Ok paso esto: no sé cómo o por qué o qué hice, pero los reviews que me mandaron solo puedo verlos por el correo '¬¬ una disculpa a los que se tomaron el tiempo de escribirme porque les ha gustado mi historia, este capítulo está dedicado a ustedes: Jorge4 y anónimo munoz.
Gracias y espero que sigan la historia y más reviews prometo esta vez ser más cuidadosa ;)
"¿Qué somos?" la duda me asaltaba en cada encuentro furtivo, en cada cruce entre clases en los que no me dirigía la mirada, cada vez que mi nombre escapaba de sus labios, cada vez que me abrazaba después de que recorriera su cuerpo, cada vez que se giraba sonriéndome en el pasillo hacia su dormitorio, "¿qué somos?" la pregunta se hacía cada vez más presente, no dejaba de atormentarme, mientras yo trataba de darle respuesta "somos lo que somos, una serpiente y un león, Parkinson y Weasley" que respuesta tan estúpida, pero era la mejor que tenía.
Un día mi mundo se puso de cabeza cuando fui consciente de que ella me miraba desde su mesa en el Gran Comedor, que me sonreía disimuladamente cuando nos cruzábamos en los pasillos, hice explotar mi caldero en pociones cuando note que su falda había subido hasta dejarme una magnifica vista de su piernas.
- 100 puntos menos a Gryffindor por su descuido, Weasley - me puse furioso cuando la vi reírse junto a todas las demás serpientes, y así me quede todo el maldito día, le grite a casi todas las personas que conocía.
- ¿Qué puta idea te pasaba por la cabeza? - le dije en cuanto la vi esa noche, como siempre jugó sucio, se enrosco a mi alrededor como la serpiente que era y susurro en mi oído haciendo que me estremeciera.
- Te gustó, ¿verdad?- se rió de mi nuevamente, como única respuesta se me ocurrió besarla - ya lo sabía, oí que perdiste muchos puntos, lástima, ahora están por debajo de nosotros - me deje arrastrar por ella de nuevo a un aula vacía.
- ¿Se siente bien estar bajo una serpiente? - Sí, se siente muy bien.
La deseaba tanto que a veces no podía pensar en otra cosa que tenerla, haciendo que me olvidara de lo más importante: Hermione. Al mismo tiempo que mi castaña se alejaba de mí, las cosas con Parkinson cambiaban, una noche estábamos tumbados sobre nuestras capas en el piso, ella traía puesta mi camisa, apoyaba su cabeza en mi pecho y juntos mirábamos a la nada, hacía unas noches que lo hacíamos, después de estar juntos no nos vestíamos y salíamos corriendo, nos quedábamos juntos, esa noche comenzamos a hablar, no eran platicas en las que debatiéramos acerca del status de sangre y los prejuicios raciales de los magos, eran cosas realmente simples, nos quejábamos de las clases aburridas de Binns, de la cantidad de tarea que asignaba McGonagall.
Pero el tiempo pasaba y con él las sospechas de Harry aumentaban, yo también estaba preocupado por Malfoy, recordaba que Parkinson había dicho que tenía cosas más importantes que ocuparse de estar con ella, lo que me llevo a ser su sustituto en la cama de esa serpiente ponzoñosa, una punzada de ira me recorrió. Pero lo importante no era eso sino saber dónde diablos se metía cuando desaparecía del mapa del Merodeador.
Una noche la esperaba en el pasillo de siempre, se le hizo tarde, a ella nunca se le hacía tarde para nuestras citas, siempre llegaba antes que yo. Al fin la vi caminar por el pasillo, estaba molesta, caminaba con los brazos cruzados y no sonreía, en cuanto me vio se tiró a mis brazos.
- ¡Lo odio! - no dijo más, no le pregunte más, nos quedamos quietos unos minutos, solo así: abrazados
- ¡Cree que después de ignorarme por meses puede reclamarme algo! - agregó rompiendo el silencio, comprendí entonces que hablaba de Malfoy, no debía olvidarlo, ella era de él, por eso sabría qué era lo que el rubio idiota tramaba, debía hacer que me lo dijera, y así olvidarme de "esto", ella me recordó con sus palabras nuestra realidad. "¿Qué somos?" por fin tenía mi respuesta, "no somos nada" ahora solo importaba saber que era lo que tramaba su imbécil novio y ella podría desaparecer de mi vida para siempre llevándose con ella el deseo que me quemaba por dentro.
- ¿Por qué llegaste tarde? - le pregunte mientras estábamos tumbados en el suelo, estaba recostada sobre mi pecho aferrada a mi cuerpo.
- No quiero hablar de eso - me abrazó con más fuerza, le dolía, el bastardo la ignoraba cada vez que quería y a ella le dolía su rechazo, yo solo era el sustituto de Malfoy en su vida, en su cama, debía insistir, sacarle lo que supiera y largarme de ahí para no volver.
- ¿Te costó trabajo librarte de tu novio? - la sentí tensarse pero no se separó de mí.
- ¿A qué viene eso?, yo podría decir lo mismo de Brown - pero yo no estaba dispuesto a dejarla ganar, no esta vez, quería alejarla y al mismo tiempo retenerla en mis brazos, iba a volverme loco.
- ¿Qué trama Malfoy? - lo solté pensando únicamente en alejarme, en ya no sentir su piel en contacto con la mía sabiendo que estaba conmigo porque no podía estar con él, ella se incorporó a medias viéndome a los ojos.
- ¿A qué demonios viene eso? - su rostro carente de expresión esperaba mi respuesta.
- Tu debes saber por qué actúa tan raro últimamente - me encogí de hombros restándole importancia al asunto, ella me miro un par de minutos sin decir nada y se levantó buscando su ropa en el suelo del salón.
- ¿Qué haces? - No me contestó, siguió caminando alrededor de mí con la mirada fija en el suelo, me levante también, enojado por qué me ignorara - ¿Qué mierda te pasa? - no me esperé verla así, dolida, herida.
- ¡Eso soy para ti!, ¡te acostaste conmigo para que te de informes de Draco!, ¡eres una porquería, Weasley! - caminó hacia la puerta terminando de vestirse, yo estaba furioso, se hacía la víctima cuando ella me usó mientras su estúpido novio hacía lo que fuera que hiciera.
- ¡No te hagas la ofendida Parkinson, no es como si hubieras sido virgen cuando estuviste conmigo! - fue la primera vez que me golpeo, sentí su mano impactarse en mi rostro, me pase, lo supe en cuanto la vi, levantaba la cara con altivez tratando de contenerse pero algunas lágrimas ya corrían por sus mejillas
- Pensé que eras diferente, pero resultaste ser la misma mierda que los demás - se fue sin mirarme.
A la noche siguiente no volvió…
Lo de Parkinson se me pasaría, ese estúpido sentimiento que me debilitaba, que me tentaba, que me hacía pensar en sus ojos tristes la última noche que la vi, se iría, después de todo era novio de Lavander Brown para darle celos a Hermione Granger, yo amaba a Hermione Granger, y Parkinson se había acabado, en cuanto lo pensaba me sentía extraño, seguramente porque me había acostumbrado a las noches que pasábamos en las aulas vacías.
Desde la última vez que estuvimos juntos, en el día nada parecía haber cambiado, Malfoy seguía ignorándola, pero parecía muy cuidadoso cuando estaba cerca de Harry o de mí, por supuesto ella le fue con el chisme apenas salió esa noche por la puerta del salón, para colmo el imbécil hurón le puso guardaespaldas, Zabinni y Nott la acompañaban a todos lados, no la dejaban sola, yo la observaba a lo lejos. La veía caminar por los pasillos del castillo igual que siempre, caminando orgullosa, sabiendo que más de un idiota babeaba por ella, mirando, a todos los que no fueran de su casa, de manera despectiva, considerándolos inferiores, importándole una mierda lo que paso entre nosotros, pero claro, para ella no significo más que un acostón con el traidor a la sangre, con el pobretón, debía odiarla, pero no podía, era patético y deprimente que cada noche pasara por el mismo pasillo deseando encontrarla. Deseaba su cuerpo, sus besos, sus caricias, sus sonrisas, sus ojos, soñaba con ella.
- ¡Maldita sea! - grite en medio de la noche, despertando a todos en el dormitorio, ignore las idioteces que gritaban, soñé que estaba con ella, que me abrazaba, me besaba y me decía que me quería. Oficialmente era candidato para San Mungo para ser compañero de cuarto de Lockhart, había perdido la razón.
Mi cumpleaños, y una mierda, seguía de novio con Lavander, Hermione seguía sin hablarme y ella seguía sin aparecer, ¿qué más podría pasarme?
