N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 23: Compañía

Atobe mira a la cobriza aún en el suelo de su habitación abrazada a sus rodillas mientras lloraba por su traición de nueva cuenta, no sabía que hacer o que decir para que se calmara, claro que era consciente de que era el culpable de que estuviera en ese estado pero solo quería que dejara de llorar, no podía verla así, le tenía un cariño infinito, jamás le había gustado verla llorando aunque él fuera el culpable de su llanto en muchas ocasiones, camino con paso calmado donde ella se encontraba para colocarse en cuclillas y llevar su mano hacía sus cabellos.

Sintio su cuerpo tensarse por lo que de inmediato aparto la mano - V-Vete - pidio en un susurro su aún esposa y suspiro, no podía dejarla en ese estado, no podía hacerlo y ella aunque no quisiera tenía que quedarse a su lado - No puedo dejarte en este estado - hablo seriamente aunque con suavidad en su voz, ella alzo la mirada, sus ojos estaban rojos de tanto llorar, sus mejillas igual, sus labios temblaban, era la primera vez que la veía en ese estado, quiza habían más ocasiones cuando no llegaba a los compromisos familiares pero nunca había tenido la oportunidad de verla así y dolía demasiado.

Ella tenía razón, solo le hacía daño, siempre era él el causante de que terminara llorando - Lo provocaste tú - hablo ella mientras se apartaba de su lado, la vio esconder de nueva cuenta la cabeza entre sus rodillas, era como aquella pequeña niña que en su momento le había atraído demasiado, la había querido más no amado, simplemente había confundido las cosas, era demasiado tonto porque en ese entonces tenía el régimen de creer que estaba enamorado de ella pero no era así, demasiado tarde se dio cuenta.

Sabía que en algún momento tenía que decirselo pero nunca hubiera querido verla de esa manera, de la mujer fuerte y que siempre caminaba con la cabeza en alto no había rastro en esos momentos, solo era como una niña asustada de todo lo que estaba pasando a su alrededor pero no estaba asustada, estaba dolida por todo lo que le estaba haciendo - Lo sé pero no puedo arreglarlo, debes entender que nunca fue mi intención lastimarte de esta manera, lo menos que deseaba era lastimarte de esta manera - aseguro con los ojos llenos de sinceridad y ella solo desvío la mirada.

- ¿Por qué nunca me dijiste esto después del naciemiento de los gemelos? En ese entonces aún no estaba segura de lo que sentía por ti, creo que en ese momento todo hubiera salido mejor que ahora - comento ella aún sin mirarlo a los ojos, el castaño tomo asiento en el suelo acomodando las manos en el mismo, la estaba mirando fijamente aunque ella no lo miraba, estaba mirando hacía cualquier otro lado - Tenía miedo, acababas de tener a los gemelos, creí que me necesitabas más que nunca por eso no dije nada a pesar de que allí ya había conocido a mi asistente - le contesto y ella entonces lo miro con una mueca de enfado.

Lo único que estaba haciendo era hecharle leña al fuego pero era momento de decir la verdad - No digas más... vete - pidio con un hilo de voz bajando de nueva cuenta la cabeza pero él negó, no, era momento de afrontar las cosas, tenía que ser así - Vas a escuchar, creí que te amaba pero no era así, nunca logre enamorarme de ti, trate, Dios sabe que lo hice pero no lo logre, lo siento - se disculpo colocandose de pie para caminar donde ella y tomarla de la mano con suavidad intentando que se levantara pero ella de un manotazo se solto.

- No me toques, no quiero hablar de esto contigo, lo único que se es que tu amante y tú estaban en mi cama - sentencio ella dandole la espalda, escucho el suspiro de parte del que aún era su esposo para después escuchar pasos, pensó que se había ido, quiza era lo mejor, de hecho era lo mejor, que la dejara allí, que se fuera porque en verdad no deseaba verlo, volvio a escuchar pasos y sintio un tirón en el brazo que la hizo colocarse de pie con movimientos torpes, miro a Atobe que la miraba con verdadera furia.

- Vas a escuchar te guste o no, no es mi culpa que no lograra amarte ni la tuya, solo sucedio, creí que con la llegada de los gemelos todo se iba a solucionar pero solo empeoro, me di cuenta de que no podía amarte y punto, no más, en mi secretaria encontre a una gran mujer, no es culpa de nadie, en cualquier matrimonio puede suceder, deja de buscar culpables, te dare el divorcio, si no quieres que ve a los niños después de lo que viste esta bien, punto final, solo deja de sentirte culpable, no es culpa de nadie - sentencio este sosteniendo un papel en la mano lo que llamo su atención.

- ¿Qué es eso? - pregunto y este encarno una ceja dandose cuenta de que no había escuchado nada aunque si que lo había hecho - Nada - sentencio pero ella no le creía, con un movimiento rápido tomo el sobre para extraer lo que había dentro pero este le fue arrebatado - ¡Dije que no es nada! - le grito con verdadera furia el castaño pero ella alcanzo a jalar el sobre y provoco que este se rompiera dejando ver algunas fotos que se desperdigaron por el suelo, abrio los ojos al ver esas fotos, no, eso si que no, ¡por eso había dicho que no era culpa de nadie!.

- No es lo que piensas - se apresuro a decir Atobe pero ella lo silencio con una bofetada, nuevamente las lágrimas acudían a sus ojos - ¡E-Ese niño tiene la edad de los gemelos y se parece a ti! ¡¿No es lo qué pienso?! ¡¿Entonces qué es?! - le grito mientras tomaba una almohada para aventarsela, tomo más cosas que se encontraban en la habitación para aventarselas a este que las esquivaba como podía - ¡Detente, vas a hacerme daño! - le aseguro este esquivando una lámpara que se fue a estrellar contra la pared, vaya que era violenta la cobriza.

- ¡Habla, quiero una explicación! - pidio ella exasperada, no, quiza sus conclusiones estaban equivocadas aunque los hechos estaban allí - ¡Es mi hijo, maldición! ¡Tiene un año más que los gemelos! - le contesto y ella sintio que todo el peso del mundo se venía de nueva cuenta, cada ocasión que intentaba que las cosas fueran mejores terminaban peores porque nunca le decía la verdad, de alguna u otra manera siempre terminaba lastimandola más de lo que ya estaba - ¡V-Vete! ¡No quiero volver a verte en mi vida! - le grito con lágrimas rodando por sus ojos, el castaño solo le lanzo una mirada de disculpa para salir de allí.

Ella escucho los pasos apresurados en las escaleras y cayo al suelo llorando, no podía más, el dolor era demasiado, era el padre de sus hijos y la persona con la que había contraído matrimonio, quiza no lo había amado como a Eiji pero lo había amado, sabía que le iba a costar olvidarlo y perdonarlo, sobretodo perdonarlo.


- La cena esta lista - Eiji alzo la mirada de unos documentos mirando a Liann quien le sonreía tiernamente, dejo los documentos a un lado y se levanto de su asiento, salio de su oficina cerrando la puerta y ella lo tomo de la mano con una enorme sonrisa, trato de devolversela pero fallo en el intento, lo siguiente que vio fue una ceja encarnada en su rostro, no se veía feliz, era obvio que no lo estaba - ¿Por qué te estas comportando extraño? Te digo que estoy embarazada y no ríes, no gritas, no haces nada - señalo ella soltando su mano mientras lo veía con molestia.

Dio un leve suspiro mientras se acomodaba el cabello en un gesto de estar siendo atrapado en nada bueno - Lo siento, el trabajo es pesado últimamente, solo eso - aseguro con una leve sonrisa y ella negó con la cabeza, lo sabía, sabía que no se iba a creer ni una sola palabra de lo que le dijera, era demasiado complicado que ella creyera en sus palabras, tenía algo así como un sexto sentido - No es el trabajo, ¿qué me ocultas? - pregunto seriamente y solo negó con la cabeza desviando la mirada, no quería decirle que quería el divorcio cuando tenían poco tiempo de haber contraído matrimonio.

- Liann estoy cansado en verdad, deja el tema por la paz - pidio y la pelirroja solo ladeo la cabeza mientras continuaba con su camino, estaba furiosa y lo sabía pero ella había insistido con el tema, bueno, él también lo hubiera hecho - Toma asiento, la cena esta caliente - dicho esto se dirigio a las escaleras, dio un suspiro mientras la miraba - No hagas esto por favor, en verdad no lo hagas - le pidio y la pelirroja solto una leve risa mientras lo señalaba - Lo estas haciendo tú porque me escondes cosas - hablo con furia, miro a su pequeño hijo que estaba entretenido con un libro.

Era en momentos como esos que agradecía que su hijo fuera intelectual y se hiciera a un lado mientras leía, por lo tanto era consciente de que no escuchaba ni una palabra de esa discusión - ¡No estoy haciendo nada, te estoy diciendo que es el trabajo, es la verdad! - grito fuera de sus casillas, la miro bajar las escaleras que había subido con una ceja encarnada - ¡No, no es la verdad y lo sabes! ¡Vamos a tener un hijo lo mínimo que pido es que me digas la maldita verdad! - señalo estrellando su puño en la mesa, se estaba desesperando, su hijo seguía en la luna gracias al cielo.

- ¡Deja de gritar y yo haré lo mismo, vamos a cenar y punto Liann! - le señalo el asiento y ella se dirigio con monosílabos fuertes mientras lo miraba con verdadera furia, tomo asiento y llamo la atención de su hijo que despego los ojos del libro asintiendo con la cabeza - Provecho - la cena comenzo en total silencio, miraba la comida que de verdad no le sabía a nada, le estaba sentado mal después de esa pelea con su esposa que lo miraba con furia mientras comía en silencio, se levanto de la mesa dando media vuelta, no quería estar allí.

- Ve por tus cosas que llevas con la abuela pequeño, irás con ella por hoy, mañana te llevara a la escuela - su hijo asintió con una enorme sonrisa para subir de prisa las escaleras mientras la pelirroja estrellaba su puño en la mesa - ¡No puedo creer que hagas esto! ¡¿Sabes qué?! Esta bien, no quiero verte hoy - se levanto después de decir eso para encaminarse a su habitación, con esas palabras técnicamente le había dicho que no lo quería en su cama y así estaba bien, su hijo bajo sin despedirse de la pelirroja para colocarse delante de él con una enorme sonrisa.

- Vamos campeón - lo tomo de la mano tomando su abrigo para salir de la casa, la compañía de Liann que al principio se le hacía buena ahora era cuando más lo estaba incomodando pero debían ser solo sus cosas, lo más seguro era que seguía sin creer que Sakuno estuviera de nueva cuenta en su vida y eso lo estuviera influyendo en su vida con su esposa que era una buena mujer.


Sakuno llego al hospital y entro en la habitación de los gemelos, Ren dormía sobre la cama con un oso abrazado mientras Aaron dormitaba en el sillón con un libro entre sus manitas, se acerco para quitarselo y besar su frente, este se removio abriendo sus ojitos con un poco de esfuerzo - Mami - le sonrió y ella le sonrió de vuelta aunque era consciente de que seguramente su sonrisa era más un intento porque estaba mal, el pequeño gemelo acaricio sus mejillas con sus manitas y fruncio el ceño, se parecía en eso a Atobe, se parecía a su padre.

- Estan mojadas mami, ¿por qué? - pregunto y ella coloco sus manos sobre las del pequeño niño para acariciarlas con suavidad - No es nada, duerme un poco más, Ren podra irse a casa mañana - el pequeño asintió para cerrar los ojitos y comenzar a dormir, ella lo miro acomodando la cobijita con cuidado, sus dos pequeños eran hermosos en todo el sentido de la palabra, se parecían a Atobe y a ella, dio un leve suspiro cuando la puerta de la habitación se abrio dejando ver a Eiji que le sonreía levemente, pensaba que su turno se había terminado.

- Hola - saludo este y la cobriza le devolvio la sonrisa con calma - Hola, pense que tu turno se había terminado - señalo ella y él negó con la cabeza, bueno después de todo era doctor, lo más seguro era que lo hubieran llamado aún cuando era su descanso - Tu pequeño podra irse mañana a casa - comento él y ella asintió, ya se lo habían dicho, estaba un poco más tranquila ante esa información - Te ves cansado y pensativo, ¿estás bien? - pregunto ella ahora con la mirada fija en su persona, el chico gato cerro la puerta de la habitación caminando donde ella para sonreirle un poco.

- ¿Por qué me conoces tan bien? Me da miedo - rió un poco y Sakuno lo golpeo con su puño en el hombro en un gesto de cariño lo que solo causo la risa de ambos - No lo sé, ¿estás bien? - volvio al ataque, Eiji suspiro mientras tomaba asiento en un pequeño sófa, la cobriza se mantuvo de pie mirandolo fijamente, era más guapo claro estaba, sus rasgos habían madurado, se veía más inteligente aunque desde antes lo era, se veía un poco cansado bueno después de todo era médico así que eso no era extraño, esa carrera era muy cansada.

- ¿Por qué volviste? ¿Por qué no volviste antes? Es decir, soy el culpable de que en un principio te marcharas, nunca te dije la verdad, mentí cuando se trataba de nosotros, te hice daño, sin embargo, siempre tuve la esperanza de que volverías cuanto antes, seríamos felices y punto - susurro ladeando un poco la cabeza, la cobriza encarno una ceja, lo menos que le apetecía en esos momentos era hablar del pasado, no estaba para ello - No hablemos de eso, ninguno de los dos tiene una vida perfecta, si te soy sincera, siempre pense que te olvidaría con Atobe, que tendría una vida perfecta y no la tengo - aseguro tomando asiento en la cama donde descansaba Ren.

- Te extrañe demasiado Sakuno, extrañe tu compañía - se sincero Eiji y ella retuvo las lágrimas que querían salir, sabía que eran porque estaba feliz de que dijera esas cosas, ella también lo había extrañado - ¿Pediste el divorcio? - pregunto y Sakuno asintió con la cabeza desviando la mirada - Tiene un hijo con su asistente, es una año mayor que los gemelos, la vida que creía tener no es nada, absolutamente nada Eiji, solo tengo dos hermosas criaturas a las cuales amo con todo mi corazón - ella miro a sus dos niños que dormían plácidamente, se veían tan tiernos.

- Lo siento - ella negó con la cabeza, algún día lo iba a superar, sabía que iba a ser pronto así que no había problema, Eiji camino hasta el otro sófa grande para recostarse en este y Sakuno se levanto de la cama de su pequeño Ren, se acosto en este dandole la espalda al chico gato que paso sus manos por su vientre cerrando los ojos, no estaban haciendo nada malo, era una simple relación de amigos aunque ambos deseaban algo más e iban a luchar por lo mismo, Sakuno aspiro la colonia de Eiji y cerro los ojos.

Él había extrañado tanto su compañía que el tenerla en esos momentos entre sus brazos era lo mejor del mundo, beso sus cabellos para cerrar los ojos, por primera vez en su vida iba a poder dormir en los brazos de la mujer que siempre había amado, iba a dormir plácidamente, sonrió sintiendo la respiración pausada de Sakuno para sonreir y tratar de dormir un poco.


Sakuno se removio un poco mientras se estiraba al sentir una caricia en la mejilla, abrio los ojos observando a su hijo Aaron que le sonreía enormemente - Mami, ¿quién es él? - pregunto señalando su espalda, la cobriza se removio observando a Eiji que se estiro un poco aún sin abrir los ojos - Un amigo - contesto sentandose en el sófa observandolo dormir aún - Parece un gato - ella no logro evitar que una risa escapara de sus labios ante el comentario de su hijo, le alboroto un poco el cabello besando su frente mientras veía a Ren sentado en su cama con una sonrisa.

- ¿Ya me voy de aquí? - asintió con la cabeza para mover por el brazo a Eiji que abrio poco a poco los ojos - Hola - saludo abriendo los ojos de golpe cuando observo a sus hijos lo que solo le causo una risa infantil, este se levanto de inmediato acomodandose la bata de médico para mirar a los pequeños con una sonrisa - ¿Eres doctor? - pregunto Ren y él solo asintió con la cabeza mientras sonreía, Sakuno beso su mejilla mientras tomaba de la mano a Aaron indicandole con el dedo que levantara sus cosas, el niño se dedico a hacer lo que le ordenaban.

- Si... ire a ver a mi colega para que le de el alta - la cobriza asintió observandolo caminar hacía la salida pero este regreso sobre sus pasos para abrazarla con cariiño infinito - De verdad extrañe tu compañía - aseguro para besar su mejilla y salir de allí, Sakuno solo se dedico a sonreir mientras tomaba las cosas, agradecía tener aún la casa donde vivía con sus padres porque ahí sería donde iría, no pensaba regresar a la mansión, lo menos que quería era ver a Atobe, lo único que deseaba en ese momento era el divorcio de parte de este para poder estar más tranquila.


Eiji caminaba con dirección hacía la habitación del pequeño Ren con la alta en sus manos, tenía una enorme sonrisa porque había estado con ella durante la noche, había extrañado demasiado su calor, su compañía, todo de ella - Eiji - saludo su esposa Liann colocandose en su camino, antes de procesar algo más sintio que esta acortaba la distancia mientras lo besaba efusivamente, no podía separarla así que se dejo llevar por el beso olvidandose por completo de todo a su alrededor, no podía apartarla porque era su esposa y porque estaba embarazada.

Una risa infantil los hizo separarse y abrio los ojos mirando a Sakuno que tenía la mirada hacía su hijo Ren que sujetaba su mano con una sonrisa mientras su otro hijo estaba sujetado de su abrigo - Perdón por la interrupción, ¿el alta de Ren? - pregunto tranquilamente la cobriza, Eiji la miro a los ojos, se veía un tanto consternada, quería explicarle pero su esposa estaba frente a él - Aquí esta - extendio la hoja y ella la tomo con una sonrisa para continuar con su camino como si nada, estaba enojada con él.

Los brazos de su esposa lo rodearon así que no tuvo oportunidad de ir donde ella que caminaba apresurada con sus dos hijos, quería golpearse con lo primero que encontrara, nuevamente le estaba haciendo daño, no mentía cuando había dicho que había extrañado su compañía pero ahora solo las cosas estaban peor y tenía que arreglarlo porque de verdad la quería en su vida.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.