Chapter 7

-Vía libre- susurró Alyssa, con aire de espía de película, mirando disimuladamente por la cantonada de un pasillo.

Acto seguido, James salió corriendo desde detrás de la chica, y se metió en una aula que parecía vacía.

Suspiró aliviado. Llevaba todo el día escapando de él… ¡No lo dejaba respirar a solas! ¿Qué había echo para merecer tan horrible castigo?

Se sentó en el suelo, recostado contra la pared y respirando ajetreadamente. Había ido corriendo desde la torre de Astronomía hasta la otra punta del castillo, siguiendo las indicaciones de las chicas, que le ayudaban a escapar de ese acosador en particular.

Un crujido llamó su atención y lo sobresaltó, procedía de la otra punta de la sala.

Con curiosidad avanzó silenciosamente hasta el lugar de donde había salido el pequeño crujido: el interior de un armario. Aguantó la respiración y lo abrió de golpe.

Ante su estupefacción, ahí estaba él, con una sonrisa que pretendía ser conquistadora, pero le hubiera quedado de fabula al malo mas malo de todos los tiempos en un momento de asco.

-¡Déjame en paz!- gritó con todas sus fuerzas James, apuntando a Snape acusadoramente con el dedo índice.

-Solo te dejaré en paz si…-empezó el otro, con voz suave.

-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!- chilló, con mucho miedo James, y salió corriendo de la sala.

Bajó pisos, cruzó pasillos, chocó contra los demás alumnos que lo miraron extrañados, se metió por sitios que solo él y los demás Merodeadores conocían, y al final se metió en un armario para guardar las escobas.

¿Por qué se dedicaba a acosarlo Snape? ¿Tanto le gustaba? ¡Ni siquiera él había sido tan pesado con Lily! Y mira que le daba asco Snape, ¿Y si intentaba besarlo de nuevo? Si si, de nuevo, esa misma mañana, yendo solo hacia clase de Pociones, lo sorprendió en un pasillo.

Los dos se quedaron mirando fijamente, Snape con lo que parecía un brillo de victoria en los ojos y James con una mueca de asco. Hasta que el Slytherin fue acercándose a él, con clarísimas intenciones. Por suerte, James usó la vieja táctica de "¡Mira! ¡Un hipopótamo rosa volador!" y consiguió distraer unos segundos a Snape, segundos que fueron usados para mandarlo con un hechizo hasta la otra punta del pasillo, haciendo que chocara con una mesita y el jarrón que había encima le cayera en la cabeza, dejándolo inconciente, y permitiendo a James huir del lugar.

Luego fue a buscar a sus nuevas "amigas" y les contó lo sucedido. Enseguida aceptaron acompañarlo a todos los lugares, y evitar a Snape como fuera. Claro que hubiera sido más fácil pedirles ayuda a Remus o a Sirius, pues ellos disponían del mapa y esquivar a Snape hubiera sido más fácil que parpadear, pero hablar con ellos implicaba contarles que Snape le iba detrás, y eso y decirles que quería que se rieran de él toda la vida hubiera sido lo mismo.

Pese a no disponer de los mismos objetos que los Merodeadores, la ayuda de las chicas fue para James algo que agradecer: aunque se hacían ver un poco, Alyssa y Lily iban delante, mirando por todos los pasillos y diciéndole a James si podía pasar con tranquilidad o era mejor esconderse, mientras que Arianne intentaba calmar al chico, pues estaba apunto de quedarse calvo del estrés. Aunque tanta cosa hizo que llegaran tarde a todas las clases de la mañana.

Por la hora de la comida, James se quedó encerrado en uno de los baños de chicas, esperando que nadie lo encontrase. Pero se equivocó. La primera persona en encontrarlo fue Myrtle la llorona.

-¡Oooooh! ¡Una amiguita nueva!- chilló dando volteretas en el aire y palmaditas.

-Shhhht- cortó James, de mala manera- no estoy aquí para ser tu amiga.

Metió la pata. Myrtle paró su danza de alegría en seco, lo miró con los ojos llenos de lágrimas y empezó a llorar.

-¡La chica Potter es una mala! ¡Te odio Potter!-gritaba, cada vez mas y mas fuerte. James se asustó, ¡oirían que estaba allí hasta en Buenos Aires! Snape no tardaría en hacerse presente. Y así fue.

Nada más que diez segundos después de que Myrtle empezara a llorar apareció el Slytherin, jadeando, como si acabara de correr una maratón.

-¡Ese es tu nuevo amigo!- gritó James, señalando a Snape, y Myrtle se lanzó hacia el chico, que al verla salió corriendo del baño por patas, perseguido por la fantasma y sus gritos de felicidad.

También llegaron ahí Lily y las demás, y ayudaron a James a encontrar un aula vacía, pero que resultó no estar vacía, sino que Snape estaba dentro, escondido en un armario. De ahí había salido James.

Suspiró al recordar todo lo sucedido ese día, pero, justo cuando empezaba a tranquilizarse, uno pasos rápidos llamaron su atención. Cada vez se acercaban mas hacia donde estaba él. ¿Sería Snape de nuevo? ¿Qué haría? Ahora acababa de acordarse de que se había metido en un callejón sin salida ¿Cómo escaparía? Y los pasos sonaban cada vez más y más cerca ¡¿Cómo huiría de Snape?!

-¡Al fin te encuentro!- exclamó alguien, abriendo la puerta del armario de golpe.

-¡PORFAVOR NO ME VIOLES!- gritó James, abrazándose a si mismo y los ojos cerrados con fuerza.

-No voy tan necesitado, Prongs- dijo la voz.

James abrió los ojos, esperanzado de haber oído esa voz familiar.

-¡Padfoot!- chilló, lanzándose a los brazos de su amigo.

-¡Hey! Tranquilo- dijo Sirius, extrañado- venía a decir que hay entreno de Quidditch… por cierto… ¿Quién quiere violarte?

-Oh, nada nada- dijo James, intentando parecer tranquilo- venga, marchémonos de aquí.

-ah, por cierto, tenía que contarte una cosa de Snape que te va a matar de risa- James se sobresaltó y lo miró con temor ¿No iría proclamando su amor por él por todo el colegio, verdad?- se ve que, escapando de Myrtle la llorona, se ha dado de golpe contra una armadura y ahora tiene su "pequeña" nariz, grande como una patata- explicó con malicia- Esta en la enfermería- James suspiró tranquilo, al menos podría llegar hasta el estadio de Quidditch, y una vez encima de su escoba estaría a salvo.

El entrenamiento fue agotador, pero mas agotador le pareció a James el hecho de que el capitán, y los demás jugadores chicos, no dejaran de tirarle piropos y lanzarle indirectas en todo el rato. Tras el entreno, James se las apañó como pudo para no "ir al lago a pasear" con uno, no "ir a la torre de Astronomía a observar las estrellas" con otro o, mas directamente, no "ir a pasarlo en grande en el aula de Pociones".

Con tanto ajetreo James perdió de vista a Sirius, y tubo que subir solo al colegio. Gracias al entrenamiento, y como le ocurría siempre que volaba en escoba, sus problemas se habían quedado flotando en el aire, y cuando estuvo subiendo por el jardín de Hogwarts no podía dejar de pensar en Quidditch.

No se dio cuenta de que un chico lo seguía en silencio y ocultándose. Tampoco se percató de que cada vez estaba más cerca de él. Justo cuando estaba apunto de llegar a la torre de Gryffindor, oyó un ruido tras de si, que lo hizo girar.

Lo inevitable ocurrió. En el momento en que se dio cuenta de que Snape estaba detrás de él, este lo cogió por la cintura y lo trajo hacia él para…

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Pues eso, que muchísimas gracias por leer este capítulo, que cada vez es mas cortito, y que lo siento mucho, pero que la inspiración no da para mas, y tal, pero que prometo subir algún día un capítulo largo y decente.

Dar las gracias a:

Alejandra1, Koumal Lupin-Nott, Aguss..., Nikky veela, cataelbereth, SandritaGranger, Maby, Eileen.B, Potters-light, Magic.Twins07, Druida Cliodna, Haruka.Black-90, ale!!, albetachestergirl, CeledrianMoon, Elii Evans, beautifly92 y luna712

Por gastar su tiempo leyendose este patinazo neuronal mío, muchísimas gracias!

Eri