Capitulo V
Cuando abrió los ojos, por un momento no comprendió donde estaba. Los fuertes brazos de alguien lo rodeaba, tela blanda y suave lo envolvía, la comodidad de algo mullido tras su espalda lo reconfortaba. Ya no estaba encerrado en aquel desolado lugar. A su alrededor ya no había mas libros, ni oscuridad, ni soledad. Con un suave movimiento elevó su mirada y se encontró con el calmado rostro de su amigo Thor. ¿Tal vez era un sueño? Sus manos temblorosas se elevaron hacia el rostro del rubio. Ahí se apoyaron y Loki no pudo más que sonreír…no, no lo era, no era un sueño…Ahí mismo estaba, la calidez con la que siempre se había imaginado. Y pronto un par de ojos azules lo observaban con ternura. Con lentitud, el Príncipe tomó entre sus manos aquella que estaba depositada en su propia mejilla, apretándolo con delicadeza, y sonriendo con pura blancura.
– Por un momento pensé que estaba en un profundo sueño. –Susurró Loki desviando la mirada hacia sus pies, donde Fenrir aun dormía.
– Que pena para ti, pues esto es muy real. –Rió el mayor apretando con más fuerza aquella mano blanca y más pequeña que la suya.
– Real. –Repitió el de cabellos negros. Dejó que sus parpados se cerraran y más que nunca apreció el calor ajeno, los brazos del otro rodeándolo, las piernas de amos enredadas, la comodidad de un lecho compartido, el contacto contra la piel del mayor. Pronto y sin percatarse, una enorme sonrisa se dibujó en su rostro. Estaba tan feliz, tan liberado…Feliz….
– ¿Qué sucede, Loki? –El aludido abrió los ojos y no comprendió la mirada de preocupación en los ojos azules, ni la alarmante tención en el tono de voz de su amigo. – ¿Qué sucede? –Volvió a repetir, acercando su rostro al del menor llevando ambas manos al rostro níveo y suave del de cabellos negros. – ¿Por qué lloras? –Y aquella pregunta lo hizo caer en la cuenta de la humedad que de sus ojos se derramaba. Estaba llorando sin darse cuenta. Su acuosa mirada se elevó hasta hacer contacto con los ojos azules preocupados de Thor. El menor se tiro sobre el cuerpo del otro, derramando ahogadas lagrimas de pura emoción.
– Eres real. Esto es real. –Esas lágrimas solo eran el reflejo de su inmensa alegría. Entre los brazos del rubio que lo agarraban con fuerte ternura, se dejó liberar.
– Si Loki, es real. Yo estoy aquí y siempre lo estaré. –Susurró cerca del oído del otro. –Déjalo ir, sácalo todo. Ya no estarás más solo. –Y fue ahí, que sin detener el llanto, su sonrisa se dibujo en su mojado rostro. Lloro de felicidad, lloro lavando todo el dolor que por muchos años había sentido, lloro por el odio que había gestado…lloro porque necesitaba hacerlo. Y solo se detuvo cuando, acurrucado entre los brazos de Thor, éste le dio un pequeño beso en la frente y la lengua húmeda de Fenrir le lamia una de sus manos. Con calma fue respirando y recuperando el aliento. Nunca había llorado. Ni siquiera sabia lo que era realmente, solo se lo podía imaginar, pues en más de un libro lo había leído. – ¿Por qué no duermes un poco mas? –Propuso el rubio, y ambos se acomodaron entre las sabanas. Unidos. Y mientras sus ojos se cerraban, la sonrisa de Thor se engrandecía.
– Me gusta sentir tu cuerpo junto al mío. – Dijo en un débil susurro Loki antes de caer dormido, dejando al rubio con un calor en su rostro. Y sin poder quitar esas palabras de su mente, se durmió también, apretando aquel delgado cuerpo contra el suyo. Para cuando volvió a abrir los ojos, el menor ya no estaba a su lado. Alterado por no tenerlo entre sus brazos, se levantó de golpe y preocupado miró a su alrededor con prisa. Su corazón se había acelerado con temor, hasta que sus ojos azules dieron con la alta figura de su amigo al pie del ventanal de la habitación. Con alivio suspiró y esperó hasta que su ritmo volviera a la normalidad. Sin hacer ningún ruido se puso de pie y caminó hasta el menor, pero no pudo sorprenderlo, pues Fenrir lo delato con un pequeño gruñido. No obstante, para cuando Loki se giró el ya lo estaba abrazando por la espalda. – ¿Esto es Asgard? –Preguntó el menor, volviendo a mirar hacia la ventana completamente asombrado por la belleza de aquel mundo.
– Así es. Este es mi mundo. Y ahora también es el tuyo. –Dijo sonriendo Thor. –Ahora vivirás conmigo, siempre estarás a mi lado. ¿Verdad? –Dijo sin pudor. Era lo que mas deseaba después de todo. Loki solo le respondió con una sonrisa de gratitud.
– ¿Puedo...Quedarme aquí contigo? –Y Thor solo asintió elevándolo por los aires, agarrándolo fuertemente de la cintura y dándole un par de vueltas. Ambos rieron hasta cansarse.
–Ven. –Dijo el rubio agarrándolo de la mano y arrastrándolo hacia una puerta. –Vamos a darnos un buen baño relajante. –sonrió, pero Loki no se movió.
– ¿Juntos? –Cuestionó algo tímido. EL más alto asintió y volvió a empujarlo con delicadeza. –Tal vez deberías bañarte primero, yo iré luego. –Estaba algo avergonzado. Jamás se había bañado, pues no lo había necesitado nunca. Y ahora la propuesta de hacerlo junto a su amigo le daba cierta pena que no poda ocultar. Thor solo rió comprendiendo lo que sentía su amigo. Aun así volvió a empujarlo consiguiendo que ingresara a la sala de baño. –No se Thor…–Dacia con duda.
–Vamos, no veras nada desconocido. –Rio y comenzó a desvestirse. Procurando dejarse la ropa interior. No quería presionar a su amigo, y si estaba dudando de hacerlo, desnudarse de una delante de él no lo ayudaría. –Yo no te miraré. Si quieres puedes entrar primero y sentarte en la pileta primero, de esa forma estarás bajo el agua de la cintura para abajo, e incluso hay una parte profunda. –Sin poder escapar, y dejando la vergüenza de lado, aunque no del toda, comenzó a quitarse lo único que lo cubría, pues la capa se la había quitado para dormir, al igual que sus botas. Lo único que tuvo que hacer fue sacarse su burdo y bruto taparrabos. Ya estaba completamente desnudo. Siguiendo las instrucciones, y asegurándose de que Thor no mirara, se metió en la gran tina que había y se sentó en el escalón interno que tenia, apreciando la dulce sensación del agua caliente tocando su cuerpo. Era una sensación muy agradable. Se permitió dejar escapar un suspiro y cuando se giró para avisarle a su amigo que ya podía entrar, éste ya lo estaba mirando con ojos grandes y alegres, inmediatamente el rubio se desprendió de la ropa interior, consiguiendo que Loki quitara su vista de su cuerpo inmediatamente y caminó hacia la tina para meterse y sentarse junto a su amigo. –El agua esta deliciosa. –Dijo el rubio, estirando la cabeza hacia atrás y disfrutando de la cálida agua.
– Si. Es muy relajante. –Y aprovechando que el otro miraba hacia el techo, se paró y caminó hacia lo más profundo, para así mojarse completamente. De una corta zambullidla, su pelo quedo completamente mojado y de su rostro pequeñas gotitas rodaban hacia su origen. Se sentía muy bien. Sumergió todo su cuerpo disfrutando de la cálida agua. Nunca había conocido una sensación tan buena. Agua…Caliente y dulce.
Por otra parte Thor lo observaba disfrutar con gran emoción en sus azules ojos. Era realmente hermoso ver a su mago amigo de esa forma. No había podido evitar espiar al joven, sus ojos simplemente siguieron el cuerpo desnudo y blanco de Loki, y no tenia palabras para definir lo magnífico que era el cuerpo de éste. En ese momento solo podía ver la espalda, hasta la estrecha cintura; precioso. Quería mirarlo de frente. Sin darse cuenta caminó hasta estar a solo un paso detrás de Loki. ¿Y si lo abrazaba? Sus brazos comenzaron a moverse impulsados por esa idea, pero justo en ese momento el más joven se giró y se encontró cara a cara con el rubio. Aun así, no se movió y amos quedaron en el lugar, observándose con dudas y anhelos. Y luego de unos minutos una de las manos del Príncipe se elevó y se posó con la suavidad de una mariposa sobre la mejilla del mago. Que suave se sentía. No hubo palabas, no hubo mas movimientos. Thor solo podía admirar esos ojos verdes que le devolvían la mirada y pensar en lo mucho que quería a su amigo, en lo mucho que había soñado poder tenerlo justo enfrente, como lo tenia ahora...y no pudo dejar de pensar en lo hermoso que era su mejor amigo. Algo alterado, quitó su mano de la pálida mejilla y se giró para no mostrar su rostro avergonzado. Loki era hermoso, lo sabia y estaban desnudos…no podía divagar mas en su mente, de lo contrario estaría en problemas.
– Sera mejor que terminemos de bañarnos. –Y con algo de prisa, terminó de limpiar su cuerpo y salió seguido de su amigo. Se secaron y se vistieron. Prestándole Thor, ropa al de cabellos negros. –Te queda a la perfección. –Dijo sonriente al ver como las prendas encajaban en el cuerpo delgado de Loki. Éste, al no estar acostumbrado se sentía mas cargado de tela de lo habitual. –Yo debo irme. En un rato te traeré algo para desayunar, ¿o sigues sin tener hambre? –Preguntó dudoso. El aludido elevó los hombros.
– Aun no siento nada. –Aunque no estaba muy seguro como se sentía tener hambre. – ¿Cómo…como se siente? –Dijo bajito. Era algo que desconocía, y no le gustaba demostrarse ignorante. El rubio sonrió evitando soltar una inocente carcajada ante lo gracioso que le había sonado aquello.
– Quédate aquí, Loki. Por favor no salgas afuera. Yo regresaré pronto y traeré comida. Ya sabrás lo que se siente. –Y sin darse cuenta, se acercó a su amigo y le dio un pequeño y rápido beso en la mejilla al más joven, para enseguida salir corriendo de la extensa habitación hacia sus deberes diarios.
Loki quedo sorprendido por un corto periodo de tiempo. Y una pequeña sonrisa se formo en sus labios, dejando de mirar hacia la puerta de una vez. Con pesadez se tiró sobre la cama y el pequeño Fenrir se le acercó, lo lamió y se echó a su lado. Cerró los ojos y por unos segundos creyó haberse dormido. Y efectivamente así había sido, pues la criatura de gris pelaje se encontraba profundamente dormido. Lo acarició despertándolo sin querer y se paró para caminar hacia el gran ventanal. Con paciencia consiguió abrirlo y su rostro recibió el abrazo de una fresca ráfaga de viento, que lo acarició con suavidad haciéndolo suspirar. Viento. Sabía lo que era, pero era otra nueva sensación desconocida. Era algo tan simple, tan normal. Pero nunca una ráfaga matutina lo había recibido en su anterior hogar. Salió a paso lento hacia el balcón y con grandes ojos contempló aquel bello mundo. Largo rato estuvo de pie mirando, para luego seguir con su tarea de observación pero sentado y a su lado Fenrir también experimentaba nuevas sensaciones.
Para cuando Thor volvió con una gran bandeja, comprendió que no era nada agradable tener hambre. El estomago le dolía de una forma completamente desconocida y molesta. Pero también comprobó que la delicia del alimento no tenia nombre. Con avidez comió todo lo que su rubio amigo le había traído, probando cada sabor, cada nuevo gusto. Su cerebro no podía asimilar tantas nuevas cosas en un solo día. Y luego de disgustar todo, ambos jóvenes se tiraron sobre la cama. Por fin tenía todo lo que quería…Estaba junto a Thor y era libre… No creía posible que su felicidad se terminase. Pero los días comenzaron a pasar con rapidez. Aprendiendo cada nueva vivencia, disfrutando de la compañía corporal de su querido amigo…Pero los días continuaron pasando y un pequeño malestar comenzó a formarse en su corazón y en su mente. Estaba feliz, sí. Porque tenia a Thor, pero la segunda cosa que siempre había anhelado comenzaba a sonar distante, y su inquietud aumentaba en base a las ideas corrompidas de su mente, o eso pensaba.
Tenía a Thor…pero sentía que su libertad estaba siendo privada nuevamente. La estaba perdiendo.
– Dime Thor, ¿Cuando voy a poder salir de esta habitación e ir a esa gran biblioteca que vi cuando nos conocimos? ¿Cuando voy a poder pasear en esos verdes jardines junto a Fenrir y junto a ti? –Cuestionó nuevamente el menos. Desde que había logrado atravesar el espejo y pensar que había conseguido la libertad, hasta doscientos días después, comenzaba a creer que nunca había conseguido tal cosa como la susodicha libertad. No quería pensarlo, no quería aceptarlo…pero muy dentro de él, pensaba y creía que Thor lo mantenía encerrado. Thor le estaba quitando lo que tanto deseaba. Amaba a su amigo y el profundo dolor en el pecho que sentía cada vez que este se iba y lo dejaba solo, encerrado en esa gran habitación, comenzaba a ser tan doloroso como cuando lo veía alejarse del espejo, cuando aun él estaba dentro de la prisión. Y era algo insoportable pensar así. –Deseo salir, Thor. Deseo poder andar con libertad. Ya no quiero estar mas escondido…–Y aquellas palabras eran como grandes alfileres clavándose en el corazón del rubio. Lo comprendía, comprendía a la perfección como se sentía Loki, o por lo menos podía imaginarlo. Pero era cobarde, aun no tenía el suficiente valor para enfrentar a su padre. Pues no podía simplemente ir a la Sala del Trono y exponer a Loki, siendo este un Gigante de Hielo. Temía lo que Odín pudiera hacer con su amado amigo si llegase ha enterarse de la verdadera naturaleza de Loki. Y estaba mas que seguro que lo notaria. Y aunque no lo notara, no tenía una explicación que dar ante la misteriosa llegada de su amigo. ¿De donde venia? ¿Cómo había llegado? Ni una de esas preguntas podría responder. Y no solo eso, había algo más rondando su mente. Algo realmente preocupante y alarmante, algo que no lo dejaba tranquilo cada vez que miraba a su padre.
– Aun no, Loki. –Dijo con calma, provocando una dolorosa mirada en el aludido, y formándose un nudo en su garganta al verlo. –Solo dame un poco mas de tiempo. Por favor. –Y lo decía en serio. Debía planear una forma de explicar la existencia de Loki, y debía ser algo perfecto. El de cabellos negros suspiró y se alejó de su rubio amigo. Se sentó en el piso y su criatura se posó a su lado. Éste había dejado de ser un pequeño lobito, y ahora era una intimidante criatura que media alrededor de un metro y medio. Loki acarició el sedoso pelaje de su leal lobo y con la otra mano comenzó a jugar con su magia, dándole forma a ésta. Thor se le acercó ignorando los gruñidos de la bestia y lo abrazó por la espalda. –Solo dame un poco mas de tiempo. –Dijo y besó los negros cabellos. –Hoy debo irme a un mundo muy cercano, volveré en unos tres días, no más. Solo necesito un poco mas de tiempo. Déjame buscar la forma en estos tres días. –Pero Loki no respondió y la dura armadura que traía puesta Thor comenzaba a hacerle doler la espalda, pues este lo tenía sujetado con gran fuerza. –Ahora debo irme…–dijo angustiado. –Espérame. –Y dándole un último apretón, como queriendo absorber lo más que podía de él, se separó y desapareció tras la gran puerta de madera. Con lentitud Loki se volteó. Nuevamente estaba sin Thor, encerrado en la habitación. Sin poder aguantarlo más, se abrazó a la criatura y lloró lo que no había llorado en todo ese tiempo. Y lo hizo hasta quedar exhausto. Pero había llegado a una resolución, y esa misma noche la cumplió. En medio de la oscuridad de la madrugada, por primera vez puso un pie fuera de la habitación de Thor, y la adrenalina recorrió todo su torrente sanguíneo dándole valor para continuar, y así lo hizo. Tan silencioso como un felino, se escabulló por pasillos, salas y habitaciones, admirando la grandeza del lugar. En más de una oportunidad se topó con guardias, a los cuales pudo evitar. Y andando entre las sombras encontró lo que buscaba; La biblioteca. Era enorme. Emocionado, pasó toda la noche en ese lugar, hasta que la hora de volver llegó. Tan silenciosamente como había ido, volvió.
Y el día siguiente fue igual. Aunque con un poco de más valor, se dio el lujo de pasear por los pasillos como un fantasma sin ser visto por nadie, siendo aun de día. Se divirtió deambulando toda la tarde, y a la noche se instalo en la biblioteca. Pero el tercer día, su partida de la habitación fue aun más temprana, esta vez con el fin de conocer los jardines y buscar una forma de poder llevar a Fenrir al exterior. El día paso tranquilo. Y sin darse cuenta, embriagado por la emoción de haber conseguido su meta, sus ojos se llenaron de horror cuando sintió la mirada de alguien sobre su espalda. Al girarse no consiguió divisar a nadie, peor la escalofriante sensación perduró un buen rato. Instintivamente utilizó su magia para que nadie lo viera, cosa que había dejado de usar, ya que se encontraba a solas entre la inmensa flora. A paso redoblado, decidió volver, pero en la entrada que había utilizado para salir, se topó con una cantidad excesiva de guardias. Intentando calmarse, decidió ir por otro camino, el cual estaba igualmente resguardado. Nervioso, corrió hacia otro ingreso, y en tal desesperación se encontraba que tropezó golpeándose duro y sin poder evitarlo un agudo quejido escapó de sus labios. A los segundos, los guardias que se encontraban rastrillando el lugar, tardaron unos segundos en comprender la situación y asimilar que aquella figura de un joven de aspecto indefenso y con una herida en la cabeza, era efectivamente el intruso que Heimdal había visto y que había conseguido escapar luego de su mirada. Y en esa fracción de segundos Loki se agarró la cabeza y de un salto se puso en marcha, corriendo tan rápido como sus piernas se lo permitieron. Una sensación húmeda lo hizo mirarse la mano sin detenerse y comprendió que estaba herido. Corrió y corrió, sin una dirección definida, pero no alcanzó y luego de poder evitar ser capturado por unos veinte minutos, los guardias al final dieron con él. Lo agarraron y lo arrastraron hasta la Sala del Trono.
En ese momento Thor llegaba y en la entrada, la cantidad de guardias llamo su atención. Para cuando averiguó lo que sucedía, su corazón se llenó de terror y solo pudo susurrar el nombre de Loki, antes de salir despedido hacia la sala donde su padre se encontraba. Para cuando abrió estrepitosamente la doble puerta, jadeando por el esfuerzo y con el palpitar a revoluciones aceleradas, sus ojos dieron con los verdes de un Loki completamente aterrado. Solo estaban los tres, ni un guardia, aunque eso no lo pudo apreciar pues solo podía fijarse en la pequeña figura que era su amado amigo, asustado bajo la intensa mirada y la imponente presencia del Padre de Todo. Los verdes ojos no podían expresar mas miedo del que ya mostraban, y un pequeño temblor invadía el cuerpo del menor.
– ¡Loki! –Gritó el rubio corriendo hacia su amigo. Y viendo como los ojos verdes comenzaban a humedecerse se detuvo de un seco al escuchar las susurrantes palabras de Loki. Esas palabras retumbaron en su cabeza, y sintió una completa devastación en su interior al entender que aquellas palabras no lo sorprendían del todo, aun así no quería creerlas. No quería. Sus puños se cerraron y sus azules ojos enfocaron la figura de su padre, que de pie miraba la escena, y el anciano pudo notar con claridad el odio que había en la mirada de su hijo. Odio hacia él.
Thor lo odio, lo odio como jamás había odiado a nadie. Y le dolía que fuera su padre el producto de tan repentino sentimiento. Pero no podía evitarlo. Era lo que sentía, lo que a partir de las palabras de Loki había comenzado a sentir.
– Él…él fue quien me encerró. –Esas habían sido las susurrantes palabras de Loki.
