¡Buenas a todos!
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Como siempre… lamento la ÉPICA demora, pero tuve uno de esos "ataques" en que la inspiración se va, también las ganas de escribir. Y como no me gusta escribir sintiéndome así, ya que siento que el capi podría salir muy "fufufu", preferí tratar de inspirarme antes. También pasaba que JUSTO cuando me entraban ganas de escribir, resulta que surgía un compromiso sobre mi graduación (que aún NO se lleva a cabo TwT) y bueno, no había podido traer el capi hasta ahora U_U
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Como siempre, un agradecimiento especial a los que leen, favoritean y dan a follow, pero en especial a los que dejan sus lindos y sensuales reviews :P Y me refiero a:
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"darkBlossom1999"
"Akashoujo948"
"Karenka Sutcliff Depp"
"Ryoma Echizen - Prince"
"Guest/Anónimo"
(El último sin nombre en específico, ya que no se puso, pero igual gracias por comentar... ¡Aún a costa del examen! x'DDD)
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Disfruten el capítulo~
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Disclaimer: Ni Kuroshitsuji ni ninguno de sus lindos personajes (oficiales) me pertenecen, sino a Yana Toboso-sama. Lo único mío es éste Fan-fic, algunos de los OC/s y las ideas planteadas… digo "algunos", ya que habrá otros OC/s propiedad de mi senpai del forito :3 Ejemplo: Piero Clawn es mi OC y Jill Sutcliff es la OC de mi Senpai del foro :3
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Advertencias: Algunos aspectos serían una "continuación" del final del al anime (y del manga), como que aquí Ciel seguiría pequeño, pero con ya 14 años y además, sería demonio. Lo único que debo avisar de éste capítulo, es que podría haber violencia, gore, sangre… ya saben, puro drama everywhere x'D Quizás ligero OOC…
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Cap. 06: "Re-encuentros inesperados"
(Parte 02)
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[1 día antes…]
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Al día siguiente, una vez se levantó nuevamente con cara de pocos amigos, despidiendo un aura demoníaca tan (o incluso más) atemorizante, similar a la de un Sebastián-yandere-celoso como cuando vio a Pluto lamer y estar encima de una Maylene tirada en el suelo*(1)… un Ciel bastante molesto y (como dirían en mi país~) bien arrecho con las gaviotas… las cuales parecían reírse de su suplicio con sus graznidos (a causa del mesimiento del barco)… caminaba dando zancadas por los pasillos ya en el interior del barco, dirigiéndose al nivel de primera clase… más específicamente a la habitación que sus sirvientes se vieron obligados a compartir… e ignorando que estos dos habían hecho "cositas de adultos" cuando él no necesitó de sus atenciones.
El pequeño demonio era rodeado por una aterradora aura negra y de furia, (de la cual salían hasta rayos y truenos, pero la cual no podían ver los demás pasajeros-mortales del barco), en lo que caminaba y susurraba cosas ininteligibles con su voz juvenil, pero que ya empezaba a obtener las primeras entonaciones graves, dando paso a su voz de adolescente… entre sus susurros se incluían cosas como: «Maldito barco que se mese… maldito sol que me pega a la cara… malditas gaviotas chismosas… maldito océano tan azul… maldito y bastardo Piero… maldito parche que me hace ver como pirata medio-tuerto… ¡MALDITO TODO!». Aja… ¿No es necesario que diga que el "Perro guardián de la Reina" estaba (literalmente y que valga la redundancia) con un humor de perros~?
Una vez llegó frente a la puerta blanca, estaba tan enojado que se dispuso a abrirla sin siquiera tocar antes… pero para su mala suerte (y fortuna del par de sirvientes, ya que necesitaban "intimidad"), la puerta estaba cerrada con llave. A lo que el Phantomhive entrecerró su ojito visible y exclamó (más arrecho que antes) en su mente la siguiente frase:
—«¡MALDITA PUERTA CERRADA!»
Sebastián dio un respingo, con sus ojos abriéndose de par en par y desconcertado al escuchar ese "grito mental" de su joven señor. También por escuchar como el pomo de la puerta giraba y giraba, insistentemente, tratando inútilmente de abrirse. Se trataba del refunfuñante demonio novato, no cabía duda de ello… aunque Sebastián parecía sumamente sorprendido ante el (aparente) hecho de que su joven señor se hubiese vestido solo, al menos por esa ocasión; ya que él iba a ir a despertarlo y arreglarlo como siempre hacía. El demonio-de-mayordomo en ese momento solo traía puestos su pantalón y su (abierta) camisa, Maylene estaba profundamente dormida y con su delicado cuerpo solo cubierto por la sábana. Estaba agotada luego del acto que consumaron no solo ayer, sino también en esa mañana.
Puede que fuese un ser oscuro y lujurioso, pero el Michaelis no solo aprovechó el viaje para hacer el amor con su querida, sino también para hablar con ella y profundizar su relación… eso debido a que en la mansión no tenían mucho tiempo para ellos. Aunque ella tenía mucha curiosidad por el pasado de su superior, Maylene primero preguntaba cosas generales (como qué era un demonio, sus aficiones, disgustos, de qué se alimentaban…) y otras no tan usuales pero que sentía la necesidad de preguntar (como si tenían pasatiempos, familia, mascotas o si podían amar… aunque ésta última ella ya la había resuelto, experimentándola en carne propia~) y muchas otras más. Claro que ella había tenido que alimentarse, cosa de la que se había encargado Sebastián… al prepararle alimentos durante el viaje en aquél barco.
Pero siguiendo con el relato, el demonio a la velocidad de la luz se levantó (procurando no despertar a su bella durmiente) y arregló con el resto de sus ropas, así como peinó lo poco que necesitaba arreglar sus (ya de por sí rebeldes) cabellos azabaches. Soltó un suspiro, en lo que quitó el seguro de la puerta y él mismo la entre-abrió… encontrándose un ojito azul zafíro brillante observándolo, perteneciente a un Ciel con cara de pocos amigos. Sebastián tuvo que reprimir una risa, al notar el "estado" de las ropas y cabellos de su amo: desaliñados y desarreglados. Bueno, se había colocado bien los zapatos, camisa y pantalón, aunque estos estuvieran incorrectamente abotonados o anudados… debía darle puntos por eso y el intentar vestirse solo.
—Buenos días, Bocchan~ —saludó el mayor, con una sonrisa "amable" en su rostro… o mejor dicho, una sonrisa burlona—. ¿Cómo durmió?
—¿Cómo crees que dormí, maldito bastardo? —Preguntó retóricamente el menor, acribillando a su fiel sirviente con su unísona mirada—. Esas malditas gaviotas y el maldito movimiento del maldito barco no me dejaron conciliar el sueño… ¡Ahora sal de ese maldito cuarto y dígnate a arreglar mi maldito lazo de una malditavez!
—Ay, Bocchan… —Sebastián fingió una cara indignada y desaprobada. Nunca en su inmortal vida había escuchado tantas maldiciones pronunciarse en una misma oración, ni el demonio más vil del infierno lo había hecho—. Un conde de alta sociedad no debería expresarse así, ni maldecir tanto… sea demonio o no.
Pero dichas esas palabras, el mayordomo salió de la recamara (cerrándola detrás de sí) y en menos de un minuto arregló no solo el lazo, sino el resto de las ropas y cabellos de su joven señor. Eso pareció calmar un poco el malhumor del Phantomhive, ya que éste hizo un movimiento de cabeza y lanzó un "gruñidito" (quizás en orgullosa señal de gracias), para luego darse la vuelta… no sin antes decirle a su fiel sirviente.
—Hoy necesito que tú y Maylene se presenten en el comedor, parece que el capitán dará un breve anuncio a los pasajeros… —informó inicialmente el pequeño conde—. Pero también debo discutir con ustedes sobre-…
—¿Las formas en que castigará a Piero-san~? —Preguntó con cinismo y una sonrisa misteriosa en su rostro el oji-rostro.
Ciel negó con su cabeza—. No, eso no… bueno, también eso… aunque pensándolo mejor solo lo discutiré contigo… —recapacitó el menor, pero acabó su oración diciendo—. Pero lo que debemos aclarar es en dónde nos hospédaremos, una vez lleguemos mañana a París y en dónde comenzar a buscar al idiota de Piero.
Sebastián se llevó una mano al pecho, haciendo una reverencia leve de cabeza—. Entendido, Bocchan… ¿Desea algo más?
—Nah, nada más por ahora… —dijo con aburrimiento el pequeño conde-demonio—. Puedes seguir con… l-lo que sea que h-hicieras con Maylene
Sebastián enarcó una ceja, al notar el tono tembloroso con el que el muchachito dijo eso último… así como notar el leve rubor en el rostro de éste. ¿Será que había adivinado por el "aroma" que él y Maylene, habían…? Bueno, si fuese así… ¡Significaba que Cielcito mejoraba sus sentidos demoníacos~! El condecito ruborizado se marchó velozmente de allí, para volver a recorrer la cubierta del barco… su nuevo pasatiempo temporal en esa embarcación. La verdad es que aunque aún comía y bebía (como cuando era humano), no lo necesitaba realmente… pero conservaba sus costumbres. Más al no tener hambre durante ese viaje, no recurrió a su mayordomo para que le preparara ni un dulce.
Con una sonrisa divertida, el mayordomo volvió a entrar a la recamara y cerró nuevamente con llave. Se sentó nuevamente, en una esquina de la cama y contempló, embelesado, el sueño de su querida Maylene. Ella casi parecía una ángel caída del cielo, cuyos alas fueron despojadas, pero que conservaba su hermosura en aquél cuerpo mortal… pero aunque ella no fuese una de esos seres místicos, Sebastián sentía algo similar y por más demonio que fuera… estaba profundamente enamorado, algo que le sorprendió al principio, pues no esperaba que los de su especie pudiesen enamorarse, al menos de algo que no fuese otro demonio.
El oji-rojo salió de sus pensamientos, al escuchar a la muchacha revolverse ligeramente entre las sábanas y haciendo un gracioso gesto facial, casi como un puchero. La miró con una ceja enarcada y preguntó suavemente—. Maylene, ¿estás despierta?
—No es justo, Sebastián-san… digo, Sebastián… o como sea… —decía ella, soñolienta y aparentemente aún en sueños—. Me dan igual las leyes que tenga el Infierno… ¡Yo quiero tener aunque sea un hijo tuyo~!
Una sonrisa misteriosa adornó el rostro del demonio, quien suavemente acarició la frágil cintura femenina, por sobre las sábanas que la cubrían del tacto directo de su palma enguantada. No tenía intenciones de volver a hacerlo, por consideración al delicado cuerpo de la chica, ya que a diferencia de una pareja de demonios… ella no podría "hacerlo" tantas veces. Pero aún acariciándola allí, el peli-negro se inclinó sobre ella y le susurró al oído, casi como un ronroneo de los gatitos que tanto adoraba: «Pues con nuestras constantes "actividades" de los últimos días… no creo que se le tarde en cumplir ese deseo, solo queda esperar… my lady~».
—Sebastián… —volvió a llamarlo dormida, con tono inocente y al parecer pensando que lo escuchó también en su sueño—. ¿Crees que unos bebés concebidos por nuestro amor… serían lindos?
El demonio no pudo evitar sonrojarse (MUY) ligeramente, ante la inocencia y añoranza con que la bella durmiente formuló esa pregunta… cierta calidez también inundó su pecho… sí, pensar en ser padre a futuro se sentía precioso. Bueno, aunque fuese demonio, también tenía deseo a sueños así… ya que los demonios solo sentían regocijo, luego de sufrir demasiado… y Sebastián ya había sufrido más que suficiente, la inmortalidad podía ser monótona si era vivida en soledad. Pero estaba seguro que ya había encontrado a su persona destinada, con la cual ya pensaba en tener una encantadora descendencia… así que su (realmente) larga vida, al final, había valido la pena~
Sonriendo ahora de forma sincera y dulce, sin un ápice de falsedad o ironía cínica, el Michaelis sujetó una de las manos de la chica entre las suyas y besándole su frente, le susurró—. Por supuesto que nuestros hijos serán preciosos… tal como la mujer a la que amo~
Apto seguido, se levantó de la cama con cuidado y salió de la recamara. ¿A dónde iba? Pues hacia la cocina del barco, a prepararle un desayuno a la muchacha… ya que si su joven señor no precisaría de sus alimentos durante lo que quedara del viaje, él se encargaría de consentir a Maylene~
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[Piero POV]
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¡Ju ju ju~! Las expresiones de los tres Shinigamis con los que me encontraba en ese momento, simplemente… ¡No tenían precio alguno~! Mi bella asistente Jill, alias Samurai-chan, era la que más gracia me hacía de todas: con sus ojos abiertos de par en par, un tic nervioso en uno de sus ojos y con sus pupilas achicadas. Los otros dos Shinigamis no se quedaban atrás, pues me miraban con caras de «¡¿WTF?!» dignas de alguien que observaba un fenómeno de circo o algo parecido, el Shinigami de cabellos rubios-negros parecía entre impresionado y curioso, ¡awwww~! ¡Me recordaba a mí de joven~! Aunque… ahora que me fijaba mejor en aquél Shinigami pelirrojo (que me miraba con expresión sus ojos casi blancos de la impresión, con sus gafas inclinadas en su nariz y su quijada caída en épicas proporciones)… me resultaba realmente familiar… ¡EX-TRA-ÑOOOOOOWWW~!
—S-s-senpai… —la voz del muchachito rubio temblaba ligeramente, aunque no parecía de miedo, sino por la impresión de ver un vampiro tan cerca de él—. ¿Éste… de verdad es un-…?
—¿Lindo y sensual vampiro~? —Acabé su oración, volviendo a sonreír y asintiendo. Rodeé el cuello de Jill con mis brazos y empecé a restregar mi cabeza contra una de sus mejillas—. ¡Claro que lo soy~! Si no me creen, pueden preguntarle a mi linda y sensual asistente, aquí presente~
—Jill-Imouto… —dijo en curioso acento japonés el pelirrojo, con voz misteriosa y sin apartar su mirada de mí, parecía reprimirse de saltar encima mío y apartarme de Jill… la forma en que apretaba sus puños me hacía pensar eso—. ¿Cómo es que lo… conoces?
—Y-ya te lo dije, Onii-chan… —le respondía ella, con algo de dificultad al querer liberarse de mi abrazo—. Él fue quien me ayudó cuando llegué a ésta ciudad…
—¿Y se puede saber quién es él? —Preguntó el muchacho negri-rubio, mirándome también entre desconfiado y curioso.
—E-ettoooo… él se llama Piero Clawn, si se preguntan el por qué está maquillado, pues… es porque es un payaso, no pregunten, tampoco sé los detalles… —luego se giró a verme, logrando soltarse de mi agarre y tomando ligera distancia de mí, hasta posicionarse al lado del pelirrojo—. Y colmilludo, él es mi compañero Ronald Tonto-Knox… —señaló primero al jovencito, como si fuera poca cosa, quien la miró de mala gana como diciéndole: «Ja ja ja, muy graciosa…». Luego se abrazó de forma cariñosa al brazo del pelirrojo de larga cabellera, diciendo con una sonrisa—. Y él es mi hermano mayor, Grell Sutcliff~
¡Momento, momento, momentito!
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¿Había escuchado bien su apellido?
¿Acaso Samurai-chan dijo "Sutcliff"?
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¡Oh, menuda sorpresa~!
¡Ya recordaba todo lo relacionado a ese apellido!
La primera vez en que Jill me dijo su nombre y apellido, solo me había resultado familiar… más no pude recordar dónde lo había escuchado.
Pero ahora… viendo nuevamente a ese pelirrojo rarito, así como escuchando su nombre… varios recuerdos ciertamente divertidos para mí, pero quizás no tanto para el cegador escarlata y de extravagante apariencia, habían llegado de golpe a mi mente.
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—Vaya, hace mucho que no te veía de nuevo… Grell-chan~ —sonreí de forma juguetona, hasta mostrar mis colmillos, en lo que me llevaba las manos a la espalda y presenciaba las expresiones de consternación, que aparecieron en el rostro de Ronald y Jill.
—¡¿SE CONOCEN?! —Gritaron en forma de pregunta los dos Shinigamis menores, viendo incrédulos al rojito.
Grell pareció sentir un escalofrío recorrer su cuerpo, al escuchar aquél lindo y sensual "apodo" salir de mi boca, nuevamente y luego de tanto tiempo—. T-tú… —Pareció ser que la ira se adueñó no solo de sus verdes ojos, sino de su rostro, ya que abrazó a Jill más contra él y de forma algo brusca, sobresaltándola a ella y al otro chico—. ¡MALDITO HIJO DE PERRA!
—¿O-onii-chan?
—¿S-senpai?
Luego de que Jill y Ronald le llamaran cada uno, en su respectivo orden y término honorífico… yo solo solté un largo silbido de impresión. Aunque no me inmuté por la mirada asesina del ser sobrenatural—. ¡Fiuuuuuuu~! Vaya, Grell-chan, parece que sigues molesto por lo de "aquella" vez… ¿No~? —Incliné mi cabeza ligeramente a un lado, provocanado que los cascabeles de mi sombrero tintinearan levemente y sonreí infantilmente.
—¡Serás bastardo…! —Pronunció él, entre rechinidos de sus apretados dientes de tiburón (que admito honorablemente le ganaban a mis colmillitos vampíricos~), en lo que se levantó de un salto, haciendo aparecer aquella moto-sierra que podía recordar era su Death Scythe ilegalmente arreglada—. ¡¿Qué diablos le hiciste a mi hermana, maldito monstruo?! ¡Si te atreviste a herirla, te juro que ahora sí te mato!
—¿¡G-GRELL-ONII-CHAN!?
Jill abrió sus ojos de par en par, viendo como su hermano mayor se arrojaba contra a mí, dispuesto a cortarme con su linda y sensual moto-sierra. Intentó arrojarse a detenerlo, pero Ronald (al parecer igual de desconcertado por la situación) la detuvo a ella, sujetándola de los hombros.
—¡S-suéltame, Tonto-Knox! —Le reclamó ella, aunque parecía que el rubio solo la detenía para que no fuese herida por la aparente pelea a punto de iniciar. Pero la linda y sensual Shinigami se giró a vernos, gritando fuertemente—. ¡DÉTENTE! ¡No lo lastimes, Grell!
El pelirrojo rarito pareció dudar un poco, al escuchar el grito de su hermanita menor… más fue solo por medio segundo, ya que continuó con lo suyo. Sonreí de medio lado, viendo casi en cámara lenta como el enfurecido Shinigami rojo-sangre se arrojaba contra mí, dispuesto a cortarme con su Death Scythe. Entrecerré mis ojos, los cuales adquirieron su verdadera forma (de total oscuridad, salvo la vertical y azulada pupila) y miré a Jill directo a los ojos, guiñé un ojo despreocupado… para finalmente ser cubierto por una capa de humo, producto del ataque de la hoja del arma de Grell al impactar contra el suelo de grava, donde medio-segundo antes me encontraba y que seguramente me habría dejado cual trocitos picados de Sushi, de no haber esquivado su ataque a tiempo con mis reflejos ex-humanos.
—Vaya, vaya, Grell-chan… hace ya mucho que no te lanzabas sobre mí de esa forma… ¡me trae tantos recuerdos~! —Dije burlón, lo que me encontraba recostado (en pose sexy~) sobre un árbol cercano y que demostraba ser un mero adorno de la calle. Mis brazos estaban cruzados sobre mi pecho y mis ojos vampíricos seguían activados, así como sonreía al más puro estilo yandere que me caracterizaba, con mi mirada ensombrecida ligeramente mis los mechones azulados de mi peluquita—. ¿Pero sabes algo que te agradecería desde lo más profundo de mi corazoncito no-latiente, así como de mi alma~?
—¡¿Qué alma ni que carajo?! —Gritó él, aún enojado—. ¡Tú ya ni siquiera tienes alm-…!
Más no le brindé tiempo para acabar su oración, ya que con velocidad que resultaría vertiginosa hasta para un ser como él, me arrojé en su contra y le planté una profunda patada en su pecho. Él se quejó, llevándose una mano allí y tratando de golpearme con la otra (la cual aún sostenía su moto-sierra)… pero tampoco se lo permití, ya que con una mano sujeté su rostro (de modo que logré cubrir su boda) y lo golpeé bruscamente contra el suelo, acorralándolo en éste. Un gemido dolorido fue lo único que escapó de sus cubiertos labios, yo conservaba mi sonrisa sádica en mi rostro pálido.
Acerqué mi rostro al de él, hasta que sus ojos (poseyentes de mi auténtico y adorado miedo~) se cruzaron con los míos, para luego acabar con la incógnita de mi anterior interrogante, le susurré con mi voz algo gruesa y aterradoramente seria—. No te vuelvas a dirigir a mi queridísima madre de esa forma… o te juro que te sacaré el corazón, lo morderé y le succionaré hasta la última gota de sangre… ¡Todo frente a ti, querido travestí~!
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[Jill POV]
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¿Pero… qué… sucedía? Me encontraba estática, incrédula, preocupada… confundida… ¿Por qué mi Onii-chan se había lanzado a atacar a Piero? Dudo que fuese solamente por ser vampiro, parecía ser por algo personal a juzgar por las palabras que él y el colmilludo intercambiaron. Pero ahora las dudas eran muchísimas más y se agolpaban de golpe en mi mente…
¿Desde cuándo ellos dos se conocían? ¿Por qué Piero no me había dicho antes que conocía a mi hermano? ¿¡Por qué se peleaban!? Más no pude seguir con mis dudas, ya que salí de mi ensimismamiento al ver (con franco horror y angustia) la forma en que el vampiro-payaso acorraló a mi hermano en el suelo, haciendo que éste soltara su moto-sierra en el proceso.
Vi como Piero se inclinó un poco más sobre mi hermano, sujetándole ahora de sus cabellos y alzándolo con brusquedad, para luego acercar sus labios al cuello de éste… en lo que le susurró unas palabras que, a juzgar por lo que leí en sus labios, fueron: «¿Debería acabar lo que intenté en aquella ocasión… Grell-chan~?». Mi hermano abrió mucho sus ojos y aunque intentó forcejear, parecía ser que Piero no solo le ganaba algunos centímetros de altura, sino también en fuerza y le impedía liberarse.
Abrí mis ojos de par en par, al ver como Piero pasaba su lengua por el cuello de mi (al parecer traumado y estático, al ser incapaz de moverse) hermano mayor… recordaba muy bien haber visto que hizo lo mismo cuando mordió a aquél violador… y luego la forma en que lo… asesinó. Una inmensa horda de miedo y angustia cruzó mi cuerpo, en forma de un gran escalofrío, al ver como Piero fue acercándose un poco más hacia Grell, comenzando a restregar sus labios (pintados de negro) contra el cuello de mi hermano y poco a poco, fue abriendo su boca, para descubrir ese par de afilados y blancos colmillos vampíricos.
—¡NO LO HAGAS! —Grité no solo yo, sino también un preocupadísimo Ronald, quien me soltó al acto de los hombros e invocando su Death Scythe en forma de podadora de césped, se arrojó a atacar a Piero.
—¿¡Por qué no mejor muerdes esto!? —Escuché que Ronald le gritó, muy enojado y apuntando hacia la cabeza de Piero con su podadora.
Más el vampiro solamente le envió una sonrisa ladina, para luego apartarse de un veloz movimiento y provocar que quien recibiera el golpe de la Death Scythe-podadora fuese el pobre árbol, donde anteriormente él se había recostado. Piero negó con su cabeza, casi como decepcionado y, esbozando una expresión de aburrimiento, preguntó que si eso era todo lo que un par de Shinigamis de élite podían demostrarle. Pues que si así era, entonces se equivocó y no sería tan divertido el "jugar" con ellos como pensó. Parecía que no me incluyó entre ese término, ya que no me había metido a la pelea… quizás quería ayudar a mi hermano y a mi compañero, pero mis piernas no me respondían y algo dentro de mí me impedía moverme… tal vez, en el fondo, no quería dañar a Piero.
Ese comentario del Clawn pareció enojar más a Ronald, ya que éste se volvió a arrojar contra él, a mayor velocidad que antes… pero aunque no logró encestarle el primer ataque con su podadora… Piero no esperaba que el rubio-negro aprovechara que se centrara solo en su arma, para propinarle una fuerte patada en el pecho. El vampiro soltó un ligero quejido, apretando sus dientes/colmillos, pero no carraspeó ni nada similar… solo le devolvió el golpe a Ronald sobre un hombro, haciendo que éste chocara primero contra los restos del anterior árbol (cortado por Grell anteriormente), y luego acabara cayendo sobre unos botes de basura en un callejón cercano.
—Fu fu fu… no me vengan con esto, Shinigamis… ¿de verdad es todo lo que tienen? —Preguntó Piero, ya con tono de fastidio, cual niñito malcriado al que no le habían comprado su regalo específico en su cumpleaños. Solo se alzó de hombro y añadió—. Yo no tengo tiempo para estos juegos tontos, quería divertirme con algo emocionante… pero, ustedes… ¡Ñeeeeh, me aburren~! —Dijo eso último haciendo un gracioso puchero, luego se giró y se acercó hacia donde me encontraba, aún en estado de shock.
—P-Piero… t-tú… —empecé a articular, cuando me sujetó un brazo y me hizo levantar… lo hizo con mucha suavidad, delicado, una gran diferencia a comparación de sus bruscos y casi crueles ataques hacia mi hermano y Ronald. Estaba tan desconcertada que ni podía mover mis brazos, para sujetar mi katana o siquiera huir de él… pero, su sonrisa calmada y el brillo de sus ojos, me hacía sentir extraña seguridad.
—Tranquila, Samurai-chan~ —me dijo él, agitando mis cabellos con una de sus enguantadas manos y sonriéndome con sus labios maquilladamente negros—. Ni loco pensaría herirte a ti, solo quería divertirme un poco con tus amigos, pero matarlos… Ñah, si ellos no se esfuerzan, eso ya no sería divertido~
—Y-yo… debo… —mi voz seguía temblorosa, Piero me hacía sentir así. Quizás no fuera por el miedo, sino por "algo" más que me era desconocido. Pero reuní valor, respirando hondo y diciéndole, con tono firme—. Piero, te agradezco tu hospitalidad, pero ya debo irme… —sabía muy bien que Grell y Ronald habían ido hasta París solo para buscarme, por lo que era mi deber marcharme ya.
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Hubo un incómodo minuto de silencio, luego de que articulara esas palabras…
Únicamente era roto por la leve brisa que sopló en ese instante, agitando las hojas de los pocos árboles de la calle, así como nuestros cabellos… también los cascabeles del gorro de Piero…
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—… ¿Eh? —Fue todo lo que logró articular, ladeando su cabeza a un lado y con un ligero sonido de los cascabeles de su gorro. Por medio segundo, esbozó una levísima sonrisa, que claramente era forzada—. … Je je je~… ah, ya veo… bueno, tu deber como Shinigamai es primero, ¿no? Pero, entonces… ¿me dejarás solo?
Su sonrisa se esfumó al acto al pronunciar esa última palabra, al igual que la alegría en su rostro, las cuales fueron sustituidas por una expresión de melancolía, así como en sus ojos azul-eléctrico se reflejaba cierta… ¿Tristeza? ¡¿Pero qué piensas, Jill?! ¡Ni que éste colmilludo te conociera de toda la vida, solo estuvieron juntos dos días a lo mucho! ¡No tenía por qué ponerse así! Pero… ¿Por qué mi pecho pareció contraerse, ante la expresión de tristeza de Piero? ¿Por qué… yo también empezaba a sentirme triste? ¿Por qué… de repente… no quería irme? ¿Por qué… dolía tanto el pensar alejarme de él? ¿Por qué me provocaba posar mis manos sobre su rostro, decirle que no estuviera triste? ¿Por qué deseaba decirle que no quería dejarlo solo? ¿Por qué al escuchar el tono con que dijo "solo"… sentí que se me rompió el corazón?
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Otro minuto de silencio incómodo después…
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—P-Piero… y-yo… —di un leve respingo, al sentir como rozó los dedos de una de sus manos contra una de mis mejillas. Lo hizo con una delicadeza similar a si acariciara a una delicada y frágil muñequita de porcelana, provocando que un ligero rubor inundara mis mejillas. Con esa misma mano, me retiró un mechón de mi cabello azul que cubría ligeramente mis ojos. Luego… me sonrió de forma leve, forzada nuevamente y tal vez, un poco sincera.
—¿Sabes? Debo admitir que en estos últimos dos días que pase contigo, me divertí como nunca~ —aunque su voz conservaba su alegría usual, estaba ligada a un sentimiento pesado… melancólico. No podía verlo a los ojos, ya que estos eran cubiertos por unos mechones de su peluca azulada—. Aunque se esfumó durante ese tiempo, al tenerte conmigo… creo que mi eterna compañera, desde que me volví vampiro, volverá una vez te vayas…
—¿De quién hablas… Piero?
—Je je je~… —soltó una ligera risita, al parecer solo para alivianar el momento y me respondió—. Pues… se trata de la soledad… desde que mi familia fue asesinada, solo "ella" ha estado conmigo…
—P-Piero… —el pareció intentar decir algo más, pero…
Un reconocible sonido para ambos nos interrumpió, el sonido del rugido de una motosierra encendida se hizo presente… seguido del característico sonido de carne y ropas siendo desgarradas. Mis ojos se abrieron de par en par, sintiendo como una ligera gota carmesí manchó la mejilla donde anteriormente Piero me acarició… más fue seguida por un chorro de aquél líquido vital de color rojo-sangre, la cual manchó mis ropajes. Piero estuvo inmutable al inicio, más luego su boca se abrió y expulsó una gran cantidad de sangre por ella… a causa de que la hoja de la motosierra de Grell atravesó su pecho, así como su traje de payaso anteriormente azul… pero que ahora poseía un ligero tono "morado", al ligarse el azul con el rojo de su sangre. Mi hermano lo había agarrado desorientado y atacado desde atrás, aprovechando su distracción conmigo.
—Pie-… ro… —articulé primero, viendo al vampiro herido de gravedad (y que cerró sus ojos lentamente) frente a mí… luego dirigí mi mirada hacia el pelirrojo que había a espaldas de éste, que respiraba con dificultad y sujetaba a duras penas su motosierra, parecía temblar por ello—. Onii-… chan, ¿por… qué?
—Fue… para protegerte… —lo escuché decir, con voz temblorosa y algo grave, aún enojado.
Grell ya no poseía ni un ápice de su voz chillona o traviesa, en su rostro (también manchado de sangre, junto a sus ropas) ya no quedaba más que frialdad y severidad, ligadas a cierta furia… dignas de todo despiadado dios de la muerte.
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N/A: *(1) Aja, ese fue un momento de SebasxMay… xPluto (¿?) que se vio SOLO en el primer Anime, cuando Plutito quería el "caramelo/droga" que tenía la mucama oculto en su vestido~
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¡No me odien ni tampoco a Grell por éste final, onegai! ;w; ¡No se asusten, que solo es el final del capítulo, pero no del fic! ;D
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Ya más adelante se revelarán éstas incógnitas que seguro les dejaron ellos dos, por ahora... hagan lo que más amo de ustedes, dejen reviews, denle a favoritos y a follow :3
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¡NOS VEMOS!
