Lazos Musicales
Disclaimer: Los personajes de Demashitaa! Powerpuff Girls Z no me pertenecen. Hago esto sin fines de lucro. Universo alterno a la línea argumental original.
Autor: Yop, LisaClasbenLynn, es decir Angie-chan
Summary: Dime Kaoru ¿Por qué te gusta la música? Tal vez, porque en algún momento, la música formo el lazo más fuerte del mundo para mí, un lazo de amor y de esperanza… un lazo musical que es el mejor y el único que me importa. El que me llevo a donde pertenezco…
Parejas: [Momoko x Brick] [Miyako x Boomer] [Kaoru x Butch]
Dedicado a: mis princesas hermosas… Pita y Sami… sin las cuales no tendría la fuerza y ganas para continuar escribiendo algún día.
Palabras de este capítulo: 4, 050 palabras (No son tantas, pero son bastantes).
¡Disfruten!
Capítulo 2: ¡Planetario!
Mientras tanto, el árbitro marcaba punto para Kaoru y el fin del torneo de Tenis de Verano. Y entonces, con el sudor resbalando delicadamente de cada uno de los poros de su piel y las miradas pervertidas posadas sobre sus caderas y cuervas que al fin se marcaban a través de la gran cantidad de arrapos a su alrededor, Kaoru Matsubara se dirigió hacia sus amigos que se encontraban muy entretenidos en la plática iniciada por el rubio.
Su cabellos cortos los levanto con delicadeza y su olor a lavanda se expandió por entre todos sus admiradores, sin embargo Kaoru no les presto ni la más mínima atención a aquellas personas, y en vez de eso se dedicó a limpiarse la pegajosa piel. Podían decir que aquella chica era marimacho, podían tacharla de cualquier cosa, pero aquello no quitaba en hecho de que sabía cómo impregnar sus movimientos de una extraña pisca de sensualidad
Y mientras sus amigos platicaban uno de ellos se perdió en la mujer, de ya veinte años, que caminaba hacia ellos.
–Espera un segundo – levanto la vista de su ensoñación el rubio de ojos azules y mirada tímida risueña – Gotokuji ¿no es el apellido de la persona con la que te comprometieron hace tres años Brick?
– ¿A mí? Te equivocas, yo logre zafarme de eso, fue a Butch al que prometieron en matrimonio – aclaró el chico, sin embargo su forma de sentarse cambio al ver a su amiga caminar hacia ellos, en un andar que se le hacía increíblemente lento.
– cierto Butch, tú conoces a Miyako ¿ayúdame a conquistarla por favor? – suplico con un tono extremadamente dulce y empalagoso el menor de los tres hermanos que estudia literatura en el Instituto Mendel Kert.
–Para tu carro – le miro raramente el chico de cabello azabache con un tono arisco y molesto – ni siquiera sabemos si es la misma Miyako que tu conociste con la que yo estuve comprometido en ese tiempo.
–pero si lo es, ¡ayúdame! – la mirada de cachorro muerto era de las pocas cosas que sin duda no soportaba el mediano de los hermanos Him.
–Está bien – contesto de mala gana con un ligero temblor en su labio inferior que, aun a la distancia solo fue percibido por Kaoru quién se encontraba para esos momentos en frente de los tres hermanos que, hace cuatro años, habían acogido en su casa a la hija de unos amigos de sus padres.
–vamos chicos ¿Qué le hacen al pobre lobo de la manada? – Comentó con su habitual tono de voz burlón la chica de ojos verdes – tiene ganas de llorar.
–Yo no lloró – contesto a la defensiva el chico, alzando la vista solo para ser cegado por el sol que en ese momento se encontraba a espaldas de la única chica del grupo.
– como digas – se burló Kaoru.
– Kaoru ¿tú conoces a una tal Miyako Gotokuji? – la chica lo pensó un segundo, y a su mente le llego la imagen de una linda y coqueta jovencita de coletas rubias de voz dulce y una mirada que por alguna razón le quemaba el alma.
– Creo que sí – contestó con un claro signo de interrogación sobre su cabeza – pero ¿Por qué la pregunta?
– Lo que pasa es que hace un segundo, conocí al amor de mi vida – en este punto su mirada se perdió en sueños sobre una vida juntos – pero solo sé que se llama Miyako
Kaoru lo observó extrañada, ¿cómo era posible saber que es el amor de tu vida y no saber su nombre? Sin embargo, en el amor no hay límites. Además era la primera vez que lo veía con esa mirada risueña y algo dentro de ella se enterneció. Muy extraño para alguien a quién usualmente no le importan ni un poco las cosas cursis ni de jovencitas o niñas fresa.
– Y creemos que puede ser Miyako Gotokuji – comentó un poco fastidiado por el tema Brick.
Y en ese momento algo dentro de su cabeza hizo clic. La mirada de Butch solo podía ser por una razón. Pero aunque no quería que el apellido Gotokuji no fuese nunca más mencionado en la casa de la familia Him, la mirada soñadora del menor de los tres la hizo sentir culpable. El más tímido, en que nunca ponía su cara en público, el que cambiaba para mantener su privacidad, el que nunca había luchado por nada pues sabía que todo lo obtendrían sus hermanos antes que él, estaba más que decidido en ganarse el corazón de una jovencita. Simplemente no pudo hacer oídos sordos a eso y suspiró.
–Hay una manera de aclarar todas las dudas – comentó y aunque sintió la mirada asesina de lo que muchos consideraban su contraparte, comenzó a caminar con los demás siguiéndoles.
Su ropa deportiva le molestaba y no dudo en tomar la decisión de que la próxima vez se cambiaría antes de acercarse a hablar con los chicos. Aun así, siguió su camino por el campus. Como siempre que la chica iba al frente, muchas personas paraban su caminar para admirar al grupo, al guapo chico rudo, al guapo indiferente, al tímido que usualmente no veían con los demás como ahora que normalmente se escondía y a la sensual, considerada por muchos pervertidos, cantante principal.
Sin embargo, ni Kaoru ni los Him entendían del todo la actitud de los demás chicos de la escuela, siempre se movían a un lado o paraban sus actividades para verlos. Sabían que eran famosos, pero tres de ellos había disfrutado de la fama desde muy pequeños y lo último que querían de sus días de escuela era seguir teniendo esa fama, el otro miembro no se consideraba listo para disfrutar de la fama con la que algún día esperaba contar.
Siguieron su camino sin prestar atención a las extrañas actitudes de sus compañeros, cruzando por los bellos caminos bordeados de flores tulipanes azules y blancos se dirigían a la facultad de computación. Los ojos de Kaoru pasaban rápidamente de un rostro a otro que se encontraba por ahí, pero aun así no lograba encontrar a la joven que tanto buscaban. Parecía que, en caso de haber llegado a la escuela ese día de clases, se la había tragado la tierra.
Cuando a lo lejos vio un punto de color azul con amarillo, supo que era ella y se dirigió ahí escondiéndose de la joven que venía a ver. Los chicos la siguieron sin mencionar nada en el camino hasta un arbusto que daba una buena vista de la joven espiada.
–Ella es Miyako Gotokuji – comentó la chica sintiéndose cada vez un poco más incómoda con su ropa deportiva sudada – dime Boomer ¿ella es el amor de tu vida?
Boomer estuvo a punto de saltar por la encima del arbusto para correr a cargar a la chica que recién encontraban enfrente de la facultad de Ciencias de la Tecnología con un sobre amarillo en la mano y una mirada despistada a la vez que emocionada. Kaoru solo se pudo preguntar si de verdad esa chica tan inocente en apariencia pudo haber sido la novia de Butch hace tres años. Por lo que sabía, aún existía una gota de cariño en el duro corazón del azabache.
De repente, Brick apenas y podía contener a su hermano más pequeño de su repentina euforia por encontrar al que consideraba el amor de su vida. El pelirrojo quería que dejara de luchar y se tranquilizará, de cualquier manera tenía a una persona a la que sin duda no le importaría ni un poquito ayudarle. Siempre dijo que aquel compromiso nunca le intereso.
–Tranquilízate Boomer – le grito tras poner su mano en su boca para que no tratara de gritar el nombre de la recién encontrada chica – Butch te va a ayudar a conquistarla, ¿podemos enfocarnos en algo más importante? ¿Cómo que ya se me hizo tarde para mi clase?
Al escuchar esa frase, los cuatro chicos revisaron sus celulares y parándose como cuatro balas calibre .22 directo hacia sus salones. En el camino hacia el edificio de Filosofía y Letras, Boomer aun pudo sonreír al ver a su amada.
La siguiente clase de Butch era completamente desconocida para el chico, de hecho, ni siquiera sabía si ese día tenía clases. Por suerte para él, tenía el mismo horario que la chica que corría a su lado. Así que solo la siguió. Hasta que la chica entro al vestidor del área de actuación. En ese momento es chico dudo solo un segundo para entrar, al final la perversión de su mente le gano enteramente a toda su buen juicio, aunque muchos dudan que este tenga algo de bueno.
Sin embargo aunque al entrar espero ver a una linda joven de veinte años medio desnuda se encontró con un cuarto vacío, donde las cosas no parecían haber cambiado de lugar y todo se sentía como en un ambiente sereno. Hasta que una punta se clavó en su espalda y sin más que decir alzó los brazos suplicando que su atacante no le hiciera daño alguno.
–Tranquilo polizón, solo has lo que te digo y no te degollaré vivo – la voz era completamente familiar para Butch, sabía perfectamente quién era, como sabía perfectamente que la cosa con lo que le apuntaba tenía suficiente filo sacarle su preciada sangre de las venas.
–Tu tranquila preciosa, solo venía a dar una miradita – dejo de sentir el filo de la espada a su espalda y supo que podía voltear.
Y ahí enfrente de él, una joven de cabellera como el azabache, piel del color del trigo, altura promedio y ojos tan verdes como dos bellas esmeraldas. Tenía una sonrisa pícara, de esas que solía poner cuando miraba a los chicos debajo del escenario idolatrándola cuando hacían una presentación. Estaba ataviada de un improvisado traje de pirata, sombrero de triangulo de base, capa de aparente cuero, espada, y vestido de estilo siglo XVIII. Toda ella daba miedo, excepto para Butch Him que la conocía lo suficiente como para saber no se atrevería a hacerle daño a nadie, a pesar de lo ruda y peligrosa que se pudiera ver.
La vio dejar el disfraz y buscar otro que ponerse, rápidamente.
–Dime Butch ¿me vería bien disfrazada de Tinker Bell? – el pequeño vestido de color verde olivo de strapless pasó a ser el centro de atención de moreno.
–Genial, podría ver tu trasero – como siempre, cualquier comentario lo tenía que arruinar. Kaoru solo le sonrió falsamente.
Y tras unos minutos de silencio, Kaoru escogió un traje que no fuese llamativo, pero si suficiente para poderlo usar mientras tenían la siguiente clase en dos minutos. De repente para su caminar hacia los vestidores y llamo.
– Butch – el susodicho volteo – lamento meterte en este problema, de verdad que lo siento mucho.
–Te refieres a robar cosas de la utilería de teatro, ya lo hemos hecho antes y nunca nos han cachado ¿Por qué tendría que ser diferente? – su voz era tan relajada que exaspero a su oyente.
–No me refiero a esto, lo regresaremos en cuanto termine la clase de la profesora Miko. Lo que digo es que te metí en un aprieto con Boomer, perdón. Debí de tener en cuenta tus sentimientos, ya sabes… por… por… Miyako – la última palabra la dijo en un tono de voz tan bajo que hasta para Butch se le hizo difícil descifrar.
–Claro que no, estás muy equivocada si crees que yo aún tengo sentimientos hacia ella – su voz y su cuerpo decían cosas totalmente distintas.
–No me mientas – su voz sonó impregnada de una tristeza demasiado extraña para Butch – yo sé lo que sucedió. No te hagas el desentendido conmigo.
Y así, tan rápido como entraron, ambos jóvenes caminaban para la clase de la profesora de vocalización Miko Shirogane. Uno de ellos con la conciencia carcomida y una opresión en el pecho. Otro con un sentimiento de acorralamiento y sabiendo que esa chica que desde hace tres años era lo más importante para él, lo conocía como él conocía a la palma de su mano.
Aunque esa línea era nueva.
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Himeko Shirogane, por decirlo de manera sencilla, era una chismosa de lo peor. De pequeña Himeko no tenía permitido, de ninguna manera tenía permitido hablar con nadie, su único amigo era una gata que era aún más egoísta y egocéntrica que la propia Himeko. Pasó su infancia recluida en un salón de baile, sus padres por el simple hecho de ser grandes empresarios tenían un pavor gigantesco a que algo les sucediera a sus hijas. Así que en vez de jugar, Himeko leía, cantaba, bailaba. Pero a pesar de que siempre se hubo dedicado su vida a eso, nunca fue la mejor. Miko, su hermana, ganaba toda la atención de los que la conocían.
Himeko es ambiciosa, por eso su tipo de hombre era aquel que tuviese ojos profundos, gran talento y una infundada idolatría hacia ella. Nunca había conocido a un hombre así. En el pasado los hombres por los que se había interesado, léase los hermanos Him, no habían aceptado de buena gana su atención. Pero eso no desanimaba a la chica. Bueno, no la desanimaba más de lo que ya estaba. Pero en este momento tenía otro objetivo en mente: el apuesto, talentoso y de mirada profunda y mentón prominente director teatral Keyn Aya. Lo había observado durante toda la presentación, y canto con todo su entusiasmo solo para él. Como si de una declaración de amor se tratara.
Pero tras el incidente provocado por la chica pelirroja que entro por esa puerta. Keyn Aya no se había dignado a mostrar su bella sonrisa al público y cuando se terminaron las audiciones, media hora después del desastre causado por esa chica, había salido como alma que lleva el diablo hacia su oficina ubicada dentro del mismo teatro. Himeko pasaba sus tardes con sus mejores amigas, o mejor dicho con sus únicas amigas: Brandy, una especia de plebeya que trataba como diosa a Himeko, y Mandy, hija de una antigua amiga de sus padres de cuando estaban en sus años de adolescentes, y aquella rubia hija de un matrimonio rico con la que Himeko debía de llevar 'la fiesta en paz' por cuestiones económicas que aún no le mencionaban. Pero al ver la oportunidad de estar con su nuevo objetivo durante un ratico, despidió a sus amigas, se disculpó diciendo que debía hablar con su hermana y siguió al director.
No contaba con que la puerta del lugar fuese cerrada con llave, cosa de la que se dio cuenta al tratar de girar el picaporte dorado y darse cuenta que este no daba vuelta. Pego su oreja a la puerta, como la gran chismosa que era, y lo que oyó la desconcertó muchísimo.
– ¿qué piensas hacer ahora Keyn? – ¿a quien más conocía Himeko que hablara con ese tono de sabelotodo? Otra vez, su odiosa hermana era preferida sobre ella.
–Creía que era obvio – comentó Keyn, su voz lo hacía sonar muy enojado.
–sí, aunque todos pensamos que elegirías a la protagonista basándose en su imagen. Más o menos como elegías a tus novias y a tus amistades en el pasado –. Miko rio ante lo dicho y Himeko pudo notar en la risa sarcástica de Keyn que no le agrado el comentario.
– de cualquier manera, tu sabes que sucede con eso de la nueva asistente
– es un castigo a la chica que arruino las audiciones para el musical– Himeko no podía con esa noticia, esa chiquilla iba a arruinar el musical de invierno con su torpeza.
–Interesante – Keyn no parecía preocupado por lo que esa chiquilla podía destruir para la presentación – hablando del musical, necesito un alumno que pueda componer un par de canciones para la obra ¿No tienes tu por ahí a alguien?
–La verdad, tengo a la persona perfecta para el trabajo – Miko se levantó del asiento – sígueme.
Fuera de la habitación Himeko se preocupaba por no ser descubierta espiando. Comenzó a caminar rápidamente hacia la salida, pero su mente estaba muy ocupada pensando en cómo conquistar a Keyn y en cómo evitar que el musical de invierno se arruinara por la torpeza de esa chica. A partir de hoy, Himeko "princesa" Shirogane tenía una nueva enemiga, no conocía su nombre solo que era una pelirroja torpe de ojos como el rubí.
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–Aun no llega Miko – Serena era una de las cómplices en la clase de vocalización de Kaoru y de Butch.
Siempre que algo improvisto sucedía, Serena era la que cubría a los chicos en cualquier situación. Como ahora que llegaban con diez minutos de retraso a la clase. Serena obtenía con esto entradas gratis a las presentaciones de The Rowdy´s, entradas que vendía a las admiradoras de los chicos por un módico precio. Serena sabia como ganar dinero, y además si con eso se ganaba parte de la popularidad de la banda de Rock más famosa de la escuela.
–Qué raro, nunca se tarda tanto en llegar – comentó Butch con gran aburrimiento.
Butch tenía razón, Miko Shirogane era la profesora más estricta y puntual de Mendel Kert. Y para todos era extraño que aún no hubiese llegado a dar su clase. En ese momento entro al salón la bella profesora Shirogane. Su cabello castaño parecía una especie de capa que caía libre sobre sus hombros y espalda. Detrás de Miko, Keyn entraba con un rostro altanero.
–Lamento la tardanza – Miko hablo con esa voz tan llena de sabiduría – haber, ya que empezamos tarde… veamos… quien va primero… Kaoru Matsubara, pasa al frente.
– ¿Que quiere que haga? – Kaoru se levantó de su asiento acercándose al piano de la profesora Miko.
–joven Him, ¿toca el piano? – ignoro rotundamente la pregunta de Matsubara.
–mmm, si – Butch se removió en su asiento.
– pase al piano, ahora mismo – a Butch a veces le daba miedo lo que pudiera hacer esa extraña profesora a la que en sus años de instituto llamaban "Duquesa", así que por esa razón en un segundo se encontraba en el piano dispuesto a tocar – tengo entendido que ustedes dos compusieron canciones para su banda… toquen una… ¡Ahora!
A Butch casi nada en el mundo lo asustaba, pero los gritos de Miko eran las cosas más aterradoras que en sus cortos años, Butch había oído. A decir verdad en cuanto escucho ese grito de 'ahora' comenzó a tocar la primera canción que se le vino a la memoria. Kaoru la reconoció de inmediato y en cuanto llegó el momento de entrar, comenzó a cantar con muchas ganas.
El atardecer se asoma y las voces de los niños se desvanecen
Lejos, lejos, en algún lugar de ese cielo estas tu
Al final de verano huimos juntos a este parque
¿Recuerdas un poco aquella constelación que encontramos?
Aunque no pueda verte puedo perseguir recuerdos, parece la misma felicidad
Recordaba muy bien el día en que comenzaron a componer esa canción. Brick tenía una idea en mente, un ritmo que se pasó dos semanas tarareando hasta hacer rabiar a Boomer, que siempre era el más calmado de los tres. Y después, sin saber cómo los tres se encontraban con sus instrumentos musicales redactando alguna letra que tuviese algún significado para ellos.
Junto con ese aroma los fuegos artificiales se abren repentinamente
Quiero ir al lugar donde tú estas, quiero echar a correr hacia allí enseguida
No puedo ver nada en la oscuridad, aunque tenga miedo estoy bien
Para Kaoru, la canción le recordaba su hogar. Ese punto al otro lado del mundo que había abandonado hacía cuatro años y el cual extrañaba cada noche mientras, como decía la canción, observaba el cielo estrellado desde la habitación que la familia Him le prestaba en su gran mansión. Para Butch, la canción representaba todos aquellos sueños sin cumplir que su mente había creado hace tres años, pero que por una razón de fuerza mayor había abandonado. La canción era un recordatorio del pasado, pero además una invitación a continuar su presenta.
El inmenso cielo estrellado, ahora y siempre ha estado aquí
No llorare, porque este es el precioso cielo que vi con tu antiguo yo
El sonido de las pisadas que resuena desde ese camino se queda en mi oído
Tal vez tú estés mirando a tu gran sombra
Nada cambia en absoluto, los sentimientos dolorosos siguen creciendo
No importa cuánto piense en ello, tú ya no estás aquí
Keyn se acercó a Miko por la espalda. La canción le parecía fabulosa y de hecho comenzaba a ver la manera de incluirla en el musical de invierno. –no está nada mal, nada mal – comento al oído de quien había sido su mejor amiga durante sus años de instituto.
– Lo sé. Te dije que conocía a las personas correctas. – comento Miko reprimiendo una sonrisa.
– ¿dices que la compusieron junto con su banda? –Pregunto lleno de curiosidad Keyn
– exacto, esos cuatro chicos deben participar en el musical – dijo Miko con un tono autoritario.
–Estoy muy de acuerdo – comento Keyn para regresar a escuchar la canción.
Quiero ir a tu lado, aunque soy muy pequeña, muy pequeña
Eres a quien más quiero, puedo ser fuerte
Fugaz pero
Llorare, llegara a ese precioso cielo
Aunque no pueda verte puedo perseguir recuerdos, parece la misma felicidad
Junto con ese aroma los fuegos artificiales se abren repentinamente
Quiero ir al lugar donde tú estas, agarrar fuertemente esa pequeña mano
Quiero llorar, ese era un cielo precioso
Suavemente pido un deseo a una estrella fugaz, pero
Quiero llorar, mis sentimientos no alcanzarán ese cielo...
Sus compañeros aplaudieron a los chicos cuando las últimas notas de la canción se escucharon, acompañado de la última respiración de Kaoru.
–gracias, gracias… todo es gracias a mi gran talento – comento con altanería Butch haciendo suspirar a varias de sus compañeras.
– tu ¿talento? Tienes el talento de una ardilla – comento Kaoru.
– ¿enserio? Tú tienes el talento de uno de tus apestosos zapatos – hablo Butch observando desafiante a su amiga –y mira que yo los tengo que oler todos los días.
Todos comenzaron a reír con el comentario mientras Kaoru se acercaba a Butch dispuesta a propinarle un bien merecido golpe. Pero algo los interrumpió.
–Ustedes dejen de pelear y escuchen bien – Miko comenzó a hablar con voz ruda calmando a todos sus alumnos – The Rowdy´s va a participar en el musical de invierno
Las protestas de Kaoru y Butch no se hicieron esperar.
«Además, será su calificación del semestre, así que ustedes deciden.
Los chicos no pudieron más que prometer que convencerían a los otros dos miembros de la banda, aunque ambos sabían que no sería tarea fácil. Se acababan de meter en un gran lio. Cuando la clase termino y los dos se encontraron con sus compañeros de banda estaban muy nerviosos. No sabían cómo decirle que debían de participar en el musical de invierno.
–Por mí no hay problema – comento Boomer ante la propuesta.
–Yo no estoy de acuerdo – respondió enojado Brick
–Pues te vas a tener que aguantar 'rojito' porque son tres votos a favor y uno en contra – casi grita Kaoru pero lo hizo con una sonrisa solamente dirigida a Brick, sonrisa que nadie noto.
–lo haré con una condición – dijo Brick. Kaoru asintió esperando escuchar lo que el pelirrojo pensaba contar – dejen de llamarme 'rojito'.
El salón donde se habían reunido se llenó de risas. Sin importar lo que sucediera con esa familia – pues Kaoru también era considerada parte de la familia Him – siempre se encontraban unidos.
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Momoko corría por todo el instituto buscando al profesor Keyn. Debía de reportarse con él apenas acabadas las audiciones. Sin embargo el delicioso olor del chocolate caliente la desvió de su objetivo. Al pasar por el instituto de música pudo encontrar al profesor platicando con Miko Shirogane y no dudo ni un segundo en acercarse a él.
–Profesor Keyn ¡Profesor Keyn! – grito Momoko logrando la atención del director teatral.
El director paro de inmediato. Volteo a ver a Momoko Akatsutsumi y la encontró especialmente hermosa.
«Tengo ordenes de seguirlo a todos lados y ayudarle con todo lo necesario referente al musical de invierno.
–Claro que sí –sonrió seductoramente Keyn causando un suspiro en Momoko – empiece anotándose como suplente. Es demasiado bonita para estar fuera del escenario.
Momoko no pudo decir más, se había quedado perdidamente enamorada de los ojos chocolate de Keyn Aya. Que hermoso era ese chico.
Continuara…
Lamento infinitamente todo lo que me tarde, pero con el inicio de la escuela todo me empezó a ir pésimo. Se los juro fue el peor semestre de bachillerato que haya cursado… estoy tan triste. Sin emabrgo no los quiero aburrir con todas las desgracias que me aquejaron durante este semestre. Aunque claro no todo fueron desgracias porque, como dice mi mama, cruce el charco. Me toco ir a una competencia en Londres y fue fantabulosa…
En fin… espero que hayan disfrutado el capítulo y díganme que les parecio…
Los ama
Angie-chan
