La vida continuaba en el castillo igual que siempre yo seguía siendo el mismo, como si Parkinson y yo nunca nos hubiéramos encontrado. La única diferencia era que pasaba todo mi tiempo con Hermione, porque el que se hacía llamar mi mejor amigo estaba demasiado ocupado con mi hermana y con sus lecciones privadas con el director, el mundo a nuestro alrededor no parecía muy sorprendido de que pasáramos nuestro tiempo juntos, pensaban que era inevitable, pero la verdad era que mi amiga tenía una obsesión por investigar todo lo que encontrara acerca de las artes oscuras y parecía decidida a terminar ella misma con el-que-no-debe-ser-nombrado, tanto que si la acompañaba era para asegurarme que no se convertía en una bruja oscura que asesinara a los magos que maltrataban elfos domésticos.
A veces me preguntaba si no lo habría soñado, tal vez había abierto una fantasía patentada Weasley, pero el asunto era tan descabellado que solo podía ser verdad. Y entonces una noche, todo se fue al demonio.
Aún recuerdo la última noche que la vi, lo mortifagos entraron al colegio cuando el director estaba con Harry en una misión. Hermione, Luna, Neville, Ginny y yo, lo que quedaba del ED pensábamos que podíamos detener el plan de Malfoy, Harry estaba seguro de que aprovecharía que el director no estaba en el colegio y no s dejo su suerte líquida para pudiéramos detenerlo, pero la maldita poción no iba a hacer lo que nosotros queríamos, Hermione se encamino hacía la torre de Astronomía con todo y el mapa del merodeador, Ginny dijo algo sobre el tercer piso y sabrá Merlín para donde se fueron Luna y Neville, lo que recuerdo es que de pronto todo carecía de importancia, no eso no, simplemente sabía con seguridad que todo saldría bien.
Seguí caminando por los pasillos del colegio cuando los mortífagos lograron entrar al castillo por mi camino encontré a algunos de ellos y me despache a un par, y vi como varios de Slytherin salían de las mazmorras corriendo detrás de Zabinni y Nott,
Entonces la vi, seguía a un encapuchado, pero ella no llevaba máscara, nuestros ojos se encontraron y el encapuchado jaló su brazo para obligarla a seguirlo, aparté la mirada y desee con todas mis fuerzas no verla otra vez, porque en ese caso, tendría que elegir entre su vida o la mía.
- ¡Eres una Parkinson! - escuche que gritaba el encapuchado sacudiéndola con fuerza comencé a acercarme para ayudarla cuando lo necesitara.
- Es por eso que no bajare la cabeza ante él, padre, un mestizo que mata a los suyos, no hay orgullo en eso, no me uniré a él -Pansy se estaba negando a seguir al señor tenebroso.
- Entonces ya no tengo hija - el señor Parkinson levantó su varita, ella no tendría tiempo de sacar la suya, tal vez habría sido más fácil desarmarlo, pero solo se me ocurrió atravesarme entre la maldición y ella, la vi abrir los ojos con horror.
- Crucio.
Toda la confianza y tranquilidad que sentí momentos antes se esfumó, el dolor era insoportable sentía mis órganos internos estallar, mi piel siendo arrancada lentamente y los huesos quebrarse en pequeños pedazos, era consciente de la sangre que corría por mis venas, de cada latido de mi corazón que golpeaba contra mis costillas con la fuerza de una bludger a toda velocidad, el aire entraba a mis pulmones desgarrándolos. De pronto el dolor cesó y no sentí más que el frío y duro piso de piedra. Escuche un sonido extraño y abrí los ojos lentamente, todo estaba borroso, descubrí que el ruido era mi respiración, cuando mi visión se aclaró pude ver al señor Parkinson en el suelo inconsciente.
- Eres un completo idiota - los ojos azules de Pansy me miraban con rabia mientras me forzaba a ponerme de pie - estuvo a punto de matarte, imbécil.
- También me alegra verte - dije irónico, me pare entre una maldición torturadora y ella, pero solo se le ocurre gritarme.
- Deja de decir estupideces y camina - la obedecí a regañadientes, me dolía hasta vivir y Pansy me obligaba a caminar por todo el maldito colegio - te dejaré en la enfermería.
- Quédate - le pedí igual que ella lo hizo la última noche que pasamos juntos.
- Sabes que no puedo hacerlo, te dejaré en la enfermería y me iré - me dijo mirando el piso, ¿irse?
− ¡Maldición, Pansy!, acabas de mandar a la mierda todo lo que conocías frente a mí no puedes simplemente largarte, te cazaran, eres estúpida o ¿qué?, - no me importaba que se ofendiera, lo que decía era un idiotez.
- Yo no salte frente a una maldición imperdonable por voluntad propia además, Zabinni y Nott me ofrecieron acompañarlos, tienen un traslador, algunos de Slytherin se van con ellos para que no los obliguen a ser mortífagos- eso explicaba lo que vi.
- Puedes quedarte - no es que mi cerebro controle siempre mis palabras pero qué diantres acababa de decir, seguramente la estúpida maldición que acaba de recibir terminó friendo mi cerebro, le había pedido que se quedara conmigo, ¡¿y al diablo mi familia y los demás?!
- No funcionara - se detuvo para mirarme a los ojos - yo no soy como tú que vas a quedarte en una guerra que no es tuya, Ron, tú y tu familia son sangre pura, pueden ponerse a salvo, pero deciden quedarse a salvar sang… nacidos muggles, - la vi suspirar, yo tenía un nudo en la garganta − mi padre te reconoció y no es idiota me vio defenderte y otros también a estas horas incluso el señor tenebroso debe saberlo – no sabía que fregados tenía que ver que lo supiera − a mí no me importa salvar vidas ni ser héroe solo quiero seguir viva, que tu sigas vivo y si para salvarte tengo que entregar a Potty al malo, lo haré − me quede sin habla.
- No lo harías – ni yo mismo creía esa afirmación.
- Ponme a prueba aunque eres tan idiota que trataras de salvarlo y te mataran, tendría que maldecirte y me odiarías por eso, no, esto no va a funcionar nunca Weasley, es mejor que me vaya.
Seguimos nuestro camino en silencio hasta llegar a la puerta de la enfermería.
- Más te vale salir vivo de esto, Weasley, si no lo haces, iré de rojo a tu funeral y bailaré sobre tu tumba - la abracé con fuerza.
- Lo prometo - se alejó de mí lentamente, sonreía y algunas lágrimas corrían por sus mejillas.
- Bien y así te encontraras a alguna estúpida para fregarle la vida y con quien tener una partida de pelirrojos irritantes como tú y me dejaras vivir en paz − ¡maldita serpiente!, sentía mis ojos arder por la muy maldita…
La puerta de la enfermería se abrió de golpe y apareció mi hermana llena de sangre, llorando e histérica, había salvado a Bill de Greyback en el tercer piso.
− ¿Qué te pasó? - gritó y vio a Pansy − perra desgraciada, qué le hiciste, vas a pagarlo.
− No - y una vez más esa noche me coloque frente a Pansy para evitar que la hirieran, mi hermana me miraba con los ojos abiertos como platos, trataba de hablar pero no salía ningún sonido de su boca.
- Adiós Ron − le escuche decir a Pansy a mis espaldas antes de irse.
- ¡Tú también! - Harry apareció por el pasillo, había visto buena parte de la escena y parecía haberse enfrentado a un dementor, detrás de él venía Hermione llorando.
Nadie se habría imaginado que el estirado heredero de los Malfoy terminaría enamorado de una hija de muggles y que por ella traicionaría sus principios sobre la pureza de sangre. Yo personalmente nunca, pero si fui capaz de enredarme con una serpiente como Pansy, todo en esta vida es posible. Harry casi escupió las palabras cuando dijo por qué Malfoy cambió de bando, está de más decir que todos se sorprendieron y mi hermana se enfureció.
− ¡Por Merlín, Hermione!, es Malfoy, el cabrón elitista que te ha llamado Sangresucia por cuatro años − después de todo fue culpa del desgraciado de Lucius Malfoy lo que Ginny vivió en la Cámara de los Secretos.
− ¡Y tú cállate! ¡¿Pansy Parkinson?!, tienes mierda en la cabeza Ron, Lavander y luego Parkinson, ¡¿cómo diablos se te ocurrió meterte con esa?! - comenzó a gritarme cuando trate que dejara a Hermione en paz.
- Déjalos, Ginny si ellos quieren seguir engañándose, es su problema - Harry se sintió traicionado, nos miraba como si no nos conociera y se llevó a mi hermana, de repente éramos una mala influencia para los demás y nos dejaron solos.
Yo me sentía incómodo, Hermione seguía mirando a la nada mientras las lágrimas caían por sus mejillas, no sabía qué hacer. Me acerqué y puse una mano en su hombro tratando de tranquilizarla en lugar de eso me abrazó y comenzó a llorar más fuerte, le devolví el abrazo. No dijimos nada, ambos teníamos el veneno de una serpiente, pero por lo menos yo sabía que Pansy había huido, pero Malfoy se había ido con los mortifagos por ella. Ahora entendía por qué la obsesión de Hermione por aprender de las artes oscuras: quería salvarlo, como yo al pedirle a Pansy que se quedara.
Hermione y yo decidimos seguir a Harry en la búsqueda de los Horrocruxes, con Dumbledore muerto él tomó la responsabilidad nosotros no lo abandonaríamos aunque tuviéramos que obligarlo a llevarnos. Mi lugar estaba con Harry en una guerra para salvar a los que quiero y a personas inocentes de idiotas que se creen mejores por hacer magia.
Al final de cuentas Pansy se enfrentó a su mundo por mí y yo no podía seguirla porque lo que nos separaba no eran prejuicios o lo que dijeran los demás, era nuestra forma de ver la vida y aunque no la vuelva a ver no trataré de olvidarla, no podría, su veneno está en cada gota de mi sangre y yo he aprendido a vivir con eso.
