N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Capítulo 26: Desde Lejos
Antes de darse cuenta estaba en el departamento de Ian y antes de darse cuenta estaba recostada en la cama con este sobre su cuerpo, no pensaba, sinceramente no pensaba en absolutamente nada, no quería pensar en nada, su corazón dolía más que nunca, Eiji de nueva cuenta la había lastimado, no penso en los gemelos ni en nada solo quería ser amada por alguien - Sakuno - la voz del gemelo mayor la llamo pero ella solo lo beso con más fuerza, lo noto colocar su mano sobre su hombro tratando de separarla pero ella no planeaba que sucediera.
- Sakuno... basta - de nueva cuenta intentaba detenerla por lo que lo sujeto con fuerza del cuello para que guardara silencio - ¡Detente Sakuno! - el grito de Ian la hizo quedarse por completo quieta mientras se mordía ligeramente el labio, el gemelo de ojos azules se separo con torpeza de su cuerpo para acomodarse la camisa y ella se sento en la cama con muchos nervios - L-Lo siento - se disculpo bajando la cabeza, no sabía que estaba haciendo pero era solo que no quería sentirse más humillada, quería sentirse amada.
- Quiero hacerte el amor pero no cuando estas así, estas llorando por alguien que no soy yo y por favor no digas que no porque te conozco, no quiero ser solo un "quita estrés", hablemos como adultos, ¿qué quieres de mí? - pregunto con calma este volteando a mirarla después de acomodarse la ropa, la cobriza se mordio un poco el labio para despertar, Ian parecía más adulta que ella y lo era de eso estaba segura porque en esos momentos ella no estaba pensando con lucidez, estaba desperada en todo el sentido por eso solo había actuado sin pensar.
- Quiero que intentemos una relación - aseguro con voz calmada, no pensaba sufrir más por Eiji quien solo la lastimaba, quien con solo unas simples palabras había hechado abajo su mundo, había hechado abajo sus esperanzas, no ella ya no deseaba sufrir más - Bien pero iremos paso a paso Sakuno, lo menos que me llama la atención de ti es esto - señalo la cama con una suave sonrisa y ella asintió con la cabeza, tomo la mano que este le extendía para acomodar su cabello en un gesto de cariño, deposito un suave beso en sus labios mientras limpiaba sus mejillas retirando todo rastro de lágrimas de las mismas.
- Es hora de la salida de los gemelos, debes ir - comento este besando su nariz mientras ladeaba la cabeza, era sorprendente como parecía un adulto, alguien que solo era un niño o un jóven mejor dicho era capaz de demostrar más seriedad al dar una órden de lo que ella alguna vez sería capaz - ¿No vienes? - pregunto con voz baja mientras acomodaba su corbata, para ser un jóven se vestía como todo un hombre de negocios bueno después de todo lo era, sin embargo, se detuvo por unos segundos, ella era algo así como una anciana a su lado y cuando él bajo la mirada encarno una ceja al verla tan pálida.
- Ni lo pienses, no, no eres una anciana a mi lado, eres preciosa y contestando a tu pregunta, lo siento, tengo una reunión en una hora - aseguro este tomandola del mentón para besarla con suavidad, era muy caballeroso, al menos daba esa impresión por completo si era sincera - Bien, suerte - beso su mejilla para rodearlo y caminar a la sala en busca de su bolso, su tono había sonado furioso aunque no quería que fuera así - No te enojes - hablo él detrás de su espalda y ella negó con la cabeza, no estaba enojada, estaba calmada o al menos eso quería demostrar.
- Esta bien, tienes trabajo y lo entiendo, suerte - aseguro besando de nueva cuenta su mejilla para dar media vuelta, sin embargo, la mano de Ian la detuvo por unos segundos, volteo para verlo con la mano en la nuca como decidiendo si debía decirlo o no - Sobre nuestra relación, ¿podría ser un secreto entre nosotros por ahora? - eso jamás se lo hubiera imaginado, era extraño que fuera él quien le pidiera algo como eso cuando él siempre había sido quien quería gritarle al mundo que la amaba pero ahora, ahora parecía todo lo contrario.
- Como tú quieras - aseguro con una sonrisa dulce para dar media vuelta y salir de ahí, su mano aún se mantenía en la perilla de su puerta más ya había salido del departamento, algo la carcomía, algo sobre Ian que no le cuadraba y que no la iba a dejar en paz por el resto de la tarde por lo que abrio la puerta tomandolo por sorpresa pues este se encontraba sentado con el celular en la mano, la puerta de la otra habitación se abrio y observo a una chica de cabello pelirrojo con los ojos abiertos, al parecer había sido atrapada en algo no tan bueno.
- Y-Yo... Sakuno... - negó con suavidad, lo curioso del asunto era que justo cuando quería ser feliz cosas como estas salían a la luz, al parecer alguien la odiaba o al parecer su destino siempre iba a estar al lado de Eiji aunque este no lo quisiera y aunque ella se estuviera rindiendo - Me hubieras dicho Ian antes de quedar como tonta, no te odio, solo quiero que seas feliz - aseguro dando media vuelta para cerrar la puerta esta vez si por completo, sabía que él iba a ir a por ella por eso corrio al elevador apretando los botones para que este llegara.
Entro tomando aire justo cuando él se detuvo delante del mismo - No te vayas - pidio deteniendo el elevador, iba a ser más difícil de lo que había pensado - Ian si me has engañado aunque no tuvieramos nada aún es por algo, el amor que me profesabas no es nada, era solo un capricho, se feliz porque la oportunidad que te estaba dando no te la volvere a dar, no si no estas seguro de lo que sientes por mí - apreto el botón para que el elevador emprendiera con la marcha y una vez las puertas se cerraron se recargo en la pared tomando aire.
Quiza había sido un poco cruel, quiza no, solo sabía que le había hecho un bien al gemelo de ojos azules porque sentía que él quería seguir siendo justo un jóven y lamentablemente ella no lo era más, no por mucha diferencia de edad sino porque a él aún le quedaba vida por vivir, a su edad se quería experimentar y ella sinceramente ya no estaba para eso, no cuando también tenía dos hijos en los cuales pensar, si lo veía desde el punto crítico era como una llamada de atención para centrarse en los gemelos y no en su felicidad, sonrió levemente, su destino era morir sola con sus dos hijos.
- Vamos - Eiji miro a Liann quien sonreía como niña en juguetería, no podía odiarla y se sentía tan culpable por ello, esa mujer ni siquiera se merecía respirar pero no podía odiarla o enojarse con ella porque dentro de su cuerpo, de su humanidad estaba esa pequeña criatura que no tenía absolutamente la culpa de nada de que su madre tuviera tendencias piscópatas, dio un suspiro mientras colocaba el auto en marcha, irían a la escuela de su hijo como buenos padres según ella, quería gritarle que no era buena madre pero no podía darse ese lujo, al menos no por ahora.
- ¿Es linda Riuzaky Sakuno? - freno de golpe al escuchar ese nombre en los labios de la pelirroja que estaba inclinada sobre el asiento de copiloto con una mano en su vientre como acariciandolo aunque no mejor dicho como queriendo golpearlo y eso no le gustaba en lo absoluto, le provocaba demasiado miedo - ¿De qué hablas? - pregunto con calma aunque no la sentía, siguio con el camino tratando de no darle razones para que sospechara - No mientas amor, se que era por ella quien querías dejarme, se todo sobre su historia de amor - temblo ligeramente al escuchar eso.
Se detuvo por completo en una lateral de la calle y la miro esperando a que continuara, la pelirroja solo se encogio de hombros como una disculpa o restandole importancia al asunto - Riuzaky Sakuno es la mujer a la que amas, querías dejarme ir por ella pues lo siento, no pienso darte nunca el divorcio Eiji así que se buen esposo y continua con el camino que quiero descansar y lo menos que me apetece son escuchar los gritos de tu hijo - sentencio con frialdad mientras le señalaba el camino, con el miedo en cada poro de su ser tomo aire, no podía darle a entender que esa mujer era su vida por completo.
- Si intentas dejarme y ser algo de ella no voy a dudar en hacerle daño a esa escoria - y bien sabía que no hablaba de su pequeño hijo que aún no nacía, o no, ella hablaba de Sakuno y mucho menos se iba a alejar de ella si eso implicaba colocar en riesgo a la mujer que amaba.
Agradecía que su auto hubiera sido llevado por uno de los empleados de Ian, se encontraba con dirección a la escuela de los gemelos, solo esperaba que su rostro no denotara que hubiera estado llorando demasiado pero algo le decía que si se notaba demasiado, solamente quería descansar porque su cabeza dolía pero no podía hacerlo, los gemelos la necesitaban y no era hora de derrumbarse, no podía hacerlo, eso no iba con ella, aparco el auto en su lugar de estacionamiento observando a miles de padres que esperaban por sus hijos.
Bajo del auto justo cuando el timbre sonó, camino con paso calmado hasta la entrada de la escuela pero los niños salieron corriendo en busca de sus padres por lo que se quedo allí esperando a los gemelos sabiendo que estarían bien - Creo que deberías acercarte un poco más - ladeo la cabeza mirando a Atobe que le sonreía levemente, hubiera deseado regresarle la sonrisa pero solo negó con la cabeza, ignoraba que hacía allí y siendo realista poco le importaba, no eran nada además le había pedido que no se acercara a ellos en un tiempo y a él parecía importarle poco.
- ¡Mami! - Aaron viene de la mano de Ren que juega con algo en sus manos, se agacha para recibir en sus brazos a los pequeños que rodean su cuello entre risas, al parecer aún no se dan cuenta de la presencia de su padre y ella lo agradece siendo sincera - ¿Cómo les fue? - pregunto mientras aparta los cabellos de la frente de Ren que le sonríe con un sonrojo y se esconde detrás de su hermano mayor que solo menea la cabeza en gesto divertido, algo le dice que les fue muy bien - ¡Pero que niños tan lindos! - no puede evitar alzar la mirada y observar a quien menos deseaba ver en esos momentos.
Eiji le sostiene la mirada como si nada mientras la que es su esposa, su vida como él dice se sostiene de su brazo con una enorme sonrisa, observa a un pequeño niño que estaba como si nada y que se alejaba un poco de la mujer, al parecer no le agrada mucho, no sonríe porque no le hace feliz aunque una parte de ella piensa que si debería ser así - Oooooo, hola Ren - saludo el niño de ojos de miel con una leve sonrisa, su pequeño hijo de ojos cafés lo saludo con una enorme sonrisa, genial, lo que le faltaba que fueran amigos.
- Si nos disculpan - Eiji tomo con suavidad del brazo a su mujer y el niño se despidio con la mano de sus dos hijos para ir detrás de sus padres, ella solo solto un suspiro - Es mi imaginación o... - alzo la mirada diciendole con la misma que guardara silencio a Atobe quien solo medio sonrió - Mi hijo asiste aquí así que... - y es cuando se levanta y lo golpea en el brazo con furia contenida porque esta en presencia de sus tesoros - ¿Hijo? ¿Cuál hijo? - mira a Aaron que encarna una ceja justo como su padre aunque desearía que no fuera así.
- No es nada, es hora de irnos - Keigo solo se muerde el labio ante el tono tembloroso de la cobriza, ella quiere golpearlo por ser tan él pero solo toma las manos de los niños - ¡Papi! - y es justo cuando todo se quiebra, ese... niño corre a los brazos de Atobe que se ve que esta en blanco porque no esperaba que hiciera eso, se muerde el labio y trata de jalar a Ren pero este la jala a ella y voltea viendo al niño que le ha gritado "papi" a su padre mientras se abraza a sus piernas, ladea la cabeza y Atobe la mira con la culpabilidad enmarcandole el rostro por completo.
- M-Mami... - trata de no llorar por la voz de su pequeño niño pero no puede evitar que algunas lágrimas se deslicen por sus ojos y menos puede evitar que Ren corra donde su ex esposo apartando de un empujón al niño que cae al suelo llamando la atención de las personas, tiembla, tiembla demasiado y en ese momento solo quiere que Eiji le ayude, lo busca con la mirada y lo observa recargado en el auto que es de él con su esposa que mira la escena, Eiji tiene una mirada neutral, le suplica en silencio que la ayude pero él no parece querer hacerlo.
- ¡Ren! - el grito de Aaron la saco de sus cavilaciones por completo, su hijo le estaba pegando a su padre con los puños cerrados mientras lloraba, corrio hasta donde él tomandolo de la cintura para que dejara de hacer - ¡T-Te odio, te odio! - por lo general los niños nunca decían palabras como esas salvo en situaciones como que no le compraran juguetes o no les dieran lo que deseaban pero esta situación iba más allá de ello, era peor porque esas palabras de verdad se escuchaban sinceras en los labios de su pequeño niño.
- Tranquilo cariño - lo sujeto en su pecho mientras pasaba las manos en su espalda tratando de tranquilizar el llanto de su hijo que se estaba desesperando - S-Sakuno... - no, no de nuevo, hizo que Keigo guardara silencio al abofetearlo con los ojos llorosos - Ni una palabra que ya no te creo nada - sentencio con firaldad dando media vuelta con el pequeño niño, tomo de la mano a Aaron para subir a su auto, los acomodo para subir con prisas y salir de allí, su hijo la necesitaba cuanto antes, su hermano lo jalo para abrazarlo mientras sus propios labios temblaban, emprendio la marcha con más prisa pues lo único que deseaba era llegar a su casa, solo quería sentir la cama en su cuerpo y el calor de los pequeños en sus brazos.
Eiji se contuvo para no ir detrás de Sakuno, ella lo necesitaba, lo necesitaba y él lo único que podía hacer era observar de lejos, se sentía miserable viendo como la mujer que amaba le había suplicado con la mirada que la ayudara y solamente la había ignorado como si nada - Que descaro, ¿cómo se atreve a mirarte en esa situación? - señalo su esposa como si nada aunque lo hacía con todo el veneno que poseía, solamente camino al auto para entrar con su hijo que tomo uneño papel y empezo a jugar con el mismo.
- Sube - sentencio como si nada y la pelirroja lo miro como si estuviera loco - Ni creas que me subire yo sola - bien, estaba harto, al diablo todo, Sakuno lo necesitaba en esos momentos, si Liann quería hacerla daño a su hijo no se lo iba a permitir, se encargaría de llamar a alguien para que le ayudara con ella porque estaba loca pero no pensaba dejar sola a Sakuno o no por supuesto que no, antes muerto - Bien en ese caso quedate aquí - y no le dio tiempo a una respuesta porque salio de allí importandole poco las consecuencias.
Si ella se atrevía a matar a su pequeño bebé él mismo se iba a encargar de hacerla pagar pero lo único importante justo ahora era la cobriza, condujo como loco mirando por el retrovisor a su pequeo niño que iba entretenido con el papel, su celular comenzo a sonar por lo que lo tomo sabiendo de sobra quien era - ¡¿Quién diablos te crees Kikumaru?! ¡Le voy a hacer daño a tu hijo por este maldito desplante! ¡Matare a esa mujer y de paso a esta cosa! - la respiración de ella sonaba irregular, señal de que estaba más que furiosa pero no le importaba.
- Intenta hacerla algo a mi hijo o a Sakuno y no dudare en hacerte daño a ti, si intentas lastimar a nuestro bebé me encargare de que pagues por ello en una prisión donde nunca veras la luz del sol, intenta acercarte más a Sakuno y sabes muy bien que acabareigo, ahora seras una buena esposa y estaras en casa cuando llegue sin siquiera reclamarme sobre esto o entonces me vas a conocer - sentencio colgando el teléfono para saltarse los altos, Sakuno lo necesitaba, no, no se iba a conformar con observarla de lejos cuando ella lo necesitaba en estos momentos.
No quiere llorar pero no sabe como detener las lágrimas, solo sabe que sube las escaleras con Ren que se sujeta a su cuello con fuerza y que Aaron tiembla al sujetar su mano, abre la puerta de su habitación y solo camina a la cama donde se tumba con sus dos hijos que se aferran a ella con fuerza, nunca espero que la verdad del engaño de su ex esposo saliera así a la luz, mucho menos se espero que él mismo fuera quien lo hiciera saber al tener el descaro de ir por ese niño a la escuela, aprieta en sus brazos a los gemelos mientras sus lágrimas cesan.
Ella ya lloro lo suficiente por Atobe, no es momento de llorar, es momento de ser fuerte, esta sola y esa es la realidad justo ahora, acaricia el cabello de los gemelos con calma para que se duerman un poco más calmados, los entiende, es su padre, ella siempre ha creído que los padres son los héroes de los niños pues en ese caso Keigo deja mucho que desear, escucho el timbre pero no abre, le duele la cabeza y es un momento íntimo como para levantarse, no sabe cuanto ha pasado pero el sol se esta apagando, al menos eso dicen las ventanas por las cuales solo entran pequeños rayos.
Cierra un poco los ojos y solo escucha el insistente timbre el cual solo quiere arrancar de su puerta porque la esta sacando de quicio, frota sus ojos cuando escucha un ruido, seguro es fuera de la casa, escucha algunos ruidos y después nada, se remueve en la cama sintiendo la respiración calmada de los gemelos que se han quedado dormidos - Podría haber sido una emergencia - sin pensarlo dos veces se levanto para mirar a Eiji que estaba en el marco de su puerta de brazos cruzados con una leve sonrisa,
Miro a sus hijos que seguían durmiendo como si nada, eso estaba bien pero eso no era lo principal - ¿Q-Qué haces aquí? ¿Por qué estas haciendo esto? - pregunto perdida, no lo entendía - Simplemente estoy con la mujer que amo, prometo explicarte después todo pero por ahora necesitas dormir - este camno hasta donde ella, la cama era enorme por lo que la recosto junto a sus hijos para acomodarse a su lado abrazandola por la cintura, agradecía que su pequeño hijo entendiera que tenía que hacer algo urgente y se quedara con su abuela, cerro los ojos apretando el agarre en la cintura de la cobriza.
- No te quiebres la cabeza Sakuno, hablaremos después, te dire toda la verdad pero solo duerme... lo necesitas - aseguro besando su nuca y ella asintió con la cabeza, había decidido hablar de la verdad con ella, juntos iban a encontrar una solución a los problemas, un peso pequeño se noto y medio alzo la cabeza sonriendo, dos gatos se habían subido a la cama, vaya que amaba a esos animales y si a ella le gustaban eso solo incrementaba mucho más el amor que tenía por ella.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
