Francia, que acostumbraba hacer eso de irse, asegura que es REALMENTE complicado y toma un montón de fuerza de voluntad (y ser un señoritingo que en general no está tan cansado...) Así que lo más probable es que amanezcan como taaaaaaaaantas otras veces a futuro... con Roma... ¿ya ronca? Si no ronca aún puede que Germania se despierte más tarde

Al menos va a seguir ahí cuando despierte... Sí, porque fue Cartago quien le rompió la nariz y Cartago ya ha muerto, por eso sabe muy bien cómo hacer con chicos... y además chicos problemáticos.

Además Germania es bastante menos problemático, con todo y todo... pff... va a encontrarlo uno de sus hombres y va a hacer DAFAQ porque además ya les veo cero pudor, aún embarrados, echados ahí en medio (entiéndase, desparramados).

Uno de los soldados germanos se mete a la tienda a la hora en que Germania ya suele estar levantado, vestido y estudiando estrategias para el día. Levanta las cejas al verlos y como no sabe qué hacer... carraspea.

Germania entreabre los ojos... pero está taaaaan cansado aún que los vuelve a cerrar. Ha dormido con demasiado calor... y pegajosidad, pero estaba tan cansado que no se ha enterado siquiera

—Ehm... —el soldado vacila sin saber qué hacer, yendo a buscar a alguien de rango superior y después de que le griten un poco, porque además no encuentran al prisionero de ayer que obviamente Germania ya debía haber devuelto a la tienda correspondiente tras el interrogatorio.

Ambos se miran al notar la escena y el soldado raso se va a avisar de que han encontrado al prisionero. El soldado de rango, teme por un momento que hayan drogado a Germania, se acerca y le revuelve un poco del hombro a ver si se despierta.

Los primeros dos movimientos no pasa nada, pero al tercer vaivén se despierta de golpe, toma al hombre del brazo y se lo retuerce haciendo seguro que se retuerza del dolor. Se medio cae de rodillas con un grito que despierta más o menos a Roma, que entreabre los ojos con cara de zombie.

—¿Qué MIERDA es lo que haces? —protesta Germania a gritos aun deteniendo al hombre un par de segundos antes de soltarlo.

—D-despertarle.

Germania le suelta y respira un poco, pasándose una mano por el pelo y notando sus alrededores.

—El sol ya está en lo alto, los hombres están preocupados, las tropas romanas están reorganizándose —explica mirando a Roma de reojo, que sonríe y luego esconde la cara en el cuello de Germania, lamiéndole un poquito.

Germania parpadea y el cerebro se le divide en dos... Por un lado la urgencia de la guerra y la batalla y ¡el plan de ayer! Y habían ganado, ¡hoy tenían una mejor estrategia para destrozarles de nuevo! Por otro lado está la lengua de Roma.

El hombre carraspea cambiando el peso de pie, sin saber cómo interpretar que el prisionero romano esté durmiendo en la cama con él.

Germania nota la cara y se sonroja un poco, porque bien que él mismo sabe que esto es un poco... Fuera de lugar. Aunque no quiera. Carraspea también y se sienta en la cama. Roma protesta abrazándosele para que no se levante.

El sajó le mira como si tuviera dos cabezas sin entender lo que hace, luego mira a su hombre de reojo, más sonrojado. El soldado vacila más mirando a Roma que además se ha destapado cuando Germania se ha incorporado y... bueno... ejem. Como siempre, como siempre. Rompiendo corazones.

—¿Vas a quedarte parado ahí? Que es lo que haces aquí en vez de estar haciendo ALGO útil? —grita Germania de mala gana al soldado que se cuadra sonrojado de muerte y luego sale corriendo a hacer algo. Lo que sea.

Roma remolonea un poco más y luego siente la cadena y recuerda lo que está pasando y dónde están. Germania no le dice nada fuera de levantarse, desnudo como está y morirse un poco de la vergüenza.

El romano se recrea y le mira de arriba abajo con una de ESAS miradas decidiendo y confirmando lo mismo que ya había decidido en la noche sobre que es un chico muy fuerte y guapo. Sonríe satisfecho. Germania se sonroja y le mira de reojo, poniéndose nervioso.

—Guapooo —le llama en sajón con ese tonillo, sonriendo.

El rubio le mira con los ojos como platos porque jamás nadie le ha llamado así no suelen atreverse. Roma le guiña un ojo, sonriendo.

—Ehm... —vacila sin saber qué hacer.

El latino es su tranquilidad le mira y se estira haciendo "mmmmm" sonriendo.

—¿Eres Rom?

Parpadea.

—Yo pensar tú saber.

—Sólo estoy confirmando —se pasa la mano por el pelo.

—¿Y qué hacer tú ahora?

Se gira y le mira intensamente. El romano le sostiene la mirada inclinando un poco la cabeza, con intensidad.

Germania se humedece los labios y desvía la mirada sabiendo muy bien lo que va a hacer con él.

—Voy a pensarlo.

Levanta una ceja y sonríe un poco.

—No hagas esa cara

—¿Por qué?

—No la hagas —abre un baúl y saca una túnica limpia.

—Cara de yo gustar a tú.

—¡No me gustas!

Roma se ríe y ya empezamos.

—¡No lo haces! Eres mi ENEMIGO.

El romano se da la vuelta en la cama, estirándose desperezándose. Germania le mira una vez puesta la túnica encima, con bastante atención, por cierto.

El latino bosteza y sigue perezeando en la cama porque igual ya es prisionero, si estuviera en su campamento no sería así.

—¿Qué demonios haces?

—¿Qué querer yo haga?

—Pues levantarte y... —aja, quieres que haga algo de provecho... Ya. Todo muy bien pero resulta que es tu prisionero y a la vez el tipo con el que te acostaste—. Empezar a hablar. Eso es. ¿Cuáles son los planes romanos?

—¿Venir por yo? —se rasca el estómago sin levantarse.

—Venir... Oh —frunce el ceño cayendo en la cuenta de ese asunto.

—Quizás no venir —se encoge de hombros.

—No lo creo —frunce el ceño y empieza a pensar en una estrategia para vencerles.

—Ellos saber yo fuerte. Saber defenderme —bosteza levantando los dedos de los pies, estirándoles.

—Ja, puedo ver que tú fuerte... Y ya vemos que tal te defiendes tú y tus tropas.

—Yo mear y hambre —se rasca un poco ahí abajo. El rubio frunce el ceño.

—¿Pretendes que te dé de comer?

Roma sonríe poniéndole ojitos de poooorfa. Germania aprieta los ojos y camina hacia la puerta de la tienda.

—Vístete.

—¿Túnica limpia? —pide con la misma cara, tendiendo las manos a él e inclinando la cabeza.

—¡No voy a darte una de mis túnicas! —protesta.

—¿Preferir yo vaya desnudo todo día? —le hace una de esas sonrisas logrando que parezca con MALA intención. Sonrojo.

—Nein, te traeré una túnica de peón

—Danke. ¿Dónde mear?

—Eres una lata —arruga la nariz y frunce el ceño.

—¿Qué lata?

—Un fastidio. Levántate.

Roma se pasa una mano por el pelo y lo hace, sin cubrirse ni un poco. Él le mira de arriba a abajo y cuando lo nota, el latino le manda un beso.

—¡Cúbrete! Y deja de hacer tonterías, ven acá.

El romano sonríe y se acerca sin cubrirse, arrastrando la silla.

—¡Dije que te cubras! —protesta pensando que.. Decididamente, no puede dejar que vaya por ahí sin ropa. Camina OOOTRA vez de vuelta al lugar de donde saco su túnica.

—Yo cubierto —se tapa la cara y le mira entre los dedos, riéndose. Germania sonríe un poco de lado porque Roma es un tonto y además se ríe y le gusta que lo haga.

—No puedo creer que mi enemigo sea así de tonto

El latino se acerca, le pone una mano en el hombro y le apoya la cadera... técnicamente debería ser con cadera pero es un poco en la parte alta del muslo. Germania da un saltito hacia atrás y le mira la mano que le ha puesto en el hombro

Roma levanta el dedo, le acaricia un poco la barbilla y sonríe.

—¿Beso?

—Nein —mira... pero no se quita, eso sí. Traga saliva.

—¿Por qué noooo? —protesta acercándosele y acariciándole la mejilla con la nariz, ojos cerraditos y sonrisa sempiterna.

—Porque no, eso... Eso fue ayer, hoy eres mi enemigo.

Igual el moreno se acerca y le da un beso en la comisura del labio. El sajón entreabre los labios. Mira que rápido aprende y ahí va de nuevo a besarle y le deja ¡tonto! No sólo le deja sino intenta devolverle el beso.

Roma se separa después de dárselo y se ríe contento. Al parecer se ha olvidado completamente de que están en guerra y todo eso. Germania se relame un poco, y sonríe otra vez de ladito porque le gusta que se ría...

—Tú gustar a yo —asegura.

—Nein!

—Ja, tú gustar a yo, aun ser enemigos —sigue, evidentemente para hacerle sorber el cerebro... aunque sí le gusta a pesar de los muertos. Germania parpadea.

—Claro que te gusto. Soy Germania —suelta levantando la nariz, aunque sonrojadito.

—Sí que lo eres —beso en la mejilla y le quita la túnica de las manos.

—Voy a matarte igual —asegura inclinando un poco la cabeza.

—¿Cuándo?

—Hoy, en el campo de batalla.

—No pensar en sexo de anoche o no poder concentrar.

—¡No digas eso! —mano a la boca.

El latino entrecierra los ojos y saca la lengua lamiéndole de forma completamente obscena. Germania se sonroja y aprieta las piernas. Le empuja un poquito.

Roma se ríe y se deja, empezando a vestirse. Hasta que Germania se le acerca un poco y vuelve a darle un golpecito en la nuca.

—Ouch! —protesta un poco—. Si tú liberar yo volver esta noche.

—¿Volver? Si tienes suerte esta noche seguirás vivo —le toma d brazo con firmeza y le libera la mano encadenada, tomándolo del pelo ya que no hay otra opción—. ¿A qué pretendes volver?

El romano se tensa levantando la cabeza cuando le tira, frunciendo un poco el ceño. El rubio termina de quitarle la cadena del todo antes de empujarle y soltarle el pelo.

Roma se pasa las manos por el pelo, arreglándoselo, tan presumido, porque es que esos... rizos que tiene... y hay tres.

—Eh?

—¿A qué creer que yo volver?

Germania se sonroja un poquito porque no vamos a negar...

—Pues, Ehm... No pensé que volvieras.

—¿No querer? —sonríe de lado.

—Voy a matarte hoy —insiste mirándole a los ojos... Y nota que tiene tantas ganas de matarle como de que vuelva, lo cual es bastante peligroso.

—Si no matar yo a tú —beso rápido.

El germano traga saliva y le deja hacer, humedeciéndose los labios después del beso. El romano le cierra un ojo y se va a salir de la tienda.

—Ehh... ¿A dónde vas? —se va detrás, nerviosito

—Mear.

—Ah... Mear, ja... —de hecho él también quiere...

—A hambre y a batalla luego.

—Hambre y batalla... Te voy a llevar a comer la comida de los caballos —frunce el ceño empujándole un poco a detrás de los matorrales, sin quitarle el ojo de encima.

—Yo volver con hombres romanos para eso.

—Vas a volver cuando YO quiera, no cuando tú digas —le mira con el ceño fruncido.

—Tú liberar —le muestra sus manos y sonríe, empezando a mear—. Yo no querer comida caballo.

—Yo sólo te he desencadenado —se incomoda un poco y le da la espalda—. Aún hay cosas que tienes que decirme.

—Yo no ir a batalla si tú no liberar... tú no poder matarme entonces.

El germano mea un poco también, orejitas rojas y justamente es lo que va a pasar, sólo deja de decirle que hacer, gracias.

—Y luego volver y... —le abraza de la cintura por detrás mientras aun mea, poniéndole las manos sobre las suyas.

Así o más intrusivoooo. Pega un salto de AQUELLOS y aun el cabrón de Roma se ríe.

—Por Loki!

Le suelta y le da unas palmaditas a la espalda sin dejar de descojonarse.

—Voy a matarte hoy... ¡A descuartizarte y a darle de comer a los cerdos contigo!

—Nosotros ver después.

—Ja, cuando tengas mi lanza clavada en tu cuerpo —de verdad.

—Uh, no decir esas cosas, yo rojo —finge sonrojarse y avergonzarse. Germania parpadea... Y luego entiende... Y aprieta los ojos.


Uf... Uf con Roma. Pero así le queremos todos.