Los expertos en el amor y el como los ojos pueden hablar

Anna camino junto con Kristoff para encontrar el trineo de este, ató a Sven en el y se subió en el. La princesa lo imito, optando por parecer relajada, no quería que Kristoff pensará que era una niña mimada. Subió los pies al trineo y puso sus manos detrás de su nunca.

Pero a Kristoff no le gusto mucho esto.

–¡Oye! Baja los pies ¿quieres?– dijo Kristoff y sin pedir permiso tomó los pies de Anna y los puso sobre el suelo del trineo mientras comenzaban a andar, para limpiarlo, Kristoff escupió saliva sobre este y con la velocidad, le salpicó a Anna, esta hizo una expresión de asco–¿Donde creciste? ¿En un establo?

– No–respondió Anna, no le gustaba el tono que usaba con ella– En un palacio. En el palacio de Zarzuela para ser exactos

– Oh, cierto, no recordaba que eres una princesa– dijo Kristoff sarcástico, pero por suerte no lo noto Anna–¿Y que quiere hacer la princesa en la montaña?

– Fácil, buscar a mi hermana, ella causó el invierno y hablare con ella para que lo detenga.– respondió Anna.

–¿Tu hermana causó esto? ¿La reina lo hizo?– preguntó Kristoff incrédulo– Pero ¿Porque?

– No lo se– respondió Anna, tratando de recordar un poco de lo que paso– Sólo se que se puso como loca cuando le presente al muchacho con el que me quiero casar.

– Oh, vaya– exclamó Kristoff– ¿Y cuanto llevan? Deben ser muchos años para haber tomado esa decisión.

– De hecho, solo llevamos un día– dijo Anna con ojos soñadores, Kristoff de haber tomado agua seguramente la habría escupido.

–¿¡Un día!? ¿¡Quieres casarte con un sujeto que conociste hoy!?– exclamó Kristoff entre espantado e incrédulo, Anna se ruborizo–¿¡No crees que es algo pronto!?

–¿Porque todos dicen eso?– dijo Anna un poco harta– Es amor de verdad...

–¿Ah si?– preguntó Kristoff incrédulo– Entonces ¿Cual es su color favorito?

– Azul– respondió Anna sin dudar

–¿Comida favorita?

– Sanwiches

–¿Su apellido?– preguntó Kristoff

–De las Islas del Sur

–¿Ya comiste con el? ¿Hablaste con sus padres?¿Te agradan sus hábitos de higiene?– preguntó Kristoff sabiendo que Anna no le respondería.

–¿Y eso que importa?– preguntó Anna incrédula– además, lo amo por cómo es, estoy segura de que es una gran persona. Además ¿Tu sabes algo del amor?

– Bueno, yo no, pero tengo unos amigos que si saben, del amor son expertos– respondió Kristoff

–¿Amigos expertos en el amor? Ya quisiera saber como son

– Te los presentaría, claro

– Ay, si como no.– Dijo Anna sarcástica. A Kristoff se le ocurrió una pregunta

–¿Se saca los mocos?– preguntó Kristoff por lo bajo, Anna le dio un golpe en el hombro.

–¡Claro que no!– chilló Anna

Hubo un minuto de silencio, Anna sabia que estaba tomando la decisión correcta, ya lo verían todos, ella se casaría y seria feliz junto a Hans. De eso estaba muy segura. Kristoff en cambio, pensaba que la princesa estaba loca, mira que casarse con alguien al que apenas conoces, eso si esta de locos. Se acercó a Anna sólo por molestar y agregó:

– Si es hombre lo hace– recibiendo otro pequeño golpe, se rió y luego volvió a dirigir el trineo, hasta que escuchó un gruñido.

– Oye, esta bien que no te agrado, pero no me gruñas– dijo Kristoff.

–¡No te estoy gruñendo!– chilló Anna.

–¿Entonces quien...?– ambos comenzaron a buscar el *origen de los gruñidos, Anna miró hacia atrás y se vio con una manada de...

–¡Lobos!– grito Anna al verlos, Kristoff resoplo al verlos.

–¡Fantástico, lo que me faltaba!– le dio las riendas a Anna, quien las tomó con firmeza– tu conduce mientras yo trato de alejarlos– prendió fuego a una antorcha y trato de alejarlos con eso. Un lobo salto y antes de que golpeara a alguno de los dos, Anna lo golpeó con una guitarra que Kristoff traía.

–¡Rama!– grito Anna demasiado tarde, Kristoff chocó con ella y se salió del trineo, pero por suerte se sostuvo con una soga que estaba atada al trineo, aunque muy cerca de los lobos.

–¡Crisoforo!– grito Anna aterrada.

–¡Es... Kristoff!– grito Kristoff de vuelta y esquivando a los lobos cómo podía.

–¡Agáchate!

La chica tomó uno de los sacos de dormir y le prendió fuego, lanzadoles aquello a los lobos, aunque casi le da a Kristoff el cual muy enojado le reprendió:

–¿Les das a ellos o a mi?– Anna trato de subirlo y este la ayudo un poco, Anna se defendió.

– Pero funcionó

– Si, pero por poco– dijo Kristoff, sentándose en su lugar y arrebatándole las riendas a Anna.– Lo dice la chica que quiere casarse con un sujeto... ¡Precipicio!

–¿Un sujeto Precipicio?– preguntó Anna sin entender, Kristoff le tomó la cabeza para que viera al frente– oh, precipicio...¡Precipicio! ¡¿Y ahora que!?

–Quédate con Sven, yo me encargo–dijo Kristoff colocándola sobre el lomo de Sven, mientras tomaba algunas cosas del trineo y se colocaba entre el trineo y Sven– Cuando diga salta Sven... ¡Salta Sven!– Sven salto y atravesaron el precipicio en cámara lenta, Sven llegó al otro lado y Kristoff casi se cae de no haber sostenido una parte salida del precipicio. Vio que el trineo había caído al fondo del precipicio y maldijo por lo bajo–Ooouuuwwh, recién lo pague, oh– agregó, Anna lo ayudo a subir y ambos vieron el trineo en el precipicio

– Ay, no esta tan mal, tal vez se pueda reparar– dijo Anna con voz optimista, Kristoff penso que la princesa tenía un poco de razón.

Entonces, **cómo si fuera obra de una escritora malvada, el trineo estalló, dejando a Kristoff sin esperanzas y a una Anna muy apenada.

–O bueno, tal vez no– rectifico Anna, esta suspiro– Lo lamentó mucho, te pagaré el trineo con todas las cosas que hacia adentro y... Entiendo si ya no me quieres acompañar– agregó caminando hacia el frente. Kristoff camino hacia otro lado, pero Sven se puso frente a el.

– Ni creas que voy a ayudarla– le dijo Kristoff al reno– Pero ella nos necesita– agregó con voz más grave cómo si fuera la de Sven– No, Sven, ¿Viste lo que le hizo al trineo? Nos, necesita...– Kristoff miró a Anna caminar sin rumbo fijo y hablando sola– Nos necesita...– Kristoff apretó los labios con rudeza, tal vez hacia sido un poco duro con ella– Tu ganas– le dijo al reno–¡Oye Anna, te ayudare!– grito en dirección a la chica, que se alegró al escuchar esas palabras.

–¡Sabia que lo harían! Si, dejaré quite me sigan– dijo la chica, Kristoff rodó los ojos y la siguió

Elsa estaba sentada sobre la fría nueve del polo norte, mareaba sus manos y dejaba que los copos de nieve se le atorarán en el cabello. Desde niña ella sabia que no tenía sangre real, lo presentía desde lo más profundo de su ser. Sabia que la habían adoptado cuando su madre habla pedido al pequeño Carlos, su primer hijo, nadie lo sabia y nadie debía saberlo. Por un momento, Elsa se preguntó como habrá sido su madre verdadera ¿Tendría el cabello tan rubio como el de ella? ¿Sus ojos serían iguales? ¿Porque la abandonó? ¿Sabe ella ahora quien es? Miles de preguntas pasaban por su mente, le provocaba dolor de cabeza esforzase por encontrar las respuestas, suspiró y encogió las piernas para que sus rotulas sostuvieran su barbilla, comenzó a crear rayos azules para distraerse. Penso en Anna. Tal vez la este buscando, tal vez no. Rigió porque fuera la segunda opción, porque, estando sola se encontraba mejor, no decepcionaría a nadie y nadie le tendría miedo; no se dio cuenta de que el espíritu del invierno la observaba y se acercaba de poco a poco a ella. Volvió a suspirar, Jack debía estar molesto con ella, de eso estaba segura.

– Muy bien, Elsa, seguramente el ya no quiere volver a hablarte– se dijo a si misma destruyendo el copo de nieve con sus manos.

–¡Oh vaya, ese me gustaba de verdad!– exclamó Jack detrás de Elsa, esta se asustó al tenerlo tan cerca– No estoy enfadado contigo.

–¡Jack! ¿Que...?

– Vine a buscarte, me preocupaste. Me preocupaste mucho, no lo vuelvas a hacer– dijo el con tono "molesto", aún así le sonrió y se sentó junto a ella abrazándola– Los guardianes me lo explicaron todo. Pitch ya esta haciendo de las suyas en Madrid, quiere encontrarte.

–¿En Madrid?– preguntó Elsa asustada por su pueblo natal, enseguida pienso en Anna–¿Pero Anna...?

– Ella esta bien– la calmo Jack, Elsa suspiró de alivio– Hombre de la Luna cuida de ella, aún es una niña prácticamente, así que nosotros la cuidamos.

– Eso es bueno– murmuró Elsa– Jack no estoy segura de poder luchar ¿Entiendes? No creo poder lograrlo, los decepcionaría bastante si fallo. Tu mismo viste lo que paso en Madrid, Jack ¿Y si no lo controlo? ¿Y si le doy a alguien...?

– Elsa, esta bien– dijo Jack interrumpiéndola– Yo estaré a tu lado y te ayudare, no tienes porque temer...

– Pero...– se detuvo para ver los hermosos ojos de Jack [Ron: ¡Oye los mios también son bonitos!] eran como la luz del sól descompuesta por os icebergs, eran simplemente bellos, algo en esos ojos le decía que realmente todo iva a estar bien y que no tenía de que preocuparse. Y les creyó, porque si algo le hacia enseñado Jack Frost era a creer. Creer en todo aquello que fuese bueno. Porque aún le pasaban cosas buenas a la gente a pesar de que todo sea crueldad. Elsa sonrió.

Porque los ojos de el, parecen hablar.

– Bien, tratare– accedió y Jack la abrazo con más fuerza

– Los guardianes quieren conocerte mejor– murmuró Jack, Elsa lo miró un tanto aterrada– En especial Tooth– Elsa lo miró aún más aterrada que antes– la buena noticia es que nos dejaran ir mañana– Elsa se acurruco en su pecho, mientras la fría nieve caía sobre ellos, pero a ellos no les molesta en absoluto.

···

We are live in a yellow submarine, yellow submarine, yellow submarine

Ok no, aquí traigo nuevo cap. Espero les aya gustado

Ron: ¡Ya llegó por quien lloraban!

¿Lo extrañaban? Algo me dice que ha vuelto para quedarse.

Ah, les aviso, ¿A quien le gusta How to train your dragon? Esque va a haber algunos invitados especiales...

Bueno, eso será mas adelante

*jajaja sono como nombre de una película que conozco... Jajaja

** ¿Alguno sabe de quien hablo? MUAJAJAJAJA XD