Germania vuelve a reaccionar, esta vez un poco más notoriamente, nerviosito. Sigue la caricia mientras el romano se pone de puntillas hasta posar los labios sobre los suyos.
El sajón levanta las cejas con los labios sobre los suyos, espera uno, dos, tres... Cinco segundos y luego le mete un empujón FUERTE. Mientras Roma había empezado a mover un poco el labio para capturarle el de arriba con suavidad con el empujón trastabilla y se cae... creo que en la cama.
Lo que ha pasado es que el rubio lo ha sentido bien y se ha asustado. Le mira
—Lo he... He estado. Eso... Es un... Es extraño —murmura sonrojado. Roma parpadea mirándole y se levanta lentamente.
—Es extraño principio, pero luego es bueno
—Es muy cerca. Y... Se siente —se toca los labios con la mano—. Tú haces esto con frecuencia.
—A veces —asiente—. A yo gustar
—A ver... Otra vez —ahí va el curioso y él se acerca sonriendo con una cara de bastantes malas intenciones inocultables.
—Quizás más fácil si tú sentar con yo en catre. Más cómodo.
El germano se humedece los labios nerviosito.
—Sentado. Bien —entrecierra los ojos—. Puedo matarte en cualquier momento, te advierto.
—Sentado. Tú no matar, yo es bueno. No matar —pide y se sienta.
—No voy a matarte así... —esperanzas.
Sonríe y da unos golpecitos para que vaya a sentarse a su lado. Ahí va el gran germano a sentarse a hacerlo.
—No me agradan los romanos —menos mal, yo pensaría que si te gustaban si estas juntando tus LABIOS con los de él.
Roma sonríe y la mano le va a la rodilla automáticamente haciendo callar a la mini Helena de su cabeza.
—No pasar nada.
Germania da un saltito, pero el romano esta vez presiona un poquito y mueve los dedos, sonriéndole de nuevo. Pensando en que... no estaría mal tirárselo. Sería por salvar su vida, claro... y por lo de la romanización, nada que parezca un caramelito absolutamente apetecible tan inocente y tierno... y guapo. Seguro es un amante salvaje y debe hacer unos ruidos exquisitos...
—Tocas mucho.
El latino parpadea saliendo de sus pensamientos y se sonroja un poco.
—Ah, a yo gustar contacto. Ayudar a conocer personas.
—¿Para qué quieres conocer otras personas siendo un soldado? —le mira con intensidad.
—¡Personas importantes! Compañero malo, no confiar, aun ser compañero. Enemigo bueno, crear lazo, aun enemigo. Saber quien ayuda y quien no
—Enemigo bueno, eso no existe —frunce el ceño. El romano se encoge de hombros sonriendo.
—Ven, ven —estira la silla a la que está atado para poder ponerle esa mano en la rodilla y la otra en la cara, para acercarse de nuevo.
—Voy... —murmura nada convencido, pero se acerca. Hay algo en el moreno que le generaba cierto... Magnetismo y azoramiento. Quizás la sonrisa o la manera en la que de alguna forma lo trataba como igual en vez de con el temor habitual que solían tratarle.
Roma se muerde un poco el labio y vuelve a acercarse con suavidad, cerrando los ojos. Germania le mira y se deja hacer, tenso de nuevo porque está cerca y es un enemigo.
—Esta... Es una costumbre muy extraña romana —murmura acercándose él y pegando sus labios cerrados con los del romano que no responde y sigue donde lo ha dejado antes, capturándole el labio de arriba y sorbiendo suavemente
Bien... Germania no hace nada pero al menos esta vez no lo lanza a ningún lado.
El latino le pasa la lengua con cuidado intentando que abra los dientes. El rubio entreabre los labios... Y los dientes... sorprendido y ciertamente sin esperárselo.
—Wa...
Roma no se echa atrás... pero baja el ritmo un poco y Germania parpadea, sin saber bien qué hacer, aún inmóvil. La peor parte es que no le parece que se sienta mal, al contrario, se siente bastante cercano y agradable.
Así que ni corto ni perezoso, él sigue con ello ahora yendo por el de abajo. El gran líder sajón-odiaromanos entreabre un poco más los labios, frunciendo el ceño sin entender bien cómo funciona esto. Inclina la cabeza y él es quien le captura el labio de arriba con los suyos, intentando imitarle.
Roma sonríe al notar eso y sigue con el de abajo, dejándole hacer. Suelta un pequeño humm de satisfacción para que sepa que eso le gusta y que está bien
Ya, claro, porque él sabe interpretar los sonidos... Bueno, un poco si, ¿no? Pero... bueno al parecer no está mal, al menos no parece algo agresivo. Germania levanta una ceja, dejándole hacer y volviendo a sentir que esto es RAAARO. Es MUCHO más normal ponerle una mano en el corazón en señal de paz.
Roma gira la cabeza un poco tratando de abrirle la boca de nuevo. El rubio se separa un poquito sin entender, pero a la vez abre la boca para decir algo... Es el momento de meterle la lengua a la garganta y fundirle el cerebro. Pues ahí va, no creas que no lo nota.
Germania levanta las cejas y le parece sumamente, SUMAMENTE extraña su lengua dentro de su boca, le mordería de no ser porque Roma lo hace MUY bien
Y ahí Roma empieza a perderse como siempre con cualquiera, empujándole un poquito para que se estire. Germania deja que le empuje.. como siempre... tomando demasiadas pocas precauciones... como siempre.
El romano se le sube encima poniendo una rodilla a cada lado de sus caderas y sigue besándole, acariciándole la cara y el pelo de mientras, molestándole la cadena y la silla.
Como habitualmente pasa con las personas que no suelen tener mucho afecto o cariño... en principio no reacciona y considera todo esto algo sumamente incómodo. Sin embargo, un poco más tarde, la suavidad de los movimientos del romano, la fluidez con la que le toca y la habilidad que tiene para hacer esto hacen que en poco tiempo esté bastaaaante perdido. Hace incluso un "mmm" suavecito sin siquiera darse cuenta
El latino sonríe al notar eso y cuabndo empieza a molestarle la ropa es cuando se separa un poco. Germania traga saliva y se relame sin saber qué es lo que ha pasado, o al menos no del todo.
Le mira a los ojos azules sonriendo a ver qué dice.
—E-Eso... Es...
—Bueno —acaba su frase sonriendo.
—B-Bueno... —se relame de nuevo—. ¿Haces esto siempre?
—A veces. Con personas que gustan yo solamente.
—No había hecho besos antes.
—Tú hacer bastante bien para ser primera vez —sonríe.
—Yo soy Germania. Todo lo hago bien.
Roma se ríe un poco y le acaricia de nuevo. El sajón le mira levanta la mano y le imita torpe y brusco.
—Yo no hago así con mis aliados. Yo toco su corazón.
El romano le sigue la caricia sonriendo.
—¿Cómo tocas su conrazón?
—Pues así —mano en el pecho y le mira a los ojos —. Esto es como un beso.
—¿Para qué servir? —mira la mano en su pecho.
—Señal de paz y respeto.
—Besos... es otra cosa.
—¿Otra cosa?
—Tú abrir boca y sacar lengua también, tú ver... otra vez, ¿sí?
Germania parpadea, abre la boca y frunce el ceño. Roma se acerca y vuelve a darle oooootra tanda de beso, ya se le ha olvidado que tenía que quitarle la daga y matarlo y escaparse etc. etc.
El rubio se deeeeja. Se ha olvidado también de que es su enemigo peligroso. Las hormooonaaaas adolescenteees
El moreno le pasa la mano libre por los brazos y el pecho tocándole a través de la ropa, acaba en el cuello un poco frustrado porque... el contacto piel con piel no es lo mismo, así que intenta desnudarle, sin pensar en orden.
–W-Was... —se separa un poco frunciendo el ceño.
El latino parpadea mirándole un poco descolocado después de haber ido tras él a por más CLARAMENTE cuando se da cuenta que se ha separado. Quiero decir que Germania esta... Contentillo.
—E-Estas... ¿Qué haces?
—¿Qué hacer yo? ¡Besarte! ¿Por qué ir tú lejos? ¿yo hacer daño?
—Nein, pero estas haciéndome cosas... —histeriquito.
—¿Cosas? —inclina la cabeza, de verdad, lo hace tan natural que ni sabe.
—T-Tus manos me están... Haciendo cosas, como si fueras mujer.
—Tus manos tocar a tú y acariciar. Caricias es bueno.
—Caricias es extraño... Quizás esto es una trampa —ahí vamos otra vez, bésalo y se le olvidara. Ahí se le echa encima, preocupado por esas ideas.
Y ustedes conocen a Germania... ¿Qué creen que haga? Sí, sí... Justamente. Perderse el muy idiota y por si fuera poco, al cabo de nada, al romano ya vuelve a molestarle la ropa y esta vez además la mano se va directa a esas regiones del sur que nunca ha tocado un hombre.
Germania levanta las cejas cuando siente la mano, se intenta separar un poquito y hace un ihhhh... Yo recomiendo que no le hagas mucho caso.
El problema es que le molesta la ropaaaa. Roma frunce el ceño buscando de nuevo hasta que logra desanudarle el cinturón y meter las manos dentro de la túnica acariciándole el torso... y casi se viene al sentir los músculos, con lo que le gustan los chicos fuertes.
Pues este tiene un montón de músculos y perfectamente bien marcado el abdomen. ¡Y unos pectorales! Además esta teeeeenso como una tabla.
El romano tiene hasta que separarse del beso e ir a comerle el cuello solo que para aguantarse un poco resiguiéndoselos TODOS uno a uno sin dejarse NINGUNO como si los dibujara.
Resopla como toro, empezando... Si, apenas, a darse cuenta de por donde va la cosa. Dioses, Germania a veces eres lento como la Cuaresma.
—Eres... muy... fuerte. Quisiera... verte —pide en latín, intentando arremangarle la túnica del todo mientras la cadena vuelve a porculear.
—No te entiendo... —susurra con la boca un poco seca, echando la cabeza hacia atrás—. Estás... Estás...
—Ropa... molesta. Yo querer ver. Tú fuerte, a yo gustar —explica con trabajos, aun sobre su cuello.
—Eres un... Hombre... Y estás siendo como mujer —y no precisamente como las mujeres eran con él. Como una esposa más bien.
—¿No gustar a tú? Pues callar boca y dejar protestar —se ríe un poco y le da un besito otra vez—. No llamar a yo mujer, no gustar a yo.
—No sé qué es... No sé cómo... No... No está bien...
—Además, verga de yo seguro más grande. Si tú gustar estar bien. Nadie decir a gran líder Germano que poder gustar o no gustar.
—¡Mi verga es más grande que la tuya! —asegura. Joder, ¿de verdad?
Roma se detiene del todo un segundo, sonríe de lado mirándole a los ojos y se humedece los labios.
—¡Claro que lo es! —se sonroja un poquito —. Yo la he visto..
—Yo querer ver también —decide y ahí se va a bajarle los pantalones.
—Nein, Nein... Espera —protesta sonrojándose un poco por primera vez en la vida. Nunca antes había tenido problemas con la desnudez.
Y ahí vamooooooos... tschk tschk tschk, Germania
