N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Capítulo 23: Cartas En La Mesa
La cobriza se levanto de su asiento con calma, el sillón era cómodo porque después de todo era un hospital de calidad pero estaba cansada de estar sentada, poco le importaba no haber dormido casi nada, lo más importante siempre iba a ser su hijo, siempre, miro a Aaron durmiendo, Ian estaba en la cafetería para después subir un poco de comida para ella - ¿Dónde esta? - esa voz le dio un ligero escalofrío, volteo la mirada observando a Atobe que la veía con una mueca impasible, como diciendole que ni siquiera se atreviera a gritarle.
- Durmiendo en su habitación, ¿cuándo pensabas venir? - pregunto molesta, a él no le tenía miedo, nunca, era más poderosa que él y no iba a permitir que siquiera se atreviera a gritarle o al menos intentar amenazarla - Ni siquiera se te ocurra gritarme, no puedes conmigo Sakuno y agradece que he venido cancelando una cita importante - señalo este acercandose más a ella, no retrocedio, no tenía porque, miedo no le tenía - ¿Cita importante? ¡¿Qué puede ser más importante que tu hijo?! - pregunto acusadoramente mientras este solo suspiraba.
- ¿Por qué no puedes comportarte como una dama? ¡Ah! Lo olvidaba... nunca has tenido clase - esa frase si que le dolio en el alma, estaba bien que fuera medio tonta a la hora de usar cubiertos o que fuera medio torpe al bajar de las escaleras como una dama pero nunca, nunca se había quejado hasta ahora - ¿Crees qué con eso me pondre a llorar? Solo lo dire una vez más Atobe, intenta tratar de humillarme y yo no dudare en hundirte - siseo sosteniendole la mirada observando una sonrisa triunfante en su rostro, su esposo o su compañero de vida si que sabía como dar un poco de miedo.
- No quiero discutir ahora Sakuno, al menos no en público, tengo que irme, solo vine a ver si el niño estaba bien - dio media vuelta con intenciones de irse, más a lo lejos observo a su secretaria que tenía el cabello revuelto y la ropa desacomodada, ese si que era el colmo, no dudo en detenerlo por el antebrazo y darle una tremenda bofetada que retumbo por todo el pasillo, algunas enfermeras y doctores que pasaban cerca de allí miraron la escena con asombro, para ser pequeña si que tenía fuerza.
Sakuno no bajo la mirada en lo absoluto por el contrario se la sostuvo observando como este se contenía para no golpearla en frente de todo el mundo, estaba simplemente harta - ¿Qué demonios te sucede ahora? - pregunto en un tono calmado aunque ella sabía que no lo estaba, que le estaba costando la vida no golpearla ahora mismo - Eso me sucede - lo jalo por el saco para darle vuelta mientras señalaba a su secretaria que al ver que ambos la miraban se dio la vuelta con grandes prisas, escucho un leve suspiro de parte del castaño que se solto de su agarre para dar media vuelta.
Ella esperaba leves gritos pero quiza una parte de ella aún pensaba que no le alzaría la mano, demasiado tonta porque él no dudo en alzar la mano y abofetearla con fuerza, sintio su mejilla arder, algo resbalo por sus labios, seguramente un poco de sangre - ¡¿Quieres saber si te engaño?! ¡Pues lo hago, te engaño desde un mes después de que nacieran los niños, el solo pensar que eras mi mujer me fascinaba pero después todo se volvio aburrido, me di cuenta de que no eres digna de mí, no tienes clase, me da vergüenza llevarte a cenas importantes, el solo verte me da asco! - antes de que ella dijera algo este la tomo por los brazos aplicando fuerza.
El dolor era demasiado, ¿un mes después del nacimiento de sus hijos?, incluso dolía más de lo que alguna vez había pensado, quería llorar, gritarle pero las palabras no salían de sus labios - ¡¿Eso querías escuchar?! ¡No te amo, no puedo amar a una mujer que no es de mi categoría pero ni pienses que te dare el divorcio, si no eres mía no seras de nadie! - le grito mientras la zarandeaba, ella solo quería que la soltara - ¡Sueltame Atobe, me estas lastimando, que me sueltes! - él no cedía en su agarre por el contrario apreto más sus brazos escuchandola sollozar de dolor.
- ¡Te ha dicho que la sueltes! - Sakuno reconocio el timbre de voz de Eiji que jalo por el cuello de la camisa a Atobe para estrellar su puño en su mejilla, ella solo miraba la escena absorta - ¡¿Pero quién diablos te crees?! - pregunto el castaño y el chico gato solo lo jalo con las dos manos para estamparlo contra la pared, se veía en verdad enfurecido - ¡Le vuelves a poner un dedo encima y juro que te mato! ¡Seguridad! - dos hombres jalaron a su esposo cuando fue aventado por Eiji - ¡No me toquen! - grito Atobe mientras avanzaba lanzandole una mirada de advertencia.
Las lágrimas salieron por si solas, Eiji la tomo de la mano para caminar con ella, siempre había odiado verla llorar, era lo que más detestaba, había perdido por completo el control cuando la vio siendo zarandeada por el que era su esposo, por la persona que se suponía debía cuidarla, entraron a uno de los baños y solto su mano encaminandose hacía donde estaba un botiquín, seguramente todo mundo ya se había enterado de lo que acababa de pasar pero no podía permitirse que Atobe le hiciera daño a la mujer que amaba.
Sakuno seguía llorando, Dios, como lo había amado y ahora llegaba incluso a golpearla importandole poco que sentía, si la lastimaba, eso era lo peor que había hecho, sintio la mano de Eiji alzando con suavidad su mentón para mirar sus ojos llorosos, con sus pulgares limpio con delicadeza las lágrimas que estaban resbalando aún - No llores, siempre he odiado verte llorar aunque en algunas ocasiones fui yo quien te hizo derramar lágrimas - aseguro este notando la sangre que salía de sus labios, iba a matar al estúpido que tenía por esposo ella.
- ¿Por qué estas haciendo esto? T-Tienes una esposa y un hijo - comento ella mientras él solo le sonreía un poco, lo observo tomar un poco de algodón para vertir algodón sobre el mismo - Esto puede doler un poco - advirtio tomando con suavidad su mentón para colocar el algodón sobre su labio, un pequeño pinchazo de dolor fue lo que sintio, ardía demasiado, se sujeto instintivamente deu su bata de médico mientras este aplicaba un poco de presión, después de unos segundos más se alejo para buscar algo más en el pequeño botiquín.
- No has contestado mi pregunta - volvio al ataque ella y solo escucho un suspiro de resignación de parte del chico gato que dejo lo que estaba haciendo para mirarla fijamente, hace mucho que no veía esa mirada que le encantaba demasiado, era como su vida, su otra mitad - Porque te lo debo - contesto este y ella encarno una ceja no entendiendo a que se refería en lo absoluto - ¿Eh? - la cobriza quería una explicación mejor que esa - Te mentí demasiado antes, además no me iba a quedar de brazos cruzados mientras Atobe te zarandeaba - dicho esto volvio a sus labores.
Lo vio tomar un botesito y un poco más de algodón - Sigo sin entenderte - se sincero ella y este solo la tomo de la mano para acomodarla cerca de los lavabos donde se quedo quieta observando como este trazaba círculos en la mejilla donde había sido abofeteada, ardía un poco pero dolía más - ¿Por qué sigues con él? - pregunto con demasiada curiosidad el chicho gato separandose un poco, la miro con el cabello con un poco alborotado, su mejilla no se inflamaría pero tendría un leve moretón, sin embargo, por extraño que sonara no se veía mal en ella.
- Desde hace un tiempo sospeche que algo andaba mal pero nunca me espere que fuera después de que mis dos tesoros nacieran, solo un mes después... supongo que me lo merezco porque no luche por ti - sus ojos se conectaron, él la miro asombrado, era él quien tenía que disculparse con ella porque le había mentido demasiado en el pasado, si le hubiera hablado con las cosas en claro lo más seguro es que hubieran formado una hermosa familia pero ese era el problema principal, el hubiera no existe.
Ella no tenía porque estar disculpandose pero lo estaba haciendo - Pide el divorcio - le suplico juntando sus frentes, ella solo rió un poco, claro que pensaba hacerlo porque era la hora de colocar las cartas en la mesa, después del golpe no pensaba quedarse de brazos cruzados, en lo absoluto - ¿Y después qué? Tienes una familia Eiji, tengo dos hijos, estas esperando a tu segundo hijo - comento ella con un deje de tristeza en la voz, no le gustaba sentirse de esa manera, desde que lo había visto de nueva cuenta estaba en una montaña tremenda de sentimientos.
- Hace un tiempo te pedi tiempo, te fuiste, me quede y dolio demasiado, ¿qué puedo hacer ahora? - de verdad quería saber como es que intentarían estar juntos de los labios de ella, quiza de esa manera podría intentar luchar y no quedarse con la que ahora era su esposa - No me preguntes eso, no tengo idea, primero tengo que lidiar con Atobe, si de verdad me quieres entonces quedate con tu mujer, esta esperando un hijo Eiji - aseguro ella mientras una que otra lágrima resbalaba por sus mejillas, dolía pedirle eso pero ella pensaba que era lo correcto.
- Incluso en estos momentos cuando estas aceptando abiertamente que me sigues amanado, eres incapaz de dejar de pensar en la felicidad de las otras personas - aseguro él con una sonrisa de tristeza, eso sonaba demasiado a separación y no lo deseaba en lo absoluto - Siempre he sido así, quiza es por eso que Atobe no dudo en engañarme o en alzarme la mano - se sincero ella mientras este limpiaba con calma las lágrimas que seguían saliendo, odiaba verla llorando, una vez estaba llorando y era por él.
- Si tu sigues siendo buena persona, yo no he dejado de ser un necio, luchare por ti Sakuno pero primero necesito poner mi vida en órden... no te enamores de nadie más - pidio desesperadamente y ella solto una leve risa, hace mucho que no la escuchaba reir - C-Creo que nunca deje de amarte Eiji - aseguro mientras se separaba para depositar un casto beso en sus labios, le sonrió para salir de allí, si se quedaba era capaz de hacer cosas indebidas, este la vio salir y salio de inmediato de allí.
- ¿Me esperaras? - pregunto provocando que se detuviera, la cobriza ladeo la cabeza y sonrió tiernamente - ¿Tú qué crees? - contesto ella con otra pregunta para seguir con su camino, él solo sonrió, bien en ese caso era momento de colocar sus cartas en la mesa para llegar a ella, a la mujer que más amaba en la vida.
Miro a Ren que dormía plácidamente, su pequeño sin duda alguna era lindo, era en momentos como esos que detestaba que se parecieran a Atobe aunque fuera un poco pero no podía hacer nada, la puerta se abrio y penso que era Ian pero se equivoco cuando observo a la señora Emma acompañada de su marido y Anthony, los tres abrieron los ojos de sorpresa al verla con la mejilla medio morada y un leve corte en el labio - ¡Madre mía! ¿Quién te hizo eso Sakuno? - pregunto de inmediato la señora y ella solo bajo la mirada.
- Fue su esposo - los cuatro voltearon donde Ian que estaba fuera de la habitación con un golpe en la mejilla - ¡Dios Ian! - su madre se alarmo de verlo así, intento tocar la herida pero este volteo el rostro - Estoy bien, él quedo un poco peor - los presentes abrieron los ojos más de lo común, al parecer el gemelo mayor se había golpeado con Atobe - ¿Por qué te golpeo Atobe? - pregunto el señor Usui tocando con suavidad su mejilla que dolio, hizo una leve mueca y este aparto los dedos mirandola con culpa, ella solo nego con la cabeza.
- Me engaña desde un mes después de que nacieran los gemelos, lo enfrente cuando vi a su secretaria desarreglada, termino gritando y me golpeo - contesto con una mueca de tristeza - Jamás pense que fuera capaz de levantar una mano a una mujer y menos a ti, ¡por Dios! - el señor Usui no lo creía, ella estaba en las mismas, era su esposo después de todo pero al parecer Atobe había cambiado demasiado - ¿Qué vas a hacer ahora? - pregunto la señora Emma mientras los gemelos del matrimonio hablaban entre susurros.
- Pedirle el divorcio - aseguro y noto que Ian la miraba con brillos en los ojos, no era por él, no deseaba causarle falsas esperanzas al chico, no lo deseaba lastimar - Tienes todo nuestro apoyo - aseguraron los dos señores y ella les sonrió agradecida, de verdad que lo necesitaba porque no sería demasiado fácil - Ire a la mansión, él debe de estar ahí, necesito que hablemos ahora - señalo ella tomando su bolso - Ire contigo - aseguro Ian y ella solo asintió con la cabeza, no le convenía en lo absoluto ir, no si corría el riesgo de ser golpeada de nueva cuenta.
- Ve con cuidado, nosotros cuidaremos a los gemelos - aseguro la señora Emma y ella le sonrió agradecida, esta se acerco para depositar un suave beso en su mejilla y abrazarla un poco, beso en la frente a sus tesoros para salir de allí, tenía que dejar muy en claro que no iba a permitir que Atobe le quitara a sus hijos, eso no iba a suceder.
- ¿No estas feliz? - pregunto Anabeth con una mueca de dolor en el rostro, no estaba feliz porque su esposo no parecía contento con la noticia de que tendrían un hijo, un hijo suyo, estaba un tanto cansada de la máscara que tenía alrededor de este, no estaba contenta con el hijo de él porque de ella no era, no es que odiara al pequeño pero simplemente no le tenía demasiado aprecio - Lo estoy - contesto no muy seguro, el pequeño feto no tenía la culpa de que él nuevamente estuviera esperanzado por la llegada de Sakuno.
- ¿Qué me ocultas? - pregunto ella con calma aunque no la sentía en lo absoluto - Nada, ve a casa con el niño, por tu condición no quiero que estes fuera - beso su frente para salir de allí, necesitaba despejar su mente, encontrar la manera de decirle a su esposa que la mujer que amaba estaba de regreso, que lucharía por ella, que no pensaba dejarla ahora que estaba a su alcance, solo esperaba que no lo tomara tan mal porque no deseaba hacer más lío del que ya había.
Sakuno entro en la gran mansión sola, le pidio a Ian que esperara fuera, era lo mejor, este a regañadientes había aceptado, entro en la sala y lo busco con la mirada, no estaba allí, se quedo quieta cuando escucho una melodía desde la sala de música, se apresuro a ir, corrio la puerta y lo vio sentado frente al piano, habían quedado que sería ella quien tocaría el piano cuando dejara de amarlo, no él, eso quería decir que era él quien había dejado de amarla lo cual no sería raro sino la hubiera golpeado.
- Hermosa canción - comento en un susurro sacandolo de su trance, la música dejo de sonar, él dio media vuelta en el asiento y la miro, impasible como siempre, en ocasiones odiaba que su rostro no demostrara lo que sentía - Supongo que es aquí cuando te pido disculpas por el golpe - susurro él y ella nego con la cabeza, no las deseaba sobre todo si él decía algo como eso - Si no las quieres decir, no lo hagas, no pienso obligarte - aseguro como si nada mientres este se levantaba con calma, temio por unos segundos pero después se calmo al pensar que Ian estaba abajo.
- Pedir disculpas no es mi estilo - susurro él deteniendose delante de ella, temblo un poco cuando sintio la caricia en su mejilla, este solo se inclino para besar con suavidad su mejilla, como si eso pudiera curar el golpe - Lo sé - aseguro ella con una leve sonrisa, él tomo su mano con una sútil sonrisa - Es hora de que las cartas esten en la mesa, ¿piensas dejarme? - pregunto con una mueca burlona, ella no estaba para burlas pero solo solto un suspiro mientras soltaba su mano, Atoba miro con un leve gesto frío.
- ¿De verdad me estas preguntando eso? Me engañaste - aseguro molesta y él solo la tomo de la cintura para abrazarla con suavidad, hace mucho tiempo que no hacía un gesto como ese - Eres una mujer buena Sakuno, sinceramente creo que cualquier hombre estaría feliz de ser tu pareja, pensaba lo mismo pero después todo se arruino, no me gustaba mirarte, no me gustaba tocarte, no sentía alguna necesidad de besarte, mi secretaria no es mala persona, no la juzgues, simplemenete me enamore - eso fue como un balde agua fría que cayo por todo su cuerpo.
- ¿Q-Qué? - él solo la abrazo aún más fuerte pero ella lo separo molesta - No me odies, solo paso, juro que nunca quise hacerte daño - ella lo miro indignada pero sabía que no era momento de gritar, sentía que era su culpa - ¿F-Fue mi culpa qué te enamoraras de alguien más? - se atrevio a preguntar porque quiza era por ella que su matrimonio se había terminado, por no saber como llevarlo - No, Dios, no, tú eres perfecta Sakuno, solo que no era amor lo que sentía por ti... quiza solo era tontería adolescente - bien, eso no ayudaba en lo asboluto y lo supo cuando le dio una bofetada de nueva cuenta.
Sin darse cuenta estaba llorando - ¡¿No era amor?! ¡¿Cuándo pensabas decirmelo?! ¡Tenemos dos hijos Atobe Keigo y me dices ahora que nunca sentiste amor por mí! ¡¿Tienes idea de cuántas veces me quebre la cabeza pensando que era mi culpa el que no me tocaras?! ¡Me odiaba a mí misma porque nunca llegabas a casa a la comida, pensaba que era porque no cocinaba bien! ¡No me digas que no sentiste amor por mí alguna vez porque yo si te llegue a amar! ¡Quería morir cuando no estabas en eventos importantes de familia! ¡Creí que era mi culpa! ¡Y ahora me dices que era tontería adolescente! ¡Te odio, te odio, te odio, te odio! - le grito mientras lo golpeaba en el pecho con fuerza o al menos eso pensaba.
Atobe dejo que lo golpeara, se lo merecía después de todo le gustara o no - Lo siento - se disculpo con calma, le dolía verla de esa manera, ella lo golpeo con más fuerza al escuchar esas palabras - ¡¿Lo sientes?! - pregunto con más furia para que este la sujetera de ambas manos - Basta Sakuno - hablo moderadamente y ella solo seguía llorando, no podía hacer otra cosa - Q-Quiero el divorcio, no quiero que te acerques a mis hijos, si vuelvo a ver a tu amante cerca de mis hijos te juro que me vas a conocer - siseo molesta mientras daba media vuelta para salir de allí corriendo.
¿Tontería adolescente? Dios, como le dolía hasta el alma que hubiera dicho esas palabras, ella si lo había amado, no tanto como a Eiji pero si lo había amado y ahora, ahora pasaba esto, salio de la mansión con las lágrimas resbalando por sus mejillas, solo se sujeto del abrigo de Ian que le acaricio con suavidad la espalda tratando de calmarla aunque fuera un poco, no podía creer que hubiera dicho algo como eso, era en este momento en que pensaba, ¿qué hubiera pasado si me hubiera dicho eso desde un principio?, ¿habría sido feliz con Eiji?... lo más seguro era que a esa respuesta fuera si.
N/a
Espero les haya gustado.
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