N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Capítulo 24: Oficialmente Divorciados
La cobriza se detuvo en recpeción para pagar, miro a todos lados, una parte de ella esperaba que Eiji la siguiera pero era obvio que no, era su esposa después de todo y ella, ella solo había sido una chica en su vida, se mordio ligeramente el labio negando con la cabeza, no era solo una chica en su vida y bien que lo sabía así que tenía que dejar de menospreciarse, era momento de tomar las riendas de su vida, no podía dejar que la pisotearan de nueva cuenta, eso no iba con ella ahora, siempre tenía que darse su lugar.
Tomo la factura abriendo la pañalera para aventar el sobre en la misma y tomar de la mano a Aaron que miraba en una dirección, sostuvo con fuerza a Ren que se sujeto de su cuello cuando la manita de su hijo mayor le llamo la atención por lo que bajo la mirada y este solo señalo hacía su derecha, miro en esa dirección y se quedo de piedra... Atobe tenía de la mano a un niño castaño mientras besaba a su asistente, el alma se le fue a los pies por completo - M-Mami, ¿por qué papi esta con esa mujer y por qué la besa?, a ti te besa pero... - la pequeña voz del niño se perdio cuanto enterro su carita en su abrigo.
Su hijo era pequeño pero no tonto y eso lo sabía bien, se trago las lágrimas y tomo aire, por el bien de los gemelos debía de ser fuerte, no podía derrumbarse al verlo con ese niño que era su hijo también - Vamos, te comprare un helado - lo tomo de la mano para comenzar con el camino de nueva cuenta, noto que el pequeño Aaron se limpiaba su rostro con su brazito, agradecía que Ren estuviera medio dormido porque su hijo menor si que hubiera comenzando a gritar y llorar, él era demasiado sensible.
Era ahora que pensaba que no podía o mejor dicho no sabría como decirle a los pequeños lo que pasaría porque en menos de dos días estarían oficialmente divorciados, solo esperaba poder con ello, solo esperaba de verdad poder con ello porque lo menos que quería era causarle daño a sus pequeños gemelos.
Eiji se solto de Liann con una clara expresión de molestia, odiaba que se comportara como una niña pequeña en su presencia - Te dije que te quedaras en casa, necesitas reposo - señalo pasando de ella con una mueca de furia verdadera, ella encarno una ceja mientras lo detenía por el brazo - Estoy embarazada no lisiada además el embarazo no esta ni siquiera en su punto ¿por qué te molesta tanto? y quiero la verdad Eiji - señalo ella con las manos en las caderas, miro por el pasillo y agradecía que nadie estuviera viendo porque lo menos que necesitaba eran nuevos chismes.
- Te dije ayer en la noche que no hay una verdad, deja de ver cosas donde no las hay - ataco aunque mentía y mucho porque vaya que habían cosas bueno no cosas pero si había una persona, Sakuno, siempre iba a ser ella aunque quisiera mentirse pero es que le era inevitable no volver a amarla aunque bien sabía que nunca había dejado de amarla, ella era su vida, nunca había dejado de serlo - Pues no te creo, mientes, te conozco y estas mintiendo - aseguro ella mientras lo señalaba con una expresión de ira en su rostro, sabía que en cualquier momento le iba a empezar a gritar y eso era lo que menos quería.
- Basta Liann, si no me crees es tu problema no el mío, tengo que empezar mi turno así que vete a casa - dicho esto dio media vuelta comezando a caminar, tenía que ir donde Oishi y contarle sus problemas, necesitaba a su amigo en esos momentos, iría donde Fuji que a pesar de los años seguía siendo quien más lo comprendía pero bueno después de todo su relación no se salvo así que esa no era una opción, era consciente de que su esposa estaría con un humor horrible en cuanto volviera a casa pero eso poco le importaba, solo quería olvidarse un poco de la escena que había visto Sakuno aunque bien sabía que eso lo iba a estar atormentando un largo rato.
El auto se estaciono frente a la que era su casa, había vivido ahí cuando fue una niña y una adolescente, ahora que era toda una mujer volvería a la que siempre iba a ser su casa sus padres ya no vivían pero al menos se encargaría de cumplir uno de sus sueños, que ella viviera un tiempo en aquella casa donde había sido una niña feliz al lado de los mismos, la puerta se abrio y ella le sonrió al conductor mientras ayudaba a que Aaron bajara primero, el niño estaba aún con un semblante triste bueno después de todo era su padre.
Sostuvo con cuidado a Ren que se sujeto con más fuerza de su cuello, su niño vaya que dormía mucho, tomo de la mano al pequeño castaño para caminar a la casa - Desde hoy esta es nuestra casa pequeños - señalo y Aaron se mordio el labio asintiendo, abrio la puerta y aspiro el aroma a nuevo, los muebles eran nuevos, todo era nuevo, la casa estaba llena de recuerdos y estaba bien, sin embargo, esa casa sería donde los gemelos iban a dormir así que tenía que ser remodelada de nueva cuenta.
Cerro la puerta, sus cosas estaban ya instaladas, camino con dirección a las habitaciones, primero abrio la puerta de la derecha dejando a Ren recostado sobre la cama para cubrirlo con una manta, su niño aún estaba cansado, beso su frente para apagar la luz y tomar de la mano a Aaron que seguía con la mirada baja, salio del cuarto con dirección a la otra puerta, abrio la misma y su pequeño corrio a su cama para aventarse en la misma boca abajo, apreto los edredones y ella sintio que sus ojos se llenaban de lágrimas.
Camino con paso calmado hasta tomar asiento - Pequeño - lo llamo con suavidad tomando aire, demasiado aire porque esto no iba a ser fácil, el pequeño niño tomo asiento en la cama y la miro con sus ojos bañados en lágrimas - ¿P-Papi ya no nos quiere? - pregunto con los labios abultados, luchaba por ser fuerte, ella negó con la cabeza, la realidad era más o menos así porque nunca estaba con ellos y lo entendía o al menos trataba pero no quería que ellos se sintieran mal, no quería darles más dolor del que les iba a dar.
- No mi vida claro que no, él los ama pero en ocasiones las parejas terminan por dejarse de amar - no sabía como explicarlo sinceramente, temía más por ellos que por cualquier cosa - ¡P-Pero si tú eres hermosa, cocinas delicioso mami! - grito el niño mientras la abrazaba con fuerza, bueno al menos tenían una buena imágen de ella, quiza nunca se lo hubieran dicho porque después de todo eran orgullosos como su padre pero al menos eran niños y podían decir esas cosas - Él lo sabe amor pero no es algo que se busca, solo sucede - señalo separando el pequeño cuerpecito mientras pasaba los pulgares por sus mejillas limpiando sus lágrimas.
- ¿Q-Quién era ese niño? - pregunto y ella se quedo en blanco, ese tema si que era sensible, siendo sincera ni siquiera sabía como iba a olvidarlo - Es difícil cariño, solo quiero decirte que desde hoy vamos a vivir aquí... tu papi y yo nos vamos a separar lo que quiere decir que ya no me va a besar, no dormiremos juntos, en pocas palabras él deja de ser mi persona especial ¿entiendes?, no lo culpes a él, no es culpa de nadie son solo cosas que pasan - aseguro con calma y Aaron asintió con lágrimas bajando de nueva cuenta de sus hermosos ojos caoba, beso su frente mientras lo abrazaba.
- No llores mami - ella se sorprendio porque ni siquiera se había dado cuenta de que estaba llorando, solo atino a asentir mientras lo abrazaba con fuerza, lo más difícil sería decirselo a Ren, él era quien más quería a su padre a pesar de que este nunca mostraba interés en él, nunca tenía tiempo para ninguno de los gemelos pero el gemelo menor era quien más lo sufría - ¡Entonces ese señor no es mi padre desde ahora porque se que lo estas encubriendo, siempre hacías eso cuando no llegaba a casa! - ambos se separaron mirando a Ren que tenía la mirada baja con los puños apretados, seguramente estaba llorando y mucho, ese no era su niño dulce, la furia y el dolor hablaban por él.
- Pequeño - lo llamo pero este solo salio corriendo, lo siguiente que escucho fue el portazo en su habitación, Ren de verdad que amaba a su padre y lo sabía pero por eso es a quien más le duele la separación, ella siempre buscaba pretextos para que no lo odiaran pero bien sabía que tarde o temprano se iban a dar cuenta, sus hijos eran listos después de todo, se levanto de la cama limpiando sus lágrimas para caminar hacía donde su hijo pero la mano de Aaron la detuvo de todo movimiento, su pequeño hijo se levanto de un salto mientras negaba con la cabeza.
- V-Voy yo - tomo uno de sus osos de peluche para salir de allí corriendo, se escucho el sonido de la puerta y después nada, sus hijos eran unos ángeles pero ella en ese momento solo quería matar a Atobe y eso iba a hacer, tomo su celular marcando el número de la esposa del señor Usui, más o menos le explico la situación, los niños necesitaban una niñera porque ella iba a ir personalmente a entregarle el divorcio al castaño además de decirle unas cuantas verdades.
- Y eso fue todo - hablo Eiji recostandose sobre la mesa con los brazos extendidos, sintio el frío de la madera pero poco le importo, estaba enojado, no debía de estarlo pero lo estaba sobretodo con Liann, su esposa lo sacaba demasiado rápido de sus casillas - Lamento decirte que no debiste gritarle de esa manera a Liann porque te guste o no ella es tu esposa, debería de pensar en ella - aclaro este primero y solo hizo un mohín, eso lo sabía muy bien pero no había calculado muy bien sus palabras hasta después de decirlas.
- Me saco de mis casillas, todo estaba bien con Sakuno y después todo se esfumo con ese beso, me moleste demasiado - señalo y Oishi solo nego con la cabeza no estando de acuerdo con la historia - Eiji primero arregla la historia con Liann y después busca a Sakuno - lo aconsejo mientras se colocaba de pie tomando las tabillas de algunos pacientes, su turno recién comenzaba aunque no podía negar diciendo que le molestaba escuchar los comentarios de su amigo porque mentiría, sus historias eran de verdad más emocionantes que cualquier libro.
- Sakuno esta en planes de divorcios tiene sus propios problemas, ella sera libre y yo aún no tengo idea de que hacer - lo siguiente que el chico gato sintió fue el golpe de un bolígrafo en su cabeza cortesía de su amigo que lo miraba con clara expresión de molestia - ¿No tienes idea de que hacer? Eiji tú no amas a Liann, amas a Sakuno, es de sentido común, lucha por ella, deja de compadecerte, toma las riendas de tu vida - le señalo molesto mientras daba media vuelta, su amigo tenía razón, tenía que hacerse con el control de su vida.
Tomo su celular y marco el número de Liann, esperaba a que contestara - ¿Eiji? ¿Pasa algo? - tomo aire, eso le iba a doler más de lo que a ella le dolería, era jóven, la iba a ayudar con el bebé pero a su lado él no podía estar, no la amaba, era mejor decirlo ahora y no después - Quiero el divorcio - sentencio con una mueca de seguridad, la amaba pero no como a Sakuno, la cobriza tenía por completo su corazón, no era fácil tratar de dejarla de amarla, ni siquiera con la madre de su hijo lo había logrado mucho menos con Liann y lo sabía.
Sakuno estaciono el auto en la mansión, ahí iba a estar Atobe y poco le importaba si estaba con su hijo o con su amante, estaba harta de todo, Dios él sabía que en ese hospital estaba Ren, no era tonto, tenía una furia tremenda, no era buena idea estar allí pero allí se encontraba, estaba harta de que siempre le vieran la cara porque eso era justo lo que le hacía el castaño, cerro la puerta tomando el sobre donde ya estaba su firma, solo faltaba la de él, camino hasta la puerta y extrajo sus llaves, la perilla giro y ella sonrió.
No, no más, estaba harta de que le vieran la cara, cerro la puerta de un portazo importadole poco, no se sorprendio cuando la amante de su casi ex esposo bajo las escaleras con el niño en brazos, se mordio el labio para no decirle tres verdades por inmoral, ella la miro con verdadero pánico - ¿Dónde esta Keigo? - bien, ella ahora iba a ser la mala del cuento, esa mujer le había visto la cara porque debería de haber sabido que él tenía una esposa o al menos una prometida cuando fue concebido el niño en sus brazos.
- ¿Sucede algo cariño? - Atobe bajo y se petrifico al verla, ella podía jurar que estaba casi blanco, le sonrió con una ceja encarnada - Ve con el niño a un lugar, esto no tardara - le señalo y la mujer bajo las escaleras con rápidez, paso a su lado y la sostuvo por el brazo, al diablo todo, ella era un ser humano después de todo, como mínimo tenía que hacerle saber que si no bien la odiaba le tenía furia y demasiada, la mujer la miro con horror en el rostro y ella alzo la mano impactandola en su mejilla, escucho el grito ahogado del castaño, el gemido del niño y el llanto de la mujer.
Poco le importaba, francamente ella no pensaba que se estaba viendo como una mujer despechada pero si sabía que se estaba comportando como una mujer dolida y es que era justamente eso porque estaba dolida del engaño durante tantos años - Solo lo dire una vez, cruzate de nuevo en mi camino y poco me importara romperte la cara, tienes tres para largarte - cabeceo hacía la puerta y la mujer salio con el llanto rompiendo su garganta, camino hasta donde su esposo, subio las escaleras con calma y lo abofeteo.
Era el momento de demostrar que no era la misma Sakuno de hace un día, no, no iba a llorar de nueva cuenta, no iba a mostrarse débil ante nadie, no más, estaba simplemente hasta la médula de que la tomaran de la buena samaritana la cual siempre les iba a perdonar todo, iba a ser alguien nueva - ¿Sabes porqué la golpeé? - le pregunto con calma y el castaño asintió con la cabeza entonces ella tomo el sobre y aplaudio con el mismo mientras encarnaba una ceja - ¡Bien! Entonces creo que merezco que me expliques lo sucedido el día de hoy - señalo mientras este desviaba la mirada, al menos tenía algo de vergüenza.
- Ryan estaba enfermo, era el hospital más cercano así que lo lleve allí... lo siento... lo siento por todo y entiendo como te sientes en este momento - ella solo apreto los puños, ¿cuántas veces más iba a decir lo msimo?, no lo sentía, lo conocía demasiado como para saberlo y por eso aún dolía y si quería continuar o al menos intentarlo tenía que sacarlo todo, absolutamente todo - ¡¿Lo sientes?! ¡¿Entiendes cómo me siento?! ¡Perfecto! ¡Más que perfecto! ¡¿Entonces dime que se siente esperar todo el día por un maldito mensaje de texto con una felicitación el día de tu cumpleaños?! ¡Dime que se siente saber que no va a llegar y aún así pensar que estabas demasiado ocupado como para recordarlo! ¡Dime que se siente darte cuenta que darías todo por esa persona pensando que ella haría lo mismo por ti cuando te das cuenta de que no es así! ¡Dime que se siente que todo el mundo vea a su esposo con alguien en las cenas de sus negocios mientras tú sufres en silencio y aún así mantienes la sonrisa! ¡¿Lo sabes?! - le grito mientras él la miraba fijamente mordiendose el labio, al menos conocía un poco el remordimiento.
- Ren estaba allí y lo sabías, Aaron te vio con ese niño, le tuve que explicar que no somos más nada, que nuestra relación se acabo, ¡tú no viste llorar al que también es tu hijo, yo si lo vi llorar!, Ren ni siquiera quiere salir de su habitación porque sabe que cuando digo que no tienes la culpa en realidad si la tienes, él lo sabe, los dos gemelos lo saben porque siempre te excusaba, nunca tuviste tiempo para ellos pero lo tienes para este niño que ni siquiera fue concebido en matrimonio, ¡dime como maldita sea tienes desfachatez Keigo!, te juro que quiero entenderte pero me das razones para ni siquiera intentarlo - grito con los ojos llorosos, tratando de no llorar más.
- Este es el sobre, quiero la firma mañana en el escritorio de mi abogado, no te quiero cerca de mis hijos y si por una maldita razón se te ocurre aparecer con ese niño en una revista juro que acabare contigo, no te estoy diciendo que no lo hagas porque lo vas a hacer pero al menos ten la decencia de que pase un tiempo porque los gemelos aún son pequeños, mañana estaremos oficialmente divorciados y te quiero lejos de sus vidas Atobe - señalo entregandole el sobre y dando media vuelta, tiro las llaves al piso para cerrar de un portazo, estaba cansada y lo único que quería era llegar a casa.
Abrio levemente los ojos cuando vio a la mujer caminando de regreso de la mano del niño que la miro asustada, ella no iba a ser tan hipócrita como para pedirle perdón, la odiaba no precisamente porque hubiera destruido su matrimonio pero si para no tener la moral de alejarse cuando él tenía una prometida, la miro con furia en los ojos y camino hasta donde ella - ¡P-Perdón! ¡Lo siento mucho Sakuno-san! - le grito esta mientras juntaba ambas manos y lloraba, el niño se sujeto de su vestido con los ojos llorosos.
- Solo quiero que te quede en claro una cosa, nunca, nunca, jamás vas a obtener mi perdón, no destruiste mi matrimonio pero ten en cuenta que poco te importo saber que él iba a contraer matrimonio conmigo, no dejaste de meterte en su cama sabiendo que tenía dos hijos conmigo, no seas descarada y me pidas perdón porque todo este maldito tiempo tú sabías que era mi esposo - le señalo pasando de su camino para caminar a su auto y abrir, emprendio la marcha con prisa y entonces a mitad de camino se dio cuenta que estaba llorando.
Era necesario llorar para poder continuar, no estaba llorando por arrepentirse de como había tratado a esa mujer pero estaba simplemente cansada de que siempre el mundo pensara que como ella era buena les iba a perdonar todo, no podía ser así, se limpio las lágrimas y continuo conduciendo, debía ser fuerte porque los gemelos la necesitaban y mucho.
Bajo del auto entrando a la casa y lo primero que recibio fue el abrazo de Ren quien escondio su pequeño rostro en su abrigo mientras que con sus puñitos apretaba parte de la tela, su pequeño ángel estaba llorando, Aaron los miraba desde la escalera con un gesto sereno mientras asentía con la cabeza - L-Lo siento - murmuro el pequeño de ojos cafés, ella sabía que le pedía perdón por haber gritado cosas como esas, sonrió para cargarlo y limpiar sus lágrimas, beso su mejilla y le revolvio un poco el cabello en un gesto de cariño total.
- Vamos, hare galletas, ¿dónde esta la abuela? - pregunto pues ahora que lo pensaba no la veía por ningún lado - Se quedo dormida después de leernos un cuento - Aaron hizo un puchero que solo le causo una suave risa, su pequeño gemelo mayor corrio hasta donde estaba ella para caminar a la cocina que estaba completamente equipada, dejo a Ren sentado mientras se despojaba del abrigo y tomaba el delantal, justo en ese momento sonó su celular y observo un número desconocido, la curiosidad le gano por completo por lo que contesto.
- No cuelgues... lo siento por lo de hoy, solo quería decirte que le pedí el divorcio - esa voz que tantas veces la había acompañado le estaba dando la noticia que más feliz la hacía en esos momentos, sin darse cuenta sonrió como una tonta enamorada porque amaba a Eiji y ya no podía ocultarlo.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los reviews Antoinette Gray, Nogizaka Haruka lamento no haberte agradecido antes, gracias por leer y comentar, kavictori muchas gracias por comentar, me alegro de que estes al día con la historia y sigue pendiente de ella porque se vienen cosas mejores, Clarii gracias, se que aunque no escribas mucho me lees y solo con saberlo te agradezco, GRACIAS A TODAS.
