Entre trenzas, planes y uno que otro abrazo
No había nadie ya en las calles de Madrid. Pitch camino por ellas a paso tranquilo, sabia que las cosas andaban mal y que tendría que aprovecharse de eso. Pero ese imbécil de Jack Frost... Ese niño creído si que sabia cómo arruinar sus planes.
Podía ver la asquerosa arena de Sandman por doquier, a pesar de estar el allí, hizo una mueca de disgusto y siguió caminando.
Pronto el miedo reinaría, de eso estaba seguro, tenía que reinar. Porque ahora era un mundo más fácil, la gente sufría, perdía esperanza... Claro que ganaría. Ahora era más sencillo.
Elsa... Esa chica le sería de utilidad, de mucha... Si sabia como manipularla, y de eso el sabia muy bien. El sabia el amor que se tenían el guardián y la reina, sin embargo había alguien más...
– Anna– murmuró Pitch sonriendo.
La bella y dulce Anna... ¡Y sorpresa! Ya tenía cómo manipularla.
Tooth parecida algo extrañada y feliz por dormir por primera vez en sus cuatrocientos cincuenta años de inmortal en el taller de Santa. Elsa se sentía igual, solo que un poco más incómoda; jamás en su vida había estado en una fiesta de pijamas con una chica (bueno, un espíritu para ser exactos) Tooth había insistido con dormir en el mismo cuarto que Elsa, lo cual había molestado a Jack, pues el desde los dieciséis años y medio de Elsa, el ya dormía junto a ella. Sin embargo se resigno y dejó a Elsa al cuidado de Tooth.
Pero iba a estar despierto, a un lado de la puerta, sólo por si acaso.
Tooth no dejaba de revolotear junto a Elsa, haciéndole preguntas. Una a una Elsa trataba de responder de una forma ni grosera pero tampoco tan empalagosa.
–Y cuéntame– pidió Tooth, sentándose junto a ella–¿Cuanto llevas con Jack?
– Tres años aproximadamente– contestó Elsa pata gran sorpresa de Tooth, quien aplaudió emocionada, Elsa sonrió.
–¡Eso es maravilloso!– exclamó Tooth, a Elsa le tono curiosidad, se suponía que Tooth esta trabajando así que hasta cierto punto...
–¿Quien recoge los dientes?– preguntó Elsa.
– Mis haditas– contestó Tooth sin dudar, Elsa le pidió que le explicará un poco más– Ellas recojen los dientes, sin embargo yo les tengo que dar algunas indicaciones. Espero no te incomode que lo haga aveces hoy. Ser una guardiana de tiempo literalmente completo es agotador.
–Es perfectamente entendible– respondió Elsa– Si, bueno, no le doy órdenes a haditas toso el tiempo pero... Tengo que dirigir un reino, a un castillo a mi misma... Supongo que eso sería ser reina– agregó con tono melancólico–¿Puedo contarte un secreto?
– Por supuesto– dijo Tooth.
– No se si podré regresar a gobernar mi reino, ahora que todos lo saben– dijo Elsa mirando sus manos ahora sin guantes– Me verán como... Como un monstruo. Y no solo mi reino sino... El mundo entero.
– Ninguno de nosotros te ve como un monstruo– la consoló Tooth– Yo creo que eres especial, más especial que cualquiera de nosotros.
– Eso es imposible– contraatacó Elsa– Ustedes son maravillosos, alegran a los niños, los salvan de cualquier cosa que los amenace, son fantásticos.
–Y tu puedes ayudarnos– Agregó Tooth, Elsa suspiró y miró al piso, eso también era muy cierto.–Yo se que tu puedes ayudarnos, Lo harás bien.
–¿Tu crees?– preguntó Elsa, Tooth asintió y acaricio el rubio cabello de la chica, tenía que admitir que vieras donde la vieras la chica era hermosa y tenía un bien corazón al que le habían hecho cosas malas.
– Ahora entiendó porque Jack no se ha separado de ti– comentó Tooth, más para si misma que para la rubia– ¿Puedo experimentar haciéndote una trenza con tu cabello?– Elsa dudó un poco, no estaba acostumbrada al contacto físico, bueno a excepción de Jack– Será divertido, te pone cuentas, plumas... Bueno, depende de lo que quieras, puede ser alguna otra cosa o incluso podría dejarla sin nada o...
– Esta bien– acepto Elsa, un poco cohibida por lo habladora que era el hada de los dientes– Haz tu santa voluntad con mi cabello.
Jack estaba algo incómodo, pasar tanto tiempo sentado fuera de la puerta era doloroso, su trasero pedía clemencia y éste estaba dispuesto a dársela. Camino hasta el despacho de Norte y entró sin tocar. Norte no parecía hacer nada importante, solo observaba una especie de proyección 3D de lo que parecía ser Madrid, era idéntico a el globo terráqueo de la sala de reuniones de guardianes (a si le decía el), incluso tenía las luces que mostraban a cada niño que cree. Y algunas se estaban apagando.
– Pitch es persistente ¿Eh?– hablo Jack para llamar la atención, sabia que no era cosa de nadie el hecho de que nadie pudiese verlo antes, sin embargo aún le era un poco irritante el que no le tomarán en cuenta. Norte lo miró saliendo de sus propios pensamientos.
– Esta tomando Madrid– murmuró Norte y Jack hizo una mueca, tenía que actuar y rápido– Lo esta tomando rápido. Al parecer hay algo que temen los españoles ¿Tienes idea de que es Jack?– diciendo eso último mirándolo.
Jack se aterró. ¡Cierto! No le había explicado nada a Norte ni a nadie, bueno, tenía que tener un poco de compasión por el. Es decir, ¿Que podría decir? «Oye Norte, creo que se a que le temen. Le temen a Elsa porque Elsa provocó una ventisca en su propio país frente a todo el mundo y tal vez por eso su hermana la este buscando» No, definitivamente no. Tenía que decírcelo con calma y tranquilidad.
–ElsaprovocóelinviernoeternoenMadridyporesolosespañolesestán asustados– dijo Jack de sopetón y casi quedándose sin aire– No me mates– Agregó, aunque luego se sintió torpe por haber dicho eso.
–¿Elsa causó...?
– Si, pero no lo sabe y no lo tiene que saber– aseguró Jack, Norte lo miró interrogante– No hay necesidad, lo tengo todo bajo control. Además ¿Que puede salir mal?– preguntó a la ligera.
(N/A: Regla de la vida nº: 43256: Nunca digas eso porque te pueden responder)
–¿Ah, no lo se, tal vez...?– dijo Norte con sarcasmo– ¿Pitch se aproveche de eso...? ¿O crees un desequilibrio ambiental? ¿O Madre Naturaleza puede quitarte el trabajo o...?
– Bien, de acuerdo, ya entendí– interrumpío Jack– Lo descongélar e cuando todo acabe. Todo esta bajo control.– dijo Jack tratando de calmar a Norte.
–¿Seguro? Elsa tiene que saberlo, Jack– contestó Norte.
– Ya te dije que lo tengo todo bajo control–diciendo esto salió del despacho para dormir un poco
–¿Porque tengo el presentimiento de que tal vez algo salga mal?– se preguntó a si mismo Norte–¿Es eso... O tengo hambre? ¡Tinker, galletas!
Tooth había terminado de trenzar su cabello, la trenza le caía sobre la espalda, tejida en ella había plumas, cuentas de diferentes tonos de azul y tamaños, e incluso unas cuantas flores o copos de nieve. Su trenza le terminaba a la mitad de si espalda, su cabello antes terminaba en su *cintura, sin embargo, con tanta chuchería había terminado un poco más corta.
Sonrió cuando vio a Tooth tan emocionada, le recordaba a Anna. Anna. ¿Donde estará?
Vemos a la princesa Anna, al vendedor de hielo Kristoff y a Sven, subiendo por la montaña a pie.
–¿Cuanto dices que falta?– preguntó la chica algo cansada.
– Una o dos semanas– respondió Kristoff a la ligera–¿Por que?
– Porque, tengo que hablar con mi hermana y casarme ¿Recuerdas?– respondió Anna, Kristoff rodo los ojos.
– Bueno, entonces será mejor apresurarnos– Opino Kristoff. Anna suspiró y siguió caminado, se sentía un poco incómoda por el hecho de que hubiese tanto silencio, al contrario del joven que estaba a su lado, que no hacia más que disfrutarlo. Anna pienso en preguntarle algo y luego continuar con una conversación normal.
–¿Hablas español?– preguntó Anna, Kristoff la miró.
– No– respondió el joven de cabellos rubios–¿Porque la pregunta?
– Porque... No se, jamás hablamos en español y eso que estamos en España– dijo Anna, Kristoff sonrió ante esto– Tu acento es diferente ¿De dónde eres?– preguntó la chica inocentemente
– De Inglaterra– contestó el joven, Anna lo miró sorprendida– De Ottery para ser exactos, es un pueblo pequeño.– Agregó Kristoff, recodando su vieja casa ¿Seguiría ahí?
– Yo siempre he querido viajar allí– comentó Anna, con una sonrisa– He visto muchas fotografías y leído muchos libros de aya y... Quiero ver si es tan tenían genial como dicen.
– Lo es, créeme–dijo Kristoff nostálgico, Anna noto esto y una parte de ella no quería sentir mal al chico con sus preguntas y otra se moría por preguntarle.
Ganó la parte que quería preguntar.
–¿Y porque no estas allí?
– Es complicado– se zafo Kristoff, y Anna entendió que no debía preguntar más– Me gustaría no hablar de eso.
– Entiendo– se disculpó la princesa. Y ambos siguieron caminando, pero esta vez, sin decir nada.
Elsa no podía dormir. Ya habían pasado dos días y definitivamente no podía dormir; no sin los brazos de Jack, que la reconfortaban a pesar de ser fríos, extrañaba el cuerpo suave del oji azul. No lo pensó mucho, se levantó de la cama sin hacer ruido, camino de la misma forma y abrió la puerta decidida a estar con su novio (**Churri sonaba demasiado informal para una reina) busco su puerta y afortunadamente, la encontró justo en el mismo pasillo. No había nadie más que el, entró sin hacer ruido y camino hacia la cama de Jack.
Jack dormía cómo un oso a pesar de no necesitarlo. O bueno, tal vez un espíritu si lo necesitaba. Más con el trabajo que el tenía. Le acaricio sus cabellos blancos con ternura para segur con su frente, mejillas y boca, suspiró. Aún no podía creer que aquella persona la amasé [Ron: He loves you yeah yeah yeah...] le tocó el hombro y le susurro al oído su nombre hasta que este abrió los ojos.
Fue cuando se dio cuenta de que este no traía camisa.
–¿Que sucede?– preguntó Jack bostezando, Elsa sonrió apenada.
– Me preguntaba si tú podrías... Si tu... Sí yo puedo... Dormir aquí– murmuró Elsa nerviosa y Jack sonrió abriéndole paso
– Claro– dijo el y Elsa se recostó junto a el, pidió su cabeza sobre el pecho de el y cero los ojos. Jack le beso la coronilla con dulzura– Ya veras que todo saldra bien.– murmuró
···
*Seeh, Elsa tiene el cabello un poco más largo en esta historia
**Churri: «novio» así se le dice en España
