Aahsjsjsjsajsjshjhhjsbs buenaaaaas! Ya superé el primer obstáculo de mi vida, la primera prueba de ingreso a la Uni, ahora queda esperar los resultados a ver si quede en esa facultad ;w; si no... Aun tengo la facultad de humanidades~ y si tampoco entro en esa... El próximo año será ^^
Bueeeeno, luego de la prueba esa, me tome un tiempo para plasmar el capítulo 5, pues estaba inspirada e incluso puede que traiga pronto (no se cuando, pero pronto) el capítulo 6. En fin, disfrútenlo~ Creo que es uno de los más largos hasta ahora ^^
.
Gracias a "Akashoujo948", "Ryoma Echizen - Prince", "darkstein647" y "Tamao Ichigo" por sus lindos y sensuales comentarios :3
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o- o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Disclaimer: Ni Kuroshitsuji ni ninguno de sus lindos personajes (oficiales) me pertenecen, sino a Yana Toboso-sama. Lo único mío es éste Fan-fic, algunos de los OC/s y las ideas planteadas… digo "algunos", ya que habrá otros OC/s propiedad de mi senpai del forito :3 Ejemplo: Piero Clawn es mi OC y Jill Sutcliff es la OC de mi Senpai del foro :3
.
Advertencias: Algunos aspectos serían una "continuación" del final del al anime (y del manga), como que aquí Ciel seguiría pequeño, pero con ya 14 años y además, sería demonio.
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o- o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Cap. 05: Re-encuentros inesperados
(Parte 01)
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o- o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
[2 días antes…]
.
Maylene poco a poco fue abriendo sus hermosos ojos cafés, con pereza y aún algo adormilada, recorrió con su mirada el camarote y notó que su superior no estaba allí. Seguro habría madrugado para atender al Bocchan y la había dejado dormir un poco más, pues a diferencia suya… ella al no ser demonia sí necesitaba sus horas de sueño. Pero… la duda de Maylene era… ¿Cuándo fue que se durmió ayer? Francamente, estaba aún tan adormilada a medida que se incorporaba en la cama (hasta sentarse), que no podía recordar claramente lo sucedido la noche anterior… sin embargo… al sentir una extraña sensación de "frialdad" en su cuerpo, bajó su mirada y… TODA su carita se tornó de un escarlata semejable al de un tomate, al apreciar que no tenía ni una prendita encima y velozmente se cubrió/protegió con las sábanas.
¡Ahora recordaba todo! Y por "todo", se refería a TODO, sobre lo sucedido la noche de ayer… las caricias de Sebastián… sus besos… sus lamidas… sus palabras proferidas en susurros… los gemidos que le hizo soltar a ella… el pecho descubierto del demonio… así como todo su cuerpo (salvo por la zona inferior, que estuvo "oculta" debajo de las sábanas)… pero… ni hablar del hermoso y pecaminoso brillo de aquellos ojos roji-violetas claros, que parecían admirarla y también devorarla con su mirada… los ojos del demonio del que se enamoró y con el que la noche pasada hizo el amor…
—¡KYAAAAAA~! ¡¿Pero qué clase de mucama tan pervertida soooooooy?! —Se auto-regañó la pelirrojita-vino, en lo que agitó ambos brazos de arriba hacia abajo y con su cara aún más roja que antes, provocando que la sábana empezara a descender poco a poco—. ¡D-deja de recordar en lo sexy que se veía Sebastián-san así! ¡D-digo, Sebastián! ¿O-o debo seguir diciéndole Sebastián-san cuando no esté aquí? ¡Uaaaaaa, que confusoooooooo!
—¿Maylene? ¿Ya despertaste? —La chica dio un saltito y soltó un gritito del susto, al escuchar la profunda voz del nombrado demonio hablar de repente y a medida que la puerta del camarote se abría. A la velocidad de la luz y medio-segundo antes de que Sebastián se asomara, Maylene se cubrió nuevamente con la sábana. El demonio (ya arreglado con su frac y prendas mayordómicas) enarcó una ceja—. Vaya… ¿Te sientes bien?
—E-ettoooo, s-sí, estoy b-bien —respondía ella, con su moe voz más temblorosa de lo normal y tratando de no desangrarse nasalmente por ver a su superior, ya que podría recordar las "cositas" que hicieron ayer—. ¿P-por qué la pregunta?
—Porque tu rostro está muy rojo… —Sebastián sonaba algo preocupado, en lo que se acercaba con pasos lentos hacia ella, posando su ya descubierta mano izquierda sobre la frente ajena, tras haberse retirado el guante de seda con sus dientes—. ¿No tendrás fiebre de casualidad?
—¡N-n-no! ¡C-c-claro que n-no! —Haciendo uso de toda su fuerza mucama-ciana, la muchachita intentaba no sonrojarse aún más (pues el tacto de aquellas tersas manos sobre su frente, le hacían recordar los tactos en otras zonas de su cuerpo y lo de ayer), sujetando la sábana que la cubría con su mano derecha, llevó la izquierda hasta el brazo con que él comprobaba su temperatura—. D-de verdad, n-no me pasa nada. Así que no se preocupe, S-Sebastián-san~
El demonio suspiró pesadamente, con su semblante tornándose ligeramente serio y la miró—. Aunque nos encontremos solos, sigues insistiendo en dirigirte a mí de esa forma… —pero ahora con una sonrisa pícara dibujándose en sus labios, añadió—. Es curioso que continúe siendo así, luego de nuestras "acciones" de anoche… my Lady~ —recalcó bastante las dos últimas palabras, en lo que relamió levemente sus labios y acariciaba ahora los de la humana frente a él.
—¡¿A-a-a-acciones?! —Ok, las palabras, mirada y acciones del peli-negro no la ayudaban en su lucha contra el desangramiento nasal, ¡no ayudaban para nada! Sintió un leve escalofrío, al sentir como la "mano del pecado" del ser demoníaco ahora pasó a acariciar su cuello—. ¿Q-qué hace, Sebas-…?
Pero no acabó su pregunta, al ser interrumpida por la voz de un pensativo Michaelis—. Esas marcas… —Maylene al principio se extrañó, pero al centrar su mirada en el espejito redondo que colgaba de la habitación… apreció a qué "marcas" se refería él… ¡Cosas que atentaban contra su resistencia ante el desangrado nasal! Y esas cosas eran nada más y nada menos que… "Chupetones"—. Parece que me pasé un poco contigo ayer, Maylene… deberás ocultar esas marcas cuando te vistas, prefiero que el Bocchan se abstenga de preguntar cosas innecesarias, sobre nuestra privacidad.
—E-e-ettoooo, ¡c-cierto! M-muy cierto, Sebas-… ¡KYAAAAA~! —Sebastián sonrió ahora de ternura, tanto por el grito que la mucama soltó… como por escuchar el acelerado y rítmico latido de su corazón, tras reposar su cabeza sobre el (aun cubierto por sábanas) pecho ajeno.
—Ah~ un sonido tan puro como éste… es lo que me hacía falta escuchar… —susurraba para sí el ahora relajado mayordomo, cerrando sus ojos y dejándose llevar por el veloz sonido. Él al ser un demonio, podía captar y escuchar mejor las cosas que cualquier "humano" no haría, por lo que algo tan simple como escuchar latidos… se le hacía relajante y tranquilizador.
Después de todo… el Bocchan no se había parado de muy buen humor, pues había recordado que iban en esa embarcación para buscar a un payasito-vampiro-mensajero prófugo hasta Francia y había sido algo rudo (más no grosero) con el mayordomo, cuando éste fue a despertarlo, vestirlo y darle el desayuno. No es que estuviera molesto con Sebastián, pero necesitaba desahogar el enojo que sentía… por lo que se quejó de que las gaviotas graznaron mucho en la madrugada, que la luz del sol se coló por su ventana y le dio en el rostro, que si esto, que si aquello, que el mecimiento del barco era un poco irritante… ¡Si hasta se quejó de que el agua del océano era azulita!
Aja, Ciel Phantomhive se había levantado ese día con el pie izquierdo e impaciente por ya llegar a París y darle sus pataditas a Piero Clawn… siendo su fiel mayordomo-demonio quien recibió su descarga de ira esa mañana, desde el momento en que el condecito-demonito abrió sus ojos azulados, hasta que éste mismo salió del camarote ya arreglado y refunfuñando que pasearía por el barco SOLO… pero todo eso se había olvidado, tan solo por escuchar el latir del corazón de su amada.
Maylene por su parte, tenía su rostro de un rojo tan brillante, que hasta el mismísimo cabello de Grell Sutcliff estaría celoso. No solo por el sentir a su amado superior en ésa posición y en esa zona (que si bien estaba cubierta, igual era penoso), sino por lo… adorable y relajado que lucía así: con una sonrisa en su rostro y sus ojos cerrados. Se veía tan tierno, que la chica no pudo evitar contagiarse de aquella sonrisa y acariciar esos cabellos azabaches tan suaves, que siempre era un placer sentir entre sus dedos. Pasados unos minutos, el demonio finalmente abrió sus ojos y se reincorporó, sentándose en la cama junto a la pelirroja-vino, mirándola fijamente y con cierto rostro tranquilo, más tampoco frío o serio… solo… tranquilo.
—Maylene… puede que no lo diga con mucha regularidad, a causa de lo ocupado que he estado últimamente, pero… al igual que lo dije ayer, lo repito… —ella dio un respingo, al ya tenerlo prácticamente encima de ella (acorralándola contra la cama con suavidad) y oyéndolo susurrar en su oído un sincero—. Te amo~
—S-Sebas-… tián… —ella cerró fuertemente sus ojos y con nervios, pero igual de sincera, respondió—. Y-yo también te amo… —pero otro gritito de sorpresa salió de sus labios, al sentir como él poco a poco empezó a retirar la sabana de su cuerpo y llevando una mano al pecho ajeno, alegó apenada—. ¡¿Q-qué haces!?
—¿No es obvio? Intento hacerla sentir como una reina nuevamente… my Lady~ —respondió él, como si fuese la cosa más obvia del mundo, aunque con entonación traviesa y seductora en su voz. Ella nerviosa le dijo que "por ley" ya no podía "hacerla sentir así", pues ella recién había despertado y que, además, él ya estaba arreglado e incluso aseado (pudo sentir ligera humedad y olor de enjuague en la cabellera negra, al acariciarla). A lo que él, conteniendo una risa enternecida y divertida de la inocente respuesta de Maylene, añadió—. ¿Y se puede saber cuál ley es esa, que me impide hacerle el amor a la mujer que amo?
—¡P-pe-pero… e-el Bocchan podría requerirnos! —Sí, el Bocchan, eso sin duda lo haría cambiar de opinión~ pero… ¿por qué ella quería que cambiara de opinión? ¡Aaaah, Maylene indecisa!
—El Bocchan está paseando por la cubierta del barco. Y… como alegó que quería estar un buen rato solo-… —hizo un enorme hincapié en las palabras "buen" y "solo", en lo que su sonrisa se ensanchaba y el sonrojo de la chica aumentaba—.-… Me temo que estoy a su completa disposición, my Lady~
—¡Kyaaa-…! —Pero ese grito de "terror" (o de algo más~) fue acallado por los labios masculinos, en lo que el cuerpo de la fémina poco a poco fue siendo despojado de la sábana… la cual acabó tirada en el suelo y al lado de la cama—. «¡Me las vas a pagar! Porque de cierta forma… ¡Todo esto es tu culpa, Piero-saaaaaan!»
—«Sin dudas debo agradecerte antes de que el Bocchan te asesine, cuando te encuentre al llegar a París… todo esto no habría pasado, si no te hubieras escapado… Piero-san~»
Y con esa línea de pensamiento (diferente a la de Maylene, pero similar en el nombrar al Clawn), el demonio nuevamente retomó sus acciones de la noche anterior. Poco a poco fue despojándose de su chaleco, su otro guante y de su camisa… ah~… como adoraba cuando Maylene se resistía tiernamente a "esas" acciones, aunque en su interior estaba deseosa de ello y de que no se detuviera…
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o- o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
[Piero POV]
.
Ah~ Me encontraba de muy buen humor esa mañana. Samurai-chan me había agradecido (con su "mona enojona" forma) por el desayuno que le preparé… había logrado re-hacer mis adorados actos de payaso… había obtenido una buena "propina" de cada uno de los espectadores por ello… pero… las dos mejores cosas de ésta mañana fueron: ¡Que pude volver a ponerme mi ADORADO (casi tanto como mi bufanda) gorrito de payaso, y que la linda y sensual Samurai-chan pasara a ser (sin saberlo) mi bella asistente~! Ah~ Sin dudas me encontraba dentro de una burbujita de felicidad, (en lo que la Shinigami y yo paseábamos por el mismo parque cerca de la torre Eiffel), que nada ni nadie podría romper… al menos hasta que…
—A-a-a… ¡AAAAAACHIIIIIIIS~!
Estornudé estruendosa y repentinamente, cubriendo mi nariz con un pañuelito que le quité a un Pari-marciano transeúnte (sin que éste lo notara y ante la mirada extrañada de Jill), para luego sonármela con el mismo pañuelo y arrojarlo luego a un bote de basura cercano. Añado que continuaba con mi lindo y sensual disfraz de payaso puesto. Que curioso… de repente, me había picado la nariz y a pesar de que no hubiera frío en el ambiente… ¡EX-TRA-ÑOOOOWWW~!
—Salud… —me dijo ella, con tono seco y viéndome con una ceja enarcada—. ¿Ahora te enfermaste? Ojalá que sí… —susurró ella, con tono rencoroso—. Te lo tienes bien merecido por lo que me hiciste allá, bastardo…
—Gracias~… —respondí inicialmente, pero al escuchar con mi fino oído lo que ella susurró al final, fingiendo una actitud (sobre-actuada) indignada, reclamé—. ¡Oye! ¡Que mala eres, Samurai-chan! ¡Mala, mala, más mala que los malvadiscos! ¡No! ¡MÁS MALA QUE EL BRÓCOLI!*(2) —Ella pareció extrañarse más por mi último "argumento", pero ni le di tiempo de hablar pues le rodeé su lindo y sensual (y suavecito~) cuello con un brazo, en lo que restregaba mi rostro contra una de sus mejillas—. Pero si aciertas y estoy enfermo… ¡Te pegaré mi resfriado y así estornudaremos juntos~!
—¡S-SUÉLTAME YA, DEPRAVADO! —Le escuché gritarme a todo pulmón y seguramente toda rojita, en lo que forcejeaba para apartarme de ella. Vaya, la gente que caminaba cerca de nosotros se nos quedó mirando, extrañados.
—¡Oígame! ¡¿Cómo que "depravado"?! Seré lindo, sensual, travieso y algo pícaro… ¡Pero "depravado" nunca! —Abrazándome más a ella y haciendo un puchero, añadí en mi defensa—. ¡El depravado es mi Pingüino-senpai, cuando está a solas con Nekita-chan y le hace "cuchi cuchi" hasta hacerla "maullar"~!*(3)
Je je je~ A juzgar por el paro de su forcejeo y la expresión de su linda y sensual carita de «¿WTF?», seguro se estaría preguntando algo como: ¿Pingüino-senpai? ¿Nekita-chan? ¿Hacerle "cuchi cuchi" hasta hacerla "maullar"? ¿Que por qué le digo "lindo y sensual" a todo lo que me llama la atención? ¿Y ahora que por qué pienso tantas preguntas? ¿Que si pienso continuar con la historia? ¡NO QUIERO~! Bah, mentira, continuaré~
La Shinigami logró escaparse de mi agarre al aprovechar el mini-segundo en que me distraje, por pensar en todas las interrogantes anteriores, y salió huyendo velozmente de allí. Awwww, pensaba que podía escapar de mí, lamentablemente para ella… ya tenía bien captado-memorizado su aroma y podía rastrearla, sin importar a donde fuera… lo que significaba… ¡Síiiiiiii, otra ronda del "Pilla, pilla a la ardilla", alias "Jill", (pues es tan escurridiza como una de esas criaturitas)~! ¡Wiiiiiiiii~!
Por lo que arreglando mi bufanda un poco con mi mano derecha, en lo que sujeté firma mi GRAN (y ahora llenita~) alcancía de cochinito con la izquierda, hasta guardarla en un (desconocido para cualquiera) bolsillo de mi traje y con una sonrisa juguetona en mi rostro… me llevé las manos a la espalda y empecé a olfatear el lindo y sensual aroma que recordaba de mi bella (y prófuga~) asistente, en lo que caminaba tranquilo y dando uno que otro salto… pero… me detuve repentinamente, alzando más mi cabeza y cerrando mis ojos, en lo que olfateaba con mi (maquilladamente roja) nariz algo curioso…
.
.
.
Ya no solo captaba el aroma a Shinigami de Jill…
.
.
.
Oh, sí… había otros Shinigamis aquí en París…
.
.
.
Ensanché mi sonrisa en lo que abrí mis ojos, al entender perfectamente lo que eso significaba…
.
.
.
¡Exactamente~! ¡Más compañeros de juego! ¡Esto sería aún más divertido, wiiiiiiii~!
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o- o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
[Jill POV]
.
Uff… ¡Al fin! ¡Paz y tranquilidad por un tiempo! Equivalente… ¡A nada de Piero Clawn por un rato! Necesitaba silencio y un rato de serenidad, para ordenar mis pensamientos y maquinar cómo me las arreglaría a partir de ahora, respecto a quedarme sin provisiones para el resto de mi misión… aunque no tenía ninguna recolección pautada para hoy, dentro de los días siguientes (según mi libreta)… los asesinatos tomarían lugar nuevamente…
—«Piero… ¿Por qué asesinas sin razón?» —Pensé con una extraña melancolía en mí, hace poco tiempo que le conocía, lo sé.
Pero… francamente, no actuaba como alguien que mataba sin razón, asesinó a ese bastardo noches antes para defender a la chica (y en parte para "alimentarse"), sin embargo… el despacho de Shinigamis si llegaba a descubrir que Piero era el causante de las muertes innecesarias… no tendrían de otra más que encargarse del vampiro… y de solo pensar que eso sucediera… me hacía sentir extraña y triste. Solté un suspiro pesado, en lo que me llevé una mano a mis azules cabellos y los agitaba, sintiendo frustración.
—Debería encargarme yo misma de él, sin embargo… me ayudó cuando me desmayé, dejándome dormir en su casa y hasta me dio comida… ¿y pienso agradecerle todos sus gestos… asesinándolo? —Negué, con enojo y sarcasmo al verme aparentemente encariñada con el colmilludo ese. La única solución que se me ocurría… era hacerle cambiar de opinión y que dejara de matar—. Suponiendo que sea él quien causa los asesinatos…
Pero no sabía por qué, algo… una vocecita dentro de mí me decía que no siguiera las reglas, sino que siguiera mi presentimiento y sobre todo: a mi corazón…
.
¡NO! ¡No me refería a algo "de amor"!
¡Sino por la mera empatía que sentía por el paliducho!
¿¡ESTÁ CLARO!?
.
.
—¡HUM! —Bufé, hasteada de mis confusiones sentimentales y refunfuñando por lo bajo, continué caminando ahora por una zona muy poco concurrida de París—. Impedir que cause más muertes y sin matarlo… una solución así, sería equivalente a…
Suponiendo que esto fuera una caricatura, éste sería el preciso momento en que un "foco (o bombillo) imaginario" apareciera brillando sobre mi cabeza… aunque tomando en cuenta la "época" en que me encontraba, lo más exacto sería decir que una "velita imaginaria" apareció encendida sobre mi cabeza. Golpeé mi puño derecho sobre mi abierta palma izquierda, con mis ojos destellando ante la "brillante" idea que se me acababa de ocurrir y exclamé, decididamente segura de que era la solución más razonable, segura y precisa:
—¡Eso es~! Lo ataré con cadenas a una silla, luego le amordazaré con brócoli dentro de su boca y así no se moverá, ni matará a nadie más —Una ladeada y malvada sonrisa apareció en mi rostro, al ocurrírseme esa "forma de venganza" contra todas las locuras que me hizo Piero y al recordar su aparente "confieso" de que odiaba el brócoli—. Seeeeh… Lo mantendré preso, je je je~…
Ahora éste sería el instante en que, cual villano barato de película de mala calidad, me riera desquiciada y exageradamente en lo que frotaba mis manos, cómplicemente… pero… Naaaaah, yo no era de esas que expresaban tanto sus ánimos (fueran normales o "malvados"), máximo soltaba una risita sutil…
.
.
.
¡Sí, demándenme!
¡Yo era (y seguía siendo) una persona reservada con mis sentimientos, desde pequeña! (Únicamente mostrándome abierta y afectuosa con mi Grell-onii-chan, cuando mis padres murieron)
¿¡Algún problema con eso!?
.
.
.
¡Hum! Así está mejor…
En fin, continuando con la historia… mis pensamientos de venganza y reclamos se vieron interrumpidos… al sentir repentinamente un par de miradas fijas en mí, (las cuales no captaba que pertenecieran a ningún transeúnte, pues ya me encontraba en una zona "vacía" de París, pues no había humanos a la vista), además de poder captar la presencia de otros seres sobrenaturales cerca de mí…
.
.
.
Así es… la presencia de otros Shinigamis…
Eran dos, si no me equivocaba… y por sus presencias tan familiares, se trataban nada más y nada menos que…
.
.
.
—¡JILLYYYYYY! ¡MI QUERIDA IMOUTO~!*(4)
Abrí mis ojos de par en par, al reconocer esa masculinamente aguda voz al instante y girándome a mi derecha… todo fue tan rápido que tardé un poco en asimilarlo… un "bólido escarlata" se arrojó volando hacia mí, hasta impactar conmigo y me sentí rodeada por un par de brazos, en un abrazo tan emocionado que provocaba que el "bólido" y yo diéramos varias vueltas.
Una sonrisa sincera y emocionada apareció en mi rostro, al por fin darme cuenta que el "bólido" era un hombre de piel blanca cual porcelana, larga cabellera escarlata y cuya sonrisa era formada por dentadura de tiburón. Vestía una camisa blanca, debajo de un chalequito marrón y un pantalón negro algo ceñido al cuerpo, que combinaba con sus guantes negros (pero con los bordes de los dedos cortados y dejando que estos sobresalieran). Todo debajo de una gabardina (algo pequeña, por ser de mujer) de color rojo intenso, que combinaba con sus pintadas uñas y sus zapatos de tacón, al igual que los anteojos de bordes rojizos que adornaban su rostro…
.
.
.
Y que también tenía ese par de brillantes ojos verdes-amarillentos, los cuales revelaban que era otro Shinigami…
.
.
.
Y no cualquier Shinigami… sino MI adorado hermano mayor… Grell Sutcliff…
—¡ONII-CHAAAAAN~! —Grité sonriente, sin contener la emoción que sentía, al verlo luego de tanto tiempo (desde que me fui a mi misión en París) y correspondí el abrazo, una vez él dejó de hacernos dar vueltas—. ¡Te extrañé tanto!
—¡Yo también, Jill, yo también~! —Frotó su mejilla de la mía, de forma afectuosa y ya más tranquilo (pero aún sonriente), añadió—. No tienes idea lo preocupado que me tenías, pequeña. El departamento de Shinigamis dijo que hace unas noches perdieron contacto contigo, ya que no habías enviado tu informe por la última ronda de recolección que tenías aquí-…
Vaya… ahora que Onii-chan me lo decía, era cierto… desde la noche en que me desmayé, se me había olvidado enviar el informe (a través de la paloma mensajera*(5) que William me dijo que buscara en determinado lugar) y dejar al tanto de mi situación al departamento… sentí cierta vergüenza y pena, por pensar que los habría dejado preocupados… sobre todo a mi Onii-chan, el cual continuaba hablándome.
—¡…-Y no me quedé tranquilo, sino hasta que Will me permitió venir a buscarte a París, luego de insistirle todo el día de ayer en que me dejara venir! —Whow… ¿Grell de verdad había hecho eso? Sentí cierta calidez en mi interior, al saber que había estado tan decidido en venir a buscarme… pero mi "burbuja de felicidad" se vio explotada, a causa de la impresión, al escucharlo añadir—. Aunque Will parecía igual preocupado por ti, por lo que-…
¡Momento, momento, momento!
¿Había escuchado bien?
¿El amargado de William-senpai estaba preocupado… por mí? ¿De verdad?
¡Vaya!
Al parecer no era el Shinigami frío y obsesionado con el trabajo, más que en sus kouhais, como el (menso) de mi compañero Ronald y yo pensábamos que era…
Pero…
.
.
.
Ahora que había mencionado a Ronald… la impresión que explotó mi "burbuja de felicidad" fue reemplazada, por cierta rabia… al escuchar a mi hermano mayor concluir su explicación, con la siguiente frase…
.
.
.
—Me indicó que me viniera acompañado de otro Shinigami, en caso de que algo malo te hubiera pasado, y… ¿Adivina quién se ofreció voluntariamente a ayudar~? —Oh, no… no, onii-chan… no acabes esa frase, que no sea lo que estoy pensando… ¡Te lo ruego! Pensaba yo, ocultando mi desesperación interna con cara de fingida curiosidad. Y él, todo sonriente, finalizó diciendo—. ¡Fue Ronny quien se ofreció! Igual se encontraba preocupado por ti, ¿no es un encanto~?
—Sí, je je je… un encanto… un encanto que me gustaría desaparecer yo misma… —susurré lo último, con cierto rencor. Ronald no me agradaba en lo absoluto, aunque no es que lo odiara a muerte, sino que pasaba mucho tiempo con MI onii-chan y eso… me ponía bastante celosa…
—¡Eeeeh, genial~! ¡La encontró, Grell-senpai!
Mierda…
Al reconocer esa varonil y juvenil voz, sentí mi sangre hervirme. Con mi ceño muy fruncido, me giré hacia la dirección donde mi hermano vino con anterioridad y…
.
.
.
Allí estaba él…
.
.
.
Piel menudita, cabello corto de curiosa coloración rubia arriba y negra por abajo, ojos igualmente verdes amarillentos y adornados por sus anteojos. Ropajes de colores monocromáticos, ni muy formales y arreglados como los de William-(amargado)-senpai, ni muy extravagantes o liberales como los de Grell-onii-chan… una mezcla equilibrada de ambos, al igual que sus guantes negros.
.
.
.
Ronald Knox… conocido mayor y "científicamente" como Tonto-Knox, al menos por mí…
.
.
.
—¡Sí~! Puedas estar tranquilo, Ronny, mi Imouto no está herida ni nada —le informó mi hermano, con una sonrisa aliviada, Ronald sonrió entre aliviado y burlón, mirándome en lo que se acercaba a nosotros.
—J-I-L-L C-H-A-N~ —enarqué una ceja, al escucharlo deletrear mi nombre con ese tono tan extraño y ya teniéndolo al frente de mí—. Es bueno que estés bien… Peeeero~… ¿Sabes que William-sensei, una vez supere su alivio de saber que estás bien, te regañará si se entera de que no traes puestos tus anteojos?
Rodee mis ojos, fastidiada. Allá iba él, dispuesto a fastidiarme luego de comprobar que me encontraba intacta—. Para tu información, solo me hace usarlas cuando estoy en misiones, y… ¿Adivina qué? —Le apreté repentinamente su nariz, provocando que él se sobresaltara e imprimiendo la suficiente fuerza para lastimarlo, más no para rompérsela—. ¡Hoy NO tengo pautada ninguna! ¡Así que no fastidies, Tonto-Knox!
—¡Ouch, ouch, ooouuuuch! —Se quejaba el peli-negro-rubio, con uno de sus ojos fuertemente cerrado y tratando de liberarse de mi agarre, con su voz sonando (cómicamente) aguda (a causa de tener sus fosas nasales apretadas)—. ¡Jill-zilla sigue tan agresiva como siempre! ¿Eso es buena o mala señal, Grell-senpai?
—¡TÚ, SERÁAAAAS-…! —Con una gran vena palpitando en mi sien, me dispuse a (ahora sí) romper, retorcer e incluso arrancar su nariz… pero Onii-chan intervino a tiempo.
—N-ne, ne, mi querida Imouto~… —me llamó en japonés mi hermano mayor, en lo que me pellizco cariñosamente una de mis mejillas, logrando que por el tierno rubor y sorpresa soltara la nariz de Tonto-Knox—. Si no estás herida… ¿podrías explicar la razón de que no le avisaras nada al departamento en los últimos días?
—A-ah… e-eso…
¡Dios! Si hasta mi voz temblaba ligeramente y todo por tener mi mejilla así de "sometida". Bueh, lo admito, Piero ya no era el único en que me ponía tartamuda de los nervios… también mi Grell-Onii-chan y del cual estaba (posiblemente) enamorada desde dudosa edad que ni recuerdo, aunque él parecía no darse cuenta de ello. Pero para no deprimirme con ése último argumento, tomé aire y me dispuse a contar todo, recibiendo a ambos Shinigamis con miradas expectantes y ansiosas.
.
.
.
Y allí fue que les expliqué todo… lo de las muertes misteriosas, la forma en que conocí al "bastardo caucásico" (aunque sin contar mis sospechas de que -quizás- él fuera el causante de esas muertes y tampoco sin decir su nombre), el momento de mi desmayo y la ayuda que el bastardo caucásico me brindó… pero añadiendo el importantísimo detalle de su vampírica naturaleza y sin revelar su identidad (pues no le vi mucha importancia)…
.
.
.
Grell lucía sorprendido (por el hecho de que me hubiera topado con un vampiro, pues eran seres realmente "escasos") y luego algo divertido (al igual que Tonto-Knox) en lo que conté la parte cuando el bastardo caucásico me robó mi Death Scythe y la usó de "rehén" para obligarme a jugar a las "pilladas" con él… aunque Onii-chan se preocupó al llegar la parte de mi desmayo, pero se tranquilizó al nombrar que el mismo bastardo me ayudó y todo eso… pero Ronald y él compartieron miradas pícaramente cómplices, una vez acabé mi relato (en la parte en que el vampiro me dejó sola en el cuarto, tras el momento "mal pensable" que tuvimos en éste)…
—Uuuuuuuhm~ Entonces… ¿dices que despertaste en una cama? —Preguntó Ronald arqueando ambas cejas y provocando que me sonrojara violentamente al añadir, con tono bien pícaro—. ¿Y no recuerdas que pasara nada "interesante" en esa cama~?
—¡HENTAI-KNOX! ¡Ahora sí te matooooooo!
Y me dispuse a desenfundar mi Death Scythe/guadaña, a la vez en que un (al parecer) entretenido Ronald se preparó para invocar su Death Scythe/podadora de césped. Pero nuevamente Grell se interpuso, sujetándonos a ambos de una oreja y tirando fuertemente de ellas. Por más "femenino" que fuera mi Onii-chan a veces, en ocasiones sacaba a la luz su lado "firme" si de controlar las peleas "infantiles" entre Tonto-Knox y yo se tratase.
Aunque ese "tierno" re-encuentro entre Shinigamis se vio interrumpido, por escuchar a un (extrañamente) serio Grell preguntarme sobre si sabía con plenitud lo que un vampiro "representaba", al menos entre la sociedad de nuestra especie Shinigami. Ronald y yo nos vimos entre nosostros, para luego ver a mi hermano… claramente demostrando que ninguno de los dos sabía ni jota de esos seres, por la expresión de nuestros rostros. Francamente… solo conocíamos los detalles narrados en las leyendas clásicas sobre los vampiros (así como por las novelas, libros y todo producto de Drácula), lo de su supuesta repugnancia al ajo, así como al sol y que no podían reflejarse en espejos.
.
.
.
Aunque… el que Piero pareciera ser más susceptible al brócoli y resistente a la luz solar… me ponía a pensar que todos esos mitos eran meras mentiras…
.
.
.
Grell suspiró pesadamente, en lo que jugueteaba con un rojo mechón de su cabello y dijo, con ironía—. Vaya… y luego dicen que el rojito travesti es el despistado.
A lo que ambos sudamos una gota gorda y bajamos nuestras cabezas, riendo nerviosos, un tanto apenados más no indignados, pues mi hermano tenía razón en su argumento. Ronald alzó la vista y con interés, preguntó:
—Entonces… Explíquenos, senpai. ¿Qué es un vampiro?
Sin embargo, Grell no pudo responder y enarcando una ceja cada uno, Tonto-Knox y yo notamos que una expresión de «¿WTF?» apareció en su rostro. Pero no pudimos preguntarle la razón de ello, ya que dimos un respingo cada uno al sentir que un par de manos (a nuestras espaldas) se posaron (una cada una) sobre un hombro nuestro. Sin girarme totalmente, miré de reojo a la mano sobre mi hombro… y un escalofrío recorrió mi columna vertebral, al cerciorarme que era adornada por un guante de seda blanco…
.
.
.
Así que girándome lenta y dramaticamente… miré de quien se trataba, aclarando mis sospechas… se trataba de un muy sonriente, curioso y todavía disfrazado de payaso Piero Clawn…
.
.
.
—¿Que "qué" es un vampiro, preguntaste? —Le escuché decir a un muy extrañado y algo consternado Ronald, en lo que Piero alejó la mano con la que sujetaba mi hombro y se señaló a si mismo con ella, en lo que ensanchó su sonrisa hasta que sus colmillos se vislumbraron—. ¡Pues yo~! ¿No es así, Samurai-chan~? —Preguntó girándose a verme, posando esa misma mano sobre mi cabeza azulada.
.
.
.
Solo dos pequeñas e insignificantes palabras eran las que resonaban una y otra vez, causando un prolífero eco dentro de mi mente… las cuales describían perfectamente la incómoda y tensa situación en la que me encontraba… a causa de las miradas que el par de Shinigamis masculinos le enviaban al ser sobrenatural y colori-vestido junto a mí…
.
.
.
¡MALDITA SEA!
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o- o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
N/A: *(1) ¿Nunca han oído el rumor de que uno estornuda, es cuando es nombrado en conversaciones ajenas?~
.
*(2) Aja, Piero ODIA con toda su (desaparecida) alma el brócoli~
.
*(3) Aquí por "Nekita-chan" Piero se refería a Maylene y por "hacerle cuchi cuchi hasta hacerla maullar"… ya saben a lo que se referiría~
.
*(4) Quizás no sea muy conocido éste término, pero "Imouto" significa "Hermana menor" o "Hermana pequeña"~
.
*(5) Recuerden que (al parecer) los Shinigamis se envían mensajes escritos a través de palomas mensajeras~
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o- o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Y hasta aquí el capítulo de hoy, espero les haya gustado :3
No olviden dejar sus lindos y sensuales reviews x3 La cuota (?) de hoy será de 7 Reviews, vamooos, no sean tímidos/as... ¡Comenten, que no los morderá Piero! xDD
¡NOS VEMOS!
