión, sin embargo, se detuvo cuando este camino hacía donde ella para tomarla bruscamente del brazo mientras la miraba con furia en los ojos - No eres mejor que las demás, incluso te quedas corta con cualquier dama de sociedad - siseo provocando que ella quisiera llorar pero no le daría el gusto.

- ¿Terminaste? Los gemelos me esperan en la mansión - hablo calmadamente y este solo la solto para entrar de nueva cuenta a su auto seguido de su secretaria que solo la miro de arriba a abajo para entrar a su auto que emprendio la marcha, quería golpear algo pero sintio unos brazos rodeandola a modo de consuelo, la cabeza le daba vueltas y solo quería salir corriendo de allí - Tranquila - murmuro con calma Ian acariciando su espalda, ella no quería llorar pero había sido inevitable, estaba llorando por culpa de Atobe de nueva cuenta.


Eiji salio de su despacho con calma, tenía que entregar unos documentos, Liann estaba en casa cuidando de su hijo mientras él pensaba, Sakuno seguía moviendo su mundo y ni siquiera la había visto lo cual ya estaba mal, todo estaba mal desde que se había enterado que ella iba llegar a Japón de nueva cuenta, es que no podría vivir sin verla, no sabía donde estaba pero necesitaba verla, solo una ves más pero entonces pensaba en Liann y todo se iba al demonio, se sentía culpable por estar engañalando o al menos intentando engañarla.

- ¿Es todo? - pregunto a la encargada de recibir la documentación de los pacientes, esta solo asintió con una enorme sonrisa y él dio media vuelta, necesitaba pensar en las cosas ahora más que nunca - ¿Disculpe doctor Kikumaru? - se detuvo cuando alguien lo llamo a manera de pregunta, ladeo la cabeza observando a uno de sus pacientes habituales, le sonrió para indicarle donde debían ir a su consulta, de alguna manera le agradecía que lo alejara de sus pensamientos porque era capaz de salir en busca de la cobriza, agradecía que su trabajo lo absorbiera lo suficiente como para olvidarse de las cosas porque quería olvidarse de Sakuno más que nunca.


- Tiene 170° de fiebre Sakuno - se alarmo cuando la abuela de los gemelos llamo diciendole que su hijo estaba ardiendo en fiebre, de inmediato lo miro, estaba sudando mientras su pecho subía y bajaba, estaba a punto de entrar en un estado de pánico pero no podía darse ese lujo - Aaron - llamo a su hijo que entro corriendo a su habitación - ¿Mande? - miro a su hermano Ren que estaba en la cama removiendose - Colocate un suéter que saldremos, por favor prepara una pañalera - le pidio a una de las mucamas que asintió de inmediato.

Ella se inco ante su hijo mirando a la señora Emma que la ayudo a cargar al pequeño, ella no podía ir porque tenía que hacerse cargo de que sirvieran la comida debido a que la tensión entre el matrimonio se estaba saliendo de control - Aquí esta señora - tomo la pañalera colocando sobre la cama mientras sujetaba a Ren con suavidad, su abuela paso una manta por su cuerpo, se coloco la pañalera mientras tomaba la mano de Aaron lista para salir - Llama a Keigo y dile - le pidio a la señora Emma que asintió mientras ella bajaba de prisa.

Su hijo estaba en peligro, jamás se perdonaría si algo le pasaba a este - ¿Ren esta bien, mami? - pregunto su pequeño hijo y asintió con la cabeza meintras abordaba el auto a grandes prisas, acomodo a su hijo mayor con cuidado para después entrar y acomodarse con su hijo en brazos, el auto emprendio la marcha y ella solo suspiro, todo estaba saliendo mal, lo menos que necesitaba ahora era encontrarse por casualidad con Eiji, solo esperaba que eso no sucediera porque no estaba en condiciones de verlo.


- ¡Doctor Kikumaru! - se detuvo al ver a una enfermera que era seguida por una mujer con dos niños, estaban lejos así que no podía verlos bien - ¿Qué sucede? - pregunto cuando la enfermera lo alcanzo, se veía desesperada - El doctor Kim de pediatría no esta, el pequeño esta ardiendo en fiebre, tiene que atenderlo - asintió de inmediato puesto que era un paciente después de todo, le dio indicaciones a la enfermera para que fuera transportado a un cuarto mientras él iba por alguien, esta asintió, no vio a la mujer solo siguio de prisa con su camino.

- ¡De prisa doctor, el niño esta mal! - no llevaba ni diez pasos cuando el grito de la enfermera lo detuvo, giro de inmediato, la enfermera estaba entrando en pánico, era madre después de todo así que le afectaban los casos de niños, entro sin mirar a nadie - Fuera - le indico a las dos mujeres aún sin alzar la mirada mientras algunas enfermeras entraban de prisa cerrando la puerta, dio indicaciones de prisa para estabilizar al pequeño niño que gemía de dolor, no era una simple fiebre, algo andaba mal.


Eran exactamente las nueve de la noche cuando la puerta se abrio, Ren había sido atendido por un médico, no lo había visto, estaba más preocupada por su bebé, solo esperaba que su bebé estuviera bien, Keigo ni siquiera había llamado, eso le molestaba pero era perder tiempo en pensar así que solo se olvido de este por el momento, había visto a enfermeras entrar y salir pero el médico no salía, Aaron estaba dormido en un sillón más grande mientras ella se encontraba de pie, Emma había estado llamando pero no sabía en concreto nada.

Ni siquiera le pregunto por su marido pero esta le dijo que no tomaba las llamadas, no se le hacía extraño - ¿Familiares del paciente? - alzo la mirada abriendo los ojos de asombro, frente a ella estaba Eiji que estaba en iguales o peor condiciones que ella, el tiempo se detuvo por completo, no podía ser cierto, de todas las personas tenía que ser él - S-Soy su madre - la voz le salía nerviosa y tartamudeaba, este solo relajo sus facciones mirandola fijamente, al parecer no salían palabras de su boca, después de unos segundos miro hacía la habitación donde se encontraba Ren.

- Entre - pidio con suavidad pero ella nego con la cabeza mirando a su pequeño, al instante Eiji desvio de nueva cuenta la mirada, era verdad lo de los gemelos - Enfermera - llamo en un leve grito a alguien dentro de la habitación que salio de inmediato - ¿Me llamaba doctor? - este asintió mirando a la cobriza que seguía en el limbo, su corazón estaba completamente acelerado ante la presencia de este - Necesito que cuides al pequeño en lo que le explico la situación a la señora - la enfermera asintió y este la tomo de la mano por instinto para que comenzara a caminar.

Cerro la puerta y esta se solto de inmediato caminando donde su pequeño Ren descansaba, al parecer ya más calmado - Era alérgico a las nueces por lo que tuvo una intoxicación - comento tratando de no mirar el lado maternal de ella que acomodaba el cabello del pequeño con suavidad - No puede ser, mi personal lo sabe - aseguro alzando la vista encontrandose con ese par de ojos que siempre la habían mirado con amor pero que ahora solo demostraban nostalgía - Es la verdad, no me especialice en pediatría pero es la verdad - aseguro y ella solo dio un leve suspiro.

- E-Eiji - lo llamo y justo cuando este la miro sono su celular por lo que le sonrió a modo de disculpa, lo extrajo para ver el número de su marido - ¿Dónde estas? Ren esta mal y tú ni siquiera apareces - trato de no alzar la voz pero le era imposible, era su deber como padre estar ahí para su hijo, Eiji escucho atento la conversación tratando de no sonreir al darse cuenta de que su matrimonio estaba mal - Lo siento, estaba en una junta, de hecho tengo una en diez minutos, ¿cómo esta? - pregunto Atobe y Sakuno quería tenerlo en frente para golpearlo.

- Tuvo una intoxicación por nueces, todo el maldito personal sabe que es alérgico, que es por mí, así que te pregunto, ¿le diste nueces? - pregunto en un tono amenazador porque él había estado con ellos mientras ella veía la escuela, su esposo dio un jadeo ahogado - Creo que mi secretaria lo hizo pero ella no sabía, me acaba de decir - se sincero este con un tono calmado y ella solo abrio los ojos asombrada - ¡¿Qué demonios hacía tu secretaria con mis hijos?! ¡¿Qué te crees Atobe Keigo?! ¡La quiero lejos de mis hijos, Ren esta mal y esta en el hospital, te quiero aquí sino quieres conocerme y donde vuelva a ver a tu amante de turno con mis hijos juro que te pido el maldito divorcio! - poco le importaba si estaba alzando la voz delante de Eiji, ya nada le importaba.

Eiji la miro y sintió empatía por ella, se veía que toda su vida estaba mal y eso le afectaba demasiado, estaba mal y a él nunca le había gustado verla así - ¡Te calmas y no insultes a mi secretaria, no es mi amante, a mi no me vengas con amenazas Sakuno que sabes bien que tú sales perdiendo! - le grito de vuelta su esposo o lo que sea que fueran - ¡No te atrevas a amenazarme tú a mí que no me conoces! ¡¿Crees qué todo el maldito tiempo que estuve contigo solo cuidaba niños?! ¡No puedo creer que ni siquiera me conozcas, tienes que venir, es tu hijo! - grito de vuelta y solo recibio un golpe de algo, lo más seguro es que hubiera estrellado su puño en su escritorio.

- Tengo una junta - dicho esto colgo y quizo aventar su celular pero en vez de eso unos brazos le dieron la vuelta para abrazarla con fuerza, no quería llorar pero las lágrimas salieron por completo de sus ojos, se aferro a su bata de doctor liberando cada lágrima que denotaba tristeza, Eiji la abrazo con fuerza, había extrañado su calor, la amaba aún, no estaba bien pero no podía luchar contra el sentimiento porque era demasiado.


El sonido de la puerta los hizo separarse, Eiji se separo de ella con aires de matar a quien sea que fuera que había tocado la puerta, estaba con la mujer que amaba y lo interrumpían - Doctor su esposa e hijo lo buscan - Sakuno sin querer dio un grito ahogado y desvio la mirada para caminar donde su hijo - En un momento estoy con ellos - la enfermera cerro de nueva cuenta la puerta y miro a la cobriza - Sakuno - la llamo y ella alzo la mirada para verlo fijamente, sus ojos estaban hinchados y sus mejillas aún mojadas, se notaba desde lejos.

- No pasa nada, cada quien hizo su vida, además tú me dejaste en claro que nunca me amaste, esta bien - aseguro ella y él de inmediato noto que su tono de voz era lastimero, no quería hacerle daño y eso lo estaba haciendo, odiaba lastimarla - Tú tambien tienes una familia - ataco él sin querer y ella solto una leve risa mientras negaba con la cabeza - ¿Familia? Ja, mis dos tesoros son mis hijos pero marido deje de tener hace mucho - conetsto simplemente, de inmediato se acerco donde ella para jalarla de la mano y junto sus labios con los de ella.

- ¡Papi! - la voz de su hijo hizo que se separaran de inmediato, un pequeño niño entro seguido de su mujer que le sonreía a modo de disculpa a la cobriza - Te tengo una noticia - hablo ella emocionada, él miro a la cobriza que seguía concentrada en su hijo - No pueden estar aquí, esperame en mi despacho - pidio con suavidad y la mujer solo suspiro - Ella es mujer así que va a entender que irrumpa en esta habitación... estamos embarazados - comento con una enorme sonrisa que le provoco miedo, eso tenía que ser una broma.

Sakuno solamente se mordio el labio - Espero no sonar grosera pero mi hijo no se encuentra bien, ¿podrían dejarme a solas? - pidio en un susurro, la señora pelirroja le sonrió de nueva cuenta para tomar la mano de su hijo y salir tomando la mano de su esposo - Es mi paciente - señalo soltandose con suavidad y su esposa solo asintió - No tardes - junto sus labios con él, Sakuno solo desvio la mirada, eso la estaba matando en completo, dolía demasiado pero después de todo no eran nada, cada quien tenía su vida ahora.


- Él estara bien, se tiene que quedar aquí en observación - comento después de unos minutos pasando la mano por su nuca en señal de no saber que hacer, la cobriza no lo miraba, solo acomodaba a su otro pequeño en el sillón de la estancia cubriendolo con una pequeña manta - Gracias, tu esposa te espera - señalo y este suspiro - ¿E-Estás molesta? - pregunto con calma notando que ella de inmediato se levantaba para mirarlo - Fuiste tú quien años atrás dijo que nunca me amaste, siendote sincera espere que fuera Ayumi pero no lo es - comento mientras apretaba los puños.

- Tu también tienes una familia, no puedes estar molesta por esto porque lo estas aunque lo niegues - aseguro y ella solo desvio la mirada - Nuestro destino nunca fue estar juntos, tú no me amaste y me lo dejaste en claro, cargo mi cruz, mi esposo me engaña desde hace años, tú estas feliz y así esta bien, ve con ella - le pidio en un tono de súplica pero este solo nego con la cabeza, la mujer que amaba estaba allí, tan cerca pero a la vez tan lejos, necesitaba besarla o hacer algo pero no quería que se fuera.

- Si eso quieres - dicho esto dio media vuelta pero antes de salir por completo se detuvo - Yo siempre te amé - se sincero antes de salir, no llevaba ni dos pasos cuando quizo regresar pero la figura de un chico llamo su atención, este alzo la mirada al número de habitación para entrar en la misma, se hizo para atrás y observo a Sakuno llorar en sus brazos, al parecer no era el único interesado en la cobriza, bueno después de todo era muy hermosa, los años no habían pasado factura en ella si era sincero, dio un largo suspiro para continuar con su camino no sin antes ver a la enfermera sentada al lado del pequeño hijo que se encontraba descansado en el sillón, sonrió, sin duda alguna sus hijos se parecían a ella pero primero él debía ver que había sucedido con la noticia dada por su esposa.


- Tranquila - Ian la abrazo más fuerte en sus brazos, estaba cansada de todo, nunca había esperado encontrarse con Eiji tan pronto, todo se estaba acumulando, de verdad que todo se estaba acumulando, claro que habían probabilidades de encontrarse con este pero nunca espero que fuera tan pronto, el ojiazul la separo un poco limpiando con sus dedos sus lágrimas - Ren esta bien, ¿por qué lloras?, ¿qué te hizo ese desgraciado? - pregunto en un tono amenazador - Me amenazo con quitarme a los niños porque le heche en cara que estaba con su amante, que nunca esta con los niños y le grite que no me conocía, porque no tiene ni idea de lo que hice en Marbella, cree que saldre perdiendo - termino de contar mientras este solo negaba con la cabeza.

- ¿Así qué no tiene ni idea de que eres dueña de la empresa que esta asociada con su compañía aquí en Japón? ¿No tiene ni idea de qué eres su socia mayoritaria? - pregunto este interesado y ella nego con la cabeza, no tenía ni idea de eso, ella no solo había sido una buena ama de casa o una buena madre era una mujer de negocios solo que él no lo sabía, él todo el día trabajaba para mantener a flote a su empresa mientras que ella con dar las órdenes específicas mantenía a flote su compañía y se daba el lujo de cuidar a sus hijos.

- Eso es bueno - aseguro este inclinandose un poco por lo que instintivamente retrocedio, lo menos que necesitaba ahora era ser besada por Ian después de haber visto a Eiji, no, ya tenía suficiente si era sincera - No - este solo suspiro para volver a abrazarla, no se había dado por vencido con ella, Sakuno solo quería salir de ahí lo más pronto posible, no le hacía ningun bien estar tan cerca de Eiji, si no quería problemas lo mejor era alejarse justo ahora porque él tenía una familia aunque esas palabras "Yo siempre te amé" seguían repitiendose en su cabeza una y otra vez, sin querer una sonrisa se instalo en sus labios por completo... en definitiva seguía amandolo.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los reviews.