N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 22: Divorcio

Sakuno solo se aferro más al abrigo de Ian quien trataba de consolarla, no entendía como era que Atobe fuera capaz de lastimar a una persona como ella, era perfecta, incluso él trataba de tener un lugar en su corazón pero no lo dejaba entrar, odiaba al castaño por lastimarla de esa manera, con suavidad la aparto para limpiar las lágrimas - Vamos, necesitas descansar - ella negó de inmediato con la cabeza, sabía que no iba a ser fácil - Tengo que ir al hospital - contesto ella pero él negó con la cabeza, así no podía ir, no en ese estado.

- Mis padres se quedaran con los gemelos - aseguro pero de nueva cuenta nego con la cabeza, ella no era una madre que se fuera a dormir cuando uno de sus hijos estaba en un hospital, escucho el suspiro de parte de Ian quien solo se revolvio el cabello en señal de frustración, era en esos momentos cuando Sakuno se odiaba por hacer que se comportara como un adulto cuando no lo era, no le gustaba porque sentía que lo estaba obligando a crecer para poder albergar sentimientos por él, ella no lo quería al menos no más que un amigo.

- Entonces vamos - la tomo de la mano para comenzar con el camino aunque no muy convencido porque él de verdad esperaba que ella descansara un poco pero bien sabía que eso no iba a suceder, Sakuno abordo los asientos traseros, necesitaba recostrarse un poco, se acomodo con calma notando que el gemelo de ojos azules emprendía la marcha con dirección al hospital, las lágrimas no se detenían, no podía pararlas, era demasiado para su alma, ya tenía demasiados dolores, de verdad que quería acabar con ello pero no podía, el dolor estaría presente un tiempo porque ella si que había amado a Atobe, lo había amado demasiado, no más que a Eiji pero lo había amado.


Eiji suspiro de nueva cuenta, no podía concentrarse en su trabajo, los documentos que eran importantes habían pasado a un segundo plano porque su mente estaba en un estado de caos, el ver de nuevo a Sakuno, el ver que no era feliz por su culpa porque después de todo había sido él quien la había empujado a irse con Keigo, había sido él quien con sus mentiras, al no decir las cosas con la verdad la había mandado a los brazos de un tipo que se había atrevido a golpearla, que le había alzado la mano cuando eso no podía ser porque era su mujer, la madre de sus hijos.

- Siento interrumpir pero no abrías la puerta - alzo la mirada observando a Oishi que al igual que él era médico con especialidad en pediatría, después de que su amistad con Fuji fuera un fracaso la persona delante a él le había extendido su mano, era un gran amigo - Lo siento, no me concentro en nada - se sincero mientras dejaba a un lado los documentos, observo al pelinegro tomar asiento con gesto de sueño, su turno no había terminado y el tener un bebé en casa seguro no le ayudaba mucho pero era feliz.

- Escuche que golpeaste a alguien - vaya que los rumores habían empezado antes de lo previsto, lo menos que necesitaba era llamar la atención pero al parecer ya había pasado - Sakuno volvio - contesto simplemente enterrando su cabeza en sus manos, lo sentía como un sueño, no en el mal sentido pero era todo tan confuso, un día ella no estaba y en menos de un día ella estaba de vuelta, a punto de divorciarse de su marido, con dos niños, con esa sonrisa que le provocaban unas inmesas ganas de besarla hasta saciarse cuando su ahora mujer estaba embarazada.

- ¿Estás feliz? Me dijiste que aún la amabas - ataco este con una sonrisa traviesa y él solo quería golpearlo, odiaba haber ido ese día al bar con su amigo, tomar de más y soltar la lengua, lo peor del asunto es que le había dicho que la amaba, que la necesitaba, sin embargo, al día siguiente de alguna manera el peso que siempre había sentido al perderla desaparecio un poco - Estoy más que feliz Oishi pero... Liann esta embarazada - concluyo con la voz casi ahogada, su amigo se levanto de la silla ante la noticia mientras lo miraba anonadado.

- ¡¿Q-Qué?! - bien al menos él si había tenido la oportunidad de gritar porque cuando Liann se lo había dicho frente a Sakuno él no tuvo esa oportunidad - Me lo dijo frente a ella, pensé que me iba a odiar pero ella me dijo que me ama, me ama Oishi pero Liann me necesita - ahí estaba de nueva cuenta esa faceta que odiaba, que de verdad odiaba porque siempre terminaba haciendo lo contrario a lo que deseaba, era desesperante que su cerebro controlara a su corazón por completo - ¿Qué vas a hacer? - pregunto, la pregunta del millón de dólares la dijo su amigo.

Dio un enorme suspiro mientras negaba con la cabeza - No sé - y era la verdad porque no sabía que iba a hacer, solo esperaba que en esta ocasión todo saliera bien, quiza solo debía dejar que las cosas fluyeran o quiza no, sin embargo, no tenía la cabeza para pensar en ese asunto, al menos no en este momento porque a penas estaba asimilando que ella estaba de regreso.


Sakuno entro en la habitación de los niños con media sonrisa en el rostro, los padres de Ian se marcharon cuando ella llamo para decir que iba por lo que se habían encontrado en la entrada del hospital, la miraban con compasión, le brindaron su apoyo por completo para el divorcio, ella no deseaba pasar más tiempo al lado de Atobe, no después de las palabras hirientes que este se había encargado de decirle - ¿Quieres qué me vaya? - pregunto Ian al ver más o menos que ella se encontraba incomoda con su presencia.

- ¿Te lo he pedido? - contesto mientras acomodaba con calma a Aaron quien dormitaba en el sillón de la estancia, miro a Ren que era quien se encontraba enfermo, dormía plácidamente, al menos ya no se removía, tenía unas inmensas ganas de matar a la secretaria de Atobe, no tenía ni un maldito derecho de siquiera mirar a su hijo - No te ves cómoda conmigo aquí - señalo él y ella solo negó con la cabeza, lo menos que necesitaba en esos momentos era tener una discusión con este, el gemelos de ojos azules iba a decir algo cuando su celular sonó.

- ¿Anthony? ¿Para qué me llamas? Si, no, no, bien, voy - dicho esto colgo, la miro con una leve sonrisa - Tu hermano te necesita - señalo porque bien sabía que no iba a irse de inmediato, Ian solo encarno una ceja, le molestaba que ni siquiera le pidiera que se quedara, el de verdad sentía algo por ella - No voy a ir ahora te guste o no - señalo caminando dentro de la habitación, la cobriza dejo lo que estaba haciendo para mirarlo con un poco de furia - Es tu hermano - señalo como si fuera lo más obvio del mundo, era su gemelo después de todo.

- Y tú eres la mujer que amo - eso si que la dejo sin habla, solo desvio la mirada pero bien sabía que Ian la miraba con una sonrisa casi imperceptible, era momento de poner tierra de por medio - Solo ve Ian - pidio en un susurro y este acorto la distancia entre ambos para colocar una mano sobre su mentón obligando a que le sosteniera la mirada - ¿Por qué? ¿Qué necesito hacer para qué me veas? No soy un niño así que no me digas eso, tengo la mente de un adulto, te amo Sakuno - ella negó con la cabeza y él solo la solto.

- Voy a entrar en planes de divorcios Ian, no puedo verte más que como un amigo, lo sabes - se sincero la cobriza, el gemelo de ojos azules solo salio de allí a grandes pasos, era la verdad, aunque le doliera era la verdad - Sigues siendo el centro de más personas, comprendo al chico, es imposible no amarte - alzo la mirada al observar a alguien en la puerta, era Eiji quien le sonreía con calma, su sonrisa antes siempre lograba tranquilizarla y ahora no era la excepción, lo había extrañado demasiado en esos años.

- No me ama, solo soy una ilusión - concluyo serenamente caminando donde Aaron para tomar asiento a su lado, el pequeño se removio sentandose en el sillón mirando con sueño a su madre - Tengo sueño mami - Sakuno sonrió con dulzura para cargarlo en sus piernas, este se aferro a su cuello escondiendo su cabecita, Sakuno acomodo la mantita sobre su cuerpo para mirar a Eiji que le sonreía - Eres una buena madre - aseguro y la cobriza solo se sonrojo un poco - ¿Necesitas algo? - se sentía demasiado nerviosa.

- Venía a despedirme, acabo mi turno, quería ver como estabas pero estas bien - él se acerco con paso calmado hasta colocarse delante de ella, beso su frente con suavidad para caminar a la salida, Sakuno no salía de su estupor, su cuerpo vibraba por completo, Dios como lo amaba pero no podía darse el lujo de empezar una relación, lo primordial era el divorcio con Atobe así que tenía que mantener la cabeza fría.


- ¿Qué necesitas Anthony? - pregunto Ian con calma caminando de regreso a la habitación donde se encontraba Sakuno, necesitaba un poco de aire y el ir por su hermano a la entrada del hospital lo había despejado un poco - Para con este juego hermano, lo único que ganas es lastimarte - sentencio este entrando a la habitación, saludo a la cobriza con una enorme sonrisa y un abrazo cuidando el no despertar al perqueño Aaron - ¿Estás bien? - pregunto el gemelo de ojos verdes ladeando la cabeza observando a su hermano que estaba de pie en el marco de la puerta, al parecer asimilando lo que había dicho.

- Si, ¿qué haces aquí?, pensé que habías citado a tu hermano en otro lado - contesto ella sentandose de nueva cuenta ante el quejido del pequeño de ojos caoba que le arranco una sonrisa a los dos - No me fui con mis padres, tengo que recordarte que también deje la casa - comento el ojiverde con un tono de burla, era modelo, sus padres eran su vida pero quería crecer, Ian en cuanto había fundado su empresa lo había dejado solo - Lo siento - se disculpo la cobriza y negó con la cabeza, su hermano aún no reaccionaba.

- Solo vine de paso, mañana tengo una sesión, por cierto el abogado de la familia esta estudiando tu caso, él se encargara, si acaso solo te llamara una vez o dos - señalo y Sakuno asintió un tanto extrañada por ver a Ian de pie en el marco de la puerta con una mueca de estar procesando algo de verdad importante - Gracias, cuídate - Anthony beso su mejilla para salir de ahí tomando de la mano a su gemelo que no dijo nada, tan solo lo siguio, se extraño por ver así a los gemelos pero no dijo nada, lo importante eran los gemelos ahora, solo eso importaba.


- Sigo sin creer que te divorcies de alguien como ella - Atobe estaba al pendiente de las palabras que le decía su tío Usui quien negaba con la cabeza no muy convencido por su decisión - No la amo, lo menos que necesito en mi vida de empresario es estar con alguien a quien no amo - contesto como si nada mientras leía el contrato de divorcio, todo estaba en órden, excepto por el pequeño detalle de que solo vería a los niños los fines de semana y en la casa de Sakuno, eso no le gustaba en lo absoluto, le sacaba de quicio porque después de todo eran sus hijos.

- Dejaste que el amor se apagara, no debio ser así - alzo la mirada de los documentos y miro con un poco de furia a su tío quien le sostuvo la mirada, bueno no después de todo era un ser respetable, él a diferencia de cualquier persona no se aminalaba por su mirada - Nunca hubo amor, le dare el divorcio pero no pienso permitir que me aleje de esa manera de los niños - aseguro mientras tomaba su celular, sin embargo, la mano de su tío se lo impidio por completo, notaba la fuerza con la que lo apretaba, estaba enojado.

- Cometiste adulterio, no creo que te convenga que se arme un escándalo - sentencio y el castaño coloco una sonrisa enorme en su rostro, eso poco le importaba, eran sus hijos - Tu hijo Ian también tuvo algo con ella, no en muestras de afecto pero sé que hay pruebas, no me tientes tío que puedo meterlo en esto también - no jugaba limpio pero eran sus hijos le gustara o no a Sakuno, el rubio frente a él solo apreto un poco más su mano - No te atrevas, con mi familia no Atobe - señalo furiosamente y él solo se solto de su agarre con furia.

- Creo que lo mejor es que te marches, si ella no me deja ver a mis hijos ten en cuenta que tu hijo quedara en esto - aseguro como si nada mientras su tío negaba con la cabeza para salir de allí, no iba a interferir con la decisión de Sakuno porque se iba a encargar de que no hubiera ninguna prueba del supuesto "amorío" entre su hijo y ella, ahora después de ver esa faceta de su sobrino poco le gustaba que los gemelos estuvieran en contacto con él.


Ian entro poco después a la habitación de Sakuno quien lo miro un poco alarmada, tenía los ojos medio llorosos y un golpe en el labio, estaba un poco rojo, lo más seguro es que sangrara un poco - ¿Qué sucedio? - pregunto con calma y este nego con la cabeza - Nada - contesto con simpleza, en ese momento el señor Usui entro por la puerta visiblemente agitado - Tengo malas noticias - ambos lo miraron esperando una respuesta o que continuara con el relato, era un tanto extraño verlo agitado por asuntos cuando siempre mantenía la calma.

- ¿Qué sucede? - pregunto con calma Sakuno aunque algo le decía que no debía sentir tanta calma, no en el momento de su divorcio - Atobe cree que entre ustedes hay algo, no planea dejar que solo lo dejes ver a los niños un fin de semana al mes y en tu casa, dice que planea buscar alguna prueba de que ustedes tienen una aventura - la cobriza de inmediato se levanto, o no eso si que no, ella no era de su misma calaña, ¿cómo se atrevía? - ¿Qué? ¿Cuál aventura? - pregunto apretando los puños y tratando de no despertar a los gemelos, estaba enojada.

- Sean sinceros, ¿alguna vez tuvieron una muestra de afecto en público? - Sakuno negó con la cabeza, solo abrazos y besos en la mejilla, no más de allá - No - contestaron al unísono, el señor Usui parecía un poco más tranquilo después de esa declaración - Vuelvo en unas horas - deja con cuidado a Aaron para tomar su bolso, le indica con una mirada a Ian que no la siga y este solo desvía la mirada, no esta así por ella, hay algo más pero por el momento no puede indagar, no quiere, solo quiere el divorcio cuanto antes.


Ha manejado como una desquiciada hasta la mansión, la cual era su casa hasta hace unas horas, quiere decirle unas cuantas verdades, abre la puerta principal y sube corriendo las escaleras, no puede creerlo, de verdad que no, ella no tiene sentimientos más que fraternales hacía Ian, no hay más, él tiene que entenderlo, no tiene ningún derecho a pensar que es como él, no piensa permitirselo, lo malo del asunto es que en cuanto abre la puerta de su habitación desea no hacerlo, desea no encontrarse con esa imágen.

No se da cuenta cuando grita, no se da absolutamente cuenta de ello hasta que ve a la mujer tratar de cubrirse con una manta y a su ex esposo con una clara expresión de terror en el rostro, solo ve a la secretaria de este salir como rayo de allí seguida de Atobe quien le dice unas cosas pero ella no escucha, no es capaz de ver o de pensar algo que no sea que le duele porque le duele, es consciente de que ama a Eiji pero también es consciente de que es cruel de su parte estar haciendo eso con la persona que llevo al hospital a Ren.

Con la persona que ella odia en este momento porque ha mancillado el que hasta hace unos momentos llamaba hogar, no sabe si esta llorando, no sabe nada solo siente algo bajando por sus mejillas mientras el pequeño sentimiento que sentía hacía él ha desaparecido por completo, el perdón que le iba a brindar se ha desvanecido, solo lo quiere matar, eso es lo único que siente en esos momentos - S-Sakuno - la voz de Atobe suena temblorosa, la cobriza da media vuelta y lo ve abrir los ojos al notar que esta llorando porque esta llorando.

- ¡T-Tú! - es lo único que le grita para golpearlo, para acortar la distancia y abofetearlo para golpearlo en el pecho y darle de patadas, para decirle cosas que no entiende pero que salen desde su corazón, solo quiero golpearlo pero él al sujeta por las manos mientras intenta abrazarla - ¡N-No me toques! ¡A-Alejate de mí! - se suelta de su agarre bruscamente pero no mide bien la fuerza y termina trastabillando cayendo al suelo mientras llora más fuerte, duele, duele porque si bien sabía que tenía una aventura nunca imagino que la llevara a la que aún es su casa cuando Ren esta en el hospital.

- ¡T-Te odio, te odio, te odio, te odio! ¡Te odio y nunca... n-nunca más quiero volver a verte en mi vida! - le grita mientras intenta levantarse pero Atobe la sujeta mientras intenta abrazarla y ella solo lo golpea de nueva cuenta en el pecho con rabia porque es lo que siente - Perdón... no quería de verdad - ella se suelta bruscamente para abofetearlo de nueva cuenta - ¡¿N-No querías?! ¡Siempre dices eso, siempre buscas una maldita excusa pero siempre terminas lastimandome! ¡Te odio, no quiero verte nunca más! - intenta levantarse pero sus piernas no la sostienen.

- Por favor calmate - pide él mientras intenta sujetarla pero ella lo golpea de nueva cuenta, ahora más que nunca quiere que el divorcio se lleva a cabo cuanto antes - ¡T-Te encuentro con tu amante y así dices que soy como tú! ¡¿Cómo te atreves a insinuar que entre Ian y yo hay algo?! ¡¿Con qué cara?! - grita con la voz rota mientras se abraza a sus rodillas y llora, llora porque es horrible que ultrajen su casa, su habitación donde hasta hace unos días dormía con él, donde los gemelos viven, quiere golpearlo más pero no puede.

El llanto le gana y llora más fuerte, llora desgarrandose la voz, solo quiere estar en los brazos de Eiji, es lo único que desea en esos momentos.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.