N/A

Espero les guste

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Epílogo

- Nena, tienes que despertar - Eiji le dio leves golpecitos a Sakuno para que despertara de su sueño, ella solo se removio con una sonrisa en los labios - Sakuno - la llamo con suavidad mientras se inclinaba para besar su naricita, ella solo abrio un poco los ojos para sonreirle abiertamente - Cinco minutos más - pidio ella y él negó con la cabeza, ahora era cuando más deseaba estar con ella, cuando más deseaba aprovechar los momentos con ella, cuando deseaba pasar cada minuto de su vida en su compañía.

Tres años, tres años habían pasado desde que hubiera pasado el accidente con Liann quien ahora se encontraba en prisión con cadena de muerte, supuestamente Tezuka le había dicho que se adelantaría esa cadena e iría a la silla eléctrica por matar a un inocente bebé que en el país era altamente castigado, ella había tomado sus decisiones y ahora pagaría por las mimas, de todas maneras él ya la había perdonado - Nada de cinco minutos cariño, levanta - le pidio, ella se removio asintiendo para descubrirse de los edredones y sonreirle ladeando la cabeza.

- ¿Por qué la prisa? - pregunto en un tono infantil y él solo se inclino para besar sus labios con suavidad - Porque quiero pasar el día contigo y la familia, recuerda día familiar - señalo este y ella asintió con la cabeza, lo vio levantarse y encaminarse a la ducha, sonrió un poco, su espalda descubierta dejaba ver las leves cicatrices que tenía debido a que la había salvado cuando la casa estuvo en llamas, se sentía siempre culpable pero él siempre le decía que no tenía porque sentirse de esa manera, que lo había hecho porque la amaba.

Hace tres años su corazón se había detenido, no es que hubiera muerto aunque de hecho si lo había estado, había dejado de respirar durante tres horas mientras le practicaban una cirugía a corazón abierto, su respiración variaba de cuatro a cinco minutos por lo que era estar muerta, le había costado mucho resistirla en su estado tan débil pero la bala había alcanzado las arterias del corazón por lo que no hacer la cirugía hubiera sido como sentenciar su vida, se estiro sobre la cama para salir de la misma y colocarse las pantuflas.

Había estado dormida durante medio año, no recordaba mucho, no había experiencia que contar de aquel episodio porque solamente recordaba haber estado durmiendo, no más, todo estaba blanco, hasta que un día sábado abrio los ojos y jadeo en busca de aire, sentía mucho frío, la puerta de su habitación se había abierto y una enfermera había dado un grito que resono en todo el hospital, el médico corrio donde ella se encontraba, le hizo chequeos y finalmente le dijo todo lo sucedido, ella solo estaba aterrada por los niños y Eiji, no quería verlos sufrir.

Su sorpresa fue enorme cuando dos minutos después los vio entrar con regalos fue entonces que se dio cuenta que había flores lo que quería decir que la visitaban seguido, esperaba de todo menos que el primero en lanzarse a sus brazos fuera Yui, el hijo de Eiji, el niño lloro demasiado mientras los gemelos sujetaban su bata de hospital llorando entre ambos de manera que estaban abrazados, Eiji solo estaba allí de pie con un ramo de rosas blancas, anonadado, como no procesando el que estuviera despierta.

Calmo a los niños con palabras y lo miro esperando algo, algo que llego cinco segundos después cuando este jalo la introvenosa sin ningun cuidado para poder levantarla de la cama, claro que se iba a quejar por la posible herida que le había causado y que aún conservaba en forma de cicatriz pero no logro quejarse cuando este la abrazo mientras lloraba como un niño pequeño pidiendole perdón por todo, se aferro a ella como nunca lo había visto, estaba destrozado por lo que noto ese día, por eso no dudo en pensar que cuando ella había dejado de respirar él había sufrido como nunca.

Minutos después la enfermera había armado un escándalo por la introvenosa pero al ver que Eiji no la soltaba y solo seguía abrazado se calmo, se había acostado con ayuda del chico gato para seguir descansando, los gemelos se habían acomodado a su lado mientras que Yui se recostaba sobre sus piernas, ese día había sido tomada la primera foto familiar porque aunque oficialmente no eran familia ellos ya lo veían así, tomo una toalla para caminar a la otra ducha cuando escucho pasos en el corredor - ¡Mamá, Ren me esta obligando a actuar ese tonto cuento otra vez! - Aaron hizo aparición en su habitación corriendo a esconderse detrás de ella.

Segundos después entro Ren buscando a su hermano - ¡Aaron, actua conmigo la bella y la bestia, no pasara nada malo! - este temblo detrás de ella y no logro evitar reir como niña pequeña, sus gemelos eran demasiado graciosos, a Ren desde hace dos meses le había dado por ser actor y usaba a su hermano mayor como conejillo de indias, los había visto actuar Pocahontas, Mulán en donde el mayor de ellos había terminado con un hombro dislocado debido a que había tenido que sobrevivir a los ataques de su hermano quien si que pegaba fuerte.

- Ren, deja eso, solo asustaras a tu hermano - señalo en un tono dulce y este solo hizo un mohín cruzandose de brazos - Es porque Aaron tiene novia y no quiere jugar conmigo, por eso que es huye de mí, sino quiere ser mi hermano que solo lo diga - sus ojos se cristalizaron un poco, vio la cabecita castaña de su hijo mayor que ahora contaba con siete años igual que Ren asomarse detrás de su cuerpo observando a su hermano, era cierto que al mayor le había dado por coquetear con una niña que era linda pero no le hacía caso.

- Bien, actuare contigo cuando quieras - señalo este saliendo para revolverse el cabello como no creyendo lo que acababa de hacer - ¿Terminaron de pelear? Quiero que limpien el desastre de la sala, la familia llegara dentro de nada - Yui aparecio por la puerta y se recargo en el marco de la misma, un año menor que ellos pero aún así más maduro, se veía un poco más grande que los gemelos - ¡Ya vamos! - gritaron al unísono los gemelos saliendo por la puerta entre risas, Yui la miro con una leve sonrisa - Te ves linda mamá - señalo caminando donde ella para besar su mejilla y salir de allí.

Le gustaba que se comportaran de esa manera, se encamino a la ducha justo cuando sintio que Eiji abriría la suya por lo que se apresuro antes de que este la regañara, cerro la puerta y suspiro, su hermano Fuji iría a la casa, Eiji le había comentado más o menos sus lazos familiares pero no le había hecho mucho caso puesto que estaba medio dormida, al día siguiente había sabido toda la verdad, primero estaba consternada pero después lo había entendido por lo que ahora eran hermanos, claro que habían recuperado el tiempo perdido en salidas familiares, además se sentía comoda con él siendo sincera así que todo estaba bien.


Eiji bajo las escaleras con calma mientras se acomodaba la camisa subiendola hasta los codos, miro a los niños en la sala, Yui estaba leyendo un libro sobre el sófa mientras que los gemelos estaban actuando otro cuento, Ren estaba sobre su hermano colocandole una máscara de bestia, Dios realmente no deseaba saber como iba a terminar eso - Yui ¿puedes ir a ver como esta tu hermanita? - pregunto llamando la atención del niño que asintió con la cabeza, sin embargo, este se detuvo al lado de Aaron y se inclino para revolverle el cabello.

- Estas perdiendo el orgullo hermano - señalo con una suave risa y este solo gruño en respuesta, lo vio subir por las escaleras con grandes prisas en dirección al cuarto de su hermana, una bebé de dos años de nombre Anna, de cabello medio pelirrojo como él y ojos miel como la abuela de Sakuno que en paz descansaba puesto que había muerto hace más de siete años, escucho pasos en la escalera y ladeo la cabeza antes de entrar en la cocina, la observo bajando con la niña en brazos y con Yui detrás, se veía hermosa en pocas palabras.

- A desayunar - faltaban dos horas para que la familia llegara a la mansión, los niños corrieron hacía donde se encontraba en la cocina para acomodarse en la mesa de allí, el comedor solo lo usaban para la cena, les gustaba lo sencillo siendo sinceros, Eiji miro a los niños riendo, eran una familia por fin, mucho tiempo había soñado con tenerla a su lado y ahora era así porque por fin era feliz, Sakuno beso sus labios mientras acomodaba a Anna en su silla y le sonrió, la amaba demasiado, era su vida entera, nunca se iba a arrepentir de haberla esperado, de no haberla dejado de amar mientras no estaba a su lado, si, ahora todo era perfecto.


Los niños jugaban entre risas mientras los adultos disfrutaban al aire libre entre comentarios - Ire por una bebida - señalo Sakuno colocandose de pie de la mesa besando la mejilla de su esposo que asintió con la cabeza, su boda había sido sencilla, sin embargo, hermosa, sonrió mientras la veía caminar, dos meses de embarazo, su segundo hijo juntos, su quinto hijo de corazón, noto que Ian se levantaba del lado de su hermano que reía con sus padres, si, sabía la historia del chico con ella, no quería sonar mala persona pero se alegraba que el chico fuera feliz con su novia.

Miro a las demás personas que reían, Fuji estaba en la caja de arena con su hijo pequeño que negaba con la cabeza porque el castillo estaba mal formado, más allá estaba su hermana, sus padres aún estaban renuantes a tener una relación con él, seguía sin entender sus razones pero francamente no pensaba decirles nada, era su decisión, su hermana noto su mirada y lo saludo con la mano, era feliz así que eso no faltaba, estaba todo bien ahora, en unos años más la familia crecería, sin embargo, nunca dejarían de tener estas comidas familiares cada fin de semana porque después de todo la familia era la familia y siempre te acompañaría, siempre.


Diez años después...

- ¡Basta Ren, no quiero jugar a Pocahontas! - grito Aaron con una mano en el cabello despeinandolo, le sacaba de quicio que su hermano quisiera obligarlo a jugar esa estúpida película o al menos eso pensaba Sakuno mientras jalaba la almohada para cubrirse los oídos pero Eiji negó con la cabeza señalandole la puerta, bien, quería que escuchara esa discusión para poder ayudarlos después, es que le dolía la cabeza porque tenía nauseas, genial, estaba embarazada de nueva cuenta y no se quejaba pero los síntomas eran horribles.

- Diles que guarden silencio - pidio con un mohín y él negó con la cabeza, se arrastro hasta su pecho para acurrucarse en el mismo - ¡No tiene nada de malo Aaron, eres mi hermano, dijiste que siempre jugarías conmigo! - por el tono de voz intuía que el gemelo menor se iba a poner a llorar en cuestión de segundos - ¡Eso fue cuando estabamos pequeños, tenemos 17 años Ren, no somos niños, tú no eres un niño! ¡No entiendo porque quieres que siga jugando a esto contigo, consiguete una novia maldición! - bien suficiente, se levanto de la cama casi tropezando con sus pies.

Sintio la mirada de su esposo que sonrió para acomodarse de nuevo en la cama, salio de la habitación justo al tiempo en que Ren derramaba lágrimas y corría a encerrarse a su habitación, la puerta de la habitación de Yui se abrio - ¡¿Y porqué carajos le tienes que gritar así?! ¡Maldita sea, que la estúpida de tu novia te haya dejado no quiere decir que la agarres contra Ren! ¡Maldición, ni siquiera puedo beber leche en paz! - gruño azotando la puerta para salir de allí, la vio y camino hasta ella besando su mejilla para bajar las escaleras con su vaso en mano.

- ¡Maldita sea Aaron solo disculpate con Ren-Ren o te pateare lejos! - grito Anna asomando la cabeza un poco para mandarle una mirada de muerte y cerrar la puerta con un bufido, solo faltaba una puerta - ¡Dejen de gritar que tengo un partido a medio día, no sean animales con un carajo, solo disculpate con Ren-ah y punto! - gruño Roger antes de azotar la puerta, ¿quién le había enseñado esas palabras a su pequeño hijo?, Dios realmente se iba a ocupar pero por ahora tenía que arreglar eso, dio un suspiro para encaminarse donde Aaron.

Vaya que su hijo había crecido y mucho, era más alto que ella, Ren solo le sacaba una frente, Anna estaba de su altura, Roger pues de su edad que eran nueve años y Yui estaba de la misma estatura que Aaron, miro a su hijo castaño que solo se llevo una mano a la frente negando con la cabeza - No quise gritarle mamá - aseguro y ella asintió abrazandolo un poco tratando de que se calmara, lo menos que quería era que este se sintiera más mal de lo que ya se sentía - ¿Porqué le gritaste entonces? - pregunto con calma acariciando su mejilla.

- Yumiko termino conmigo, dice que no sentía más que amistad, dolio mamá, me molesta que Ren crea que estoy bien y por eso quiera obligarme a jugar con él, no es un niño, tiene mi edad, lo mínimo que pido es que deje de comportarse como un niño - añadio este y ella ladeo la cabeza - ¿Sabes porqué Ren no tiene novia? - pregunto cruzando los brazos, este negó con la cabeza y ella solto un suspiro - Porque quiere encontrar a alguien que te agrade a ti Aaron, él sabe que nunca has aceptado a sus "amigas" con posibilidad a ser novias por eso no ha tenido novia porque cree que ninguna te convencera lo suficiente, se siente solo cariño y cree que es justo que tú hagas algo por él - contesto y él solo solto un bufido negando con la cabeza.

- Ren no puede tener novia, es como una chica así que no, no puede tener novia a no ser que yo le presente a una - sentencio rotundamnete y ella solo rió feliz - Venga ya, pidele disculpas a tu hermano - señalo la puerta del mismo y este solto un suspiro para mirarla con miedo en la mirada - ¿Puedes entrar tú primero? - pregunto y ella asintió resignada, se encamino hasta la puerta, toco y espero - ¡Largate Aaron! - los sollozos se hicieron presentes y ella solo abrio la puerta, lo primero que recibio fue un golpe en el rostro con una almohada.

Bien, sus hormonas estaban desatadas - ¡Que soy tu madre Ren! - le grito agarrando la almohada para caminar con ella hasta la cama de su hijo que estaba sudando frío, lo agarro del cuello de la camisa y lo dio un golpe en la cabeza con la palma de la mano - ¡Más respeto a tu madre jovencito! - dos segundos, no medio segundo después se tranquilizo, señalo a Aaron que la miraba con miedo - Habla con tu hermano y arregla esto porque yo necesito dormir - se cruzo de brazos y suspiro, no pensaba irse de allí hasta que arreglaran las cosas.

- Lo siento Ren, es solo que la agarre contigo, lo siento de verdad, prometo que seguire con esto al menos hasta que tenga novia de nueva cuenta - miro asesinamente a su hijo porque eso no era una disculpa, al menos la que ella no esperaba - No, no te obligare a que juegues conmigo, te perdono pero no jugare más, ¿puedes dejarme solo con mamá? - sus labios temblaron, Aaron pensaba decir algo más pero solo asintió y salio de allí, lo siguiente que sintio fue que su hijo estaba llorando en su pecho con todo.

Era su madre así que era su deber estar allí, no podía irse hasta que estuviera calmado, la tareada de una madre era siempre estar para sus hijos, sabía que venían etapas complicadas porque después de todo estaban en la adolescencia para ella la etapa más bella de ser jóven porque conocías el amor, te llenabas de valores y conocimientos, aprendías tantas cosas y por ahora Ren estaba lidiando con las peleas de hermanos - Q-Quiero irme de aquí - se mordio el labio ante esa petición - Ya veremos - eso sonó inevitablemente a que lo dejaría ir aunque no quisiera pero era su deber ayudarlos a crecer, era su madre así que debía apoyarlos en todo aunque eso significara dejarlos ir del "nido".


Dos meses, dos meses después y su pancita ya se veía de tres meses, no mucho pero si, Ren se había marchado a Londres a estudiar, les escribía diario diciendo que tenía un trabajo de modelo y le iba bien, su niño era feliz aunque no podía evitar notar que quería decirles algo pero se resistía, no escribía que extrañaba a Aaron pero si le mandaba saludos a todos, sintio que alguien la abrazaba por la espalda, su aroma era inconfundible - Buenos días princesa - saludo Eiji con un beso en la mejilla, ella rió un poco para girarse y esconderse en su pecho.

- Lo extraño - murmuro abatida, Ren era el gemelo pequeño, muy sensible en todos los sentidos, temía por su bienestar - Estara bien - pensaba replicar cuando el sonido de la puerta llamo la atención de ambos, era la principal, ese sonido era inconfundible - Otra vez - murmuro ya cansada, desde hace un mes a su querido Aaron le había dado por salir de fiesta en fiesta, se separo de Eiji con disposición de arreglar esa situación, salio de su habitación para girar por el pasillo y detenerse en el límite de las escaleras con los brazos cruzados.

- Basta ya Aaron - señalo molesta y su hijo solo desvio la mirada sonriendo levemente - Me esta matando, tú no sabes lo que sentimos - si, sabía de la conexión entre gemelos, apostaba que Ren estuviera de la misma manera, negó con la cabeza para mirarlo con los ojos vidriosos - Ren esta bien en Londres o al menos lo esta intentado, es hora de que tu empieces con lo mismo cariño - le pidio y este solo suspiro asintiendo con la cabeza - Pienso que fue mi culpa que se fuera mamá - Sakuno negó con la cabeza, no era así y tenían que entenderlo.

- No es tu culpa, Ren quería estudiar en Londres, no sirve de nada que vayas de fiesta en fiesta - aseguro y este asintió para encaminarse hasta donde ella y la abrazo con fuerza, no dijo nada, solo se quedo abrazandolo, Aaron era orgulloso así que eran pocas las veces en las que se permitía demostrar que estaba destrozado, acaricio su espalda con calma y beso sus cabellos, todo iba a estar bien, el deber de ella era guiarlos por el buen camino y ella estaba segura de que estaba haciendo un buen trabajo, siempre sería el soporte de sus hijos, siempre.


Eiji suspiro mientras tomaba las galletas con los guantes para colocarlas en la mesa, séptimo mes de embarazo de su querida Sakuno quien justo ahora estaba durmiendo mientras él cocina - Necesito que me lleves por una raqueta por favor papá - alzo la mirada y observo a Roger que jugueteaba con una pelota de tenis, sinceramente no entendía de donde había sacado tanta pasión por el tennis, es decir, si que a él le gustaba, era su vida pero era sorprendente que este lo viviera por completo, era un prodigio en pocas palabras.

- No, no puede, tiene que llevarme a mí de compras - miro a Anna que entraba por el marco de la puerta con una gatita blanca en brazos, suspiro mientras negaba con la cabeza, su esposa se despertaría dentro de pronto por lo que no era una opción salir cuando un antojo pudiera hacerse presente - Alguien los llevara, por el momento no puedo salir, no en el estado en el que se encuentra su madre - señalo y ambos hijos lo miraron con enojo - No es justo, siempre es mamá, ¿dónde quedamos nosotros? - pregunto Roger con notable furia en la voz.

- Me permito recordarles que su madre esta embarazada - señalo como si fuera lo más obvio del mundo con un tono de no aceptar réplica - ¡Nosotros necesitamos que estes con nosotros ahora, mamá puede cuidarse sola! - añadio Anna soltando al animalito y él suspiro frustrado - ¿Se están escuchando? ¡Su madre esta justo ahora embarazada, no entiendo de donde salio esto! - les grito en respuesta, escucho ruidos en la escalera, lo menos que necesitaba era despertarla, luego no escucho nada, bien, al menos quería evitarle esto.

- Salio porque desde hace dos meses no vas a los partidos de Roger porque ella esta embarazada y necesita cuidados, salio porque no fuiste al baile de padres e hijas porque ella estaba medio enferma, ¡medio enferma!, lo único que pedimos es un poco de tu tiempo - entendía sus razones más o menos pero no consideraba que fuera suficiente como para decirle algo así, estaban celosos de su madre pero no tenían porque si los amaba igual que a ella - Basta, no vamos a discutir - señalo cuando escucho un golpe arriba, miles de cosas pasaron por su mente.

Subio de prisa con la respiración a mil, abrio la puerta y encontro a Sakuno en el suelo con sangre a su alrededor, claro que su embarazo era de alto riesgo solo que no se lo habían querido decir a sus hijos - ¡Sakuno! ¡Anna llama a una ambulancia! - grito notando que ella apretaba los ojos mientras sus manos sujetaban su vientre - ¡Anna! - se desespero, ladeo la cabeza y observo a sus dos hijos de pie en el marco de la puerta sin moverse - ¡Anna! - grito de nuevo y esta corrio, sujeto por la cabeza a Sakuno tratando de calmarla.

- Tranquila, tranquila cariño, todo esta bien - aseguro besando su mejilla y noto que una de sus manos ensangrentadas viajaban hacía su brazo sujetandolo con fuerza - E-Eiji - murmuro con dolor, Dios si algo le pasaba al bebé o a ella nunca se lo iba a perdonar, era su esposa, su responsabilidad, no iba a poder vivir si algo malo le sucedía, beso su frente tratando de calmarla, todo iba a estar bien, todo iba a estar bien.


Todos con excepción de Ren estaban en la sala de espera, su corazón latía demasiado fuerte - P-Papá - Roger lo llamo y lo ignoro, no estaba culpando a nadie pero estaba desesperado que si contestaba se las iba a agarrar con sus hijos - Papá - esta vez fue Anna quien lo llamo, dio un suspiro enorme revolviendose el cabello en un gesto de desesperación - El embarazo de su madre era de alto riesgo, fue decisión de ella no decirles nada porque no necesitaba preocuparlos, era por eso que no me despegaba de ella, no entiendo porque estaban celosos de su madre - señalo molesto mientras tomaba asiento.

Aaron miro a sus hermanos y negó con la cabeza - Es la mujer que nos dio la vida, quien ha estado allí cada que nos caemos, ¿de qué estaban celosos? - pregunto subiendo su tono de voz, él si estaba enojado con ambos - Del bebé - contesto en un susurro Roger apenado por aceptarlo, Aaron se coloco de pie para darles un golpe en la cabeza con el puño a cada quien mientras los señalaba - Mamá nos quiere a todos por igual - señalo molesto, Yui estaba sentado abrazado a sus rodillas, él siempre era el más suceptible cuando se trataba de Sakuno.

Las puertas se abrieron y Eiji se levanto de inmediato, estaba ansioso y desesperado - ¿Cómo esta? - pregunto mientras sus hijos se levantaban esperando la respuesta del médico que medio sonrió - Le practicamos una césarea puesto que el parto se adelanto, el bebé esta bien al igual que ella, el pequeño estara en observación, solo queda esperar porque esta bajo de peso - Eiji asintió un poco más calmado, ¡era padre de otro niño!, los niños se calmaron un poco después de escuchar las palabras del médico que se retiro con una reverencia.

- ¿Quién va a pasar a verla? - pregunto una enfermera, miro a sus dos hijos que asintieron con la cabeza, Aaron los empujo pero Yui también quería ir por lo que entro corriendo mientras lloraba, su pequeño era demasiado sensible cuando se trataba de Sakuno, se recargo en el marco de la puerta junto al gemelo mayor que le sonreía a su madre, su cabello estaba pegado a su frente, Anna y Roger la abrazaron llorando mientras le pedían perdón, ella solo acaricio sus espaldas con una sonrisa tranquilizadora.

Era ahora cuando apostaba que la criatura más hermosa eran las mujeres que daban la vida, a sus ojos el verla cansada pero con una sonrisa era la imágen más hermosa, no dudaba que ella estuviera orgullosa de darle la vida a esos niños que eran la vida de ambos, estaba feliz porque su familia había cruzado el puente del perdón después de que recorrieran el sendero de la envidia, estaba muy orgulloso de todos.


Doce años después...

Tomo su mano con una sonrisa, las risas se escuchaban en el jardín de la mansión - ¿Estás lista? - pregunto Eiji mirando a Sakuno que asentía con los ojos vidriosos - Se casa, no quiero... no quiero - le causaba un poco de gracia verla de esa manera, Anna era la primera en contraer matrimonio de sus seis hijos, el joven era simplemente un cabellero, de buen corazón, el primer amor de su única hija, claro que había soportado los celos de los hermanos durante la etapa de citas pero el chico había resistido bien en todos los sentidos, incluso había resultado ser un buen jugador de tennis.

- ¡Mamá, Roger esta jugando con mi novio al tennis! - declaro Anna llamando la atención de ambos, Sakuno suspiro un poco mientras negaba con la cabeza, eso no estaba saliendo como se tenía planeado - Tranquila, ahora mismo lo veo - contesto y le mando una mirada de que fuera a ver mientras ella se quedaba así que beso su frente y camino hasta las canchas donde se escuchaban los gritos de ambos chicos - ¡Eso es trampa Roger! - grito entre risas el pelinegro de ojos verdes de nombre Alan, era de descendencia inglesa, un buen jugador de tenis por obvias razones.

- ¡Mentira! - grito en respuesta su hijo, tomo una de las pelotas que estaban fuera del campo al igual que la raqueta, la lanzo para golpearla y detener el juego llamando la atención de los dos chicos - Tu prometida esta desesperada Alan, Roger tu madre te va a matar - señalo y ambos temblaron de miedo, le sonrieron para salir corriendo de allí, a lo lejos observo las rejas de la casa abrirse, un Audi R3 descapotable hizo acto de presencia, reconocería ese auto donde fuera, Ren había regresado a casa después de tanto tiempo.

Ahora contaba con 29 años su pequeño Ren pero no los aparentaba en lo absoluto por dos razones, la primera tenía los genes de su madre, la segunda seguía siendo el modelo y actor más "sexy" según sus fans, miro a lo lejos a Aaron que estaba riendo con una chica rubia amiga de Anna, suspiro para encaminarse hacía la fiesta - ¡Eiji! - desvio la mirada antes de ir donde Sakuno para mirar a Oishi y a Fuji que lo llamaban con sonrisas, no dudo en ir donde ellos para saludarlos con una enorme sonrisa, tener a sus mejores amigos en la boda de su hija era un muy buen aliciente.


Sakuno estaba más nerviosa que su hija, se casaba y Alan le agradaba mucho pero era su pequeña hija, su única hija - Mamá deja de hacer eso, me estas dando miedo - señalo Adrian con un gesto de cansancio, su pequeño hijo que se encontraba sentado a su lado y es que no podía dejar de llorar - Respeta a tu madre - le contesto molesta y este solo se cruzo de brazos con un mohín en los labios - ¿Me llamaste? - Roger hizo acto de presencia, su hijo era muy varonil, no entendía entonces porque aún no conseguía novia pero así estaba bien porque siempre sería su pequeño hijo.

- Deja en paz al prometido de tu hermana que le va a dar un ataque - señalo y este solo asintió revolviendole un poco el cabello a Adrian que se quejo con un manotazo - No hagas eso - lo miro furiosa y ella solo sonrió, sus hijos eran unos niños a pesar de la edad - Calla enano, mamá por cierto Ren llego - solo lo habían visto una vez desde que se hubiera marchado a Londres puesto que estaba demasiado ocupado, se levanto de inmediato saliendo de la estancia donde Anna estaba siendo arreglada con los últimos toques.

Rodeo a la familia de gatitos que estaban jugando en el jardín para alzar la cabeza y entonces lo vio, su traje le quedaba perfecto exceptuando que no usaba saco, que la camisa la usaba hasta los codos, los lentes negros se le veían de maravilla, que su rostro seguía siendo de porcelana como el de ella, que su sonrisa era sincera y hermosa, pensaba ir a abrazarlo cuando vio que Aaron se levanto de su asiento al verlo de pie allí mirandolo con una hermosa sonrisa, los gemelos se miraron directamente, Ren se despojo de los lentes dejandolos en el bolsillo de su camisa y miro a su hermano con esos ojos que solo demostraban cariño infinito.

Aaron corrio donde este para jalarlo por el hombro y abrazarlo con fuerza, era un amor de hermanos que iba más allá del entendimiento, eran gemelos después de todo, no dijeron nada solo se fundieron en ese abrazo hasta que la amiga de Anna interrumpio, Ren la saludo con una sonrisa y un beso en la mejilla, seguramente el mayor la estuviera presentado como su novia, su gemelo pequeño le sonrió al mayor mientras le despeinaba el cabello, si, ahora todo estaba bien - Mamá - giro la cabeza y observo a Anna asomando su cabecita por la misma mientras se mordía el labio, bien, era momento de calmar los nervios de la novia.


Se escuchaban las risas de los invitados ante el nerviosismo en el brindis de los novios, antes de darse cuenta Roger se había colocado de pie y tomado el micrófono mientras miraba a Alan con una sonrisa ladina - Mi hermano Aaron trabaja en el FBI así que si le haces algo bueno... él sabe como desaparecer un cádaver - la gente había estallado en carcajadas mientras el pobre de Alan se había quedado pálido, como último recurso Anna se había alzado un poco el vestido y había golpeado en el pie a Roger con una sonrisa traviesa.

Si, seguían siendo niños, el ambiente entre la familia reunida en una mesa se lleno de "Recuerdas cuando...", "¡Cuanto tiempo ha pasado!", Eiji tomo su mano para inclinarse y besar su mejilla - Te amo - susurro cerca de su oído y ella sonrió llena de amor, de recuerdos, de vivencias, de malas cosas que habían sucedido pero todo eso se resumía en una sola palabra - Te amo - aseguro besando sus labios mientras Anna miraba asesinamente a Adrian que por accidente había colocado a una gatita pequeña en la mesa pero después de segundos corrio como niña pequeña para abrazarla.

Si, todo estaba perfecto ahora, la historia que habían compartido había estado llena de amores y gatos, sobre todo gatos que los habían acompañado en las generaciones, todo era el cuadro perfecto de lo que ellos llamaban "Familia"... ahora si que no faltaba nada.

FIN


N/a

Hemos llegado al final. Agradezo a todas las personas que con sus comentarios me alentaron a seguir con la historia. Clarii, mi pequeña, espero te haya gustado mucho y gracias por escribir y aparacer de nueva cuenta, espera tu historia que esta perfilada para ser larga.

Yanina, agradezo que hayas dejado un comentario en el capítulo final diciendome que había leído esta maravillosa historia, el tema del corazón de Sakun pues ha quedado resuelto, no creas que se me había pasado por alto desde un principio lo tenía preparado de esta manera y sobre Sumire sinceramente es que no coloco a personajes que no veo de ayuda y lamentablemente ella no me ayudaba mucho en esta historia. Espero no te moleste de lo contrario te pido una disculpa sincera.

GRACIAS POR TODO. GRACIAS POR ACOMPAÑARME EN ESTA AVENTURA. NOS VEMOS PRONTO.