¡Buenaaaaas! Espero que alguien siga por allí y se encuentren bien nwn
-Primero: Lamento en verdad la tardanza TwT Es que debía estudiar… y aun debo u.u pero tomé ratitos de descanso de leer tanto ejercicio para escribirlo de a poco y me tome unos minutos para subirlo nwn
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-Segundo: Disfruten el capítulo, tengo un regalito para los y las fans del SebastiánxMaylene, incluyéndome~
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-Tercero: ¡VIVAN EL HELADO Y LA MOSTAZA~! (?) X3
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-Cuarto: Ah sí, gracias a "Red'n'Yellow ", "Akashoujo948", "darkstein647", "Ryoma Echizen - Prince" y "Karenka Sutcliff Depp" por comentar y seguir el Fic, además de por dejar sus lindos y sensuales reviews xD Igualmente a "Ammy-1497" por haberle dado a "Follow" al fic, espero puedas dejar un review igualmente x3
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Disclaimer: Ni Kuroshitsuji ni ninguno de sus lindos personajes (oficiales) me pertenecen, sino a Yana Toboso-sama. Lo único mío es éste Fan-fic, algunos de los OC/s y las ideas planteadas… digo "algunos", ya que habrá otros OC/s propiedad de mi senpai del forito :3 Ejemplo: Piero Clawn es mi OC y Jill Sutcliff es la OC de mi Senpai del foro :3
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Advertencia: Algunos aspectos serían una "continuación" del final del al anime (y del manga), como que aquí Ciel seguiría pequeño, pero con ya 14 años y además, sería demonio. Algunos Spoilers del anime/manga, pero no taaaan explícitos.
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Cap. 04: La huésped… ¿Y el payaso?
(Parte 02)
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[3 días antes…]
La noche se cernía sobre el imponente océano azulado, con sus estrellas resplandeciendo traviesa y gentilmente sobre el lecho nocturno, acompañando a la grande y plateada luna. La luz de la última era la que se colaba en la ventanita redonda, en una esquina del cuarto y brindándole más que suficiente claridad al lugar. Todo estaba en un silencio… total y absoluto silencio, el cual hacía armonía con la brisa fría y el aroma del agua marina que se colaba igual por la ventana. Hasta que…
—Maylene… —llamó un pensativo Sebastián, rompiendo el rato de (no incómodo en sí) silencio, mirando fijamente a la mucama sentada frente a él.
—¿S-sí? —Preguntó con timidez, pero no asustada la mujer de cabellos rojos-vino, sin sus enormes anteojos puestos, por lo que sus ojos cafés estaban al descubierto.
—No estás incómoda por esto de que ambos debamos dormir en la misma cama… —dijo eso último con tono neutral y un tanto serio, añadiendo—. ¿Cierto?
—E-e-ettoooo… —las mejillas de la aún más apenada mujer, de 22 años de edad, se tiñeron de carmín suave y por los nervios miró a otro lado, no contestando al acto… pero luego de otro ratito de silencio, respondió con una leve sonrisita dulce—. N-no, está bien, n-no me molesta.
Ambos sirvientes estaban sentados en la misma cama, al lado del otro y con algunos metros de respetuosa distancia, acompañados a su derecha por una mesita de noche pequeña, pegada a la pared. Era de blancas sábana, de un tono más brillante a comparación de las paredes, de un tono más oscuro más no sucio. Ya se encontraban en su cuarto compartido, en un barco que se dirigía hacia París, Ciel estaba en un cuarto distinto y no muy lejos de allí (ya habiendo sido acostado por su mayordomo antes)… Y si se preguntan por qué diablos el endemoniado mayordomo y la pequeña mucama mortal estaban en la misma habitación, es por algunos factores:
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1) Era la única alcoba (o en éste caso: camarote) que quedaba y debían compartirla, resignados.
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2) De cierta manera, YA eran una pareja plena y daría igual que estuvieran en el mismo cuarto (o incluso en la misma cama), pero aunque Sebastián fuera un demonio, era respetuoso con la privacidad de su pareja, (aún con todo, seguía siendo un mayordomo y un caballero~), pero en éste caso no podía hacer nada.
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Traían puestas sus ropas de dormir, Sebastián una camisa blanca y holgada junto a un pantalón negro y suave, ambos de algodón; mientras que Maylene su linda batita de dormir blanca, en ese momento su cabello rojo-vino estaba suelto y caía libremente por su espalda, (se habían puesto tales ropas en distinto momento, en lo que uno esperaba afuera del camarote a que el otro se cambiara). Las manos del hombre estaban despojadas de sus guantes de seda blancos, (los cuales reposaban en la mesita de noche, perfectamente doblados y junto a los -ridículamente grandes- anteojos de la muchacha), por lo que las uñas negras y que representaban a todos los de su especie estaban al descubierto, al igual que el sello del contrato que mantenía con su joven amo-demonio.
El demonio-mayordomo ya no debía molestarse en ocultárselo a la mucama, como a los demás miembros de la servidumbre Phantom, pues hace apróximadamente un año atrás que Ciel y él les habían revelado a los demás no solo que Sebastián era un demonio, o que el condecito tenía un contrato con él, sino también el hecho de que el último había renacido en Demonio y sin entrar en demasiados detalles acerca de cómo ocurrió*(1), (por saber que su superior era un demonio, a los sirvientes no les cayó tan fuerte la sorpresa de que -el escapado- Piero era un vampiro). Al ver el sello del pacto y tratando de romper nuevamente el silencio (no incómodo, pero algo sofocante) que inundó el lugar, así como por su curiosidad por el mundo sobrenatural y hacia su mismo acompañante, la muchacha habló.
—Ettooo… Sebastián-san…
—Maylene… ya te lo he mencionado… —le interrumpió no por descortesía, sino para recordarle algo y decírselo con tono de reproche, más no enojado ni nada—. Ya somos pareja… así que cuando estemos solos puedes dirigirte a mí por mi nombre o tu-tearme, sin hacer uso del «San»… —al decir eso último le envió una sonrisa leve, pero amable, añadiendo—. Y dime~
—S-sí, Sebastián… —La rojita asintió, en lo que continuó con su pregunta—. Pues… el sello de tu mano izquierda… es el del contrato que tienes con el Bocchan, ¿cierto? —Aunque ya sabía lo principal del secreto de su joven señor y su superior, hace tiempo que ella quería saber más de los detalles "técnicos" del nombrado contrato que tenían ellos.
El mayordomo enarcó una ceja, ya que pudo reconocer un cierto tono de emoción-curiosa en la voz de la muchacha, por lo que ahora sonriendo de su forma usual, asintió.
—En efecto… hace ya cuatro años que lo tengo plasmado aquí…- —en lo que narraba eso, extendía su brazo al frente de la chica, mostrándole el símbolo del pentágono negro y demoníaco, hasta incluso con sus ojos adquiriendo su color rojo-violeta intenso original—. -… así como desde que tengo el contrato con el Bocchan. Aunque por varios sucesos, tuve que volver a plasmarlo…
Su semblante se tornó serio, así como también pensativo, nostálgico y un tanto rencoroso… al recordar que por perder su brazo un año atrás, (a causa de un enloquecido ángel de nombre Ash y del cual se encargó de despedazar por completo), luego de éste regenerarse, había tenido que volver a plasmar el símbolo en su mano. Al Maylene preguntarle, en total inocencia, por qué había tenido que hacer tal cosa… el semblante del peli-negro se ensombreció, a lo que la chica apenada se disculpó, por pensar que había preguntado algo indebido o que traía malos recuerdos a su superior. Sebastián llevó una de sus descubiertas manos a la cabeza rojita de May, agitándole leve y (raramente en él) cariñosamente sus cabellos, sonrojando a la dueña de estos.
—No hay porque disculparse… ahora… —sonriendo de esa forma tan propia de él, (la cual Maylene a veces no sabía diferenciar entre seductora, traviesa o pervertida), Sebastián llevó esa misma mano a la cadera delicada de ella, atrayéndola a su propio cuerpo y sonrojándola como un tomate—. ¿Te parece que aprovechemos "apropiadamente" nuestra habitación~?
El sonrojo de Maylene simplemente aumentó violentamente, más no pudo responder… pues Sebastián selló sus labios con los de ella, en un beso inicialmente tranquilo pero que tornó a volverse más y más apasionado, a medida que la chica correspondía y tras superar su timidez. Al ser esa una especie de "permiso" o "señal" que le indicaba que su amada estaba de acuerdo, el demonio empezó a pasar sus manos por debajo de la bata de dormir de Maylene, por lo que ella sintió un agradable escalofrío a causa de las caricias de su superior en su piel.
Aunque la chica por un segundo sintió desilusión, a causa de que el Michaelis detuvo sus acciones y se alejó de sus labios… pero solo lo hizo para proceder a abrir los botones de su camisa blanca de dormir y una vez dejó su pecho al descubierto, prosiguió con sus acciones anteriores y con su beso… así como empezó a abrir los botoncitos de la bata de dormir de Maylene.
—¡S-Se-Sebastián…! —Exclamaba entre leves jadeos una nerviosa Maylene, con sus mejillas teñidas de carmín y en las pausas del beso—. ¡E-espera…!
—Me aseguré de estar con el Bocchan hasta que se quedara profundamente dormido, así que no debes preocuparte de nada… Maylene~ —explicó el peli-negro, susurrando el nombre de la chica a su oído con un tono entre travieso y seductor.
—P-pe-pero-…
No pudo acabar esa oración, ya que los labios del demonio nuevamente acallaron a los suyos… procediendo poco después a besar su cuello, en lo que la recostaba de espalda a la cama y quedando él encima de ella. Maylene se sintió estremecer por ello y finalmente, acabó rindiéndose ante las acciones de su amado superior, dejándose llevar por sus besos y caricias.
El demonio sonrió por lo bajo, al ver que la joven cooperaba más, procedió a abrir finalmente su bata de dormir y a retirarla poco a poco… descubriendo primero los blancos y tersos hombros femeninos… ante eso y tras dejar besos allí… prosiguió haciendo descender la bata de dormir… y…
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[Jill POV]*(2)
—¡¿PERO QUÉ DIABLOOOOOS?!
Fue lo que grité y que estoy segura que se escuchó no solo por toda la mansión, sino por todo París e incluso toda Francia y sus alrededores. El cual proferí a causa de la… la… cosa… que había frente a mí, esa cosa era nada más y nada menos que…
—¿Por qué soltaste ese lindo y sensual grito, Samurai-chan~?
Mi respiración por mi repentino susto se calmó (o no sé si fue reemplazada por enojo) al reconocer la voz y la ya conocida "frasesita" de "lindo y sensual" como propiedades de Piero. Éste se encontraba vestido con otro… traje, si es que a "eso" se le podría decir traje. Conservaba su ridículamente colorida bufanda y su camisa blanca de rayas negras, eso sí… pero… el resto de sus ropajes habían sido sustituidos por un "cocoliso" gigante y de color azul, que le llegaba hasta un poco más arriba de la cintura, (a modo de pantalón), un par de tiritas unidas a ese cocoliso saltaban sobre sus hombros y cruzaban su espalda en forma de "X", haciendo de "chalequito" muy delgado, cuyas mangas se extendían hasta sus muñecas y en las cuales terminaban con bordes blancos y "mantelados" (¿o serían esponjositos?).
Aún usaba sus guantes de seda blancos, ahora calzaba botas ENORMES, redondas y rojas. Ah… ¿Y ya mencione que se había puesto una peluca de color azul (más oscuro que el de su traje), pintado con polvillo rojo su nariz y con pintura negra sus labios, así como que además traía puesto un gorro de juglar azul claro, que tenía colgando en sus dos puntas un par de cascabeles amarillos? Aunque parecía que usaba la palidez cual leche de su piel a su favor, pues no le hacía falta hecharse maquillaje blanco.
—¿Pero qué caraj-…? —Él velozmente me cubrió la boca con su mano derecha y ladeando negativamente un dedo de su mano izquierda.
—Ah, ah, ah~ Nada de palabrotas en ésta casa, Samurai-chan~ —sonrió travieso y burlón, añadiendo con interés—. ¿Ya acabaste de desayunar y por eso me buscabas? ¿O acaso porque me extrañaste~?
Ronroneó eso último directamente en mi oído y provocando que un escalofrío se aventurara por toda mi columna vertebral, así como que mi cuerpo se tensara un poco. Pero no le ataque, pues no sentía que tuviera intensiones de nada malo, aunque tampoco bajé la guardia en ningún momento. Una vez él se alejó de mí, conservando esa sonrisilla en su rostro, fue que pude darle una mirada completa y de arriba a abajo. Enarqué una ceja y finalmente, con un tono sarcástico (aunque levemente curioso), le hablé en tono interrogatorio.
—¿Qué con esas ridículas… ropas? —Tuve que detenerme medio segundo, para no decir ninguna palabrota pues no quería volver a ser acallada por su mano—. Y sí… ya acabé el desayuno…
—Ah~ ¡Así me gusta! —Exclamó él, todo alegre de nuevo y dándome palmaditas en la cabeza—. Samurai-chan debe alimentarse mucho para que crezca grande y fuerte~
Una vena palpitante y enorme apareció en una de mis mejillas, frunciendo mucho mi ceño y con un destello amenazador apareciendo en mis anteojos, le grité—. ¡Para tu información, soy la chica más alta de mi división!
—¡Fu fu fu~! Entonces como que en esa división Shinigami hay puras hormiguitas… —susurró inflando sus mofletes y viendo a otro lado—. Por lo que Samurai-chan, al ser la más bonita, debe ser la hormiguita reina~
Sonrojé levemente por ello, pero volví a ofenderme… pues aunque me dijera "reina" y "bonito", me volvió a decir "hormiga"—. ¿¡CÓMO!?
—¡Aaaay~! Y con más razón es la reina, ¡tiene el temperamento fuerte de una~!
—Además de vampiro… ¡ERES UN PAYASO! —Grité, a modo de insulto y no por el hecho de que estuviera disfrazado de uno.
—¡Sí, lo soy y orgulloso estoy~! —Me respondió, todo sonriente y haciendo cómicamente el signo de la paz con sus dos manos, en lo que me guiñaba un ojo y me sacaba la lengua.
—¡AGHHHHH! —Rugí, furiosa y hasteado, en lo que me alejé dando pisotones por el pasillo y cruzando por éste.
Aunque no conocía esa mansión, solo quería alejarme del desesperante de Piero y calmar mis pensamientos (así como mis rubores). A considerables minutos de haberme alejado del payaso ese, solté un suspiro pesado y decidí retirarme mis anteojos de mi rostro, guardándolos en uno de los bolsillos de mi pantaloncillo. Como bien dije antes, a diferencia de los demás Shinigamis, mi vista era casi normal con o sin anteojos puestos… pero debía usarlos solo durante mis recolecciones (todo por el pesado y amargado de William-senpai), aunque como hoy no tenía pautada ninguna misión (según mi libreta) no tenía porque usarlas… me sentiría libre por un tiempo, aunque… también tenía la duda de que si no habría muertes hoy… ¿Acaso Piero dejaría de matar? Suponiendo que él fuera el causante de todas las muertes misteriosas…
—Por cierto… —di un respingo y tuve que aguantarme el soltar un (como odio admitirlo) "grito de niña" por el susto, pues sabrá Dios cuándo Piero apareció a mi lado, mirándome con una curiosa expresión de análisis, no con la traviesa usual—. Ahora que lo pienso… antes en mi habitación, Samurai-chan pudo tenderme esa emboscada y tenerme preso unos segundos… ¿Cómo pudo hacerlo? Tengo entendido que los Shinigamis son más miopes que un topo, si no llevan sus anteojos.
—Ah, sí… eso… —asentí en entendimiento a sus dudas, aunque tomando leve distancia de él—. Pues verás…
Me calmé al acto por ver su mirada interrogante y al no tener nada más (o mejor) que hacer, decidí explicarle todo el asunto de mi vista "mejor que el promedio" y blah, blah, blah. Él me escuchaba atentamente, casi como un niño pequeño al que se le cuenta una historia muy fantástica, el brillo de curiosidad en sus bellos ojos azul eléctrico me hacía pensar eso… y… ¡Momento! ¡¿Cómo que "bellos"?! ¡Reacciona ya, Jill Sutcliff! Él asintió, una vez acabé mi relato (y sin percatarse de mi nuevo rubor, a causa de mi último pensamiento), mirando sus enguantadas manos en lo que jugaba a las "luchitas" con los pulgares de ambas, casi como si estuviera pensando en algo.
—Ya veo… entonces podré estar muy feliz~
—¿Ahhhhh? —Le miré extrañada, nuevamente enarcando una ceja y levemente divertida por su "concentración" en la "lucha libre" de su par de "pulgarcitos".
—Porque te vez mucho más hermosa sin esos anteojos puestos, tus lindos y sensuales ojitos verdes brillan más al no opacarse detrás de los cristales de estos~ —tras decir eso (así como de que el "pulgarcito diestro" ganara el combate) se giró a verme, con una sonrisa amable dibujada en sus labios maquillados de negro.
—… —mis ojos se abrieron de par en par, ante la impresión.
—¿Estás alagada~?
—…
—El silencio otorga, je je je~
—… Payaso… —fue todo lo que respondí, en un bufido fastidiado y girando mi mirada a otro lado, ocultando mi no-sé-cuánto sonrojo de ese día. Aunque tras un minuto de silencio después, tragándome unos segundos mi orgullo y con mis dientes apretados, susurré—. Gracias por el desayuno…
—No agradezcas, preciosa~
Mierda, se me olvidó que tenía un oído fino al ser vampiro. Solo bufé de nuevo y me crucé de brazos, a lo que Piero soltó una leve carcajada, alegando que me veía "mona enojona".
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[Piero POV]
Había convencido a Samurai-chan de que me acompañara a un parquecito de París, cercano a la Torre Eiffel, ya que (por lo que ella me dijo) no tendría pautada ninguna recolección para ese día y aún era mi invitada, así que iba a entretenerla~ Todo eso para aclararle igual el por qué me había puesto mi disfraz de payaso… ¡Aja~! Retomaría mi oficio de darles espectáculos a los transeúntes pari-marcianos y… je je je~… también le tenía una sorpresita a la Shinigami que me acompañaba.
—¡Damas y caballeros~! ¡Niños y niñas de todas las edades~! ¡Perros y gafos… digo, gatos y todas las especies~!*(3) —Coreaba mi anuncio usual a la hora de iniciar todos mis espectáculos (los cuales hace mucho que no hacía, desde que me reclutó Pingüino-senpai en Londres), en lo que me encontraba parado y en perfecto equilibrio sobre una gran pelota roja—. Les doy la bienvenida a éste espectáculo que presenciarán a continuación, llevado a cabo por su servidor: Piero Clawn~ Y además de eso…
Solté una risita sospechosa, mirando cómplicemente y de reojo a la Shinigami que se encontraba presente entre los espectadores, cruzada de brazos y que me devolvió la mirada (solo que con fastidio y con desconfianza). Le guiñé un ojo y proseguí con mi discurso diciendo más animadamente, extendiendo uno de mis brazos hacia arriba:
—¡Les presento a… la más linda y sensual dama… que he tenido el placer de encontrarme en París-…! —A medida que gritaba eso pausadamente y en partes, pude notar como el rostro de la peli-azul se tornaba furioso, indignado y apenado (todo a la vez), en lo que bajaba su cabeza con cada palabra que salía de mi boca—. ¡Mi nueva y bella asistente… Jill Sutcliff~! —Finalicé, en lo que la señalaba directamente con ese mismo brazo, que antes extendí al cielo.
Todos los demás la miraron fijamente, al parecer fascinados de esa presentación y tan inesperada sorpresa de que la otra persona del espectáculo estuviera entre ellos, aparentando ser otra espectadora más. Un lindo tic nervioso apareció en uno de los sensuales ojos de ella, quien me miraba de forma asesina y como diciendo: «¡AHORA SÍ VOY A ASESINARTE, PALIDUCHO BASTARDO!». Pero al recibir los aplausos ansiosos del público, quienes la animaban a que siguiera con el "show", ella soltó un bufido y se acercó a mi, dando disimuladas zancadas. Ah~ Podía percibir su aura asesina con mis agudos y vampíricos sentidos, aunque eso me parecía sumamente adorable.
Una vez ya estuvo junto a mí, me incliné levemente (aún sin bajarme de la pelota) y con una sonrisa traviesilla, pregunté—. ¿Sorprendida? ¿Te gustó la presentación… mi bella asistente~?
Ella solo me sujetó la bufanda y la apretó con fuerte, aunque disimulando/aguantando sus ganas de matarme, me tiró de la bufanda y provocó que nuestros rostros estuvieran prácticamente el uno frente al otro. Controló ésta vez su rubor y me aclaró, susurrándome amenazadoramente—. En primer lugar: no me digas así… En segundo lugar: ¡¿Por qué diablos lo hiciste?! ¡Solo me pediste que te acompañara y presenciara tu acto! ¡No que fuera parte de él, colmilludo bastardo!
—Fu fu fu~ ¿No es obvio, linda? —Pregunté inicialmente fingiendo una cara de puchero, pero velozmente exclamé—. ¡Necesito una bella asistente para poder hacer mi acto~!
Y sin esperar a recibir otra replica de su parte, velozmente sujeté a Jill de un brazo con mi mano (con la que no me mantenía equilibrado sibre la pelota) y sin rodeos, imponiendo mucha fuerza… la tiré al aire… ¡Pero con cariño~! Pude escuchar sus gritos de alarma y enojo, pues ella no se esperaba que yo hiciera tal cosa, aunque creo que la alarma en tales gritos era porque NO podía usar sus poderes de Shinigami para "flotar" (o lo que fuera que hicieran los de su especie~), ya que había humanitos mirando todo.
Por lo que haciendo uso de mis cálculos y en lo que ella iba cayendo en picada, rápidamente rodé sobre mi pelota moviéndola con mis dos manos y atajé a la linda y sensual (así como despeinada) Jill… una vez lo hice, empecé a buscar algo en uno de los bolsillos de mi disfraz… y quedando ambos en una curiosa posición…
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Yo: con una de mis manos posadas sobre mi pelota, la otra sujetando varias pelotitas multicolores (aja, que saqué de mi bolsillo~) y con mis piernas totalmente extendidas hacia arriba…
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Mientras que Jill: luchando por mantener el equilibrio (a duras penas), con sus pies posados sobre los míos y estando en posición contraria a mí, además de tener sus brazos extendidos hacia los lados (girándolas de vez en vez para mantenerse equilibrada).
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Todos los espectadores soltaron exclamaciones de sorpresa e impresión, una vez salieron de la preocupación y suspenso por ver a la peli-azul caer y luego aplaudieron, aliviados y emocionados de nuestra primera actuación (así como de la acrobacia de Samurai-chan~), animándonos a continuar con el acto. Aunque ella quisiera o no, yo SÍ iba a continuar con el show~
—¡No te caigas, mi bella asistente, que aún no acaba el acto~! —Le grité con ánimo, en lo que preparaba bien las pequeñas pelotas de mi mano derecha—. Ahora… ¡Ayúdame con los malabares~!
—¡Que no me digas así! —Escuché que me gritaba y pude sentir que seguía luchando con el equilibrio—. ¡¿Y cómo diablos no me voy a caer, payaso bastar-…?! —Pero se quedó callada medio segundo, analizando lo que le había dicho y exclamó—. Espera… ¡¿QUÉEEE?!
En lo que mi pequeña y "bella asistente" se esforzaba por no caerse, procesando todo lo que sucedía, le re-grité—. ¡Atrápalas haciendo malabares y luego pásamelas, mi bella asistente~!
Jill solo pudo gritar un incrédulo/aterrado: «¡¿Q-QUE QUÉEEE?!», al momento en que yo le arrojaba las (debo reconocer que) no-sé-cuántas pelotitas y las cuales ella (a duras penas) logró atrapar, con las cuales empezó a dar "malabares" (de milagro) por sus lindos y sensuales reflejos de Shinigami. Por lo que solo debía seguir malabareando, en lo que las pelotitas que bajaban iban dirigidas hacia mí, para luego yo atraparlas (con mi mano libre) al igual que malabarearlas y después devolvérselas a ella… continuamos con esas acciones, recibiendo más aplausos y algunos pitidos o silbidos del público.
—¡Eso es, ya lo lograste~! —Me encontraba feliz de que la pequeña Shinigami ya le hubiera agarrado (a su modo) el ritmo a la cosa, por lo que continuando con nuestros mútuos malabares, exclamé—. ¡Prepárate para el "Grande finale"*(4), mi bella asistente~!
—¡Ya te dije que no me digas así! —Volvió a reclamarme, todavía haciendo los malabares y luchando contra el equilibrio—. ¡¿Y cómo que Grande fina-…?!¡AHHHHHH!
Reí por lo bajito al escucharla soltar ese nuevo gritó de alarma-desconcertada, a causa de que la arrojé nuevamente por los aires y (ésta vez) al haber sido impulsada por mis piernas. Velozmente y cuando Jill aún estaba girando en el aire, salté y me posicioné ésta vez normalmente (con mis pies) sobre la pelota escarlata, mirando hacia el cielo y sonriendo divertido en lo que las pelotitas (y la aterrada peli-azul~) caían en picada. Fui atrapando con rapidez todas y cada una de las no-sé-cuántas (y que me tomaría otro rato para contar) pelotitas coloridas, con mi mano izquierda y (sin esfuerzo alguna) atrapar a la Shinigami con mi brazo derecho.
Todos y recalco, absolutamente TODOS los espectadores aplaudieron ante el gran final del acto. Miré de reojo y noté que Jill se encontraba medio traumada, mareada y algo despeinada por haber sido tirada en el aire… dos veces… ¡Pero repito que con cariño~!
Mientras que por mi parte, yo estaba todo sonriente y continuaba cargándola, en lo que guardé mis pelotitas de dudosa cantidad dentro de las mangas de mi brazo izquierdo y a continuación, le agradecí al público haciendo una reverencia, todavía parado sobre mi pelota grande y roja, la cual hice desaparecer (no diré cómo, pues es mi secreto de payasito~) tras tronar mis dedos y al final, deposité a la agotada Jill amablemente en el suelo.
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N/A: *(1) Los que se hayan visto la 2da temporada del Anime, así como leído mi Fanfic "Akuma no Tengoku to Tenshi no Jigoku" por algunos detalles relacionados a éste, sabrán a lo que me refiero~
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*(2) ¡Lero, Lero, Fans del Lemon! (No me linchen xDD)~
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*(3) Piero dijo eso pues ODIA a los gatos… (¡No me lo linches, Sebby!)~
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*(4) "Grande finale" significa "Gran final" en francés, aunque era obvio~
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Y hasta aquí el capítulo de hoy, allá tiene qué fue lo que vio Jill: Un Piero maquillado de arcoirís (?) jajaja xDDD
En fin, espero les haya gustado y dejen sus lindos y sensuales reviews x3 No sé cuándo subiré la continuación, así que paciencia onegai. Mientras... lean, rianse, disfruten y dejen 5 lindos y sensuales reviews para alegrarme siiiii? :3
¡NOS VEMOS!
