—Yo querer ver también —decide y ahí se va a bajarle los pantalones.
—Nein, Nein... Espera —protesta sonrojándose un poco por primera vez en la vida. Nunca antes había tenido problemas con la desnudez.
El romano se ríe al verle sonrojado pero se detiene con las manos en su bajo abdomen, le dibuja un circulito con los dedos porque NOSEESTAQUIETO.
—Esqueestoquehaaaces... —susurra y traga—. ¿Eres un dios que vino a tentarme?
Levanta las cejas y sonríe con eso.
—Yo es un dios que vino a recompensar a tú por ser bravo héroe en batalla —decide—. Por eso no estar tenso.
—Nein —se incorpora un poco, Romita... Lo vas a perder por este camino.
Roma traga saliva notando que el que se incorpore es mala señal.
—¿Tú querer aprender cosas de enemigo o no?
Germania parpadea y le mira a los ojos.
—¿Eres hijo de dioses?
El latino traga saliva porque no está seguro de querer decirle quien es, pero quizás no le deje hacer esto si no le dice.
—Ja —se arriesga poniéndose en guardia por si acaso llama para que lo maten YA y dejar a TODA Italia expuesta.
El sajón sorprendentemente se acuesta de nuevo, relajándose un poco. El romano parpadea sin entender demasiado como es que eso ha hecho el truco.
—Es ESO lo que tienes —cae en la cuenta
Roma se humedece los labios aun en tensión, decidiendo qué hacer según reaccione. Germania se siente finalmente entre iguales y eso hace que se expliquen muchas cosas. Le mira de reojo.
El latino le pasa los dedos un poquito más por sus abdominales porque es que le gustan... sin prestar demasiada atención a ello, de hecho sabe que quizás sea el peor momento para hacerlo.
—Ja, vas a enseñarme TODO —frunce un poco el ceño y le mira a los ojos—. Incluyendo qué haces aquí.
—¿Todo?
—Eres hijo de dioses —se humedece los labios con el ceño fruncido aún—. ¿Qué haces aquí?
Roma parpadea... ¿se habrá olvidado que le han capturado para liberar a su cónsul?
—Conocer tierras y gentes de norte.
—¡Estabas peleando tú también! Eso... Es... —sonríe de lado—. Te he vencido.
—Batalla no es guerra —frunce el ceño.
—Y ahora eres mi prisionero —sigue con el mismo gesto—. Y me enseñaste los besos y la cosa esa de cariño.
Roma sonríe un poco con eso.
—Y haber aun más.
La realidad... Es que a Germania le hace cierta ilusión conocer a alguien como él. Como le hace conocer a Escandinavia, Galia y Helvetia...
—¿Haber más qué?
—De cariño. Yo enseñar y a tú gustar más que sexo con mujer. Yo seguro.
Germania se vuelve a sonrojar.
—Sexo con mujeres está bien...,—pausita –. ¿De verdad tienes sexo con hombres?
Roma se echa un poco sobre él para aciricarle la cara riendo un poquito, ala, ya está tranquilo otra vez. Asiente.
—Pero... Eso no es normal —le pone una mano en la base del cuello empujándole un poco para que no se acerque del todo... No con mucha gana, ha vuelto a embobarse porque ríe. El romano se deja, manteniendo la distancia al notar el problema.
—Tampoco normales besos, pero tú saber es bueno —que te has estado dando el lote conmigo un buen rato, no me vengas ahora con que es raro y no te gusta. Añade para sí.
Germania se revuelve un poco.
—A tú gustaaar —sí, un poquito burlón Facepalm.
—¡No es verdad! —mismo tono que con el tamaño de las regiones vitales
Roma se ríiiie y le apoya la cabeza en el hombro, mirándole el cuello se humedece los labios un segundo teniendo una idea.
El sajón le mira y vuelve a embobarse con la risa cuando él se acerca malignillo dispuesto a dejarle una marca de chupetón que tenga que explicar mañana a sus soldados.
Y el problema es que SI le gusta lo que haces, ni lo sabe. Suelta hasta un gemidito contenido. Luego le lame y le besa ahí otra vez mientras vuelve a acariciarle y a tocarle más de lo que lo ha tocado nadie en toda su vida, acabando el recorrido besándole en la boca otra vez intentando aprenderse ahora su cuerpo, donde reacciona más y menos, donde le da escalofríos, donde tiene cosquillas, donde se le pone la piel de gallina, como de intensas tienen que ser las caricias... etc etc.
Seguramente Germania también va a aprender más sobre su cuerpo con él de lo que ha aprendido con nadie más. Rápidamente, muy rápidamente, se le acelera el corazón, aún sin entender por que el romano esta haciendo esto... ¡Si es un hombre! Y él también... Y si alguna de sus mujeres, como Galia, hubiera hecho esto... Cierra los ojos dejando de pensar en Galia porque, JODER, ¡que bien se siente eso que esta haciendo!
Y ahí sigue hasta que de verdad, Roma necesita seguir por dentro de los pantalones... se los baja de un tirón.
Germania no tenía IDEA de que fuera posible que algo con alguien se sintiera así de bien, y hay un montón de cosas que esta haciendo que le parecen rarísimas y agradables. Muy suavemente, serio y poco expresivamente es que reacciona a cada una de las caricias.
—Ahhh! —el gritillo es de sorpresa, da un saltito y el orgulloso general germano saluda a los presentes sin que su dueño pueda evitarlo. Se cubre con una mano—. ¿Qué haces?
—Necesitar eso para sexo, ¿no saber?
Es que discúlpenlo... Aún no se ha enterado de lo que Roma pretende hacer.
—¿S-Sexo? —parpadea
—Ja. Eso yo enseñar, sexo con hombre.
El sajón se revuelve porque si que le gusta el sexo. Y si que tiene ganas, como está clarísimo. Decide que bueno, si el romano quiere... Ya encontrara la forma.
—Date la vuelta y ponte de rodillas.
Roma se ríe y chasquea la lengua negando
—Was? —pregunta frunciendo el ceño.
—De espaldas, non.
—¿Eh? ¿Por qué no?
—A yo gustar ver a los ojos mientras sexo.
—¿Ver a ols ojos? ¿Para qué?
—Tú ver, tu gustar —le guiña un ojo quitándose él los calzones.
El rubio se sonroja otra vez sin entender porque demonios es que le gusta... Nunca antes le había gustado un hombre.
Por un momento, Roma en su asunto, se plantea como hacer esto y quien... da. Se humedece los labios. Puede que te corte la verga si se la metes por algún lugar... Digo, puede, luego tus capacidades de convencimiento son bastante elevadas
El problema es que esto no es por placer, es por salvar la vida y a Roma casi se le olvida... pero no.
—Me va a gustar, eso dices, pero es extraño. Túmbate
—¿Túmbate?
—Ja. Aquí, túmbate bien para que pueda... —violarte en santa paz.
—Non, esperar —se le apoya en el pecho, y se lame los dedos sensualmente
—Was? —le mira... ¿Ustedes como creen? Sí... Embobado sin poder evitarlo
El latino sonríe y se lleva sus propios dedos para prepararse a si mismo, ni creas que te va a dejar, bárbaro, que le revientes, encima.
—¿Qué haces? —pregunta sorprendido
—Evitar daño.
—Evitar daño —repite mirando bien lo que hace.
—Cuando tú aprender, tú hacer en vez de yo.
—¿Hacer qué? ¿Meterte el dedo ahí? –levanta las cejas al ver en DONDE esta metiéndolo.
—Ja. Es para no hacer daño, si no yo hacer a ti.
—Meterte el dedo ahí para no hacer daño. Pero eso sirve para... Ohhhhh! —acaba de caer en la cuenta.
Roma le vuelve a guiñar un ojo sonriendo y él levanta las cejas contrariado con esto.
—Pero es que por ahí sale... —lo siento, en serio... Es que no está habituado... Ni se lo había pensado.
—Es más apretado que de chica. Y por ahí mear —le señala el lugar en cuestión.
—Pero por ahí salen. Pero... Pero... Te gusta que alguien te meta el... —levanta las cejas—. ¡Eso es de mujeres!
—A tú también gustar más tarde, cuando tú aprender... —sonríe y se mueve para ponerse en posición.
Parpadea porque cree estar entendiendo que el romano le está diciendo que... pretende... meterle eso así a ÉL, y está cien por ciento seguro de que eso no puede ser así. Es decir... OBVIO a él nunca jamás nadie le iba a meter NADA y MENOS por ahí. Él era hijo de dioses, el hijo de Odín, el más valiente y fuerte guerrero que nadie había visto jamás. CLARO que NADIE le iba NUNCA hacer nada que implicara ni remotamente que él no era un hombre.
—Soltar tú —pide. Germania levanta las cejas.
—¿Quieres que te suelte? Pero si eres mi prisionero —asegura saliendo de sus pensamientos. Roma parpadea porque se había olvidado de eso.
—Non, non, soltar verga —le pone las manos sobre las suyas.
Germania se sonroja porque no se había dado cuenta de que aún se la estaba agarrando como si no hubiera mañana. Le da un manotazo en las manos.
—Yo tener tocar tú, yo no hacer daño, pero tener que dejar hacer.
El rubio le mira y traga saliva... nunca, nadie, le había tocado ahí. Al menos no que recordara. Las escenas de violaciones y gritos, o resistencia femenina se arremolinan en su cabeza, ciertamente hasta hoy nadie nunca había querido tocarle ahí.
—Te mataré si le dices a alguien... —murmura.
—Tú meter en yo, tú no preocupar...
El sajón se humedece los labios echando una miradita a la zona en cuestión. Toma aire y se mueve un poco, medio nervioso pero a la vez muerto de ansia . Se yergue del todo, sentándose a su lado y finalmente quitándose la mano de ahí... frotándose un poco.
—Nein, nein, tumbar —el romano le empuja un poquito.
—Pero si yo voy a meterte eso ahí —frunce el ceño pero se medio deja empujar.
—Ja, pero yo enseñar como —se mueve un poco y se le sienta encima con cuidado, tomándole de la mano y moviendo los dedos un poco para volver a... ponerle a tono del todo. Germania hace un Sssssssss inevitable.
—No necesitas E-Enseñarme... Co-como... Ahhh.
Y bueno... A en B... poquito a poco. Helena aprueba esto del poquito a poco pero Germania no tanto en realidad, toma bastante de la habilidad de Roma para que no mueva las caderas, porque además sí que está bastante... ajustadito, lo cual es bastante agradable.
Evidentemente, como Roma está marcando el ritmo y la forma, no se hace daño y disfruta también.
Germania nunca había tenido sexo así... y no es el rey de la duración por esa misma razón, pero tampoco es TAN catastrófica la cosa. Un ratito más tarde ya tiene un buen ritmo sobre Roma (si, el ritmo marcado por el romano, pero él ni se da cuenta)
Y... el latino te va a hacer un desastre acabando sobre el abdomen. Diría que Germania hace cara de asco y drama pero la verdad es que esta demasiado ocupado en hacer soniditos de esos
Así va a seguir la cosa hasta que acabe... mientras va a volver a besarle ya que estamos.
Gracias, eso le gusta mucho aunque le parece rarísimo.
Ahí tienes la ventaja de que esto sea de cara. Germania alcanzando niveles de intimidad NUNCA antes vistos.
Roma se separa al acabar y se tiende a su lado, jadeando un poquito. Cuando terminan, Germania está abrazándole un poco posesivamente, sin siquiera darse cuenta, así que no deja que se separe, con los ojos bien apretados, jadeando un muchote.
Le abraza de vuelta sonriendo mucho más tranquilo a sabiendas de que ya no le va a matar.
Cabrón. Pues te tengo una buena y una mala. La buena es que en efecto no te va a matar ahora... La mala es que sí te va a matar.
Pero igualmente le besa otra vez porque... quiere y esta vez Germania hace algo parecido a besarle de vuelta.
Pues... ahí queda eso, creo que se van a dormir en cero coma después de la batalla del día. De hecho creo que Germania para el final de este segundo beso, está ya en coma y es que Roma planeaba aguantar despierto para huir... pero creo que se le olvida.
OH YEAH. Roma y Germania first time :D
