N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Capítulo 27: En Llamas
La cobriza se removio en la cama, le dolía la cabeza al menos un poco - Despertaste - se levanto de la cama pero recordo a los gemelos por lo que miro pero no había nadie en la cama más que ella - ¿Q-Qué haces aquí? - pregunto tomando asiento mientras se acomodaba el cabello que estaba enmarañado por completo - Vine por ti, creo que necesitamos hablar además los pequeños estan comiendo en la cocina, vamos - le extendio la mano desde lejos y como movida por algo se levanto de inmediato para ir donde él, era como si su cuerpo se moviera por si solo cuando se trataba de él.
Tomo su mano y este le sonrió con calma, beso su frente para salir de la habitación - ¿Cocinaste? - pregunto ella y él asintió con la cabeza mientras bajaban las escaleras - Soy bueno en la cocina Sakuno, además alimente a tus gatos - añadio con una leve sonrisa, entraron a la cocina y la cobriza observo a los gemelos sentados en la mesa donde cortaba ingredientes y esas cosas comiendo tranquilamente waffles además de huevos revueltos con tocino, había jugo y leche en la misma, Aaron estaba riendo junto con Ren quien se veía mejor.
- Pequeños - los llamo y estos voltearon sus cabecitas para sonreirle enormemente, los rastros de las lágrimas en ambos estaban desapareciendo de a poco, odiaba ver a llorar sus hijos, quería ir donde estaba Atobe y romperle la cara aunque bueno no sabía mucho sobre eso pero mínimo como un ojo morado si que se llevaría - Mami, el señor gato prepara una buena comida - ¿el señor gato?, ladeo la cabeza mirando a Eiji que solo bajo la cabeza negando con la cabeza aunque sonreía algo, al parecer había hecho migas con sus hijos.
- ¿Señor gato? - les pregunto a los niños que asintieron con la cabeza señalandolo con sonrisas en los rostros - ¿Puede ser nuestro papi? Jugamos mucho con él y nos divertimos además nos cocino waffles - sonrió mientras asentía con la cabeza, ella si que deseaba que fuera el padre de sus hijos - Ven, comamos - la tomo de nueva cuenta de la mano para ayudarla a tomar asiento, lo vio avanzar hasta la estufa, se estiro para tomar un plato, camino de vuelta donde ella y coloco huevos fritos con tocino además de waffles en otro plato.
- Provecho - susurro este mientras besaba sus cabellos, él se sento del otro lado de la mesa mientras los gemelos seguían susurrandose cosas - Iremos a jugar - anunciaron los dos levantandose de la mesa no sin antes sonreirle agradecidos al chico gato que le sonrió en respuesta mientras les alborotaba el cabello - Son inteligentes - señalo después de escuchar pasos en las escaleras, ella asintió, de alguna manera sus hijos sabían que entre ellos había algo - ¿De qué quieres hablar? - pregunto la cobriza bebiendo un poco de leche.
Eiji dejo a un lado los cubiertos para mirarla fijamente - Mentí, de nuevo mentí, sigo siendo un tonto que lo único que hace es mentir... mentí cuando te dije que Liann era la mujer con la cual quería pasar mis días, lo que sucede es que ella me amenazo con hacerle daño al bebé, a nuestro bebé, caí en su juego y te lastime pero el verte hoy llorando rompio todo, se que quiza le haga daño al bebé pero necesitaba estar contigo, se me olvido por completo que cuando somos una pareja los dos siempre debemos de apoyarnos, no confíe en ti... era solo que tenía mucho miedo - tomo aire mientras la veía.
Sakuno estaba anonadada, ¿cómo una mujer era capaz de amanezar a una criatura que aún no había nacido?, ¡estaba loca!, impulsada por algo se levanto de inmediato para correr a los brazos de Eiji quien la recibio gustoso, la sento sobre sus piernas mientras ella lo abrazaba, lo entendía, entendía el porque había mentido, sabía que había tenido miedo por esa razón no dudaba de él en lo absoluto, confiaba plenamente en él - No pasa nada, todo esta bien, encontraremos una manera de poder con esto - aseguro mientras besaba su mejilla con suavidad.
- Lo lamento - murmuro este y la cobriza negó con la cabeza, no, no tenía porque lamentarlo - No pasa nada, esta bien, no estoy enojada ni nada, comprendo tus razones Eiji - comento y aseguro antes de juntar sus labios con los de él en un beso suave, era cuando más lo necesitaban los dos, ella paso sus manos por su cuello y él la sostuvo por la cintura con cuidado, la había extrañado mucho, Dios quería morirse cuando le había dicho que no la amaba, que no la quería en su vida, era todo lo contrario en lo absoluto.
- Te amo - aseguro él y ella le sonrió calidamente - También te amo - pensaban darse un beso de nueva cuenta cuando el sonido de las escaleras los saco de la burbuja - ¡Mami! - se separaron de inmediato sonriendo a los pequeños que los veían juguetones, sin darse cuenta estallaron en risas, al menos las cosas iban mejorando poco a poco.
Marui salio con calma de la ducha, había llamado a su madre para decirle que cuidara a su pequeño niño además de que le había puesto guardia a la casa de la misma para que los cuidaran, se iba a quedar a dormir con Sakuno en su casa después de todo ya era de noche, habían dormido demasiado tiempo por lo que todos estaban cansados, seco su cabello con una toalla y miro a la cobriza que estaba ya en la cama recostada medio durmiendo - Sakuno - la llamo y ella abrio los ojos acomodandose sobre la almohada mientras lo miraba con una sonrisa tierna en el rostro.
- Ven a la cama - contesto en respuesta dando leves golpecitos a la cama y este sonrió, los pequeños gemelos estaban durmiendo en la otra habitación, se acomodo con cuidado en la cama y ella se acurruco en su pecho, ¿cuántas noches no había soñado con ello?, Dios lo había añorado desde siempre y ahora por fin se le hacía realidad esto, beso su frente deseandole buenas noches para cerrar los ojos, por fin iba a poder dormir tranquilamente, encontrarían una solución para el asunto de Liann, mientras estuvieran juntos todo iba a estar bien.
- ¡Sakuno, Sakuno! ¡Levanta Sakuno! - la cobriza se removio, aún era temprano seguramente pero Eiji la estaba zarandeando con fuerza - ¡Sakuno! - dio leves golpecitos en sus mejillas para que se despertar, iba a darle un buen golpe por despertarla pero entonces se dio cuenta de que algo se estaba quemando, bien, en la cocina no había nada porque ella siempre revisaba la tubería del gas - E-Eiji - lo llamo sintiendo una leve presión en el abdomen, esto no estaba bien, se levanto como podía pero sentía las piernas de gelatina.
- ¡Sakuno, la casa se esta quemando! - solo con esas palabras se levanto sacando fuerza, el humo estaba rodeando todas las habitaciones, el ambiente se sentía demasiado caliente, ¿cómo era que el fuego había comenzado?, las llamas se sentían - ¡Mis hijos! - grito corriendo al pasillo pero Eiji la detuvo por la cintura - ¡Esperate, voy yo! - le grito señalando que se quedara en la habitación, lo vio cubrirse con la manga de la camisa la boca para salir por el pasillo corriendo, ella cerro los ojos con fuerza, ellos tenían que estar bien.
- ¡Vamos! - Eiji le señalo las escaleras, vio a los niños sujetandose del cuello de él, lo dejo pasar primero mientras veían que las llamas acababan con la madera de los pilares de la casa, bien, nunca más iba a estar en una casa de madera pero entonces recordo que era la casa de sus padres, era lo último que le quedaba de ellos, quería matarse por ello pero no era momento de pensar en eso, estaban cerca de las puertas, sentía las llamas demasiado cerca y era así porque de hecho todo estaba siendo consumido por las mismas.
- ¡Sakuno, cuidado! - no le dio tiempo a mirar nada, una viga del techo cayo sobre su espalda provocando que cayera al suelo golpeandose con la cabeza, sintio la obscuridad rodeando sus ojos, solo atino a pensar que... hacía mucho calor mientras sentía ser rodeada por llamas que estaban cerca de su ropa, escucho una risa que la medio desperto, miro las escaleras que salían hacía el jardín y vio a una mujer usando un vestido, tenía una copa en las manos, la alzo y esta le sonrió, "Salud" alcanzo a leer en sus labios antes de caer en un sueño profundo.
- ¡Maldita sea! - grito Eiji al ver a Sakuno desvanecerse con la caída de la viga del techo, eso no estaba saliendo como lo tenía planeado, debio de haberla dejado pasar primero a la cobriza, dejo a los niños al cuidado de una vecina que según ya había llamado a los bomberos y a una ambulancia además de a la policía, no podía esperar por estos, ella lo necesitaba por eso no dudo ni un segundo en correr a la casa, la entrada aún no estaba siendo rodeada por las llamas por lo que paso sin importarle nada.
La vio tirada en el suelo - ¡Mami! - escucho el grito de los niños, trato de apartar la viga pero no podía, esa si que estaba llena de fuego, importandole poco la pateo con fuerza para verla esperando ver el fuego rodeando su cuerpo pero gracias a Dios no había nada, la cargo con cuidado viendo que estaba inconsciente, el sonido de las sirenas de la policía, el de la ambulancia, el de los bomberos inundo sus sentidos, corrio hasta la puerta y la vio trabada por vigas que habían caído, maldijo internamente.
Ella no podía morir, antes daría su vida que verla muerta, no dudo en correr a la ventana para saltar sobre el sillón y escapar por la misma, sintio algunos cristales en su espalda pero poco le importo, lo necesario solo para salvarla a ella, la sangre escurría de su frente pero poco le importo, camino tambaleante hasta la calle y las piernas no le respondieron, cayo al suelo con Sakuno en brazos y solo escucho gritos, pasos y llantos pero él solo quería que la pesadilla terminara, de verdad iba a acabar con Liann porque ella era la culpable de todo, ella era la culpable de que la casa estuviera en llamas.
Abrio los ojos poco a poco sintiendo su vista nublosa - ¡Papi! - bien eso no se lo esperaba porque esa no era la voz de su pequeño hijo, miro a todos lados hasta sentir unos brazos que se aferraron a su cintura mientras tomaba asiento en la cama del hospital porque era uno, las paredes blancas, el sonido de los aparatos llenaba sus oídos, sus ojos se acostumbraron ante la luz y miro a los hijos de Sakuno que estaban llorando fuertemente mientras se acurrucaban en su pecho, al parecer en verdad se habían tomado en serio la idea de que iba a ser su padre.
- Tranquilos, estoy bien - la imágen de Sakuno acudio a su mente como un relámpago, su mujer estaba... inconsciente, era lo último que recordaba - Despertaste - alzo la cabeza viendo a Oishi que le sonreía con calma mientras él calmaba a los niños acariciando su cabello en un gesto de cariño - ¿Cuánto dormí? - no era necesario preguntar que le había sucedido, había inhalado mucho humo, eso había sucedido - Cinco horas, ahora necesito que estes calmado por ellos - sabía que le diría lo de Sakuno, era de madrugada según sus cálculos.
- Niños, deben dormir un poco - señalo pero ellos negaron con la cabeza así que entonces se acomodo bien en la cama para subirlos y acomodarlos con cuidado, ellos debían de estar cansados - Inhalado demasiado humo, esta bien pero no ha despertado, sus pulmones no reaccionan aún del todo, tú tienes algunas heridas en la espalda debido a los cristales que se incrustaron en la misma, ella esta fuera de peligro pero no ha despertado así que espremos un poco más, la policía quiere hablar contigo, pensaba avisarle a tu madre pero preferí pedir tu opinión - pensaba agradecerle cuando la puerta se abrio y entro un policía.
Era hora de poner las cosas en orden, Liann tenía que pagar por lo que había hecho, era la madre de su hijo pero eso no la salvaba de ser una loca en definitiva, los niños empezaron a suspirar en señal de estar dormidos - Gracias Oishi - su amigo le sonrió para retirarse con calma de la habitación, sabía lo que venía así que estaba preparado para ello, solo esperaba que la pelirroja no hubiera huído o de lo contrario él mismo la iba a buscar hasta debajo de las piedras.
- ¿Esta seguro de esto? - asintió con calma para bajar del auto de la policía y mirar su casa, las luces estaban prendidas, dio un leve suspiro con calma - Pueden entrar en cinco minutos - señalo y el policía asintió con la cabeza para mirar su reloj, se detuvo frente a la puerta para meter la llave en la cerradura y abrir la puerta, el sonido que hizo le produjo escalofríos, no cerro la puerta - Liann - la llamo y escucho pasos en la sala, camino hasta ella y la vio sentada en el sillón con una sonrisa mientras bebía té.
- ¿Sucede algo amor? - le dolía la espalda aún por eso tenía una mano en el costado derecho lo suficiente como para sostenerse, camino hasta el sillón para sostenerse del respaldo de este - Los niños estaban allí Liann - comenzo con calma aunque no la sentía en lo absoluto - ¿Y? Te deje muy en claro lo que iba a suceder cariño si me dejabas, no iba a soportar un desplante así, creo que lo sabías, ahora si me disculpas tengo que dormir - la vio levantarse pero le cerro el paso mientras negaba con la cabeza.
- No vas a ningún lado Liann, la policía te llevara a la cárcel - comento como si nada, entendía que estuviera loca pero no iba a pemitir que quedara impune por sus crímenes - ¡No, no pienso ir a la cárcel! - grito ella mientras sacaba de su vestido un cuchillo, retrocedio, tenía que calmarla para que no le hiciera daño a su bebé, no podía dejar que le hiciera daño - Bajo eso Liann, tienes que tranquilizarte - señalo dando un paso hacía delante pero ella negó con la cabeza mientras sonreía, parecía de verdad una persona fuera de sus cabales.
- No, querido, ¡no pienso ir a la cárcel! - contaba con cualquier cosa, con que se lanzara sobre él intentando matarlo, con que lo medio agradiera, con que le siguiera gritando pero no con que llevara el cuchillo a su vientre en un intento de homicidio hacía su bebé, la vio sonreir incluso ante el acto, las puertas se abrieron y el policía que lo acompañaba les hizo unas señas a los paramédicos - ¡No, no, no, Liann! - él no gritaba por ella sino por el bebé, fue sostenido de la cintura para alejarse de la pelirroja que cayo al suelo desmayada.
Eso era algo que él no quería porque ese niño a pesar de no ser con la persona que amaba era un ser inocente, un pequeño que merecía una vida por delante, era una criatura que no tenía la culpa de nada, solo esperaba que a donde fuera lo perdonara por las decisiones que había tomado.
Estaba sentado en los sillones de espera, le dolía la espalda, los gemelos estaban recostados a su lado durmiendo profundamente, Sakuno hace una hora que había despertado, la puerta de su habitación se abrio y la enfermera le sonrió - Pueden entrar, ha despertado - asintió y esta se retiro con una reverencia, cargo a Ren con cuidado para entrar al cuarto de la cobriza, ella abrio los ojos pero le hizo una seña para que guardara silencio, dejo al pequeño niño en uno de los sillones y beso su frente, este se removio pero no desperto.
Hizo el mismo procedimiento con Aaron hasta cerrar la puerta, la miro y vio que tenía los ojos llorosos, su cabello estaba un poco enmarañado, sus mejillas estaban sonrosadas, no dudo en caminar donde ella no sin antes notar que la intravenosa ya había sido retirada, subio a la cama para abrazarla, con un movimiento rápido la coloco arriba de su cuerpo atrayendola hacía su pecho mientras ella lloraba mordiendose el labio para no despertar a los pequeños - Lo siento Sakuno, es mi culpa - ella negó con la cabeza mientras se aferraba a su cuello.
Había temido por los niños, Dios los niños, no le importaba si ella moría, solo le importaban sus hijos - Tranquila, esta todo bien - fue realmente difícil murmurar esas palabras porque no eran del todo verdaderas, le costo mucho tomar aire para lo que iba a decir - Sakuno... Liann es la culpable de esto, no es solo eso, ella, ella mato a mi bebé hace unas horas, los doctores no lograron salvarlo, ella esta fuera de peligro pero el bebé esta muerto, en cuanto se recupere ira a prisión - la cobriza se levanto de su cuello y lloro aún más.
- E-Es mi culpa, si no estuvieramos juntos esto no habría pasado, ese niño no estaría muerto, E-Eiji lo siento tanto - negó con la cabeza para limpiar sus lágrimas mientras trataba de calmarla pasando su mano por su espalda en señal de apoyo - Nadie sabía que esto podía pasar, no es tu culpa cariño así que no llores más, sepultaremos al bebé, Liann no nos hara más daño - aseguro con calma y ella solo se escondio en su cuello sollozando, le iba a costar mucho que ella creyera que no era su culpa y es que de verdad no lo era.
- Lo siento - se disculpo de nuevo y él solo negó con la cabeza, la aferro más a su cuerpo con una sonrisa - Quiero que te cases conmigo - eso provoco que todos sus sollozos se perdieran, lo miro como si estuviera loco pero no lo estaba salvo por ella - ¿Q-Qué? - pregunto y él se sento en la cama aprisionandola en sus brazos, la amaba más que a su vida y de verdad la quería a su lado - Quiero que te cases conmigo, no me imagino sin ti mi a lado Sakuno, te he esperado mucho tiempo, tienes dos hijos maravillosos, tengo un hijo maravilloso, seremos felices - aseguro y ella solo asintió mientras lloraba de nuevo.
- Si, si... si - estaba emocionada y él lo sabía, beso sus cabellos, todo estaría mejor desde ahora, esperaba que así continuara, planeaba tener hijos con Sakuno así que más le valía estar preparada para ello porque de verdad quería una familia grande y que mejor que con la mujer que amaba.
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Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Lamentablemente estamos en el final de este fic, solo nos queda un capítulo más y el epílogo. Gracias por todos lo que siguieron esta historia. GRACIAS.
