Y luego de siglos sin actualizar, en los que nuevamente no tengo palabras para disculparme por la demora x'D Pero sí les agradezco a todos los que leen el fic, favoritean, dan a follow y sobretodo, los que comentan, tal como:
.

.

.
-"Red'n'Yellow"

.
-"Akari-Shoujo948"

.
-"Karenka Sutcliff Depp"

.
-"MeguK"

.
-"Ryoma Echizen - Prince"
.

.

.
Y sin más que decir, disfruten del fic~.~

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

DISCLAIMERS: Ni Kuroshitsuji ni ninguno de sus lindos personajes (oficiales) me pertenecen, sino a Yana Toboso-sama. Lo único mío es éste Fan-fic, algunos de los OC/s y las ideas planteadas… digo "algunos", ya que habrá otros OC/s propiedad de mi senpai del forito :3 Ejemplo: Piero Clawn es mi OC y Jill Sutcliff es la OC de mi Senpai del foro~.~

.

ADVERTENCIAS: Algunos aspectos serían una "continuación" del final del al anime (y del manga), como que aquí Ciel seguiría pequeño, pero con ya 14 años y además, sería demonio. Clara inclusión de SebasMay (Sebastián x Maylene). Y creo que hay un poco de OOC en algunos personajes, como Grell por ejemplo, ¡pero les aseguro que es por una razón de peso y de acuerdo a la situación!~.~

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Cap. 07: "Re-encuentros inesperados"

(Parte 03)

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

[La mañana del mismo día…]

.

Ciel corría a pasos apresurados y casi desesperados por los pasillos del barco, de vez en cuando chocando con alguno que otro noble pasajero y que iba retirándose con su equipaje (procurando disculparse al acto), sin dejar su carrerita hasta que llegó a la cubierta del barco y siendo deslumbrado por los rayos mañaneros del sol, reflejándose en las aguas azulinas del océano. Por lo que hacían parecer que un "segundo sol" yacía flotando en la capa azulina y marina. Su respiración estaba agitada y sudaba frío, con su único ojo visible desmenuradamente abierto, además de tener su rostro… ¿ruborizado?

Exacto, Ciel Phantomhive estaba sonrojado y todo por escuchar (sin querer) una serie de… "ruidos perturbadores", provenientes de la habitación que compartían los sirvientes que lo acompañaron en su viaje a París, Sebastián y Maylene. ¿Y por "ruidos perturbadores" se refería a…? Su pequeño cuerpo se estremeció al recordar las voces del hombre y la mujer allí adentro, simplemente los sonidos que emitían y sus palabras le resultaban simplemente… pues… ¡Eso mismo: perturbadoras!

.
.
.
.
.
.
.
.
.
.

—"A-ahhhh… ¡A-aaaah!" —Podía recordar perfectamente en su mente todos esos leves gritos y gemidos, proferidos por la voz temblorosa de Maylene, desde el interior del cuarto—. "S-Sebastián… s-san-…"

—"Shhhhhh…" —ahora quien había hablado fue Sebastián, con una extraña voz ronca y firme, como si se esforzara en algo. Aunque igual sonaba ligeramente autoritario—. "Suficiente, Maylene… es la última vez que te digo que en privado sólo me digas "Sebastián"… deberé castigarte severamente por esto"

—"¿C-castigarme…? ¿E-eso qué signifi-…?" —Más ella no había podido acabar su pregunta, ya que (para sobresalto del pequeño demonio que escuchaba todo desde afuera) soltó un potente gemido algo adolorido—. "¡A-aaaaaaaagh!"

—"Vamos, Maylene… debes relajarte…" —le decía él, aún con su voz ronca pero sonando más dulce, suave, amable… ¿¡Sebastián Michaelis podía ser todas esas cosas!? Era lo que un incrédulo Ciel se preguntaba, inevitablemente con una oreja pegada de la puerta y oyendo todo, con su rostro poniéndose rojito con lentitud—. "Si no lo haces: te dolerá más… y será más difícil para ambos"

¿D-dolerle más? ¿Ser más difícil para ambos? ¡¿Pero qué diablos estaba haciendo ese demonio-pervertido con Maylene?! Bueno, no es que ella fuese una saaaaanta, sufría desangrados nasales con facilidad y fantaseaba MUCHO… ¡Pero seguía siendo una pobre e indefensa humana! ¡Shieru debía hacer algo para defenderla! Pero… ¿Haría falta eso? Con su rostro cada vez más rojo, el demonito del parchecito estaba indeciso sobre entrar o no. Por más morboso que fuera el Michaelis, admitía que era un caballero y tenía buen auto-control, por lo que cabía la posibilidad de que si hacía "cositas de adultos" con Maylene: ésta le diera su consentimiento en ello.

—"Por favor, Sebastián… apresúrate…" —decía con voz suplicante y a ruegos la voz de la pelirroja-vino—. "D-debemos reunirnos con el Bocchan en cubierta pronto… n-no quiero que lo hagamos esperar de más, mientras… lo hacemos…"

—"No te preocupes… ya estoy a punto de terminar…" —¿¡Terminar qué cosa!? Diablos, ¿pero qué clase de sirviente-eterno tenía Ciel? ¡Sebastián era un completo pervertido! Y que no usara el hecho de que era demonio para justificarse… Ciel también era un demonito ahora y no había caído en esos pensamientos-acciones lujuriosamente dignas del "tío Asmodeus"*(1)—. "Resiste un poco más… my lady~"

Y dichas esas palabras, con un tono seductor en las dos últimas, Sebastián continuó con fuera lo que fuera que le estuviera haciendo a Maylene. La cual continuaba soltando quejidos y susurros de que le dolía, sumados a algunos fuertes gemidos, a lo que la voz del demonio le susurraba que le perdonara… pero que hasta ese punto ya debía imponer más fuerza, porque si no: todo se desbordaría y debería empezar de nuevo. Ciel ahora estaba más rojo que una manzana, estando tan traumado e incrédulo por lo que (según sus oídos e imaginación activa) sus sirvientes hacían que era incapaz de alejar su oreja de la puerta, sus piernas estaban estáticas. A la vez en que su único ojito-visible estaba brillando en su forma demoníaca (a causa del mismo shock), con una mano posada en su otra mejilla, con su boca abierta de par en par y hasta sudando frío. Resumiendo todo lo anterior: la carita del conde Phantomhive era tal que podría hacer reír hasta el mismo William, ¡se veía tan gracioso~!

Finalmente, luego de algunos segundos de silencio… el Michaelis soltó un pesado suspiro (bastante parecido a un jadeo) y dijo un satisfecho: «Listo~», el cual fue seguido por un suspiro pesado y agotado (también similar a un jadeo) de la pobre Maylene, casi aliviada de por fin todo terminara. Provocando que el demonito de ojos-azules por fin saliera de su shock-estático, al sentir que ya le respondían sus piernas no aguantó más y salió corriendo como (literalmente hablando): Alma que lleva el diablo.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.

—«¡Suficiente!» —Fue lo que Ciel gritó en su mente, tanto decidido como aún sonrojado, pero ya con dicho rubor calmándose poco a poco… Había tomado una decisión.

Como castigo por hacerle perder su inocencia a Maylene y por hacerle perder su virginidad-auditiva (al Phantomhive), éste como orden: ¡Le prohibiría al demonio-pervertido "cuchiplanchar"*(2) con la mucama desde que llegaran a París, así como en toda su estadía allí y un tiempo desde que volvieran a Londres! (Todo eso dependiendo de cuánto les tardaría atrapar a ese escurridizo payasito-vampiro)

Y al cabo de unos pocos minutos, que al condecito le parecieron horas eternas: el demonio-pervertido y la mucama-cuya-inocencia-se-perdió habían hecho acto de presencia en la cubierta del barco. Ambos impecablemente vestidos y cargando sus respectivos equipajes, Sebastián a la vez cargaba el "relativamente poco" equipaje que su joven-amo había llevado, en su otra mano. Aunque algo que desconcertó a Ciel (aún sabiendo la "causa" de eso) fue ver la actitud más tímida y distraída de lo normal en Maylene, además de notar su ligero ruborcito en sus femeninas mejillas. ¿Mientras que Sebastián…? Bah, el condenadamente atractivo demonio-mayordomo lucía sereno, seguro y algo enorgullecido… además de poseer una ligera pero suficientemente visible sonrisilla-ladina-y-pícara, la cual aparecía cada vez que veía a la mucama.

E-ehem…—Ciel toció ligera y nerviosamente, ya fuera para hacerse notar, para sacar a "la feliz parejita" de su ensueño, o para calmar su propia vergüenza ajena. Su sonrojo afortunadamente ya no estaba, pero amenazaba con renovarse ante lo que su corrompida-mentecilla imaginaba y todo por el comportamiento de Sebastián y Maylene.

—Oh, buenos días, Bocchan.

—¡B-buenos días, B-B-Bocchan!

Fueron los saludos que el mayordomo y la mucama le enviaron al condecito. El primero todo calmado y hasta ligeramente "cantarín", mientras que la segunda todavía muy nerviosa. Ciel no más les respondió con un (intento de) seco: "B-buenos días…", maldiciéndose a sí mismo internamente por todavía tener voz temblorosa.

—¿D-descansó bien en éste viaje, Bocchan?—Preguntó con tímidez y amabilidad la pelirroja-vino, a lo cual Ciel suspiró.

—Pues… al menos pude descansar la última noche, comparado a que anteriormente las gaviotas y otros asuntos me lo complicaron un poco… —fue lo que explicó el de cabellos de color-ceniza.

—E-entiendo…—Maylene parecía apenada y preocupada por su joven-amo. Francamente, ella igual se había desvelado en ese viaje… ya fuese por las "atenciones" que Sebastián le había dado, o por escuchar los relatos sobrenaturales que éste le contaba… pero comparada al Ciel con ligeras ojeras, ella lucía renovada y bastante enérgica. Estaba feliz.

—Esperemos que pueda recuperar sus horas de sueño, tan pronto encontremos un hotel en la ciudad de París—Opinó con tranquilidad el mayordomo, aunque francamente hablando… Ciel descansaba por darse otro lujo más y por ser una costumbre suya, una vez creciera al volverse demonio-adulto, las escasas horas de sueño que requería ya no serían necesarias.

S-sí, ojalá…—Asintió el condecito y añadió, ahora controlando su temblor-de-voz—. Oye, Sebastián, déjame llevar mis propias maletas.

Sebastián enarcó una ceja, levemente extrañado de la actitud de su joven-señor, pero como aparentaba estar muy animado esa mañana y ante la insistencia de la "orden" del condecito: decidió pasarlo por alto y cederle su propio equipaje. Ya luego se encargaría de trollear al demonito-conde en otro momento, por ahora se divertiría viendo su "desempeño" en cargar sus propias maletitas y también…

«Le enseñaré la lección de no espiar a las personas detrás de la puerta, mientras se estén haciendo "actividades íntimas"… como ayudar a una dama a ponerse un corsé~» —fue lo que pensó el peli-negro, con una nueva sonrisa-ladina y medio burlona-malévola.

Sí… así es, damas y caballeros. Sebastián no sólo había descubierto a Ciel cuando los escuchaba a Maylene y a él detrás de la puerta, sino que también había entendido la GRAN malinterpretación de éste… al escuchar como habían "forcejeado" entre ellos, tan sólo para ponerle un corsé a la sirvienta. Todo porque (sin querer) Maylene había derramado la jarra de agua sobre sus uniformes-de-mucama, a lo que Sebastián no había tenido otra alternativa que ponerle un vestido "improvisado" que ella llevaba en su equipaje, y el cual SÓLO podía verse adecuado si se llevaba un corsé debajo.

Más Ciel estaba tan concentrado en mantenerse a unos pocos pasos a rayas de sus "pervertidos sirvientes", que ni había notado el distinto vestido que su mucama usaba en ese momento y la apariencia un tanto… "nueva" de la mujer. A diferencia de su superior, que llevaba sus normales ropas-mayordómicas… Maylene llevaba puesto un vestido púrpura suave, un poco más elaborado que su usual uniforme-azul de siempre. Conservaba un delantal blanco, pero la zona inferior era adornada por unos curiosos bordados verticales y de color rojo-vinotinto (por lo que combinaban con sus cabellos), los bordes de las muñecas acababan en lindos bordados blancos. Su cabello rojo-vino intenso estaba suelto, por lo que caía grácil y elegantemente por su espalda, aunque conservaba sus redondas y ridículamente-grandes gajas.

—O-oye, Sebastián… —había dudado un poco en pronunciar el "San" al final del nombre, pero como ahora estaban prácticamente solos (al estar Ciel un poco alejado y luchando cómicamente por llevar sus maletas él solito) decidió no hacerlo—. ¿Qué le sucede al Bocchan?

—Hmmm… Quizás escuchó algo indebido, o vio algo bochornoso aquí en cubierta, Maylene —Fue todo lo que respondió sin interés (bien falso) el mayordomo. La mucama se acomodó las gafas con su mano disponible y dio un ligero respingo, al sentir como una mano enguantada de su superior sujetó un mechón de sus liberados cabellos.

—¿Q-qué sucede? ¿T-tengo algo raro en mi cabello?

—¿Hmm? Ah, no, no es nada… —el mayordomo respondió calmado y aún acariciando los cabellos entre su mano enguantada—. Es solo que me es agradable sentirlo, es muy suave y aún se siente con mis guantes puestos.

—E-entiendo, pero… —Maylene tragó grueso y alzando un poco su cabeza, hasta poder mirar directo al rostro de su superior (quien le devolvía la fija mirada), añadió la interrogante—. S-si te gusta sentir mi cabello… ¿P-por qué me ves tanto el rostro?

—Pues… porque… —La mucama se estremeció al sentir la voz del mayordomo impactar directamente en su oído, al inclinarse y susurrarle—. Me resultas todavía más hermosa e irrestiblemente tentadora en ésta forma… my lady~

.

.

.

.

A lo que 3… 2… 1…

.

.

.

.

.

Maylene se habría sonrojado (e incluso desangrado nasalmente) por esas palabras… de no ser porque el pequeño Ciel casi se caía en media "escalerita" que conectaba al barco con el puerto, y Sebastián se apresuró para evitar eso. La pelirroja-vino suspiró, pero sin saber si era de alivio o de desilusión. Aunque bueno… ya había recibido "bastante amor" de parte del mayordomo dentro del barco, así que ahora debía centrarse en ayudar a encontrar al escurridizo Piero Clawn.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

[Jill POV]

.

—Pie-… ro… —articulé primero, viendo al vampiro herido de gravedad (y que cerró sus ojos lentamente) frente a mí… luego dirigí mi mirada hacia el pelirrojo que había a espaldas de éste, que respiraba con dificultad y sujetaba a duras penas su motosierra, parecía temblar por ello—. Onii-… chan, ¿por… qué?

—Fue… para protegerte… —lo escuché decir, con voz temblorosa y algo grave, aún enojado.

Grell ya no poseía ni un ápice de su voz chillona o traviesa, en su rostro (también manchado de sangre, junto a sus ropas) ya no quedaba más que frialdad y severidad, ligadas a cierta furia… dignas de todo despiadado dios de la muerte.

Incluso William (de haber estado allí) se habría sorprendido de ver ese cambio en mi hermano, más no se habría comparado a mi incredulidad. En un segundo me encontraba despidiéndome tristemente de Piero… y al siguiente… sólo veía su pecho siendo atravesado por le hoja de la Death Scythe de Grell, con sus ropas goteando de carmesí y su rostro inerte, inconsciente… muerto… sí, aún por más vampiro que hubiera sido Piero, la Death Scythe era incluso capaz de darle muerte a un demonio y hasta a un mismo Shinigami… así que no tenía duda de que el Clawn estuviese muerte.

Eso podría haberle dado fin a la horda de asesinatos misteriosos, que se habían librado últimamente en París y así por fin se me permitiría volver al mundo Shinigami. Sin embargo, aún así…

Aún con lo enredado de la previa batalla, había entendido que Grell lo hiciera para protegerme, pero… ¿Por qué sentía un nudo en mi pecho y que mis ojos ardían, a causa de estar soportando derramar lágrimas? ¿Por qué sentía impotencia, confusión, tristeza, rabia y muchas más emociones agolpándose en mi corazón? Y aún con todo eso, seguía sin saber… ¿Por qué me dolía el corazón?

—Jill… —escuché que me llamaba Grell, con su voz ya no tan profunda ni fría, de hecho… sonaba preocupado. No había entendido por qué, hasta que le escuché añadir—. Jill… no llores…

¿Que no llorara, decía? Vaya… estaba tan perdida en mis interrogantes y en ver el rostro sin vida de Piero, que no me había cerciorado de que una condenada lágrima se escapó de uno de mis ojos, resbalando por mi mejilla y abriéndose paso entre las manchas de sangre que adornaban mi rostro… de la misma sangre que Piero expulsó cuando lo atravesaron. Llevándome una de mis manos a mi rostro traté de limpiarla, pero fue inútil… más y más lágrimas conseguían escapar de mis ojos. Puede que sonara ridículo pero aunque hiciese eso, no soltaba sollozos y trataba de lucir fuerte, pero esa máscara fría se estaba desmoronando poco a poco. Mi hermano incluso esbozó una expresión de dolor, no por sus heridas sino por verme quebrarme así, por lo que dándole una última mirada al cuerpo de Piero (como asegurándose de que no se fuese a levantar de nuevo) hizo desaparecer su Death Scythe y luego de que el cuerpo de éste cayera suavemente al suelo (acabando recostado de lado en el suelo), Grell se acercó a mí.

—Jill… por favor… —lo sentí rodearme delicadamente con sus brazos, dándome un abrazo para recostar mi espalda en su pecho y posar su mentón sobre mi cabeza. El abrazo se sentía extraño, como una mezcla de querer protegerme, reconfortarme y a la vez disculparse, pero… ¿De qué?—. No llores, Imouto… lo siento mucho…

¿Qué era lo que sentía? ¿Estaba disculpándose por matar a Piero? Si era por eso… una pequeña parte de mi decía que no importaba, que si lo había hecho era por algo necesario. Sin embargo, gran parte de mi mente y corazón querían gritar de rabia, quería gritarle que por más que se disculpara eso NO traería de vuelta a Piero.

G-Grell…—Pero al ser incapaz de hablar a causa de mi temblorosa voz, cerré fuertemente mis ojos y me llevé las manos al rostro, ya no sabía si temblaba de miedo o rabia. No quería odiar a mi Onii-chan, ya que podría tener sus razones para haber hecho eso, más otra parte estaba reacia a entender eso… era incapaz de aceptar que el Clawn se había ido—. L-lo mataste… ¡Lo mataste!

—… Lo sé, lo sé… ¡Lo siento! —Él ya había llegado a alzar la voz, pero sin llegar a gritarme, parecía querer. Quizás estaba enojado consigo mismo, por dejarse cegar por la ira, o qué sé yo… pero fuera lo que fuera, creo que no le gustó verme quebrarme en llanto así. Más sólo lo escuché repetir, en voz tan baja que pareció un susurro—. Pero… fue para protegerte…

"Fue para protegerme"… "Fue para protegerme"… ¡¿"Fue para protegerme"?! ¿Qué acaso no podía explicarse mejor? Aún si había sido para protegerme… ¡¿No pudo usar otro método para capturarlo en vez de matarlo?! Estaba empezando a enojarme, lo sentía y a la vez no quería. Estaba enojada con Grell por la muerte de Piero y a la vez no quería estarlo. ¿Esto significaba estar con el corazón dividido? Quería gritar y sacar todo lo que sentía, toda la frustración, pero opté solo por callar y alejarme del abrazo de mi hermano.

—Imouto… —la voz de Grell sonaba dolida al verme apartarme.

Onii-chan, solo… —respiré hondo y tratando de calmarme, solté en un suspiro las palabras y con un tono triste—. No me hables, por favor…

.
.
.
.
.
.

Hubo un incómodo minuto de silencio, el cual pareció eterno para mí…

Ni Grell decía nada, ni yo tampoco…

Y creo que ese silencio tan frío habría seguido presente, de no ser por…
.
.
.
.
.

—A-ay… ouch, ouch, oooouch…—escuchar la voz del Tonto-Knox por fin hablando nuevamente, en lo que éste se acercaba con una mano en su espalda y con expresión dolorida. Ah, cierto… Piero lo había tirado contra el árbol caído (que Grell cortó) y luego chocó contra unos potes de basura… éste último explicaba la cáscara de banana sobre su cabeza y de la cual Ronald aún no se cercioraba—. Ay-ay-ay, mi espalda…

—¡A-ah! —Grell por fin reaccionó al escuchar a su kouhai quejarse, por lo que se acercó a éste y le preguntó, notablemente preocupado—. ¡Ronny querido! ¿Estás bien?

—Ay, senpai… pues, aunque no siento que me rompí nada… —Ronald trató de incorporarse adecuadamente, pues se encontraba ligeramente inclinado y con una mano en su espalda—. Me duele todo…

—Y-ya veo…—asintió Grell, pero aunque trató de quitarle la cáscara-sombrero a su kouhai, éste último se acercó a mí lo más rápido que su dolorida espalda le permitía.

—E-eh, Jill… ¿No estás herida?

—… No… —respondí suavemente y sin verlo a la cara. Pero mirándolo de reojo, le pregunté—. ¿Y tú?

—Je… pues descartando el hecho de que… me duele tanto la espalda que me siento como un anciano…—dijo eso con una sonrisa ladina y tratando de meter humor a la situación, quizás para matar la tensión pesada—. Pero… esa patada que el vampiro me metió, como dolió… ¡Ouuuuch!

—«Piero…» —pensé con tristeza, enviándole una mirada con el mismo tinte al cuerpo inerte de éste, a unos cuantos centímetros frente a mí—. Pues… ya no deberás preocuparte más de él… está muerto.

—¿¡EEEEEEH!? ¿Ya lo mataron? ¿Tan pronto? —Ronald sonaba incrédulo y no lo culpaba. Resultaba sorprendente que un oponente tan difícil, como resultó Piero, hubiese sido vencido tan pronto—. ¿Y q-quién lo hizo?

No respondí nada, ya que fue el mismo Grell quien explicó todo. Ronald asintió, aún sorprendido y ésta vez por recordar el lado sanguinario-furioso de mi hermano, tal vez. Pero no dudo en acercarse lentamente al cuerpo de Piero, soportó su dolor de espalda y se colocó de cuclillas a un lado de éste, mirándolo con curiosidad y precaución a la vez.

Vaya… resulta un poco triste ver a un payaso en éstas condiciones, fuese alguien sobrenatural o no… —escuché que dijo en voz baja, quizás más para sí mismo y con tono algo melancólico.

Quizás pensaba que para un niño al que no le asustaran los payasos, ver a uno tan juguetón y jovial como lo fue el Clawn así… sería muy deprimente. No dudé en acercarme y agacharme al otro lado del cuerpo, pinchando suavemente una de las pálidas y frías mejillas con uno de mis dedos… Ronald me envió una mirada de pena, como si lamentara que se hubiese tenido que llegar a ese extremo… pero si su Senpai había reaccionado así, habría sido por algo importante.

—Pero… se haya hecho amigo de Jill o no… espero que con su muerte los asesinatos en masa paren… —opinó suavemente Ronald, conservando el deje de tristeza en su voz y en lo que yo cerraba mis ojos, para evitar que otra horda de lágrimas surgiera de mis ojos verdes.

—Oye… no llores, que luego tendrás más arrugas que una pasa-anciana~

—Tonto-Knox, agradezco que quieras "consolarme"…—dije con ligero sarcasmo en mi voz y en lo que entre-abría mis ojos, permitiendo que una solitaria lágrima resbalara por mi mejilla. Acabé viendo fastidiada a un Ronald con ojos totalmente abiertos (quizás porque le agradecí o qué sé yo)—. Pero no estoy de humor para tus chis-…

—… N-no fui yo, J-Jill…—fue todo lo que él respondió, entre nervioso y ansioso.

.
.
.
.
.
.

¿Cómo?

¿No había sido Tonto-Knox?

Pero entonces… ¿Quién había dicho esa frase trollera?

No había podido ser mi Onii-chan, él estaba detrás de mí y quizás reflexionando sobre sus acciones…

¿Así que… acaso había sido…?

.
.
.
.
.
.

—Oye… no me ignores~ —volví a escuchar que me decían, con un conocido tono de infantil puchero—. ¡Que mala eres… Samurai-chan~!

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

[Piero POV]

.

Muy bien, estimado público. Seguro se estarán preguntando, con caritas de estupefacción iguales a las de Samurai-chan y la del (auto-nombrado según ella~) Tonto-Knox, varias cosas como:

¿¡QUÉ!?

¿¡CÓMO!?

¿¡CUÁNDO!?

¿¡DÓNDE!?

(Y sobre todo…)

¿¡POR QUÉ!?

¡Bueno~! Iré respondiéndolas de una a una…

Primero: ¿¡QUÉ!? ¡Síp~! Resultaba que sobreviví, sigo estando vivito y coleando.

Segundo: ¿¡CÓMO!? Pues simple y llanamente porque soy inmortal… ¡Daaaaah~! ¡Osea, hello~! ¿Por quién han tomado al lindo y sensual vampiro aquí presente?

Tercero: ¿¡CUÁNDO!? Tan sólo me "desmayé" por unos segundos, pues aunque sentí el DO-LO-RO-SO contacto de la moto-sierra asesina de Grell-chan atravesar mi pecho, ni eso fue capaz de matar a un lindo y sensual vampiro como su servidor.

Cuarto: ¿¡DÓNDE!?Pues… ehem… supongo que en alguna calle baja de París… ¿Creen que lo sé todo, tan solo por ser francés? ¡Pues no, soy un pari-marciano con conocimientos oxidados~! ¿Por qué creen que compré antes un lindo y sensual diccionario~?

Quinto y quizás la más importante: ¿¡POR QUÉ!? Jejeje~ Pues diciéndolo en palabras simples: "Un ser que no tiene alma es difícil de matar, hasta por una Death Scythe"… ¡Aja, son muy listos~! Los vampiros no tenemos ni una mísera alma corrompida, que hasta los demonios tienen… tanto Pingüino-senpai como el Chibi-Bocchan tienen almas oscuras, ¡pero almas al fin~!

(Esto es un tema largo y complicado, pero se los explicaré en otro momento…)

—Ay, por fin me ves cuando te hablo… Samurai-chan~ —le dije con una sonrisita a la Shinigami peli-azul, la cual me miraba fijamente y con sus ojitos verdes abiertos en su totalidad. Alcé y acerqué una de mis manos a su rostro, tan solo para enjugar la lagrimita que resbaló por su mejilla—. Fufufu~… con lo que te digo lo bella que te ves sonriendo, y resulta que ahora lloras frente a mí…—¿Por qué ella insistía tanto en ensuciar sus lindos y sensuales ojos, llenándolos de esas cochinas lágrimas?—. Eres MUY insolente, pero a la vez linda y sensual… ¡Jill-chan~!

—P-P-Pie… —Awwww, tan bella~ Ella estaba tan sorprendida en verme vivo, que hasta le era imposible acabar de pronunciar mi lindo y sensual nombre—. P-Pie… Piero…

—Ujujui~ Ya era hora de que lo pronunciaras bien, linda y sensual tartamuda~ —Opiné con tono burlón y juguetón, en lo que me incorparaba del suelo lo suficiente para sentarme al "estilo indio". Luego giré mi mirada hacia el (científicamente nombrado por Samurai-chan) Tonto-Knox boqui-abierto, por lo que empecé a chasquear mi lengua y a mover un dedo negativamente—. Tsk, tsk, tsk… cierra tu boca, chico, hay moscas~

—¿S-s-sigues vivo?—Preguntó ahora el chico, con el tartamudeo de Jill contagiándosele.

—Fufufu~… —inflé mis mofletes, ya ligeramente fastidiado de que todos parecieran estar atrapados en el "lapsus de mi resurrección"—. ¿Es necesario preguntar lo obvio, pequeño Shinigami~?*(3) —Pero al notar que éste lucía tenso, le hice el símbolo de la paz (una "V") con una de mis manos—. Calma, calma, muchachito… ya no tengo razones para pelear contigo, ni con Grell-chan tampoco~

—Pero… ¿Cómo es que la Death Scythe no te mató?—Preguntó ahora Jill, mirándome ligeramente preocupada.

—Jejeje~ Pues digamos que los vampiros no somos fáciles de matar, ni una Death Scythe puede matarnos… aunque no hay duda en que pueden hacernos sufrir muuuucho… —Le explicaba haciendo una ligera expresión de dolor, en lo que me tocaba el pecho (justo donde me había atravesado Grell-chan), pero dándole unas palmaditas en su cabecita azul, acabé añadiendo—. Así que tranquila y no te preocupes, Samurai-chan… ¡Tu querido Pierito está vivito y coleando~!

—¡C-cállate!—Me gritó ofendida ella, sonrojándose y apartando su mirada—. ¡No estaba preocupada por ti, en lo absoluto! —Jajaja~ Sí, claro, se nota que esas lágrimas las derramaste porque te cayó algo en el ojo, pequeña Shinigami.

Lo sabía…—Alcancé a escuchar que bufó cierto pelirrojo rarito, con tono de fastidio y estando a mis espaldas. Al girarme a verlo, le noté cruzado de brazos y al parecer aguantándose las ganas de volver a atacarme—. ¡Tú…!

—Ajaaaa~ ¡Yo…! —Entrecerré mis ojos y le envié una mirada burlesca-superior al pelirrojo, como diciéndole: «¡Lero, lero~! ¡No me mataste, rastrero~!»—. Si los vampiros pudiésemos morir si nos atraviesan o apuñalan el pecho con muuuucha-rabia, sin dudas ese ataque tuyo me habría mandado al otro mundo. Sin embargo… —En lo que continuaba hablando, sujeté a Jill y a Ronald de uno de sus respectivos hombros cada uno, apegándolos a cada lado de mi cuerpo y le sonreí ya amablemente al pelirrojo—. Eso no pasó, ni tampoco hará falta que lo intentes de nuevo, ya que te aseguro que cambié y para bien. Por lo que te quede claro que… ¡Pierito quiere ser tu amiguito, rojito~!

Lo último que ocurrió tras esas SIN-CE-RAS palabras mías fue: que a Grell le surgió una venita palpitante en una de sus mejillas, Ronald enarcó una ceja y aunque ya no me sentía como una amenaza SÍ que estaba confundido… mientras que a Jill, por su parte, le descendió una gota gorda por su nuca y se llevó una palma al rostro.

En lo que susurraba algo, que pude entender vagamente como—. Esto no terminará bien…

Bueeeeeno~ Ya que todo el asunto está arreglado…—en lo que decía esas palabras me iba levantando del suelo, aún abrazando al par de mini-Shinigamis y levantándolos conmigo—. ¿Les parece que los invite a mi lindo y sensual hogar~?

—¿Qué planeas, colmilludo?

—¿Qué pretendes, Piero Clawn?

Escuché que me preguntaron al mismo tiempo la Sutcliff peli-azul y el pelirrojo, respectivamente, por lo que me alcé de hombros y haciéndome el inocente-ofendido, respondí—. Fufufu~ ¿Qué acaso un payasito-vampiro cubierto de sangre no puede invitar Shinigamis a su morada, sin levantar sospechas? ¿Es eso?—Sin darles tiempo a responder a ninguno, alcé un brazo enérgicamente al aire y exclamé—. ¡Pues ya se ha dicho~! Síganme a mi hogar, les prepararé personalmente un lindo y sensual almuerzo~

—¡Ni se te ocurra, colmilludo!—Me gritó primero la peli-azul, a lo mejor "temiendo" volver a aprobar mis "dotes culinarios".

Si mi Imouto va, no me queda de otra que aceptar… ¡Más te vale no agregar veneno a la comida, te estaré vigilando! —Me gritó ahora el pelirrojo, aunque parecía que decidió darme un "medio-voto de confianza" al ver que su hermana no me temía.

Si vamos a aceptar, ni modo, me uno… ¡Oye, Piero-san~! ¿Vives en un castillo como el tal Drácula? —Fue lo que preguntó Ronald, con extraña curiosidad y siguiéndome por atrás, ya aparentemente más abierto conmigo.

Pues no es un castillo, ni tampoco una choza. Aunque está en condiciones un poco "indecorosas", porque hace siglos que no le doy una limpiadita… —explicaba ya más calmado y en lo que re-memorizaba uno de los "vagos" atajos hacia mi hogar, tratando de evitar el ojo público... por obvias razones: todos estabamos manchados de sangre y algo heridos., salvo Jill pues ella sólo se manchó de MI linda y sensual sangre.

Entiendo, pero… ¿No has tratado de volver tu "vampireza" a Jill?—Enarqué una ceja, inicialmente extrañado de esa pregunta tan seria de parte del Knox… más éste sonrió ladinamente y añadió—. Ella nos contó que la acorralaste MUY sugestivamente en una cama, y por esa razón pregunto, Piero-san~

—¡H-HENTAI-KNOX!—Y con ese grito de parte de Samurai-chan, observé como intentó darle una patada al peli-negro-rubio—. ¡Deja de malinterpretar mis palabras!

—¡EEEEEH! ¡Cálmate, Jill-zilla! ¡Sólo era una broma!—Exclamaba en su defensa éste, haciéndose a un lado y evadiendo los golpes que la peli-azul trataba de plantarle.

Jejeje~ Éste muchachito empezaba a caerme bien, por sus trolleos hacia Samurai-chan. Aunque Grell parecía seguir dudando de mí, pues estaba viéndome feo, fufufu. Pero salvo por ese detallito… ya no me cabían dudas, ni tampoco me había equivocado… ¡La llegada de estos Shinigamis sería MUY divertida~! ¡YUJU~!

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

N/A: *(1) Para los que no lo sepan, Asmodeus (o "Asmodeo", entre otros nombres variantes) es el demonio capital que representa el pecado de la lujuria. Osea, el que pervierte y llena de cochinadas la mente de los mortales, en mis Fics pueden imaginar que Asmodeus es algo como "el tío paterno" de Sebby LOL~.~

.

*(2) "Cuchiplanchar", como quizás algunos conozcas y otros no, es una palabra "vulgar" o "no educada" de referirse a tener "serso", o dicho de forma menos fea (?), de tener "relaciones sexuales". Les explicaré de dónde proviene (posiblemente xD) éste "término" y de forma fácil con una pregunta. ¿Cuando se plancha la ropa, qué es lo que se hace? La respuesta es simple: Colocas una prenda abajo y la plancha encima, ésta lo que hace es calentarse y por lo tanto cumple con su trabajo, ya que deja sin arrugas la ropa y al cabo de un tiempo se enfría. Mientras que la otra palabra "cuchi", podría referirse a la… ehem… "vajilla" (?) de la mujer… ¡Dios! ¡Me sonrojé escribiendo sutilmente ésta explicación! LOL~.~

.

*(3) Jajaja no sé por qué, pero me hace gracia imaginar que Piero se crea "el adulto responsable", a comparación de Jill y de Ronny. En éste fic: Piero aparenta unos 21 años, Jill aparenta unos 18 años y Ronald unos 17. Mientras que Grell aparentaría unos 26, Sebastián unos 25 y Maylene unos 22~.