Bien he decidido escribir ahora un nuevo capítulo para este fic.
Mil gracias por sus comentarios.
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Casey escuchó que el vuelo de Abril venía llegando y él se puso de pie para dirigirse a la sala donde ella llegaría.
Mientras se dirigía hacia allá, pensaba en como le diría lo que había sucedido con Leo, ya que sabía de antemano que ella preguntaría por el maestro Splinter y las tortugas.
El hombre llegó a su destino y por una puerta vio llegando a su chica a la cual le hacían el chequeo acostumbrado.
-Todo esta en orden –le dijo a Abril la chica de la aduana que le hizo la revisión.
-Gracias respondió la pelirroja -¡Casey! –dijo al verlo.
Él la saludó agitando la mano y con una sonrisa.
-¿Cómo te fue en tu viaje? ¿Compraste muchas cosas? –le preguntó después de darle un beso de bienvenida.
-Sí, encontré unas cosas bellísimas para la tienda y te he traido algunos regalos y para los chicos también.
-Eh nena ¿puedo saber que le compraste a Leo? –le preguntó sintiendo un nudo en la garganta.
-Le compre un par precioso de Katanas con imágenes conmemorativas ¿por?
Ante eso Casey dio un suspiro.
-Vamos te iré explicando en el camino –le dijo.
-Bien, espero que a Leo no le haya pasado ningún accidente –dijo preocupada.
-No es de gravedad física, bueno al menos no tanto, su vida no está en peligro por así decirlo… Pero vamos a recoger tus cosas y pedir que las suban a la camioneta –ante eso Abril asintió mientras se preguntaba que le había pasado a la tortuga de azul.
-"Espero realmente que Casey no me esté mintiendo sobre que a Leo no le pasó nada grave y sea lo contrario"
-¿Estás son las cajas nena? –le preguntó a ella y la sacó de sus pensamientos.
-Ah, éste sí –se acercó a revisarlas.
Un hombre se acercó con una especie de carrito y comenzó a acomodar las cajas en él y las llevó a la camioneta de Casey, hizo tres viajes más después para traer la demás mercancía.
Para cuando terminó le dieron una buena propina.
Ambos subieron a la camioneta y Casey la puso en marcha.
-Y bien Casey –le pidió la chica que hablará.
Casey dio otro suspiro y se pasó la lengua por los labios.
-Pues verás nena, yo te he comprado un regalo con ayuda de Leo –le dijo y sacando una cajita de la guantera se la dio.
-Gracias ¿era este todo el misterio? –le preguntó.
-No, es que para comprarte ese regalo necesitaba la ayuda de alguien dulce y puro y sobre todo que fuera mujer, así que pensé en Leo, peroooo.
-Leo no es mujer Casey y bien lo sabes –le dijo la chica frunciendo el entrecejo.
-Corrección, no era mujer hasta que…
-¡Hasta que Jones, que es lo que intentas decirme! –ante es oAbril comenzó a sentirse alterada.
-Er pues verás nena, me tropecé con un viejo que me dio una especie de polvo para dárselo a un chico él cual lo convertiría por unas horas en una chica así que se lo dí a él.
-¿Y aceptó tan facilmente? No puedo creerlo.
-Pues no aceptó tan fácilmente que digamos a decir verdad me costó trabajo el convencerlo –se paró porque había un alto.
-Y como lo covenciste.
-Pues le dije lo que creía en esos instantes, que el efecto sería sólo temporal –El siga se puso.
-¿Y? - Abril alzó una ceja.
-Pues que no me fije en las instrucciones y Donatello horas después me lo señaló, el efecto en mutantes como ellos es permanente –respondió sin más.
-¡QUEEEE! ¡Casey Jones has cometido una gran tontería sobre todo al no explicarle ante tus planes al maestro Splinter sobre lo que harías con Leo!
-Ya te dije que fue un accidente –respondio.
-Esó paso por no informarte bien…. Llévame con ellos –le dijo.
-Pero nena, tenemos que ir a dejar las cosas –le dijo.
-He dicho queme lleves con ellos, quiero ver cómo está Leo –ante eso Casey no tuvo más remedio que obedecer.
En cuestión de minutos llegaron a donde estaba la base de las tortugas.
Abril bajo de la camioneta y Casey la siguió, ambos penetraron en la guarida, digitando en un tablero de botones la contraseña secreta para entrar.
Al escuchar que alguien entraba en la guarida el maestro Splinter se acercó a la puerta para ver quien era y cuando la puerta de la vivienda se abrió sonrió al ver entrar a Abril y Casey.
-Buenas tardes maestro Splinter –la chica lo abrazó.
-Es bueno que estés de vuelta –le dijo el anciano.
-Si y es grato volver a casa y sobre todo con los amigos ¿cómo han estado? –le preguntó.
-Bien, gracias por la pregunta –le respondio –Pasen a la sala a sentarse.
-Les he traido recuerdos de mi viaje dijo la chica… Ah hola Donnie –lo vio saliendo de su laboratorio.
-Hola Abril se bienvenida –le respondio y traía una máquina en la mano.
-¿Estás reparando algo? –le preguntó.
-Ah, no, es algo para Leo –le dijo y eso le recordó a la chica a lo que venía.
-Este, maestro Splinter, Casey me ha comentado que ha pasado algo con Leo a-nte eso el maestro Splinter asintió.
-Así es, pero nos hemos estado acostumbrando poco a poco –respondio -¿Gustan algo de beber? –les ofreció y fue a buscar un poco de té a la cocina.
Al entrar en ella vio a Leo y Rapha sentados en la mesa de la cocina, ambos jugaban damas inglesas.
-¿Se le ofrecia algo sensei? –dijo Leo al verlo entrar.
-Sólo he venido por un poco de té para la Srita O' Neil y el Sr Jones –les dijo.
-Asi que el inútil de Casey ya llegó, disculpa Leo continuaremos nuestro juego más tarde –la chica asintió.
-Sensei si quiere y preparo el té usted puede volver a la sala –Leo se puso de pie y comenzó a sacar el servicio de té y las infusiones -¿Qué sabor le gustaría? –le preguntó.
-Preparalo de anís –le pidió, y la chica le asintió.
El maestro Splinter volvió a la sala y se sentó con los dos humanos.
15 munutos después parecio Leo con la bandeja del servicio del té y al verlo Abril no dio crédito a lo que tenía frente a ella.
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Continuará…
