N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Capítulo 25: Lo Siento Tanto
Eiji entro a su casa con calma, su pequeño hijo estaba en casa de su abuela, Liann estaba en casa, después de la llamada ella le había dicho que tenían que hablar y después colgó, él ya había dicho todo, no la quería, no la amaba es más nunca lo había hecho, no podía hacerlo, su corazón siempre había sido de Sakuno y le había costado demasiado aceptarlo, miro la sala y ahí estaba sentada bebiendo una taza de café, estaba calmada y eso de alguna manera lograba darle miedo, era como si estuviera planeando algo.
- Liann - la llamo y ella alzo la mirada con una leve sonrisa, se veía completamente calmada, como si no le estuviera afectando el hecho de que le hubiera pedido el divorcio - ¡Al fin llegas cariño! ¿Quieres un té o algo de beber? - incluso notaba que estaba más dulce que antes, negó suavemente con la cabeza y ella se encogio de hombros, camino hasta tomar asiento frente a ella, dejo sus cosas a un lado y le medio sonrió - Hablemos del divorcio por favor Liann - comenzo con calma y su esposa lo miro con una leve sonrisa.
- No va a haber un divorcio Eiji, te lo dejare en claro, si tú me dejas le hare daño a esto - señalo su vientre y él abrio los ojos, se levanto por impuslo mirandola anonadado, ¿cómo podía decir algo como eso?, ¡era su bebé!, no podía ser verdad que estuviera diciendo cosas como aquellas - ¿D-Disculpa? - pregunto con calma aunque en esos momentos creía que no la tenía y de hecho no la tenía, estaba al borde de un colapso nervioso - Lo que escuchaste, si tú te atreves a divorciarte de mí, me encargare de que esta cosa se muera antes - aseguro con un brillo de maldad en los ojos.
¿De qué mujer se había enamorado? ¿Cómo es qué nunca se había dado cuenta de quien era en realidad? ¿Qué era ella? - ¡Tú estas loca, esa "cosa" como la llamas tú es tu hijo maldita sea así que ni siquiera te atrevas a hacerle daño! ¡¿Cómo puedes decir algo como eso?! - grito preso de la furia mientras la jalaba del brazo para levantarla de ese sillón con furia en sus ojos - ¡Es lo que soy, no me vas a dejar Eiji! ¡Te amo y te vas a quedar conmigo para siempre porque de lo contrario le har daño a esta cosa! ¡Así que decide con cuidado! - grita mientras lo aparta de su camino para subir a las escaleras.
Escucha el maullido de su gatita que pide alimento pero no le toma tanta importancia y corre donde la pelirroja para detenerla del brazo antes de que suba las escaleras, ella se queja pero no le hace caso - ¡¿Qué tienes en la cabeza?! ¡No te amo, no puedo hacerlo, te voy a ayudar con el bebé pero no me puedes atar a estar a tu lado! - le grita con voz desesperada y ella solo sonríe como si nada, como si no le importara que no la amé porque solo lo quiere a su lado y con eso basta, eso hace temblar a Eiji con demasiada fuerza.
- Poco me importa, te vas a quedar a mi lado y fin de la historia, no me conoces y no sabes de lo que soy capaz, si te digo que esta cosa se muere así va a hacer así que decide - señala soltandose con brusquedad de su agarre para subir las escaleras, Eiji solo se queda de pie allí, esto no puede estar pasandole, cuando por fin estaba a punto de quedarse con Sakuno, cuando estaba a un paso de estar a su lado pasa algo como esto, no es justo, la vida no es justa, solo sabe que esa criatura no tiene la culpa y sabe que la decisión ni siquiera es difícil.
Tiene que quedarse al lado de Liann por el bien de ese niño.
Sakuno sonríe como niña pequeña mientras Aaron sujeta la mano de Ren que se ve más feliz que antes, le alegra que sus dos pequeños esten bien, la abuela se ha ido hace una hora con una sonrisa cuando le ha dicho que estara oficialmente divorciada mañana, coloca los utensilios que ha usado donde corresponden para lavarlos en unos minutos mientras piensa en la llamada de Eiji, es feliz porque él estara divorciado en unos días y entonces podran tener una oportunidad oficialmente, quiere escuchar de nueva cuenta su voz para que su día sea perfecto.
- ¿En qué piensas mami? - le pregunta Ren con una leve sonrisa y ella solo le alborota el cabello en un gesto de cariño infinito - En nada cariño - aseguro mientras el gemelo mayor solo sigue comiendo galletas, sus hijos son fanáticos de los postres y eso le encanta a ella porque es lo que se le da mejor si ha de ser sincera - Deben dormir temprano porque mañana tienen clases, es su primer día - les comenta y los gemelos se miran entre si haciendo pucheros porque al parecer no quieren ir a la escuela pero es necesario.
- Pero mami... - justo como lo penso Sakuno, van a empezar a quejarse y por eso niega con las manos de inmediato - No, no, van a ir a la escuela porque su educación es importante además haran amigos así que ni modo - señala en su papel de madre y ellos solo asienten con la cabeza para seguir comiendo leche con galletas - Si van les comprare lo que quieran - comenta con una sonrisa complice y ambos asienten efusivamente, quiza es chantaje pero es la manera en la que ellos se sienten comodos además de que nunca piden la gran cosa.
Mira la hora en el reloj, las diez de la noche, se siente un poco cansada así que es hora de ir a la cama - Bien, es hora de ir a la cama, se lavan los dientes - señala mientras da media vuelta dispuesta a lavar los trastes, lo que le recuerda que tiene que contratar una niñera porque volvera al trabajo en dos días para que su empresa no se vaya al abismo lo cual no es tan posible pero es mejor prevenir que lamentar - Buenas noches mami - ambos pequeños la jalan del delantal para que se incline, un beso en cada mejilla.
Ve que el pequeño Aaron toma de la mano a Ren y sonríe, su hijo mayor siempre toma ese papel, sabe que Eiji tiene un hijo así que esta completamente segura de que se llevaran bien en todo el sentido de la palabra, mira más allá a los gatitos dormir, son cuatro en total, los niños los adoran así que todo esta bien, todo esta saliendo bien, podra ver a Eiji y comenzar a formar una familia cuanto antes, por fin podra ser feliz, por fin el arcoiris saldría en su vida.
Sakuno baja del auto con calma, tomo las manitas de sus hijos para caminar, era consciente de que la miraban porque después de todo era la esposa del gran empresario Atobe Keigo además de que el escándalo producido en el hospital ya le estaba dando la vuelta al mundo por la simple razón de que hubiera existido violencia en esas "pláticas", sonrió como si nada malo estuviera pasando y acomodo el cabello de los gemelos mientras besaba sus mejillas - Suerte - les dijo a los dos, Aaron asintió tomando la mano de Ren que se despidio con la mano antes de entrar a la escuela.
Dio un leve suspiro, estaba tan orgullosa de ellos, afrontaba la situación como buenos valientes y eso de verdad que la hacía sentirse la mejor mamá del mundo - Veo que estas mejor por cierto te ves hermosa el día de hoy - volteo de inmediato encontrandose con Ian quien le sonreía coquetamente, sin poder evitarlo y porque aún en el fondo era una niña se sonrojo mientras sentía que su nerviosismo comenzaba, le medio sonrió para abrazarlo y apretarlo un poco de más por andar diciendo esas cosas en la presencia de miles de personas.
- No digas eso porque la gente va a empezar a murmurar - le aseguro mientras se separaba y acariciaba su mejilla golpeandolo de más mientras él solo sonreía - Ya me ha quedado claro, te invito un café - asintió con una leve sonrisa, después de todo por el momento no tenía nada que hacer, aún estaba esperando la llamada de Eiji que no tardaría según sus cálculos, quedaron de verse en el café que estaba cerca de la escuela pues cada quien conducía su auto y dejarlo en la escuela no era una opción después de todo.
La cobriza subio a su auto, tenía que hacerle una llamada a su abogado en menos de dos horas para que le diera la noticia del divorcio, estaba más que feliz siendo sincera, su vida parecía estar tomando rumbo definitivamente, se detuvo en un alto y su celular comenzo a sonar - ¿Bueno? - contesto con calma al reconocer el número de Eiji, no logro evitar que una sonrisa se instalara en sus labios porque estaba enamorada de él y ya no era necesario ocultarlo - ¿Podemos vernos en el hospital Sakuno? En la hora de la comida - miro su reloj, aún faltaban dos horas así que tenía miedo.
- Claro, ¿en dónde nos vemos? - emprendio de nueva cuenta la marcha porque estaba cerca de la cafetería - Te veo en la puerta del hospital, nos vemos - pensaba decirle algo más pero este colgó, lo más seguro era que tuviera trabajos así que no dijo nada, la sonrisa no se iba a ir de su rostro porque por primera vez en mucho tiempo era feliz.
Eiji dejo su celular en su escritorio, le dolía la cabeza pero eso no se comporaba ni con la mitad del dolor que sentía en el corazón - Lo siento tanto - murmuro viendo el teléfono, le pedía disculpas a Sakuno desde lejos, la iba a lastimar de nueva cuenta, eso iba a hacer y era lo que menos deseaba - ¿A quién le estas pidiendo disculpas? - alzo la mirada observando a Oishi, no podía decirle la verdad o al menos eso quería creer pero solo sonrió negando con la cabeza para morderse el labio, de alguna manera volvía a hacer aquel chico asustadizo que tenía miedo cuando el chico frente a él se había lastimado la muñeca.
- Eiji me estas asustando, ¿qué sucedio? - y solo con esa pregunta se llevo las manos al rostro para negar con la cabeza mientras su amigo corría a abrazarlo con fuerza, lo sujeto con todo de la bara y lloro contando lo sucedido, si no se lo decía justo ahora se lo iba a guardar y eso nunca le iba a hacer bien, necesitaba que alguien le dijera diciendole que todo iba a estar bien, que nada malo iba a suceder, que era una pesadilla, que estaba tomando una decisión buena a pesar de que no era así y esa persona era Oishi en esos momentos.
- Te ves feliz... no me gusta - miro a Ian que estaba con la carta en manos cubriendo su rostro, el café estaba completamente vacío, algo le decía que en verdad el gemelo de ojos azules no quería que nadie interrumpiera esos momentos - ¿Por qué no te gusta? Soy feliz creo que debería alegrarte - señalo bebiendo un poco de café, Ian dejo la carta en la mesa y la miro fijamente - No me gusta porque alguien más coloco esa sonrisa allí y yo quiero ser el único que haga eso - señalo si fuera lo más obvio del mundo, esas palabras eran dulces pero ella no las merecía.
- Ian... hablamos de esto - señalo pero antes de darse cuenta este se levanto tomandola por sorpresa, la sujeto de la mano para colocarla de pie y la jalo hacía unas escaleras, se sujeto con fuerza de su espalda porque subía con demasiada prisa, le estaba dando un poco de miedo si tenía que ser sincera, doblaron un pasillo hasta llegar a una puerta que fue abierta de una patada, el grito murio en su garganta cuando este la empujo contra la pared para acercarse a sus labios, era momento de detenerlo, no podía dejar que la besara, ella solo lo quería, no lo amaba.
A ella poco le importaba la edad pero si le importaban los sentimientos, ella no lo iba a amar porque Eiji era el único - ¡Ian, no! ¡Basta Ian! - como pudo lo empujo para salir de allí, no era cruel pero le molestaba demasiado que siempre tratara de besarla, no quería y no iba a ceder ahora que estaba a un paso de estar con Eiji, quiza más tarde iban a arreglar el asunto pero no ahora porque él saldría lastimado y no quería eso.
Un auto se estaciono y el aire se le fue al cielo, Sakuno bajo con una enorme sonrisa en el rostro, no le sonrió, mantuvo su semblante frío, no podía darse la oportunidad de que ella malinterpretara las cosas, la cobriza lo iba a abrazar pero solo la tomo por la muñeca para caminar con dirección a su oficina - ¿Eiji? - su voz demostraba confusión pero no dijo nada, no tenía tiempo para tomar el elevador por lo que caminaron por las escaleras, Liann iba a ir al hospital y no tardaba en llegar así que debía darse prisa con esto antes de que la pelirroja se pusiera como una loca.
Abrio la puerta de su oficina y la hizo entrar, cerro la puerta con cuidado, Oishi le había dicho que todo iba a estar bien, que no era necesario sentirse el malo de la historia porque no lo era, la mala del asunto era Liann, sin embargo, eso no ayudaba, solo lo reconfortaba pero no ayudaba y ambos lo sabían - ¿Por qué la prisa? - pregunto ella mirandolo a los ojos, le sostuvo la mirada a como de lugar, no podía permitirse que ella se hiciera malas ideas, era justo ahora cuando tenía que dejar las cosas bien en claras.
Era justo en ese momento cuando tenía que separarse de ella para siempre - Lo siento tanto - empezo hablando y Sakuno encarno una ceja no entendiendo de que hablaba, no quería hablar de más - ¿Por qué? Eiji dime que sucede - pidio al borde de un colapso, la conocía muy bien y sabía que estaba confundida y con una leve presión de que algo no estaba bien, no estaba muy lejos de la verdad - No me divorciare Sakuno - sentencio con calma mientras cruzaba los brazos en un gesto de que no iba a aceptar réplica, tenía que terminar esa conversación cuanto antes.
- ¿D-De qué estas hablando? - pregunto mientras se sostenía de la pared, se había jurado que nunca más la iba a lastimar y justo ahora lo estaba haciendo, justo ahora le estaba rompiendo de nueva cuenta el corazón - Lo que has escuchado, no pienso divorciarme de mi mujer Sakuno, me he dado cuenta de que lo nuestro no va a funcionar, no me importa formar parte de tu vida justo ahora cuando espero un bebé con ella, justo ahora tengo la familia que siempre he querido así que no quiero estar con alguien más que no sea Liann - aseguro y se contuvo para no abrazarla cuando las primeras lágrimas surcaron sus ojos.
Se contuvo para no decirle que era mentira - ¡M-Mientes! No puedes estar haciendo esto de nuevo Eiji, ¿por qué lo estas haciendo? - pregunto ella y él solo sonrió como si nada malo estuviera sucediendo, su vida se estaba acabando con solo ver llorando a la mujer que más amaba en el mundo - No te amo y te agradecería que salieras de mi consultorio después de aclarar este asunto porque mi esposa llega en poco tiempo, conoces la salida - paso a su lado sin decir más, aspiro por última vez su aroma, rodeo su escritorio y tomo asiento como si nada.
Ella solo lo miro anonadada ante esas palabras para dar media vuelta y salir corriendo de allí a grandes prirsas, se sostuvo del escritorio para no levantarse e ir tras ella, no era una mala persona por preferir la vida de un pequeño a su felicidad o al menos quería creerlo... quería de verdad creerlo.
Bajo las escaleras con grandes prisas, choco con gente pero poco le importo, solo quería alejarse de ese lugar que siempre lograba causarle daño porque el hospital siempre era el lugar donde él le rompía el corazón, si hubiera estado un poco más alegre hubiera reído de ese pequeño chiste por decirlo así pero el dolor era demasiado que solo quería llegar a casa y llorar como una niña solo que había un pequeño problema, ella no era una niña, tenía dos hijos pequeños por los cuales tenía que mantenerse fuerte quisiera o no.
Choco con alguien cuando bajo por el estacionamiento - ¿Sakuno? - reconocio la voz de Ian de inmediato, bien, no más, estaba cansada de todo lo que le estaba sucediendo, su felicidad nunca estaba a su alcance y nunca lo iba a estar o quiza era que Eiji no era su felicidad aunque lo deseaba con todas sus fuerzas, ella lo amaba pero con solo su amor no podía iniciarse una relación, el nuevamente la dejaba atrás, nuevamente le rompía el corazón, de nueva cuenta humillaba sus sentimientos, de nueva cuenta elegía a alguien más, a alguien que no era ella.
Solo no quería sentir más dolor por esa razón se separo de Ian, limpio con cuidado sus lágrimas y medio sonrió, tomo la mano del chico y poco le importo lo que desencadenaría su acción, estaba cansada de ser siempre la lastimada por esa razón sujeto por el cuello al gemelo de ojos azules y lo beso, lo beso como si la vida se le fuera en ello, devoro sus labios en un beso hambriento importandole poco si estaba haciendo mal, sin embargo, algo tenía muy en claro, no iba a volver a sufrir por Eiji, no, no más.
De ahora en adelante iba a empezar a preocuparse por ella misma, iba a empezar a ser feliz y lo sería pero con Ian a su lado porque era la persona que siempre estaba allí, era la persona que no tenía miedo de decirle que la amaba cuando Eiji no tenía ni siquiera la valentía de admitir que como siempre le había dado ilusiones y que como siempre se las había roto.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
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